[Fotocomentario] Nunca llueve (en el arte) a gusto de todos

Arte, Fotografía

Hace unos días publiqué en redes sociales algunas fotos de unas cabezas gigantescas de Francisco de Goya decoradas por artistas comentarios con distintos estilos. Convertidas en lienzos para sobre ellas pintar o colocar otros elementos escultóricos. Unas podrán gustar más que otras. Pero en líneas generales es una forma más de expresión artística. Me ha venido a la cabeza al comentar en Bajándole los “humos” al contraste de un día de verano – Fujifilm GS645S Wide 60 con Ilford HP5 Plus un rollo de película, en el que aparecen otras obras callejeras que podíamos ver en septiembre en el paseo de la Independencia de Zaragoza.

El caso es que en la publicación de las fotos que hice en uno de los grupo de Facebook en los que participo aparecieron una serie de comentarios en los que algunos se mostraban indignados por… supongo que por las interpretaciones artísticas de las cabezas de Goya. Espero que no por las fotos, sobre las que otras personas me mostraron su apreciación. Eran correctas en su composición y en su realización técnica. Los indignados no explicaron exactamente el motivo de su indignación. No sé si es porque despreciaban o consideraban ofensivas las obras, que en su mayor parte eran muy naïves. O tal vez porque consideraban un ultraje a la figura de Goya, convertido a sus ojos en un sacrosanto objeto de culto. No lo sé. No respondí a los comentarios. No sabía por donde tirar.

No sé si a Goya le hubieran gustado o no. Muchas de las obras de Goya, especialmente las relacionadas con la guerra y las más tardías, son precursoras del expresionismo, corriente artística que florecería cien años más tarde, y se alejaban de las modas y de lo que era respetable en su época. Por lo que creo que Goya no despreciaría ninguna forma de arte. Le gustarían más o menos, pero no se indignaría. Pensaría sobre ellas. Goya pintó contra la barbarie, la intolerancia y el conservadurismo que maniataba la sociedad de su tiempo. En fin… creo que en este país, falta mucha educación cultural y artísticas. Y con ello no presupongo que las cabezas de Goya en cuestión me gustasen más o menos. Simplemente, mi respeto por las manifestaciones artísticas y por el trabajo que conllevan.

[Viaje y arte] Agoncillo y su museo de arte contemporáneo

Arte, Viajes

Cuando estuve en Logroño a principios de mayo, y me quedé a pasar la tarde en capital riojana, visitando una exposición de arte contemporáneo me enteré de que a poco mas de quince kilómetros de la ciudad hay un museo de arte moderno y contemporáneo. Y a juicio de la persona que me lo contaba, que me dijo que estaba realizando su doctorado en arte contemporáneo tras haber cursado el grado de Historia del Arte, estaba bastante bien. Nos dijo que el museo estaba en Agoncillo, por si nos servía de referencia para localizarlo, que sí. Nos servía.

Se me quedaron las ganas de visitarlo, y lo comenté con algunas amistades, conjurándonos a escaparnos algún día entre semana. En modo slow travel, relajados. En transporte público y esas cosas. Sin prisas. Y ahí quedó el proyecto, hasta que este pasado viernes se hizo realidad. Como prometimos, nos desplazamos en transporte público, en tren, aunque el único tren que para en Agoncillo en el trayecto de Zaragoza a Logroño es una combinación de dos trenes, el primero de los cuales sale a las 6:00 de Miraflores, y tras un breve transbordo de cinco minutos en Castejón de Ebro, te deja en Agoncillo hacia las 8:15 de la mañana.

A mí no me importó madrugar. A esas horas disfrutamos de una buena luz para hacer algunas fotos en el centro de Agoncillo, cuyo ayuntamiento es un pequeño castillo del siglo XIV. Luego, para desplazarte al museo, puede esperar a un autobús que pasa cada hora, la línea metropolitana M7 de Logroño, y que también te sirve para ir al museo desde la capital riojana. Pero como hacía una mañana muy agradable, y son tres kilómetros y medio desde el pueblo, fuimos caminando. Había tiempo. Terminamos de hacer fotos hacia las nueve de la mañana, y el museo abre a las diez.

El museo se llama Museo Würth La Rioja y, en realidad, no está en Agoncillo. Se encuentra en el Polígono El Sequero, junto a una planta logistica de Würth en este polígono industrial, y se encuentra en el término municipal de Arrúbal, un pequeño municipio de apenas 500 habitantes a cinco kilómetros de Agoncillo. Forma parte de una red de museos y espacios culturales del grupo industrial, repartidos por nueve países europeos y próximos a plantas del grupo. El grupo dispone de una amplia colección de arte moderno y contemporáneo, que pone a disposición de sus empleados y el público en general, al mismo tiempo que organiza actividades culturales. Entre sus metas de responsabilidad social corporativa está la de mejorar el nivel cultural de sus empleados y proyectar esta acción cultural en las comunidades en las que se implanta. Incluye biblioteca, cafetería y una tienda con cosas bastante monas.

Fuimos los primeros en llegar. Y no hubo mucha gente visitando el museo durante el tiempo en que estuvimos allí. Deduje que en época lectiva recibirá entre semana frecuentes visitas de escolares riojanos. Pero estando todavía de vacaciones, la actividad era escasa. El edificio es moderno y muy agradable. Hay unas pocas obras como exposición permanente en las plantas superiores, pero el fuerte de la visita son las exposiciones temporales a partir de obras de la colección, que van cambiando periódicamente. La que actualmente está activa en La Rioja se titula De la cabeza a los pies; figura humana en la colección Würth, y he de decir que me gustó mucho. Merece la pena. Abrió en abril de este año y estará hasta febrero del año que viene. Estaremos al tanto, puesto que no descartamos ir haciendo escapadas al lugar cada vez que cambie la exposición temporal. Ya me he dado de alta en sus redes sociales para estar al tanto.

