[Cine] Benedetta(2021)

Cine

Benedetta (2021; 62/20210923)

Paul Verhoeven es un director que odias o amas. O mejor dicho. Es un director que hace películas que, o las odias mucho o te gustan mucho. El problema es que, cuando repaso la filmografía del holandés, me resulta un director muy arriesgado. Porque por mi parte hay más de odiar que de gustar. Recuerdo perfectamente la primer película que vi de Verhoeven. Flesh+Blood, titulada en España Los señores del acero, por cierto… se rodó en exteriores españoles principalmente, era un exceso de violencia y sexo sin mucho sentido argumental sobre el cual mi jurado interno está todavía deliberando. O por lo menos, así me quedé a mis ventipocos, cuando la vi. Nunca he osado verla de nuevo, por si acaso.

No he estado en Pescia, aunque sí he pasado por su estación, en la línea ferroviaria entre Florencia y Lucca, ciudades toscanas que sí conozco. Esta última me servirá para representar el ambiente de la ciudad italiana.

El caso es que si recuerdo aquella película de hace unos 35 años es porque Verhoeven vuelve a la Europa, Toscana en concreto, de una época imprecisa entre el medioevo y el renacimiento para adaptar a su modo y manera una historia real que sucedió ya a principios del siglo XVII en tiempos de la contrarreforma. Y es la historia de una monja teatina, sor Benedetta (Virginie Efira), una joven abadesa de un convento en Pescia, que fue despojada de su cargo cuando cayó en una serie de éxtasis místicos, oyendo voces y siendo cuidada por una monja del convento, sor Bartolomea (Daphne Patakia), que posteriormente confeso haber mantenido relaciones lésbicas con la abadesa. En la película de Verhoeven hay más lío, involucrando a una abadesa mayor previa, sor Felicita (Charlotte Rampling) y su hija, también monja del convento, sor Cristina (Louise Chevillotte), así como un nuncio papal (Lambert Wilson) y una epidemia de peste de las que corrieron por Europa desde la gran peste negra de 1384 hasta el siglo XVIII, aunque en la historia real el episodio no pudo coincidir con ninguna. Cosas que mira quien como yo es epidemiólogo de formación, aunque me dedique a otros temas, y le entra curiosidad por estas cuestiones. Epidemiólogo de verdad,… no de los muchos aficionados que han surgido con la pandemia del nuevo coronavirus.

Vimos la película en un evento especial de preestreno, no está todavía en cartelera de forma continua, que no atrajo a mucho personal, la verdad sea dicha, en versión original, francés, aunque hubiera quedado más propia con actores italianos y en el idioma toscano, o sea el italiano oficial actual. En el lado de lo positivo, tenemos unas excelentes interpretaciones, por parte de todo el reparto, aunque Efira, por guapa que sea, y lo es mucho, a estas altura de la película no pasa por una mujer de 30 años. Y menos si hay que mostrarse en pantalla en traje de Eva. Pero bueno, con tal de haberse ahorrado el cartelito de “dixhuit ans plus tard”, hubiera quedado perfecta. Al fin y al cabo, Verhoeven no hace una película que busque reflejar la realidad de lo sucedido, sino que se monta su propia película, lo más escandalosa y anticlerical que ha podido salirle, porque evidentemente la iglesia católica no es “santa” de su devoción. No se lo reprocho.

Verhoeven demuestra que va sobrado de oficio a la hora de rodar y de narrar, por lo que desde el punto de vista de la puesta en escena y de la historia que dura algo más de dos horas, no hay nada que objetar, y unas cuantas cosas que alabar. Es cierto que se presentan ciertas inverosimilitudes en la historia y en la producción. Vamos a ver… si la pobre Bartolomea es sometida a tortura por la inquisición con el instrumento que se muestran en pantalla, que producía horribles desgarros y la muerte de la torturada con más o menos retraso, y con los gritos que se oyen por todo el convento, que dos secuencias más tarde aparezca en pantalla, nuevamente desnuda, caminando por su propio pie y sin un mísero cardenal sobre su blanca piel… es absolutamente inverosímil. O tendrían que haber dejado claro que estaba montando un teatro con el torturador, cosa que no tal, puesto que el principio de la tortura sí que aparece en pantalla. Este hecho, anecdótico quizá, se da con alguna que otra cuestión durante el largometraje, y hacen que se tambalee hasta prácticamente desplomarse mi suspensión temporal de la incredulidad, lo que hace que se caiga al menos una estrella en mi valoración subjetiva final. A ver, Paul…, si te propones escandalizar con ese y otros detalles al respetable, por lo menos hazlo bien y con todas las consecuencias. Y además te podrás ahorrar la peor escena de la película, al final de la misma, en la cabañita de pastores derruida en medio de la bella campiña toscana.

