[TV] Cosas de series; futuros virtuales y humoristas elegantonas

Televisión

He de reconocer que en las últimas semanas, si no he visto mucho la tele, no tanto como antes, por lo menos lo que he visto me ha gustado. Me divierte. Con la serie de Star Trek que menos se parece a Star Trek de toda la historia en alza, con unos episodios muy divertidos, muy entretenidos. Aunque han supuesto un cambio tremendo en la dinámica de la serie. Por un momento pensé que el lunes pasado habíamos llegado al final de temporada. El final del episodio era muy propio para esto. Pero no,… parece que hay un par más de episodios. Y el cachondeo que supone un “drama” médico japonés que estoy viendo, y que hay momentos que es una juerga. Como habéis visto “drama” entre comillas. De todo esto hablaremos más adelante. Vamos con dos temporadas completa de dos series que están bastante bien.

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En mi tumblr de fotos viajeras he dado la vuelta recientemente, regresando a finales de los 80 y principio de los noventa (ver enlaces al final). Recientemente ha aparecido el castillo de Pau, Francia, en el encabezado, o yo mismo en Fuenterrabía sobre estas líneas.

Black Mirror – 4ª temporada

Decir a estas alturas que esta es una de las series más interesantes de la televisión actual es una obviedad. No hay más que ver el interés que despierta en los medios. Hay quien se queja de que ya no es lo que era. En realidad, en muchos de estos casos, cuando se quejan, es que la serie sigue siendo lo que era, fiel a su naturaleza. Y ya no sorprende tanto como cuando llegó a la pequeña pantalla.

También es falso decir que no va evolucionando. De hecho, en la última serie, más allá de su orientación hacia la distopía tecnológica, ha flirteado también con el terror y con el género posapocalíptico. Incluso en esta época donde el estilo “Star Trek” está de nuevo tan de moda, han jugado con el tema. En un episodio que si bien ha sido criticado por su escasa plausibilidad, desde otros punto de vista es muy muy entretenido como género de aventuras. Hasta tal punto de que hay quien habla de hacer una secuela del USS Callister. No sé si es para tanto.

Por lo demás, es una serie que sigue mereciendo la pena. Y no es tan fácil de replicar. Vi un episodio de una serie en Amazon Prime Video, que intenta emular hasta cierto punto la intención, pero basándose en relatos de Philip K. Dick. Incluso con buen reparto. Al menos conocido. Pero el primer episodio que vi,… no me funcionó bien. Veremos si le damos una nueva oportunidad. Cuando termine con Daimon sensei.

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La iglesia parroquial de Saint-Thégonec en la Bretaña francesa.

The Marvelous Mrs. Maisel – 1ª temporada

Novedad reciente en el catálogo de Amazon Prime Video que llegó de la mano de los Palladino, responsables de series tan divertidas como Gilmore Girls. El sello característico de los Palladino son los diálogos ingeniosos, muy incisivos, llenos de referencias culturales, rápidos, a veces vertiginosos, y que dotan a los personajes de una gran vivacidad. Si el intérprete está a la altura de las circunstancias, inmediatamente se convierte en un personaje carismático. Y la pareja por Midge Maisel (Rachel Brosnahan) y Susie Meyerson (Alex Borstein) no sólo están a la altura de las circunstancias sino que la sobrepasan. Y sin desmerecer ni un ápice al resto del reparto que acompaña a estas dos sin ningún problema.

Miriam “Midge” Maisel es un ama de casa judía en Manhattan que apoya firmemente a su marido Joel (Michael Zegen) en su afición de cómico monologuista. En la que no tiene éxito. Y esta y otras circunstancias llevan a la ruptura del matrimonio. En un momento de rabia, Midge se sube a un escenario y suelta su monólogo. Improvisado. Y es un éxito… y poco a poco comienza a considerar la posibilidad de convertirse ella misma en monologuista. Todo ello en el ambiento de los años 50 neoyorkino, con la amable crítica social propia de las producciones de esta gente.

Yo me lo he pasado muy bien, tengo ganas de más. Ya tardan en volver con una nueva temporada. No conocía yo a la actriz protagonista, pero muy bien. Borstein ya fue una recurrente con las Gilmore, y la he disfrutado en otras producciones.

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O un paseo por los canales de Amsterdam en barco.

