[Televisión] Cosas de series; The Americans ¿la mejor serie de la tele actual?

Televisión

Terminó la semana pasada la tercera temporada de The Americans. Y el título de esta entrada da una pista de lo que puedo opinar… Y es de lo que principalmente hablaré en ella. Pero hay alguna cosita más.

No hubo entrada sobre televisión la semana pasada. Estuve de viaje por Galicia. Esto ha tenido dos consecuencias. Llevo mucho retraso de episodios sin ver, más cuando esta semana me he dedicado ha recuperar algo del cine español de estos últimos años que no vi en salas, en el salón de mi casa. Como me temía, no me perdí gran cosa.

En el campo de las series, despedimos temporalmente a las brujas buenas de Good Witch. Serie anecdótica, familiar, casi un guilty pleasure. Vi los primeros episodios de The Lizzie Borden Chronicles y Happyish. Indeciso sobre ambas. No sé. Regresó Orphan Black… creo que la voy a dejar de lado. Y en mi guilty pleasure más duradero, Grey’s Anatomy, están de dramones tremendos… como en los viejos tiempos. El caso es que estos episodios excesivos son estupendos y son lo que me hacen tragarme los muchos que rondan la mediocridad. A falta de un capítulo para terminar Forever, también he de decir que sería una pena que la cancelasen. Se ha ido superando y poniendo cada vez más interesante… pero creo que pintan mal las cosas para el inmortal doctor… Ha habido alguna otra novedad, pero que no tenido tiempo de comprobar que tal.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Quizá por el paisaje, quizá por el sol, quizá por el monumento en sí mismo, lo que más disfruté en mi viaje a Galicia fue el paseo en torno a la Torre de Hércules.

Durante el viaje a Galicia, como tenía muchas horas de tren, me llevé en el iPad la temporada completa del Ministerio del Tiempo. El caso es que entre unos días y otros, la volví a ver entera. Me reafirmo en mis opiniones en general, aunque confieso que le cogí un poquito más el puntito… El caso es que en algún lugar de los montes de Álava en el trayecto de vuelta, mientras fuera del tren diluviaba, caí en la cuenta del parecido en el nombre de la joven viajera en el tiempo de la serie española, Amelia Folch (Aura Garrido), y una de las más célebres companions del Doctor en los últimos tiempos, Amelia Pond (Karen Gillan). ¿Casualidad, homenaje, intento de enganchar a los whovians? Me cae simpaticona la chica barcelonesa, pero hace falta mucho, mucho, mucho, mucho más de su parte para que desplace de mi corazoncito televisivo y algo freakie a la pelirroja escocesa. Y eso que algo tienen en común. Fuera sus series de viajes en el tiempo, no acaban de convencerme mucho ninguna de las dos como actrices.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Un viaje en el tiempo en sí misma, la Torre de Hércules nos desplaza lo mismo a la hispania romana que al siglo XVIII.

Y después de esta larga “introducción”, mucho más larga de lo que pensaba al comenzar a redactar la entrada, vamos con esos espías rusos que viven de tapadillo en los Estados Unidos de Ronald Reagan, en los coletazos finales de la guerra fría. Me resulta muy difícil comentar cosas sin desvelar trama. Y creo que esta es una serie que cada cual debe de ir descubriendo por sí mismo y a su ritmo. No sé si es la mejor serie del momento. Yo, realmente, alucino con ella. Alucino con las excelentes interpretaciones. De todos. Me encanta por supuesto ver a los Jennings, las estupenda y atractivísima Elizabeth (o Nadiezda según nos hemos enterado) (Keri Russell) y el camaleónico Philip (Matthew Rhys). Me confieso perdidamente enamorado de Nina (Annet Mahendru), incluso en una temporada en la que le ha tocada pasarlas canutas. Espléndido en sus recovecos el agente Beeman (Noah Emmerich). Y que decir de la pobre Martha (Alison Wright), pero qué papelón hace esta actriz. Pero sobre todo, el gran descubrimiento de esta temporada, que ya iba avisando en las anteriores, la joven Paige (Holly Taylor), personaje que en tres capítulos ha puesto toda la esencia de la serie de patas arriba. Porque si todo este excelente elenco lo hace bien, a quienes habría que hacer un monumento es a los creadores y guionistas de esta serie, que saben contener los ritmos, que saben desarrollar tranquilamente pero sin pausa las tramas, que nos ofrecen eventualmente episodios absolutamente memorables y que convierten la serie en un verdadero manual de lujo de narración televisiva. Desde luego, la complejidad psicológica, ética y sociológica de la serie es difícil de manejar, y además convertir cada capítulo en un entretenimiento de primera. Pero lo consiguen. Y sin embargo, no es una de las series más conocidas y seguidas… misterios. Supongo que lo mejor de la vida no está hecho para que se deguste masivamente. Al fin y al cabo, cientos de millones de personas se pirrian por las hamburguesas de los macdonals… ¿por qué habría de ser diferente en los gustos televisivos? Pues que los demás se queden con sus hamburguesas de plástico. Yo me quedo con el caviar “ruso”.