Mi valoración final… pues una película con mucho esfuerzo y trabajo, con muchos elementos positivos, pero que determinados descuidos, o esas cosas que tiene este director que no sabes si es que anda pasado de alguna sustancia o si simplemente le gusta reírse en algunas películas del respetable, si no en su conjunto, sí en algún momento de la misma, hacen que baje mi impresión favorable final hasta un “meh”… cuando podría haber sido un “cool”.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; los estupendos zombis coreanos

Televisión

Sinceramente, estuve dudando bastante en si tenía que incluir esta producción como un capítulo especial de la serie Kingdom, de la que ya hemos visto dos temporadas en Netflix, o si debería considerarla como una película de estreno, incluirla en un entrada de [Cine], y añadirla a mi base de datos de estrenos. Ambos enfoques eran posibles. Al final, la propia promoción de la cadena de vídeo bajo demanda como un capítulo especial de la serie, me decidió a incluirla en una entrada seriéfila. También porque en IMDb viene incluida como un episodio de la serie, no tiene entrada propia fuera de este concepto. Pero lo mismo podría haber sido.

Kingdom: Ashin of the North [킹덤: 아신전, Kingdeum Ashinjeon] engancha con los minutos finales del último episodio de la segunda temporada de la serie, en los cuales se nos presenta a un nuevo personaje, una mujer que vive en una remota aldea abandonada en el norte del reino de Joseon (Corea), en el límite con lo que hoy es China. Y es una precuela de la serie en la que se nos explica el origen de los monstruos, zombis a los que nunca se les da ese nombre en la serie, claro, afortunadamente, sería un anacronismo estúpido. Esta premisa no me invitaba a ver este largometraje de hora y media, o capítulo especial,… esto de dar explicaciones a cosas que no lo necesitan… Un principio establecido por el maestro Hitchcock, el macguffin que sirve para mover la acción de la ficción es algo intercambiable por otras cosas, es secundario a lo que importa, que es la peripecia de los héroes, y no necesita explicación. Pero el cine y la televisión está lleno de minutos y horas perdidas en las que se ofrecen explicaciones absurdas sobre cuestiones, muchas veces, más absurdas todavía. En Marvel/Disney son especialistas en aburrir de esta forma. Pero las críticas eran tan buenas… que decidí animarme. Afortunadamente.

La historia nos lleva a la frontera del reino de la disnastía Joseon, lo que hoy es la suma de las dos Coreas, con lo que entonces sería una zona de inestabilidad política de teórica adscripción al imperio chino de la dinastía Ming, pero que sufría las embestidas de los nómadas jurchen, que un tiempo después se harían con el poder en China, siendo conocidos como manchús, y dando origen a la última dinastía imperial del gigante asiático, la dinastía Qing. En una aldea encontramos a una niña, Ashin (Kim Si-ah, de niña, Jun Ji-hyun, de adulta), hija de una mujer coreana y de un hombre jurchen, leal al reino de Joseon, y líder de la aldea, que efectúa un descubrimiento curioso en un bosque cercano, sobre una flor con un curioso efecto sobre los animales, incluidos los humanos. Mientras, en medio de los rifirrafes con las incursiones jurchen, a pesar de la lealtad de la aldea, son traicionados por los militares coreanos, y Ashin queda huérfana, sufriendo abusos de todo tipo hasta su edad adulta. En la que ejecutará la venganza que en su cabeza se ha ido conformando, tanto contra los militares coreanos como contra los incursores jurchen. Y que va a desencadenar tremendos dolores de cabezas en los años siguientes.

Lo bueno de la película es que, independiente de que funcione como explicación a los orígenes de los muertos vivientes de la serie, es una fenomenal historia de venganzas, con unos personajes bien definidos y con carisma, y con un guion bastante interesante, que nos mantiene en vilo durante los modestos 92 minutos que dura el episodio especial. Nuevamente, la cuestión zombi, afortunadamente, funciona como un macguffin, o mejor dicho como un complemento al macguffin principal de la película. Que es la venganza de Ashin.

Con las limitaciones técnicas propias de una producción pensada para el medio televisivo, y que quizá no la hacen brillar a la altura que podría, aunque en su conjunto es una producción digna, tenemos unas interpretaciones bastante buenas, especialmente por la protagonista Jun Ji-hyun, también la niña que hace el mismo personaje de jovencita, y que nos entretiene con razonables dosis de inteligencia. Parece demostrado que a pesar del origen afrocaribeño de los zombis, son los coreanos unos de los que mejor saben manejar el concepto, quizá por su buena adaptación a sus propias tradiciones, mitos, religiones y supersticiones. Muy entretenida. Muy recomendable.

