[Fotocomentario] La ¿aburrida? arquitectura de Zaragoza

Arte, Cultura, Fotografía

En general, me gusta mi ciudad, Zaragoza, en la Comunidad autónoma de Aragón, España, para los no hispanos. Tiene un buen nivel de vida. Quizá un poco más calurosa de la cuenta en verano. Y más últimamente, pero a cambio los inviernos no son extremadamente fríos. A no ser que haya niebla. O viento; cierzo le llamamos. Que antes era casi siempre en invierno; o la una o el otro. Pero últimamente, no tanto. Tiene más de dos mil años de historia con una administración continuada, aunque con varios cambios en el nombre por la evolución fonética del mismo, Caesaraugusta [léase Kaesaraguta, no Zesaraugusta], Sarakusta, Çaragoça [leáse Tsaragotsa] y finalmente Zaragoza [que cada cual lea las zetas como tenga costumbre]. Pero salvo algún rincón aislado… es un poco gris y feota. Más que fea… con poca gracia.

Pero recientemente, o sea, hace cuatro años, escuche una interesante discusión después de una sesión de cine entre varias amistades que, con gran energía, los unos defendía ese parece mío de ciudad estéticamente sosa, frente a quienes defendían que había mucha arquitectura estupenda. No participé mucho; mi criterio es limitado en estos momentos, más allá de apreciaciones total y absolutamente subjetivas. Pero desde entonces, cuando camino por la calle con la cámara me fijo más en los edificios, y les hago fotos. De algunos de ellos, muchas veces. A ver si con el tiempo y algún influjo mágico acabo adquiriendo algún criterio. Creo que alguno voy adquiriendo, pero todavía no me atrevo a opinar en voz alta.

Las fotos de hoy proceden de este rollo: Las ISO 100 son para el verano… – Fujifilm GS645S Wide 60 con Lomography Potsdam Kino 100.

[Fotos y naturaleza] (Mal) preparando para la exposición anual de socios de Asafona

Fotografía, naturaleza

Desde hace unos años, participo en la exposición anual de los socios de Asafona (Asociación aragonesa de fotógrafos de naturaleza), que se suele celebrar todos los años en el mes de septiembre. Una exposición a la que los socios remitimos una fotografía, de tema libre, dentro de la fotografía de naturaleza, claro, y que se podrá ver en la sede de la asociación en los locales de la Agrupación artística aragonesa. Este año además es el 20º aniversario de la asociación, y además de las tradicionales jornadas con ponente diversos e interesantes, habrá una comida de celebración. Parece que este año las jornadas no coincidirán con mi segunda tanda de vacaciones, y podré participar en todo. Y cuando volví de viaje a principios de junio comencé el proceso de selección de la que podía ser mi fotografía para la exposición. Pero mi mala cabeza, junto con lo liado que he estado en junio, hizo que se me pasara la fecha y remitiera una foto, escogida con precipitación, tres días más tarde. Los pacientes y bondadosos organizadores la han aceptado y estará presente en la exposición.

Naturaleza en la ciudad o en el entorno periurbano.

Pero os voy a mostrar lo que he considerado este año, por temas y localizaciones. La foto remitida para la exposición,… tendréis que ir a visitarla para saber cuál es, pero es una de las que aquí muestro.

La mayor parte de las fotografías proceden de mis viajes. Pero alguna he considerado realizada en el entorno urbano o periurbano. Cierto es que generalmente mis paisajes urbanos se centran en la presencia del ser humano. Pero siempre hay algo de naturaleza presente, como las fotografías anteriores. El periodo que he incluido, desde julio del año pasado, después de remitir la foto para la exposición del año pasado, empezó con un viaje a Suiza y varias jornadas alpinas. Así que los paisajes de montaña han sido un fuerte posibilidad. Claro está. Tanto fotografía digital como con película tradicional.

Paisajes y flora alpina; el color, digital, el blanco y negro, con película tradicional.