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

Y además, el bello paraje se halla ornado por un parque escultórico, que convierte el paseo también en un museo al aire libre de arte contemporáneo.

[Televisión] Cosas de series; muchas cosas, pero si os gusta el buen cine y la buena televisión, no es perdáis Fargo

Cine

Buff… Muchas novedades y varios cierres. Y no tengo mucho tiempo. De forma esquemática:

Vuelve la postapocalíptica Defiance, tengo la impresión que mejor que en la primera temporada.

Vuelve Rectify, con muchas expectativas puestas en esta segunda temporada. La primera fue fenomenal. Slow TV le llaman. Pero creo que no hay que perderse ni una coma.

Se ha presentado Dominion… secuela televisiva de una película mala, pero mala mala de verdad. La guerra de los arcángeles contra la humanidad. El piloto de la serie ya es mejor que la película. Pero eso no quiere decir que le haya dado todavía el aprobado definitivo. Ya veremos.

Se ha presentado The Last Ship, otra postapocalíptica. No sé. Me parece que su premisa es muy limitada. Tampoco le he dado el aprobado definitivo.

Anunciada como de los creadores de Homeland ha llegado Tyrant. A rebufo de las revoluciones árabes,… desde luego su piloto no ha tenido el nivel de enganche que el de la mencionada serie de espías. También a la espera de más sensaciones.

The Black Box no estaba cancelada, sólo en stand by. Bueno. Entretiene.

Pensando ya en las próximas vacaciones,... el puerto del Helsingborg, Suecia.

Pensando ya en las próximas vacaciones,… el puerto del Helsingborg, Suecia.

Y vamos a lo realmente sustancioso. Los finales de temporada. Que la semana que viene habrá un monográfico dedicado a una serie que se despide para siempre.

Final de la primera temporada de The 100. Ciencia ficción para adolescentes. Esto quiere decir que a ratos ha estado entretenida y a ratos ridícula. Es otro producto postapocalíptico más. Y van… En fin, que podría haber dado más de sí con unos guiones mejores y unos intérpretes menos malos. Veremos si me engancho a la segunda temporada. De momento lo dejo en “lo dudo”.

Final de la segunda temporada de Orphan Black. Serie que empezó floja desde mi punto de vista, que se animó bastante conforme avanzaba la primera temporada y en el principio de la segunda, pero que en estos momentos tengo la sensación de que nadie, ni sus creadores, saben hacia donde se dirige. Han empezado ha aparecer situaciones repetitivas, y a dar bandazos en la trama. Algunos clones son estupendos y me lo paso pipa, y otros son un tostón de mucho cuidado. Si tuviera que elegir candidaturas para los premios, Tatiana Maslany podría estar simultáneamente entre las candidatas a mejor actriz y a peor. Y se vienen más clones todavía… Eso sí, parece que en internet entusiasma. Tampoco lo veo yo para tanto.

Nyhavn, Copenhague (Dinamarca)

Nyhavn, Copenhague (Dinamarca)

Y vamos con el final de la primera temporada de uno de los pocos estrenos recientes que cabe recomendar sin lugar a dudas. Buenísima. Fargo, secuela de la película del mismo nombre. Interpretaciones fenomenales de Billy Bob ThorntonAllison TolmanColin HanksMartin Freeman, con un elenco de secundarios estupendos. Un guion que han ido desarrollando y desenvolviendo con paciencia, con cuidado, controlando la trama con una precisión milimétrica. Una producción que como serie de televisión está a la altura de la magnífica película de los hermanos Coen que la inspira, y a la que hace guiños, con algún punto de ligazón entre la tramas. A no perderse. Y a aguantar el mono hasta la siguiente temporada, que supongo que vendrá con una trama renovada. Pero qué malvados más estupendos,… qué malvados… Si es que los malos son la salsa de la ficción.

En las calles de Gamla Stan, Estocolmo (Suecia).

En las calles de Gamla Stan, Estocolmo (Suecia).

[Televisión] Cosas de series; estado de situación a punto de empezar el verano

Televisión

Pues sí. Quizá después de muchos cierres de temporada y algunos principios de cara a la temporada de verano, quizá sea el momento de recapitular las cosas más notables de las últimas dos semanas.

Hay dos estrenos de primavera, los dos flojos, para qué nos vamos a engañar, que parece que han sido cancelados, o suspendidos, o demorados… vamos, que la emisión de su primera temporada se ha interrumpido sin que hayan terminado de emitir todos sus episodios. Una es la comedia de situación Friends with Better Lives, que la verdad es que tampoco era tan mala como parecía al principio. Fue mejorando algo con el paso del tiempo. Pero está definitivamente cancelada. La otras es el drama médico con problema psiquiátrico de fonto Black Box. Han dejado de emitir capítulos sin más noticias. O por lo menos yo no me he enterado. Tampoco sufriré por ello. Por ninguna de las dos.

