[TV] Cosas de series; animación japonesa, un histórico y un largo asociado a serie contemporánea

Cine, Televisión

Hoy voy a dedicar la entrada a la animación japonesa, o anime. Siempre me ha parecido un tontá mantener el término japonés, para referirnos a la animación que procede del País del Sol Naciente. Es evidente, que como sucede con otras cinematografías, tiene características específicas diferenciadas de lo que se hace en otros lugares. Pero esto es reflejo de su entorno social y cultural y de sus tradiciones artísticas, y no de que la esencia de los que es la animación sea radicalmente distinta del resto del mundo. Y además… la palabra anime アニメ no es una palabra japonesa en origen. Hay quien dice que procede del francés dessin animé (dibujo animado), y hay quien proclama su origen inglés animation → アニメーション animēshon (animación) アニメ. Y en cualquier caso, procede del latín, animus -i o anima -ae, la fuerza que impulsa los seres en movimiento, en el caso de los seres vivos, el alma. Así que si hablamos un latín vulgar evolucionado, ¿por qué renunciar a nuestro propio léxico, dibujo animado o animación,… japonesa? En fin… vamos a ello.

Ilustro la entrada con algunas fotografías de nuestro segundo y último viaje, por el momento, al País del Sol Naciente.

En Netflix es posible ver las dos temporadas de GANTZ, una serie de animación de 2004, basada, como tantas otras, en una serie de historietas con el mismo título. Y en algunos lugares la he visto descrita como un clásico de la animación japonesa orientada a un público masculino, más bien adulto, aunque sus protagonistas principales estén en la adolescencia. La versión no censurada, que es la que se puede ver en la plataforma digital, tiene bastantes referencias o escenas con contenido sexual, más allá del fan service que se ofrece también en las series dedicada a los adolescentes masculinos. Sin embargo, lo característico de la serie es una trama con tintes muy oscuros, con bastante violencia y con poca complacencia con el destino de los personajes protagonistas. Lo de Game of Thrones no es algo original. Siempre hubo producciones cinematográficas o televisivas de acción que no daban por supuesto el final feliz de sus protagonistas, o aseguraban su supervivencia hasta el final, independientemente del destino que les depararan sus guionista.

En esta ocasión estamos ante dos jóvenes adolescentes, amigos de la infancia, que por salvar a un indigente alcoholizado que ha caído a las vías del metro, ante la indiferencia del resto de los presentes, mueren arrollados por uno tren metropolitano, despertando misteriosamente en una habitación con una misteriosa esfera, y otras gentes que también han tenido una muerte violenta reciente. Entre ellas una joven que ha intentado suicidarse, aunque en este caso, un error de quien esté detrás de las resurrecciones, ha generado una copia de la persona aunque el original no ha llegado a morir. A partir de entonces tienen que participar, necesariamente en una serie de misiones para matar alienígenas. Si lo consiguen en un plazo de tiempo determinado, sobreviven, si no… mueren definitivamente. Pero son muchos los que mueren en las misiones, incluso si estas tienen éxito. En los 26 episodios que en total componen la serie, no son muchas las misiones que presenciamos. Creo que dos, o como mucho tres, por cada una de las dos temporadas. Cada misión abarca varios episodios, y hay episodios intermedios que nos hablan de los problemas cotidianos de los protagonistas y los personajes secundarios. Se tratan temas complejos. Como la infidelidad, los problemas de relación de la adolescencia, la violación y el acoso sexual, los abusos violentos a personas vulnerables y otros temas claramente adultos. La serie me ha producido una apreciación global positiva, aunque es irregular, pero yendo de más a menos. La segunda temporada es claramente superior a la primera.

Violet Evergarden es una franquicia de animación que se ha ido emitiendo en Netflix con origen en una serie de novelas ligeras. Comenzó con una serie de televisión, motivo por el cual continúo comentando sus derivados en entradas televisivas, aunque después de la serie ha habido dos largometrajes, ambos estrenados en la misma plataforma digital, pero pensados para su estreno en salas de cine, por lo menos en su país de origen. El segundo de los cuales, el que ahora comento brevemente, Gekijouban Violet Evergarden [劇場版 ヴァイオレット・エヴァーガーデン, Violet Evergarden; versión cinematográfica; en español, directamente, Violet Evergarden: la película] tiene todas las pintas de dar cierre al ciclo de historias iniciado con la serie. Aunque… a saber. La serie me pareció interesante. Con elementos de estética steampunk, nos trasladaba a un lugar imaginario, con resonancias a la Europa de principios de finales del XIX o principios del XX, donde acaba de terminar un conflicto bélico que puede ser una mezcla de elementos de la Guerra francoprusiana con la Primera guerra mundial. Y en esta guerra, Violet es una niña soldado que terminó terriblemente mutilada, con pérdida de dos brazos y un fuerte impacto psicológico y emocional, que poco a poco va recuperandose gracias a unas prótesis, y un trabajo como redactora de cartas bajo encargo en un “servicio postal” con unas características no exactamente iguales a las de los reales.

Aunque con una estética muy propia de las series de época destinadas al público adolescente femenino, la serie no dejaba de tener interés por el alegato antibélico que portaba, y por algunos temas de cierta profundidad que trataba sobre las consecuencias de las guerras en los supervivientes. Las dos películas posteriores… pues la primera era una mera historia de continuidad, un episodio largo, sobre la base de lo narrado en la serie, mientras que la segunda, la que hoy comento… pues bueno… la terminé por aquello de dejar cerrado el tema. Porque en esta ocasión nos “resucitan” al oficial del ejército junto a quien luchó en la guerra, y que la trató como un ser humano y no meramente como un arma más. Y montan una historia romántica, contada en flashback por la nieta de una clienta de Violet cuando trabajó en el “servicio postal”. Me costó terminar de verla, y corres el riesgo de atragantarte de melodrama a la vez de sufrir una diabetes por el exceso de romance meloso y dramático. No ver,… salvo adolescentes femeninas, más bien jovencitas y romanticonas. Si me decidiese a incluirla en mi base de datos cinematográfica… al fin y al cabo, fue pensada para su exhibición en salas, mi valoración sería: Dirección ***, Interpretación ***, Subjetiva **.

[TV] Cosas de series; entre diablos y el infierno

Televisión

Varias cuestiones. En primer lugar, empecé a ver ya hace algún tiempo una serie que se está propagando mucho con el boca a oreja, The Durrells, en Filmin. Podría hablar ya de ella, porque ya he visto una temporada. Pero he decidido que la comentaré toda entera cuando la termine. Como es británica, son temporadas cortas, entre 6 y 8 episodios, así que tampoco tardaré mucho. Así que me centraré en dos series, una que ha terminado para siempre, y otra… que supongo que tendrá segunda temporada, pero no lo sé a ciencia cierta. Una va sobre el diablo… como personaje fantástico,… la otra sobre el infierno… que es en lo que se convirtió Berlín en el año 45 del siglo pasado.