En estos momentos, no es fácil encontrar paisajes puros, desprovistos de la presencia humana. Evidentemente, y la mayor parte de los fotógrafos, creo, lo hacen, podemos apuntar nuestras cámaras evitando esa presencia. Buscando el paisaje más puro posible. Sin embargo, si queremos ser testigos veraces de la realidad, tendríamos que incluir, integrar en nuestras fotografías, esa presencia humana. Son raros los rincones del mundo, y no digamos en Europa, en el que el paisaje no está alterado por la presencia del ser humano. Para bien o para mal.

Paisajes alpinos con figura.

Participo en las excursiones de la asociación con mucha menos frecuencia de la que me gustaría. Pero este año fui, y muy a gusto, lo pasé muy bien, a la excursión a Aínsa y al Geoparque mundial Unesco Sobrarbe-Pirineos. La posibilidad de remitir a la exposición las margas del Pueyo de Araguás fue una solidad posibilidad. También, tanto en versión digital como en película tradicional.

Texturas y patrones estratificados en las margas del Sobrarbe, en el Pueyo de Araguás.

Y si el periodo de selección de la foto había comenzado en los Alpes, también terminó en los Alpes. En esta ocasión en los Alpes Dolimitas en Italia, y también en el Tirol austriaco. No me faltan los paisajes de los imponentes macizos dolomíticos o de los densos bosques de las zonas más bajas de esos montes.

Alpes Dolomitas en el Tirol del Sur.

Y en este viaje le sacamos mucho partido a las aplicaciones de identificación de la flora alpina. Así, entre gencianas, calderones, y otras flores y plantas, fuimos disfrutando también del micropaisaje alpino.

Flora alpina en los Alpes Dolomitas.

Las medidas de la fotografía a exponer están predeterminadas con antelación. Con el fin de dar uniformidad, aprovechando adecuadamente los marcos que posee la asociación para estos eventos, las fotografías son reproducidas a una tamaño de 45 x 30 cm, por lo que se pide que tengan unas dimensiones adecuadas para una copia de buena calidad. Esto restringe algo los formatos. Y la verdad es que la mayor parte de mis fotografías digitales no son homotéticas con la razón 3:2 solicitada. Tengo que hacer reencuadres en mis originales, a veces posibles, a veces no. Incluso concebí la posibilidad de incluir un panorama, dejando un amplio espacio blanco a su alrededor. Un panorama no planificado a partir de dos negativos de película en blanco y negro.

Las montañas de la Nordkette, al norte de la ciudad austriaca de Innsbruck, capital del Tirol.

Pero todo este proceso de reflexión para la elección de la foto es un poco teórico. Porque como ya he dicho al principio, por mi mala cabeza, la foto la escogí al vuelo, pasado ya de plazo. En fin. Esperemos que haga un papel digno en el ámbito de la exposición. Los socios ya hemos podido ver las fotos, a la hora de votar las que formarán parte del calendario 2023 de la exposición, y algunas muy muy muy buenas.

[Cultura] Vampiro soy… medio loco estoy…

Cultura

Tengo la sensación de que en un tiempo pasado ya había titulado una entrada de este Cuaderno de ruta de forma parecida. Viene de una cancioncilla más o menos popular entre críos y adolescentes en los años 60 y 70. Más bien 70, creo. El caso es que este lunes pasado, cuando salí de mi lugar de trabajo, decidí dar una vuelta. Está haciendo una semana horrible, gris, feísima, con un luz de un muermo aplastante, y con unas temperaturas que no saben ser ni frías ni templadas… pero que a mí me han dejado más bien frío, aunque a las cuatro de la tarde me sobre el chaquetón. El caso es que esta gris frialdad del día hizo que al pasar por Caixaforum Zaragoza, viendo que tenían una nueva exposición dedicada a los vampiros, entrase a cotillear antes de irme a casa.

