[Libro] Auggie Wren’s Christmas Story

Literatura

Hace ya unas semanas, publicaba una entrada en este Cuaderno de ruta en la que sugería cómo aprender a leer fotos viendo la película Smoke, dirigida por Wayne Wang y Paul Auster, e interpretada por Harvey Keitel y William Hurt. Esta es una de mis películas favoritas, no sólo con temática fotográfica, sino de la historia del cine. Me conmueve de forma extraordinaria.

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Nueva York, cómo no, en una obra de Auster.

Al preparar la entrada, aprendí que esta película fue precedida por una cuento, un relato cortito de Auster titulado Auggie Wren’s Christmas Story, y existe traducido al castellano bajo el título literalmente traducido de El cuento de Navidad de Auggie Wren. Pero si os defendéis con el inglés, y dado que la extensión del cuento es muy pequeña, yo os recomiendo esta. La versión en castellano en formato electrónica está por encima de los nueve euros, mientras que la versión en inglés la podéis conseguir por algo más de seis euros. Ambas me parecen excesivas, porque realmente el cuento se lee en un ratito. Ni en una tarde; menos. Un caso claro de cómo se exceden las editoriales con sus políticas de precios, especialmente en un entorno especialmente protegido para estas empresas, pero que desprotege y desincentiva al lector, como el español y otros países europeos. O si incentiva algo es esa piratería de la que luego tanto protestan, porque hay gente a la que le gusta leer, pero para la que convierten la lectura en un lujo. Una demostración de lo poco que respetan la educación y la cultura la mayor parte de las opciones políticas que dicen representarnos, pero que no.

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El corto relato se divide en dos partes; básicamente reproduce las dos escenas que mencionaba en la entrada de principios del mes de septiembre. Cómo Auggie explica a Paul el porqué de sus fotografías y su significado, y finalmente la historia de cómo consiguió su cámara de fotos. Nada nuevo. Pero me ha agradado mucho leerlas. En ese estilo tranquilo y directo de Auster que cada vez me gusta más.

Consideraría totalmente recomendable la lectura de este cuento si no fuera por su desmesurado precio. Ahí, cada cual verá en qué gasta su dinero. Yo lo disfruté. Los personajes están basados en la realidad. El auténtico Auggie fue el dueño de un bar de jazz de Nueva York que ya cerró, y Paul no es más que un trasunto de ficción del propio escritor.

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[Televisión] Cosas de series; doctores, comadronas y príncipes de Gales para Navidad

Televisión

Sí. Como ya decía ayer, esta semana he retrasado un poquito la entrada televisiva. Aun pensaba que tardaría algún día más, porque no sabía si me daría tiempo a ver en un día los tres especiales navideños que nos han llegado desde el Reino Unido. Porque de eso va la entrada de hoy. De especiales navideños “made in Britain”.

Támesis y cámaras del Parlamento

Todos los especiales navideños de hoy pasean de una forma u otra por las calles londinenses, así que empezaremos por las típicas vistas del Támesis y el parlamento británico.

Adiós al Doctor, bienvenido el nuevo Doctor

Se nos ha despedido el que se ha conocido tradicionalmente como undécima encarnación del Doctor (Matt Smith) en la cincuentenaria serie Doctor Who. Después del entretenido episodio extraordinario que vivimos hace unas semanas para celebrar el medio siglo del personaje, y como ya estaba anunciado, ha llegado a su fin el ciclo marcado por uno de los más carismáticos de la nueva época. Que han sido cuatro, porque sin duda yo incluyo en la cuenta a Doctor guerrero encarnado por John Hurt. La verdad es que si me fijo bien, en la nueva época sólo ha habido uno soso.

