[Cultura] Vampiro soy… medio loco estoy…

Cultura

Tengo la sensación de que en un tiempo pasado ya había titulado una entrada de este Cuaderno de ruta de forma parecida. Viene de una cancioncilla más o menos popular entre críos y adolescentes en los años 60 y 70. Más bien 70, creo. El caso es que este lunes pasado, cuando salí de mi lugar de trabajo, decidí dar una vuelta. Está haciendo una semana horrible, gris, feísima, con un luz de un muermo aplastante, y con unas temperaturas que no saben ser ni frías ni templadas… pero que a mí me han dejado más bien frío, aunque a las cuatro de la tarde me sobre el chaquetón. El caso es que esta gris frialdad del día hizo que al pasar por Caixaforum Zaragoza, viendo que tenían una nueva exposición dedicada a los vampiros, entrase a cotillear antes de irme a casa.

Por supuesto, aunque el persona más conocido del mundo vampírico, el conde Drácula, sea una creación literaria de Bram Stoker, lo que tenemos clavado en nuestra imaginación y pensamiento es la iconografía sobre el personaje, tal cual o bajo su sorteador de derecho de autor, Nosferatu, que nos ha legado el cine. Y esta abundante inconografía ocupa un amplio espacio en diversas secciones de la exposición. Pero sinceramente… no soy yo un gran aficionado al conde transilvano. Ni al cine de terror gótico, o no gótico, en general. Creo que de sus representaciones en el cine, la que más me ha divertido siempre es aquella que debemos a Polanski. Parodia que pone de manifiesto los grandes defectos del conde; aristócrata, narcisista, machista… un fascista en líneas generales. Y los antagonistas del conde, tan británicos ellos de la época victoriana tardía… no me caen mucho mejor.

Pero hay una multitud de derivados en la cultura popular del mito vampírico-draculiano que si me divierten, me gustan, me atraen… me complacen de formas diversas.

Qué ideal esa portada de Harper’s Bazaar en plena guerra mundial, toda patriótica, promoviendo las donaciones de sangre para los heridos, en la que aparece una jovencísima, adolescente, Betty Persky, todavía no era Lauren Bacall, antes de ser descubierta por Howard Hawks y Humphrey Bogart para disfrute y admiración de todos los cinéfilos. Aprovecho esta referencia cultural, para lanzar un ataque en mi cruzada anti doblaje en el cine y en pro de las versiones originales. En Rear Window (La ventana indiscreta), la novia del fotógrafo lesionado, Grace Kelly, en su versión doblada, anuncia que viene de hacer, o va a hacer, un recado a los “almacenes Harper”… Hay que ver la versión original para percatarse que es una modelo profesional, similar a la Bacall, que va o viene a la revista Harper’s Bazaar a sus cosas. En fin… lo que nos hemos perdido por los “espléndido doblajes españoles, de los mejores del mundo”.

Y que decir de la estupenda imagen de la no menos estupenda Maggie Cheung, embutida en látex, en su peculiar encarnación de Irma Vep en la película del mismo nombre de Oliver Assayas, que vi recientemente en Mubi, y que hace homenaje de la película Les vampires de Louis Feuillade, donde aparece por primera vez el personaje de Irma interpretado por Musidora. Percatémonos que “Irma Vep” es un anagrama de “VampIre”…

Por otro lado, la temática vampírica ha influido en muchos otros ámbitos de la cultura y el arte, tanto en el plano popular como en el más culto. Nunca he sido fan de la afamada película que Coppola hizo en los años 90 sobre el famoso conde; a quién se le ocurre pensar que Winona Ryder tiene madera de Nina Murray… Pero sin duda, el diseño de producción y otros gremios artísticos de la película son de altísimo nivel y una referencia. Como pueden ser los diseños de vestuario de la japonesa Eiko Ishioka para la película.