Por supuesto, aunque el persona más conocido del mundo vampírico, el conde Drácula, sea una creación literaria de Bram Stoker, lo que tenemos clavado en nuestra imaginación y pensamiento es la iconografía sobre el personaje, tal cual o bajo su sorteador de derecho de autor, Nosferatu, que nos ha legado el cine. Y esta abundante inconografía ocupa un amplio espacio en diversas secciones de la exposición. Pero sinceramente… no soy yo un gran aficionado al conde transilvano. Ni al cine de terror gótico, o no gótico, en general. Creo que de sus representaciones en el cine, la que más me ha divertido siempre es aquella que debemos a Polanski. Parodia que pone de manifiesto los grandes defectos del conde; aristócrata, narcisista, machista… un fascista en líneas generales. Y los antagonistas del conde, tan británicos ellos de la época victoriana tardía… no me caen mucho mejor.

Pero hay una multitud de derivados en la cultura popular del mito vampírico-draculiano que si me divierten, me gustan, me atraen… me complacen de formas diversas.

Qué ideal esa portada de Harper’s Bazaar en plena guerra mundial, toda patriótica, promoviendo las donaciones de sangre para los heridos, en la que aparece una jovencísima, adolescente, Betty Persky, todavía no era Lauren Bacall, antes de ser descubierta por Howard Hawks y Humphrey Bogart para disfrute y admiración de todos los cinéfilos. Aprovecho esta referencia cultural, para lanzar un ataque en mi cruzada anti doblaje en el cine y en pro de las versiones originales. En Rear Window (La ventana indiscreta), la novia del fotógrafo lesionado, Grace Kelly, en su versión doblada, anuncia que viene de hacer, o va a hacer, un recado a los «almacenes Harper»… Hay que ver la versión original para percatarse que es una modelo profesional, similar a la Bacall, que va o viene a la revista Harper’s Bazaar a sus cosas. En fin… lo que nos hemos perdido por los «espléndido doblajes españoles, de los mejores del mundo».

Y que decir de la estupenda imagen de la no menos estupenda Maggie Cheung, embutida en látex, en su peculiar encarnación de Irma Vep en la película del mismo nombre de Oliver Assayas, que vi recientemente en Mubi, y que hace homenaje de la película Les vampires de Louis Feuillade, donde aparece por primera vez el personaje de Irma interpretado por Musidora. Percatémonos que «Irma Vep» es un anagrama de «VampIre»…

Por otro lado, la temática vampírica ha influido en muchos otros ámbitos de la cultura y el arte, tanto en el plano popular como en el más culto. Nunca he sido fan de la afamada película que Coppola hizo en los años 90 sobre el famoso conde; a quién se le ocurre pensar que Winona Ryder tiene madera de Nina Murray… Pero sin duda, el diseño de producción y otros gremios artísticos de la película son de altísimo nivel y una referencia. Como pueden ser los diseños de vestuario de la japonesa Eiko Ishioka para la película.

Y ese autorretrato vampírico de la pintora Claire Tabouret, entre la inocencia, el desvalimiento y el terror hemófago, que por algún motivo llevó mi pensamiento a una de las películas sobre vampiros que sí me gustó, y que nos llegó desde las frialdades nórdicas suecas. La versión que a continuación hicieron los USamericanos, no… esa no me gustó. Curiosamente, no encontré en la exposición ninguna referencia a esa variante del fenómeno vampírico. Mucho más interesante desde muchos puntos de vista que las dedicadas al conde dichoso.

Son muchas más las referencia en la cultura popular que se pueden encontrar al mito vampírico. Algunas de los más divertidas las encontramos en la prensa, especialmente en la prensa satírica, aunque no solamente, generalmente asociando el concepto de actitud vampírica a los poderes económicos y los poderes fácticos. También son características la multitud de adaptaciones a la historieta, cómic o novela gráfica o como lo queráis llamar. Medio en el que además se ha visto sometido a menos tensiones censoras, y ha dado rienda suelta a las connotaciones sexuales de la agresión del vampiro, como nuevo lobo féroz para las caperucitas modernas. Aunque también ha dado lugar al nacimiento de numerosas vampiras. Literatura, televisión… en las últimas décadas no han faltado adaptaciones del mito vampírico y muchas de ellas son mencionadas en la exposición. Quizá demasiado escueta para todos los frentes que puede abarcar el tema.

Entretenida, sin duda. ¿Recomendable? Depende de lo que te interese el tema.

