[Fotos] Paseando la ciudad con los “interminables” rollos de medio fotograma

Fotografía

Aquellas Olympus, las hay también de otras marcas, pero menos populares, de las que obtenías 72 fotos de un carrete de 36. No hay milagros. Simplemente, cada negativo era la mitad de los “normales”. Pero siendo cámara de tamaño muy contenido y con tantas fotos por rollo, las puedes llevar durante días en la mochila, mientras deambulas por la ciudad en todo tipo de situaciones, antes de terminar el rollo.

Os dejo aquí una muestras, una sexta parte aproximadamente, de las fotos de mi último rollo expuesto en estas condiciones. Los detalles técnicos los podéis leer, si os interesan, en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Olympus Pen F.

[Fotos] Paisajes suburbanos entre la niebla y el sol brumoso

Fotografía

En una serie de rollos de película que llevo haciendo desde el mes pasado, probando nuevas soluciones fotográficas con película tradicional, el domingo pasado mis paso me llevaron por ese lugar donde la ciudad deja de ser la ciudad y pasa a ser lo que llamamos “el campo”. Un lugar impreciso, a veces extraño, que no sabe qué quiere ser. Más si la mañana no se decide si quiere ser tristona y gris bajo la niebla, o radiante y luminosa bajo el sol. Los detalles técnicos en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Fujifilm GS645S Wide60.

[Fotos] Luz de otoño en la ciudad con película negativa en color

Fotografía

Frente al tópico de las fotografías otoñales llenas de hojas amarillas, ocres y rojizas, en mi ciudad, Zaragoza, las cosas no funcionan así. De hecho, salvo en algunas zonas de montaña, principalmente con hayedos y similares, no funcionan así en casi ningún lugar de la Europa templada. Los árboles verdes de hoja caduca, varían un poquito al amarillo y las hojas van cayendo en cuanto sopla el viento o cae la lluvia, sin esos famosos colores de otoño, más propios de otras latitudes u otros continentes.

Pero es cierto que la luz tiene otra calidad en cuanto llega el mes de octubre. Buena parte del verano, no vemos ni una nube en el cielo. La luz es dura, los atardeceres cortos. Malos tiempos para la fotografía en color. El mes de octubre en Zaragoza tiene la mejor calidad de luz. Últimamente, también noviembre, desde que las nieblas se han hecho muchísimo menos frecuentes que antaño.

Aquí os dejo algunas fotos realizadas en este último mes de octubre, mientras camino por la ciudad. Los detalles técnicos en Leica M2 + Zeiss Planar 50/2 ZM con Kodak Portra 160 para pasear en octubre.

[Fotos] caminando la ciudad con película en blanco y negro en tiempo “modorro”

Fotografía

Los primeros días de octubre no fueron de sol radiante y soleado. Justo después de regresar de mi viaje por Portugal. Más bien, días de sol velado o nublados ligeros. Una luz suave, poco contraste en las escenas urbanas, que me vinieron bien para hacer mis pruebas con distintas forma de revelar mis películas en blanco y negro.

Los detalles técnicos, como siempre para quien se sienta interesado, están en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Pentax MX. Para los demás, simplemente os dejo algunas fotografías.

[Fotos] Haciendo fotos, experimentando con película en blanco y negro y paseando la ciudad

Fotografía

Este año, para los “días del Pilar” y por culpa/gracias a la pandemia de covid-19, la ciudad ha estado mucho más tranquila de lo que corresponde habitualmente. Yo soy de los que gustan más de la tranquilidad y el silencio que de las muchedumbre y el bullicio sonoro… así son las cosas. Así que aproveché unas mañanas, frescas, algo ventosas, pero soleadas, para hacer algunos “experimentos” con película fotográfica, buscando las mejores soluciones para mi forma de hacer.

Los detalles técnicos en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Hasselblad 500CM. Para los no interesados en la técnica, como de costumbre, os dejo algunas fotos.

[Fotos] En el infrarrojo, por el centro de la ciudad

Fotografía

Este domingo pasado, con un tiempo fresco, ventoso, pero despejado y con abundante luz solar, decidí pasear con la cámara y un rollo de película en blanco y negro con sensibilidad extendida al infrarrojo. Que siempre muestran un aspecto peculiar. Nada de ‘fotosop’ ni otros trucos digitales en las fotos. Los detalles técnicos los podéis leer en Buscando contraste y comodidad de uso – Ilford SFX 200 a un IE 800.

