[Libro] De la estupidez a la locura

Literatura

Hoy estoy de fiesta, y me puede permitir el lujo de escribir mi entrada en este Cuaderno de ruta de forma tranquila. Aunque no me llevará mucho tiempo. Estoy de fiesta porque me quedaban días por disfrutar y se me habían acumulado tontamente. Tengo que organizarme mejor en años venideros. Porque aunque siempre viene bien tener unos días de descanso, es bueno tener un propósito claro para esos días. Es más divertido. Y provechoso. Intentaré encontrarlo. De momento, os cuento el último libro que he leído. De Umberto Eco. El filósofo y escritor italiano, piamontés, que para la mayoría de los mortales que ha oído hablar de él está ligado a su novela más conocida, Il nome della rosa. El nombre de la rosa. Aunque la mayor parte de la gente lo que conoce es la película. Que muchos alaban,… pero yo no. Siempre he pensado que su final traiciona buena parte del espíritu de la novela.

En cualquier caso, probablemente una de las obras que, por la edad y el momento vital por los que pasaba cuando la leí, más me ha impactado y marcado. Fue algo así como el principio de mi deriva definitiva ideológica que me sitúo en mi ser adulto frente a la confusión de mi adolescencia y primeros años de juventud. Pero no es que la novela fuera la que me indicara lo que iba a pensar en el futuro. No, lo que me indicó fue, en parte, cómo iba a pensar en el futuro. Así que a Eco le tengo cariño.

Si bien Eco fue nacido en el Piamonte, vivió buena parte de su vida y murió en Milán. De donde traeré algunas fotos, con uno de los temas sobre los que no le faltarían cosas que decir, la autoexposición mediática. Los selfis.

Recientemente apareció de oferta la versión electrónica de esta colección de pequeños ensayos periodísticos, columnas de opinión que tratan sobre temas de actualidad del momento, y que en conjunto podemos decir que nos trazan bastante bien el modo de pensar, abierto y tolerante, del filósofo. Se publicó póstumamente. El escritor lo entregó a la editorial poco antes de morir. Y abarca escritos que prácticamente van desde el 2000 hasta el 2014 o el 2015. No recuerdo ahora si hubo alguno anterior al 2000, ni si llegó a colar alguno del 2016, año en el que falleció el escritor. Política, internet, educación, ética, la sociedad en general,… son los variados temas del libro. Que vienen muy marcados por un penoso fenómeno político y social en Italia, con equivalentes claros en el resto de países europeos, España también, e incluso del mundo; el berlusconismo y la televisión como único espectáculo impúdico al mismo tiempo que única fuente de información para la mayor parte de los ciudadanos. Impúdico no por cuestiones del sexo, sino por la falta de vergüenza de los que allí salen.

Hace un tiempo leí que no tiene gracia leer a aquellos que piensan como nosotros. No nos aportan nada, y contribuyen a afianzarnos en unas ideas, que sin un crítico con quien contrastarlas, se hacen más sólidas, incluso si pueden estar equivocadas. Y sin embargo es lo que hace la inmensa mayoría de la gente. Realimentarse ideológica, filosóficamente, de quienes piensan como ellos. Sentirse seguros. No arriesgar. Y así me he sentido leyendo este libro de Eco. Me consuela pensar, que alguno de los artículo me ha hecho pensar un rato, con alguno he discrepado, y que hay enfoques prácticos que yo orientaría de otras formas. No coincidimos al 100 %. Digamos que al 85 %. Descontando las ideas primarias en las que coincidimos casi todos; el no matarás, no robarás, no mentirás, no… patatín patatán, que forma la base ideológica para una convivencia razonable. O sea un 85 % de coincidencia en las ideas que están por encima de esa línea basal y que son las que marcan las diferencias entre las personas.

Con 500 páginas, es un poco tocho. Más cuando algunas ideas se repiten mucho a lo largo de los textos. Pero bueno, sirva como homenaje, dos años y medio tras su fallecimiento, a un pensador que, no sé cómo sería en realidad, pero a mí me parecía un buen tipo. Y además, fue de los que me enseñó a pensar. Especialmente en la parte en la que es menos natural para mí. Yo soy un chico de ciencias. Y por ende, escéptico, muy escéptico con las propuestas indemostrables que nos llegan con frecuencia de las humanidades. Por lo tanto, que colaborase en mostrarme un camino para poder evaluar esas propuestas… pues está muy bien.

[Cine] Lazzaro felice (2018)

Cine

Lazzaro felice (2018; 52/20181114)

Rara avis dirigida por Alice Rohrwacher que nos llega desde Italia para salpimentar una cartelera cinematográfica que, aunque llena de estrenos que llegan en masa en los fines de semana de este mes de noviembre, esta mucho más vacía de interés de lo que parece. O por lo menos es la sensación que nos transmite a nuestro pequeño grupo de aficionados al séptimo arte.

La película de hoy está rodada en la región del Lazio, la de los latinos, pero como lo único que tengo de esa región es Roma y Ostia Antica, me ha parecido más apropiado ilustrar la entrada con algunas vistas en torno a Orvieto en la Umbria, la región de los etruscos.

Pero he aquí que Rohrwacher nos cuenta una nueva versión de la arquetipo del hombre bueno, que por serlo y comportarse de forma excéntrica al conjunto de la sociedad, es tomado por simple o por loco. Adriano Tardiolo personifica a este Lazzaro con resonancias franciscanas, pero que viene acompañado de una crítica muy actual a los sistemas de explotación y de deshumanización de las gentes a manos de los codiciosos. Y de una sociedad que, aunque con leyes para controlas esa explotación, poco hace en realidad por integrar a quienes son explotados. Una película que tiene un contenido muy social y político; pero sería una simpleza limitar el alcance de los temas que trata a estas dimensiones. Hay una potente reflexión humanista sobre la bondad y la ética personal, sobre las relaciones entre las personas, sobre la amistad y la familia, con sus cosas importantes, pero también con sus miseria.

Todo ello en una narración y una puesta en escena que bebe de las tradiciones del cine italiano de posguerra. A ratos con dosis de neorrealismo, a ratos guiños a Fellini, a ratos flirtea con el surrealismo, con claros elementos simbólicos de dobles significados. Y luego, pues ha recibido esa etiqueta que cada vez se usa más, aunque cada vez queda menos claro qué significa, la de estar encarnada en la tradición del realismo mágico. Etiqueta que lo mismo sirve para esta película, que para hablar de García Márquez, como de Murakami. A todos los cuales quizá les podríamos encontrar elementos comunes, pero también notables diferencias.

