[Cine] La chute de l’empire américain (2018)

Cine

La chute de l’empire américain ( 2018; 21/20190402)

Desde el Canadá francófono nos llega esta película del director Denys Arcand, quien goza de cierto prestigio aunque casi nadie recuerda haber visto u oído otra cosa de él que no sea su ganadora del Oscar de hace unos años. El caso es que el quebequés se caracteriza por su dramas con tintes de comedia en los que vierte incisivas críticas a la sociedad y a la política de su país y, en general, de las sociedades occidentales.

Para ilustrar la entrada cinematográfica de hoy, nos trasladaremos a Montreal, a algunos de sus barrios y mercadillos más agradables de esta cosmopolita ciudad quebequesa.

Con este filme, no pierde ocasión para seguir en la misma línea. Un simple conductor de una empresa de paquetería, Daoust (Alexandre Landry), que tras estudiar filosofía en la universidad vive en la convicción de que los únicos que tienen éxito en la sociedad actual son los mediocres, se ve envuelto en un tiroteo en el que mueren varios facinerosos, que dejan en el terreno dos enormes bolsones llenos de dinero de los que se apropia. Con la imprevisible ayuda de un expresidiario, Bigras (Rémy Girard), y una prostituta de lujo, Aspasie (Maripier Morin), y otras gentes, tratarán de burlar a las mafias, y a dos inquisitivos policía (Maxim Roy y Éric Bruneau).

En una trama de intriga que se mueve entre la picaresca, la comedia y el drama gangsteril, Arcand realiza una crítica de los mecanismos que permiten que los que más dinero tienen en las sociedades occidentales, parte del cual es de origen ilícito, burlen de forma legal los mecanismos de control y las obligaciones fiscales. Al mismo tiempo, expone las deficiencias crecientes en la defensa de las minorías y de las personas en situación de pobreza, y sin embargo consigue crear una trama que sin excesivas complicaciones es entretenida, con unos personajes con los que el espectador empatiza fácilmente, el “héroe” de la historia es un hombre común, y hace que los más de dos horas que dura el largometraje pasen con rapidez.

Con una realización solvente, en la que no faltan detalles reveladores o metatextuales, con una interpretación solvente, las dosis de ironía y, a veces, un cierto cinismo, nos llevan a una reflexión ética sobre las sociedades occidentales del siglo XXI que a nadie le debería sentar mal. O sí. No sé.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] Tres de Netflix: IO – High Society – Triple Frontier

Cine, tv

Llevo un cierto retraso en comentar estrenos de largometrajes en cine, que no se han estrenado en salas de cine. Algunos ya sabéis que desde hace dos años, incluso estas películas en mi base de datos de estrenos anuales, porque creo imparable esta forma de producir y estrenar cine para el futuro.

El sábado de la semana pasada llegamos tarde, pero teníamos intención de fotografiar el entorno de la pasarela del Bicentenario (no sé de qué), en el camino desde Zaragoza hasta el galacho de la Alfranca. Este sábado sí que llegamos a tiempo y pude hacer unas cuantas fotos. A la puesta de sol le faltó un cielo más interesante, pero qué se le va a hacer.

IO ( 2019; 6/20190120)

Nada menos que en enero vi esta película dirigida por Jonathan Helpert, y protagonizada por Margaret Qualley y Anthony Mackie. Ciencia ficción de ambiente postapocalíptico, en la que la población de la Tierra se ve forzada a abandonar el planeta, colonizando Ío, uno de los satélites galileanos de Júpiter. Pero la científica interpretada por Qualley está emperrada en encontrar una forma de recuperar el planeta para los humanos. Al mismo tiempo que se ha anunciado ya el lanzamiento de la última nave que abandonará la Tierra con refugiados en dirección a Ío.

Ciencia ficción con pretensiones que acaba siendo un pestiño, sobre el que todavía me estoy preguntando cómo aguanté viéndolo hasta el final. Ni la producción, ni las ideas, ni la interpretación salvan nada. No hay nada que no hayamos visto ya mucho mejor contado. No perdáis el tiempo con ella.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: **
  • Valoración subjetiva: *

High Society ( 2018; 16/20190308)

Con título en inglés se presenta este laaaargometraje surcoreano del director Hyuk Byun, y nada menos que con la coletilla del “montaje del director”, como diciendo “aquí hay calidad y la vais a ver toda”. La cuestión es que en el cine surcoreano hay distintas tendencias. Y últimamente me he mal acostumbrado a películas con cierto nivel autoral, lo que me hizo picar.

En realidad, este drama de ambiciones personales está más emparentado con los dramas televisivos del país asiático que con sus mejores producciones cinematográficas. El matrimonio formado por Oh Soo-yeon (Soo Ae), conservadora en puesto directivo de una prestigiosa galería de arte moderno de Seul, y Jang Tae-joon (Hae-il Park), un dinámico profesor de economía en la universidad, aspira a entrar en un nivel social superior. Ella buscará hacerse con la dirección de la galería, mientras que el entrará en política. Pero se van a encontrar con un despiadado mundo de intereses cruzados en el que no les será fácil moverse.

La película, como digo, tiene un aspecto más televisivo que cinematográfico. Y usa el sexo, con algunas escenas muy explícitas, como enganche. En estos momentos, no sé cómo sería el montaje de la película en su estreno en Corea del Sur, un país bastante conservador. Pero quizá lo del “montaje del director” sea simplemente que las escenas de sexo para la versión internacional no está cortadas.

