[TV] Cosas de series; mujeres en el infierno

Televisión

Ya hace unas semanas que terminé de ver las dos temporadas de las series que traigo hoy aquí. Dos series muy distintas. Con protagonistas femeninos, aunque en la segunda que traigo hoy, también los hay masculinos.

Orange is the new black – Temporada 5

Reconozco que en los últimos años esta es una de las series que más me ha gustado y convencido de la televisión. El drama carcelario con tonos de comedia, o viceversa, la comedia carcelaria con tonos dramáticos, e incluso trágicos, ha mostrado ser una de las series que más humanidad ha mostrado. Especialmente cuando dejó de centrarse en su presunta, y repelente, protagonista y se abrió al conjunto de la comunidad de presas, donde hay varias joyas, tanto como desarrollo de personajes como por las interpretaciones de las actrices que las encarnan.

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Como en otras ocasiones, aprovecho la entrada televisiva para repasar las últimas novedades en mi fotoblog viajero (enlaces al final). Últimamente, hemos visitado la estación de St Pancrass en Londres (en el encabezado) y el bello valle de Baztan en Azpilkueta.

Pero también es cierto que daba la impresión en la cuarta temporada de que el microcosmos de esta particular prisión ficticia en el estado de Nueva York estaba empezando a agotarse. Algo de lo que se dieron cuenta también los responsables y guionistas de la serie, porque terminaron dicha temporada con un tono dramático importante, al mismo tiempo que dejaban un cliffhanger, el comienzo del motín en la prisión, que ha servido de ancla para el desarrollo de toda esta quinta temporada. Que ha sido eso, la crónica, a ratos cómica, a ratos dramática, a ratos rozando la tragedia, como de costumbre, de ese motín.

El intento ha sido notable. Pero sigo con la sensación de que el tema está un poco agotado. La denuncia sobre la privatización del sistema de prisiones está establecida. La humanización de las presas, también. Quien quiera haberse convencido, ya lo estará. Y los recalcitrantes, seguirán con sus rancias formas de pensar. Pero me ha costado llegar hasta el final. Pospongo la decisión sobre si seguiré viendo la sexta temporada, está anunciada ya hasta la séptima,… pero igual hay que ir dando paso a nuevas cosas.

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El Duomo de Ferrara en Italia.

The Good Place – temporada 1

Cuando hace ya hace un año se anunció esta serie no me llamó la atención. Ni poco, ni mucho, ni nada. Me pareció el enésimo intento de Kristen Bell de intentar reverdecer los laureles que conquistó con Veronica Mars. Así como el intento de Ted Danson de hacer lo propio, tras una carrera después de Cheers relativamente anodina. La premisa de partida tampoco me hacía mucho tilín. Un individua muere, y después de haber sido una tía egoísta y no demasiado buena gente, llega a lo que se denomina el “buen lugar” tras la muerte, dando por descontado que hay un “mal lugar” al que ir. A partir de aquí una comedia de enredos, en la que lo que más rabia me da es que el giro de los últimos episodios de esta temporada lo tenía que haber imaginado,… y estuve un poco lento.

En fin. Que resulta en una comedia de situación con unas ligeras pizcas de mala leche, atacando el maniqueísmo imperante en los valores de buena parte de las sociedades humanas, que se ve con facilidad, te saca con frecuencia alguna que otra sonrisa, y te pone en general de buen humor. Gracias sobretodo a los guiones, y un trabajo interpretativo que es más coral de lo que pensaba. Se deja ver. Ahora estoy con la segunda temporada, que va apareciendo en Netflix semana a semana, en lugar de todos los capítulos a la vez como sucede con sus series propias en exclusiva. Esta va en acuerdo con otra cadena.

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La catedral de Uppsala en Suecia.

De viaje con Carlos

Una foto al azar

[Televisión] Cosas de series; mujeres carcelarias y mujeres policías

Televisión

Habiendo salido ya de la apatía televisiva del verano que me hizo meterme en el proyecto de tragarme enteras las siete temporadas de las chicas Gilmore, voy cumpliendo con la tarea de ver en modo maratón las temporadas de series más destacadas del verano. Y una de las más importantes es sin duda Orange is the New Black.

Partamos de un hecho. Esta serie es potente, muy potente. En todas sus dimensiones. Su realización, sus magníficos guiones, sus más que notables interpretaciones, las cargas de profundidad que tira contra el sistema carcelario estadounidense en particular, y contra la sociedad capitalista en general. La forma en que trata la innata contradicción de humanidad/crueldad propia del ser humano. Todo ello dentro del microcosmos en que han convertido la imaginaria prisión federal de Litchfield.

Carlos Carreter

Recientemente, en mis blogs viajeros (enlaces al final) he reiniciado ciclo, volviendo a mis diapositivas de finales de los 80 y principios de los 90. Momento en que visité en un par de vez París, como se ve en la fotografías del encabezado y en esta de un mimo con niños ante el Centro Pompidou.

Relegada la historia de su presunta protagonista Piper Chapman (Taylor Schilling) al nivel de una historia más de las que se entrecruzan en la prisión, la serie ha seguido enfocándose en la historia y devenir de una reclusa determinada en cada capítulo, con flashbacks al pasado que las llevó a prisión, y con indicaciones de lo que el futuro les depara. Para unas más halagüeño que para otras. O quizá, en un tono más pesimista, habría que decir que para unas menos dramático para otras. Pero en esta cuarta temporada la historia transversal sobre la privatización del sistema carcelario y las consecuencias que trae para la vida en la prisión y para las propias presas ha tomado una relevancia superior. Por lo tanto, la historia transversal es más importante y se entrecruce con más eficacia con las historias individuales.

La serie comenzó como una comedia con toques de drama. El nivel de dramatismo ha ido aumentando con el paso del tiempo. Probablemente de forma irremediable. Porque la vida en la carcel no es ningún chiste. Aunque no haya abandonado los alivios cómicos eventuales. Pero al final de esta temporada ha ido más allá. Y ha saltado, de forma también inevitable si lo analizamos bien, del drama a la tragedia. La temporada empezó fuerte con cierta muerta, a la que se le dio en ese momento un cierto tono humorístico. Pero la tensión dramática ha ido in crescendo hasta los trágicos dos últimos episodios. El penúltimo de la serie, un episodio de antología. Como algún otro.