[Fotos] Paseando la ciudad con los «interminables» rollos de medio fotograma

Fotografía

Aquellas Olympus, las hay también de otras marcas, pero menos populares, de las que obtenías 72 fotos de un carrete de 36. No hay milagros. Simplemente, cada negativo era la mitad de los «normales». Pero siendo cámara de tamaño muy contenido y con tantas fotos por rollo, las puedes llevar durante días en la mochila, mientras deambulas por la ciudad en todo tipo de situaciones, antes de terminar el rollo.

Os dejo aquí una muestras, una sexta parte aproximadamente, de las fotos de mi último rollo expuesto en estas condiciones. Los detalles técnicos los podéis leer, si os interesan, en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Olympus Pen F.

[Fotos] Paisajes suburbanos entre la niebla y el sol brumoso

Fotografía

En una serie de rollos de película que llevo haciendo desde el mes pasado, probando nuevas soluciones fotográficas con película tradicional, el domingo pasado mis paso me llevaron por ese lugar donde la ciudad deja de ser la ciudad y pasa a ser lo que llamamos «el campo». Un lugar impreciso, a veces extraño, que no sabe qué quiere ser. Más si la mañana no se decide si quiere ser tristona y gris bajo la niebla, o radiante y luminosa bajo el sol. Los detalles técnicos en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Fujifilm GS645S Wide60.

[Fotos] Luz de otoño en la ciudad con película negativa en color

Fotografía

Frente al tópico de las fotografías otoñales llenas de hojas amarillas, ocres y rojizas, en mi ciudad, Zaragoza, las cosas no funcionan así. De hecho, salvo en algunas zonas de montaña, principalmente con hayedos y similares, no funcionan así en casi ningún lugar de la Europa templada. Los árboles verdes de hoja caduca, varían un poquito al amarillo y las hojas van cayendo en cuanto sopla el viento o cae la lluvia, sin esos famosos colores de otoño, más propios de otras latitudes u otros continentes.

Pero es cierto que la luz tiene otra calidad en cuanto llega el mes de octubre. Buena parte del verano, no vemos ni una nube en el cielo. La luz es dura, los atardeceres cortos. Malos tiempos para la fotografía en color. El mes de octubre en Zaragoza tiene la mejor calidad de luz. Últimamente, también noviembre, desde que las nieblas se han hecho muchísimo menos frecuentes que antaño.

Aquí os dejo algunas fotos realizadas en este último mes de octubre, mientras camino por la ciudad. Los detalles técnicos en Leica M2 + Zeiss Planar 50/2 ZM con Kodak Portra 160 para pasear en octubre.

[Fotos] caminando la ciudad con película en blanco y negro en tiempo «modorro»

Fotografía

Los primeros días de octubre no fueron de sol radiante y soleado. Justo después de regresar de mi viaje por Portugal. Más bien, días de sol velado o nublados ligeros. Una luz suave, poco contraste en las escenas urbanas, que me vinieron bien para hacer mis pruebas con distintas forma de revelar mis películas en blanco y negro.

Los detalles técnicos, como siempre para quien se sienta interesado, están en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Pentax MX. Para los demás, simplemente os dejo algunas fotografías.

[Fotos] Haciendo fotos, experimentando con película en blanco y negro y paseando la ciudad

Fotografía

Este año, para los «días del Pilar» y por culpa/gracias a la pandemia de covid-19, la ciudad ha estado mucho más tranquila de lo que corresponde habitualmente. Yo soy de los que gustan más de la tranquilidad y el silencio que de las muchedumbre y el bullicio sonoro… así son las cosas. Así que aproveché unas mañanas, frescas, algo ventosas, pero soleadas, para hacer algunos «experimentos» con película fotográfica, buscando las mejores soluciones para mi forma de hacer.

Los detalles técnicos en Ilford FP4 Plus 125 a IE 400 – En Hasselblad 500CM. Para los no interesados en la técnica, como de costumbre, os dejo algunas fotos.