[Cine] Minamata (2020)

Cine

Minamata (2020; 31/20210504)

Si os he de ser sinceros, en este momento, la presencia de Johnny Depp en el reparto de una película actúa hasta cierto punto de repelente para mí. Hace tiempo que dejé de admirar las dotes interpretativas de un actor que nos ha dejado papeles muy significativos, y no me refiero a los de pirata, y empecé a verlo con un histrión que impone su propia personalidad y desdibuja la del personaje que interpreta. Y las primeras críticas que leí de esta película, dirigida por el neoyorquino Andrew Levitas, no eran muy positivas. Pero… hay dos razones por las que siempre he sabido que iba a ir a verla. Incluso por mi cuenta si no encontraba acompañante.

En primer lugar, por mi profesión. Recuerdo perfectamente cuando oí hablar por primera vez de la enfermedad de Minamata, un envenenamiento crónico por metilmercurio, mientras estaba estudiando todavía en la facultad de Medicina. De los muy diversos desastres medioambientales que se han venido produciendo desde la revolución industrial, es uno en los que el método epidemiológico resultó fundamental para reconocer la asociación entre la enfermedad y los contaminantes de las aguas de la pequeña bahía de Minamata, antes de que otras técnicas de laboratorio demostraran la realidad de dicha asociación. Bueno… y que el problema no se restringía a la bahía, sino a las aguas de todo el mar de Yatsushiro, en el que se encuentra. Como especialista en medicina preventiva y salud pública siempre he considerado que es un caso que debe ser conocido por todos los especialista en formación.

En segundo lugar, por mi afición. Conozco desde hace mucho tiempo la fotografía central del ensayo fotográfico que realizó W. Eugene Smith (interpretado por Depp en la película) realizó durante tres años en el lugar, “Tomoko Uemura en el baño”. En 2009, una retrospectiva de la obra del fotógrafo en la Lonja de Zaragoza hizo que se convirtiera en uno de mis fotógrafos favoritos, incluso si esta famosa fotografía ya no podía ser exhibida por decisión de la propietaria de los derechos, la exmujer de Smith, Aileen Mioko Smith (encarnada por Minami), respetando los deseos de los familiares de Tomoko.

Como ya podéis haber deducido, la película narra la peripecia de Eugene Smith en Minamata. No voy a perder mucho tiempo en señalar las inconsistencias de la narración con la historia real. Hay gente que las justificará por las necesidades de la narración cinematográfica. Pero personalmente creo que desvirtúan al fotógrafo y a su forma de trabajar. Eugene Smith trabajaba a largo plazo, y en la película siempre dan la sensación de que la cosa va en semanas. Varias biografías que he leído indican que el fotógrafo y Aileen Smith ya estaban casados, o al menos eran pareja, cuando se desplazaron a Japón, y que esta era mucho más joven que la actriz que la interpreta. Tampoco el reportaje preliminar en la revista Life de 1972 sobre Minamata recibió el trato preferencial del que se habla en la película; coincidió con el atentado contra la Pietà de Michelangelo en el Vaticano,… que despertó más interés en la prensa y en el público que el reportaje de Minamata. Una diversidad de cosas… Como digo, si afectan o no a la esencia… unos defenderán que no, otros que sí.

A mí la película me ha dejado frío. No es una catástrofe como algunos críticos proclaman. La interpretación de Depp no es brillante, pero no es molesta como en otras de sus películas recientes. La película tiene defectos de producción… como anécdota, el tren en el que llegan a Minamata… no podía existir en 1971, así como la estación de la ciudad es algo más que el apeadero que aparece en imágenes. Que no es una ciudad grande, hoy en día tiene unos 25000 habitantes, pero tampoco es un pueblín perdido. Estos son ejemplos, detalles, en una película con una diversidad de pequeños problemas.

Para mí, el principal, que se centra tanto en el fotógrafo… que queda en segundo plano la tragedia de las familias, que venía de los años cincuenta y se mantuvo un tiempo, por el efecto acumulativo del metilmercurio en los organismos durante mucho tiempo. Porque no denuncia las deficiencias del sistema político y social japonés implantado por los EE.UU. en la posguerra, que dificultan los ejercicios de derechos de los ciudadanos. Que en 1971 ya estaba reconocido desde 1968 la relación causa-efecto de la enfermedad, que lo que se estaban discutiendo eran las responsabilidades y las indemnizaciones. De una historia que quedó muy oculta en la prensa de la época, lo que dejó vía abierta a posteriores catástrofes como Seveso en Italia, Bhopal en la India, por citar sólo dos de las decenas que hay, sin contar los desastres nucleares tipo Chernóbil o Fukushima, o los alimentarios como los aceites adulterados de Mequinez en Marruecos o de la colza en España. Y sigo diciendo que esto es una pequeña parte.