Más allá de esto, poco interés. Quien se interese por este tipo de dramas, que mire entre las series, que se convierten en un estupendo guilty pleasure, especialmente las que tienen un toque de comedia, sin las pretensiones de un producto relativamente pedante como este. Eso sí, todos son muy guapos y guapas. Y que conste que algunos de los interpretes no lo hacen mal del todo.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Triple Frontier ( 2019; 19/20190323)

Probablemente, el estreno más sonado y publicitado de Netflix en lo que llevamos de año. Con un reparto de campanillas en el que destacan nombres como Ben Affleck u Oscar Isaac, la película dirigida por J.C. Chandor nos cuenta un historia tipo “gran robo del siglo” cuando cinco antiguos soldados de élite norteamericanos se embarcan en la tarea de birlar el dinero de un peligrosa capo de la droga en un inespecificado país sudamericano, probablemente Colombia. Aventuras con abundantes balaceras, su dosis de explosiones, mucha testosterona, y un mensaje constantemente contradictorio. La cuestión es si son simples ladrones a los que la ambición rompe el saco, o si son héroes que se ven metidos en esta historia por la ingratitud de una sociedad que después de usarlos en sus conflictos bélicos los desprecia. La película se mueve entre una moralina barata sobre lo que está bien y lo que está mal, mientras se acerca peligrosamente a conceptos militaristas relativamente fascistoides. Ni que decir que no es lo mío, y no entiendo el follón que se ha montado a su alrededor, ni la falta de sentido crítico de muchos que se consideran a sí mismos,… eso… críticos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: *

[Libro] Un libro de mártires americanos

Literatura

No es fácil comentar un libro con tantos temas como esta última novela de la ya octogenaria, pero extremadamente lúcida, Joyce Carol Oates. No hace muchos años que conocí a esta prolífica autora norteamericana, pero desde entonces he intentado ponerme, en la medida de lo posible, al día. Desde que en 2015 leí A Fair Maiden, he leído cuatro novelas y un interesantísimo libro de relatos de esta autora.

Aunque es un pequeña parte de una obra de sus casi 60 novelas, y un par de decenas de libros de relatos y otras obras, considero suficiente para hacerme una idea de cual es la línea de esta escritora. Progresista en sus ideas, situada en la izquierda del espectro político norteamericano, de por sí bastante escorado a la derecha comparado con el tradicional europeo, se puede considerar una escritora feminista, pero al mismo tiempo muy crítica y no complaciente. Señalando, poniendo el dedo en la llaga de los problemas derivados del sexismo, no deja de hablar en sus relatos de en qué medida las mujeres contribuyen también a mantener la ideología patriarcal tradicional.

Algunas de las partes del libro transcurre en Nueva York, y a esta ciudad nortemericana nos dirigimos fotográficamente, intentando poner algún tipo de escenario a la historia de “mártires” americano que comentamos hoy.

El libro que traigo hoy corre el riesgo de ser tratado superficialmente por su tema más llamativo, más noticiable, más controvertido. Pero lo cierto es que es un gran fresco sobre los problemas actuales de la sociedad norteamericana, especialmente los derivados de la progresiva radicalización de las ideologías y de las posturas políticas. Unos problemas que poco a poco van permeando también las sociedades de otros países, especialmente del llamado mundo occidental, por lo que es un fenómeno que debería preocuparnos a todos. Si una de las bases de la convivencia en las democracias es la tolerancia y el respeto hacia quienes no piensan como nosotros, siempre que no busquen destruir el propio sistema de convivencia, siempre que promuevan el odio, en la actualidad contemplamos cómo justamente es el odio hacia quien piensa distinto el argumento de muchos partidos político. Estamos en la época de la posverdad, eufemismo para los que usan con descaro la mentira, y de los populismos descarados.

La trama de la novela parte de un hecho brutal. Un fanático religioso, cristiano, asesina a sangre fría con su arma a un médico que dirige una clínica de planificación familiar y a su conductor y escolta. En la clínica se practican, entre otras actividades, interrupciones voluntarias del embarazo. A partir de ahí, hay un desarrollo sobre los tiempos anteriores a los asesinatos, centrado sobre los dos hombres. El del asesino, directamente sobre él. El del médico asesinado, a través de su familia. Y hay otro desarrollo sobre lo tiempos posteriores, enfocado en las familias de ambos hombres, especialmente en las dos hijas adolescentes, de la misma edad, y que van a llevar dos vidas muy diferentes, con valores personales contrapuestos, pero muy marcadas por el acontecimiento horrible que sucedió cuando tenían 13 años.

Aunque el estilo de escritura de Oates no es complejo, la densidad de los temas, los matices, la intensidad de los sentimientos desplegados, el análisis de consecuencias que va desgranando, es difícil. Exige cierta parsimonia en el desarrollo de la lectura para digerir adecuadamente lo que se nos expone. Y sobretodo, para no caer en un maniqueísmo fácil. Estos son buenos, estos son malos. Y recordemos que según quien lo lea, en estos tiempos de polarización ideológica, los buenos y los malos serán distintos. Tan peligroso sería que quien se sienta afín a los postulados de la autora, se posicionase de forma acrítica a favor o en contra de determinadas posiciones, como quien no sienta dicha afinidad muestre un rechazo exagerado. Oates intenta siempre en sus obras evitar la ausencia de sentido crítico por su parte y por parte del lector. Eso sí, teniendo en cuenta que la escritora es claramente progresista y defiende un claro sistema de valores.

La historia que se nos narra podría conducirnos a un sentimiento pesimista de la sociedad actual. Pero la autora intenta abrir resquicios a la esperanza. Tanto cuando surgen ocasiones para que quienes se siente solos o desamparados, encuentre relaciones que les abren nuevos horizontes o posibilidades. Como cuando sugiere la posible, aunque difícil, reconciliación de posturas actualmente muy radicalizadas. En cualquier caso, una lectura altamente recomendable.

