Sobrevivir a la Navidad

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Hoy es el día de Navidad. Lo cual, para alguien que como yo lo de las creencias religiosas lo lleva bastante mal, pues es una pesadez. En cualquier caso, hay una serie de cuestiones que me permiten sobrevivir a estas fiestas, especialmente cuando la meteorología no acompaña. Y en Zaragoza tenemos una horrible niebla instalada desde el lunes, con temperaturas bajas que no suben nada durante el día, y que no invitan a salir a pasear.

Veamos qué cosas hago para no fenecer en este empalago de buenos deseos y amor por doquier, que lamentablemente se suele agotar el día 26 de diciembre.

  • No comer ni beber mucho. De verdad. No sirve más que para estar más pesado y malhumorado por la incapacidad de hacer un digestión razonable o para mantener la cabeza centrada en algo productivo. Todo hace que las horas se dilaten, el tiempo pase más despacio, y la festividad se haga más larga todavía. Comer poco pero apetitoso es mucho mejor que atocinarse con grasosos y estúpidos asados, o empapuzarse haciendo una competición con la familia sobre quién es capaz de empujarse mayor número de pringosos langostinos.
  • Mantener algunas costumbres. Particularmente en lo que se refiere a la televisión. Lo que hay que hacer es pasar absolutamente de la programación de las televisiones comerciales al uso. Es adocenante. En su lugar, yo prefiero volver a ver algunos de mis clásicos favoritos. Y así, de aquí a Año Nuevo, volveré a ver Lo que el viento se llevó, Casablanca y El tercer hombre. También tengo algún clásico de la ciencia ficción preparado, aunque estos suelen caer más hacia Reyes. Es fija 2001, una odisea del espacio, y este año tengo preparada para volver a ver Planeta prohibido. Ideal. La tempestad de Shakespeare mezclada con el psicoanálisis de Freud, y protagonizada por un impresionante Walter Pidgeon, el payaso de Leslie Nielsen cuando todavía no era un payaso e iba de galán, y una rubia y neumática Anne Francis. Te olvidas de que es Navidad; seguro. Y vivan los “platillos volantes” cutres en buenas películas; y mueran los efectos especiales del copón en pestiños cinematográficos infumables.
  • Si hiciera bueno, salir a hacer algunas fotos. Te da el aire y haces algo creativo. Pero ya digo que estos días no está habiendo suerte.
  • Inicia un proyecto nuevo. Algo que te mantenga ocupado. Yo he estado preparando un fotoblog para mostrar mis mejores fotos. Tendréis el enlace en la columna de la izquierda. Arriba del todo. Se accede a través de carloscarreter.es. Ya os lo contaré más despacio cuando lo tenga más desarrollado.
  • Ante todo y sobretodo, no discutáis con la familia y los amigos con los que os reunáis a celebrar lo que sea que celebréis. En estos días, la cantidad de tonterías que se dicen en torno a la mesa se multiplica exponencialmente. Da igual. Sonreíd. Al fin y al cabo, los queréis. Yo por lo menos. Cualquier cosa vale… menos entrar a discutir. No servirá más que para aumentar el dolor de cabeza derivado del consumo de alcohol y de las digestiones pesadas.

Espero que estos truquillos os sean útiles. Por lo menos que palien el trauma navideño. Yo os dejo con una foto invernal. Y soleada. Que ya hecho yo de menos al astro rey.

Batallero

Picos junto los remontes de Batallero, Formigal - Fujifilm Finepix F10

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