[TV] Cosas de series; “space operas” y otros delirios

Televisión

No ando sobrado de tiempo esta semana para publicar entradas en este Cuaderno de ruta. Aun así, y contra todo pronóstico, he encontrado un momento para hacer una entrada televisiva. Que creo que irá un poquito rápida.

Están de modas en estos momentos las “space operas” en mi cartelera televisiva. Es decir, las aventuras espaciales. Ha vuelto The Orville, la parodia de Star Trek que me parece mejor que casi cualquier cosa de Star Trek. Ha vuelto Star Trek: Discovery, la serie Star Trek que no se parece a lo anterior de Star Trek, y quizá esa sea su gracia. Especialmente si aparece la “emperatriz” Michelle Yeoh, momento en el que sube varios enteros el interés de la serie. He comenzado a ver las desventuras de la Nightflyer, escrita de la mano de George R. R. Martin, a la caza de una nave alienígena,… creo. Y me entró la curiosidad de ver, por comparar, la última serie que se hizo de la franquicia Star Trek, Star Trek: Enterprise, antes de que cerraran el garito de las series hasta el año pasado. No pensaba que me fuera a enganchar, nunca me he enganchado a ese universo, pero aunque la serie tiene muchos de los defectos que tradicionalmente me han echado para atrás en esa franquicia, he sentido cierta empatía hacia esta tripulación estelar, y de momento ya he visto la primera temporada. Y buena parte de la segunda. Si termino las cuatro temporadas, ya le dedicará un comentario más extenso.

No he visitado las Svalbard… caen un poco a desmano. En su lugar, la isla más helada y “alienígena” que he visitado, aunque muy bella, es Islandia. Así que allí nos vamos fotográficamente.

Mientras, hemos tenido la tercera, y parece que última, temporada de Fortitude. Esa producción británica de ambiente noruego que ha mezclado el género policiaco con la ciencia ficción y el terror, bajo la fórmula de la huída hacia adelante en cuanto a lo demencial de su argumento y de las cosas que han sucedido. Me cuesta decidir si me ha gustado o no. Lo cierto es tiene momentos muy interesantes, que a veces parece que rondan más el humor negro, negrísimo, que el terror, con interpretaciones bastante interesantes, pero con un argumento que pone a prueba la más dedicada suspensión temporal de la incredulidad en el espectador. En cualquier caso, el claustrofóbico ambiente de las Svalbard, disfrazadas de archipiélago ficticio en el fin del mundo ártico, mezclado con un reparto britániconórdico de no poca calidad, tiene su interés misterioso.

Y hemos tenido la tercera temporada de The Good Place, en la que nuestros demonios favoritos junto nuestros no menos favoritos condenados por toda la eternidad han tenido nuevas aventuras con un principio de temporada flojo, pero que poco a poco se ha venido a más hasta alcanzar momentos muy entretenidos y muy muy divertidos. Con un reparto también que tiene un buen nivel interpretativo e interesante vis cómica. En cualquier caso, un excelente alegato contra el maniqueísmo absurdo y contra las no menos absurdas definiciones absolutas del bien y el mal de las principales religiones que asuelan la faz de la tierra.

Y dejo para otro día en el que tenga más rato para pensar las ideas que redacto para el final de las desdichas de los Beaudelaire, y para la educación sexual según Netflix.

[TV] Cosas de series; dos mujeres en sus respectivos infiernos

Televisión

Tanto Eleanor Shellstrop (Kristen Bell) como Elizabeth of Windsor (Claire Foy) viven ya en Netflix sus respectivos infiernos en sus segundas temporadas. Dos series muy distintas, pero ambas muy recomendables. Con las dos puedes disfrutar. Y con una de ellas te podrás reir. Con la otra,… puede que también. Pero es seria.

The Good Place – 2ª temporada

Esta comedia de situación norteamericana sorprendió en su primera temporada. Después de haberno hecho reír durante toda ella, dio un vuelco final a su trama que la dejó preparada para una segunda temporada renovada.

Mentiría si dijese que todo ha sido estupendo en esta segunda temporada. He de reconocer que me costó cogerle el tranquillo. Sus primeros episodios me parecieron un poco apresurados, como con ganas de correr mucho. Pero al cabo mereció la pena, puesto que permitió situar a los 6 personajes principales de la serie en un punto a partir del cual pudieron crecer y avanzar, sin encasillar la serie en ningún momento.

Carlos Carreter

Nada… hoy toca visitar los dominios de la “Isabelita”… Incluso nos llegaremos a las puertas de sus casas, en Londres y en Windsor.

Recientemente he leído un análisis de la serie que muestra hasta qué punto, lejos de ser una mera serie de entretenimiento, tiene calado. Realmente, hay una reflexión sobre cuestiones éticas y morales de cierto calado, que sin embargo nos entran con facilidad, muy didácticamente. Y totalmente alejadas de cualquier dogmatismo o a priorismo sobre lo que es correcto o no. Probablemente, si alguna conclusión se puede sacar es lo absurdo del concepto del cielo (el buen lugar) o el infierno (el mal lugar) para premiar o castigar el comportamiento de nadie. Tan condicionado por su entorno y el momento que le ha tocado vivir. Y con valores en continua evolución, nunca estables ni prefijados.

Todos los intérpretes están bien, aunque especialmente nos alegremos de la recuperación de Bell, a la que añorábamos desde su Veronica Mars. No es que haya estado inactiva precisamente; simplemente, nunca la he encontrado al nivel que prometía. En cualquier caso, ahí la tenemos liderando la función con un hilarante Ted Danson, que tiene momentos sublimes. Y con un final de temporada que ya nos avisa que la serie se volverá a reinventar en su tercera temporada. Que ya añoramos.