Unas cuantas fotos tomadas en mi último viaje a Berlín, en blanco y negro, con película tradicional.

The Defeated es una serie europea que transcurre en el verano de 1946 en el Berlín dividido tras el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa un año antes. Poco a poco se van reconstruyendo la sociedad civil, y llega como asesor para un incipiente cuerpo policial en el sector americano un policía neoyorquino. Que tiene una agenda propia, porque se ha prestado voluntario para intentar encontrar a su hermano, desaparecido tras entrar con su unidad militar en el infame campo de concentración de Dachau. Y allí se encontrará en medio de una serie tramas que incluyen las rivalidades soviético-norteamericanas, las mafias de la prostitución que se aprovechan de la situación de caos en que se sumió la ciudad, y la corrupción entre funcionarios y militares de los cuerpos de ocupación de la ciudad. La serie ha recibido muy buenas críticas y tenía ganas de verla. Pero he de confesar que, aunque bien hecha y correctamente interpretada, sus argumentos y resoluciones me han resultado más previsibles y simplones de lo que suponía. Se prevé una segunda temporada de ocho episodios, como la primera, que se supone resolverá la trama principal y renovará las tramas secundarias que han concluido en la primera temporada… aparentemente. Se ve en Netflix. Supongo que la veré.

Lucifer ha llegado a su final con su sexta temporada. Esta serie sobre el diablo que decide tomarse unas largas vacaciones en la Tierra harto de su trabajo como rey del infierno, y acaba como asesor civil de la policía de Los Ángeles, de pareja con una competente inspectora (o detective que dicen los americanos) de policía. Recordemos que fue una serie que empezó como un procedimental al uso, con una tensión sexual típica y tópica no resuelta entre sus protagonistas, que funcionaba bien, especialmente por el buen hacer de su protagonista masculino, Tom Ellis. Sobre la calidad interpretativa de su protagonista femenina,… se puede discutir más. De hecho, creo que es una actriz muy limitada. Pero la pareja funcionó bien en sus primeras temporadas, con unos cuantos secundarios que cumplían bien. La serie se canceló en su cadena de origen y la rescató Netflix tras la tercera temporada, por lo que las cuatro últimas son más cortas. Y cambia la dinámica, dejando en segundo plano o ignorando en algunos momentos el procedimental, para ir a una trama continuada a lo largo de la temporada… en la que se nota más las carencias de la protagonista, especialmente cuando se resuelve la tensión romántica entre ambos, y en general de una trama que parece un poco forzada y difícil de resolver. En cualquier caso, se terminó. Siempre quedará en el recuerdo como una serie simpática, aunque es una pena que en sus últimas temporadas no hayan sabido buscarle unos argumentos con más miga.

[TV] Cosas de series; calamares, y otras cosas, a la coreana

Televisión

Estoy encantado con las ironías de la vida, incluso en algo tan intrascendente como mis preferencias televisivas. Quien siga este Cuaderno de ruta sabe de mi “afición/adicción” a los dramas coreanos en forma de serie de televisión, popularmente conocidos como k-dramas, que tiene Netflix en cartera. La mayor parte de ellos son auténticos placeres inconfesables, ya que sus “defectos” son notorios. Pero a pesar de ellos, o quizá por ellos, acabas pasándotelo pipa con estos culebrones en 16 episodios de promedio. Suelo dedicar mi tiempo televisivo a los k-dramas en los fines de semana, en los que prefiero dejar mi mente en estado de evasión intrascendente. Pero este domingo, me decía Netflix que uno de ellos era tendencia en todo el mundo, y el número 1 de la cadena en España ese mismo día. ¡Cuántas veces mis amigos y conocidos no me habrán tomado el pelo por mi “afición/adicción” a los k-dramas! Bien, quien ríe último, ríe mejor. Y a mandíbula batiente. Pero vamos con ellos de menos a más. Que quiero dejar cuatro de ellos comentados antes de pasar al modo “solo fotos” en este Cuaderno de ruta durante unos días.

Pues si en Corea del Sur, en Seúl concretamente, queréis buenos moluscos, mariscos y pescados, seguro que calamares también, os recomiendo el mercado del pescado de Noryanjin. Para quienes nos gustan los frutos del mar, un lugar maravilloso.

Entre los k-dramas de hoy, Neoneun naeui bom 너는 나의 봄 [Eres mi primavera], es uno de los más típicos y tópicos. Comedia romántica con dramón de fondo, en el que de una forma u otra están implicados todos los protagonistas de una forma que parece absolutamente inverosímil, en torno a un vecindario tenemos traumas infantiles, personas con trasplantes de corazón, víctimas de maltrato doméstico y de género, crímenes truculentos, y un bonito romance entre una jefa de conserjes (Seo Hyeon-jin) de un hotel de lujo en Seúl con un psiquiatra que vive en el piso de abajo. Aunque reúne muchos de los elementos que hacen de los k-dramas pecados inconfesables, lo cierto es que está bien hecho, bien interpretado, y con una protagonista, la ya mencionada que es una actriz bastante carismática y que ya me he encontrado en alguna otra serie.

Seo Hyeon-ji era de las protagonistas destacadas en la primera temporada de Dr. Romantic. O como se titula en coreano, Nangmandakteo Gim Sabu 낭만닥터 김사부 [El doctor romántico, profesor Kim]. Como ya conté, es una serie que encontré en Netflix Suiza, que me descargué, y me dio a ver antes de que caducaran las descargas la primera temporada que ya comenté y un par de episodios de la segunda. Luego me he tenido que buscar la vida para ver la segunda temporada completa. En las peripecias del peculiar hospital de provincias donde transcurre la acción, se mantiene el protagonista (Han Suk-kyu) y buena parte del reparto habitual. Pero cambian los médicos jóvenes que son coprotagonistas de la acción. Lo cierto es que en gran medida es una repetición con breves alteraciones argumentales de la primera temporada. Y por ello, resulta menos satisfactoria. Es excesivamente melodramática, funcionando mejor cuando adopta tono de comedia, y es la típica serie pedagógica, donde además de instruir a la audiencia sobre temas médicos y de salud, se propone un sistema de valores positivos y éticos frente a otros negativos y codiciosos. En general los valores positivos son correctos, aunque un tanto paternalistas y patriarcales. Pero es Corea… qué podíamos esperar de un país en el que hasta después del año 2000 es sistema social era oficial y legalmente patriarcal. Y estas cosas no se curan de la noche a la mañana.