[TV] Cosas de series; lo más interesante, la comedia romántica coreana, de verdad

Televisión

Llevo unas semanas un poco soso con la cosa televisiva. Por ejemplo. Con la llegada de la segunda temporada de Stranger Things hace ya unos días, estaba convencido de que a estas alturas ya me habría merendado la serie. Y no. Tres episodios llevo, y sin mucha convicción. Hasta ahora lo único que me ha llamado la atención es que, con lo conservadores que son los yanquis, y siendo una serie para la familia, han hecho “nacer” a Eleven por una grieta en una pared que parece propiamente una abertura vaginal y envuelta en todo tipo de sustancias viscosas. Un auténtico “parto”. ¿Nadie más se ha fijado?

Por otro lado, si hace unos días hablaba con cierto grado de entusiasmo de las nuevas series tipo Star Trek, en las últimas semanas han pegado un bajón notable. Di que la más novata, la que no es exactamente Star Trek, ya se ha ganado la renovación para el año que viene.

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Con una serie coreana en la tele de hoy, nos vamos a Seul, como no podía ser de otro modo.

Hablando de space operas, he terminado de ver la segunda de Killjoys. Ya dije que finalmente su primera temporada me gustó bastante después de todo. Pues esta segunda me ha dejado un poco meh. Ha complicado la trama, la ha hecho más serializada, menos procedimental, y han perdido parte del tono humorístico que tenían de vez en cuando. Vamos, que se han tomado demasiado en serio a sí mismos. Y no le ha sentado bien. No me voy a molestar por conseguir la tercera temporada. Cuando llegue a Netflix, ya veremos si la veremos.

A Netflix llegó también la tercera de Fuller House, que también me está cansando soberanamente. Al principio tenía la gracia del recuerdo de su serie original en los noventa,… pero no sé si seguiré con esta tontada. Claro,… siempre he pensado que en si en la original no hubiese salido Rebecca (Lori Loughlin), tampoco la hubiera aguantado mucho. Que maja esta mujer, oye.

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Así que lo que realmente me ha divertido últimamente es una serie coreana en Netflix, Himssenyeoja Do Bong-soon [힘쎈여자 도봉순] (Strong Woman Do Bong-soon, internacionalmente). Es una comedia romántica en 16 episodios, que aunque con lo tonos de cutrerío y de publicidad que caracterizan estas series, tiene unos guiones muy graciosos. Y es realmente muy absurda. Tiene un montón de tramas cómicas que implican madres casamenteras que consultan monjes budistas, “peligrosos” mafiosos que acaban habitualmente descalabrados en el hospital, y otros personajes imposibles. Tiene un trío romántico, en el que la hipotenusa en una chica pequeñita, muy mona, con un peinado horrible y un vestuario todavía peor (esto es una apreciación personal), pero sobrehumanamente fuerte, y los catetos un policía muy sieso y un ricachón muy simpático. Adivinad con quien se queda la hipotenusa. Tanta gracia me ha hecho que me he puesto a ver otra serie protagonizada por la misma chica, Bo-young Park, que la verdad es que es lo mejor que he visto en estas series coreanas.

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[TV] Cosas de series; “space operas” a gogó

Televisión

Mientras esperamos con impaciencia la llegada a la pantalla grande de la octava entrega de nuestro universo galáctico preferido, con el sabor a poca cosa que nos han dejado recientemente otras space opera cinematográficas merecedoras de mejor suerte, tenemos que contentarnos con la visión que las series de televisión nos ofrecen de las aventuras en el espacio. Es cierto que en estos momentos hay una cierta abundancia de este tipo de productos. Unos con más éxito, otros con menos.

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Es una práctica común en las series de ciencia ficción y en las “space operas” inspirarse en culturas que resultan exóticas en la cultura occidental para representar a civilizaciones extrañas, más o menos alienígenas. También es una constante la realización de episodios donde estas civilizaciones forman sociedades teocráticas. Así que ilustraremos esta entrada con imágenes del templo budista de Bulguksa, cerca de Gyeongju en Corea del Sur, que resultará lo suficientemente exótico y teocrático para mis lectores occidentales.

En primer lugar comentaré que he visto la primera temporada, y llevo en bueno la segunda de una serie que cuando la estrenaron, después de haber visto el episodio piloto, descarté. Se trata de Killjoys, las aventuras de un trío de una especie de cazarrecompensas legales y organizados en el entorno de un sistema planetario con sus particularidades. En ciertos aspectos me recuerda a Firefly, aunque con menos far west, menos humor y menos carisma en sus personajes. Pero con una razonable calidad en las aventuras que se montan, con un buen nivel de acción y una producción razonable. Y los personajes no tienen tanto carisma pero tienen su punto. Lo cierto es que la serie, durante la primera temporada se viene a más. Había leído durante estos meses atrás varias críticas favorables a la misma, está disponible en Netflix, así que le di otra oportunidad. Y la seguiré viendo. Muy entretenida.