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The Crown – 2ª temporada

Está claro. Esta serie de época es una serie de momentos. De episodios enteros incluso. Y el protagonismo se reparte. A mí, toda esta gente de la que hablan, me importa entre poco y nada. Pero sabes que en todo episodio encontrarás un par de escenas o secuencias que te van a dejar pegado al sillón. Un diálogo. Un cruce de miradas. Un recorrido de cámara. Lo que sea, que te permite ser consciente de lo buena que es esta producción.

Reconozco, al igual que en el caso anterior, que el comienzo de la temporada me pareció un poco moroso, y dependía mi atención mucho de estar atento a esos momentos de genialidad. El ciclo sobre el viaje del duque (Matt Smith) y sus posibles infidelidades, no me interesó gran cosa. Pero pronto entró en materia.

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Episodios absolutamente antológicos como Beryl, el que protagonizó Vanessa Kirby encarnando a una princesa Margarita con un atractivo impresionante, muy lejos de la imagen que te dan las fotografías de la época, y al mismo tiempo con una conducta elitista que te darían ganas de meterla boca a bajo en una maceta del palacio de Kengsinton.

O ese Paterfamilias en el que Matt Smith se luce y muestra hasta que punto ha dejada atrás al Doctor, y es capaz de mostrarse como un actor dramático de primer nivel.

Y estos son solo dos que he seleccionado para mostrar cómo la serie sabe ceder el testigo del protagonismo cuando conviene, repartiendo juego, otorgando variedad y profundidad, haciendo más interesante el conjunto.

Esperando también con ganas la tercera temporada, en la que se anuncian cambios de protagonistas conforme envejecen los personajes históricos.

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[TV] Cosas de series; mujeres en el infierno

Televisión

Ya hace unas semanas que terminé de ver las dos temporadas de las series que traigo hoy aquí. Dos series muy distintas. Con protagonistas femeninos, aunque en la segunda que traigo hoy, también los hay masculinos.

Orange is the new black – Temporada 5

Reconozco que en los últimos años esta es una de las series que más me ha gustado y convencido de la televisión. El drama carcelario con tonos de comedia, o viceversa, la comedia carcelaria con tonos dramáticos, e incluso trágicos, ha mostrado ser una de las series que más humanidad ha mostrado. Especialmente cuando dejó de centrarse en su presunta, y repelente, protagonista y se abrió al conjunto de la comunidad de presas, donde hay varias joyas, tanto como desarrollo de personajes como por las interpretaciones de las actrices que las encarnan.

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Como en otras ocasiones, aprovecho la entrada televisiva para repasar las últimas novedades en mi fotoblog viajero (enlaces al final). Últimamente, hemos visitado la estación de St Pancrass en Londres (en el encabezado) y el bello valle de Baztan en Azpilkueta.

Pero también es cierto que daba la impresión en la cuarta temporada de que el microcosmos de esta particular prisión ficticia en el estado de Nueva York estaba empezando a agotarse. Algo de lo que se dieron cuenta también los responsables y guionistas de la serie, porque terminaron dicha temporada con un tono dramático importante, al mismo tiempo que dejaban un cliffhanger, el comienzo del motín en la prisión, que ha servido de ancla para el desarrollo de toda esta quinta temporada. Que ha sido eso, la crónica, a ratos cómica, a ratos dramática, a ratos rozando la tragedia, como de costumbre, de ese motín.

El intento ha sido notable. Pero sigo con la sensación de que el tema está un poco agotado. La denuncia sobre la privatización del sistema de prisiones está establecida. La humanización de las presas, también. Quien quiera haberse convencido, ya lo estará. Y los recalcitrantes, seguirán con sus rancias formas de pensar. Pero me ha costado llegar hasta el final. Pospongo la decisión sobre si seguiré viendo la sexta temporada, está anunciada ya hasta la séptima,… pero igual hay que ir dando paso a nuevas cosas.

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El Duomo de Ferrara en Italia.

The Good Place – temporada 1

Cuando hace ya hace un año se anunció esta serie no me llamó la atención. Ni poco, ni mucho, ni nada. Me pareció el enésimo intento de Kristen Bell de intentar reverdecer los laureles que conquistó con Veronica Mars. Así como el intento de Ted Danson de hacer lo propio, tras una carrera después de Cheers relativamente anodina. La premisa de partida tampoco me hacía mucho tilín. Un individua muere, y después de haber sido una tía egoísta y no demasiado buena gente, llega a lo que se denomina el “buen lugar” tras la muerte, dando por descontado que hay un “mal lugar” al que ir. A partir de aquí una comedia de enredos, en la que lo que más rabia me da es que el giro de los últimos episodios de esta temporada lo tenía que haber imaginado,… y estuve un poco lento.

En fin. Que resulta en una comedia de situación con unas ligeras pizcas de mala leche, atacando el maniqueísmo imperante en los valores de buena parte de las sociedades humanas, que se ve con facilidad, te saca con frecuencia alguna que otra sonrisa, y te pone en general de buen humor. Gracias sobretodo a los guiones, y un trabajo interpretativo que es más coral de lo que pensaba. Se deja ver. Ahora estoy con la segunda temporada, que va apareciendo en Netflix semana a semana, en lugar de todos los capítulos a la vez como sucede con sus series propias en exclusiva. Esta va en acuerdo con otra cadena.

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La catedral de Uppsala en Suecia.

De viaje con Carlos

Una foto al azar