Como drama médico, más bien comedia en su mayor parte, Seulgiroun uisasaenghwal 슬기로운 의사생활[Hospital playlist; la traducción literal es la vida inteligente del doctor, lo quiera significar esto] es mucho más majo e interesante. Y ha llegado a su segunda temporada. Primero, porque no hay maniqueísmos. Simplemente, cinco amigos, médicos en torno a los 40 años de edad, que llevan una vida dedicada a su profesión al mismo tiempo que salen adelante con sus problemas familiares y con su vida personal en general. Es una serie de las que te dejan bien, a gusto con el mundo. Segundo, porque no la incluyo entre los placeres inconfesables, ya que me parece recomendable por derecho, especialmente si quieres mejorar tú estado de ánimo. Buenas interpretaciones, personajes entrañables, tanto en los cinco protagonistas, como algunos de los secundarios. Si en la primera temporada era la residente mayor de cirugía general la que nos enganchaba emocionalmente (Shin Hyon-bin), en esta segunda ha sido la de obstetricia (Han Eun-jin), cuyo único problema es que el nombre del personaje puede dar lugar a mucho cachondeo entre el público hispanoparlante. Episodios largos, entre los 90 y los 120 minutos, pero que transcurren en un vuelo. Y te dejan con ganas de más. Y además es de las menos patriarcales y rancias de Corea, ya que tiene personajes femeninos afirmativos, con carácter y en puestos significativos, más poderosos y decididos emocionalmente que los masculinos. Aunque sospecho quedo veremos más… Si el final de la primera temporada dejaba abiertas las tramas, el de la segunda temporada las deja bastante cerradas. Aunque por la naturaleza de la serie, se podría retomar en cualquier momento.

Y vamos con la sensación del momento, Ojing-eo Geim 오징어 게임 [El juego del calamar], que ha trepado a todas las listas de éxitos y tendencias en quince días. Y en un primer momento, en el primer episodio, en un análisis superficial, da la sensación de que es un cruce entre dos series de la propia Netflix, una española, por determinados elementos estéticos, y otra japonesa, por determinados elementos argumentales. Luego te das cuentas que más que una influencia de estas series, ya he dicho que la comparación era superficial, todas ellas comparte influencias, pero la que tenemos delante, esta serie coreana, es muy superior a las anteriores. Dentro del género de los juegos mortales, en los que los participantes o ganan o mueren, es una de las producciones realizadas con más inteligencia y dedicación que he visto. No es difícil comprender que estamos ante una metáfora de la sociedad capitalista, y si no lo es se parece mucho, en la que unos poco plutócratas deciden sobre el destino de las gentes, estando condenado a ser un marginado si no eres un alienado entre los “perros”, usando nomenclaturas de Vargas-Llosa, es decir los cuerpos armados que defienden el status quo, o entre los trabajadores, dóciles y cumplidores, pero sin voz ni rostro. El diseño de producción es ambicioso y muy conseguido. Los guiones, por mucho que los amigos del defectillo anecdótico quieran magnificar las pequeñas incoherencias sin trascendencia real que pueda haber, están muy cuidados y muy trabajados. Y sobretodo, el cuadro de personajes, junto con los intérpretes que los encarnan, está muy bien definidos y dan lugar a trabajos actorales de mucho mérito, incluso en intérpretes poco conocidos o noveles. Uno de los personajes mas populares, la joven desertora norcoreana Kang San-byeok, está interpretada por una modelo de pasarela popular en su país, Jung Hoyeon, que nunca había actuado, e incluso le habían dicho que no valía. Pero es una de las actrices cuyo trabajo va claramente de menos a más. Aunque su más de metro setenta y cinco de estatura, la haga un poco inverosímil para encarnar a quien huye de las hambrunas de la monarquía comunista norcoreana, por muy delgaducha que esté. Las hambrunas en la infancia no ayudan a alcanzar grandes estaturas. En cualquier caso, es una producción notable. Muy por encima de los k-dramas habituales, mucho más engarzado en el cine surcoreano, que con cierta frecuencia nos ofrece producciones muy notables de gran nivel, tanto en su realización como en su interpretación. Muy recomendable.

[TV] Cosas de series; un poco de animación oriental, sobre todo Star Wars a la japonesa

Televisión

Que en los últimos tiempos veo menos televisión es una obviedad. Desde mayo estoy en una pelea cotidiana por conseguir eliminar todos los kilos que me sobran, o por lo menos la mayor parte de ellos. Y de momento no voy mal. Pero eso conlleva, además de una dieta rigurosa, procurar dedicar suficientes horas al día a realizar ejercicio cardiosaludable. No es que haya tenido problemas de salud específicos. Es que no quiero tenerlos en el futuro. O al menos, disminuir ampliamente la probabilidad de sufrirlos. En salud, nada es seguro, todo es posible, aunque unas cosas sean más probables que otras. Así que llegados a este punto tenía poco que comentar. Poquito. Habrá que contentarse con algo de animación oriental.

Los santuarios y los barrios antiguos de Ise nos servirán para ilustrar una entrada con una serie que combina las tradiciones niponas con el universo Star Wars.

Desde China llega a través de Netflix Xian wang de richang shenghuo 仙王的日常生活, que se traduciría como La vida diaria del rey de las hadas, aunque oficialmente le han dado el título en español de La vida diaria del rey inmortal. La serie no es gran cosa en su realización y en sus argumentos, que tiran más bien a la comedia adolescente, pero curiosamente de forma global resulta entretenida. Sin más. Es una producción china por parte del mismo estudio que una razonablemente interesante antología de tres historias cortas que ya vimos no hace mucho, en la que se confirma que en China hay interés por copiar las fórmulas de éxito del anime japonés. Con tradiciones propias. En esta ocasión, cogen a una serie de seres del mundo fantástico, mágico o celestial, y los ponen en lo que sería el “Hogwarts” chino. Ya digo, nada especialmente memorable, pero suficientemente entretenido para colar uno de sus episodios de poco más de 20 minutos en ratos muertos hasta que te ves la serie. En dos meses, como me sucedió a mí.

Mucho mucho mucho más interesan es Star Wars: Visions. O quizá debiéramos decir Sutā Wōzu: Bijonzu スター・ウォーズ:ビジョンズ. Pero bueno,… esto último no es más que la forma en que los nipones pronuncian el título en inglés. Después de darle una vuelta al pensamiento, he llegado a la conclusión que esta es la producción del universo Star Wars más interesante y estimulante, junto con The Mandalorian y su Baby Joda, desde The Empire Strikes Back. Es lo que hoy en día se llama una antología, de nueve episodios, de corta duración, creo que se mueven entre los 13 y los 23 minutos, por lo que se ve enseguida, realizados con libertad creativa en estilo y guion por una serie de estudios y directores orientales, en su mayoría japoneses, aunque hay uno español y otro coreano, que trabajan para estudios japoneses. Las historias no tienen porqué adherirse al canon de la franquicia, siendo libres sus creadores de situarlas en el tiempo y entorno de su preferencia. Y lo que han conseguido es una delicia animada, que demuestra claramente que salirse de los caminos mil veces recorridos es mucho más positivo que insistir sobre ellos. De varios de los episodios, a mí me gustaría ver series completas dedicadas a esos personajes y a esas historias. Fenomenal, sobresaliente. Altamente recomendada. No sé a que estáis esperando… Y mandar a tomar viento fresco a las tontadas que dirige sin ninguna originalidad el mamón de J. J. Abrams, que tanto daño han hecho a las historias de nuestro universo de ficción favorito hasta que el propio George Lucas hace 20 años y Abrams recientemente decidieran destrozarlo.