La película no es ninguna catástrofe. Incluso para muchas personas sin los conocimientos a priori con los que fui a verla puede estar bien. Pero a mí me dejó insatisfecho, porque es una medianía a todos los niveles, sobre un tema importante y trascendente. La importancia de una prensa, escrita o gráfica, independiente, no necesariamente objetiva, que Eugene Smith nunca pretendió ser, volcaba su subjetividad en los temas, para el equilibrio social de las comunidades humanas, y los peligros de las agresiones medioambientales, cada vez más presentes en nuestros entornos, con una tendencia a la desregulación de las empresas, que tanto trabajo y esfuerzo costó controlar… en algunos rincones privilegiados del mundo.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

[TV] Cosas de series; del Japón medieval a la carrera espacial alternativa

Televisión

Hoy traigo dos series muy muy distintas. Una es documental y habla de la historia. La otra es ficción y habla de la historia… alternativa. Tras la excelente ucronía que nos ofreció Amazon Prime Video estos años atrás, ahora es Apple TV la que nos propone otra… cuando menos curiosa.

En un mundo tan patriarcal como el Japón tradicional, poco papel parecen tener las mujeres. Pero aun así, en los conflictos que narra la serie documental que traigo hoy, lo tuvieron y fue importante. Como la señora Nene [ねね], esposa principal de Toyotomi Hideyoshi, que sobrevivió a estos tiempos, se llevaba bien con Tokugawa Ieyasu. Y terminó en sus días en un templo en Kioto, que no pudimos visitar porque se nos hizo tarde y cerró, no lejos de donde está hecha la foto, por donde también está también la calle que lleva su nombre [ねねの道].

Empecemos por la serie documental de Netflix, Age of samurai: battle for Japan. Japón sufrió un amplio periodo de inestabilidad política y de numerosos conflictos bélicos entre señores feudales entre 1467 y 1615, denominado período Sengoku, o de los estados en guerra. La serie narra las fases finales de dicho período, entre 1560 cuando Oda Nobunaga se alza como un poder emergente, con la colaboración de Toyotomi Hideyoshi y Tokugawa Ieyasu, hasta 1615, cuando muerto Hideyoshi, Ieayasu elimina a los últimos restos de su clan en el sitio al castillo de Osaka y deja pacificado el país durante 250 años, con la implantación del shogunato Tokugawa que da lugar al período Edo de la historia del país. La serie está realizada en forma de docudrama, en la que una serie de actores y extras encarnan a los personajes de la historia, en sus interacciones y batallas, mientras un locutor va narrando los hechos, con interrupciones de vez en cuando para que expertos en historia, tanto japoneses como occidentales, van dando su interpretación a los principales sucesos. En general, la serie es entretenida y, en lo que a mí se me alcanza, precisa, aunque uno percibe que hay partes de la historia que se soslayan, quizá por considerarlas secundarias a la historia central. Así los hechos narrados se centran en las acciones de los principales protagonistas de la historia, y en la invasión de Corea. Lo más criticable quizá sea el uso de un lenguaje sensacionalista a la hora de la narración, así como la constante repetición de decapitaciones, seppuku, y alguna escena de sexo con desnudos femeninos parciales que vienen poco al cuento. También faltan localizaciones reales. Se prefiere usar mucha escena en bosques y algunos interiores de construcciones de estilo japonés indefinida a mostrar las localizaciones tal y como se encuentran en la actualidad. Es muy entretenida, razonable precisa, aunque mejorable en su tono sensacionalista.

Pero también es importante el castillo de Osaka. Que en su versión de la época quedó destruido en el sitio que sufrió en 1516, con el que terminó la época de guerras, y en el que murieron el Hidetori, el hijo de Toyotomi Hideyoshi, y su madre, concubina del anterior, la señora Chacha [茶々]. Y es que esta, que conspiró a favor de su hijo… no se llevaba bien con el shogun Tokugawa como la señora Nene… y le costó la vida.