Llegó una nueva serie, un drama médico, muy “original” esto lo de la gente que trabaja en urgencias. Pero con muchos protagonistas muy guapos y muy monos, con personajes que proceden todos del “aguerrido” ejército americano que se dedica a matar gentes de países subdesarrollados con “mucho sufrimiento” para “defensa de la libertad”. The Night Shift se llama el engendro, y no le concedí más beneficio que el de ver la piloto.

Otra novedad es Power, un drama también con intérpretes muy macizos, en el que el “prota” es un distribuidor de drogas a lo grande que tiene como tapadera un club de moda en Nueva York. Mi impresión, tras un primer episodio, es indecisa. Nada nuevo bajo el sol, muchos tópicos, pero todavía podría salir algo bueno de ahí. Aunque no soy optimista.

Holyrood Park

Una inmersión intensa en “Game of Thrones” me hace recordar los viajes por Escocia. Algunos de sus paisajes me recuerdan a los “glenns”, como este de Holyrood Park que, paradójicamente, se encuentra en la misma ciudad de Edimburgo.

Ha vuelto el shérif Longmire a la tele, y eso es siempre una buena noticia. Con nuevos problemas, con otros que lleva arrastrando desde hace tiempo, buenos guiones y buenas interpretaciones. Albricias.

Han vuelto también las reclusas de Orange is the New Black, en la que ya lo de menos es lo que le pase a la protagonista. La serie, como se puede ver en el segundo episodio de esta segunda temporada, tiene vida sin ella. Hay que plantearse que podría ser una serie que se puede ir renovando indefinidamente con nuevas protagonistas. En cualquier caso, siguen los diálogos inteligentes, los personajes interesantes, las buenas interpretacioens, y una dosis de cinismo que le sienta muy bien.

A punto de dejarno con una vacío enorme Game of Thrones, su episodio 9 de la temporada ha sido espectacular como de costumbre. Pero es que en esta ocasión en la que la acción ha avanzado más despacio que en otras ocasiones, los momentos impactantes no han faltado. Sin embargo, muchos de los mejores momentos han venido de escenas de serenos diálogos de los que no hay que perderse ni una coma. Y queda el episodio 10, que habiendo leído los libros y suponiendo por donde va, va a ser sonado también. Ya puedo decir que ha habido modificaciones en relación a la trama de los libros que le han sentado bien a la serie. Evidentemente, el medio literario y el audiovisual tienen reglas distintas y una adaptación excesivamente literal podría haber ido en contra del resultado final. Eso sí, me sumo a la queja de muchos. El actor que interpreta a Jon Snow, Kit Harington, es excesivamente inexpresivo y dada la importancia que parece tener el personaje, es uno de los lastres de la serie. Se ha demostrado en determinada escena del capítulo 9, a la que esta inexpresividad resta dramatismo. Decepcionado de ese momento. Como diría mi muy querida Ygritte (Rose Leslie), “You know nothing, Jon Snow”. Esta chica merecería mejor partenaire.

Castillo de Dunnotar

Y sobre todo, castillos casi inexpugnables como este de Dunnotar.

Mientras disfrutamos como enanos de la secuela televisiva de Fargo, que en su momento merecerá un comentario más amplio, nos entretenemos con la intrascendencia de los últimos y demorados capítulos de la segunda temporada de Beauty and The Beast, y a un nivel mucho más elevado con el humor de Californication y Nurse Jackie. La próxima semana decidiré si The 100 ha sido un acierto o una pérdida de tiempo. Y cada vez disfruto más con Orphan Black, que en su segunda temporada tiene momentos sorprendentes, divertidos y muchos, muchos clones. Mi favorita, la histérica y alcohólica maruja Alison (Tatiana Maslany), que convierte la serie en una comedia divertidísima.

Y finalmente, destacar el final de temporada de Cosmos: A SpaceTime Odyssey. Considerándose a sí misma como la heredera espiritual de la producción de los años 80 Cosmos de Carl Sagan, desde mi punto de vista, la serie actual cuyo rostro amable es el científico y divulgador Neil deGrasse Tyson, está algún paso por detrás de aquella. Falta el carisma de Sagan, falta la osadía, cierta transgresión con base científica sobre la visión general del mundo, del universo y de la ciencia. Tiene un tono más conservador, hasta el punto de mezclar en algún momento ciencia y creencias. Por no hablar de las críticas sobre alguna inexactitud sobre acontecimientos históricos narrados. Durante un tiempo vi episodios de la serie The Universe, que se viene emitiendo desde 2007, con menos alaraca propagandística, y me parece superior tanto en el rigor como en los medios infográficos utilizados. Por lo menos, lo que yo vi en su momento. ¿Quiere decir esto que la serie es mala? No. Simplemente que las expectativas que levantó, especialmente por las referencias a la serie de hace 30 años, no han sido cumplidas desde mi punto de vista. No se sabe todavía si habrá segunda temporada. O por lo menos, yo no lo sé.