[TV] Cosas de series; mujeres asesinas y mujeres universitarias

Televisión

Para esta semana, tengo dos series con gran protagonismos femenino. Una segunda temporada y una miniserie, realmente mini.

Los estudiantes universitarios de una de las series de hoy, que representaremos con los grupos de jóvenes que se divierten en Copenhague cuando hace bueno como si nunca hubiésemos estado metidos en una pandemia, sólo tienen un papel similar al de los coros de las tragedias griegas, mientras sus protagonistas se ven abocados a la tragedia impulsados por su destino… aunque sea en clave de comedia.

La primera temporada de Why women kill, serie que se puede ver en España en HBO, pero creo que es un producción de otra plataforma o cadena de televisión, fue un hallazgo. Con sus tres historias en paralelo, separadas 20 años en el tiempo, mezclando el humor con posibles crímenes, nos ofrecía una estupenda visión de las relaciones matrimoniales, o simplemente de pareja, cuyos problemas quizá sean más atemporales de lo que creemos. Sólo son las formas las que cambian. Una segunda temporada iba a ser compleja de hacer para mantener el nivel. Pero al mismo tiempo, apetecía mucho. Sobre las dificultades… bueno, han optado por una estructura más convencional. Una única historia contada de forma lineal. Menos arriesgado… pero podría resultar. En esta ocasión, trasladándonos en el tiempo hasta finales de los años 40 del siglo XX, en la que un ama de casa de clase media que cuida de un jardín (Allison Tolman) aspira a entrar en un exclusivo club de esposas de clase alta que tienen jardines, los cuiden o no, y que está liderado por una notable arribista social (Lana Parrilla). Aderezado todo por el hecho de que la convencional ama de casa de clase media está casada con un convencional y anodino veterinario (Nick Frost), con una peculiar forma de ejercer la caridad hacia sus clientas que desafortunadamente adquieren enfermedades graves e incurables. Y además, una pléyade de caracteres alrededor de estos tres, que llevan a un profundo enredo de mentiras, tramas y engaños que no pueden acabar bien para casi nadie,… salvo para el espectador que contempla una historia que mezcla el humor negro, con una crítica relativamente mordaz hacia las convenciones sociales, hacia el matrimonio, nuevamente, y hacia los ascensores en la escala social. No está al mismo nivel que la primera temporada… pero sigue siendo una serie muy divertida y muy recomendable.

The chair es algo totalmente distinto. Una miniserie de seis episodios de 30 minutos, que casi podría verse como una película de 180 minutos, si no fuera por la clara diferenciación en episodios televisivos de la historia. Creada por la actriz Amanda Peet, que cuenta con el apoyo como productores de los responsables (para bien y para mal) de Game of Thrones, cuenta con el apoyo de la consistente y fiable Sandra Oh y de Jay Duplass, junto con otros buenos personajes secundarios para sacar una historia de ambiente universitario. En una prestigiosa universidad de lo que puede ser Nueva Inglaterra, se estrena como directora del departamento de inglés la primera mujer “de color” (Oh) en su historia [De verdad que no alcanzo a imaginar en qué medida una mujer de origen coreano es de “distinto color” que buena parte de las mujeres de origen europeo; creo que los norteamericanos tienen un problema muy serio con lo de los “colores”. Pero es que así viene en algunas sinopsis que se pueden leer de la serie]. Un departamento con un claustro lleno de “dinosaurios” que no atraen alumnos (y por lo tanto tampoco dinero), y cuyo profesor estrella (Duplass) está pasando por un mal momento. Por lo que los problemas van a complicar mucho la vida de la nueva directora, que tampoco tiene del todo cubierto el flanco familiar. Una anécdota en la clase de su profesor estrella se traslada a las redes sociales, convirtiéndose en el disparador de una crisis fenomenal para la directora novata. La serie merece mucho la pena por las interpretaciones de su elenco. Pero creo que no acaba de dejar claro el mensaje. Está claro que pone en la picota todos los “ismos” de la sociedad norteamericana, y de la universitaria en particular [sexismos, racismos, xenofobias,…]. Pero no me queda claro si también lo hace con las respuestas que los sectores presuntamente progresistas de la sociedad, global o universitaria, que en un momento dado pueden llevar también a la distopía orwelliana por el camino de las buenas intenciones. Creo que la forma adecuada de mirarla es como un sátira de la sociedad universitaria, en todos sus niveles y sin dejar títere con cabeza. Pero le falta algo de ambición en entrar a saco del todo. Afortunadamente, Sandra Oh está fenomenal, bien acompañada y seguida por el resto del reparto, que hace de ella una serie muy recomendable. En Netflix. Y la subtrama de la hija adoptiva de la protagonista tiene momentos espléndidos.

[TV] Cosas de series; adolescente india egoísta y musical simpático

Televisión

Hoy quería sacar adelante una entrada televisiva, pero no ando con mucho tiempo disponible, así que iré rápido. Con dos series muy diferentes. Una segunda temporada que tenía un interés… relativo… por verla, y una miniserie musical que me había picado la curiosidad.

“Brigadoon”, aunque tenía como protagonistas a unos neoyorquinos, transcurría en Escocia, no como Schmiggadoon… que debe estar en algún lugar de Nueva Inglaterra. Y de la costa oriental de Escocia proceden las fotos de hoy.

Never I ever… ha puesto en emisión hace pocos meses su segunda temporada. Recordemos que trata de una joven adolescente de origen indio en algún lugar de California, que perdió a su padre recientemente, y que tiene una gran follón montado en su vida, básicamente porque se mueve más por interés y egoísmo que por otros motivos. Lo que va a poner constantemente en riesgo su relación con sus amigos y con sus posibles intereses amorosos. He de decir un poco lo que ya me pareció en la primera temporada. Con interpretaciones razonablemente aceptables, y algunos momentos entretenidos, este dramedia con episodios de una media hora o así… entretiene,… pero a mí no me entusiasma. Di que para rellenar algunos huecos de las tardes de verano está bien.