Para los no interesados en lo técnico, os dejo las fotos, como de costumbre.

[Libro y fotos] Jack Davison y el 50 mm

Fotografía

Lo comenté hace unas semanas. Las fotografías de Jack Davison me gustaron. Las de su trabajo más reciente, pero que no está a tiro para su compra, y las de su primer libro, Photographs, que al final decidí encargar. Son fotografías muy diversas, no hay un hilo conductor claro que las una a todas, pero están en general muy bien, y algunas son muy buenas. Muy ecléctico en su estilo. En algunas me recuerda el uso del color de Saul Leiter. En otras, el expresionismo en blanco y negro de los nipones de Provoke. Pero en general, disfruto hojeando con calma el libro. Así que bien, buena incorporación a la biblioteca.

Mientras, sigo probando qué tal se lleva mi nueva Canon EOS RP con las distintas ópticas que le puedo aplicar. Y he dedicado una sesión exclusiva al estándar 50 mm que tengo desde hace tiempo. Los detalles técnicos de los observado y las características de ese objetivo lo podéis encontrar en Canon EF 50/1,4 USM sobre Canon EOS RP; la óptica que cayó en desgracia. En esta entrada, simplemente os dejo algunas fotos recientes con esta combinación de cámara y objetivo.

[Cine] Las niñas (2020)

Cine

Las niñas (2020; 43/20200907)

Reconozco que tengo un problema de confianza con el cine español. Más que con el cine español, con los medios que hablan del cine español. Cuántas veces he acudido al cine en los diez últimos años animado por los comentarios positivos de los medios, de los críticos nacionales, y he quedado profundamente decepcionado. Convencido a la larga de la connivencia entre la industria del cine y los medios para proporcionarse mutuamente clientes, pero con ausencia de una honesta crítica sobre lo que espera en las salas al espectador.

Mis fotos de hoy, aunque tomadas hace unos meses, son de lugares que han permanecido muy estables con los años. Que forman parte del paisaje de mi infancia. Y que son vecinos a algunas de las localizaciones de la película de Pilar Palomero.

También me dan miedo cuando relacionan el cine con mi tierra; Zaragoza, Aragón,… situad el ámbito geográfico donde prefiráis. Después de hablar de las viejas glorias, ya desaparecidas muchas, que esta tierra dio al séptimo arte, y en medio de tópicos, llegan las alabanzas al nuevo realizador o realizadora de turno. Cuando llego a la sala nueva decepción. Así que cuando después del festival de Málaga hubo un coro prácticamente unánime de voces alabando el trabajo del primer largometraje de ficción de la zaragoza Pilar Palomero, no puedo negar que un temblor de escepticismo me recorrió el cuerpo. Al final, este lunes pasado, vencí esa sensación y, sólo, porque no encontré compañeros que me acompañasen, en gran medida por los motivos mencionados, me fui a las más céntricas salas de cine de Zaragoza, ciudad en la que está rodada la película.

Nos cuenta Palomera la transición de la niñez a la adolescencia,… o preadolescencia, de Celia (Andrea Fandos), que vive en un piso y barrio modestos de la capital aragonesa con su madre (Natalia de Molina), muy joven y aparentemente viuda, y asistiendo a un colegio de sólo niñas, religioso, regentado por monjas católicas, donde está su principal ámbito de relación y amistades, sus compañeras de colegio. Especialmente con la llegada de una niña huérfana que ha vivido hasta el momento en Barcelona, y que va más avanzada en su transición a la adolescencia.

Sobre la historia, no hay mucho más que contar. No es una historia de planteamiento-nudo-desenlace. Es una historia de este-momento-de-una-vida. Una vida que viene de algún sitio, que vamos descubriendo durante la narración cinematográfica, y que va a alguna parte… cosa que sólo podemos inferir por el hecho de que se nos insiste que estamos en el año 92 y que conocemos la historia y las vidas de las mujeres que eran niñas en esa época y que tienen ahora 40 años. Y Celia es una de ellas. O por lo menos ese es el mensaje que se nos transmite.