Y ese autorretrato vampírico de la pintora Claire Tabouret, entre la inocencia, el desvalimiento y el terror hemófago, que por algún motivo llevó mi pensamiento a una de las películas sobre vampiros que sí me gustó, y que nos llegó desde las frialdades nórdicas suecas. La versión que a continuación hicieron los USamericanos, no… esa no me gustó. Curiosamente, no encontré en la exposición ninguna referencia a esa variante del fenómeno vampírico. Mucho más interesante desde muchos puntos de vista que las dedicadas al conde dichoso.

Son muchas más las referencia en la cultura popular que se pueden encontrar al mito vampírico. Algunas de los más divertidas las encontramos en la prensa, especialmente en la prensa satírica, aunque no solamente, generalmente asociando el concepto de actitud vampírica a los poderes económicos y los poderes fácticos. También son características la multitud de adaptaciones a la historieta, cómic o novela gráfica o como lo queráis llamar. Medio en el que además se ha visto sometido a menos tensiones censoras, y ha dado rienda suelta a las connotaciones sexuales de la agresión del vampiro, como nuevo lobo féroz para las caperucitas modernas. Aunque también ha dado lugar al nacimiento de numerosas vampiras. Literatura, televisión… en las últimas décadas no han faltado adaptaciones del mito vampírico y muchas de ellas son mencionadas en la exposición. Quizá demasiado escueta para todos los frentes que puede abarcar el tema.

Entretenida, sin duda. ¿Recomendable? Depende de lo que te interese el tema.

[Arte y cultura] La Belle Époque en Caixaforum Zaragoza

Arte, Cultura

Hace ya unos cuantos años, me di cuenta que entre los (algunos) españoles había un error de concepto de lo que fue la Belle Époque. En algunos casos, venía de la oscarizada película de Trueba, que transcurría en los tiempos del fin de dictaduras/dictablandas y advenimientos de repúblicas. Pero el caso es que ni siquiera el pastiche de música pop y dama de las camelias situado en la auténtica Belle Époque, ayudó a situar correctamente esos tiempos en la historia para mucha gente. No. La Belle Époque no es el París de los “felices veinte”. Es la época que transcurre entre el último cuarto del siglo XIX y los primeros años del XX. Y fue especialmente activa, efectivamente, en París, donde empiezan a surgir protovanguardias diversas, a ponerse interesante el ambiente cultural y artístico.

El caso es que desde unas semanas disponemos en Caixaforum Zaragoza de la exposición El espíritu de Montmartre en tiempos de Tolouse-Lautrec. Y ayer, que necesitaba hacer tiempo entre la hora en que salí de trabajar y el momento adecuado para hacer unos recados, me metí a verla. De lo más tranquilo. Estuve solo, con alguna de las empleadas de la sala de exposiciones. Aunque no tenía mucho tiempo, la pude contemplar a placer.

Es estupenda. Muy bien comisariada, con obras muy variadas, con excelentes comentarios que te sitúan en los tiempos históricos y en el entorno social del momento, además es muy entretenida y divertida. Muy colorida, y con una mezcla de anecdotario y conocimiento, que hace que se te pase el tiempo mientras contemplas la exposición con rapidez. Me quedé con ganas de adquirir el catálogo de la exposición, pero la tienda no estaba abierta todavía. No pasa nada. Tengo unos días de fiesta a final de mes… y me escaparé de nuevo a visitarla. Algún día pronto por la mañana, para que haya poca gente también.

[Fotos] Museos municipales gratis el primer domingo de mes

Cultura

Esta semana no tengo que ir a trabajar. Fiesta hasta el lunes que viene, día que sufriré como una pesadilla, porque cada vez me acostumbro más rápidamente a todas las cosas que puedes hacer en tu vida si no tienes que dedicar ocho horas a trabajar. Y eso que mi trabajo me gusta. Mi empresa no tanto… o nada. Es una administración pública… pero da igual, una empresa en la que sus provisionales consejos de administración (los gobiernos) y sus accionistas (los ciudadanos que pagan impuestos) odian a sus trabajadores. Incluso a los que trabajamos en sanidad, aunque aplaudan cuando los encierran en casa por un virus que se desmadra. Si existen las “lágrimas” del cocodrilo, esos aplausos ahora se sienten parecidos… Curiosamente, los accionistas (los ciudadanos que pagan impuestos) nos envidian,… por lo del trabajo fijo de por vida. Pero bueno… no es de eso de lo que quería hablar.