Tras la visita, volvimos a Agoncillo, pero por una ruta distinta, acercándonos a los sotos del río Ebro, muy próximo al lugar. Tras llegar a Agoncillo compramos algo de fruta y unos sobres de jamón para comer de pícnic en unos bancos a la sombra de los muchos que hay por el pueblo, y a las tres y veinte cogíamos el tren de vuelta a Zaragoza. De nuevo, el único que para en Agoncillo y comunica con Zaragoza, en esta ocasión sin transbordos. A las cinco y media ya estábamos en la estación de Goya, para distribuirnos a nuestras casas u otros quehaceres. Una día muy agradable.

[Arte y cultura] Pinakothek der Moderne – Múnich

Arte

Cuando viajo con mi gente viajera habitual, o por lo menos la habitual en la última década, visitar algún que otro museo o sala de exposiciones es casi obligatorio. Es lo que tiene viajar con una persona con estudios, y práctica, en historia del arte, y que cada vez nos demuestra más que detrás de su aparente contención en sus entusiasmos, realmente es una fanática del arte contemporáneo. No obstante, el planteamiento de nuestro último viaje cortito a Múnich no dejaba mucho tiempo a este tipo de actividades. Pero se las apañó para incluir al menos una en nuestro apretado programa. Y me alegro, porque lo disfrutamos.

Pintura contemporánea

En Múnich visitamos la Pinakothek der Moderne, un museo de arte moderno y contemporáneo situado en la llamada Kunstareal, próxima a otros museos, entre ellos la Alte Pinakothek, pintura desde la época medieval hasta principios del siglo XIX, y la Neue Pinakothek, arte europeo del siglo XIX, con pequeñas incursiones en principios del XX. Esta última está cerrada actualmente por remodelación. Entre las tres pinacotecas abarcan buena parte de la historia del arte, especialmente, como su propio nombre indica en pintura, aunque la que nosotros visitamos incluye otras disciplinas. Así pues, dado que la Neue Pinakothek abarca una parte de lo que llamamos arte moderno, la que visitamos, incluye obras que se superponen en el tiempo, desde principios del siglo XX hasta el arte contemporáneo actual.

Escultura moderna

Pero los responsables del museo hablan de él como de cuatro museos en uno, ya que además de las obras de arte moderno y contemporáneo, tiene también una colección de obra en papel (grabados y dibujos), desde Durero hasta la actualidad, pasando por Rembrandt, Michelangelo, da Vinci y otros, es museo de arquitectura, y colección de diseño. De lo más entretenido. Con motivo de la conmemoración del 50º aniversario de los Juegos Olímpicos de Múnich ’72, había también una exposición temporal dedicada al diseño en el ámbito de los deportes. Muy vistosa.

Fotografía conceptual

Nos gustó especialmente la forma en que tienen presentada una destacada selección de su colección permanente de arte moderno y contemporáneo, la Sammlung Moderne Kunst [Colección de arte moderno], colección nacional supervisada por el estado federado de Baviera, que incluye pintura, escultura, fotografía y nuevos medios audiovisuales. En lugar de estar organizada la exposición por periodos históricos o tendencias artísticas, lo está por temas. Aunque a principios de septiembre está previsto un cambio para celebrar el 20º aniversario del museo.

50º aniversario de los Juegos Olímpicos Múnich ’72

No me voy a enrollar mucho más. En esta entrada os dejo fotografías tomadas en las salas del museo, que es una recomendación muy viva si visitáis la capital bávara y tenéis interés por el arte moderno y contemporáneo. Aunque a veces sea más difícil de entender, a mí me parece más divertidos estos museos que los de arte clásico y tradicional. Y te obligan a pensar e imaginar más.

Arquitectura y diseño

[Viaje – arte] Una feria de arte contemporáneo en Monzón

Arte, Viajes

He estado dos semanas de vacaciones reglamentarias. Mañana vuelvo a mi puesto de trabajo. No es que me haga mucha ilusión. Mi trabajo me gusta. Mucho. Soy de esos privilegiados. Pero mi «empresa» no me gusta. Nada. Soy uno más del montón en ese aspecto. Así que lo uno por lo otro… me da mucha pereza volver. Y además, este fin de semana se presentaba un poco soso y caluroso. Pero en los titulares del viernes del agregador de noticias que reviso habitualmente todas las mañanas, me enteré de que ese día y hasta mañana lunes, se celebra en Monzón, en la parte oriental de la provincia de Huesca una feria de arte contemporáneo.

He de decir que me sorprendió. Se llama ARTEria, de ARTE y fe’ria’, supongo. Y va por la XIX edición. Teniendo en cuenta que en estos dos últimos años su celebración se ha debido ver alterada de alguna forma. No es fácil encontrar información sobre esta feria, salvo en la prensa, porque no parece tener un página web, o presencia propia en las redes sociales. He encontrado una referencia que parece sugerir que podría estar gestionada por ImaginArte Gallery, de Barcelona, pero no estoy seguro.

Imágenes de la feria de arte ARTEria.

El caso es que encontré una combinación de trenes que me convencía. Los trenes regionales a Monzón son bastante razonables. La vía está en estado aceptable, por lo que van a buena velocidad, y no tienen muchas paradas intermedias. Entre Miraflores, que está a 15 minutos escasos caminando desde mi casa, hasta Monzón hay como mucho tres o cuatro paradas. Por lo tanto, el tiempo de desplazamiento es similar al que harías en coche por autovía. Y con mucho menos impacto para el medio ambiente. Así que pude salir poco después de las nueve de la mañana de la estación de Miraflores, para llegar a la estación de Monzón poco después de las diez y media. Y volver cogiendo un tren a las cuatro de la tarde que me dejó en Miraflores a las cinco y cuarto… el trayecto de vuelta duró casi un cuarto de hora menos, con tiempo para aprovechar la tarde en otras cosas.