Castillo de Urquhart

O el de Urquhart, a orillas de Loch Ness. Bueno, en realidad, este fue tomado repetidas veces. Pero es mono.

[Televisión] Cosas de series; recuperando a Verónica y a las nueve (o más) clones

Televisión

Esta semana me he ido de mi día habitual para hablar de televisión, de las series de televisión más precisamente, que es el jueves. Con dos días en los que no paré por casa y bastante menos tiempo para dedicarle tanto a la tele como a este Cuaderno de Ruta, he dejado para hoy sábado hacer un comentario a las cosas que salen en mi caja tonta. Y lo que voy a hacer es hablaros de un par de series que ya pasaron por ella, en muy diversas circunstancias, y que han vuelto en estas últimas semanas. Una para recordarla, la otra para recuperarla.

Veronica Mars fue una de las series que vi cuando empecé a aficionarme a esto de las series de televisión. Cuando descubrí que una parte del talento de los norteamericanos para narrar historias con medios audiovisuales se había ido de la pantalla grande a la chica. La cogí empezada, y tuve que recuperar el tiempo perdido. Si la serie empezó en 2004, yo la debí de pillar cuando empezó su segunda temporada, aunque rescatando antes la primera. Que es la mejor.

A priori, no parece una serie que pueda interesar a nadie que no pertenezca a eso que llamamos el público juvenil. Adolescentes y adultos muy jóvenes. Una chica de instituto, que como consecuencia del asesinato de su mejor amiga, pasa de ser una niña pija, hija del shériff del lugar, y con una familia ejemplar, a ser una chica marginada, hija de un investigador privado divorciado, y con una madre alcohólica perdida por el mundo. Y con los típicos tópicos que se nos cuentan en los institutos norteamericanos. Todos. Pero con una peculiaridad. La chica, Veronica (Kristen Bell), la que da nombre a la serie, comienza a ayudar a su padre en los casos como investigador, y empieza a investigar sus propios casos. Pasa a ser un procedimental detectivesco, con casos semanales, y una par o tres de misterios de fondo, el principal el asesinato de Lily (Amanda Seyfried), su mejor amiga, que sirven para dar ligazón a la temporada.

Gente en el Parque Grande

Rescato para hoy algunas fotografías tomadas con película en blanco y negro por el Parque Grande de Zaragoza.

Con estos elementos y unas interpretaciones flojas, Kristen Bell se desenvuelve bien en la acción, la ironía y la comedia pero no tan bien en el drama o la tragedia, el resto del reparto salvo Enrico Colantoni y algún eventual son muy, muy limitados. El chico que interpreta a la principal interés romántico de la protagonista, Logan (Jason Dohring), me parece tirando a lamentable. La serie se salva y te engancha porque los guiones son realmente buenos. Ahí es donde está la gracia de la serie. Es cierto que Bell se hace querer, y se queda con el espectador a pesar de sus limitaciones interpretativas mencionadas. Se hace con el personaje. Kristen es Veronica y viceversa. Pocas de las cosas que le he visto a posteriori me han parecido que demostrase gran cosa, más allá de su simpatía. Pero lo bueno son las historias, que atrapan.

La serie va de más a menos y, aunque siempre es entretenida, es comprensible que limitasen su extensión a las tres temporadas que tuvo. No sé si la propuesta que hubo de convertirla en agente del FBI podría haber tenido éxito. Me da que en ese momento ya estaban despuntando muchas otras series procedimentales con más tirón que lo que podía ofrecer una Veronica Mars adulta.

Gente en el Parque Grande

El Parque Grande de Zaragoza, salvo momentos muy puntuales, nunca tiene una gran ocupación, a pesar de ser un lugar muy agradable.

En cualquier caso, la serie se ganó un montón de fans que lloraron su ausencia durante años. La serie pasó a ser considerada dentro de esa confusa categoría que es “de culto”, que lo mismo se aplica al cine de arte y ensayo europeo de los años 50 y 60 que a una teleserie de un canal juvenil con fans incondicionales. Como ya comenté hace unos meses, este numeroso núcleo de fans permitió la financiación de una secuela cinematográfica mediante financiación colectiva (lo que se denomina habitualmente con el anglicismo crowdfunding). A mí la película me pareció floja. Y después de volverla a ver de forma seguida a toda la serie, el problema está en la protagonista. Carece de la soltura y el desparpajo que mostró durante la serie. Son unos cuantos años más. Además de estar físicamente rara. Me di cuenta de que estaba más rellenita e inexpresiva. Pensé que se debía a alguna cirugía plástica que es catastrófica para muchas actrices. Pero googleando por ahí, tal vez se deba a una explicación más sencilla. Los cambios físicos se debería a la reciente maternidad de la protagonistas, el resto a las limitaciones interpretativas sumadas a un interés relativo por el personaje. No sé. O lo que sea.