Carlos Carreter

También de aquella época data mi primera visita al Palacio da Pena en Sintra, Portugal.

Sinceramente, para cualquier auténtico aficionado a la ficción televisiva, o a la ficción audiovisual en cualquiera de sus variantes, incluido el cine, esta serie debería ser de obligada visualización porque es así de buena. Sobresaliente. Así que no dire más. Si no la habéis visto, no sé a qué estáis esperando.

Terminaré la entrada de hoy diciendo que hemos despedido a Rizzoli & Isles, la pareja de policía femenina y forense también femenina, afiliadas al departamento de policía de Boston, que nos han entretenido durante siete temporadas. Esta ha sido una serie ligera, procedimental de manual que basa sus virtudes en la empatía que suscitan sus protagonistas y muchos de los personajes secundarios. Serie que fomenta el buen rollo, mientras plantea casos más o menos al uso, como se pueden ver en otras series policiacas. Desde mi punto de vista, la fórmula estaba agotada. Le ha sobrado alguna temporada, aunque las he seguido hasta el final por ser un relleno de entretenimiento poco comprometido. Con la oferta de Netflix, es improbable que en el futuro me fije en este tipo de series… pero no dejaremos de recordarla porque algún momento entretenido que otro ha aportado.

Cuerno de Oro

Y en el “año triunfal”, el 92, una visita a Estambul, donde pudimos disfrutar de bellos atardeceres en el Cuerno de Oro.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

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[Televisión] Cosas de series; desnudos en serie

Televisión

Como dije hace unos días, la entrada televisiva casi fija de los jueves ya ha desaparecido de este Cuaderno de ruta. Pero eso no quiere decir que no vaya a haber entradas televisivas cuando la ocasión lo merezca. Y después del último episodio emitido de Game of Thrones, la ocasión lo merece.

La afamada serie de fantasía medieval o edad media fantástica, como prefiráis, se asoma a sus últimas temporadas. Se comenta que la siguiente podría ser la última, aunque también se comenta que podría estar dividida en dos entregas para alargar la cosa. Ya ha pasado con otras series con tirón y prestigio. El caso es que argumentalmente está cogiendo carrerilla. Después de haber sumido a buena parte de sus protagonistas en sus más profundas miserias, los que quedan vivos claro, están dando muestras de reacción y de que aquí se va a armar. Veremos a quien le sabe bien y a quien le sabe mal.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

La cuestión es que una de las que resurge de sus cenizas, nunca mejor dicho, es la última de los Targaryen. Aunque hay teorías que afirman que hay un par más de tapadillo. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego. El caso es que la impetuosa Daenerys (Emilia Clarke) se caracterizaba en los primeros compases de la serie por estar casi más minutos en pelotas que vestida. Incluso la actriz, conforme adquiría fama y caché, protestó y hemos tardado volver a ver sus encantos.

Los desnudos fueron frecuentes en las primeras temporadas, vinieran a cuenta o no. Luego se han hecho más raros y ajustados. No quiere decir con ello que haya desaparecido el sexo de la serie… incluso el más bárbaro. Pero es que una cosa es el sexo y otra el desnudo en la ficción audiovisual, aunque vayan unidos con frecuencia. De hecho, algunos de los desnudos más notables y sonados de la serie no han tenido carácter sexual.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

No cabe duda de una cosa. En la televisión, el desnudo actúa con frecuencia como un gancho para atraer a la audiencia. Fijémonos en algunos ejemplos notables. Los espías, por ejemplo. Tanto en Homeland como en The Americans, los desnudos eran frecuentes en los primeros capítulos. Conforme las series adquirieron el respeto de la crítica y el respetable, los fueron espaciando llegando casi a desaparecer o a hacerse muy esporádicos.

En otros casos, son desvergonzadamente uno de los atractivos de la serie. Flesh and Bone presuntamente trata del mundo de la danza clásica, pero desde luego su principal objetivo parece mostrar los estilizados cuerpos de las gráciles, a veces excesivamente flacas, protagonistas. Y en ocasiones va unido con tramas de violencia o crimen, como pasa en el turbulento pueblo de Banshee o en el mundo de los clubs y la droga de Power.

Qué vamos a decir de las series donde el tema principal es el sexo de una forma u otra. Hace poco se estrenó la para mí poco afortunada The Girlfriend Experience, donde las jóvenes recién graduadas complementan sus sueldos en los bufetes de abogados con ingresos extras como acompañantes para todo de adinerados “caballeros”. No pasé del segundo episodio, pese a la promesa de abundancia cárnica. Y la semana pasada sin ir más lejos, aparecía como novedad Submission, que nos promete llevarnos al mundo del BDSM, tan de moda desde que se publicó una célebre trilogía de infames novelas de las cuales han hecho una no menos infame primera entrega cinematográfica, que cometí el error de ver en vídeo casero. De hecho los 25 minutos del primer capítulo de esta nueva serie le dan mil vueltas a todo los escrito y filmado sobre los famosos tonos o matices del gris (¿mediocre?)… que por algún misterio se han traducido en castellano como “sombras”. Pero no nos olvidemos que en la más que entretenida Secret Diary of a Call Girl, la estupenda Billie Piper sugería mucho pero enseñaba poco.

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands...

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands…

También están los desnudos reivindicativos. Como los de Girls, en la que su protagonista reivindica, y hace bien, claramente, y hace bien, la diversidad en la morfología femenina frente a los estereotipos que impone la moda. O aquellos en los que como ya he dicho no necesariamente hay motivos sexuales. Como los desnudos carcelarios de Orange Is the New Black o los eventuales sufridos testimonios de The Leftovers.

En cualquier caso,… la pregunta siempre es… ¿son necesarios? ¿O son gratuitos? ¿Por qué cabrean tanto a los sectores más conservadores como a las féminas más progresistas? ¿Siempre son signo de “cosificación” de la mujer? ¿Siempre son una forma de considerar al espectador, masculino predominantemente, como un memo que no piensa en otra cosa? ¿O existen casos en qué están justificados como un recurso expresivo, argumental e incluso artístico más? Probablemente de todo un poco. O la respuesta que podríamos decir, es… Según.