For all mankind es una ucronía que se puede ver en Apple TV. Ahora están emitiendo semana a semana la segunda temporada. Pero yo de momento he visto sólo la primera temporada. El punto en el que la historia que se cuenta diverge de la historia real de la segunda mitad del siglo XX es cuando en junio de 1969, un mes después de que el modulo lunar del Apollo 10 volase a algo más de 15 km sobre la superficie lunar, y un mes antes de que el Apollo 11 realizase el primer alunizaje sobre el satélite terrestre, una nave tripulada soviética toca tierra en la Luna y es un soviético el primer hombre en pisar la luna. La serie marca más diferencias todavía cuando poco después, una mujer soviética es la primera mujer en pisar la luna. A partir de ahí, se genera una historia alternativa en la que las prioridades políticas cambian, se inicia una carrera por establecer bases habitadas de forma permanente en la luna, y la NASA permite la entrada en el programa espacial de mujeres, con fines propagandísticos, unos cuantos años antes de que tal cosa sucedieran en realidad.

La serie no es perfecta en absoluto. Tiene algunas cosas excesivamente inverosímiles. Digamos que el universo alternativo es demasiado parecido al nuestro como para tragar determinadas cuestiones de los “políticamente correcto”. Pero más allá de eso es una serie correctamente realizada, correctamente interpretada, con personajes suficientemente empáticos como para que te importe lo que pasa, y en suma… bastante entretenida. Con lo cual, para mí ya está bien.

[Cine] Sennen Joyū (2001), evento especial Kon Satoshi

Cine

Sennen Joyū [千年女優 Millenium Actress] (2001; 20/20210318)

Os hablaba el lunes de la única serie que concibió el director de cine de animación japonés Kon Satoshi (recordemos que en los nombres japoneses, el apellido va por delante). Y hoy voy con la película de este director que vi por primera vez, y en pantalla grande, el pasado jueves en un evento especial en un cine de Zaragoza. Hace algo más de un año, antes de los confinamientos por la pandemia de covid-19, ya pudimos ver en un evento similar la más famosa y alabada de las películas de Kon. Y lo cierto es que esperábamos que siguieran estos eventos con el resto de su filmografía que, lamentablemente, no es muy extensa. Cuatro largometrajes. De los que, antes del evento de enero del año pasado, sólo había visto tres en televisión, y ninguno en pantalla grande. Coincide que la película del pasado jueves es la única que nunca había visto del director, ni en televisión ni, por supuesto, en pantalla grande. Así que estreno para mí, 20 años después de su estrenos en festivales. En España nunca se estrenó en cines, fue directa a DVD, y sólo se ha podido ver en eventos especiales en salas de cine, y la versión digitalizada en 4K actual es una celebración de ese vigésimo aniversario. De momento no parece anunciada la programación del resto de las películas de Kon, en forma de ciclo.

He elegido unas cuantas fotos de Arashiyama en Kioto, porque al final del famoso bosque de bambúes es posible visitar la casa del actor de cine de época Ōkōchi Sansō, y de alguna forma, en la película de hoy, la casa donde vive retirada la actriz protagonista me la recordó.

La película nos cuenta cómo un director de documentales, junto con su videógrafo, se dirige al lugar donde vive retirada desde hace 30 años, alejada del mundo, la actriz Fujiwara Chiyoko. La que durante décadas fue una de las reinas de la pantalla, desapareció de repente, y Fujiwara quiere resolver el misterio de lo que pasó, al mismo tiempo que le entrega un objeto que encontró y que le pertenece, una pequeña llave… que es la clave para entender la vida de la actriz de los mil años. Porque a partir del momento en que le entrega la llave, la actriz le cuenta su vida de una forma absolutamente apasionante.

Por la película es realmente apasionante, divertida, emocionante, trepidante en algunos momentos. Al más puro estilo de Kon, constantemente mezcla la realidad con la ficción de las películas de la actriz. La vida de la actriz se enmarca entre dos famosos seísmos, el primero de ellos identificado claramente como el Gran terremoto de Kanto de 1923, día en el que nació, y menos claramente identificado, al final de su vida el Gran terremoto de Hanshin-Awaji o de Kobe de 1995. Ya digo que no creo que este último esté claramente mencionado, pero es el evento más famoso de este tipo en aquella época, y que marcó el imaginario nipón en cuestiones de catástrofes, hasta el Terremoto y tsunami de Tōhoku en 2011, con la catástrofe nuclear añadida. Al principio de su adolescencia, en la convulsa época de los años 30, dos eventos marcan su vida. Su encuentro con un joven pintor que huye de la infame kenpeitai por sus ideas políticas, que le entrega una llave y del que se enamora, y la propuesta de un estudio para debutar como actriz, lo cual acepta como forma de salir a buscar al pintor a Manchuria. El resto de su vida, hasta su retirada como actriz se ve marcada por estos dos sucesos. Por un lado la búsqueda del pintor, que adquiere caracteres dramáticos en los peores años de la represión durante las guerras de finales de los 30 contra China y contra el mundo en los 40; por otro lado, su prolífico trabajo como actriz interpretando heroínas en todo tipo de papeles y películas, películas que abarcan la historia de Japón desde la época Heian hasta la conquista espacial, pasando por el cine de samuráis o de monstruos tipo Godzilla. Mil años de historia, que dan origen al título, junto con la maldición de cierta bruja de ficción, y que además coinciden con el cambio del milenio durante la realización y el estreno de la película.