[Fotos] En el infrarrojo, por el centro de la ciudad

Fotografía

Este domingo pasado, con un tiempo fresco, ventoso, pero despejado y con abundante luz solar, decidí pasear con la cámara y un rollo de película en blanco y negro con sensibilidad extendida al infrarrojo. Que siempre muestran un aspecto peculiar. Nada de ‘fotosop’ ni otros trucos digitales en las fotos. Los detalles técnicos los podéis leer en Buscando contraste y comodidad de uso – Ilford SFX 200 a un IE 800.

Para los no interesados en lo técnico, os dejo las fotos, como de costumbre.

[Libro y fotos] Jack Davison y el 50 mm

Fotografía

Lo comenté hace unas semanas. Las fotografías de Jack Davison me gustaron. Las de su trabajo más reciente, pero que no está a tiro para su compra, y las de su primer libro, Photographs, que al final decidí encargar. Son fotografías muy diversas, no hay un hilo conductor claro que las una a todas, pero están en general muy bien, y algunas son muy buenas. Muy ecléctico en su estilo. En algunas me recuerda el uso del color de Saul Leiter. En otras, el expresionismo en blanco y negro de los nipones de Provoke. Pero en general, disfruto hojeando con calma el libro. Así que bien, buena incorporación a la biblioteca.

Mientras, sigo probando qué tal se lleva mi nueva Canon EOS RP con las distintas ópticas que le puedo aplicar. Y he dedicado una sesión exclusiva al estándar 50 mm que tengo desde hace tiempo. Los detalles técnicos de los observado y las características de ese objetivo lo podéis encontrar en Canon EF 50/1,4 USM sobre Canon EOS RP; la óptica que cayó en desgracia. En esta entrada, simplemente os dejo algunas fotos recientes con esta combinación de cámara y objetivo.

[Cine] Las niñas (2020)

Cine

Las niñas (2020; 43/20200907)

Reconozco que tengo un problema de confianza con el cine español. Más que con el cine español, con los medios que hablan del cine español. Cuántas veces he acudido al cine en los diez últimos años animado por los comentarios positivos de los medios, de los críticos nacionales, y he quedado profundamente decepcionado. Convencido a la larga de la connivencia entre la industria del cine y los medios para proporcionarse mutuamente clientes, pero con ausencia de una honesta crítica sobre lo que espera en las salas al espectador.

Mis fotos de hoy, aunque tomadas hace unos meses, son de lugares que han permanecido muy estables con los años. Que forman parte del paisaje de mi infancia. Y que son vecinos a algunas de las localizaciones de la película de Pilar Palomero.

También me dan miedo cuando relacionan el cine con mi tierra; Zaragoza, Aragón,… situad el ámbito geográfico donde prefiráis. Después de hablar de las viejas glorias, ya desaparecidas muchas, que esta tierra dio al séptimo arte, y en medio de tópicos, llegan las alabanzas al nuevo realizador o realizadora de turno. Cuando llego a la sala nueva decepción. Así que cuando después del festival de Málaga hubo un coro prácticamente unánime de voces alabando el trabajo del primer largometraje de ficción de la zaragoza Pilar Palomero, no puedo negar que un temblor de escepticismo me recorrió el cuerpo. Al final, este lunes pasado, vencí esa sensación y, sólo, porque no encontré compañeros que me acompañasen, en gran medida por los motivos mencionados, me fui a las más céntricas salas de cine de Zaragoza, ciudad en la que está rodada la película.

Nos cuenta Palomera la transición de la niñez a la adolescencia,… o preadolescencia, de Celia (Andrea Fandos), que vive en un piso y barrio modestos de la capital aragonesa con su madre (Natalia de Molina), muy joven y aparentemente viuda, y asistiendo a un colegio de sólo niñas, religioso, regentado por monjas católicas, donde está su principal ámbito de relación y amistades, sus compañeras de colegio. Especialmente con la llegada de una niña huérfana que ha vivido hasta el momento en Barcelona, y que va más avanzada en su transición a la adolescencia.