Dime la serie y la situación y te diré qué opino. A veces me resulta más ridícula la situación de las escenas de cama en la que aparece siempre la chica envuelta en una sábana, en la que permanece enrollada cuando se levanta a “hacer pis” o lo que sea. Los contorsionismos de muchas actrices y de los cámaras para que no se vea el “peligrosísimo pezón” en pantalla. Quizá ni tanto ni tan poco. Quizá la ausencia de naturalidad, la imagen que se vende, las expectativas falsas que despiertan son algunos de los problemas con los que nos encontramos.

En cualquier caso, es un tema que está ahí. Y ahí lo dejo.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

[Televisión] Cosas de series; delincuentes espaciales y el espacio de las delincuentes

Televisión

Me ha costado decidirme cómo plantear la entrada semanal dedicada a la televisión. Por un lado, me apetecía un especial ciencia ficción, con dos temporadas de este género terminadas, pero por otro lado tenía ahí, al alcance de la mano, el final de temporada de mi drama-comedia carcelario favorito. Al final he decidido que comentar Äkta Människor (Real Humans) de forma global cuando termine de ver su segunda y parece que última temporada, dedicando un especial al tema de los robots humanoides. Vamos pues con algunas novedades y un par de finales de temporada.

Aunque las novedades en cascada llegarán más adelante durante este mes, he incorporado dos a mi cartelera televisiva personal en esta semana. Ambas trata de la televisión por dentro, pero desde puntos de vista distintos.

Por un lado, una comedia con capítulos de media hora de duración, Blunt Talk, en la que un veterano presentador británico, Blunt (Patrick Stewart), realiza un programa, un “talk show”, es decir un programa de entrevistas, realizado desde Nueva York, donde critica los males de la sociedad norteamericana. Lo que pasa es que en su primer episodio es detenido por la policía por conducir ebrio y haber solicitado los servicios de una prostituta transexual, así como agredir a alguno de los agentes de policía, con el consiguiente escándalo y riesgo para su programa televisivo. Todavía no he decidido si me gusta. Necesito más datos, y sólo he visto el episodio piloto. Aunque tiene a su favor el carisma del protagonista, este piloto no me acabó de enganchar. De momento, el público votante en IMDb está encantado.

Últimamente hago coincidir mis entradas televisivas con el repaso a fotografías recientemente publicadas en mi tumblr "De viaje con Carlos". Y en estos días se ha producido un reinicio del ciclo. Así que podréis encontrar (enlaces al final) fotografías recientes de estos últimos meses/viajes, como la sierra de Algairen en el encabezado, o estos malabaristas en la Terrasse Dufferin de Quebec...

Últimamente hago coincidir mis entradas televisivas con el repaso a fotografías recientemente publicadas en mi tumblr “De viaje con Carlos”. Y en estos días se ha producido un reinicio del ciclo. Así que podréis encontrar (enlaces al final) fotografías recientes de estos últimos meses/viajes, como la sierra de Algairen en el encabezado, o estos malabaristas en la Terrasse Dufferin de Quebec…

Por otro lado, he rescatado una serie que se emitió hace una semanas, UnREAL, y que en su momento no me sedujo. Pero he leído algunas críticas muy interesantes sobre ella. En esta ocasión nos introduciremos en los entresijos de un programa de “telerrealidad”. Un ricachón, joven y guapo, que busca novia entre un grupo de concursantes. El primer episodio ya me muestra una serie muy dinámica, con sus dosis de cinismo y mala leche, y evidentemente crítica con este tipo de programas. Me lo pasé bastante bien. Así que ahora que he terminado con la temporada de mi drama carcelario favorito me pondré con esta en modo continuo.

El simpático procedimental policiaco Rizzoli & Isles es de los que suele dividir sus temporadas en dos partes entre el verano y el invierno. Esta serie no sorprende, es entretenimientos sin pretensiones, basado en la buena química entre sus personajes, a los que el espectador coge simpatía. No hay grandes interpretaciones, ni grandes misterios, pero entretiene sin complicaciones. Por supuesto, como de costumbre, su media temporada de verano ha terminado con el “cliffhanger” habitual.

Un auténtico final de temporada es el de Dark Matter. Por fin, el género de la “space opera” vuelve a la televisión con ganas de quedarse un tiempo. Las premisas de partida son interesantes. La hibernada tripulación de la nave espacial “Raza” se despierta en una situación de amnesia total. Se llaman entre sí por números, según el orden en que se despertaron. El liderazgo lo asume una mujer, Two (Melissa O’Neil). Y pronto descubrirán que todos, menos una joven adolescente, Five (Jodelle Ferland), tienen antecedentes criminales, y que frecuentemente son contratados como mercenarios. Y tienen muchos enemigos. Pero no se acuerdan de ellos, en una galaxia muy grande y peligrosa. Ya digo, interesante. La ejecución me ha resultado irregular. Con episodios más interesantes y otros más aburridos, pero en general ha resultado entretenida. La serie tiene posibilidades. Y tal vez ahora que ha ido desgranando las identidades y el escenario para la tripulación, pueda centrarse más. Pero ya veremos. Quizá flojea por el lado de las interpretaciones, y algunos guiones.

... y fotografías con más de 25 años de antigüedad como una de mis primeras fotografías de Notre-Dame de Paris...