La feria es un evento curioso. Desde luego no esperaba que fuese un rival para ARCOMadrid,… pero no imaginaba cómo podía ser la cosa. Tenía la esperanza de que fuese algo similar al festival de fotografía de Barbastro, ciudad vecina y rival tradicional, BFoto festival de fotografía emergente, que tiene un buen nivel. Su sede principal es la antigua Azucarera de Monzón, y básicamente ofrece dos espacios. Uno de promoción de las actividades artísticas orientado a las iniciativas más locales de escuelas de arte o grupos artísticos, y otro donde se exponen artistas de todo el mundo, agrupados geográficamente, aunque con poco orden. De vez en cuando, encuentras puestos de algún artista en particular o de alguna galería. Creo que les falta un poco de estructura. Y algunos de los expositores dan más la sensación de artesanos o ilustradores… aunque ya sabemos que entrar en la diferencia entre «artesano/artista» siempre levanta ampollas. Y sinceramente no es mi intención ofender, sino dar una idea de lo que allí se puede encontrar. También hay una exposición al aire libre en el cauce del río Sosa.

Recorriendo el castillo templario de Monzón.

Lo de «contemporáneo»… pues hay que asumir que es válido el adjetivo por ser artistas vivos y actuales. Pero no necesariamente siempre se asocian con técnicas, estilos y formas que diferencian el arte contemporáneo de otros cánones más tradicionales del arte. Siendo todos ellos respetable. Creo que «Feria de arte de Monzón» sería una definición más ecuánime y que ajustaría mejor las expectativas.

En Monzón había estado en un par de ocasiones por motivos de trabajo. Pero nunca había tenido ocasión de recorrer la ciudad y visitar sus monumentos más característicos que son el imponente castillo templario que dominan desde un cerro toda la ciudad, y la concatedral de Santa María del Romeral. Esta última es una iglesia colegiata que fue elevada a concatedral cuando en 1995 la antigua diócesis de Barbastro pasó a denominarse Barbastro-Monzón. Ya he mencionado que entre ambas ciudades, que sólo distan entre sí 15 kilómetros y tienen una población similar, algo por encima de los 17 000 habitantes, ha existido y existir tradicionalmente una cierta rivalidad. Y… bueno… esto es todo lo que puedo contaros.

Concatedral de Santa María del Romeral, con novia haciéndose fotos incluida.

[Arte y fotografía] Banksy en el teatro Margherita de Bari; Amendola en el Castello Svevo

Arte, Fotografía

En Bari, junto al puerto deportivo de Bari, destaca la mole rosada del teatro Margherita. Y allí, nada más salir a visitar el centro histórico de Bari, nos encontramos con una exposición dedicada a Banksy. El popular artista contemporáneo cuyos estarcidos sobre las paredes de las ciudades británicas se han vuelto muy populares y por los que muchos están dispuestos a pagar una buena suma. O por alguna reproducción original de los mismos sobre papel

Banksy no es conocido públicamente. Hay especulaciones sobre su identidad, pero no certezas. Se le supone nacido en Bristol en 1974. Ya no es ningún jovenzano,… se acerca a su medio siglo de edad. Y se fogueo en la escena graffitera de Bristol en los años 80. Y pintar graffiti es una actividad perseguida por la ley… así que se entiende su anonimato. Indudablemente fue en los últimos años 20 años cuando su obra y su figura se hizo progresivamente más famosa. Su obra es transgresora, pero no me atrevería a decir que de forma extrema. Ni mucho menos, digan lo que digan los sectores más conservadores de la sociedad. Y su mensaje no es complejo, aunque descifrar completamente el sentido de sus obras exige cierto conocimiento de la cultura y de otros movimientos artísticos y culturales. A mí, me gusta. Bastante.

Entre en contacto con su obra a través de alguno de los libros de Will Gompertz, cuando decidí que me tenía que poner al día con la historia y los conceptos del arte contemporáneo, cuando descubrí que me lo paso mejor en un museo de arte moderno y contemporáneo que navegando entre decenas de bodegones, marinas, santos o retratos de nobles de una pinacoteca de arte clásico. Por cierto, que el teatro Margherita de Bari está perdiendo su naturaleza de centro de artes escénicas para convertirse en museo de arte contemporáneo. Tiempo al tiempo.

No fue la única exposición que visitamos en Bari. En el Castello Svevo, además de otras dedicadas a la arqueología y al arte antiguo, encontramos una interesante exposición dedicada al fotógrafo italiano Aurelio Amendola (Instagram). Una retrospectiva de un fotógrafo que no conocía, con gran variedad temática, retrato, reportaje, paisaje, fotografía de arte… y que me gustó mucho por su finura, elegancia y visión clara.

[Arte] … en buena compañía

Arte

Quienes sigáis con cierta frecuencia este Cuaderno de ruta puede que recordéis que en los dos últimos años he hecho una par de escapadas, a finales de octubre, antes del cambio de hora, a Andalucía. Y en ambos viajes he coincidido con una pareja que me caen muy bien. Gente encantadora, de origen onubense, pero que llevan viviendo en Sevilla desde que fueron a estudiar a la universidad, y donde se conocieron. Pues bien, esta semana con tantos festivos, han estado por Zaragoza. Bienvenidos.