Schmiggadoon!… está claro que con ese nombre homenajea uno de los musicales clásicos más simpáticos de la historia del cine, Brigadoon. Con un reparto que procede más de los musicales de Broadway o del Off-Broadway que de la televisión o el cine, afronta en seis simpáticos episodios de corta duración, la ruptura, nuevos escarceos amorosos y… no desvelaré el final… de una pareja de neoyorquinos que se pierden en un pueblo de Nueva Inglaterra fuera del tiempo y el espacio común, anclado en finales del siglo XIX o principios del XX. Como digo, es una serie simpática, que si se prefiere se puede ver de tirón como un largometraje, aunque tampoco tiene muchas pretensiones. Los intérpretes lo hacen bien y son competentes cantantes y bailarines. Y algo diverso, si te gusta el cine musical, es tratar de adivinar en qué musical se inspira cada uno de los números musicales de la serie. Algunos son muy evidentes, otros no tanto. Y ya está, que ya voy tarde.

[TV] Cosas de series; series coreanas al uso o en el extremo de los “guilty pleasures”

Televisión

Llevaba un tiempo sin hablar de teleseries coreanas. Probablemente, como ahora dedico menos tiempo a la televisión, y las series del país asiático pueden tener muchos episodios,… pues cuesta. Pero a lo tonto, en las últimas semanas he acumulado tres series. Vamos con ellas.

En mi viaje a Corea del Sur, no visité el exclusivo de distrito de Gangnam, lugar soñado por los protagonistas del más infumable placer inconfesable de esta semana. Me interesó más el estilo tradicional del Bukchon Hanok.

Black (título original también en coreano, donde lo escriben 블랙) es una serie que lleva ya un tiempo en el catálogo de Netflix, que cuando se estrenó empecé a ver, pero que como es de entre sobrenaturales,… no me arrastró mucho y lo dejé. Pero la he retomado… y me ha entretenido. Con un problema… sus dieciocho episodios son a todas luces excesivos y mucho para lo que realmente ha de contar. Y la cosa va de una chica que ve manchas negras en torno a las personas que van a morir, lo cual lo lleva muy mal, y de un policía que muere y su cuerpo es ocupado por una parca, uno de los seres encargados de llevarse las almas de los que mueren (según la serie, en la mitología grecorromana, las parcas o moiras eran otra cosa). Y juntos, se dedican a resolver una serie de misterios sobre determinadas muertes, todas ellas relacionadas. La trama está muy enmarañada, con muchos falsos finales o resoluciones y eso le pesa al conjunto, que como digo se hace excesivamente largo. Pero la dinámica entre los personajes está bien. Los intérpretes coreanos tienen una calidad muy superior a la de los guiones de las teleseries. Sólo para aficionados a las series surcoreanas.

Nangmandakteo Gimsabu [낭만닥터 김사부, el romántico maestro Kim], titulada internacionalmente Dr. Romantic. Pero no romántico en un sentido de romance amoroso, sino de un tipo, un gran cirujano que después de que le hacen varias putadas en un gran hospital de Seúl, se ha refugiado en un pequeño hospital de provincias para ejercer su profesión con una visión romántica de la profesión, de dedicación a los pacientes, de bienhechor, por encima del dinero y la fama. Y en ese pequeño hospital se reúnen una serie de parias de las profesiones sanitarias para hacer su trabajo, aunque con la amenaza constante del malvado presidente del gran hospital de Seúl, del que es filial el pequeño hospital de provincias. La serie es muy simpática. En algunos aspectos se inspira en una divertida serie japonesa que pude ver hace unos años, aunque es una inspiración muy superficial y que más se nota en la realización y la banda sonora de la serie. Pero por lo demás tiene su propia historia, en la que se incluye algunos romances además de la lucha contra los malos, y las complicadas operaciones en situaciones imposibles. Está en Netflix, pero no en España. Me la encontré buceando en la oferta de la cadena en Suiza durante las vacaciones, y me descargué los episodios para verlos desconectado. Tenía un mes para ello antes de que caducara la descarga y me dio a ver la primera temporada de 20 + 1 episodios (20 episodios para la historia y un epílogo que funciona como precuela). De la segunda vi alguno, pero ya no me dio tiempo a más. No sé si la veré buscándola por ahí… porque parece más de lo mismo pero con otros pupilos para el maestro. Es simpática. Y volvemos a lo mismo. La calidad de los intérpretes supera a la calidad de los guiones. Más recomendable que la anterior,… pero no está en el catálogo de Netflix para España.

Y luego tenemos la segunda temporada de la serie más demencial de lo que he visto en series surcoreanas desde que me suscribí a Netflix. Se trata de Gyeolhonjaksa Ihonjakgok [결혼작사 이혼작곡, que sería algo así como canción de matrimonio y música de divorcio], que internacionalmente se titula Love (ft. marriage & divorce), y que desarrolla una serie de conceptos sobre el papel de la mujer y el hombre en el matrimonio, o sobre las consecuencias de un matrimonio fracasado y un divorcio, que pueden producir fácilmente graves infartos de miocardio, no solo a feministas o fervientes progresistas ideológicamente hablando, sino a cualquier persona en posiciones normalitas tirando a poco comprometidas, pero que viva en el siglo XXI y no en el XIX. Salvo que te lo tomes como una gran parodia disfrazada de producción de lujo… que entonces puedes entrar en la carcajada segura. Y de hecho, en algún episodio de esta segunda temporada de otros dieciséis episodios sólo seis meses después de la primera, las situaciones son claramente cómicas en las relaciones entre los personajes. Pero, ¡madre mía!… las cosas que dicen y oyes. Qué conceptos tan anacrónicos, patriarcales y rancios. Eso sí… todas muy guapas y todos muy apuestos. Puro placer inconfesable, porque sabes que es absolutamente demencial… y a pesar de todo lo ves todo. Tremendo. Para colmo, el episodio final, no tiene sentido, ni pies ni revés… salvo que haya una tercera temporada. Difícil de recomendar, salvo que te vaya la marcha de los guilty pleasures más culpables. Increible… si realmente estos son los conceptos sobre el matrimonio y la familia de los surcoreanos… es como volver atrás en la evolución de civilización un siglo o más. Asumamos que se trata de una parodia. Es el único sentido que le encuentro.