… y fotografías con más de 25 años de antigüedad como una de mis primeras fotografías de Notre-Dame de Paris…

Y aunque está disponible desde hace casi tres meses, ha sido en las dos últimas semanas cuando me he visto la tercera temporada de Orange is the New Black. Hay pocos misterios a estas alturas en el planteamientos de la serie. Aunque la primera temporada se centró mucho en las peripecias de la protagonista, Piper Chapman (Taylor Schilling), la evidencia de que esa trama esta muy limitada en sí misma hizo que evolucionara hacia una comedia-drama mucho más coral, donde todas las reclusas y algunos miembros de la plantilla de la prisión tenían su dosis de protagonismo. Al principio, dedicándoles un capítulo a alguna de ellas. Luego ya con seguimiento de sus historias, con frecuencia mucho más interesantes que la de la protagonista, que resulta bastante cargante. Yo me lo paso muy bien. Tanto cuando opta por su cara de comedia como cuando se decanta por ser un drama, que llega a tener tintes de tragedia en algún caso. En general, la temporada comenzó con un toque más de comedia para ir evolucionando a situaciones más dramáticas. Cierto con el alivio de un episodio final, de más duración, en la que durante un tiempo nuestras chicas reclusas han disfrutado de un atisbo de la libertad perdida. Ha sido fenomenal. Pero también se han dejado plantadas las semillas de los futuros dramas. Se ha incrementado también el tono de crítica hacia el sistema penitenciario estadounidense, especialmente en lo que se refiere a la privatización de estos servicios. Echaré de menos a muchas de las chicas durante los próximos meses, hasta el próximo verano probablemente. No demasiado a su protagonista… Una imbécil de mucho cuidado. En el fondo, Schilling, consiguiendo que odiemos a su personaje, está haciendo un papel excelente también.

... o una excursión a los sitios reales de Aranjuez el año que estuve estudiando en Madrid.

… o una excursión a los sitios reales de Aranjuez el año que estuve estudiando en Madrid.

De viaje con Carlos (Tumblr)

De viaje con Carlos (Cuadernos de viajero)

Una foto de mis viajes, al azar

[Televisión] Cosas de series; asesinatos en primer grado y corrupción policial

Televisión

Pocas novedades esta semana en mi cartelera televisiva. Un final de temporada que pasaré a comentar dentro de poco. De momento decir que tres series dominan y entusiasman en estos momentos mis ratos ante la caja tonta.

Masters of sex – tras una primera temporada de cierto dominio de las dosis de comedia sobre las de drama, y una segunda al contrario, estamos en una tercera donde hay un equilibrio muy adecuado. Con momentos sublimes como el del gorila y algunos otros. Desde mi punto de vista, sigue siendo una serie imprescindible.

Como en otras ocasiones, hago coincidir el día televisivo con el recordatorio de lo que aparece en mi Tumblr, De viaje con Carlos (enlaces al final). Por ejemplo, en el encabezado de la entrada, la presa romana de Muel, España. O aquí el Santuario Tōshō-gū en Nikko, Japón.

Orange is the New Black – tras una primera temporada con el protagonismo fundamental de su protagonista, que a veces resulta un poco cargante, la coralidad, el momento de gloria que todas las reclusas, incluso las más modestas tienen, nos ofrece momentos estupendos en su tercera temporada. Al ritmo que la llevo, la semana que viene puedo haberla terminado. También la considero entre las imprescindibles. También ha alcanzado un estupendo equilibrio entre comedia y drama. En la parte de comedia, ciertos flirteos con el humor negro me parecen estupendo.

Äkta människor (Real Humans) – totalmente enganchados a la serie original sueca en la que se basa Humans, que comenté hace unas semanas. Una trama muy similar, pero más compleja, con más matices, y con unos “hubots” mucho más inquietantes. Totalmente enamorado de Bea (Marie Robertson). Y tengo dos temporadas por ver… Cuando llegue al final de la primera haré un comentario amplio.

O una mariquita en los alrededores del monasterio de San Juan de la Peña, cuna del reino de Aragón, hoy en España.

El final de temporada corresponde a la policíaca Murder in the First. Quizá no llegue al nivel de interés y excelencia de las anteriores, pero este policíaco de Steven Bochco (maravillosa aquella Hill Street Blues – Canción triste de Hill Street de nuestra juventud en los años 80) proporciona buen entretenimiento y tramas estupendas, más que correctamente interpretadas. Partiendo de un impresionante primer episodio en el que asistimos a una matanza indiscriminada por parte de dos jóvenes, poco más que adolescentes, nos vamos metiendo poco a poco en lo que es el auténtico plato fuerte de la temporada, el caso que realmente nos atrapa, el de corrupción policial, el de mafia policial. Y si el caso está policialmente resuelto, no lo está judicialmente, y tendremos, como en la primera temporada, a James Cromwell en el banquillo del abogado defensor. Actor que llena muchísimo la pantalla, un auténtico robaescenas. A mí no deja de recordarme a Tywin Lannister. En fin, quizá no sea una serie tan vistosa y que arrastre masas de fans como otras, pero es sinónimo de calidad y entretenimiento.

Y terminamos con este payaso callejero, preparándose para actuar en la piazza de la Signoria de Florencia, Italia.

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Una foto de mis viajes, al azar

[Televisión] Cosas de series; verdaderos detectives,… delincuentes,… corruptos,…

Televisión

Hoy no es jueves. Y por lo tanto no tocaba hablar de las series de televisión. Pero este Cuaderno de ruta va a pasar durante unos días al modo “solo fotos”, y me he dado cuenta que se me pueden acumular en las semanas que viene los comentarios sobre series que terminan temporada. Así que he decidido mantener la sección semanal, trasladándola al miércoles.

Hablar en primer lugar de un par de novedades que han entrado en mi cartelera particular. En primer lugar, tenía en reserva desde junio la tercera temporada de Orange is the new black. Esta serie de trama carcelaria que mezcla con sabias dosis la comedia y el drama, es en estos momentos “obligatoria” para el aficionado a la ficción televisiva. Tiene demasiados momentos buenos como para correr el riesgo de perderse alguno. Hace menos de una semana que empecé a ver la tercera temporada, y hasta el momento no ha tenido desperdicio, encontrando por mi parte incluso una tendencia al alza en la calidad de la serie. No diré más.

Hoy acompaño la entrada con fotografías que se han podido ver últimamente en mi Tumblr de viajes (enlaces al final de la entrada) En la fotografía; canal del Brenta, cerca de la laguna Veneta, Italia. Marzo de 2013. En el encabezado de la entrada; asando salchichas y carne en Alexanderplatz, Berlín (Alemania). Agosto de 2013.

También comenté hace unos días, después de terminar la primera temporada de Humans, que me apetecía echarle un vistazo a su original sueco, Äkta människor (Real Humans). Sólo diré una cosa. El primer episodio de la serie sueca me parece superior al primer episodio de su versión inglesa. Más interesante, con más posibilidades, aun teniendo en cuenta que básicamente es la misma historia con algunas diferencias, que no me parece en todos los casos menores. Así que es prácticamente seguro que seguiré adelante con ella.