Este episodio navideño, que mira por donde transcurre en gran medida en el pueblecito llamado Christmass del planeta Trenzalore, que se había anunciado como la tumba del Doctor, he de decir que me ha resultado un tanto confuso. Muchos guiños, muchas despedidas, un argumento liado, la impagable presencia aunque fuera durante unos segundos de mi chica Doctor favorita, y la llegada del nuevo. Creo que se aleja del carácter de muchos otros episodios navideños, en los que la historia desarrollada está aislada de la trama en vigor en esos momentos. Aunque el año pasado ya vimos cómo ya quedaba integrado en la misma. En cualquier caso, igual le echo una nueva mirada para que me quede claro lo que pasa. Hay algún recurso argumental que me ha parecido sacado excesivamente de la manga… como la justificación para que se vuelva a regenerar a pesar de haber llegado al tope de regeneraciones. Parece que este tope son trece. Y claro, ahora sabemos que hay que incluir un nuevo Doctor, el guerrero, en la cuenta, y que el tradicionalmente conocido como décimo Doctor (David Tennant), se regeneró a sí mismo. Por lo que el que nos ha abandonado sería en realidad el duodécimo Doctor y su decimotercera regeneración. La argucia para permitir el siguiente Doctor me ha parecido un pelín rebuscada. Y sigo con la sensación de que la resolución del último capítulo de la temporada regular, que también transcurría en Trenzalore se nos ha quedado un poquito colgando. En fin.

Habrá que esperar a ver qué nos depara el futuro Doctor (Peter Capaldi).

Charing Cross en la lluvia

Ciudad lluviosa por demás, no sé cómo hacen en las teleseries para que suela hacer buen tiempo. Aunque han predominado las escenas con nubes. En la foto, junto a Charing Cross, llovía a gusto.

Comadronas, monjas, niños con polio, síndromes de estrés postraumático y bombas

Las matronas londinenses en bici de los años 50 del siglo XX han vuelto para un especial puramente navideño. Y largo, hora y cuarto de duración para Call the Midwife. Los habitantes del barrio de Poplar han de pasar las fiestas navideñas bajo la amenaza de ver sus casas destruidas tras el hallazgo de una bomba alemana de gran potencia que permaneció sin explotar bajo la calle. En medio de todo esto, la polio hace estragos entre los más jóvenes aunque ya ha comenzado la vacunación con la vacuna que Jonas Salk aportó a la humanidad. Mientras los pequeños dramas de las protagonistas se suceden. A la protagonista, la “ubercharming” Jenny (Jessica Raine), le va bien, con novio incluido. Pero a la antigua Hermana Bernadette (Laura Main) le surgen los problemas a la hora de adaptarse a la vida “civil” y su futuro matrimonio con el Doctor Turner (Stephen McGann), cuyo hijo va a caer enfermo de gravedad. Mientras que las desventuras de un joven matrimonio con el marido bajo el síndrome de estrés postraumático tras volver de Corea, nos desvela que hasta la animosa Trixie (Helen George) lleva sus dramas y tragedias a cuestas. Y las monjas, que se van a quedar sin convento,…

Serie buenrollista por excelencia, ha tenido tiempos mejores, y espero que los tenga en un futuro, con un poquito de drama mejor encajado, y no tanto azúcar navideño, que sólo sirve para hacer su digestión más pesada como un exceso gastronómico más de estas fiestas. Veremos como vuelve en otoño, si vuelve a recuperar su tono o si es una serie cuyo mejor momento ya pasó.

Albert Memorial, Kensington Gardens

Menuda merienda se organizan los personajes “posh” de Downton Abbey en Kensington Gardens, junto al Albert Memorial; tan rica está, que el tío de América se quiere llevar al otro lado del charco a la pinche de cocina como cocinera.

Intriga real en Londres, con la familia yanqui, una niña que se quedó en Suiza y un billete de tren

Para chulos los de Downton Abbey, que como escenario del episodio navideño se marcan la temporada social de verano londinense. Rose (Lily James), la sobrina escocesa, alegre y “flapper” que vino a sustituir, con éxito,  el hueco dejado por la difunta Sybil, va a ser presentada ante los reyes en sociedad. Así que los Crawley se trasladan en masa a Londres, donde además coincidirán con Martha Levinson (Shirley MacLaine), la madre de Cora (Elizabeth McGovern), y el hermano de esta, el “playboy” Harold (Paul Giamatti). Pero en un momento dado, las juveniles amigas de Rose van a meterse en una intriga que pone en peligro la reputación del Príncipe de Gales, y que los Crawley tienen que resolver. Todo esto mientras Mary (Michelle Dockery) se cortejada por dos pretendientes, Edith (Laura Carmichael) sufre por las consecuencias de su viaje por Europa para “mejorar su francés”, y aparece un comprometedor billete de tren en el abrigo de Bates (Brendan Coyle).