Hasta el miércoles tan apenas pude coincidir con ellos. Pero después sí. Y con los malos días, lluvia desapacible, que ha habido recientemente, ellos mismos propusieron visitar algún museo y alguna exposición. Así que jueves y viernes por la mañana, hacia el mediodía, les acompañé a algunos de ellos. El jueves visitamos el IAACC (Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporánea) Pablo Serrano. El viernes, el Caixaforum Zaragoza. Están muy cerca ambos centros, pero no nos dio el tiempo para visitarlos el mismo día.

En el IAACC Pablo Serrano se encuentra la exposición Aragón y las artes. 1939 – 1957. Según nos cuentan en el propio museo, es la primera de tres exposiciones que van a recorrer el ámbito de las arte plásticas y la cultura desde el final de la Guerra Civil española hasta el final del siglo XX. Y estas tres exposiciones serán el germen de lo que será la exposición permanente sobre arte contemporáneo en Aragón, que va a plantear el museo en su oferta expositiva. De momento, la exposición actual me parece más interesante como recorrido a la historia de un triste momento de nuestro país, las consecuencias de las posguerra inmediata y la dictadura, que como valor artístico global de la exposición. Lo que ya no tengo claro es si el intervalo «Octubre 2021 – agosto 2023» que indican en la página web se refiere a las tres exposiciones o sólo a la primera de ellas. Como sea este último vamos a ser muy mayores cuando veamos esta exposición permanente.

En Caixaforum Zaragoza nos centramos en la exposición Faraón, que encontramos en esto momento y hasta poco después de las fiestas navideñas, preparada en combinación, en colaboración o con fondos del British Museum. Es un recorrido por la historia del Egipto antiguo y clásico, desde la época de las primeras pirámides hasta los faraones ptolemaicos, desde el punto de vista de cómo se presentaban, actuaban o se desenvolvían sus monarcas. Es curiosa y muy entretenida. Aunque el grado de profundización real en lo que es el sistema político y social en torno al faraón es limitado. Pasa mucho con las exposiciones de Caixaforum, traen piezas estupendas que sería difícil ver si no es viajando a sus museos de origen, esas o similares, pero les falta un poco de profundidad en el comisariado de la exposición. En fin, no obstante, lo pasamos bien.

[Arte y cultura] Exposiciones en el Centro de Historias de Zaragoza y en la Lonja

Arte, Cultura

Hacía un tiempo que no quedábamos para ir de exposiciones. Supongo que ya es un tópico decir que hay cosas que han cambiado con la pandemia de covid-19. Rutinas que ya no son rutina. Gentes con las que ya no quedas con tanta frecuencia. Lugares a los que ir… ya no es lo mismo. Pero supongo que tenemos cierta «obligación» de ir retomando ciertas normalidades. De verdad, no como dicen los políticos.

Sin madrugar en exceso, pero sin perezas, para encontrar las salas de exposición tranquilas, ayer domingo nos fuimos a visitar tres exposiciones. Dos de ellas en el Centro de Historias de Zaragoza CHZ y otra en la Lonja. Vamos con ellas.

Enmarcada en la II Muestra Internacional de Arte Contemporáneo realizado por mujeres, organizada entre la Plataforma de Mujeres en el Arte Contemporáneo PMAC y el Servicio de Cultura del Ayuntamiento de Zaragoza, tenemos la exposición Tierra Sujero Político en el CHZ. Es una exposición colectiva de autoras contemporáneas comprometidas con la tierra, el paisaje y el medio ambiente. Es una exposición sencilla, aunque bien estructurada, en la que se echa de menos una mayor profundización en los conceptos que quieren transmitir las artistas, uno de los problemas que tienen las exposiciones colectivas, con muestras limitadas de las obras de cada autor, autoras en este caso. Pero tiene algunas obras con conceptos interesantes.

Más popular de cada al gran público es la exposición (in)VISIBLE, en la que se utiliza la evolución de la ropa interior femenina desde el siglo XIX hasta nuestros días como metáfora del camino que ha tenido que recorrer, y sigue recorriendo, la mujer hacia la visibilidad social. Está bien, es una exposición más «tactil», más material, y sobre un sujeto al alcance de la mayoría del público. También por ello corre el riesgo de caer en la anécdota o en lo superficial. A pesar de que tiene cierta extensión, creo que hay dimensiones del tema que no se tratan con la suficiente profundidad. Pero es muy entretenida.

Cambiando de centro de exposiciones, nos vamos del CHZ en la plaza de San Agustín (que nadie intente entrar desde el parque Bruil, no se puede), y callejeando por el casco histórico de la ciudad nos llegamos a la Lonja en la plaza del Pilar para visitar la exposición retrospectiva dedicada a Ricardo Calero, Espacios del sentir. El veterano artista nacido en algún lugar de la provincia de Jaén, pero que lleva buena parte de su vida en Zaragoza, es definido en algunos lugares como escultor. Sin embargo es un artista que no duda en utilizar una variada panoplia de técnicas, en las que podemos incluir también dibujos y collages, obras gráficas y pictóricas, fotografías y vídeos para reflexionar sobre el mundo y el lugar del ser humano en el mundo. Los temas, en una retrospectiva, amplia en el tiempo, son variados, pero hay espacio para situarlos. Eso sí, si queremos empaparnos mejor de las obras, no bastará la visita que hicimos nosotros, relativamente limitada en el tiempo, y eso que no nos apresuramos mucho, sino que convendrá dedicar tiempo. E incluso hacer varias visitas; al cabo, la visita es gratuita.