Estoy de fiesta. Y aunque dedico mucho tiempo a temas pendientes, más que al disfrute del ocio, también a este le dedico un tiempo. Como cuando escribo estas líneas. El domingo 6 fue día de celebraciones sociopolíticas, ignoradas por los accionistas de mi empresa (los ciudadanos), básicamente porque los únicos que se apuntan a ellas son los consejos de administración (los gobiernos), a los que los accionistas también odian, a pesar de que son ellos los que los eligen cada 4 años. O menos. Pero también fue primer domingo de mes, y eso significa que los museos municipales de Zaragoza son gratis ese día. Y aunque he ido muchas veces con mis cámaras, no me canso. Así que, sacudiéndonos la pereza, fuimos prontito al Museo Pablo Gargallo y luego al del Fuego y los Bomberos. Os dejo unas cuantas fotos de ambos.

[Arte y cultura] Entre lujo y espejos

Arte, Cultura

Quedé con tres amistades el domingo por la mañana. Hacía mucho calor. No apetecía mucho caminar. El sábado por la mañana caminé, cámara en mano, un nuevo rollo de fotos expuestas en el infrarrojo pendientes de revelar todavía, hasta las esclusas de Valdegurriana. Ida y vuelta. Por el camino del canal, vienen a ser 4,4 km. Multiplicados por dos. Como me entretuve haciendo otras cosas, vine a caminar unos 10 kilómetros. Aunque el calor no había atacado plenamente, volví cansado. Más por la necesidad de rehidratación que por el esfuerzo físico, que no supuso mayor problema. Casi todo es recorrido llano. Así que el domingo,… aunque convenientemente rehidratado, todavía estaba con una sensación de cabeza “vacía”. Lento. Por eso, cuando dijeron de pasar por Caixaforum, cosa que no hacíamos desde antes del confinamiento por la epidemia de covid-19, me pareció bien.

Como alguien dijo, “hay dos exposiciones, una buena y otra divertida”. Y así fue.

Visitamos primero la exposición “Lujo. De los asirios a Alejandro Magno”. Con fondos procedentes del British Museum, se centra principalmente en la importancia de los objetos de prestigio, de “lujo”, en las relaciones de poder y comercio en las civilizaciones que se desarrollaron en el Levante mediterráneo y Mesopotamia, desde la cultura asiria hasta la desintegración del imperio de Alejandro Magno. Aunque no traigo aquí ninguna foto demostrativa, creo que los objetos que más me impresionaron son los documentos con escritura cuneiforme. Un escritura cuyo desarrollo estuvo muy íntimamente relacionada con el comercio y las primitivas formas de contabilidad. Lujo. Dinero. Comercio. Escritura. Todo está relacionado.

La segunda exposición disponible es “Espejos. Dentro y fuera de la realidad”. Esta exposición entraría más bien dentro del terreno de la divulgación científica y de la curiosidad. Y su base está en las propiedades ópticas de los espejos y de los sistemas ópticos formados por estos. Lo engarzan un poquito en lo literario a través de las obras de Lewis Carroll. Pero… bueno. Aunque es muy entretenida. Y para un aficionado a la fotografía es de lo más divertida, quizá le falta un poquito de profundidad en sus explicaciones, quedando en ocasiones más en lo anecdótico que en lo divulgativo. Lo observé porque hubo varios experimentos que la gente no acaba de entender. Como el de la radiación infrarroja que concentrada por una lupa, quema el papel. Es la radiación infrarroja que no vemos y no la luz que sí vemos. O la confusión entre el movimiento de los fluidos, el aire, que rodea a una mano caliente, que la gente confundía con el calor en sí mismo. Y varias otras, esto sólo son ejemplos, obviamente no bien explicadas, porque la gente no se coscaba. Si te lo sabías de antemano, lo disfrutabas más. Pero bueno, todo el mundo se divertía. Tengo que volver con menos gente para hacer mis fotos a placer. Sin nadie dando prisas.