[Cine] The Favourite (2018)

Cine

The Favourite (2018; 07/20190123)

No negaré que, frente a la apatía que nos producen este año las películas “oscarizables”, existen excepciones como esta nueva película de Yorgos Lanthimos. Pero no es porque sea una película oscarizable, sino por que es una película de Lanthimos, director griego que en los últimos años nos ha proporcionado algunas de las películas más singulares y más atractivas que han pasado por cartelera.

A este hecho, hay que sumar dos más… Siendo una película británica, o irlandesa, no sé muy bien que nacionalidad atribuirle, de época… casi seguro que va a estar bien hecha. Y luego está el trío de “reinas” que aparece encabezando el cartel. Que también es suficiente atractivo como para llevar a cualquier enterado de la situación del cine contemporáneo a las salas de cine.

Utilizaré el castillo de Warwick en las Midlands inglesas para representar el ambiente de la corte británica, aunque los palacios donde se desarrolla la acción sean posteriores históricamente. Por cierto, qué malo es el Canon EF 28-135/3,5-5,6 IS USM sobre una cámara digital… que castigo para los bordes y las equinas de la imagen…

Lanthimos nos ofrece su particular visión de la relación entre tres mujeres a principios del siglo XVIII en el Reino Unido. Tres mujeres con poder político en un mundo de hombres; la reina Anne (Olivia Colman), Lady Sarah de Marlborough (Rachel Weisz) [la esposa del “Mambrú” que fue a la guerra], y la prima de esta, Abigail Masham (Emma Stone). Lady Sarah fue la consejera y favorita de la reina durante años, para verse desplazada por la tercera hacia el final de la vida de la reina. La verdadera naturaleza de los hechos, o el auténtico carácter de las tres mujeres,… pues aunque haya algunas dosis de verdad documentada en lo que nos cuenta Lanthimos, también hay enormes dosis de libre interpretación, de querer contarnos la historia que el quiere. Apliquemos el dicho italiano, “si non è vero, è ben trovato”.

Así pues, en un esfuerzo notable por generar un ambiente creíble aunque con licencias de lo que pudo ser o fue la corte británica en los años de nuestra Guerra de Sucesión, con una iluminación realista, muy notable, por parte de Robbie Ryan, pero al mismo tiempo acompañada de la selección de ópticas grandes angulares, e incluso ojos de pez, que hace que nos metamos directamente en el centro de la acción, o abarquemos de un sólo vistazo todo el ambiente de una estancia, por reducida que sea. Al mismo tiempo, una música repetitiva, minimalista, casi percusiva, nos va marcando unos ritmos en la acción y en los estados de ánimo.

Por supuesto, el punto fuerte es la actuación y la interacción entre las tres protagonistas que, como suele ser habitual en las tres, trabajan a gran altura. Y que contrastan con el papel de los personajes masculinos, las más de las veces prácticamente caricaturizados, en un mundo de ambiciones de gloria, de intereses económicos, de pelucas imposibles, y caras maquilladas y empolvadas de forma clownesca. Juegos absurdos, apuestas sin sentido,… mientras tres mujeres, sobrias y en su mundo, deciden el rumbo de la nación.

Mucho sobre lo que reflexionar en una película llena de contenidos, de detalles, que probablemente se beneficie de un segundo visionado. Una guerra por el poder, la influencia, la posesión de la otra persona, que como en muchas guerras no tiene vencedores. A la corta o a larga, todo el mundo pierde.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

[Relato gráfico] Una mujer de la era Shōwa

Literatura

No es habitual que comente dos novelas gráficas o historietas en semanas seguidas. Pero es que esta que presento hoy en realidad la leí antes que la biografía de Graciela Iturbide que os comenté la semana pasada. Es de las pasadas navidades; pero se me había olvidado. Y no es porque no me gustase… es que llevo muchas cosas en la cabeza y se me pasó.

En esta ocasión estamos ante una obra inacabada del historietista japonés Kamimura Kazuo, con guion de Kajiwara Ikki. Inacabada hasta tal punto que, aunque el título de la obra nos habla de una mujer, en realidad lo que encontramos es la historia de una niña y adolescente que culmina cuando llega a la edad adulta. Una historia que nos traslada a los tiempos en los que el militarismo japonés había instaurado una dictadura nacionalista en el país y este se encaminaba hacia la catástrofe de la guerra, con fuertes represiones internas a los críticos y disidentes. La joven Shōko será hija de uno de estos disidentes, que huye de la persecución, y de una mujer que acabará muriendo como consecuencia de las torturas dispensadas por la policía política cuando buscan al padre. Por lo tanto, estamos ante una historia de crecimiento por libre de una niña y adolescente en el hostil ambiente de la guerra y la posguerra inmediata.

Unas cuantas estampas de Japón en sus aspectos más tradicionales, para ilustrar el comentario de este libro sobre las difíciles transiciones sociales de este país asiático.

Estamos ante una obra con un argumento intenso, un relato con un estilo y un argumento claramente adultos. Escenas de violencia y sexo, no precisamente con intención erotizante, salpican un mundo de policías corruptos, mafias, geishas y prostitutas (con límites muy imprecisos entre estas dos categorías, en ocasiones), el mundo de la calle o el de los orfanatos y centros de reforma juveniles. Una intensa crítica hacia los cimientos más podridos y menos confesables de la sociedad nipona.

Me ha parecido una obra notable, aunque su condición de inacabada es muy patente, y deja una insatisfacción por su cierre en falso. Porque sabes que no se ha contado todo lo que había que contar, y que el propio título del libro habla de un recorrido por una larga era de la historia reciente del País del Sol Naciente, de la que sólo se nos muestran algunos compases, pero no toda la melodía.