En resumen, una fábula contemporánea con temas de siempre que nos brinda una historia que da qué pensar, una impecable puesta en escena y unas interpretaciones más que notables. Así que de lo más completa.Y muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] 4 3 2 1

Literatura

Hace ya prácticamente mes y medio o más que terminé de leer este libro. Me impactó mucho. Me gustó mucho. Pero decidí que antes de comentarlo tenía que digerirlo un poco. Lo curioso es que eso me llevó a olvidarme de él, porque la vida sigue, porque otros libros le siguieron que acapararon mi atención. La verdad es que llevo un cierto retraso comentando libros leídos. No creo que tarde muchas semanas en ponerme al día, pero ahí estoy. En estos momentos, además del que hoy comento, tengo otros dos libros terminados, y uno que no tardaré mucho en acabarlo. Pero lo cierto es que de lo que he leído en los últimos tiempos, esta peculiar novela de Paul Auster es de los que más me ha marcado. Por diversos motivos.

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Visitaremos el río Hudson. Navegando entre Manhattan, Staten Island y la orilla de Nueva Jersey.

Auster es un autor con el que disfruto. Con el que me llevo bien. No es que me haya leído gran parte de su obra o cosa parecida. Es mucho lo que me faltaría de leer de este autor norteamericano, uno de los más importantes de la literatura en inglés actual. Pero lo que he leído me ha satisfecho. Tanto por los temas, como por la forma de escribir, siempre matizad por las traducciones, como por las historias que nos cuenta. Esta ocasión no es una excepción. Pero tiene un añadido; su estructura argumental es muy peculiar.

El libro nos cuenta la(s) vida(s) de Archie Ferguson. Nacido a finales de los años 40 en el seno de una familia judía de clase media que vive en la zona de Nueva Jersey/Nueva York, tras un capítulo previo que nos habla de los orígenes de su familia, de su padre y su madre, va desgranando los acontecimientos que van marcando su infancia, su adolescencia y su juventud. Y en paralelo, los principales acontecimientos que marcan la historia norteamericana de los años 50 y 60 del siglo XX; el baby boom y el desarrollismo, la guerra fría, el advenimiento de Kennedy, su asesinato, la lucha por los derechos civiles, la guerra del Vietnam, las crisis de finales de los años 60,… La cuestión es que no nos cuenta, como ya os habréis dado cuenta al principio de este párrafo, UNA vida de Ferguson. Sino varias. El autor especula con los acontecimientos que marcan la vida de su protagonista, cómo se forja su carácter, como se relaciona con su familia o sus amigos, cómo se desarrolla su sexualidad, o cuáles son sus intereses y su destino profesional y vital, en función de las variantes que surgen a lo largo de esa vida, estableciendo caminos vitales alternativos. Así, cada capítulo está dividido en cuatro partes (1.1, 1.2, 1.3, 1.4 o 3.1, 3.2, 3.3, 3.4), en los que vemos la evolución de los distintos Fergusons alternativos.

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La gran habilidad de Auster es que siempre sentimos que estamos ante la misma persona. Lo que cambian son los acontecimientos, las circunstancias, cosas que moldean nuestro carácter, que condicionan nuestro devenir, que abren distintos caminos hacia los que podemos frente a lo que queremos ser. La vida como un conjunto de bifurcaciones, algunas determinadas por nuestras elecciones, otras por las de los que nos rodean, o por las circunstancias históricas. Para mí, para quien el sentido de la historia, la consciencia de que venimos de algún lugar y en un tiempo que nos marcan, es casi la novela perfecta. Casi. Porque permite una exploración completa de la persona. La que es, la que pudo ser. Aunque tengo poca capacidad para el arrepentimiento sobre lo que pudo ser o no ser mi vida, no puedo dejar de reconocer que conforme cumplo años miro con frecuencia hacia atrás y reconozco algunas bifurcaciones en mi vida. Eso sí sólo reconozco aquellas que dependen de los momentos en los que tomé alguna decisión trascendente en mi vida. O algunas en las que alguien la tomó por mí, que también las ha habido. Imposible o muy difícil reconocer de circunstancias que ignoramos, pero han estado ahí y nos han influido. Por lo tanto, tengo que reconocer que ha sido un libro que ha impulsado mucho esa actitud introspectiva sobre ese pasado que tantas alternativas presentó. O quizá no. Quizá nuestra trayectoria vital esté más determinada de lo que creemos, y nuestras elecciones sean más aparentes que reales. Que nuestra vida sólo admitía un recorrido… un tema que ha pensadores de todas las épocas ha llevado a mal traer.

En cualquier caso, he disfrutado mucho con las peripecias de Ferguson. Le he cogido mucho cariño. Especialmente a alguna de sus variantes. Aunque os he decir un secreto. Al final, todo… No. Mejor lo descubrís vosotros. Porque es una lectura muy recomendable.

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[Libro] Berta Isla

Literatura

Hacía mucho, mucho, mucho que no leía algo de Javier Marías. Lo cual no deja de ser algo paradójico, porque siempre me ha gustado lo que le he leído. Alguna de sus novelas está entre mis favoritas de todos los tiempos. De hecho, llevo unos días, tras la lectura de la novela que os traigo hoy, reflexionando sobre el hecho de que realmente leo poco de autores españoles. Y además, algunas de las elecciones recientes han sido realmente desfortunadas. También sobre cómo funciona la industria editorial española. No me considero ninguna autoridad, ni de lejos, sobre el tema; pero hace tiempo que tengo la sensación de que editoriales, distribuidoras y minoristas forman una especie de alianza para desincentivar la lectura en nuestro país. Por los precios, por el tardío y deficiente paso de los libros al formato “de bolsillo”, por el excesivo precio de los libros electrónicos, que no olvidemos que no consumen papel ni llevan acompañados costes de almacenamiento, por el desafortunado funcionamiento de los premios literarios en España,… son muchas las circunstancias que de alguna forma me alejan de la lectura de las principales “plumas”, deberíamos decir “teclados” quizá, españolas.

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Aunque son varios los escenarios por los que se mueve el libro, la mayor parte del tiempo lo pasamos en Madrid, en las cercanías de la plaza de Oriente y el Palacio Real.

La cuestión es que hace un par de meses me recomendaron este libro con nombre de mujer. Y finalmente, encontró un hueco en mi lista de espera de lecturas. Afortunadamente.