[Arte y salud] 34 ºC

Arte, Cultura

Desde hace unos años, los primeros domingos de mes, cuando los museos municipales son gratis, teníamos la costumbre de visitar uno de ellos por la mañana y luego tomar un aperitivo antes de volver a casa a comer. Eventualmente, algún pequeño grupo de amigos comíamos fuera. Bien porque el aperitivo contenía una suficiente cantidad de picoteo, que hacía innecesaria una comida formal al mediodía, bien porque nos buscábamos algún sitio tranquilo para comer mientras conversábamos.

La última vez que lo hicimos fue el domingo 1 de marzo, día en el que, como teníamos visitantes de fuera de la ciudad con niños, escogimos el Museo del Fuego y los Bomberos, también aquí. Pero no habíamos vuelto. Primero por el confinamiento impuesto por la epidemia de covid-19. Luego,… porque no hemos vuelto a coincidir en la posibilidad de retomar nuestras agradables rutinas del pasado. Una pena.

Ayer me di una buena caminata en compañía de una buena amiga. Como hice fotos, ya os contaré. Pero a lo tonto modorro, caminamos durante más de 18 kilometros, según he calculado en Google Maps. Así que hoy me lo iba a tomar con tranquilidad. No obstante, no quería apoltronarme en casa. Así que he pensado en bajar al Museo Pablo Gargallo, que abre los domingos a las 10 de la mañana. Bajando pronto, caminando, sin calor, te evitas el encontrarte mucha gente. En los domingo de entrada gratis, solía acudir bastante gente, pero para mí es una incertidumbre lo que hace esa gente ahora. Y el museo ha establecido un límite en el tercio del aforo habitual autorizado. Así que yendo pronto, para llegar poco después de la hora de apertura, suponía que no tendría ningún problema de acceso.

Efectivamente. He llegado poco antes de las diez y cuarto de la mañana. Y aunque las terrazas cercanas estaban muy concurridas de gente desayunando, en el museo, sin contarme a mí, he visto a cuatro empleadas municipales y una visitante. Nada más. Al llegar, una de las empleadas se ha acercado con una “pistola”… que he supuesto era un termómetro. Me ha sorprendido esta práctica como control de acceso de personas infectadas; yo la suponía totalmente desacreditada. Pero parece que está en vigor en las instalaciones municipales. Con un tono cordial, he supuesto que con una sonrisa por la expresión de los ojos, por la mascarilla no veía el gesto en la boca del a empleada, me ha dicho: “34 ºC”. He tenido que contenerme para no echarme a reír. Le hecho un comentario sobre la inutilidad de la medida, aunque sin extenderme mucho; aunque también le hecho comprender que ella estaba haciendo el trabajo que le habían encomendado y mi respeto hacia ella.

Si realmente mi temperatura corporal hubiese sido en ese momento 34 ºC… hubiera significado que estaba en hipotermia. No grave. Pero probablemente con síntomas. Torpeza al hablar, escalofrío, cierta descoordinación en los movimientos. La realidad, supongo, es que mi temperatura corporal real estaría en algún punto algo por encima de los 36 ºC. Como venía de la calle, mi piel se encontraba refrescada por el viento fresco que soplaba a esas horas de la mañana. Como he bajado caminando a un ritmo garboso, una fina película de sudor cubría alguna partes de mi cuerpo, y al evaporarse, colaboraba a bajar más la temperatura de mi piel. Con un cierto impacto en mi temperatura corporal, lo cierto es que el paseo ha sido muy agradable, pero ni de lejos para llegar a la temperatura que la empleada municipal ha encontrado tan satisfactoria.