[TV] Cosas de series; entre los misterios del Londres del XIX y las canciones de Zoey

Televisión

Vamos en primer lugar con la serie de época que nos traslada a algún momento del Londres, un Londres alternativo, de fin del siglo XIX. Tras un extraño suceso en la atmósfera de Londres, comienzan a aparecer algunos individuos en la capital británica, en su mayoría mujeres, que tienen extraños poderes o capacidades, y que son acogidas en un antiguo orfanato, donde tienen un hogar seguro. Porque hay individuo, principalmente hombres, con pinta de fascistas, antes de que el término surgiera que las persiguen. Esta es la premisa de iniciación de The Nevers, serie original de HBO, con un temporada de seis episodios que ya se empezó a emitir esta primavera pasada. La iba a ver por aquel entonces, pero coincidió con el estreno de una serie de Netflix, que no me dejó buen sabor de boca, está cancelada, y con la que parecía compartir algunas premisas. Así que la dejé de lado hasta este verano. Lo cierto es que esta serie de Josh Wedon, un creador/guonista/director que las da de cal y de arena, tiene menos parecidos de lo que creía con aquella, se mueve más en el terreno de la “ciencia ficción” que de la fantasía, y es mejor. Desde luego mejor interpretada. Pero tampoco creáis que me ha entusiasmado. Especialmente, porque creo que ha ido de más a menos. No sé todavía si seguiré con ella en un futuro.

Aunque la inaguración oficial es el 2 de septiembre, a partir de hoy se puede visitar la exposición anual de los socios de ASAFONA (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza) en la calle Mariano Lagasca 23 de Zaragoza, de 18 a 21 horas de la tarde, hasta el 28 de septiembre. Aporto una foto de la isla de la Palma… que no es ninguna de las que aparecen en esta entrada.

Con la serie que sí he disfrutado es con Zoey’s Extraordinary Playlist, una serie de una cadena generalista norteamericana, que ha sido emitida en España por HBO, y de la que he visto de tirón las dos temporadas de las que consta. Porque oficialmente está cancelada, aunque se espera que sea comprada por otras cadenas y que tenga una continuidad en un futuro. La serie está bien valorada, pero sufrió un bajón de espectadores en su país de origen, Estados Unidos, a mitad de la segunda temporada, que probablemente llevó a la cancelación. La premisa de la serie es la siguiente, Zoey (Jane Levy) es una programadora con prestigio en su empresa y entorno laboral, en el que está teniendo éxito y va ascendiendo. Pero tiene problemas en las relaciones íntimas, su padre, al que está muy unido, tiene una enfermedad neurológica degenerativa que le va a llevar a morir, y se siente insegura en sus relaciones con sus amigos. Durante una exploración médica, una resonancia magnética, a la que se somete por descartar que pueda heredar la enfermedad del padre, se produce un terremoto y, cuando sale de la clínica a adquirido un curioso poder. Las personas le cantan y bailan sus sentimientos, sin que nadie más sea consciente. Lo que permite ayudarlas en sus problemas… aunque los suyos sigan sin ser resueltos.

La serie tiene tres fortalezas. La primera es que los personajes te caen simpáticos, y eso hace que te interesen las cosas que les pasan. La segunda es que los números musicales están bien, son majos; hay intérpretes que cantan y danzan muy bien, además de actuar de forma competente, que tienen carreras en los escenarios también, como Skylar Astin (el amigo y compañero, que puede ser algo más), Alex Newell (la/el vecino/a), John Clarence Stewart (el compañero y posible interés amoroso), Mary Steenburger (la madre, actriz con un oscar en su haber, hace ya muchos años), Peter Gallagher (el padre), Alice Lee (la cuñada, personaje muy descuidado en la primera temporada, menos en la segunda y que podría haber dado mucho juego) y otros. La tercera es que va de buen rollo, de buenos sentimientos, de hacer sentir bien a la gente. Es cierto que en algún momento cae en alguna mojigatería, con el rollo religioso especialmente, pero globalmente funciona y es muy agradable de ver. Por supuesto, con mucha diversidad y corrección política,… que resulta en ocasiones algo cansina. Afortunadamente también tienen algún momento irreverante. Espero que la recupere alguien de entre las cadenas que tengo a mi alcance. Eso sí, centrándose en las tramas interesantes, que en la segunda temporada hay alguna trama banal, como la del vecino australiano.

[TV] Cosas de series; fin de un buena serie y bajón de otra… meh

Televisión

En principio, tenía intención de hablar de las temporadas que he visto recientemente de varias series, tres en concreto. Pero de una de ellas, Zoey’s extraordinary playlist, lo haré cuando termine de ver su segunda temporada, para lo cual, no tardaré mucho. Así que vamos con las terceras temporadas de las otras dos.

Bellos paisajes de montaña, similares a los de una de las series de hoy, que se supone se desarrolla en el interior del norte de California, pero en realidad está rodada en la Columbia Británica, Canadá.

Virgin River, que en español tiene un título bastante cursi, es una serie a la que me apunté cuando ya estuvo disponible su segunda temporada. No me llamó la atención cuando emitieron en Netflix la primera. Alguien dijo de ella que era lo que hubiese sido Northern Exposure si lo hubiera encargado Cosmo TV. Para empezar, es muuuy inferior a aquella maravillosa serie que nos transportaba a la estupenda Cicely. Segundo… lo cierto es que sí… es una marujada propia de ese canal “dedicado” a las mujeres. Pero en sus primeras dos temporadas había cierta mezcla de romance, humor e intrigas, básicas, pero… razonables de algún modo, que hacía que fuera bastante visible, adecuada para momentos de televisión intranscendente, entreteniendo aunque sin entusiasmar. La tercera temporada… bueno… ha perdido el humor, se ha hecho pesada y recursiva en las tramas románticas, no dan para mucho más de lo que ya han mostrado, y las tramas de los mafiosos,… empiezan a resultarme un poco ridículas. Una serie que ha dado un bajón… o no, simplemente ha sido siempre así, y ya me he cansado de un producto que no tiene mucha más chicha que lo que ya he comentado. En duda está que siga viéndola en un futuro. Suponiendo que haya una cuarta temporada, aunque han dejado algún que otro cliffhanger con vistas a un futuro.

Otro cantar es Atypical. Esta serie comenzó pareciéndome razonable y ha terminado pareciéndome estupenda y muy recomendable. Cuatro temporadas de una comedia de situación que trata el mundo de un joven con una personalidad en el espectro del autismo, en el momento en que comienza su transición desde una adolescencia en la que ha estado protegido por su familia al momento en que pasa a la adultez donde debe ir adquiriendo autonomía personal. Con un buen reparto en el que destacan los cuatro miembros de la familia Gardner, Keir Gilchrist, el protagonista, Jennifer Jason Leigh, la madre, Michael Rapaport, el padre y Brigette Lundy-Paine, la hermana, que, especialmente en las primeras temporadas, era una auténtica robaescenas. Pero también un grupito de secundarios que aportan interesantes acentos a la serie y que la enriquecen. Es una serie que trata básicamente de tres temas; la diversidad de los seres humanos, la familia y la amistad. Siendo las relaciones sociales sanas la mejor forma de afrontar las cuestiones derivadas de la diversidad, no negarlas ni homogeneizar “forzosamente” a los diversos… que de una forma u otra somos todos.