Aunque el libro lleva el nombre de la protagonista femenina, la historia es de un matrimonio. De una relación de pareja que comienza en la adolescencia de los protagonistas en un colegio madrileño a finales de los años 60, en la España franquista. Una joven de clase media madrileña que decide que se casará con ese joven hijo de inglés y española que llega a su clase en un momento dado. Pero en los años de universidad, poco antes de que ambos terminaran sus estudios, que realizan en distintos países, algo hará que la proyectada vida de Tom Nevinson se encamine por senderos no previstos, al servicio de Su Graciosa Majestad. La británica claro; no consta que que la española sea “graciosa”. El dictador que la precedió si que lo fue por (maldita sea) la “gracia” de Dios. Y eso llevará a un matrimonio intermitente e interruptus.

El estilo de Marías no es fácil. Sus largas frases, con abundancia de subordinadas, aturden al principio. Quizá estamos en una época donde la escritura estandarizada y fácil predomina en exceso. Pero conforme vas avanzando, te vas habituando, y comienzas a apreciar la riqueza de la narración, que pocas veces da puntada sin hilo. Con dos estilos de narración diferenciados, en primera persona cuando seguimos la peripecia vital de Berta, en tercera persona, con un narrador externo, cuando seguimos la aventura de Tom. O Tomás. O Thomas. Según.

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Luego está el contenido. ¿Cuál es el tema de la novela? ¿Las relaciones humanas, de pareja, cuando las circunstancias son excepcionales? No sé. Quizá lo que más poso me ha dejado a mí ha sido la crítica constante que se da a la ética de los gobiernos, de los estados. Ni se plantea entrar a reflexiona con la ética del estado español, dictatorial en los primeros capítulos del libro. En plena transición política en los siguientes, una transición política que ahora en esta segunda década del siglo XXI muchos vemos como mucho más incompleta y fallida de lo que la historiografía oficial nos ha querido transmitir. Quizá por ello hace del protagonista masculino inglés, un país con una larga trayectoria de parlamentarismo y de control de sus instituciones. Pero que no carece de sombras y puntos ciegos en su actuación como estado, incluso en situaciones de necesidad y en la presunta defensa de las instituciones y de la democracia. Lo cual no siempre está claro, dadas las ambigüedades de algunos conflictos, como puede ser el del Ulster.

Durante la mayor parte del libro, he disfrutado mucho del relato. En algunos momentos, de forma casi entusiasta. Hacía mucho que nos disfrutaba tanto con un relato de un autor español. Entusiasmo que se enfrió un tanto en los últimos compases de la obra. Hay elementos de la trama que, habiendo suscitado sospechas por parte del lector, quizá hubiera sido mejor dejar sin resolver, dejando a cada cual elaborar su propia idea de lo que pudo suceder en realidad a Tomás/Thomas en su último año en Oxford. Esa resolución de la duda con los niños en el museo,… ya comprenderéis que no sea más explícito,… me dejó insatisfecho, con una resolución a las dudas demasiado casual y forzada. Hay otros elementos de la historia de Tomás/Thomas que me parece mucho más interesantes. Por que hay una impresión que me queda al final… el protagonista de la novela no es Berta Isla. Es Tomás Nevinson.

De todos modos, me parece una lectura altamente recomendable.

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[Cine] Fireworks (2017) / Isla de perros (2018)

Cine

Sesión doble para esta semana de cine, con dos películas de animación que tienen en común un ambiente nipón en su desarrollo argumental… y poco o nada más. Vamos por orden de visualización.

Fireworks (2017; 24/20180422)

A pesar de la excelente calidad de muchas de las películas del Studio Ghibli en las últimas décadas, parece que la película que ha descerrajado los mercados occidentales para la animación japonesa fue el gran éxito de Makoto Shinkai que pudimos ver en España el año pasado por estas fechas. Con antelación, cada año se estrenaban en la pantalla grande española,… ¿una o ninguna películas de animación japonesas en un país que produce… muchas? Desde el mencionado estreno, o sea en el intervalo de un año cuento cuatro estrenos aparte del mencionado, e incluyendo el que hoy nos interesa, dirigido por Akiyuki Shimbô y Nobuyuki Takeuchi, y producida por el mismo estudio que la anterior.

En esta ocasión también nos encontramos ante un romance adolescente con entorno fantástico. Al joven Norimichi le gusta su compañera de clase, la guapa Nazuna, que lo ignora. Pero a propósito de un festival de fuegos artificiales que se van a lanzar desde un faro próximo en la costa, sus vidas se cruzarán. Y además Norimichi encontrará una forma para cambiar los acontecimientos regresando al pasado.

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Nos pasearemos por una de las islas costeras de Japón, en el Setouchi, mar interior de Seto; lejos de ser la degrada isla de los perros, Miyajima está repleta de tesoros naturales y culturales.

La película tiene un cierto atractivo visual, aunque a ratos un poco demasiado abigarrado para mi gusto. Además, el juego con el tiempo no tiene la sutileza y el buen trenzado que es obligado en este tipo de historias. Como comparación, al volver del cine, fuimos a una matinal dominical, después de comer, volví a ver La chica que saltaba a través del tiempo, una película fenomenal que podéis encontrar en Netflix, y la película que hoy nos ocupa queda mal parada en dicha comparación.

No está mal, se deja ver, pero es de lo más flojo que ha llegado a la pantalla grande española en animación japonesa en los últimos tiempos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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Isla de perros (Isle of Dogs; 25/20180426)

También esta película transcurre a orillas del mar en un población japonesa. Pero… para empezar, es más bien una coproducción germanoamericana, y está dirigida por el personalísimo Wes Anderson, lo cual garantiza el espectáculo visual. Aunque está parcialmente hablada en japonés… Ahora os lo explico.

Estamos ante una fábula en la que todos los perros de una gran ciudad japonesa, Megasaki, situada en un futuro próximo, son desterrados a una infame isla vertedero de basuras por el megalómano alcalde Kobayashi, descendiente de una antigua familia de caciques amantes de los gatos. Pero su pupilo, Atari, un jovencito de 12 años, arriesgará su vida por rescatar a su perro guardián, y de paso pondrá en peligro el dominio de Kobayashi.

La película está realizada con la técnica del stop-motion, ha conllevado un trabajo ingente, que ha movilizado equipos técnicos de marionetistas y animadores de varios países. Como decía, en el aspecto visual, encontramos muchos de los hechos definitorios del cine de Anderson y es una delicia. Lo cual se complementa con una banda sonora, basada en las percusiones a la japonesa, que firma Alexandre Desplat, de lo bueno lo mejor. La película es bilingüe. Los perros hablan en inglés (español, en la versión doblada), y los seres humanos, salvo unos pocos, en japonés.