Y vamos con lo más importante de la semana, el final de la segunda temporada de True Detective, una serie con unas expectativas muy elevadas, especialmente por lo mucho que gustó la primera. Para quien no esté al tanto, hay que decir que las temporadas de esta serie no son continuación unas de otras. Son historias totalmente independientes, que tienen en común que están protagonizadas por policías norteamericanos que trabajan en entornos complejos. Policías que arrastran traumas personales por episodios de su pasado, con dificultades para las relaciones interpersonales, con familias difícil, disfuncionales o a las que terminan ahuyentado en el caso de las más normalizadas. Puede estar o no corruptos. Y se enfrentan a casos detrás de los cuales hay gente poderosa manejando los hilos. Estos policías están en la punta del iceberg de la corrupción social. En esta ocasión, han sido tres policías de distintos cuerpos californianos, Ani Bezzerides (Rachel McAdams) de la policía estatal, Ray Velcoro (Colin Farrell) de la policía local de un municipio californiano, y Paul Woodrugh (Taylor Kitsch) un exmilitar en la policía de tráfico. A estos hay que sumar, con papeles trascendentes, prácticamente al mismo nivel, un capo mafioso, Frank Semyon (Vince Vaughn) y su mujer Jordan (Kelly Reilly). Entrar ahora en contar el trasfondo de cada uno de los personajes y lo que les lleva a la improbable confluencia de todos ellos, sería complejo y probablemente inútil. Para tratar de entender el conjunto hay que verlo.

Mansfield Place, Edimburgo, Escocia (Reino Unido). Julio de 2013.

En cualquier caso, en esta segunda temporada no he conseguido engancharme emocionalmente al caso y a las circunstancias de sus protagonistas como en la primera temporada. Quizá porque son muchos más personajes con los que empatizar. También porque en la primera el misterio era profundo y enredado, pero no tan complejo en ramificaciones e intereses como este. Indudablemente porque la química de los intérpretes de la primera temporada era globalmente superior. Más concentrada, mejor trabajada y más creíble. Y también estoy de acuerdo en los que opinan que el guion, la historia, estaba peor tramada. Sin contar con que la dirección de Cary Fukunaga en la primera temporada era más personal, y de más calidad, que la que nos proporcionan los múltiples directores de episodios de esta, que son buenos profesionales, pero que como sucede con frecuencia en televisión, se ven obligados a homogeneizar sus formas y estilos, perdiendo personalidad. Por ello, en televisión habitualmente el director es menos importante que en el cine. En el cine es el autor con la ayuda del guionista y otros creativos. En televisión, es el creador de la serie, muchas veces un guionista en este papel o como productor ejecutivo, el que con ayuda de otros profesionales tiene la responsabilidad del producto.

La temporada ha resultado por lo tanto en mi humilde opinión inferior. Ciertamente han intentado compensarlo con espectacularidad. Y en ese sentido son notables el tiroteo creo que del episodio 4º y la secuencia de la orgía sexual en el 6º. Junto con algunos otros momentos. Aun así, se han leído muchas opiniones criticando duramente el resultado. Yo diría que no estamos ante ninguna catástrofe. Sigue siendo mejor que muchas cosas que se hacen en televisión, pero ya no tengo la sensación de que sea una serie especial, como durante la primera temporada. De hecho, si esta fuera la primera temporada, daría por bueno el tiempo dedicado a su visualización, pero me plantearía si querría ver otra historia de este tipo.

Desconozco cuál es el destino de la serie. No sé si habrá una tercera temporada. La idea general de la serie es buena… pero ya hemos visto que los resultados pueden ser irregulares. Veremos… que dijo un ciego a otro ciego.

Egipto en el Met (Metropolitan Museum of Art), Nueva York (Estados Unidos). Septiembre de 2013.

De viaje con Carlos (Tumblr)

De viaje con Carlos (Cuadernos de viajero)

Una foto de mis viajes, al azar

[Televisión] Cosas de series; flojera general veraniega, a Nurse Jackie le dedicaré un especial

Televisión

Pues sí. Se nos ha despedido para siempre Nurse Jackie. Ha sido lo más destacado de esta semana. Pero eso merece una entra especial. Mañana o pasado mañana.

Por lo demás, he seguido revisando las novedades de este mes de junio, las series que pueden marcar mi cartelera veraniega. Estaba un poco sesgada hacia la ciencia ficción. O mucho. Pero de momento, tras dos episodios vistos, ya he decidido dar de baja Stitchers y Killjoys, porque son muy malas. Mr. Robot todavía está por ver, parece el mejor estreno hasta la fecha, y Dark Matter se mueve con cierta dignidad aunque sin que sea para tirar cohetes. Escéptico, pero con posibles. Humans, la serie de “replicantes” británico, también tiene su miga aunque está teniendo un desarrollo un poco plomizo para mi gusto..

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

También empecé a ver el primer episodio de Ballers, fuera de la ciencia ficción sobre jugadores de fútbol americano retirados, y no me interesó nada. No lo terminé.

Ha vuelto Rizzoli & Isles, que como siempre es un entretenimiento intrascendente pero agradable, y tengo pendiente ir empezando a ver la nueva temporada de Orange is the New Black. Pero de momento me he dedicado a las novedades. Me estoy planteando recuperar alguna serie que de entrada no me interesó, pero poca cosa. En general, un escenario bastante pobretón, ya que algunas de las novedades pueden caerse en próximos episodios.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

He aguantado hasta el final Between, principalmente porque era una temporada de sólo seis episodios. Pero esta distopía localizada en un pueblo donde mueren en una epidemia todos los habitantes de más de 21 años, de producción canadiense, no me ha convencido. Así que aunque renovase, no volvería a verla. Así que nada… malos tiempo para la lírica televisiva. De momento lo único que se sujetan son las segundas o terceras temporadas de series ya conocidas. Y alguna de estas tampoco… En fin.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.