[Arte] This is POP!… Pop-art en el Centro de Historias

Arte

Nos ha dado la sensación de que un número no desdeñable de las personas que visitaban el Centro de Historias de Zaragoza esta mañana, una mañana muy agradable desde el punto de vista del tiempo atmosférico, no tenían muy claro qué iban a ver. Comentarios que oyes, caras que ves… Y es que ese título de la exposición «¡Esto es POP!» en inglés… junto con el hecho de que en algún material promocional se viera alguna portada de un disco… pues da la sensación de que había gente que pensaba que esto iba de música pop(ular).

Yayoi Kusama (prefiero las habitaciones infinitas a las calabazas con lunares… pero es dif´ícil montar una de aquellas)

Pero no. La cosa iba de pop-art, o arte-pop si queremos traducirlo. Y sólo de forma colateral iba de música. En concreto, en la medida en que destacados artistas visuales de esta corriente artística de la segunda mitad del siglo XX participaron en el diseño de algunas de las portadas más destacadas de los discos de larga duración de la música pop y rock. Música pop es aquella que atrae al público general, que se usa para bailar, para relacionarse y para ligar, y que suele constituir lo que se llama la «banda sonora» de la vida de la gente. Música que suena en la radio, que se tararea, que se baila, que se sabe cantar, frente a la música culta que sólo sale en la radio si la buscas mucho, que muchas veces no somos capaces de tararear, que no se adapta al baile salvo en algunos casos, y que en muchas ocasiones no tiene letra. Y que nos suena rara. Eso sí… la música pop varía. O variaba. Por tiempos y lugares. En los últimos 30-40 años parece que se homogeneizado globalmente, y varía de forma superficial en sus formas, en realidad.

Una Marilyn de Andy Warhol.

Pero el pop-art es otra cosa. Es una corriente de arte contemporáneo. Aunque pueda ser abstracto, se inspira en lo cotidiano, sean objetos, personas o acontecimientos. En la publicidad. En las estrellas de cine. En los refrescos. En las judías en lata. En los tebeos. Y además es fácil de entender por el gran público. Suena a reacción contra las vanguardias, que obligan a adquirir un código, un vocabulario artístico, que no está al alcance de todos y que sitúa al arte en un plano distinto al del público general. Aunque me parece una temeridad considerar que todo el mundo entiende el significado y las intenciones de los (o al menos, algunos) artistas pop-art. Ya que sus obras contienen también en ocasiones su dosis de rebeldía y de cuestionamiento social hacia los temas cotidianos que aparecen en sus obras.

También artistas españoles, como los valencianos del Equipo Crónica.

El arte pop es también un arte fácilmente reproducible. Porque a partir de dibujos, ilustraciones, grabados, fotografías y otros… tira de técnicas como la serigrafía para reproducir la obra, hacerla más asequible, si no al público general, al menos no reservada a unos pocos privilegiados. Frente a la obra única que es una pintura al óleo, por ejemplo, o a las pocas copias que se funden a partir de los moldes de una escultura, entre lo que hemos visto esta mañana,… de Warhol, de Lichtenstein, de Murakami (Takashi, no Haruki… que es este último es un novelista), de Opie, de Koons… hemos visto ejemplares de series de 1000, 2000, 3000 ejemplares. Cuando decenas de miles cuando la obra ilustra la carátula de un LP musical. Por lo tanto, la obra de arte pop, además, es popular. O se populariza. En algún caso… es populista, incluso… véanse algunas obras de Koons, por ejemplo.

Julian Opie.

Sobre la reproductibilidad técnica de la obra artística ya nos habló Walter Benjamin en los años 30 del siglo XX. Por ahí tengo el libro. En francés… lo compré en el museo de arte contemporáneo de Estrasburgo. Me interesó de inmediato. Al fin y al cabo, la manifestación artística que más me interesa es la fotografía. Y salvo determinadas técnicas fotográficas alternativas que ofrecen ejemplares únicos, una de las ideas base de la fotografía es que se pueden reproducir… ad nauseam.

Takashi Murakami.

La exposición no se para en el pop-art, en sentido estricto, el que estuvo de moda en los años 50 y 60 del siglo XX, emanando desde el Reino Unido y los Estados Unidos. Se adentra también en el arte postmoderno, en el arte urbano y en otras manifestaciones contemporáneas, de las que fue precursor o de las que se convirtió en un componente.

KAWS.

La exposición… no es como si fuese una sucursal del MoMA. Por la facilidad de reproducir la obra, no es tan difícil montar una exposición de este estilo artístico como del neoclasicismo veneciano… por ejemplo. Pero tiene un valor didáctico indiscutible. Estaba muy concurrida. Por las limitaciones de aforo en las salas, incluso filas para la entrada en las mismas. Cuando nos íbamos. Nosotros es que hemos llegado pronto. Pero la mayor parte de la gente no. España no madruga ni para parar una epidemia.

[Arte y foto] Día mundial de la fotografía, como una de las bellas artes

Arte, Fotografía

En algún momento se decidió que el 19 de agosto fuese el día mundial de la fotografía. El motivo de elegir este día fue que coincide con el aniversario del día en 1839 en que Louis Daguerre presentó su invento, el daguerrotipo. Esto siempre me ha supuesto un problema… porque Daguerre no es un tipo que goce de mis simpatías. Aunque indudablemente contribuyó al nacimiento y divulgación de la técnica fotográfica, era más negociante que otra cosa y no tuvo muchos escrúpulos. Especialmente con uno de los pioneros importantes de la fotografía, Joseph Nicéphore Niépce, cuyos experiencias y conocimientos aprovechó para su propio beneficio. El otro gran pionero de la fotografía fue el británico William Henry Fox Talbot. Si Niépce fue primero, los procesos de Talbot fueron los que dejaron herederos y fueron realmente precursores de lo que vino después. A cada uno, lo suyo.

Las fotografía de la entrada de hoy proceden de la exposición de la Lonja, «El sueño de la razón».