Vamos al mundo real. Si un enfermo de covid-19 está enfermo con fiebre… no tiene ganas para ir a visitar un museo. Nada le obliga y no va. Y si es asintomático, no tiene fiebre y la medida de control es absurda. Además, si suponemos esa diferencia de dos grados entre la temperatura interna de la persona y la de la piel de la frente… una persona con 38,5 ºC podría dar en la “pistola” sólo 36,5 ºC. Y si en lugar de ser un acto de ocio, fuese una obligación… pues es conocido que en los viajes a Asia, cuando se sabe que hay controles de temperatura en el aeropuerto, los viajeros experimentados se toman su comprimido de paracetamol o ibuprofeno 30 o 45 minutos antes del aterrizaje. Incluso lo ofrecen a otros viajeros, para evitar problemas a todos si uno sólo de ellos da una temperatura alta.

Como digo, una medida, la de tomar la temperatura con una de estas “pistolitas”, que yo daba por totalmente desacreditada. Lo que no han hecho, algo que sí es una medida adecuada, es ofrecerme un gel o líquido hidroalcohólico para higienizar las manos. Y recordarme evitar tocar nada o acercarme a otros visitantes. Esas medidas sí que son correctas. Como no estábamos más que dos visitante, educados, que no hemos tocado nada… poco problema. Yo he disfrutado, como de costumbre, porque es un museo que me gusta mucho, de la cultura que hoy primer domingo de agosto me ofrece gratuitamente el ayuntamiento de Zaragoza. Y eso está muy bien.

En la plaza de San Felipe y adyacentes se pueden ver fotografías de la iniciativa #desdemibalcón de PhotoEspaña 2020.

[¿Cine?] El fin de la prensa libre; sobre ‘Cahiers du Cinéma’

Cine, Cultura, Política y sociedad

En primer lugar, no, no leo ‘Cahiers du Cinéma’. Alguna vez lo hice. En tiempos. Cuando los quioscos de prensa, algunos de ellos, merecían la pena… cosa que ya… Esto de internet se está cargando muchas cosas. Y los quioscos es una de ellas. Una actividad favorita mía, la de pasear entre los quioscos los domingos por la mañana… adiós. El otro día contemplé con tristeza uno de los más emblemáticos de Zaragoza, ya cerrado. Pues eso. Que no leo ‘Cahiers du Cinéma’. Que se ponen muy exquisitos con frecuencia. Pero era bueno saber que estaba ahí. Que representaba el periodismo del cine considerado como una de las bellas artes, frente a la mayoría del resto de las publicaciones que lo ven más como un entretenimiento.

También suponía algo importante. La libertad de expresión, aunque fuese en algo tan sencillo como algo que, efectivamente, para la mayor parte de la población es un entretenimiento. Pero es que los entretenimientos no son banales. Suelen conllevar ideología. Y las que arrastran los entretenimientos de masas, no son precisamente los que arrastran las ideologías más positivas. Véase el fútbol, que suele acompañarse de manifestaciones de odios entre comunidades, de racismo, de sexismo, de xenofobias diversas. Alguien no habituado a los medios que tratan el deporte, y eso en buena parte de Occidente significa casi exclusivamente ‘fútbol’, se asoma a la prensa ‘especializada’, y a poco que cultive un mínimo de buen gusto queda horrorizado por la vulgaridad, por lo chabacano, por el mal gusto y por los valores tremendamente negativos que acompaña al deporte del pelotón. El cine también tiene ideología. Mucha más de la que nos creemos. También las producciones más taquilleras y aparentemente más orientadas al entretenimiento. Y generalmente también con valores muy cuestionables para las sociedades democráticas. Así que saber que existen algunos medio independientes y críticos, no sólo con los valores puramente cinematográficos sino con los contenidos de fondo, alivia.