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Y cualquiera que tenga dos dedos de frente, y no haya estado encerrado en un lugar sin acceso a las noticias en los dos últimos años, se dará cuenta enseguida que el alcalde Kobayashi no es otro que una caricatura de Donald Trump, de quien y de cuyas políticas la película es una ingeniosa crítica, apta para todos los públicos, aunque sólo los adultos comprenderán los aspectos más relacionados con la actualidad política estadounidense. Genial. Aunque he de reconocer que el argumento de la película, que dura algo más de 100 minutos, a ratos se estanca un poco.

El anecdotario de la película y la cantidad de guiños a diversos elementos culturales es muy notable. Por poner un ejemplo, uno de los que más gracia me hizo es que la ayudante de un científico opositor a Kobayashi se llama Yoko Ono. Y está doblada por… Yoko Ono. Supongo que la aristocrática y excéntrica artista contemporánea se lo habrá pasado bien haciendo este papelito.

La película es muy muy visible. Muy recomendable, a pesar de no ser perfecta. Pero bueno…

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] The Death of Stalin (2017)

Cine

The Death of Stalin (2018; 18/20180316)

Hemos tenido un fin de semana muy ajetreado en lo cinematográfico, con cosas buenas, no tan buenas y francamente mediocre. Iremos comentándolo poco a poco. De momento, iremos con esta comedia coral por el escocés Armando Iannucci (no parece escocés con ese nombre, verdad), una sátira sobre el funcionamiento interno de los sistemas políticos autoritarios.

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No he tenido ocasión de visitar Rusia. Y últimamente no me atrae mucho la idea de ir por allí. A punto estuvimos de visitar San Petersburgo en 2007, pero no pudo ser. De las ciudades de la Europa central y oriental que estuvieron marcadas por los regímenes prosoviéticos, la que más partido comercial saca al asunto probablemente sea Berlín. Y por allí recorremos lugares que nos lo recuerdan.

El escenario elegido es el de la muerte del dictador soviético Iosif Stalin (Adrian McLoughlin) que se produce en medio de un repunte del sistema de purgas más o menos indiscriminadas por las que se caracterizó, entre otras cosas, el gobierno de este nefasto dictador. Tras el accidente cerebrovascular que desencadenó la muerte del dictador, comienza el tira y afloja entre las figuras del gobierno soviético, tales como Kruschev (Steve Buscemi), Beria (Simon Russell Beale), Malenkov (Jeffrey Tambor) o Molotov (Michael Palin). Todo ello, como he mencionado, en clave de sátira.

La película tiene un carácter coral. No hay un protagonista definido, y al mismo tiempo cada personaje tiene su momento de protagonismo. Tampoco busca un rigor histórico, aunque se toma en serio la historia, tomando los elementos clave de lo que sucedió, o mejor dicho de los que se cree que sucedió, para combinarlos en un argumento razonablemente ágil.

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Digo razonablemente porque, aunque en su conjunto la película se sostiene bastante bien, tiene algún altibajo en su desarrollo. Lo esencial es que se realiza una crítica a los corruptos sistemas de decisión de cualquier régimen totalitario a través de la ridiculización y desmitificación de unos señores que la verdad es que dieron en su momento mucho miedo.

Una de las claves del buen resultado de la función es la enorme calidad que atesora el reparto. Formado por un número amplio de actores que muchas veces no alcanzan el carácter de protagonistas en las producciones donde participan, sí que son intérpretes de gran versatilidad y solidez. Probablente sean Buscemi y Tambor lo que tienen los papeles más golosos y de mejor lucimiento, pero todo el reparto está a buen nivel. A los mencionados podríamos añadir Olga Kurylenko (la pianista María Yudina), Paddy Considine (Andreyev), Andrea Riseborough (Svetlana Stalin), Jason Isaacs (mariscla Zhúkov) o Rupert Friend (Vasily Stalin), entre otros.

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Hay momentos realmente muy divertidos. Y la película aprovechará más a quienes conozcan la historia y el significado de los distintos personajes que aparecen. Pero puede satisfacer a cualquiera. No es un producto perfecto, pero es más que razonable y razonablemente recomendable. Y si algo faltaba para tal recomendación, decir que no ha sido autorizada su distribución en Rusia, lo que en estos momentos de resaca de las plebiscitaria elecciones del gigante eslavo, indica lo que hay todavía en aquel peligroso país.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] The Party (2017)

Cine

The Party (2017; 13/20180223)

Separo esta película de mi ritmo habitual de comentarios. Durante los dos últimos meses, la mayor parte de las películas que hemos visto estaban relacionadas con las candidaturas a los Oscars, que se entregarán el próximo domingo 4 de marzo. Será ya en la madrugada del 5 de marzo en España. Dado que en esta edición, las películas oscarizables se han estrenado muy próximas en el tiempo… ha sido un agobio.

Pero este viernes pasado decidimos escaparnos a ver una película que nada tiene que ver con esta vorágine. Dirigida por la poco habitual Sally Potter, la historia tiene un olor a drama teatral, pero en realidad es un guion escrito para la pantalla grande que se transforma en una ácida comedia negra.

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El parlamento británico y alrededores; no faltan puyas a la eficacia/ineficacia de la política parlamentaria, con Kristin Scott Thomas como defensora y Patricia Clarkson como cínica crítica.

Janet (Kristin Scott Thomas), casada con Bill (Timothy Spall), el hombre que la ha apoyado en su carrera política desde siempre, celebra su nombramiento como ministra de sanidad del gabinete en la sombra del principal partido de la oposición británico. Por ello, va a realizar una pequeña fiesta en casa con unos amigos. Estará su amiga April (Patricia Clarkson), con su último acompañante, un esotérico y redicho alemán llamado Gottfried (Bruno Ganz). También otra amiga, profesora universitaria de estudios sobre la mujer, Martha (Cherry Jones), que viene acompañada por su pareja, Jinny (Emily Mortimer). Y está invitada también Marianne, amiga y subordinada, que no aparece, aunque si lo hace su marido, un ejecutivo del mundo financiero, Tom (Cillian Murphy). Pero lo que se presumía una reunión amable y alegre, dará lugar a una serie de confesiones que pondrán patas abajo el mundo de los siete reunidos. Y de la octava ausente.

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Sátira mucho más mordaz de lo que parece a simple vista de una burguesía progresista, que arrastra una serie de pecados derivados de la hipocresía con la que se mueven en sus relaciones. El feminismo, lo políticamente correcto, los roles en la pareja, la infidelidad, la acción política,… todos estos conceptos serán puestos en solfa por una película que en sí mismo es claramente más progresista que mucho de los que presumen de esta cualidad personal o política. Rodada en un austero pero eficaz blanco y negro, este breve largometraje de poco más de 70 minutos de duración, descansa en su buenísimo reparto, un conjunto de intérpretes británicos con alguna incorporación norteamericana, irlandesa y alemana, que aporta una solidez tremenda. Intérpretes que además muestran una versatilidad tremenda. Si todos ellos están fenomenales, las carcajadas más notables las arranca un inspirado Bruno Ganz encarnando al posmoderno místico más vacío que podamos encontrar. Quien puede pensar que lo mismo ha interpretado a un ángel que al mismísimo Adolf Hitler a lo largo de su carrera.