Pero estos inventores y pioneros desarrollaron técnicas. Porque, en el debate sobre si la fotografía es una de las bellas artes o no, yo tengo una idea clara. En principio, la fotografía es una técnica que aprovecha determinadas leyes de la naturaleza, estudiadas por la física y la química, para la reproducción de imágenes tomadas de la realidad. Que sea un arte o no, no es algo intrínseco a la fotografía, sino a la intención del fotógrafo o del artista que adopta la fotografía como un medio de expresión principal o accesorio en su trabajo. Lo que define la obra de arte, en mi humilde opinión, es la intención del artista. Y no nos olvidemos de una cosa. Imagen bella no es igual a arte. Las fotografías astronómicas que vemos, tomadas por el telescopio espacia Hubble u otros, son de gran belleza. Pero su objetivo es la ciencia no el arte. Aunque sea como digo apabullantemente bellas. Y por el contrario, existen obras de arte, también mediante técnicas fotográficas, que no son bellas, pero son arte.

Dicho lo cual, una de los grandes logros de la fotografía fue ayudar a la liberación de otras artes. No voy a decir que fuera la principal responsable, pero ayudó. Haciéndose cargo de la tarea de representar con más o menos fidelidad los acontecimientos y lo que hay en el mundo, permitió que otras artes se liberaran de esta función, especialmente la pintura y la escultura, que dejaron de tener como objetivo trasladar el mundo a un lienzo o una pieza del material escultórico que fuera con fidelidad. Y llegó el impresionismo, el fauvismo, el expresionismo, la abstracción, lo conceptual, el surrealismo, el dada,… y tantos otros. Hasta que la propia fotografía se liberó de su función documental inicial y recorrió libremente los caminos de la creatividad y de los conceptos.

El domingo pasado estuvimos visitando la exposición actual en la Lonja de Zaragoza, El sueño de la razón, en la que 53 artistas contemporáneos recogen el testigo de Francisco de Goya a la hora de tratar los temas, de recoger la visión del aragonés con técnicas modernas, o de homenajear la obra del ilustrado de Fuendetodos. Triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XIX. Casi me atrevería decir que sigue siendo un triste destino, ser ilustrado en la España de principios del XXI. La fotografía ocupaba su lugar entre otras técnicas artísticas. Con bastante dignidad. Como técnica principal o auxiliar. En cualquier caso, esa madurez de la fotografía, que va mucho más allá del inmenso bombardeo de imágenes, todas iguales, todas repetidas, que sufrimos en las redes sociales, y que van justamente en dirección contraria de la fotografía como una de las bellas artes. Si esta última va de pensar, reflexionar, diferenciarnos en nuestra variedad, la de las redes sociales, si nos descuidamos, nos lleva a la homogeneización, a la pérdida de identidad, a ser igual a todo y a todos. Tenemos que tener cuidado con lo que celebramos hoy.

[Arte y fotografía] Revista «Exit» y exposición en la Lonja

Arte, Fotografía

Poco a poco se van normalizando las actividades cotidianas. También las culturales. Dentro de eso que llaman «nueva normalidad», que es bastante anormal, pero bueno… menos da una piedra.

Las fotos acompañantes están tomadas en la Lonja de Zaragoza y corresponden a las obras de Paloma Navares, allí expuestas.

En la vísperas del establecimiento del estado de alarma en todo el país, me llegó el mensaje de Librería Cálamo de que tenían disponible el número 77 de la revista Exit. Una revista que considero imprescindible para todos los amantes de la fotografía. Sus números son bilingües, español e inglés, son temáticos y suelen contener una cuidada selección de fotografías y autores. Clásicos y contemporáneos. Para mí es un acontecimiento necesario cada tres meses. Si llego a retrasarme un par de días a la hora de ir a recogerlo,… hubiera tardado un par de meses o algo más en poder hacerlo. Con el número 77, la revista estrenó un nuevo diseño, aunque su organización general no ha variado mucho. Es algo más ligera, más sobria de aspcto, lo que no me parece mal, pero su forma de presentar los contenidos es muy similar. Ese número 77 se dedicaba a las minorías en las comunidades. Minorías de todo tipo en comunidades de todo tipo. También incluye la sección Portfolio, destinada a exponer el trabajo de fotógrafos emergentes, aunque su trabajo no esté relacionado con el tema del número.

El destino ha querido que poco después de llegada la «nueva normalidad», es decir, tres meses después, me haya llegado un nuevo mensaje de Cálamo informándome de la disponibilidad del número 78, con el sugestivo tema Exploradores, aventureros y náufragos. Con este número se ha despertado el niño/adolescente que leía los libros de Verne, Salgari, Defoe o Stevenson, entre otros. Y cada día desde que la fui a buscar dedico un rato a repasar las fotografías que me llevan a todo tipo de lugares y aventuras, aunque con una mirada, obviamente, más adulta. Se está convirtiendo en poco tiempo en uno de mis números favoritos. Por cierto… mi obra favorita de Stevenson no es La isla del tesoro, que es la que todos conocen y suponen. Mi favorita es El diablo de la botella, un maravilloso cuento con viajes y aventuras y… mucho más. Y la que más me gustaba de jovencito, porque tuvo también una versión en forma de teleserie, La flecha negra.