Esta es una serie que no engaña. Sabes lo que te va a dar. Culebrón y glamour. Y eso hemos tenido durante hora y media. Esta vez sin dramas excesivos, con una cantidad razonable de intriga, con personajes jóvenes que dan un poco de alegría a la serie, que se nos estaba poniendo muy mayor, y con la excelente presencia de los invitados americanos que cumplen sin problemas. En el lado de los peros, el retroceso caracterial de Branson (Allen Leech), y el elitismo renovado de Mary. En el lado de los pros, cada vez me gusta más el lado retorcido y misterioso de Bates, que deberían fomentar, y las vivarachas “flappers” de los felices veinte.

Puerto de Margate

Y mira tú que a los sirvientes de Downton Abbey les dan la alegría de un día libre, y se nos van a la playa. Al mar. Aunque no creo que fuera a Margate.

[Fotos] Fin de año en FeZ (Fotógraf@s en Zaragoza)

Fotografía

Se acerca el final de año y eso implica empezar a hacer memoria y recapitulación de lo vivido y de lo fotografiado. Y el pasado domingo, también el grupo de aficionados Fotógraf@s en Zaragoza, que se aglutina y organiza a través de Flickr organizó su fiesta de despedida. Paseo fotográfico al caer la tarde por el entorno de las plazas de La Seo y del Pilar, y chocolatada para calentarse y recordar los buenos momentos del año. El equipo animador del grupo nos sorprendió con un vídeo resumen del año que os dejo aquí.

Como habréis podido ver a sido un año muy animado, con muchos encuentros, visitas culturales, talleres, cursos, cafés tertulia… Y ya hay muchos proyectos para el año que viene. De aquellos en los que participe seguro que tendréis noticias. Ahora, de momento, os dejo con algunas fotografías del paseo entre la niebla del domingo pasado.

Plaza de la Seo

Quedada colectiva en la plaza del Pilar, pero la foto de grupo se hizo en los escalones de la plaza de la Seo, que a las cinco de la tarde estaba envuelta en una densa niebla. Fría tarde para pasear con la cámara de fotos.

Hombre de luces

No faltaron como podéis ver la alegría y las ganas de celebrar.

Luces

El principal objeto fotográfico, las decoraciones navideñas, el nacimiento y los mercadillos navideños.

Buenos deseos

Un árbol de los deseos, que se expresan de todos los tipos y en todos los idiomas.

Paseantes del "belén"

No mucha gente visitando el “belén” gigante de la plaza del Pilar; el frío de la tarde del domingo debió dejar a mucha gente en casa.

Pista de "nieve"

Animación entre los más pequeños en la “pista de trineos” ante la iglesia de San Juan de los Panetes.

Brasas

Y algunos asadores tenían la leña haciendo brasas para las viandas que se asarían más avanzada la tarde.

Torres en la niebla

Se aguantó el frío y la niebla con buen humor, pero a la hora acordada, nadie se demoró en acudir a la chocolatada; así que despidamos las actividades del grupo hasta el año que viene.

[Fotos] Llega la Navidad… qué se le va a hacer

Política y sociedad

Pues eso. Que llega la Navidad. Una mezcla de ritos y costumbres cristianas y paganas, acogidas por la población con extraño entusiasmo, ya que mientras oficialmente todos debemos sentirnos felices y solidarios, no dejan de ser unas fiestas que traen más tristeza que otra cosa a muchas gentes. En cualquier caso, están aquí y no lo podemos evitar. Así que para aquellos que puedan, a disfrutarlas. Para el resto, a llevarlas con dignidad y que pasen pronto. En cualquier caso, mis mejores deseos, no para estas fechas, sino para todos y cada uno de los días del año y de todos los años.