Nota: Para aquellos que no se cosquen con el tema de las eras japonesas, recordar que la era Shōwa es el nombre que recibe el tiempo del reinado del emperador que conocimos como Hirohito, y que ahora es conocido en Japón con su nombre póstumo, emperador Shōwa. Abarca desde 1926 hasta 1989. Un ejemplo de las eras más famosas de Japón es la era Meiji, en la que el país salió de su régimen feudal, de carácter medieval, para entrar en la revolución industrial de modo casi forzado. Pues bien, el emperador Meiji fue Matsuhito en vida, y la era Meiji abarca de 1867 hasta 1912, los años del reinado de Matsuhito.

[Cine] Tiempo después (2018)

Cine

Tiempo después (2018; 65/20181231)

José Luis Cuerda nos hace un guiño con el título de esta película a una de sus obras más recordadas y celebradas, objeto de culto por los amantes del cine donde los haya, aquel Amanece que no es poco, que sirvió para despertar no pocas inquietudes y algunas conciencias. Nos hace creer que funciona como una segunda parte, y así la han publicitado en algunos sitios o la han comentado en otros, de aquella película célebre. A al menos, que es una historia del mismo universo. Pero situada en 9177, en un mundo que ha quedado circunscrito a un enorme edificio de carácter brutalista, donde existe el “buen orden” capitalista, y un poblado chabolista a poca distancia. Todo ello rodeado de un paisaje sospechosamente parecido a alguno de los más famosos de las películas del far west rodadas en el estado de Arizona.

Bueeeno,… no es Monument Valley, pero la sierra de Armantes tiene su encanto.

A mí no me funciona como tal. Tampoco es el primer intento tras el “Amanece…” que hace Cuerda de trasladar la crítica social a un entorno de absurdo donde las cosas están o parecen fuera de lugar. Ya nos ofreció en los años noventa su visión particular del Cielo católico, en un evidente intento de continuar con la fórmula que le dio el éxito unos años antes, aunque el resultado, simpático, no dejase de resultar relativamente fallido. Y por otra parte, si el “Amanece…” no dejaba de ser una extrapolación al absurdo de la sociedad española más tradicional, la nueva película es una clara crítica política en la que se defienden los conceptos de la izquierda, sin ahorrar en varios momentos la crítica a la propia “izquierda” organizada, aparte de la tradicional puesta en solfa de los conceptos tradicionales de la derecha ultramontana española; Dios (el clero), Patria (los militares), y Rey (las oligarquías). Sin embargo, esos conceptos de izquierda que defienden, no dejan de resultar también periclitados, por lo que la conclusión de la trama de la película es prácticamente inevitable tal y como es.

La película es coral, aunque creo que merece la pena que se destaque el trabajo de Roberto Álamo, que es lo más parecido que tenemos a un protagonista en esta película, y de un absolutamente entrañable César Sarachu, que cada vez que lo veo no puedo evitar evocar aquellos divertidísmos Yapecoyoportí de Los Güebones, y que aquí nos toca profundamente la fibra cardiaca, entendiendo el “corazón” como es lugar imaginario donde residen los sentimientos y lo más íntimo de la persona. Luego hay una larga de retahíla de caras conocidas, muchas de las cuales no pasan de cameos, con interpretaciones unas veces más y otras menos afortunadas. Como curiosidad, es la primera ver que veo a Blanca Suárez que, además de estar guapa, no lo hace mal. Tampoco es para matarse… por ello.

No me puedo sustraer a dejaros por aquí a César Sarachu en sus mejores tiempos de los Güebones… Riamos un ratito.

La película también abunda en referencias a la cultura popular, y menos popular. Que no voy a desgranar pero que van desde algún que otro rey pasmado (¿dónde se metió Laura del Sol?) hasta el monólogo de Roy Batty bajo la lluvia. Y globalmente resulta una película… simpática. Con chascarrillos quizá demasiado previsibles, más tendente a la sonrisa que a la risa, aunque no faltaron espectadores en la sala, profundos nostálgicos de un mundo que no es, y que probablemente nunca fue, que se animaron ha soltar alguna carcajada al principio ante cualquier tontorrona alusión, hasta que entendieron que el rollo no era esa. No creo que alcance nunca, ni de lejos, el nivel de apreciación colectiva que la película de hace treinta años. Pero en cualquier caso, como suena a despedida, lo único que se me ocurre decir para terminar es ¡Gracias José Luis! ¡Sinceramente, muchas gracias!

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

[Libro] De la estupidez a la locura

Literatura

Hoy estoy de fiesta, y me puede permitir el lujo de escribir mi entrada en este Cuaderno de ruta de forma tranquila. Aunque no me llevará mucho tiempo. Estoy de fiesta porque me quedaban días por disfrutar y se me habían acumulado tontamente. Tengo que organizarme mejor en años venideros. Porque aunque siempre viene bien tener unos días de descanso, es bueno tener un propósito claro para esos días. Es más divertido. Y provechoso. Intentaré encontrarlo. De momento, os cuento el último libro que he leído. De Umberto Eco. El filósofo y escritor italiano, piamontés, que para la mayoría de los mortales que ha oído hablar de él está ligado a su novela más conocida, Il nome della rosa. El nombre de la rosa. Aunque la mayor parte de la gente lo que conoce es la película. Que muchos alaban,… pero yo no. Siempre he pensado que su final traiciona buena parte del espíritu de la novela.

En cualquier caso, probablemente una de las obras que, por la edad y el momento vital por los que pasaba cuando la leí, más me ha impactado y marcado. Fue algo así como el principio de mi deriva definitiva ideológica que me sitúo en mi ser adulto frente a la confusión de mi adolescencia y primeros años de juventud. Pero no es que la novela fuera la que me indicara lo que iba a pensar en el futuro. No, lo que me indicó fue, en parte, cómo iba a pensar en el futuro. Así que a Eco le tengo cariño.