[Televisión] Cosas de series; flojo verano “seriéfilo”

Televisión

Sí. La verdad es que está floja la cartelera televisiva que había ido seleccionando para este verano. He dado de baja en mi cartelera Under the DomeTyrant. La verdad es que ninguna de las dos me convencía un pelo. Y no estoy para perder el tiempo.

Tenemos nueva serie de ciencia ficción con Extant. Mezcolanza de temas. Astronauta, Halle Berry, que se ha pegado un año en el espacio y vuelve y resulta que está embarazada. Marido que fabrica niños artificiales al estilo A.I. Un par de toque conspiranoicos. Ya veremos por donde sale. El piloto es ambicioso pero no excesivamente bueno. Y Berry hace tiempo que se quedó en actriz mediocre. Tiene la maldición de los óscars.

Curiosidad que nos llega desde la televisión sueca con Welcome to Sweden. Comedia sobre un tipo, un americano, que se va a vivir a Suecia, abandonando su carrera, para seguir a su amor. Una valquiria rubia y buenorra. Cachondeo constante sobre los estereotipos, con algún golpe bueno y otros mediocres. Está por ver.

Lilla Torg - Malmö

Mi reciente estancia en tierras suecas me permite ilustrar la novedad de “Welcome to Sweden”. Lilla Torg (Plaza Pequeña) de Malmö.

Drama de intriga política en The Honourable Woman, serie británica con Magie Gyllenhaal al frente. Puede ser muy buena. Pero se tiene que desarrollar. El primer episodio ha sido irregular.

Ha terminado la segunda temporada de Beauty and the Beast, serie intrascendente de intérpretes guapetones pero flojos, y que tiene una trama de aventuretas que entretiene a ratos. Roza el guilty pleasure.

Ha regresado Masters of Sex. Con un episodio introductorio, resituando a los personajes. Las expectativas son altas después de la excelente primera temporada, pero habrá que ver como se desarrolla.

Buen episodio de The Leftovers, que parece que se va entonando poco a poco y encontrando su camino. Ya comentaremos más adelante sobre esta propuesta.

Playa de Falsterbo (S)

Playas y áreas protegidas de Falsterbo.

Y finalmente, lo más destacado es que he terminado de ver la segunda temporada de Orange is the New Black. En principio, iba a decir que no me había gustado tanto como la primera temporada. Piper (Taylor Schilling) ha perdido protagonismo, aunque siga siendo el hilo principal de la serie, pero hay muchos más personajes con más minutos. La pugna entre Vee (Lorraine Toussaint)Red (Kate Mulgrew), ambas impresionantes intérpretes es lo más destacado, pero ha habido momento momentos buenos con varias otras reclusas. Siempre entre la comedia y el drama, incluso bordeando la tragedia. El caso es que va y llega el último episodio de la temporada, con hora y media de duración, y resulta que es buenísimo, llenando de coherencia a todo lo que ha pasado durante la temporada. Como digo, uno de los mejores episodios televisivos que he visto últimamente. Fenomenal. Te atrapa. Te conmueve. Te divierte. Y por supuesto, confirma a Piper como un bicho retorcido de mucho cuidado. En fin. Que de repente me da pena tener que esperar casi un año para ver como sigue. Muy recomendable esta serie.

En fin. Veremos si hay más novedades la próxima semana, que merezcan ser destacadas, o dejamos espacio para comentar alguna de las serie en marcha.

Antiguo edificio en Ystad

Antiguo edificio en el casco antiguo de Ystad.

[Televisión] Cosas de series; estado de situación a punto de empezar el verano

Televisión

Pues sí. Quizá después de muchos cierres de temporada y algunos principios de cara a la temporada de verano, quizá sea el momento de recapitular las cosas más notables de las últimas dos semanas.

Hay dos estrenos de primavera, los dos flojos, para qué nos vamos a engañar, que parece que han sido cancelados, o suspendidos, o demorados… vamos, que la emisión de su primera temporada se ha interrumpido sin que hayan terminado de emitir todos sus episodios. Una es la comedia de situación Friends with Better Lives, que la verdad es que tampoco era tan mala como parecía al principio. Fue mejorando algo con el paso del tiempo. Pero está definitivamente cancelada. La otras es el drama médico con problema psiquiátrico de fonto Black Box. Han dejado de emitir capítulos sin más noticias. O por lo menos yo no me he enterado. Tampoco sufriré por ello. Por ninguna de las dos.

Llegó una nueva serie, un drama médico, muy “original” esto lo de la gente que trabaja en urgencias. Pero con muchos protagonistas muy guapos y muy monos, con personajes que proceden todos del “aguerrido” ejército americano que se dedica a matar gentes de países subdesarrollados con “mucho sufrimiento” para “defensa de la libertad”. The Night Shift se llama el engendro, y no le concedí más beneficio que el de ver la piloto.

Otra novedad es Power, un drama también con intérpretes muy macizos, en el que el “prota” es un distribuidor de drogas a lo grande que tiene como tapadera un club de moda en Nueva York. Mi impresión, tras un primer episodio, es indecisa. Nada nuevo bajo el sol, muchos tópicos, pero todavía podría salir algo bueno de ahí. Aunque no soy optimista.

Holyrood Park

Una inmersión intensa en “Game of Thrones” me hace recordar los viajes por Escocia. Algunos de sus paisajes me recuerdan a los “glenns”, como este de Holyrood Park que, paradójicamente, se encuentra en la misma ciudad de Edimburgo.

Ha vuelto el shérif Longmire a la tele, y eso es siempre una buena noticia. Con nuevos problemas, con otros que lleva arrastrando desde hace tiempo, buenos guiones y buenas interpretaciones. Albricias.

Han vuelto también las reclusas de Orange is the New Black, en la que ya lo de menos es lo que le pase a la protagonista. La serie, como se puede ver en el segundo episodio de esta segunda temporada, tiene vida sin ella. Hay que plantearse que podría ser una serie que se puede ir renovando indefinidamente con nuevas protagonistas. En cualquier caso, siguen los diálogos inteligentes, los personajes interesantes, las buenas interpretacioens, y una dosis de cinismo que le sienta muy bien.