Si os vais a poner música navideña, os recomiendo el programa de ayer de Cuando los elefantes sueñan con la música. Los temas son tópicos, pero en el estilo nos saldremos un poco de lo trillado.

Lotería

Los ritos de la Navidad comienzan con el impuesto a la avaricia y a la desesperación que oficialmente se denomina Sorteo Especial de la Lotería Nacional.

Escaparates en Navidad

Pero no nos pongamos cínicos que la Navidad es tiempo de campanillas y de escaparates alegres.

Escaparates en Navidad

Donde se mezclan los motivos navideños con los meramente invernales, románticos o desenfadados.

Escaparates en Navidad

Ya sé que algunas costumbres están más asociadas al fin de año que a la Navidad, pero nunca he entendido el empeño de asociar el despelote festivo con los desprendimientos de retina.

Escaparates en Navidad

Y los juguetes... claro; los trenes de juguete, los mejores.

Escaparates en Navidad

Otros comercios van al grano, más allá de algún copo de nieve, de lo que se trata es de convertir a la ciudadanía en una nueva versión del "ataque de los clones"; ya combatiremos después la despersonalización crónica del personal con recetas del seguro.

Independencia en obras y la Navidad

Eso sí, en Zaragoza se ha perdido ambiente por las obras del tranvía, engendro amado por unos y odiado por otros.

Luces de navidad

Pero que no falten las luces, aunque este de capa caída por la ya crónica crisis que nos azota.

Luces de navidad

Aunque el capital nunca dudará en asociarse al "espíritu" de la Navidad.

Luces de navidad

De una forma u otra... claro que las fachadas iluminadas de ciertos comercios emblemáticos, ya no son lo que eran.

Belén Ibercaja

Pero miremos las cosas bellas, como la reproducción del claustro de San Juan de la Peña en los nacimientos típicos de la época.

Belén Ibercaja

Y que sea lo que sea lo que anuncie el ángel, que sean por fin buenas noticias.

Luces de navidad

Y en cualquier caso, lo dicho, sea lo que sea que suponga para cada uno estos días,... lo que pone.

Todas las fotos, tomadas una ventosa tarde de viernes, víspera de nochebuena, en Zaragoza,
con una Panasonic Lumix GF1 y M.Zuiko 45/1,8.

Felices fiestas… supongo

Política y sociedad

En estos días, buena parte de la humanidad, o por lo menos esa impresión da, está de fiesta. Naturalmente, en nuestras sociedades occidentales, todo está contaminado por la creencia religiosa dominante, la cristiana, en sus diversas versiones. Así que a estas fiestas las llamamos Navidad.

Sin embargo, yo no soy creyente, y por lo tanto la Navidad no tiene ningún significado para mí, más allá de la expresión más o menos multitudinaria de una superstición de las muchas que recorren las poblaciones humanas. Se crea un sentimiento o una presión social en el sentido de que en estos días todo es buen rollito. Independientemente de la insolidaridad creciente que nos rodea el resto del año.

Para colmo, estos días están siendo difíciles en mi entorno familiar por problemas de salud. De hecho, no pensaba tener ni tiempo para escribir estas líneas. Pero he encontrado un huequito. Lo cual hace que maldita la gracia nos hace todo este jolgorio. Ni siquiera vamos a tener la oportunidad de disfrutar apropiadamente de esos regalos que con mayor o menor prodigalidad circulan en estos días.

En la parada del autobús

Una parada de autobús, relacionada con el tema del os regalos festivos - Canon EOS 5D Mk.II, EF 50/1,8

En cualquier caso, aunque las poderosas religiones cristianas se hallan apoderado de estas fiestas, no deja de ser un reflejo de algo que se lleva celebrando por siglos y siglos. El solsticio de invierno, adaptado por las distintas religiones y supersticiones, por lo que adopta formas diversas en todo el mundo. Fiestas similares podemos encontrar entorno a los equinoccios y al solsticio de verano. Si a eso añadimos la proximidad del cambio de año del calendario gregoriano, predominante también en el mundo,… pues ya está el jolgorio montado del todo. Para bien o para mal.