Si bien Eco fue nacido en el Piamonte, vivió buena parte de su vida y murió en Milán. De donde traeré algunas fotos, con uno de los temas sobre los que no le faltarían cosas que decir, la autoexposición mediática. Los selfis.

Recientemente apareció de oferta la versión electrónica de esta colección de pequeños ensayos periodísticos, columnas de opinión que tratan sobre temas de actualidad del momento, y que en conjunto podemos decir que nos trazan bastante bien el modo de pensar, abierto y tolerante, del filósofo. Se publicó póstumamente. El escritor lo entregó a la editorial poco antes de morir. Y abarca escritos que prácticamente van desde el 2000 hasta el 2014 o el 2015. No recuerdo ahora si hubo alguno anterior al 2000, ni si llegó a colar alguno del 2016, año en el que falleció el escritor. Política, internet, educación, ética, la sociedad en general,… son los variados temas del libro. Que vienen muy marcados por un penoso fenómeno político y social en Italia, con equivalentes claros en el resto de países europeos, España también, e incluso del mundo; el berlusconismo y la televisión como único espectáculo impúdico al mismo tiempo que única fuente de información para la mayor parte de los ciudadanos. Impúdico no por cuestiones del sexo, sino por la falta de vergüenza de los que allí salen.

Hace un tiempo leí que no tiene gracia leer a aquellos que piensan como nosotros. No nos aportan nada, y contribuyen a afianzarnos en unas ideas, que sin un crítico con quien contrastarlas, se hacen más sólidas, incluso si pueden estar equivocadas. Y sin embargo es lo que hace la inmensa mayoría de la gente. Realimentarse ideológica, filosóficamente, de quienes piensan como ellos. Sentirse seguros. No arriesgar. Y así me he sentido leyendo este libro de Eco. Me consuela pensar, que alguno de los artículo me ha hecho pensar un rato, con alguno he discrepado, y que hay enfoques prácticos que yo orientaría de otras formas. No coincidimos al 100 %. Digamos que al 85 %. Descontando las ideas primarias en las que coincidimos casi todos; el no matarás, no robarás, no mentirás, no… patatín patatán, que forma la base ideológica para una convivencia razonable. O sea un 85 % de coincidencia en las ideas que están por encima de esa línea basal y que son las que marcan las diferencias entre las personas.

Con 500 páginas, es un poco tocho. Más cuando algunas ideas se repiten mucho a lo largo de los textos. Pero bueno, sirva como homenaje, dos años y medio tras su fallecimiento, a un pensador que, no sé cómo sería en realidad, pero a mí me parecía un buen tipo. Y además, fue de los que me enseñó a pensar. Especialmente en la parte en la que es menos natural para mí. Yo soy un chico de ciencias. Y por ende, escéptico, muy escéptico con las propuestas indemostrables que nos llegan con frecuencia de las humanidades. Por lo tanto, que colaborase en mostrarme un camino para poder evaluar esas propuestas… pues está muy bien.

[Cine] Lazzaro felice (2018)

Cine

Lazzaro felice (2018; 52/20181114)

Rara avis dirigida por Alice Rohrwacher que nos llega desde Italia para salpimentar una cartelera cinematográfica que, aunque llena de estrenos que llegan en masa en los fines de semana de este mes de noviembre, esta mucho más vacía de interés de lo que parece. O por lo menos es la sensación que nos transmite a nuestro pequeño grupo de aficionados al séptimo arte.

La película de hoy está rodada en la región del Lazio, la de los latinos, pero como lo único que tengo de esa región es Roma y Ostia Antica, me ha parecido más apropiado ilustrar la entrada con algunas vistas en torno a Orvieto en la Umbria, la región de los etruscos.

Pero he aquí que Rohrwacher nos cuenta una nueva versión de la arquetipo del hombre bueno, que por serlo y comportarse de forma excéntrica al conjunto de la sociedad, es tomado por simple o por loco. Adriano Tardiolo personifica a este Lazzaro con resonancias franciscanas, pero que viene acompañado de una crítica muy actual a los sistemas de explotación y de deshumanización de las gentes a manos de los codiciosos. Y de una sociedad que, aunque con leyes para controlas esa explotación, poco hace en realidad por integrar a quienes son explotados. Una película que tiene un contenido muy social y político; pero sería una simpleza limitar el alcance de los temas que trata a estas dimensiones. Hay una potente reflexión humanista sobre la bondad y la ética personal, sobre las relaciones entre las personas, sobre la amistad y la familia, con sus cosas importantes, pero también con sus miseria.

Todo ello en una narración y una puesta en escena que bebe de las tradiciones del cine italiano de posguerra. A ratos con dosis de neorrealismo, a ratos guiños a Fellini, a ratos flirtea con el surrealismo, con claros elementos simbólicos de dobles significados. Y luego, pues ha recibido esa etiqueta que cada vez se usa más, aunque cada vez queda menos claro qué significa, la de estar encarnada en la tradición del realismo mágico. Etiqueta que lo mismo sirve para esta película, que para hablar de García Márquez, como de Murakami. A todos los cuales quizá les podríamos encontrar elementos comunes, pero también notables diferencias.