Orphan Black es una serie de ciencia ficción, supuestamente, canadiense, cuya temporada es del año pasado. Vi los primeros tres capítulo y lo dejé. No me convencía mucho. Pero tras muchos comentarios positivos por ahí, decidí darle una segunda oportunidad. Y es cierto a partir del quinto capítulo de la primera temporada, la serie mejora mucho. Así que las historia de los nueve (o más) clones interpretados por Tatiana Maslany ha pasado a formar parte de mi cartelera televisiva. Pronto me pondré al día. Al menos estaré a la par al finalizar esta segunda temporada. No es que me parezca el no va más del futbolín, pero sí una serie entretenida, donde la protagonista alterna versiones lamentables (Cosima) con algunas muy divertidas (Alison) de los clones, por no olvidarnos de las esperpénticas (Helena). Comentario más amplio, al final de la segunda temporada.

Gente en el Parque Grande

Por eso es un lugar agradable para pasear cuando el tiempo es razonable. Ni las fotografías a las comulgantas se hacen pesadas.

[Televisión] Cosas de series; ¿qué vamos a hacer sin Mad Men y The Americans? ¿desesperar?

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A ver. Algunas cosas rápidas. Le estoy dando una segunda oportunidad a Orphan Black, serie que interrumpí hace un año tras sus tres primeros capítulos. Pero todo el mundo la pone por las nubes, y su protagonista es candidata a premios, y es ciencia ficción,… o no… Bueno. Voy a ver cuanto aguanto.

Por otro lado, alguien me recomendó Vikingshill, una serie sueca de misterio, a base de minicapítulos de 9 o 10 minutos. Los vi. De tirón. Para ver si la televisión nórdica está realmente tan a buen nivel como en otras ocasiones a parecido. Bah. No perdáis el tiempo. Un drama de instituto bastante flojo y poco creíble. A ratos, absurdo. Especialmente en su desenlace.

Tres series han terminado temporada estos últimos días. Bueno. Una de ellas se toma un descanso de casi un año para seguir con la temporada. Absurdo también.

En primer lugar, Modern Family ha terminado una nueva temporada de humor inteligente, con esta familia moderna que ya es como parte de la nuestra. Quizá a estas alturas ya es más difícil que nos sorprendan, como lo hicieron en sus primeras temporadas. Pero sigue siendo un sólido producto televisivo, divertido, entrañable, agudo, inteligente,… lo que queráis. Que siga todavía bastante tiempo.

Downton desde el ferry de Staten Island

Últimamente, si hablo de Mad Men, os traigo imágenes de Nueva York. Como no podía ser de otra forma.

Mad Men. ¿Qué se puede decir de Mad Men que no se haya dicho ya? Frente a los que la critican diciendo que nunca pasa nada, yo soy de los que opinan que no tiene desperdicio. Que hay que estar atento a todos los detalles. Que es sutil. Inteligente. Bien interpretada. Y desde luego esta primera mitad de su última temporada, que ha ido en un in crescendo maravilloso, nos ha dejado momentos memorables, terminando con la despedida de Bert (Robert Morse) en una escena absolutamente maravillosa. Mucha tristeza también en esa llamada a Megan (Jessica Paré), nunca tan guapa, nunca tan odiable. Aunque se le pueda comprender. Desesperado estoy porque la semana que viene no va a seguir. No sé en qué medida es bueno dejarnos así a los espectadores. Odio a los programadores, que nos han dejado una mini temporada que sabe tan a poco, más sabiéndose como se sabe que quedan tan solo otros siete episodios para despedirlos para siempre.

Y si los hombres de Madison Avenue es una de las joyas de la televisión actual, también lo es The Americans, que nos ha brindado una temporada magnífica, llena de interpretaciones estupendas, y con unas tramas, tanto la principal de sus protagonistas con su hija y el hijo de sus amigos asesinado, como la del agente del FBI con la espía rusa. Aquí habrá americanos y soviéticos, capitalistas y comunistas, o lo que queráis, pero no hay buenos y malos. Las categorías morales no valen. Sólo los actos de cada momento, el magnífico y coherente desarrollo de caracteres en el que todo son matices, no hay blancos y negros, nada es sencillo, ni para los personajes ni para el espectador. Un producto televisivo donde no tratan al espectador de tondo, donde no insultan su inteligencia. Y bien hecho. Cuánto se agradece.

Supongo que a partir de ahora, bajará el número de novedades semanales, y serán menos intensas. Pero algo habrá todas las semanas.

Trinity Church

Aunque como ha habido noticias luctuosas, pasearemos por el cementerio de Trinity Church.

[Televisión] Cosas de series (o no series); un pueblo enfermo, una ciudad martir y un país enloquecido

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Tres cosas notables traigo hoy para comentar en esta entrada televisiva de hoy. Dos miniseries que he terminado de ver recientemente y un documental para televisión. Pero antes una nota. En el último episodio de Doctor Who estuvo de actriz invitada la “ubercharming” Jessica Raine que da vida habitualmente a la comadrona protagonista de nuestra serie de comadronas favorita. No sé si hay muchas con este tema, así que… Un encanto la chica esta… No anda sobrada de rasmia, pero un encanto…

También decir que, como ya suponía, he abandonado la historia de clones Orphan Black. Me empezaba a resultar cargante ver a la misma actriz cambiando de acentos y de maquillaje constantemente. Y he empezado una miniserie. Ice Cream Girls. Un crimen en el que están involucradas dos adolescentes inglesas en una pequeña ciudad a orillas del mar… Chico, que peligrosas son las pequeñas ciudades inglesas a orillas del mar.