He de decir que durante la proyección e inmediatamente tras la misma quedé en un estado de relativa extrañeza. Por mis vivencias personales, si lo que se nos presenta en pantalla se nos hubiera presentado como una historia que transcurre en los años 70, en el final del franquismo o principios de la transición, momentos en los que yo vivía mi adolescencia y asistía a clase en un colegio religioso católico… me hubiera parecido de lo más normal. Un fiel reflejo de la época. Pero, ¿en el año 92? ¿cuando la mayor parte de los colegios religiosos se habían habierto desde 10 años antes a la educación mixta? ¿conociendo cómo fue la niñez y adolescencia de mi hermana, con una edad intermedia entre la mía y la del personaje de la niña de la película? ¿Nada había avanzado la sociedad española en 16-17 años? Salvo algunos detalles como la música popular y alguna otra cosilla, nada diferencia la Zaragoza del 92 que presenta Palomero de la de los 70. Es casi un ambiente atemporal, donde el año tiene una importancia relativa.

Pero la película es de las que dejan un regusto. Y es un regusto positivo. Es de las que crecen en la memoria. De las que poco a poco cala lo que has visto, tanto en su aspectos formales como en su fondo. Da igual el contexto. El viaje al que asistimos es interior. Y puede realmente ser equivalente al de otras muchas niñas a lo largo de muchas década, sirviendo el entorno de mero decorado, para una sociedad que ha evolucionado mucho más lentamente de lo que imaginamos, con valores con sus cosas buenas y con sus lastres, que han permanecido con más persistencia de lo que las apariencias de modernidad nos hacía creer. Palomero rueda con un presupuesto limitado, eso es evidente. Pero le saca partido. Optando arriesgadamente por un formato 1,37:1, cuadradote, con planos muy cerrados sobre la niña protagonista y el resto de las niñas. Sacando oro de la interpretación de la niña, que está fenomenal. Pero cuando hablamos de la interpretación de niños, dejando aparte las cualidades de los mismos, para que resulten naturales, si son buenas, inevitablemente hablamos del trabajo cuidadoso y cómplice de la directora. Sin el cual, las interpretaciones infantiles no resultan.

Cuántas veces se me ha ido el pensamiento después de ver la película a comparar a Celia con Ana (Ana Torrent), la niña que magistralmente presentó Victor Erice en El espíritu de la colmena, actriz infantil a la que pocos años después Carlos Saura volvió a aprovechar también magistralmente en Cría cuervos. Si de aquellas, el recuerdo predominante son los muy abiertos ojos de la niña, en esta ocasión, en otro ambiente, con otros problemas, es la sonrisa que eventualmente aparece en el rostro de Andrea Fandos. Esta vez sí que estoy de acuerdo con los voceros de los medios y las instituciones. Estamos ante una excelente película, que merece ser vista y reflexionada. Un trabajo extremadamente meritorio, que espero que alcance el reconocimiento que merece en tiempos tan difíciles para la exhibición de la obra de arte cinematográfica.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] Color digital por el casco histórico de Zaragoza con un nuevo cuerpo de cámara

Fotografía

Quería dar vidilla a mis objetivos con montura Canon EF, que ultimamente estaban un poco parados. Pero me daba pereza, porque me he acostumbrado a las ventajas de las cámara sin espejo sobre las réflex. Así que encendí los radares hace un par de meses hasta que recientemente me llegó el chollete. Porque no me apetecía gastar mucho.

Os lo cuento más despacio en Canon EOS RP, una “rara avis” en el mercado fotográfico actual, que tiene su interés. Aquí os dejo simplemente algunas fotos.

[Fotos] El Canal Imperial de Aragon en Zaragoza, visto en el infrarrojo

Fotografía

Entre el Parque Lineal de Plaza y las esclusas de Valdegurriana, me dice Google Maps que hay 15 kilómetros. Siempre que vayas por la orilla del Canal Imperial de Aragón, a su paso por la ciudad de Zaragoza. Los kilómetros andados, en dos sábados consecutivos, para hacer estas fotos de ese recorrido han sido distancias de 19 y 12 kilómetros respectivamente. Así que hemos combinado creatividad fotográfica y beneficios para la salud cardiovascular. Ideal.