Así que nada. Ya que estamos. Pues buen rollito para todos. Y que todos aquellos que pueda, que pasen muy felices fiestas.

Puesta de sol en Primrose Hill

En las proximidades del equinoccio de otoño, hace unos años en Londres, vemos el sol ponerse desde Primrose Hill - Canon Digital Ixus 400

Sobrevivir a la Navidad

Cine, Informática e internet, Páginas personales, Política y sociedad

Hoy es el día de Navidad. Lo cual, para alguien que como yo lo de las creencias religiosas lo lleva bastante mal, pues es una pesadez. En cualquier caso, hay una serie de cuestiones que me permiten sobrevivir a estas fiestas, especialmente cuando la meteorología no acompaña. Y en Zaragoza tenemos una horrible niebla instalada desde el lunes, con temperaturas bajas que no suben nada durante el día, y que no invitan a salir a pasear.

Veamos qué cosas hago para no fenecer en este empalago de buenos deseos y amor por doquier, que lamentablemente se suele agotar el día 26 de diciembre.

  • No comer ni beber mucho. De verdad. No sirve más que para estar más pesado y malhumorado por la incapacidad de hacer un digestión razonable o para mantener la cabeza centrada en algo productivo. Todo hace que las horas se dilaten, el tiempo pase más despacio, y la festividad se haga más larga todavía. Comer poco pero apetitoso es mucho mejor que atocinarse con grasosos y estúpidos asados, o empapuzarse haciendo una competición con la familia sobre quién es capaz de empujarse mayor número de pringosos langostinos.
  • Mantener algunas costumbres. Particularmente en lo que se refiere a la televisión. Lo que hay que hacer es pasar absolutamente de la programación de las televisiones comerciales al uso. Es adocenante. En su lugar, yo prefiero volver a ver algunos de mis clásicos favoritos. Y así, de aquí a Año Nuevo, volveré a ver Lo que el viento se llevó, Casablanca y El tercer hombre. También tengo algún clásico de la ciencia ficción preparado, aunque estos suelen caer más hacia Reyes. Es fija 2001, una odisea del espacio, y este año tengo preparada para volver a ver Planeta prohibido. Ideal. La tempestad de Shakespeare mezclada con el psicoanálisis de Freud, y protagonizada por un impresionante Walter Pidgeon, el payaso de Leslie Nielsen cuando todavía no era un payaso e iba de galán, y una rubia y neumática Anne Francis. Te olvidas de que es Navidad; seguro. Y vivan los “platillos volantes” cutres en buenas películas; y mueran los efectos especiales del copón en pestiños cinematográficos infumables.
  • Si hiciera bueno, salir a hacer algunas fotos. Te da el aire y haces algo creativo. Pero ya digo que estos días no está habiendo suerte.
  • Inicia un proyecto nuevo. Algo que te mantenga ocupado. Yo he estado preparando un fotoblog para mostrar mis mejores fotos. Tendréis el enlace en la columna de la izquierda. Arriba del todo. Se accede a través de carloscarreter.es. Ya os lo contaré más despacio cuando lo tenga más desarrollado.
  • Ante todo y sobretodo, no discutáis con la familia y los amigos con los que os reunáis a celebrar lo que sea que celebréis. En estos días, la cantidad de tonterías que se dicen en torno a la mesa se multiplica exponencialmente. Da igual. Sonreíd. Al fin y al cabo, los queréis. Yo por lo menos. Cualquier cosa vale… menos entrar a discutir. No servirá más que para aumentar el dolor de cabeza derivado del consumo de alcohol y de las digestiones pesadas.

Espero que estos truquillos os sean útiles. Por lo menos que palien el trauma navideño. Yo os dejo con una foto invernal. Y soleada. Que ya hecho yo de menos al astro rey.

Batallero

Picos junto los remontes de Batallero, Formigal - Fujifilm Finepix F10