Pero lo que se ha puesto de moda es el universo Star Trek. Por dos nuevas series que se han presentado esta temporada de otoño. Salvo los buenos recuerdos de infancia referidos a la serie original, nunca he sido muy aficionado a esta franquicia. Durante muchos años ha tenido un punto cutre que se justificaba en los años 60 del siglo XX, pero no con posterioridad. Los largometrajes que siguieron a la serie original y se emitieron en paralelos a otras series derivadas de la original tampoco mejoraron la cosa. Aunque recientemente se han realizado tres largometrajes con un nivel mucho mayor de presupuesto y de cuidado en su producción… aunque sus historias me han dejado bastante frío. Pero vamos a ver qué está sucediendo aquí y ahora.

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La primera serie está inmersa plenamente dentro de la franquicia oficial, y se emite en Netflix aunque en la modalidad de un episodio a la semana y no con la habitual disponibilidad de todos ellos al mismo tiempo que es marca de la casa. Se trata de Star Trek: Discovery. Esta nueva serie se sitúa en el tiempo interno del universo trekkie en una época anterior a la serie original, cuando la Federación entró en guerra con el Imperio Klingon. Y tiene un nivel de calidad en la producción muy superior a cualquier cosa que haya visto en esta franquicia en televisión. Ha abandonado la cutredad que desde mi punto de vista la caracterizaba. Pero también ha modificado su estilo y contenido. Es mucho más dramática y oscura. No se permite alivios cómicos. Tenemos personajes que toman decisiones éticas controvertidas, o directamente censurables. Sirva de paradigma su personaje protagonista interpretado por la actriz Sonequa Martin-Green. O no tanto… Y su nuevo capitán está lejos de ser ese hidalgo de los mares, perdón, del espacio al que nos tenían acostumbrados los anteriores. Jason Isaacs encarna a un capitán complejo, cuyos fines pueden ser correctos, pero cuyos métodos pueden ser discutibles. Tal es así el cambio, que salvo por determinados aspectos estéticos y por la forma de la nave, diríamos que estamos en una serie de un universo muy distinto. Pero a mí me está gustando. Así que… que dure.

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La segunda serie no pertence a la franquicia oficial. De hecho, The Orville se presenta como una parodia de la franquicia original. Creada e interpretada por Seth MacFarlane, nos encontramos ante un capitán de la flota de la Unión relativamente mediocre, que tiene la oportunidad de comandar una nave normalita, haciendo misioncitas por el espacio, después de haber pasado un año de profunda depresión por haber encontrado en la cama a su mujer (Adrianne Palicki), también oficial de la flota, con un alienígena. Como podéis ver, la premisa de partida ya tiene elementos adultos que la diferencian de la franquicia original. El humor es un elemento fundamental de la serie, que presenta un conjunto de personajes que todos y cada uno de ellos nos recuerdan a alguien de la franquicia original, pero que difícilmente podrían tener cabida en ella por uno u otro motivo. Pero la cuestión es que vista en general, y después de seis episodios, es mucho más fiel a la franquicia original que la serie que hemos comentado anteriormente. En cada episodio se nos plantea un dilema de carácter socio político. El trato a las mujeres, las sexualidades alternativas, los estados totalitarios, la perversa influencia de las religiones en las sociedades, el trato a los animales,… De hecho es una serie mucho más comprometida políticamente que la original, con clara defensa de la tolerancia y las libertades en riesgo en estos momentos en todo el mundo, pero no de forma generalista sino mucho más directa y concreta, sin miedo a ser moderamente incorrecta políticamente. Y eso le da valor. Por lo que también me está gustando. Encima, MacFarlane se ha sabido buscar de amigos que lo apoyen. Frente a los habituales artistas invitados que suelen aparecer en las series en cada episodio que nadie sabe exactamente quien son, pero cuyas caras y voces resultan siempre familiares, qué sorpresa encontrarnos como artista invitada nada menos que a una provocadora y atractiva Charlize Theron, en uno de los mejores episodios de lo que llevamos hasta la fecha. Aunque no fuera por el cachondeo con la pierna del piloto de la nave (Scott Grimes), uno de los personajes más divertidos e irreverentes de la serie. También… que dure.

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