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Película que se ha colado de rondón por la cartelera, que no ha contado en ninguna quiniela para premios al uso, que no tiene candidaturas de ningún tipo, y que sin embargo probablemente es de lo más interesante, si no lo más interesante, que se pueda ver en estos momentos en las pantallas grandes española. Cosas que pasan.

Por cierto, ¿será consciente cierto director español de que su cena de amigos es una memez en plantemiento, desarrollo y resolución comparada con esta?

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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[Libro] Leviatán

Literatura

No sé muy bien porque no leo más a menudo a Paul Auster. He leído poco, algo, pero lo que he leído me ha gustado. Y estando recientemente de oferta esta, una de sus novelas más celebradas, decidí leerla. Y no me arrepiento nada en absoluto de tal decisión. Ya adelanto, me ha gustado mucho.

Auster empieza esta novela por el final. Una persona, mientras manipulabas explosivos junto a su coche en la cuneta de una carretera, ha muerto como consecuencia de una explosión. La policía, el FBI, no sabe quién es. Pero una nota encontrada entre sus pertenencias harán que se interesen por el escritor Peter Aaron, que deducirá que el fallecido es su mejor amigo, Benjamin Sachs. Esconde su relación de la policía y, aunque sabe que tarde o temprano deducirán quién es el muerto, decide narrar las circunstancias de la vida de Sachs que le llevaron a este final.

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Nueva York, con la estatua de la Libertad, Brooklyn o el mundo de las artes y la cultura, son algunos de los escenarios importantes de esta novela de Paul Auster.

Ambientada entre Nueva York y otros lugares de Nueva Inglaterra, con algún desvío por la soleada California, Auster nos presenta un fresco de personajes interrelacionados con la excusa de contarnos la historia de Benjamin Sachs. La novela está narrada en primera persona por Aaron, que no es más que un alter ego de ficción del propio Auster. Distintos elementos de la novela están tomados de la realidad. Y así la artista Maria Turner es obvio que está basada en la artista conceptual Sophie Calle, a poco que se conozca la obra de esta. No hace falta ser un lince tampoco para darse cuenta que la segunda mujer del narrador, Iris, una belleza nórdica, esta basada en Siri Hustvedt, la mujer real de Auster, de quien leí unos relatos hace ahora 6 años. En fin, que la historia de Sachs, aunque central, es una más del complejo relato de personas interrelacionadas que componen la novela. El escritor, su amigo, la mujer de su amigo, su amante artista, la amiga de esta, la primera mujer del escritor, la segunda, y el hijo mayor… principalmente. Todos funciona, con más o menos intensidad, como una red de interacciones.

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La novela se lee con soltura, con facilidad. Auster nos habla de un tiempo, de una época. Incluye reflexiones políticas, sociales, quizá filosóficas, pero tan bien integradas en el relato que no producirán el rechazo del más superficial de los lectores. Auster toma partido, como Sachs, en contra de la evolución de una sociedad cada vez menos crítica con un poder cada vez más omnímodo. La novela está escrita a principios de los años 90, tras la etapa Reagan, de la que el autor habla con pesimismo. Pero mantiene gran parte de su vigencia a la vista de los avatares políticos de este final de la segunda década del tercer milenio, casi treinta años después. No es banal que la estatua de la Libertad tenga un papel importante en toda esta historia, como icono maltratado.

En fin, una novela muy muy muy recomendable.

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[Cine] Entre Miss Sloane y los “hijos” marcianos del Alien

Cine

Creo que ya comentaba hace unos días, que estábamos de bajón cinematográfico. No sé muy bien si es que la cartelera no nos motiva, si es que estoy muy entretenido con otras cosas o una mezcla de ambas. Pero en los últimos días aun nos dio para que me arrastraran a una sala de cine, y para ver otra película reciente, no en sala comercial, que ya está retirada, pero sí en unas condiciones que no puedo mencionar que hacen la experiencia equivalente. En cualquier caso, un poco de cine antes de pasar durante unos días al modo “sólo fotos”.

Miss Sloane (2016; 232017 – 3105)

El tema de esta película de John Madden, los grupos de presión e influencia en la política norteamericana, no me interesaba especialmente. No obstante, siempre es interesante ver actuar a Jessica Chastain, una de las mejores actrices de la actualidad, y entre el resto del reparto había algún otro nombre interesante, entre ellos el de la británica Gugu Mbatha-Raw, a la que en poco tiempo le he visto algunas cosas interesantes.

Todo va de cómo la señorita Sloane del título se apunta a una presunta causa perdida, la de ejercer de grupo de presión a favor de una ley que exija algunos requisitos en la compra de armas de fuego en los Estados Unidos. Y para ello se tendrá que enfrentar a los poderosísimos grupos conservadores que las defienden y a la industria armamentística con las peores armas que pueda utilizar.

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Utilizaré la entrada de hoy para dar un poco de visibilidad a un carrete de Kodak Tri-X expuesto con la Olympus mju-II, con motivos variados, que he revelado recientemente.

Es una película intriga política de manual, pero quizá excesivamente previsible, y que tampoco entra mucho a profundizar en el tema que toca.

Vehículo de lucimiento de Chastain, que está un poco más sobreactuada de lo que debería, pero que de todos modos se sostiene por las razonablemente buenas interpretaciones.

Se deja ver, pero sin más.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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Life (2017; 242017 – 0406)

Cuando vimos los avances de esta película, una space opera en la ISS, que no sé por qué siempre acaba destrozada en las películas en las que sale, no nos sentimos especialmente atraídos. Incluso aun después de ver que el reparto tenía cierto interés. Veamos lo que ha dado de sí esta película de Daniel Espinosa, sueco él, a pesar del nombre.

Estamos ante un grupo de astronautas en la ISS (Estación Espacial Internacional, por si alguno no se cosca), entre los cuales esta el veterano del espacio y melancólico David Jordan (Jake Gyllenhaal) y la jefa de los protocolos de seguridad, Miranda North (Rebecca Ferguson, qué atractiva me parece esta mujer) además del obligatorio conjunto de astronautas en plan anuncio de Benetton, de todos los colores y nacionalidades. Da igual, al final siempre destacan más los de “determinadas” nacionalidades. Su misión es rescatar una sonda espacial que regresa de la superficie de Marte, donde ha recogido unas muestras que pueden traer las pruebas de la existencia de vida en el planeta rojo. Al final resulta que… aviso de espoileres, aunque es un poco absurdo si habéis visto los avances o sabéis un poco de que va,… sí que hay vida, que al principio parece mona y simpática, pero que se convierte en un bicho malo, cruce del xenomorfo de Alien y una estrella de mar.