Las cosas técnicas las podéis leer en 15 kilómetros del Canal Imperial de Aragón en el infrarrojo – Fujifilm GS645S Wide 60 + Ilford SFX 200. Aquí os dejo algunas fotos.

[Arte y cultura] Entre lujo y espejos

Arte, Cultura

Quedé con tres amistades el domingo por la mañana. Hacía mucho calor. No apetecía mucho caminar. El sábado por la mañana caminé, cámara en mano, un nuevo rollo de fotos expuestas en el infrarrojo pendientes de revelar todavía, hasta las esclusas de Valdegurriana. Ida y vuelta. Por el camino del canal, vienen a ser 4,4 km. Multiplicados por dos. Como me entretuve haciendo otras cosas, vine a caminar unos 10 kilómetros. Aunque el calor no había atacado plenamente, volví cansado. Más por la necesidad de rehidratación que por el esfuerzo físico, que no supuso mayor problema. Casi todo es recorrido llano. Así que el domingo,… aunque convenientemente rehidratado, todavía estaba con una sensación de cabeza “vacía”. Lento. Por eso, cuando dijeron de pasar por Caixaforum, cosa que no hacíamos desde antes del confinamiento por la epidemia de covid-19, me pareció bien.

Como alguien dijo, “hay dos exposiciones, una buena y otra divertida”. Y así fue.

Visitamos primero la exposición “Lujo. De los asirios a Alejandro Magno”. Con fondos procedentes del British Museum, se centra principalmente en la importancia de los objetos de prestigio, de “lujo”, en las relaciones de poder y comercio en las civilizaciones que se desarrollaron en el Levante mediterráneo y Mesopotamia, desde la cultura asiria hasta la desintegración del imperio de Alejandro Magno. Aunque no traigo aquí ninguna foto demostrativa, creo que los objetos que más me impresionaron son los documentos con escritura cuneiforme. Un escritura cuyo desarrollo estuvo muy íntimamente relacionada con el comercio y las primitivas formas de contabilidad. Lujo. Dinero. Comercio. Escritura. Todo está relacionado.

La segunda exposición disponible es “Espejos. Dentro y fuera de la realidad”. Esta exposición entraría más bien dentro del terreno de la divulgación científica y de la curiosidad. Y su base está en las propiedades ópticas de los espejos y de los sistemas ópticos formados por estos. Lo engarzan un poquito en lo literario a través de las obras de Lewis Carroll. Pero… bueno. Aunque es muy entretenida. Y para un aficionado a la fotografía es de lo más divertida, quizá le falta un poquito de profundidad en sus explicaciones, quedando en ocasiones más en lo anecdótico que en lo divulgativo. Lo observé porque hubo varios experimentos que la gente no acaba de entender. Como el de la radiación infrarroja que concentrada por una lupa, quema el papel. Es la radiación infrarroja que no vemos y no la luz que sí vemos. O la confusión entre el movimiento de los fluidos, el aire, que rodea a una mano caliente, que la gente confundía con el calor en sí mismo. Y varias otras, esto sólo son ejemplos, obviamente no bien explicadas, porque la gente no se coscaba. Si te lo sabías de antemano, lo disfrutabas más. Pero bueno, todo el mundo se divertía. Tengo que volver con menos gente para hacer mis fotos a placer. Sin nadie dando prisas.

[Fotos] Hechas con Olympus… en tiempos de incertidumbre para Olympus

Fotografía

Recientemente terminé un rollo de película con mi pequeña y sumamente ligera y portable Olympus Pen EE3, una cámara de hace cincuenta años, que funciona perfectamente como bloc de notas fotográfico. Las fotos que aquí presento están realizadas en el entorno de mi lugar de trabajo. La cámara es esta.

Olympus es una marca de prestigio en el mundo de la fotografía, que lo está pasando mal en un momento en el que la venta de aparatos fotográficos lleva años de descensos continuados porque el consumidor corriente y moliente, sin especial afición por esta ciencia, técnica y arte, se conforma con la cámara de su teléfono móvil. Pero uno siente que algo bueno se pierde si lo que propone Olympus se pierde. En fin, los detalles de mi reflexión técnica están en Quo vadis, Olympus? – Olympus Pen EE3 + Ilford HP5 Plus 400. Aquí, simplemento os dejo algunas fotos.