Mucho se podría decir del rigor histórico que el paradójicamente llamado canal History aplica a sus producciones. Visité hace casi dos años Gamla Uppsala, lugar donde se supone que los nórdicos tenían una especie de santuario antes de la llegada del cristianismo, y el paisaje y el ambiente no tenían nada que ver con lo mostrado en en Vikings. Pero ni por casualidad. Que conste que la serie me divierte mucho.

Y puestos con los brutos guerreros, que notable final el del último capítulo que han emitido de Game of Thrones. Sigo siendo incapaz de seguir el conjunto de la historia, pero también me lo paso pipa con cada capítulo. En cualquier caso, fíate tú de las rubitas con aspecto de mosquita muerta.

Pero vamos a lo que vamos

Top of the Lake

Miniserie de siete episodios bajo la batuta de la directora de cine Jane Campion. En estas semanas hemos visto como desaparecía una niña de 12 años, Tui (Jacqueline Joe), embarazada, de la aparentemente idílica población de Laketop en Nueva Zelanda. La detective Robin Griffin (Elisabeth Moss) está de visita en el pueblo, de donde es natural, visitando a su madre enferma de cáncer. Aunque trabaja habitualmente en Sidney, Australia, acepta hacerse cargo del caso, ya que está especializada en tratar con niños y adolescentes. Pronto comprobará que las cosas no van a ser fáciles de investigar. Se mezclarán un jefe de policía, Al Parker (David Wenham), que colabora a ratos; un capo de la mafia local de la droga, Matt Mitcham (Peter Mullan), que además es el padre de la niña; y los propios fantasmas del pasado de Robin que arrastra una historia en su adolescencia que le pesa como una losa y que la llevó a escapar del ambiente del pueblo. Un pueblo que resultará no tener nada de paradisiaco, pese a la naturaleza virgen que lo rodea, y sí mucho de infierno.

Nos encontramos ante una serie densa, en la que se tratan muchos temas, y muchos conflictos personales y sociales. Un duro repaso a lo que son las sociedades cerradas, que funcionan con reglas propias, comunidades realmente podridas en sus mecanismos de funcionamiento social. La serie es un poco irregular, con momentos en los que avanza con paso si no ligero por lo menos definido, y otros en los que se vuelve morosa y se pierde en detalles, que vista en su conjunto, aportan poco a la historia. También estamos ante una historia que tiene una final más abierto de lo que parece, porque la resolución del caso policial no conlleva que se haga justicia, o que el futuro de los protagonistas se habrá más allá de la pequeña ventana que proporciona saber qué ha pasado. Pero lo pasado, pasado está. Y el futuro puede ser igual de incierto y duro.

Esta serie, cuya realización es visualmente muy cuidada, se sostiene sobretodo en la excelencia del elenco que da vida a este conjunto de difíciles personajes; solo por este motivo, ya es una serie absolutamente recomendable. Empezando por Moss, que demuestra que es algo más que la chica de Mad Men.

Hemos empezando hablando de novedades que nos llegan desde la orilla del mar en Inglaterra; algún sitio parecido a Margate, donde está tomada esta fotografía del mar del Norte.

Hemos empezando hablando de novedades que nos llegan desde la orilla del mar en Inglaterra; algún sitio parecido a Margate, donde está tomada esta fotografía del mar del Norte.

Nanking

Buscando cosas sobre las masacres del ejército japonés en la ciudad de Nankín, capital china en el momento en que estalla la Segunda guerra chino-japonesa, precursora de la Segunda guerra mundial en el Pacífico, me encuentro con la existencia de un documental de 2007 sobre el tema. El documental está basado sobre los escritos que se conservan de personas de la época, y hay tres formas de llevar a la pantalla a los protagonistas de los hechos:

Testimonios de algunos supervivientes de la masacre, en general, personas chinas que se encontraban en la ciudad, en general muy jóvenes, y que vivieron para contarlo.

Recuperación de testimonios de personas que estuvieron allí, y que se grabaron en el pasado. Se suele usar para conocer el punto de vista de los soldados japoneses.

Utilización de actores y actrices que representan lo que dirían aquellas personas que estuvieron allí pero ya han fallecido. Sabemos lo que opinaban a través de lo que escribieron en diarios, cartas o relatos de los hechos. La mayor parte de estos representan a los occidentales que organizaron la zona de seguridad en la ciudad, y a algunos militares japoneses. Hay nombres conocidos como Stephen DorffMariel HemingwayJürgen Prochnow o Woody Harrelson, por mencionar a algunos de los muchos que salen.