Y este sábado nos hemos acercado a visitar una exposición. A la Lonja de Zaragoza. Donde nos tomaron la temperatura, medida que hace tiempo que se reveló inútil para controlar la difusión de enfermedades infecciosas. Anda que desde hace años no hay cantidad de gente que un ratito antes del aterrizaje en un aeropuerto asiático se toman su dosis de ibuprofeno o paracetamol, para evitar ser pillados en el control de temperatura en el aeropuerto. Yo lo he visto hacer en Tokio, Hong Kong, Seúl y Shanghái. En cualquier caso, pasamos, con nuestras mascarillas puestas y tomándonos un chupito de ginebra transdérmica gracias al correspondiente gel hidroalcohólico. En la actualidad hay una exposición retrospectiva de Paloma Navares bajo el título El vuelo 1978-2018. Es una colaboración con el Museo de Arte contemporáneo de Castilla y León. La programación de la Lonja suele pecar de ser un tanto clásica en sus contenidos, asomándose tímidamente de vez en cuando a la modernidad más contemporánea. Como en esta ocasión. El objeto de estudio artístico de Navares es la mujer, con un abordaje multidimensional y muldisciplinar. A mí me ha gustado. Y no me hubiera importado echarle otro vistazo si no fuera porque creo que este domingo pasado era el último en el que la exposición estaba abierta.

[Libro/arte] Dios salve el arte contemporáneo

Arte, Literatura

Hace unos pocos años, tras hablar con una buena amiga, historiadora del arte de formación, me recomendó algunos libros sobre arte moderno y contemporáneo, que me ayudasen a moverme un poco mejor por la maraña de «ismos» que conforman las historia del arte en los últimos 150 años, y disfrutar más de las visitas a los museos especializados. Que suelen ser más entretenidos que los museos de bellas artes tradicionales, por varias cuestiones que van desde la concepción de los espacios museísticos hasta la forma de presentar las obras. En aquel momento leí un par de libros [1 y 2] de Will Gompertz que me parecieron muy entretenidos y muy ilustrativos.

Los centros o museos de arte contemporáneo que más recientemente he visitado fueron el Centro Nacional de Arte y el Museo de Arte Mori, ambos en Tokio, ambos en Roppongi.

Por aquella época decidí incluir en mis agregadores de noticias un par o tres de sitios dirigidos al arte y cultura contemporáneos; entre ellos, la Plataforma de Arte Contemporáneo PAC. No voy a decir que lee con detalle todo lo que publican, pero curioseo los titulares y de vez en cuando leo algún artículo que me resulta interesante. Hace unas semanas anunciaban que uno de los directores y fundadores de la PAC, Óscar García, iba a presentar un libro con el título que podéis ver en el encabezado de esta entrada y con el relativamente motivador subítulos de «Descubre los más sorprendentes pecados cometidos por los artistas de nuestro tiempo». Los reservé en formato de libro electrónico, y el día que salió a la venta ya lo tenía automáticamente transferido al lector de libros electrónicos. Y además coincidió, si no recuerdo mal, con el momento en que terminaba el libro que estaba leyendo. Me puse a la tarea.

El autor divide el libro en siete capítulos, más alguno de presentación y esas cosas, uno por cada uno de los siete pecados capitales de la tradición cristiana. En cada uno de los capítulos encuadra a tres artistas contemporáneos, entendiendo como tales los que han realizado obra en los últimos 40 o 45 años más o menos. Desde los años 70 del siglo XX más o menos, no recuerdo ahora dónde ponen el límite.

El libro es entretenido, y entre anécdota y anécdota te viene bien para repasar algunos conceptos y aprender algunos otros. Quizá la principal crítica que se puede achacar es el «desequilibrio» en el reparto de «pecadores». Porque mientras algunos de ellos son presentados como auténticos pecadores por el autor, que emite críticas más o menos vitriólicas, aunque aptas para todos los públicos contra ellos, otros son presentados con simpatía, no como pecadores sino como artistas que nos presentan o nos hablan de algún vicio de nuestra sociedad. Por lo tanto, el autor no busca la ecuanimidad ni ningún tipo de objetividad. Quizá porque no sea posible. Y tal vez porque no deba ser así; al fin y al cabo estamos en un libro más divulgativo que académico. Busca dar a conocer, pero también entretener.

Quizá no a la misma altura que los mencionados al principio de Gompertz, pero compartiendo algunos de los enfoques, lo cierto es que me ha parecido una lectura suficientemente entretenida como para habérmelo merendado en poco tiempo. Y para considerarlo recomendable para quien se quiera introducir en este laberinto de conceptos, datos, corrientes y estilos, de una forma razonablemente entretenida. ¿Alguna crítica grave? Mmmmmmm, sip. La ausencia de ilustraciones de las obras de las que sea habla. Supongo que se deberá a la complejidad en la gestión de los derechos de reproducción de los mismos, o en temas de costes. No lo sé. Pero hubieran venido bien. Cierto es que yo iba simultaneando la lectura con vistazos al navegador del iPhone… O sea que tampoco es tan grave.

[Recomendación fotográfica] Carta blanca para Cristina de Middel

Arte, Fotografía

Esta es mi tercera y probablemente última entrada sobre la visita a PhotoEspaña en Madrid que hice acompañado de algunos compañeros de la Asociación de Fotógrafos de Zaragoza AFZ. Y la he dejado para el final porque es la más compleja de comentar. Salvo que me limite a describir lo que vimos. Pero si tengo que opinar algo… emitir alguna afirmación de carácter subjetivo… probablemente me voy a liar. Me explicaré.

Viene siendo habitual en las últimas ediciones de PhotoEspaña invitar a un fotógrafo de prestigio y darle «carta blanca» para comisariar o promover algunas exposiciones del programa oficial del festival, de acuerdo a su criterio. Obviamente, la personalidad y el estilo del fotógrafo invitado se reflejará en las exposiciones elegidas. Este año, la fotógrafa invitada a la sección Carta Blanca es Cristina de Middel. El año pasado fue Alberto García Alix. La propuesta de ambos autores se parecen como churro a una castaña. No tienen nada que ver. ¿O quizá sí? Partamos del punto de vista de que, al menos formalmente, son muy distintas.