Mucho más sencilla de entender que otras películas de Kon Satoshi, conserva no obstante el sello del director. La constante mezcla de escenas de la realidad, con las escenas de sus películas, abren la puerta a una riqueza visual y conceptual impresionante, junto con una acción trepidante en la búsqueda de la actriz de su pintor amado. La diversión está asegurada. Y también la emoción, por las traiciones, por las fidelidades, por los sentimientos puestos en marcha… y especialmente ese cierre final tan espléndido, esa cita final “だって私…あの人を追いかけてる私が好きなんだもの。” [“Porque yo… lo que realmente he amado ha sido la búsqueda”]. Hay quien la ha incluido en listado de las 10 películas de animación que todo aficionado al cine debe ver. Y aunque eso es opinable porque hay mucho donde elegir, tampoco diría yo que no tuviese un lugar digno en esa decena de obras de referencia.

Fujiwara Chiyoko es una actriz ficticia. Los listos de la cosa dicen que está basada en dos actrices reales. A una la conozco, Hara Setsuko, por interpretar a las distintas Noriko de la denominada “trilogía de Noriko” de Ozu Yasujirō. Tres películas independientes entre sí, de la posguerra mundial, en las que Hara interpretaba tres personajes distintos, tres mujeres modernas de la época, de nombre Noriko, que asumían los valores positivos de la tradición nipona al mismo tiempo que se incorporaban a la modernidad como mujeres trabajadoras y que toman sus propias decisiones. La otra es Takamine Hideko, que no recuerdo haberla visto en ninguna película, aunque tiene una filmografía muy extensa. Ambas nacieron a principios de los años 20, ambas se retiraron en los años 70 mucho antes de su muerte y siendo relativamente jóvenes. Y entre las dos rodaron todo tipo de películas abarcando toda la gama que aparece en la película de Kon.

Concluyendo, creo que mi opinión se deduce fácilmente de lo comentado hasta ahora. La película es muy divertida, muy entretenida. Como además no es muy larga, no llega a los 90 minutos, se te pasa en un vuelo. Es emocionante, empatizas con los caracteres. Es un homenaje al cine enorme, que cualquier aficionado al cine agradecerá. Y además tenemos la estupenda animación de Kon Satoshi en su versión más asequible a todos los públicos. Totalmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] Otoño – Ali Smith

Literatura

No conocía yo a esta escritora británica, escocesa por más datos, que responde al nombre de Ali Smith. Pero en algún momento me apareció este primer libro de lo que los editores llaman el Cuarteto estacional entre las ofertas de mi tienda habitual de libros electrónicos. Y me atrajo su sinopsis.

La autora es escocesa, de Inverness, donde están tomadas las fotos que acompañan a este texto. No recuerdo si la novela indica dónde transcurre la acción. Creo que no. Algún lugar de Inglaterra. Escocia votó mayormente contra el Brexit. Fueron los ingleses los que se creyeron la propaganda populista. Quizá por eso, hoy en día me caen mejor los escoceses. Así que Inverness será.

La protagonista de esta novela es Elisabeth (con s; el nombre en el Reino Unido se suele escribir con z), que unas semanas después del referéndum del Brexit en el Reino Unido en junio de 2016, acude a casa de su madre, con la tiene una relación difícil, porque su amigo de la infancia, el señor Gluck, ha alcanzado los 101 años, pasa la mayor parte del tiempo durmiendo y se acerca a su final. Durante el tiempo que pasará en su ciudad de origen, esta joven historiadora del arte de 32 años, repasará su vida, sus influencias, el estado de la sociedad actual y… se llevará alguna que otra sorpresa cuando su madre, que se opuso siempre a su relación con el señor Gluck, judío que escapó del holocausto, no así su familia, porque pensaba que era homosexual, no era así, le presente a su nueva mejor amiga.

Y está llena de referencias… A A brave new world, The Tempest, a Emma Peel la de los Vengadores (los divertidos no los de ahora), y tantas otras.