Pero estamos en una época en la que por motivos sinceros en unos casos, meramente de lavado de imagen en otros, no hay película o serie que no intente “glorificar la diversidad”. El problema es que muchas veces lo hacen de modo muy forzado, mal integrado en el conjunto, o se les ve el plumero sobre el hecho de que es mera propaganda insincera… como en el caso de Disney, por ejemplo. Por ello es de agradecer que esta serie haya sido, si no convincente en sus tramas, muy entretenidas, por lo menos más sincera y auténtica que el promedio de lo que se ve hoy en día. Y es de agradecer. También es una serie que ha tenido otra enorme virtud. Ha sabido cuándo parar y cómo hacerlo, dejando con su última temporada un excelente sabor de boca. Muchas gracias. Sólo he echado algo de menos… más interacciones de Sam con la psicóloga (Amy Okuda)… eran estupendas.

[TV] Cosas de series; los estupendos zombis coreanos

Televisión

Sinceramente, estuve dudando bastante en si tenía que incluir esta producción como un capítulo especial de la serie Kingdom, de la que ya hemos visto dos temporadas en Netflix, o si debería considerarla como una película de estreno, incluirla en un entrada de [Cine], y añadirla a mi base de datos de estrenos. Ambos enfoques eran posibles. Al final, la propia promoción de la cadena de vídeo bajo demanda como un capítulo especial de la serie, me decidió a incluirla en una entrada seriéfila. También porque en IMDb viene incluida como un episodio de la serie, no tiene entrada propia fuera de este concepto. Pero lo mismo podría haber sido.

Kingdom: Ashin of the North [킹덤: 아신전, Kingdeum Ashinjeon] engancha con los minutos finales del último episodio de la segunda temporada de la serie, en los cuales se nos presenta a un nuevo personaje, una mujer que vive en una remota aldea abandonada en el norte del reino de Joseon (Corea), en el límite con lo que hoy es China. Y es una precuela de la serie en la que se nos explica el origen de los monstruos, zombis a los que nunca se les da ese nombre en la serie, claro, afortunadamente, sería un anacronismo estúpido. Esta premisa no me invitaba a ver este largometraje de hora y media, o capítulo especial,… esto de dar explicaciones a cosas que no lo necesitan… Un principio establecido por el maestro Hitchcock, el macguffin que sirve para mover la acción de la ficción es algo intercambiable por otras cosas, es secundario a lo que importa, que es la peripecia de los héroes, y no necesita explicación. Pero el cine y la televisión está lleno de minutos y horas perdidas en las que se ofrecen explicaciones absurdas sobre cuestiones, muchas veces, más absurdas todavía. En Marvel/Disney son especialistas en aburrir de esta forma. Pero las críticas eran tan buenas… que decidí animarme. Afortunadamente.

La historia nos lleva a la frontera del reino de la disnastía Joseon, lo que hoy es la suma de las dos Coreas, con lo que entonces sería una zona de inestabilidad política de teórica adscripción al imperio chino de la dinastía Ming, pero que sufría las embestidas de los nómadas jurchen, que un tiempo después se harían con el poder en China, siendo conocidos como manchús, y dando origen a la última dinastía imperial del gigante asiático, la dinastía Qing. En una aldea encontramos a una niña, Ashin (Kim Si-ah, de niña, Jun Ji-hyun, de adulta), hija de una mujer coreana y de un hombre jurchen, leal al reino de Joseon, y líder de la aldea, que efectúa un descubrimiento curioso en un bosque cercano, sobre una flor con un curioso efecto sobre los animales, incluidos los humanos. Mientras, en medio de los rifirrafes con las incursiones jurchen, a pesar de la lealtad de la aldea, son traicionados por los militares coreanos, y Ashin queda huérfana, sufriendo abusos de todo tipo hasta su edad adulta. En la que ejecutará la venganza que en su cabeza se ha ido conformando, tanto contra los militares coreanos como contra los incursores jurchen. Y que va a desencadenar tremendos dolores de cabezas en los años siguientes.

Lo bueno de la película es que, independiente de que funcione como explicación a los orígenes de los muertos vivientes de la serie, es una fenomenal historia de venganzas, con unos personajes bien definidos y con carisma, y con un guion bastante interesante, que nos mantiene en vilo durante los modestos 92 minutos que dura el episodio especial. Nuevamente, la cuestión zombi, afortunadamente, funciona como un macguffin, o mejor dicho como un complemento al macguffin principal de la película. Que es la venganza de Ashin.

Con las limitaciones técnicas propias de una producción pensada para el medio televisivo, y que quizá no la hacen brillar a la altura que podría, aunque en su conjunto es una producción digna, tenemos unas interpretaciones bastante buenas, especialmente por la protagonista Jun Ji-hyun, también la niña que hace el mismo personaje de jovencita, y que nos entretiene con razonables dosis de inteligencia. Parece demostrado que a pesar del origen afrocaribeño de los zombis, son los coreanos unos de los que mejor saben manejar el concepto, quizá por su buena adaptación a sus propias tradiciones, mitos, religiones y supersticiones. Muy entretenida. Muy recomendable.

[TV] Cosas de series: animación japonesa, entre futuros distópicos/utópicos y el retorno de Godzilla/Gojira

Televisión

En las últimas semanas antes de coger vacaciones, estuve muy activo viendo distintos estrenos de animación japonesa en Netflix. De las cuatro series, sólo una de ellas es una segunda temporada. La dejaré para el final porque, sin duda, es la más destacada en profundidad y calidad.

Eden es animación japonesa producida por una productora americano-taiwanesa. Consta sólo de cuatro episodios, se ve enseguida, y está un poquito más infantilizada de la cuenta. En un futuro indefinido, la Tierra es un desierto en el que se encuentran algunos rincones, oasis, de aspecto paradisíaco y con abundantes manzanas, cuidados por robots. En uno de ellos, dos robots de mantenimiento despiertan de una cápsula de hibernación a una niña, que trasladarán a un refugio de robots independientes, donde la criarán al margen de la sociedad antihumana que han generado los robots. Como he dicho, la trama está muy infantilizada, es muy previsible y es de lo más flojo que se ha podido ver en la plataforma de vídeo bajo demanda en este género. Pero como sólo son cuatro episodios, los vi todos, para ver si se animaba un poco. Regular.

Otakus y cosplayers diversos en Odaiba, Tokio, vendrán de maravilla para ilustrar una entrada como esta.