En resumen, una fábula contemporánea con temas de siempre que nos brinda una historia que da qué pensar, una impecable puesta en escena y unas interpretaciones más que notables. Así que de lo más completa.Y muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] 4 3 2 1

Literatura

Hace ya prácticamente mes y medio o más que terminé de leer este libro. Me impactó mucho. Me gustó mucho. Pero decidí que antes de comentarlo tenía que digerirlo un poco. Lo curioso es que eso me llevó a olvidarme de él, porque la vida sigue, porque otros libros le siguieron que acapararon mi atención. La verdad es que llevo un cierto retraso comentando libros leídos. No creo que tarde muchas semanas en ponerme al día, pero ahí estoy. En estos momentos, además del que hoy comento, tengo otros dos libros terminados, y uno que no tardaré mucho en acabarlo. Pero lo cierto es que de lo que he leído en los últimos tiempos, esta peculiar novela de Paul Auster es de los que más me ha marcado. Por diversos motivos.

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Visitaremos el río Hudson. Navegando entre Manhattan, Staten Island y la orilla de Nueva Jersey.

Auster es un autor con el que disfruto. Con el que me llevo bien. No es que me haya leído gran parte de su obra o cosa parecida. Es mucho lo que me faltaría de leer de este autor norteamericano, uno de los más importantes de la literatura en inglés actual. Pero lo que he leído me ha satisfecho. Tanto por los temas, como por la forma de escribir, siempre matizad por las traducciones, como por las historias que nos cuenta. Esta ocasión no es una excepción. Pero tiene un añadido; su estructura argumental es muy peculiar.

El libro nos cuenta la(s) vida(s) de Archie Ferguson. Nacido a finales de los años 40 en el seno de una familia judía de clase media que vive en la zona de Nueva Jersey/Nueva York, tras un capítulo previo que nos habla de los orígenes de su familia, de su padre y su madre, va desgranando los acontecimientos que van marcando su infancia, su adolescencia y su juventud. Y en paralelo, los principales acontecimientos que marcan la historia norteamericana de los años 50 y 60 del siglo XX; el baby boom y el desarrollismo, la guerra fría, el advenimiento de Kennedy, su asesinato, la lucha por los derechos civiles, la guerra del Vietnam, las crisis de finales de los años 60,… La cuestión es que no nos cuenta, como ya os habréis dado cuenta al principio de este párrafo, UNA vida de Ferguson. Sino varias. El autor especula con los acontecimientos que marcan la vida de su protagonista, cómo se forja su carácter, como se relaciona con su familia o sus amigos, cómo se desarrolla su sexualidad, o cuáles son sus intereses y su destino profesional y vital, en función de las variantes que surgen a lo largo de esa vida, estableciendo caminos vitales alternativos. Así, cada capítulo está dividido en cuatro partes (1.1, 1.2, 1.3, 1.4 o 3.1, 3.2, 3.3, 3.4), en los que vemos la evolución de los distintos Fergusons alternativos.

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La gran habilidad de Auster es que siempre sentimos que estamos ante la misma persona. Lo que cambian son los acontecimientos, las circunstancias, cosas que moldean nuestro carácter, que condicionan nuestro devenir, que abren distintos caminos hacia los que podemos frente a lo que queremos ser. La vida como un conjunto de bifurcaciones, algunas determinadas por nuestras elecciones, otras por las de los que nos rodean, o por las circunstancias históricas. Para mí, para quien el sentido de la historia, la consciencia de que venimos de algún lugar y en un tiempo que nos marcan, es casi la novela perfecta. Casi. Porque permite una exploración completa de la persona. La que es, la que pudo ser. Aunque tengo poca capacidad para el arrepentimiento sobre lo que pudo ser o no ser mi vida, no puedo dejar de reconocer que conforme cumplo años miro con frecuencia hacia atrás y reconozco algunas bifurcaciones en mi vida. Eso sí sólo reconozco aquellas que dependen de los momentos en los que tomé alguna decisión trascendente en mi vida. O algunas en las que alguien la tomó por mí, que también las ha habido. Imposible o muy difícil reconocer de circunstancias que ignoramos, pero han estado ahí y nos han influido. Por lo tanto, tengo que reconocer que ha sido un libro que ha impulsado mucho esa actitud introspectiva sobre ese pasado que tantas alternativas presentó. O quizá no. Quizá nuestra trayectoria vital esté más determinada de lo que creemos, y nuestras elecciones sean más aparentes que reales. Que nuestra vida sólo admitía un recorrido… un tema que ha pensadores de todas las épocas ha llevado a mal traer.

En cualquier caso, he disfrutado mucho con las peripecias de Ferguson. Le he cogido mucho cariño. Especialmente a alguna de sus variantes. Aunque os he decir un secreto. Al final, todo… No. Mejor lo descubrís vosotros. Porque es una lectura muy recomendable.

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[Libro] Berta Isla

Literatura

Hacía mucho, mucho, mucho que no leía algo de Javier Marías. Lo cual no deja de ser algo paradójico, porque siempre me ha gustado lo que le he leído. Alguna de sus novelas está entre mis favoritas de todos los tiempos. De hecho, llevo unos días, tras la lectura de la novela que os traigo hoy, reflexionando sobre el hecho de que realmente leo poco de autores españoles. Y además, algunas de las elecciones recientes han sido realmente desfortunadas. También sobre cómo funciona la industria editorial española. No me considero ninguna autoridad, ni de lejos, sobre el tema; pero hace tiempo que tengo la sensación de que editoriales, distribuidoras y minoristas forman una especie de alianza para desincentivar la lectura en nuestro país. Por los precios, por el tardío y deficiente paso de los libros al formato “de bolsillo”, por el excesivo precio de los libros electrónicos, que no olvidemos que no consumen papel ni llevan acompañados costes de almacenamiento, por el desafortunado funcionamiento de los premios literarios en España,… son muchas las circunstancias que de alguna forma me alejan de la lectura de las principales “plumas”, deberíamos decir “teclados” quizá, españolas.