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La de Middel (instagram) aparece como una fotógrafa con una trayectoria fulgurante. En 2014 aparece como artista emergente en el interesantísimo número de julio de 2014 del Bristish Journal of Photography que remedaba el grito de alerta de los tiempos de la «Armada invencible», «The Spanish are Coming«. Es un número que atesoro en mi iPad, demostración de que fuera de nuestras fronteras saben mirar mejor que nosotros mismos a nuestros artistas y nuestra creatividad. En 2016 presenta en PhotoEspaña una de las exposiciones estrellas de esa edición, Muchísimo, y en 2018 es la artista invitada a la sección «Carta Blanca». Lo cierto es que quizá no tan fulgurante. En realidad, Cristina de Middel lleva un montón de años currándose lo del periodismo gráfico, alcanzando escasa visibilidad en los medios de comunicación que cada vez desprecian más la buena fotografía de prensa. Es cuando decide de cambiar de discurso y denunciar o comentar la realidad tirando de conceptos en lugar de realidades directas cuando su trabajo comienza a llamar la atención.

La de Middel propone un tema para esta vigésimoprimera edición de PhotoEspaña, la que celebra el vigésimo aniversario del festival. En inglés, PlayersTo play tiene diversas acepciones en el idioma de Shakespeare. Lo mismo sirve para definir el juego de los niños, que la actividad de unos deportistas en el campo de juego, que la actuación de unos músicos en un escenario, por poner unos ejemplos. Y la fotógrafa acepta esta amplitud de acepciones, y nos ofrece por lo tanto una oferta variada.

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La más sencilla de ver y aceptar, aunque extraordinariamente densa por su volumen y por la variedad de estilos presentes, es la colectiva de fotógrafos de la agencia Magnum que se puede visitar en las salas de la Fundación Telefónica. Comisariada a la par por De Middel y el británico Martin Parr, que también expone algunas de sus obras, esta exposición rebaja la tensión habitual de las obras de los fotógrafos de la agencia, muchas veces realizadas en situación de conflicto. Lo lúdico, lo deportivo, lo humorístico… a veces lo paródico, el sarcasmo, el humor negro. No faltan momentos de crítica social en esta exposición. Pero es la exposición de esta sección cuyo lenguaje es mejor compartido por el público general, y agradará a muchos, seguro.

Más complejas de apreciar son las tres exposiciones que se presentan en Colón, en el Centro Cultural «Fernán Gómez». Desde los años 50 del siglo XX, el arte moderno se abrió a nuevas formas como los happenings, las performances y las instalaciones, así como otras formas de arte conceptual. Uno diría que tras seis décadas serían formas más asumidas por la población, por el conjunto de la sociedad. Pero no es así. Son poco comprendidas, y no son pocos, entre los de pensamiento más conservador, los que niegan su carácter de representación artística. Pero son seis décadas. Más si consideramos que algunas tuvieron sus antecedentes entre las vanguardias de las primeras décadas del siglo XX. La fotografía se ha visto influida por estas formas artísticas y a su vez las ha influido. Muchas de ellas se conservan registradas en la forma de fotografías o filmaciones. O hay fotógrafos que basan su trabajo en registrar fotográficamente sus instalaciones o diversas representaciones. Pero aquí no siempre los códigos de comunicación se comparten plenamente entre el emisor, el artista, y el receptor, el público.

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En la primera de las exposiciones de Colón, Gran final mundial, De Middel plantea una competición mundial, a modo de olimpiadas, en las que escoge a fotógrafos de todos los continentes para que presenten sus trabajos. El marroquí Hicham Benohoud, por África; el mejicano Miguel Calderón, por América Latina; la española Ana Hell, por Europa; el estadounidense Jason Fulford, por Norteamérica; el singapureño Robert Zhao Renhui, por Asia; y el dúo de australianas Honey Long y Prue Stent, por Oceanía; todos ellos compiten presentando sus trabajos de carácter fundamentalmente conceptual. Y para todos los gustos. Sería demasiado extenso comentar todos los trabajos, así que dejo los enlaces al servicio de la curiosidad del lector.

En la segunda de las exposiciones, Una odisea africana, Samuel Fosso pone sus habilidades para el (autor)retrato al servicio de una obra también de carácter conceptual en la que hace una revisión de la historia, de la realidad sociopolítica, o de los iconos de África y de las personas de ascendencia africana en el mundo. No duda para ello en usar a su servicio los símbolos más diversos, o en apropiarse y recrear imágenes famosas de otros artistas.

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En la tercera de las exposiciones, El mayor espectáculo del mundo, se recoge la imaginería fotográfica del Archive of Modern Conflict para repasar la historia del circo, espectáculo con al menos 250 años de antigüedad tal y como lo conocemos ahora, y en cierta decadencia en algunos sentidos, y que quizá es representado especialmente en el que fue famoso Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus. La humanidad jugando en su máxima expresión.

Finalmente, hemos de hablar de la exposición en CentroCentro, la última de la sección Carta Blanca. Bajo el título Empieza por el principio… Y sigue hasta llegar al final: allí te paras, cita recogida de Alicia en el País de las Maravillas, tenemos una colectiva de doce artistas, seis suizos y seis holandeses, que se enfrentan entre sí con sus obras que son obras con técnicas mixtas, en el que la fotografía y otras artes visuales tienen su parte, pero que son instalaciones, a veces complejas, con distintos planteamientos y facturas. Es el exponente máximo de lo que comentaba unos párrafos más arriba de la fotografía mezclándose, inspirándose o formando parte de formas artísticas más complejas. Y como decía antes, no siempre bien entendidas. Esto último que he dicho casi parece un eufemismo.

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