El documental es de gran interés y está muy bien realizado. Pero tiene un problema básico. Está centrado en exaltar la acción de los extranjeros occidentales en la ciudad, con cierto paternalismo hacia las poblaciones orientales. Creo que hubiera estado más equilibrado si se hubieran contado más puntos de vista, tanto de los responsables chinos como de los japoneses. En estos casos, se pone voz sobretodo a la gente común civil y a los soldados de baja graduación japoneses. Pero bueno, teniendo cuenta este parcial punto de vista, es un documental para televisión que tiene un buen nivel de realización y de interés. Y sobretodo, digan lo que digan los nacionalistas japoneses, no es un filme antijaponés. En varias ocasiones se encargan de insistir en ello, lo que buscan es exponer los horrores de la guerra moderna, especialmente contra las poblaciones civiles. De despertar el sentimiento antijaponés ya se encargó con gran dedicación y entrega el “honorable” ejército imperial en su momento.

No dispongo de imágenes ni de China ni de los lagos neozelandeses; pero respecto a estos últimos, este lago noruego visto desde el tren entre Oslo y Bergen será un perfecto sustituto.

No dispongo de imágenes ni de China ni de los lagos neozelandeses; pero respecto a estos últimos, este lago noruego visto desde el tren entre Oslo y Bergen será un perfecto sustituto.

Unsere mütter, unsere Väter

Miniserie de tres capítulo de hora y media realizado en Alemania, sobre las vidas y padecimientos de los propios alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Declarada por algunos como la Band of Brothers (Hermanos de sangre) alemana, es una comparación con la que no estoy de acuerdo, ya que se trata de dos productos distintos. En cualquier caso, estamos ante un intento muy loable y realizado con abundancia de medios por dar una visión germánica a un conflicto sobre el que como derrotados no les ha tocado escribir la historia. Que muchas veces se ha dicho, la escriben los vencedores.

La serie, cuya título traducido sería “Nuestras madres, nuestros padres”, se desarrolla en tres actos de hora y media de duración, cuyos títulos traducidos serían:

Otros tiempos: En la primavera de 1941, momento en el que conocemos a los cinco jóvenes amigos protagonistas que seguiremos durante toda la serie, y que se sitúa en vísperas de la invasión alemana de la Unión Soviética. Es un momento de euforia germánica, aunque las actitudes críticas se ven en uno de los jóvenes soldados que tiene inquietudes intelectuales, y en el único amigo del grupo que es judío.

Otra guerra: Aquí nos encontramos a los personajes justo en el momento central de la guerra, cuando se va a celebrar la batalla de Kursk, momento que supuso el principio del fin para Alemania. Todos han comprendido que esta guerra no es lo que pensaban, y encontramos a todos los personajes ya profundamente afectados por la situación, y con signos de que están cambiando rápidamente.

Otro país: Es el final de la guerra, la retirada final, la destrucción de Alemania, tal y como la conocían. No todos ellos volverán a sus casas, y ninguno volverá como era.

El producto, como reflexión histórica tiene su interés. Al contrario de lo que sucede con la producción norteamericana con la que se compara, los personajes son reales; pero se supone que reúnen los caracteres o peripecias de personas reales. No esconde las perversiones del régimen nazi, que son expuestas de forma clara, casi un tanto tópica, como ya se ha visto en numerosas ocasiones en producciones de diverso signo. No nos descubren nada nuevo. Como aportación propia, no creo que llegue a profundizar todo lo que yo esperaba en los sentimientos y vivencias del pueblo alemán. Creo que se queda en los tópicos ya conocidos.

En lo que es novedoso es en que, puestos a dar estopa, repartimos para todos. Así, hay violadores entre los rusos (cosa que fue tristemente cierta), hay antisemitismo entre los partisanos polacos (esto ha sentado muy mal en Polonia, pero también se han documentado estados de antisemitismo entre los pueblos eslavos, e incluso algún pogromo en este país entre los supervivientes judíos al final de la guerra), o la capacidad de connivencia de los administradores aliados, norteamericanos por ejemplo, permitiendo que algunos jerarcas menores nazis se reconvirtieran al funcionariado alemán del posguerra (esto también está documentado). En la guerra moderna, no hay buenos y malos. Hay malos y peores. Los nazis eran los peores, los demás… que cada palo aguante su vela.

Como resumen, es una producción que tiene su interés, aunque quizá el excesivo simplismo de alguno de sus planteamientos le quita profundidad, y por lo tanto yo lo veo más en el lado del entretenimiento televisivo que en el de la reflexión histórica verdadera. Además, me quedé con la sensación de que hay errores de producción que cantan un poco. Más para quien conozca la realidad de los hechos históricos.