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La película es absolutamente previsible, y sólo un “relativamente” imprevisible/previsible giro final le da cierta gracia al asunto. Una pena que durante la película predomina el tono serio-dramático. Si le hubieran introducido un poco de humor o ironía al asunto, el final podría haber quedado mejor integrado, y la película hubiera ganado.

Interpretaciones que podrían ser buenas si no fuese porque hay momentos en los que los diálogos son un poquito de vergüenza, o los planteamientos un poco estúpidos.

¿Se deja ver? Pues se deja ver,… pero dado el material de partida, tanto humano como material, no deja de ser una película fallida, que no sabría si calificar como innecesaria o excesivamente poco arriesgada.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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[Libro] El jardín de los suplicios

Literatura

Hacía tiempo que no leía algo de lo publicado por la editorial Impedimenta. Esta editorial, relativamente reciente, tiene una línea que hace que me parezca una de las más simpáticas y amistosas del mundo editorial en España. Sus obras en papel son elegante, bien diseñadas, agradables de sostener y de guardar. Su política de precios en libros electrónicos me parece de las más ajustadas del panorama de las letras en España. Su catálogo, mezcla de obras modernas y otras ya con un sabor clásico, y abierto a una diversidad de culturas y literaturas, sin entrar en lo minoritario o lo raro, sí que nos permite descubrir obras que quizá no estén de ultimísima moda, pero que no suelen tener desperdicio.

En algún momento me encontré de oferta este libro de Octave Mirbeau, traducida por Lluís Marria Todó. Y me pareció lo suficientemente atractivo como para incorporarlo a mi lista de pendientes, hasta que encontrara un momento para dedicarme a su lectura. No es largo, es una novela corta, con tres partes bien diferenciadas, que van de menos a más extensión, y en las que hay progresivos cambios de decorado, aunque quizá no de tema.

Para la entrada literaria de hoy, nos moveremos entre el París más burgués que me pueda encontrar, desde la Torre Eiffel al Marais, y el exotismo de los jardines y las calles de comerciantes chinos en Hong Kong o Macao.

En la Francia de la tercera república, que fue desde 1870 a 1940, desde la caída de Sedán durante la guerra francoprusiana a la caída de París en manos de los alemanes en la Segunda Guerra Mudial, cuando el siglo XIX está a punto de terminar, nos encontramos ante una reunión social, burguesa, en la que los distintos asistentes muestran sus opiniones sobre el estado del país, de la moral, de la política y los negocios. Queda clara en este punto la tesis del autor, la Francia de la época es básicamente una república corrupta.

En esa reunión se alza la voz de uno de los presentes que cuenta su historia. En primer lugar, su intento fracasado en entrar en la política de la mano de un ministro corrupto y sin escrúpulos, lo cual le lleva a un exilio involuntario bajo la apariencia de dirigir un estudio científico en un lugar del Índico, arruinado. En el viaje conocerá a una bella y recatada mujer de la que se enamorará.

En el tercer acto, lo descubrimos viviendo con esa mujer en China. Una mujer que no es en absoluto lo que nos habíamos imaginado al principio. Y con ellos nos daremos un paseo por el Jardín de los Suplicios, un lugar bellamente organizado por los mejores jardineros, pero que al mismo lugar es un lugar donde se somete a los reos a refinadas y terribles torturas y ajusticiamientos.

Navegando entre la crítica social y política, la novela erótica y el horror sangriento, a ratos desdeciente de Sade, pero siempre en la línea del naturalismo francés, el tema común a estos tres actos es una desilusión profunda sobre la naturaleza humana, y sobre su capacidad para ser corrompida, por lo ambición o los deseos más innombrable. Detrás de sus formas escabrosas y escandalosas, no deja de ser una obra moral, que desde ciertos puntos de vista, me parece desesperanzadoramente de viva actualidad, a poco que sigamos las noticias de prensa, radio y televisión.

Una obra curiosa, adecuada para quien se acerque a los libros sin prejuicios. Y muy bien escrita. Casi lamento no haberla leído en su original en francés.

 

[Libro] La luna es una cruel amante

Literatura

Esta semana, dadas mis últimas experiencias televisivas más el libro que traigo aquí hoy, voy a hablar del tema de las inteligencias artificiales. Las computadoras inteligentes, los robots inteligentes, las máquinas con unas capacidades intelectivas similares a las del ser humano, han sido una cuestión planteada en la especulación científica y en la ciencia ficción desde hace mucho tiempo. A lo que hay que unir las actualizaciones de los mitos de Prometeo, del ser humano capaz de crear un ser inteligente, pretendiendo igualarse en ello a una supuesta deidad creadora. Y cayendo por lo tanto en desgracia ante esa deidad que de una u otra forma lo castigaría. En cualquier caso, se han propuesto algunas categorías para las inteligencias artificiales, que pueden ser las siguientes:

  1. Sistemas o máquinas que piensan como los seres humanos.
  2. Sistemas o máquinas que actúan como los seres humanos.
  3. Sistemas o máquinas que piensan racionalmente.
  4. Sistemas o máquinas que actúan racionalmente.

Una cuestión clave que se discute es la capacidad de tener sentimientos y deseos. Y por lo tanto una agenda personal de desarrollo, independiente de la de sus creadores. Son temas complejos como veis.

La luna, la principal protagonista de esta historia de anticipación científica y ficción política.

La luna, la principal protagonista de esta historia de anticipación científica y ficción política.

El libro que traigo hoy está escrito por Robert A. Henlein, considerado por muchos como uno de los grandes de la ciencia ficción universal, por su larga carrera, por la calidad de sus obras, por la diversidad de los temas y los planteamientos que tratan. Aquí nos movemos en el terreno de la anticipación científica mezclada con la reflexión política.