La novela es una entretenida reflexión sobre la identidad de una persona en su contexto social e histórico. A ratos divertida, incluso irónica, a ratos melancólica, a ratos comprometida políticamente, a ratos ferozmente crítica, a ratos cariñosamente tolerante con las inconsecuencias humanas. Son muchos los temas que va tocando y entrelazando en sus páginas. El Brexit y el racismo/fascismo populista que asoma en las sociedades europeas, concretamente la británica. El sexismo en el mundo, que oculta los logros de las mujeres, a propósito del caso de Pauline Boty, y de su obra sobre Christine Keeler. La amistad, sin importar los límites de la edad y antecedentes personales. El sentido de culpa por vivir mientras que los próximos murieron. El absurdo de las administraciones y otras organizaciones (divertidos los momentos de relax sobre la tramitación del pasaporte). La tolerancia hacia los otros, sin importar la sexualidad o la raza o la nacionalidad. La desvergüenza de los políticos… imposible de pasar por alto en los tiempos que corren. Pero que viene de largo. Y otros varios, que van surgiendo, porque son propios de la época que nos ha tocado vivir.

Reconozco que no sabía que esperar de esta novela. Pero que me ha encantado. Que me parece altamente recomendable. Que me gusta que no sea lineal, que asocie ideas y salte entre conceptos y situaciones. Que te haga pensar. Que te encariñe con los protagonistas de sus propias vidas. Que suene a verdad. A real. Y que lo haga con cercanía. Creo que iré, con el tiempo, a por el resto de las novelas del Cuarteto estacional.

[Libro] La exposición – Nathalie Léger

Literatura

Aunque la mayor parte de los libros que comento en estas páginas, que no sean de fotógrafos o fotografía, vengan ya en formato electrónico, por conveniencia, comodidad,… de vez en cuando cae en mis manos un libro en formato de árboles muertos. Papel. Hace unas semanas, mientras deambulaba entre las secciones de arte y fotografía de una librería, vi este librito de Nathalie Léger, me llamó la atención y lo compré.

Unas cuantas fotografías parisinas nos vendrán bien para ilustrar un libro sobre un personaje, internacional y cosmopolita, pero intrínsecamente asociada a la capital francesa.

Léger es mujer de letras, escritora, pero también trabaja en el ámbito del comisariado de exposiciones, de la conservación de colecciones de obras artísticas, principalmente literarias, y preside una institución para el estudio y conservación de archivos del mundo editorial francés. Y según varias referencias que he podido ver por ahí, Wikipedia incluida, califican este libro como su primera “novela”. Me cuesta verla como tal… hasta que profundizo en el concepto de autoficción, género al que asignan esta obra.

Como autoficción, estaríamos con un relato en el que se mezclan hechos reales de la vida de la autora o de la realidad en general, con elementos ficticios de los que sería narradora en primera persona y protagonista. Y así, en esta autoficción, nos encontramos a la autora preparando una exposición con las muchas fotografías, y otros documentos, que la condesa de Castiglione, Virginia Oldoini, se hizo en el estudio de Pierre-Louis Pierson a lo largo de su vida. Una costumbre, la de fotografiarse en multitud de situaciones, poses y atuendos, que la hace de alguna forma precursora de las (y los) influencers de las redes sociales actuales. Y mientras la autora nos habla del personaje histórico, de sus vaivenes, reflexiona también sobre aspectos de su vida, en especialmente sobre su madre y su relación con ella, a la que compara con determinados aspectos del personalidad del personaje histórico.

Así pues, el libro funciona a dos niveles. Por un lado, parecería un ensayo sobre una mujer del siglo XIX, que tuvo gran influencia en asuntos políticos y sociales. Considerada la mujer más bellas de su época, a mí no me parece para tanto vistos los retratos que se conservan, pero el concepto de belleza es relativo a la época, definió modas, fue amantes de políticos y algún emperador que otro, influyó en acontecimientos históricos… y conoció épocas de declive y olvido. Por otro lado, funciona como reflexión personal sobre las relaciones maternofiliales de la escritora.

Me costó entrar en la dinámica del libro. No tenía yo mucha experiencia en este tipo de forma literaria. Y de hecho, hasta casi la mitad del libro, avancé muy despacio, siendo un volumen ligero de pocas páginas. Luego, en un momento dado, las piezas del puzzle hiciero click, encajaron, y empecé a cogerle el gusto… y se me terminó. No me arrepiento. Esta bien. Pero para quienes buscan mero entretenimiento y estructuras narrativas convencionales… casi mejor no.