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Aunque son varios los escenarios por los que se mueve el libro, la mayor parte del tiempo lo pasamos en Madrid, en las cercanías de la plaza de Oriente y el Palacio Real.

La cuestión es que hace un par de meses me recomendaron este libro con nombre de mujer. Y finalmente, encontró un hueco en mi lista de espera de lecturas. Afortunadamente.

Aunque el libro lleva el nombre de la protagonista femenina, la historia es de un matrimonio. De una relación de pareja que comienza en la adolescencia de los protagonistas en un colegio madrileño a finales de los años 60, en la España franquista. Una joven de clase media madrileña que decide que se casará con ese joven hijo de inglés y española que llega a su clase en un momento dado. Pero en los años de universidad, poco antes de que ambos terminaran sus estudios, que realizan en distintos países, algo hará que la proyectada vida de Tom Nevinson se encamine por senderos no previstos, al servicio de Su Graciosa Majestad. La británica claro; no consta que que la española sea “graciosa”. El dictador que la precedió si que lo fue por (maldita sea) la “gracia” de Dios. Y eso llevará a un matrimonio intermitente e interruptus.

El estilo de Marías no es fácil. Sus largas frases, con abundancia de subordinadas, aturden al principio. Quizá estamos en una época donde la escritura estandarizada y fácil predomina en exceso. Pero conforme vas avanzando, te vas habituando, y comienzas a apreciar la riqueza de la narración, que pocas veces da puntada sin hilo. Con dos estilos de narración diferenciados, en primera persona cuando seguimos la peripecia vital de Berta, en tercera persona, con un narrador externo, cuando seguimos la aventura de Tom. O Tomás. O Thomas. Según.

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Luego está el contenido. ¿Cuál es el tema de la novela? ¿Las relaciones humanas, de pareja, cuando las circunstancias son excepcionales? No sé. Quizá lo que más poso me ha dejado a mí ha sido la crítica constante que se da a la ética de los gobiernos, de los estados. Ni se plantea entrar a reflexiona con la ética del estado español, dictatorial en los primeros capítulos del libro. En plena transición política en los siguientes, una transición política que ahora en esta segunda década del siglo XXI muchos vemos como mucho más incompleta y fallida de lo que la historiografía oficial nos ha querido transmitir. Quizá por ello hace del protagonista masculino inglés, un país con una larga trayectoria de parlamentarismo y de control de sus instituciones. Pero que no carece de sombras y puntos ciegos en su actuación como estado, incluso en situaciones de necesidad y en la presunta defensa de las instituciones y de la democracia. Lo cual no siempre está claro, dadas las ambigüedades de algunos conflictos, como puede ser el del Ulster.

Durante la mayor parte del libro, he disfrutado mucho del relato. En algunos momentos, de forma casi entusiasta. Hacía mucho que nos disfrutaba tanto con un relato de un autor español. Entusiasmo que se enfrió un tanto en los últimos compases de la obra. Hay elementos de la trama que, habiendo suscitado sospechas por parte del lector, quizá hubiera sido mejor dejar sin resolver, dejando a cada cual elaborar su propia idea de lo que pudo suceder en realidad a Tomás/Thomas en su último año en Oxford. Esa resolución de la duda con los niños en el museo,… ya comprenderéis que no sea más explícito,… me dejó insatisfecho, con una resolución a las dudas demasiado casual y forzada. Hay otros elementos de la historia de Tomás/Thomas que me parece mucho más interesantes. Por que hay una impresión que me queda al final… el protagonista de la novela no es Berta Isla. Es Tomás Nevinson.

De todos modos, me parece una lectura altamente recomendable.

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[Cine] Fireworks (2017) / Isla de perros (2018)

Cine

Sesión doble para esta semana de cine, con dos películas de animación que tienen en común un ambiente nipón en su desarrollo argumental… y poco o nada más. Vamos por orden de visualización.

Fireworks (2017; 24/20180422)

A pesar de la excelente calidad de muchas de las películas del Studio Ghibli en las últimas décadas, parece que la película que ha descerrajado los mercados occidentales para la animación japonesa fue el gran éxito de Makoto Shinkai que pudimos ver en España el año pasado por estas fechas. Con antelación, cada año se estrenaban en la pantalla grande española,… ¿una o ninguna películas de animación japonesas en un país que produce… muchas? Desde el mencionado estreno, o sea en el intervalo de un año cuento cuatro estrenos aparte del mencionado, e incluyendo el que hoy nos interesa, dirigido por Akiyuki Shimbô y Nobuyuki Takeuchi, y producida por el mismo estudio que la anterior.

En esta ocasión también nos encontramos ante un romance adolescente con entorno fantástico. Al joven Norimichi le gusta su compañera de clase, la guapa Nazuna, que lo ignora. Pero a propósito de un festival de fuegos artificiales que se van a lanzar desde un faro próximo en la costa, sus vidas se cruzarán. Y además Norimichi encontrará una forma para cambiar los acontecimientos regresando al pasado.

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Nos pasearemos por una de las islas costeras de Japón, en el Setouchi, mar interior de Seto; lejos de ser la degrada isla de los perros, Miyajima está repleta de tesoros naturales y culturales.

La película tiene un cierto atractivo visual, aunque a ratos un poco demasiado abigarrado para mi gusto. Además, el juego con el tiempo no tiene la sutileza y el buen trenzado que es obligado en este tipo de historias. Como comparación, al volver del cine, fuimos a una matinal dominical, después de comer, volví a ver La chica que saltaba a través del tiempo, una película fenomenal que podéis encontrar en Netflix, y la película que hoy nos ocupa queda mal parada en dicha comparación.