Shūmatsu no Warukyūre [終末のワルキューレ, algo así como Valkirias del fin del mundo], titulado internacionalmente como Record of Ragnarok, es básicamente una serie de mamporros. Los dioses, los de todas las religiones, aunque parece que Odín es el más importante, han decidido que después de 1000 años de vigilancia, los humanos no son dignos de existir, y van a acabar con ellos. Pero las valkirias invocan el ragnarok, la batalla final entre humanos y dioses, en la que trece dioses se enfrentarán en combates singulares con trece humanos. El bando que gane más combates decidirá el destino de la humanidad. En los doce episodios de esta primera temporada contemplamos tres combates y se deja indicado el cuarto. Como digo, básicamente es una serie donde se están dando bofetadas de carácter apocalíptico constantemente, mientras se cuentan en retrospectiva, de formas muy sui generis las historias de los campeones humanos. A mi me parece un dislate de marca mayor. Pero en su disparatado argumento, hay momentos en los que alucinas y te diviertes mucho. Entre el guilty pleasure y el producto inclasificable pero interesante. Difícil de decir. Por supuesto, han surgido estúpidos grupos religiosos por el mundo que han protestado por la forma en que se presentaban a sus dioses, lo cual, dada la intrascendencia del producto, es un tema mucho más preocupante que la propia calidad de la serie.

Gojira shingyura pointo [ゴジラ S.P <シンギュラポイント>, Godzilla Singular Point], donde Godzilla en general es Gojira en el original, es la enésima vuelta de tuerca al tremendo monstruo reptilesco que viene del mar para destruir Tokio y lo que se le plante por el medio. Es una actualización del rollete, con nuevos orígenes para el monstruito, y con mucha palabrería pseudocientífica. Cada vez que mencionaban al diagonalizador ortogonal, me revolcaba de risa en el sofá. El caso es que es muy entretenida, tiene personajes muy simpáticos y, en su intrascendencia, se ve en un plisplás. Tampoco pasará a la historia del género precisamente. En general, pensado para vender mercaderías.

Y es BEASTARS la serie de animación japonesa en Netflix que en estos momentos está atrayendo las miradas de los aficionados al género. Adaptación de una serie de historietas de éxito, la sociedad de animales antropomorfizados, con las rivalidades y conflictos entre carnívoros y herbívoros, aunque teóricamente dirigida a adolescentes y jóvenes, fundamentalmente masculinos, no duda en tratar temas adultos con seriedad. El peculiar romance a tres bandas entre tres adolescentes, un lobo gris, un ciervo y una coneja enana, no deja de ser una metáfora del conflicto que todo ser humano pasa en su socialización entre sus necesidades primarias y más instintivas (sexo, satisfacción de apetitos, socialización básica e integración social), frente a las cesiones y a las adaptaciones sociales para poder convivir sin que la sociedad sea una selva. Y no deja de tener su mirada crítica a la sociedad. Con una banda sonora potente por parte de una pareja muy joven de moda en el pop japonés, como digo atrae las miradas de los aficionados a la animación japonesa e incluso de algunos más. A mí me parece muy interesante.

[TV] Cosas de series; abogados, amores locos y culebronazos familiares… coreanos

Televisión

Sigo con mi adicción a los seriales surcoreanos, que ya hemos quedado en recientes entradas dedicadas a ellos, que empiezan a no ser, necesariamente, placeres inconfesables. Aunque de estos todavía quedan. Hay algo más que vi recientemente procedente del país asiático. Pero por sus características… le dedicaré una entrada en exclusiva, porque lo merece. Que conste que todo lo que voy a comentar, y lo que me dejo para más adelante, está todo visto antes de irme de viaje a Suiza hace 10 días. Y que tengo acumulado también material para una entrada sobre animación japonesa. Así que… de lo más animado.

Law School (en coreano 로스쿨, ro seukul, que es la transcripción a su alfabeto de la expresión inglesa) es… la visión surcoreana de How to get away with murder (Cómo defender a un asesino), una serie americana, de la productora de Shonda Rhimes, y por lo tanto un culebronazo y placer inconfesable por definición, en la que los protagonistas son profesores de derecho y sus alumnos, que tanto investigan crímenes como son protagonistas de los mismos de una u otra forma. La versión surcoreana, que no es una versión realmente, pero que claramente se inspira en la americana, es más sobria y no carece de entretenimiento, con alguna actuación notable. Pero es de las que están en el límite entre el producto “decente” y el “guilty pleasure”. Avisados quedáis.

Unas escenas callejeras nocturnas en Seúl para ilustrar la entrada.

Yi Guyeokui Michin X [이 구역의 미친 X, algo así como Loco X por esta zona] titulado en inglés Mad for each other y en español Un amor loco, es una comedia romántica, con tonos dramáticos, que nos cuenta el romance entre una joven (Oh Yeon-Seo) que fue maltratada por su novio, que en realidad estaba casado, al mismo tiempo que fue despreciada por sus conocidos y compañeros de trabajo y conocidos como “rompematrimonios”, a pesar de que ignoraba la circunstancia, quedando traumatizada por la experiencia y con miedo a la interrelación social, y un policía que está suspendido de trabajo (Jung Woo) por una acción violenta en la que además quedó gravemente herido un compañero. Ambos acuden a la misma terapeuta, ambos son vecinos, puerta con puerta, pero no se conocen… hasta que lo hacen y se lía todo. Por el buen trabajo interpretativo y por la seriedad de los temas que toca, que no son banales, bajo ningún concepto la clasificaría entre los placeres inconfesables. Creo que es una serie muy digna, muy divertida en ocasiones, sensible en otras, y que además son episodios de 30 minutos, 13 en total, que la hacen mucho más ágil que la mayor parte de las series de su país. Buen trabajo de interpretación, con bastante carisma en los protagonistas, es el dato a tener en cuenta.

Y finalmente tenemos Mine [en coreano 마인, main, o sea la transcripción del título en inglés], un drama familiar, culebronazo en toda regla, aunque solo en 16 episodios, en una familia de ricos ricachones que te cagas, donde nadie es lo que parece, todo el mundo esconde secretos, salvo la única que parece normal, la esposa de uno de los hijos del patriarca (Lee Bo-young) que junto con la esposa del otro, ambiciosa pero relativamente decente ser humano (Kim Seo-hyeong), intentarán sobrevivir a un asesinato y una serie de intrigas que harán tambalear la estructura social de la familia. Con la ayuda de la nueva tutora del hijo, no biológico de la primera (Ok Ja-yeon), que también lleva lo suyo a cuestas. Drama de empoderamiento femenino, que pierde en parte el mensaje por los excesos de la trama, por los excesos en la presentación de una sociedad que vive en el lujo y la extravagancia y por la anormalidad manifiesta de muchos de los personajes. Pero tiene momentos muy divertidos en sus intrigas. La protagonistas femeninas son realmente muy atractivas en muchos sentidos, eso hay que reconocerlo. Y trabajan bien. En general, los intérpretes coreanos son buenos, lo que son malos en muchas ocasiones son los guiones y los personajes con los que han de trabajar.