Pero nos dicen que los redactores de ‘Cahiers du Cinéma’ han dimitido en masa. La revista es comprada por un grupo empresarial detrás del cual hay un buen número de productores ¡¡¡DE CINE!!!, los que ponen el dinero, que quieren hacer de ella una revista más comprensible y amable. Supongo que debemos entender que escasamente crítica, amable con las películas que esta gente produce. El problema es que esto no sólo pasa con una revista de cine que lee una ínfima proporción de la población. El problema es que eso ha venido sucediendo en las últimas décadas, especialmente en los últimos 20 años, con la mayor parte de los medios de comunicación, adquiridos por grupos empresariales con intereses muy distintos del de la libre información insesgada y objetiva a la población para que pueda ejercer con conocimiento de causa sus decisiones como miembros de una sociedad democrática. Uno de los principales reguladores de los tres poderes del estado de derecho moderno deja de actuar como tal. Y las partitocracias, y plutocracias que hay detrás, dejan de estar sometidas a críticas. El ciudadano deja de poder confiar en los medios. O simplemente es engañado por ellos. La regresión democrática es un hecho. No sólo por esto. Fíjense en el auge de los fascismos y otros populismos… Y la gente tan contenta. Al fin y al cabo, esto de ‘Cahiers du Cinéma’ es solo para pedantes que ven películas con subtítulos que hablan de temas oscuros y de nacionalidades rarísimas, ¿no? Como ‘Parásitos‘…

[Fotos] En el museo del fuego y los bomberos con película negativa en color

Cultura, Fotografía

Comenzamos el mes de noviembre con un fin de semana largo, que yo todavía alargué más cogiéndome un par de días de fiesta. Para resolver cuestiones domésticas preferentemente, pero que también me sirvieron para darme algunos amplios paseos con mis cámaras fotográficas para película tradicional.

Los primeros domingos de mes son gratuitos los museos municipales de Zaragoza. Entrada libre. Con frecuencia, por el que más nos gusta pasear antes de tomar un aperitivo y volver a casa a comer es el Museo Pablo Gargallo. Pero en esta ocasión teníamos un “cuerpo extraño” que introducía una variable nueva en la ecuación de dónde ir. Unos viejos amigos que viven “exiliados” en una ciudad castellana desde hace muchos años por cuestión de trabajo, adoptaron hace un tiempo a una joven señorita que ahora tiene diez años, y que es absolutamente encantadora. Por ese motivo, decidimos abandonar los museos más artísticos para buscar algo más entretenido para esas edades. Y nos fuimos al Museo del Fuego y los Bomberos, situado en el claustro del antiguo Convento de Franciscanos Mínimos y que también aloja uno de los parques de bomberos de la ciudad. Es un lugar muy agradable. Y colorido.

Os dejo con las fotos. Los detalles técnicos los podéis encontrar en Entre vehículos de bomberos con una Hasselblad y película Fujicolor Pro 400H.

[Fotos] Ciudad romana de Los Bañales con película tradicional en blanco y negro

Cultura, Fotografía

Justo el sábado antes de salir de viaje hacia Japón, hice una visita guiada al yacimiento arqueológico de la ciudad romana de Los Bañales, en el término municial de Uncastillo, comarca de las Cinco Villas, con la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Ese día disparé sobre un par de rollos de película en blanco y negro de formato medio, fotografías que no había tenido ocasión de presentaros. Aquí os las dejo. Quien tenga interés en los aspectos técnicos de la fotografía puede encontrarlos en Fomapan 100 Classic en la ciudad romana de Los Bañales.

[Fotos] El dolmen de Ibirque con película negativa en color

Cultura, Fotografía

Ya os había mostrado algunas fotos de una visita reciente, a finales de julio, al dolmen de Ibirque en las sierras adyacentes al Pirineo central. Hice un rollo de película negativa en color de formato medio aquel día, que he recibido revelado recientemente. Os dejo a continuación las fotos. Los detalles técnicos en Paisaje con película Fujicolor Pro 400H – El dolmen de Ibirque.