Sobre la historia, no hay mucho más que contar. No es una historia de planteamiento-nudo-desenlace. Es una historia de este-momento-de-una-vida. Una vida que viene de algún sitio, que vamos descubriendo durante la narración cinematográfica, y que va a alguna parte… cosa que sólo podemos inferir por el hecho de que se nos insiste que estamos en el año 92 y que conocemos la historia y las vidas de las mujeres que eran niñas en esa época y que tienen ahora 40 años. Y Celia es una de ellas. O por lo menos ese es el mensaje que se nos transmite.

He de decir que durante la proyección e inmediatamente tras la misma quedé en un estado de relativa extrañeza. Por mis vivencias personales, si lo que se nos presenta en pantalla se nos hubiera presentado como una historia que transcurre en los años 70, en el final del franquismo o principios de la transición, momentos en los que yo vivía mi adolescencia y asistía a clase en un colegio religioso católico… me hubiera parecido de lo más normal. Un fiel reflejo de la época. Pero, ¿en el año 92? ¿cuando la mayor parte de los colegios religiosos se habían habierto desde 10 años antes a la educación mixta? ¿conociendo cómo fue la niñez y adolescencia de mi hermana, con una edad intermedia entre la mía y la del personaje de la niña de la película? ¿Nada había avanzado la sociedad española en 16-17 años? Salvo algunos detalles como la música popular y alguna otra cosilla, nada diferencia la Zaragoza del 92 que presenta Palomero de la de los 70. Es casi un ambiente atemporal, donde el año tiene una importancia relativa.

Pero la película es de las que dejan un regusto. Y es un regusto positivo. Es de las que crecen en la memoria. De las que poco a poco cala lo que has visto, tanto en su aspectos formales como en su fondo. Da igual el contexto. El viaje al que asistimos es interior. Y puede realmente ser equivalente al de otras muchas niñas a lo largo de muchas década, sirviendo el entorno de mero decorado, para una sociedad que ha evolucionado mucho más lentamente de lo que imaginamos, con valores con sus cosas buenas y con sus lastres, que han permanecido con más persistencia de lo que las apariencias de modernidad nos hacía creer. Palomero rueda con un presupuesto limitado, eso es evidente. Pero le saca partido. Optando arriesgadamente por un formato 1,37:1, cuadradote, con planos muy cerrados sobre la niña protagonista y el resto de las niñas. Sacando oro de la interpretación de la niña, que está fenomenal. Pero cuando hablamos de la interpretación de niños, dejando aparte las cualidades de los mismos, para que resulten naturales, si son buenas, inevitablemente hablamos del trabajo cuidadoso y cómplice de la directora. Sin el cual, las interpretaciones infantiles no resultan.

Cuántas veces se me ha ido el pensamiento después de ver la película a comparar a Celia con Ana (Ana Torrent), la niña que magistralmente presentó Victor Erice en El espíritu de la colmena, actriz infantil a la que pocos años después Carlos Saura volvió a aprovechar también magistralmente en Cría cuervos. Si de aquellas, el recuerdo predominante son los muy abiertos ojos de la niña, en esta ocasión, en otro ambiente, con otros problemas, es la sonrisa que eventualmente aparece en el rostro de Andrea Fandos. Esta vez sí que estoy de acuerdo con los voceros de los medios y las instituciones. Estamos ante una excelente película, que merece ser vista y reflexionada. Un trabajo extremadamente meritorio, que espero que alcance el reconocimiento que merece en tiempos tan difíciles para la exhibición de la obra de arte cinematográfica.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Fotos] Color digital por el casco histórico de Zaragoza con un nuevo cuerpo de cámara

Fotografía

Quería dar vidilla a mis objetivos con montura Canon EF, que ultimamente estaban un poco parados. Pero me daba pereza, porque me he acostumbrado a las ventajas de las cámara sin espejo sobre las réflex. Así que encendí los radares hace un par de meses hasta que recientemente me llegó el chollete. Porque no me apetecía gastar mucho.

Os lo cuento más despacio en Canon EOS RP, una «rara avis» en el mercado fotográfico actual, que tiene su interés. Aquí os dejo simplemente algunas fotos.