La luna es una cruel amante
Robert A. Henlein; traducción de Manuel Mata Álvarez
La factoría de ideas, Solaris ficción, 2003
Edición electrónica

Esta es la historia de cómo un técnico de computadoras que vive en las colonias humanas en la Luna, en su relación con un supercomputador de la autoridad competente a quien llama MIKE, comprende en un momento dado que este ha alcanzado un nivel de autoconciencia y razonamiento similar a los de un ser humano, pero con una capacidad de cálculo y un acceso a datos e información casi infinitamente superior. La asistencia a una reunión política que acaba siendo reprimida por la autoridad le lleva a entrar en contacto con una joven y guapa activista política partidaria de la independencia de la Luna de las autoridades terrestres y con un viejo profesor con ideas anarcocapitalistas que está buscando la ocasión para generar una revolución que lleve a que en la Luna se instaure una sociedad humana con un régimen político que el considera ideal. Entre los tres generarán la célula inicial de un movimiento político motivado por los cálculos de MIKE. Si no se hace nada, la economía de la Luna y sus relaciones con la Tierra entrarán en un rumbo de catástrofe en pocos años. Las probabilidades de que el movimiento recién formado por tan insospechados conspiradores también son escasas. Pero… sin riesgo no hay diversión.

Sinceramente, esta es la segunda novela que leo de Henlein. Lo cual es relativamente sorprendente teniendo en cuenta la categoría que ostenta dentro de los autores de ciencia ficción. La cuestión es que siempre me sentí incómodo con la primera que leí, la que probablemente sea su más famosa novela, Tropas del espacio. Soy de los que opinan que detrás de la misma hay una ideología militarista y mucho más cercana al fascismo de lo que el propio autor esté dispuesto a reconocer. Me he llevado sorpresas en varias ocasiones cuando oyes opiniones procedentes de los Estados Unidos que sinceramente creen que están por la libertad y la democracia, pero sorprendentemente proponen soluciones a los problemas que se acercan sospechosamente a los fascismos, democracias selectivas o democracias orgánicas.

Un sistema de ferrocarril se desarrolla en ese futuro lunar para unir las ciudades colonias que se han fundado sobre la superficie lunar. Mejor dicho bajo la superficie; al igual que el ferrocarril es un metro. La radiación puede ocasionar consecuencias muy desagradables sobre el ser humano.

En este libro que comento hoy intentaré responder a tres preguntas que me hice mientras lo leía: ¿Expresa o se manifiesta favorable a una ideología política, distinta o no de la de Tropas del espacio? ¿Representa MIKE un ejemplo válido de inteligencia artifical, y de alguna forma la superioridad de la misma sobre los humanos, cuestionando algunas de las soluciones políticas planteadas? ¿Es una novela que se pueda recomendar?

Sobre la cuestión política, ya he avanzado que el personaje del profesor que entra en la rebelión tiene una ideología anarcocapitalista. Un estado con un tamaño cero o, si no queda más remedio, reducido a un mínimo considerado como “un mal menor”, los libres intercambios económicos y el derecho del individuo a regir su vida sus interferencias y a defenderse por sí mismo. Estaríamos realmente ante una ideología muy popular en la actualidad entre las derechas más radicales de las sociedades actuales, especialmente en Estados Unidos, aunque fuera concebida inicialmente por economistas austriacos. El problema es que este planteamiento resulta utópico, y con frecuencia las soluciones a los problemas prácticos conllevan acercamientos a los fascismos. Hay pequeños indicios a lo largo de la novela que indican esa posibilidad, aunque no se profundice en ellos o se pasen más o menos por alto.

MIKE representa un problema. Es una supercomputadora. Es una inteligencia artificial pero no de aspecto humano. De hecho es una unidad de proceso con unos bancos de memoria, enorme, y una miríada de periféricos que le permiten obtener datos e información y ejecutar acciones. Pero a lo largo de la novela la vemos desarrollarse. Desde lo que podría ser una fase de infancia hasta una edad adulta. Lo cual supone un problema en sí mismo dentro de la ideología política de la obra. Porque a su ritmo de desarrollo puede alcanzar, o alcanza, un nivel de inteligencia y de poder superior al de cualquier humano. Es el germen del dictador “benévolo”, la máquina que organiza al ser humano por su bien. Es la semilla para una distopia. Hemos leído otras obras que parten de la premisa de una sociedad humana gobernada por máquinas. No creo que Henlein fuera ajeno a las consecuencias de su creación literaria, y busca una “solución” al problema de la inteligencia artificial superior a la inteligencia humana, que no voy a desvelar. Pero que habla de las debilidades que el pensamiento político que tiene el autor, representado por el profesor conspirador. En cualquier caso, el acercamiento a la humanidad por parte de MIKE a través del humor me parece muy original. Y también añadiré que como inteligencia artificial no queda claro su desarrollo con algunos de los aspectos más problemáticos de la definición de una inteligencia artificial; las emociones, los sentimientos y la voluntad.

Finalmente queda la cuestión de si el libro es recomendable o no. Y os tengo que decir que me lo pasé estupendamente. El libro es muy divertido. Es muy entretenido. Mezcla intriga, humor, drama, alguna dosis de tragedia… La ironía de algunos de los pasajes del libro es lo que puede llevar a algunos a defender que el autor es crítico con determinadas formas de pensar, utilizando un género cercano a la parodia, más que un defensor de esas formas de pensar. Si uno se lo pasa bien, supongo que se puede recomendar, siempre que adopte un sentido crítico para las consecuencias de lo que se propone.

Originalmente una colonia penitenciaria, al estilo Australia, con el tiempo los ciudadanos son granjeros y profesiones complementarias útiles; pero no pueden hacer ejercicio al aire libre, confinados en el subsuelo, sólo salen al exterior con trajes protectores y evitando las horas de insolación. Nada que ver con la libertad de los ciudadanos terrestres actuales de correr al atardecer.

Originalmente una colonia penitenciaria, al estilo Australia, con el tiempo los ciudadanos son granjeros y profesiones complementarias útiles; pero no pueden hacer ejercicio al aire libre, confinados en el subsuelo, sólo salen al exterior con trajes protectores y evitando las horas de insolación. Nada que ver con la libertad de los ciudadanos terrestres actuales de correr al atardecer.

Luego está la cuestión de la anticipación. Una de las características tradicionales de la ciencia ficción es la anticipación científica y tecnológica. Prever con antelación por dónde van a ir los desarrollos científicos, tecnológicos y sociales. Muchas veces se señalan los “aciertos” de los autores de ciencia ficción. Pero lo cierto es que las más de las veces se equivocan. En 2001: una odisea del espacio, Kubrick y Clarke imaginaron que para el cambio de siglo estaríamos en disposición de mandar una nave espacial enorme y tripulada hasta Júpiter, cosa que estamos lejos de hacer. Pero fueron incapaces de imaginar el teléfono móvil, que en el año 2001 era ya un elemento popular, y no quiero ni pensar lo que se ha desarrollado quince años más tarde. Pues este tipo de cosas se encuentran multiplicadas por mucho en esta novela. Imagina Henlein un gran supercomputador, pero es incapaz de imaginar el ordenador personal, y no digamos ya el portátil o los dispositivos móbiles, o una red de intercambio de datos como internet. Las tecnologías de la novela son anticuadas, a pesar de la colonización de la Luna y un moderado viaje espacial. Plantea problemas demográficos, pero ni mención a los ecológicos que derivarían de ellos. Todo tiene un sabor añejo, un poquito rancio, pero con encanto.