Anécdota fotográfica: Uno de los ejes que unen a los cinco protagonistas es una fotografía que se hacen la última vez que coinciden todos juntos en Berlín, en el primer capítulo. La fotografía es tomada con una Leica, modelo III, porque lleva rueda de velocidades lentas además de telémetro, y utilizando el temporizador para salir todos en la foto. Según he consultado en uno de los libros de Erwin Puts, un señor holandés que todo lo sabe sobre Leica, este dispositivo se incorporó en el modelo IIId, durante la guerra mundial, aunque hubo algunas IIIc que se fabricaron también antes del conflicto mundial a las que se les añadió con posterioridad. De hecho, mi IIIf no tiene, y es del año 51; es decir, semejante dispositivo no estaba generalizado. Dado que el modelo IIId fue raro, sólo se hicieron unos pocos cientos, es improbable que estos chicos usasen una cámara de estas. Así que hay que suponer que se trata de una cámara posterior. Tal vez una IIIf. Curiosamente, en el tercer capítulo aparece un oficial de las SS documentando una represalia contra la población civil polaca con lo que parece por la separación entre el visor de toma y el visor del telémetro una Leica IIIa. Modelo bastante anterior. Sin temporizador, claro. Pero con una bonita funda de cuero.

No faltan recuerdo de la barbarie bélica en Berlín; como la ruinosa iglesia conmemorativa que vemos desde la Tauentzienstraße.

No faltan recuerdo de la barbarie bélica en Berlín; como la ruinosa iglesia conmemorativa que vemos desde la Tauentzienstraße.

[Televisión] Cosas de series; algunas novedades, algunos regresos y despedida hasta el año que viene de Hank Moody

Televisión

En las dos últimas semanas, entre asuntos diversos y vacaciones de semana santa, he llevado un cierto cachondeo con esto de las series. Así que iré al grano, que a la semana que viene también habrá algunas novedades.

Ha vuelto el Doctor. ¿Doctor Who? Sí, Doctor Who. Lo cierto es que vi el nuevo episodio recién vuelto de vacaciones, estaba muy cansado, y no me enteré mucho. La chica nueva, a la que ya hemos conocido en un par de capítulo previos en, digamos, diversas reencarnaciones, Oswin Oswald/Clara Oswald/Clara Oswin Oswald (Jenna-Louise Coleman), parece que promete. Pero supongo que el primer episodio de la nueva etapa, aunque oficialmente el sexto creo de la séptima temporada de la época contemporánea, no fue de los mejores, porque no me enganchó. Lo volveré a ver por si eran los efectos del viaje. Y a ver si se animan. Que hay voces que dicen que el actual Doctor (Matt Smith) empieza a estar quemado y necesitamos una nueva reencarnación. Me formaré opinión un poco más adelante.

Ha vuelto Game of Thrones. Bueno. Lo que he dicho ya en alguna ocasión. Hace tiempo que me perdí con la trama con el sinnúmero de ramificaciones de la misma, y de personajes que aparecen. Pero aunque no me entero de la continuidad argumental, reconozco que cada uno de los capítulos que veo me gustan. En sí mismos. Y hay algunos personajes que me parecen estupendos. Otros no tantos. Pero los que son buenos, son muy buenos.

Tenemos una nueva serie de ciencia ficción,… Orphan Black… De clones… Todavía no tengo claro si me va a gustar y la voy a seguir o no. De momento, recurren a los culos y tetas para enganchar. Pero no tengo muy claro que va a salir de ahí. Ya veremos.

Y finalmente, se nos ha vuelto a marchar de vacaciones Hank Moody y su Californication. Con más fornication y más consumo de sustancias adictivas que nunca, si en otras temporadas lo hemos visto envuelto en el entorno de los escritores, de la universidad, de lo judicial, del cine,… esta temporada ha tocado el mundo de los músicos de rock. Entendámonos. Todo esto no es más que una excusa, macguffins variados, para ir colocando a Moody (David Duchovny) en las situaciones más o menos imposibles que le impiden alcanzar la felicidad, básicamente en compañía de esa maravilla de mujer que es Karen (Natascha McElhone), que está siempre ahí al alcance y al mismo tiempo inalcanzable. Pues toda esta historia no deja de ser más que la enorme y estupenda historia de amor de estos dos personajes, que es lo que a mí me tiene enganchado. Por lo carencia total y absoluta de convencionalismo. Por supuesto, impagable la pareja bufa que forman Charlie Runkle (Evan Handler) y su ex (o ex-ex, perdón por el espoiler) Marcy (Pamela Adlon). Hasta el año que viene.

Sigo procesando fotografías de Italia, y como las series de televisión fundamentalmente van sobre gente, pues gente.

En la Piazza dei Signori, Padua.

En la Piazza dei Signori, Padua.

En la tumba del santo, Padua.

En la tumba del santo, Padua.

Ante el Campanile y el Palacio Ducal de Venecia.

Ante el Campanile y el Palacio Ducal de Venecia.

De tiendas junto al puente de Rialto, Venecia.

De tiendas junto al puente de Rialto, Venecia.

En las oscuras, estrechas, laberínticas y lluviosas calles de Venecia.

En las oscuras, estrechas, laberínticas y lluviosas calles de Venecia.

Molestando al fotógrafo en el Gran Canal de Venecia.

Molestando al fotógrafo en el Gran Canal de Venecia.