[Exposición de fotografía] Zaragoza en_línea_recta

Cultura, Fotografía

“Zaragoza en_línea_recta” es el nombre de la exposición que ayer por la tarde inauguramos. Exposición colectiva, 14 fotógrafos, impulsada por la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ, en el marco de las actividades culturales del Ayuntamiento de Zaragoza para el año 2019, y que estará abierta en la sala de exposiciones de la Casa de los Morlanes, plaza de San Carlos 4 de Zaragoza, desde ayer 9 de mayo y hasta el 7 de julio de 2019.

Una de las más activas socias de AFZ, Laura Calavia, que no vive en la capital aragonesa sino en la de la comarca de las Cinco Villas, Ejea de los Caballeros, fue la que vio la oportunidad en la convocatoria de actividades culturales del ayuntamiento de la más que bimilenaria ciudad en el valle medio del río Ebro, y en la que aparecía la oferta de actividades expositivas en las salas municipales. Aunando los más radicales aficionados a la fotografía fotoquímica tradicional, junto con otros miembros de la asociación que tienen un alto nivel fotográfico en general, salió adelante un proyecto de fotografía estenopeica, que ha acabado dándonos grandes satisfacciones.

Para quienes no se cosque sobre lo que es la fotografía estenopeica, pinhole photography en inglés, recomiendo que hojeen el monográfico de la revista (pdf de alta calidad) de la asociación que elaboramos hace un tiempo. Pero para quienes tengan prisa por enterarse, decir que se trata de fotografías realizadas sobre un medio sensible cualquiera, muchas veces papel fotográfico, en ocasiones película fotográfico, pero también sobre captura electrónica digital, sin que medie un sistema óptico con lentes. Simplemente haciendo pasar la luz a través de un orificio diminuto, el estenopo, siguiendo el principio más tradicional de la cámara oscura.

Los aparatos pueden ser cámara fotográficas comerciales adaptadas, o pueden ser de fabricación propia a partir del reciclaje de cajas o latas.

Con catorce fotógrafos y con la variedad de aparatos utilizados, la exposición es muy diversa. Pero al mismo tiempo, y con el tema común de mirar a lo que es la ciudad de Zaragoza, cada uno con su visión, es tremendamente coherente.

Yo he presentado cinco fotografías de una serie que he titulado “Donde acaba la ciudad”. Realizadas en los límites marcados por el Tercer cinturón de ronda por el oeste, el Cuarto cinturón por el este, el río Ebro por el norte y el Canal Imperial de Aragón por el sur, es la zona limítrofe entre el entorno puramente urbano y eso que hemos dado en llamar el campo. Es una zona que conozco bien desde mi infancia y que ha sufrido muchas transformaciones, transformaciones que se siguen produciéndose, lo cual simbolizo con alguna doble exposición. Me siento influido por los fotógrafos de la New Topographics y su mirada al paisaje alterado por el ser humano.

Señalar que una buena parte del trabajo para que todo haya salido bien se debe a Izaskun Etxebarria, que ha ejercido la labor de comisariado de la exposición, y a la que nos sentimos muy agradecidos. Finalmente, recomendaros que si estáis o pasáis por Zaragoza en los dos próximos meses, la visitéis. Habrá también un par de conferencias y algún taller demostrativo de la técnica. Y me despido con una fotografía de grupo donde estamos una buena parte de los autores que exponemos.

[Fotos] “Hanami” en el Parque Grande de Zaragoza

Cultura, Fotografía

Salí hace un par de sábado a pasear por el Parque Grande de Zaragoza. Iba con una cámara de formato medio para película tradicional, con el fin de hacer fotos tranquilas. Pero me encontré con el “Hanami [花見 ]” o fiesta para ver flores, las de los cerezos ornamentales japoneses que se van plantando año a año en el parque, que celebraba la Asociación Cultural Aragón-Japón.

Unas “sakura” en los cerezos ornamentales japoneses del Parque Grande de Zaragoza, excusa para esta fiesta.

No llevaba el equipo más adecuado para hacer un reportaje, porque mis intenciones al salir de casa eran muy distintas. Pero bueno, quien quiera los detalles técnicos están en Ilford Delta 400 a IE 200 y gente que juega a japoneses.

Para los demás, os dejo unas fotos.