En la actualidad, hay muchos escritores de ciencia ficción que han tomado conciencia de los riesgos de anticipar. Se denomina ciencia ficción a obras que son más bien intrigas tecnológicas, pero con tecnologías actuales o altamente probables. No toman riesgos por miedo a que con el tiempo parezcan ingenuos o poco sagaces. Es difícil prever el futuro.

Como veis, me ha salido una larga entrada. Pero me apetecía profundizar un poquito más en esta obra, que para muchos será una mera intriga política con más o menos acción en el exótico ambiente de la colonización lunar, pero que tiene mucho más como habéis visto entre sus líneas. Es divertida. Pero como ya he dicho, conviene ser crítico en su lectura.

¿Es un futuro factible colonizar la luna? ¿En esas condiciones? ¿Realmente es tan elevada la capacidad de adaptación del ser humano? ¿A qué precio? ¿Y las adaptaciones fisiológicas y anatómicas? Alguna especulación se deja caer. Aunque el tema principal sea un modelo viable de política lunar.

¿Es un futuro factible colonizar la luna? ¿En esas condiciones? ¿Realmente es tan elevada la capacidad de adaptación del ser humano? ¿A qué precio? ¿Y las adaptaciones fisiológicas y anatómicas? Alguna especulación se deja caer. Aunque el tema principal sea un modelo viable de política lunar.

[Libro] El cerebro de Andrew

Literatura

Salgámonos un poco del tema fotográfico que me ha ocupado de una u otra forma las tres últimas entradas de este Cuaderno de ruta, aunque con relativo éxito, y voy a dedicar como todas las semanas un día a la lectura y a la literatura. A una literatura excelente desde mi punto de vista, puesto que hace tiempo que incluí a E. L. Doctorow entre mis favoritos. El primer libro que leí de este autor norteamericano fue La Gran Marcha, un libro histórico situado en el avance de Sherman por el estado de Georgia, y que casi podríamos decir que me entusiasmó. Luego he leído otros títulos del mismo autor que también he disfrutado mucho, y periódicamente recupero alguna otra de sus novelas. Como ha sido el caso de la que toca comentar hoy.

El cerebro de Andrew
E. L. Doctorow; traducción de Carlos Milla e Isabel Ferrer
Roca Editores, 2014
Edición electrónica

Acompañando a Andrew, a Briony, a Martha,... recorremos varias ciudades de la geografía nortemericana, pero es Nueva York uno de los lugares principales.

Acompañando a Andrew, a Briony, a Martha,… recorremos varias ciudades de la geografía nortemericana, pero es Nueva York uno de los lugares principales.

Andrew es un neurocientífico. Y vive consigo mismo bajo la creencia que lleva la destrucción y la calamidad a todo lo que toca. Cuando comienza el libro, asistimos a como nos cuenta, en un diálogo con un psiquiatra que ocupará todo el relato, el modo en que tras la muerte de su segunda esposa, deja al hijo de ambos en manos de su primera esposa. Aquel primer matrimonio fracasó cuando murió la hija que tenían en común. Y poco a poco, mediante los flashbacks procedentes de su diálogo con el terapeuta, conoceremos la historia de Andrew, la de aquellas muertes, aquellos fracasos. Y nos llevaremos alguna sorpresa al final.

Yo estoy encantado con la capacidad narrativa de Doctorow. Como te va llevando poco a poco por una narración que intuyes o sabes tiene un final trágico. Pero la novela es muy poliédrica. También lo son los personajes, especialmente Andrew, más complejo de como se presenta a si mismo en su diálogos con el psiquiatra. Partiendo de ese punto absolutamente dramático, Doctorow va construyendo una relato que nos descubre la hermosa historia de amor con Briony, la joven universitaria que enamora y se enamora del profesor universitario que está entrando en la madurez. ¡Quién no se enamoraría de Briony, tal y como nos la presenta Doctorow! Una historia de amor que siempre aparece teñida de un fatalismo, en el que se mezcla el drama con momentos de humor absolutamente excelentes.

Nueva York, sus calles, sus parques, sus rascacielos, es un escenario perfecto para muchas historias, felices o tristes.

Nueva York, sus calles, sus parques, sus rascacielos, es un escenario perfecto para muchas historias, felices o tristes.

Y de repente, todo cambia. De repente conocemos la realidad del final de Briony. De repente, la percepción que tenemos de Andrew se modifica por completo. Con habilidad, sin que nos demos cuenta, Doctorow ha insertado la historia personal y particular de las personas en la historia global de los pueblos y del mundo. Y termina la historia de amor y surge la crítica social y política a un momento determinado de la historia de los Estados Unidos. Impresionante.

He de decir, que uno de los capítulos de este libro es uno de los que más me ha conmovido en todo el tiempo que he sido lector. Es decir, desde mi más tierna infancia. La enormidad de la catástrofe personal que se desvela al lector de forma progresiva e implacable y que de repente da sentido a una historia profunda, llena de matices psicológicos. Durante dos días suspendí la lectura del libro para digerir lo que llevaba leído hasta el momento, y reconducir el ánimo con el que afrontaba el tramo final del relato, que no careció de sorpresas.

Pero Andrew es un neurocientífico. Y lo que está bajo análisis es su cerebro y los productos del mismo. ¿Qué acontecimientos condicionan las respuestas del mismo? ¿Es todo cierto? ¿Es todo real? ¿No encontramos puntos de absurdo o surrealismo en la historia? ¿Los padres de Briony? ¿El compañero de habitación de Andrew en la universidad? ¿Su último empleo? ¿Quién es realmente el “doc” con quien se entrevista? No hay respuestas definitivas.

Como veis, intento no desvelar nada de la historia. Nada que no nos cuente el autor en las primeras páginas del libro. El potencial lector ha de seguir el recorrido que hice yo por su cuenta. Yo he quedado encantado. Y recomiendo esta novela vivamente. De verdad. No os arrepentiréis.

Y desde luego es el lugar idóneo para imaginar a la joven madre Briony trotando por esas calles y esos parques, probablemente atrayendo de cualquiera que la vea pasar.

Y desde luego es el lugar idóneo para imaginar a la joven madre Briony trotando por esas calles y esos parques, probablemente atrayendo de cualquiera que la vea pasar.