No está mal, se deja ver, pero es de lo más flojo que ha llegado a la pantalla grande española en animación japonesa en los últimos tiempos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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Isla de perros (Isle of Dogs; 25/20180426)

También esta película transcurre a orillas del mar en un población japonesa. Pero… para empezar, es más bien una coproducción germanoamericana, y está dirigida por el personalísimo Wes Anderson, lo cual garantiza el espectáculo visual. Aunque está parcialmente hablada en japonés… Ahora os lo explico.

Estamos ante una fábula en la que todos los perros de una gran ciudad japonesa, Megasaki, situada en un futuro próximo, son desterrados a una infame isla vertedero de basuras por el megalómano alcalde Kobayashi, descendiente de una antigua familia de caciques amantes de los gatos. Pero su pupilo, Atari, un jovencito de 12 años, arriesgará su vida por rescatar a su perro guardián, y de paso pondrá en peligro el dominio de Kobayashi.

La película está realizada con la técnica del stop-motion, ha conllevado un trabajo ingente, que ha movilizado equipos técnicos de marionetistas y animadores de varios países. Como decía, en el aspecto visual, encontramos muchos de los hechos definitorios del cine de Anderson y es una delicia. Lo cual se complementa con una banda sonora, basada en las percusiones a la japonesa, que firma Alexandre Desplat, de lo bueno lo mejor. La película es bilingüe. Los perros hablan en inglés (español, en la versión doblada), y los seres humanos, salvo unos pocos, en japonés.

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Y cualquiera que tenga dos dedos de frente, y no haya estado encerrado en un lugar sin acceso a las noticias en los dos últimos años, se dará cuenta enseguida que el alcalde Kobayashi no es otro que una caricatura de Donald Trump, de quien y de cuyas políticas la película es una ingeniosa crítica, apta para todos los públicos, aunque sólo los adultos comprenderán los aspectos más relacionados con la actualidad política estadounidense. Genial. Aunque he de reconocer que el argumento de la película, que dura algo más de 100 minutos, a ratos se estanca un poco.

El anecdotario de la película y la cantidad de guiños a diversos elementos culturales es muy notable. Por poner un ejemplo, uno de los que más gracia me hizo es que la ayudante de un científico opositor a Kobayashi se llama Yoko Ono. Y está doblada por… Yoko Ono. Supongo que la aristocrática y excéntrica artista contemporánea se lo habrá pasado bien haciendo este papelito.

La película es muy muy visible. Muy recomendable, a pesar de no ser perfecta. Pero bueno…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] The Death of Stalin (2017)

Cine

The Death of Stalin (2018; 18/20180316)

Hemos tenido un fin de semana muy ajetreado en lo cinematográfico, con cosas buenas, no tan buenas y francamente mediocre. Iremos comentándolo poco a poco. De momento, iremos con esta comedia coral por el escocés Armando Iannucci (no parece escocés con ese nombre, verdad), una sátira sobre el funcionamiento interno de los sistemas políticos autoritarios.

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No he tenido ocasión de visitar Rusia. Y últimamente no me atrae mucho la idea de ir por allí. A punto estuvimos de visitar San Petersburgo en 2007, pero no pudo ser. De las ciudades de la Europa central y oriental que estuvieron marcadas por los regímenes prosoviéticos, la que más partido comercial saca al asunto probablemente sea Berlín. Y por allí recorremos lugares que nos lo recuerdan.

El escenario elegido es el de la muerte del dictador soviético Iosif Stalin (Adrian McLoughlin) que se produce en medio de un repunte del sistema de purgas más o menos indiscriminadas por las que se caracterizó, entre otras cosas, el gobierno de este nefasto dictador. Tras el accidente cerebrovascular que desencadenó la muerte del dictador, comienza el tira y afloja entre las figuras del gobierno soviético, tales como Kruschev (Steve Buscemi), Beria (Simon Russell Beale), Malenkov (Jeffrey Tambor) o Molotov (Michael Palin). Todo ello, como he mencionado, en clave de sátira.

La película tiene un carácter coral. No hay un protagonista definido, y al mismo tiempo cada personaje tiene su momento de protagonismo. Tampoco busca un rigor histórico, aunque se toma en serio la historia, tomando los elementos clave de lo que sucedió, o mejor dicho de los que se cree que sucedió, para combinarlos en un argumento razonablemente ágil.

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Digo razonablemente porque, aunque en su conjunto la película se sostiene bastante bien, tiene algún altibajo en su desarrollo. Lo esencial es que se realiza una crítica a los corruptos sistemas de decisión de cualquier régimen totalitario a través de la ridiculización y desmitificación de unos señores que la verdad es que dieron en su momento mucho miedo.

Una de las claves del buen resultado de la función es la enorme calidad que atesora el reparto. Formado por un número amplio de actores que muchas veces no alcanzan el carácter de protagonistas en las producciones donde participan, sí que son intérpretes de gran versatilidad y solidez. Probablente sean Buscemi y Tambor lo que tienen los papeles más golosos y de mejor lucimiento, pero todo el reparto está a buen nivel. A los mencionados podríamos añadir Olga Kurylenko (la pianista María Yudina), Paddy Considine (Andreyev), Andrea Riseborough (Svetlana Stalin), Jason Isaacs (mariscla Zhúkov) o Rupert Friend (Vasily Stalin), entre otros.

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Hay momentos realmente muy divertidos. Y la película aprovechará más a quienes conozcan la historia y el significado de los distintos personajes que aparecen. Pero puede satisfacer a cualquiera. No es un producto perfecto, pero es más que razonable y razonablemente recomendable. Y si algo faltaba para tal recomendación, decir que no ha sido autorizada su distribución en Rusia, lo que en estos momentos de resaca de las plebiscitaria elecciones del gigante eslavo, indica lo que hay todavía en aquel peligroso país.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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