A punto de dejarno con una vacío enorme Game of Thrones, su episodio 9 de la temporada ha sido espectacular como de costumbre. Pero es que en esta ocasión en la que la acción ha avanzado más despacio que en otras ocasiones, los momentos impactantes no han faltado. Sin embargo, muchos de los mejores momentos han venido de escenas de serenos diálogos de los que no hay que perderse ni una coma. Y queda el episodio 10, que habiendo leído los libros y suponiendo por donde va, va a ser sonado también. Ya puedo decir que ha habido modificaciones en relación a la trama de los libros que le han sentado bien a la serie. Evidentemente, el medio literario y el audiovisual tienen reglas distintas y una adaptación excesivamente literal podría haber ido en contra del resultado final. Eso sí, me sumo a la queja de muchos. El actor que interpreta a Jon Snow, Kit Harington, es excesivamente inexpresivo y dada la importancia que parece tener el personaje, es uno de los lastres de la serie. Se ha demostrado en determinada escena del capítulo 9, a la que esta inexpresividad resta dramatismo. Decepcionado de ese momento. Como diría mi muy querida Ygritte (Rose Leslie), “You know nothing, Jon Snow”. Esta chica merecería mejor partenaire.

Castillo de Dunnotar

Y sobre todo, castillos casi inexpugnables como este de Dunnotar.

Mientras disfrutamos como enanos de la secuela televisiva de Fargo, que en su momento merecerá un comentario más amplio, nos entretenemos con la intrascendencia de los últimos y demorados capítulos de la segunda temporada de Beauty and The Beast, y a un nivel mucho más elevado con el humor de Californication y Nurse Jackie. La próxima semana decidiré si The 100 ha sido un acierto o una pérdida de tiempo. Y cada vez disfruto más con Orphan Black, que en su segunda temporada tiene momentos sorprendentes, divertidos y muchos, muchos clones. Mi favorita, la histérica y alcohólica maruja Alison (Tatiana Maslany), que convierte la serie en una comedia divertidísima.

Y finalmente, destacar el final de temporada de Cosmos: A SpaceTime Odyssey. Considerándose a sí misma como la heredera espiritual de la producción de los años 80 Cosmos de Carl Sagan, desde mi punto de vista, la serie actual cuyo rostro amable es el científico y divulgador Neil deGrasse Tyson, está algún paso por detrás de aquella. Falta el carisma de Sagan, falta la osadía, cierta transgresión con base científica sobre la visión general del mundo, del universo y de la ciencia. Tiene un tono más conservador, hasta el punto de mezclar en algún momento ciencia y creencias. Por no hablar de las críticas sobre alguna inexactitud sobre acontecimientos históricos narrados. Durante un tiempo vi episodios de la serie The Universe, que se viene emitiendo desde 2007, con menos alaraca propagandística, y me parece superior tanto en el rigor como en los medios infográficos utilizados. Por lo menos, lo que yo vi en su momento. ¿Quiere decir esto que la serie es mala? No. Simplemente que las expectativas que levantó, especialmente por las referencias a la serie de hace 30 años, no han sido cumplidas desde mi punto de vista. No se sabe todavía si habrá segunda temporada. O por lo menos, yo no lo sé.

Castillo de Urquhart

O el de Urquhart, a orillas de Loch Ness. Bueno, en realidad, este fue tomado repetidas veces. Pero es mono.

[Televisión] Cosas de series; fin de la primera temporada de drama carcelario y alguna cosita más

Televisión

Primero algunas cositas rápidas. Hace un año por estas fechas veíamos los primeros episodios de Bunheads, serie que recogía el espíritu de Gilmore Girls (Las chicas Gilmore), y que tuvo una temporada separada en dos, con un lapso entre los dos bloques de episodios de varios meses. Creo que era una serie majeta, con una protagonista, Sutton Foster, bastante carismática. Pues bien. Parece que los resultados de audiencia no han sido los apetecidos, y han anunciado que no habrá nuevos episodios. Lástima.

Por otra lado, pensaba que el drama policial de la chica que lo recuerda todo, Unforgettable, estaba cancelado. La verdad es que no pensaba seguir con esta serie en cualquier caso. Pero he visto el primer episodio de la segunda temporada, y creo que seguiré un poquito con ella. Entretiene. Y la chica, Poppy Montgomery, me cae simpática.

Tímidamente he visto el primer capítulo de Salamander, serie belga, con ladrones de bancos, intrigas políticas y policía cabezón que quiere averiguar la verdad de lo que pasa. Todavía no sé si la veré entera. Yo os diré. Está bien considerada, pero todavía está por ver si realmente me interesa.

Y finalmente, comentar el fin de la primera temporada de Orange is the New Black. La historia de una presa en una cárcel federal que entra para una condena corta por algo que hizo hace diez años, y que ha ido pasando de la comedia, a la comedia negra, y al drama, y está por ver si no acaba la cosa en tragedia. Empezó como una serie con muchos tópicos carcelarios, pero que fue haciéndose más compleja y más borde. Con mala baba. De las que para salir de los problemas, los protagonistas eligen meterse en problemas más gordos todavía. Me ha ido gustando más conforme han ido pasando los episodios. Y ha terminado con un duro cliffhanger. Veremos cuanto tiempo se pega en la cárcel la protagonista.

Y por ahora nada más. Si no hay novedades, la semana que viene haré repaso del estado de la situación de mi cartelera televisiva.

Grand Place

Si sigo con “Salamander”, parece que nos daremos más de un paseo por Bruselas, aunque de momento no nos han sacado la Grand Place.

[Televisión] Cosas de series; Luther y poca cosa más

Televisión

Esta semana no tengo mucho que comentar en la cosa de las series televisivas. He decidido que no me interesa la versión norteamericana del crimen del puente, The Bridge, y la he abandonado con el segundo episodio a medio ver.

Todavía estoy por decidir si The Newsroom me gusta tanto como el año pasado, o no. Está más serializado, nos han presentado una serie de tramas que irán desarrollando,… y ya veremos.

En lo positivo, Under the Dome, que estuve a punto de abandonar, se ha ido poniendo las pilas, y sin ser algo especial, sí que empieza a ser entretenida. Más que suficiente para seguir con ella. También Orange is the New Black es una serie cuya primera temporada va de menos a más. Con más nivel que la anterior desde mi punto de vista, aunque son dos series que se mueven por muy distintos derroteros.

Y en lo que se refiere a novedades, sólo destaco que ha vuelto Luther, con una tercera temporada de cuatro capítulos, ya emitidos, aunque sólo he tenido ocasión de ver uno. Parece que al poco ortodoxo policía británico le están preparando un trampa importante para deshacerse de él por vía “asuntos internos”. No sé. Es una serie que está muy bien, pero que baja muchos enteros sin la presencia de la inquietante Alice Morgan (Ruth Wilson). Por cierto, esta excelente actriz va a participar en la adaptación cinematográfica de una de las novelas que más me han gustado a lo largo de mi vida como lector, la Suite francesa de Irène Nemirovsky.

Bueno. De momento, aquí queda la cosa. La semana que viene tendré algunas cosas más que decir con el final de algunas de estas series.

Monumento a los judíos asesinados por el nazismo en Europa

Seleccionando fotos para un próximo evento del que ya hablaré a su debido momento. Monumento a los judíos de Europa asesinados, Berlín (Alemania).

[Televisión] Cosas de series; regresos, novedades, unas mejores, otras peores…

Televisión

Las dos últimas semanas, por mis vacaciones, no he tenido entrada televisiva los jueves. Lo cual ha hecho que, a pesar de que el verano es un tiempo más soso en lo que se refiere a las series de televisión, se me hayan acumulado una serie de novedades, que pasaré a comentar, unas más resumidas que otras.

Han vuelto Rizzoli & Isles, con su cuarta temporada.  Las dos simpáticas amigas, policía e investigadora médica de la policía de Boston, vuelven con su habitual mezcla de acción, drama y humor. No hay grandes novedades en la serie, pero es un producto simpático, que se ve con agrado, aunque no sirva más que como mero entretenimiento.

Ha vuelto Dexter en su octava y última temporada. Más oscura que nunca, especialmente por la evolución de Debra (Jennifer Carpenter) tras los acontecimientos del final de la temporada pasada. Se incorpora a la serie la prestigiosa actriz británica Charlotte Rampling, como una psiquiatra especializada en asesinos en serie que conoce el secreto de Dexter (Michael C. Hall) desde que era niño. Y un nuevo contrincante, asesino en serie también, que sabemos cómo actúa, pero no sabemos mucho más. Todavía. Espero que den a la serie el final que se merece.

Al pie del Cabezo Cortado

Después de unos cuantos días con fotos de Escocia, volvemos a Zaragoza. Fotografía tradicional con película negativa en color.

Y tenemos segunda temporada de The Newsroom, serie que me gustó mucho el verano pasado, a pesar de que la crítica norteamericana estuviera muy dividida en su consideración. Pero creo que ahí está la política metida por el medio. No niego que en algúnos aspectos era un poco tramposa; pero los episodios tenían ritmo, mezcla de humor y drama, y yo me lo pasé muy bien. La nueva temporada parece que nos la van a contar como un largo flashback, y parece que con tono más dramático. Pues bien, ya veremos. Por lo menos, Sloan Sabbith (Olivia Munn), la peculiar analista económica sigue tan guapísima como siempre. ¡Qué morena!

Entre los estrenos absolutos de nuevas series, Siberia nos traslada a la realización de un reality-show de tipo aventureros. Dieciseis participantes que son abandonados en la taiga siberiana con un equipo de rodaje, y en el que pronto se verá que algún peligroso misterio les acecha. He visto el piloto y la mitad del segundo episodio… y a la papelera de las series. No me ha llamado nada la atención. Mala. De verdad.

También ha llegado la adaptación americana de Bron/BroenThe Bridge, situando la acción en el puente entre El Paso (EE.UU.)Ciudad Juárez (Méjico). De momento, tras el primer epiodio, no aporta nada nuevo sustancial. Y el reparto me parece peor. Especialmente, la detective rubia y rarita. Diane Kruger me pareció varios escalones por debajo de Sofia Helin. Si en el segundo capítulo no aporta algo nuevo, se caerá de mi cartelera. Con bastante probabilidad.

Al pie del Cabezo Cortado

La veinteañera Canon EOS 100 con un EF 50/1,8 de primera generación, que son una combinación para hacer fotografías, con un carrete de Kodak Portra 400.

Y estoy viendo la temporada primera de Orange is the New Black, serie que se ha emitido originalmente a través de un servicio en línea. La vida en prisión de Piper Chapman (Taylor Schilling), una mujer blanca que ingresa en una prisión federal por 15 meses, por un crimen que cometió diez años antes, y cuando su vida estaba totalmente normalizada. El piloto me gustó bastante, pero los que han seguido solo me han parecido pasables. Creo que terminaré la primera temporada, pero ya veré si voy más allá en caso de que haya más temporadas.

Y hemos tenido dos finales de primera temporada. Por un lado, la británica Dates. Corta serie de 9 episodios de 20 minutos cada uno, donde se nos narran primeras citas entre gente que utiliza servicios de citas por internet. También hay alguna sucesiva. Ha habido episodios mejores y peores, y varios personajes han repetido. Quizá el más destacado ha sido Oona Chaplin, que ha montado a su alrededor un típico triángulo (rectángulo, con sus dos catetos). Si vuelve con una segunda temporada, ahí estaré. Además,… los chicos que salen son diversos entre monos y feos. Pero las chicas, cada una en su estilo, son todas monísimas.

Y se ha acabado la primera temporada de Defiance, la apuesta fuerte de SyFy por la ciencia ficción. Antiguo militar en una Tierra invadida por especies extraterrestres y modificada, en la cual ahora tienen que convivir en un mundo con toques posapocalípticos, y que ha adoptado como hija a una chica alienígena. La ciudad de Defiance, antigua Saint Louis, es el escenario de sus aventuras, donde tras una vida nómada se instala como sheriff o similar. Me ha parecido irregular y relativamente previsible. No sé si volveré a seguirla en una futura temporada que parece asegurada.

Al pie del Cabezo Cortado

Fotografías tomadas bajando del Cabezo Cortado en Zaragoza, hacia San José.