[Libro] El corazón de Yamato – Aki Shimazaki

Literatura

Uno de los libros que más me han impresionado en los últimos tiempos fue el primero de los “quintetos” de la japonesa establecida en Canadá, Aki Shimazaki. Recordaremos que Shimazaki, aunque nacida en Japón, y con el japonés como lengua materna, escribe en francés. La fórmula para aquel libro que tanto me gustó y que leí aproximadamente hace un año es el de cinco relatos o novelas cortas, que leídos consecutivamente en el orden en que se publicaron, forman una gran novela, una historia única contada por partes y con distintos puntos de vista, según el protagonista de cada relato.

En un momento dado de la historia, e incluso después de perder su importancia política, Nara fue el “corazón” de Yamato, del Japón tradicional e histórico. Como otros lugares de la región de Kansai. Pues allí nos vamos.

Hace unas semanas decidí que era el momento de ir a por el segundo de sus “quintetos”, el que hoy comento en estas líneas. Aparentemente, sigue la fórmula del anterior… aunque hay diferencias. Lo cierto es que he tardado demasiado en comentarlo. Algunas de las cosas que quería decir aquí se han diluido en mi memoria. Pero lo haré lo mejor posible.

En primer lugar, ¿qué es Yamato? Yamato es uno de los nombre que ha recibido Japón. Existe un período en su historia que es conocido como Período Yamato. También es el nombre que recibe la etnia predominante y mayoritaria en Japón, en contraposición con otras minoritarias como los ainu, o las etnias originadas en otros países como los coreanos o los chinos. También es una antigua provincia, en torno a la ciudad de Nara, que durante un breve tiempo fue la capital imperial de Japón, y a veces la región que la rodea, lo que hoy denominaríamos Kansai, que como nos dicen en la novela de hoy, tiene forma de corazón invertido. Pero obviamente, si recordamos que la palabra “corazón” tiene también significados en el ámbito de lo poético o lo simbólico, al hablar del “corazón de Yamato” nos podemos referir a la idiosincrasia más íntima, a los elementos culturales, sociales y éticos más profundos de Japón.

Lo que nos cuenta Shimazaki transcurre en un período que va desde la guerra mundial hasta la época contemporánea (los libros de este “quinteto” se publicaron entre 2006 y 2013). Y al contrario que en la obra que leí hace un año, las cinco historias que lo conforman no configuran una historia única y mayor. Más bien estamos ante una serie de vidas cruzadas, en las que cada una de los cinco relatos tiene como protagonistas a cinco personajes que nos son presentados de una forma directa o indirecta en el primero de ellos, una historia de amor frustrado en los años 70 del siglo XX entre un empleado de una gran compañía, y una OL (Office Lady) temporal de la misma. El ámbito en el que se desarrollan las historias está relacionado de forma directa o indirecta con estas grandes compañías japonesas que muchas veces han representado el resurgimiento nipón tras el desastre, admiradas en muchas ocasiones. Han llevado consigo muchos de los valores tradicionales de la cultura japonesa, pero no sólo los positivos, también los negativos. El sexismo, el papel secundario de las mujeres en las empresas y en la sociedad japonesa, la inflexibilidad de las jerarquías sociales y económicas, el sometimiento de los empleados a estas jerarquías, la capacidad de condicionar las decisiones de las personas y su futuro, incluso mediante prácticas que podríamos considerar mafiosas. Al igual que sucedía en su primer “quinteto”, la impresión que te deja Shimazaki es que ama a su país de origen, pero es muy consciente de sus defectos, de sus problemas.

No voy a entrar en el detalle de cada una de las historias. Pero las hay muy buenas, excelentes. Todas ellas son buenas. Pero hay como un crescendo general en el que la emoción va subiendo hasta la excelente historia final, que te deja con el corazón encogido en un puño. Shimazaki es sobria en su escritura. No se anda por las ramas ni se detiene en florituras. Va al grano. Pero eso no le impide transmitir las emocionas de forma precisa, directas a afectar tanto la razón como la emoción del lector. Shimazaki me parece una autora altamente recomendable. Existe ya un tercer ciclo de cinco novelas cortas de la autora nipocanadiense, pero todavía no se ha publicado completa en España. Investigaré las posibilidades de leerla en su idioma original, el francés.

[Libro] Los dieciséis árboles del Somme – Lars Mytting

Literatura, Sin categorizar

Tres elementos se dieron en su momento para que me decidiese a comprar este libro en formato electrónico y, eventualmente, a leerlo. Por un lado, las buenas experiencias en los últimos años en lo que se refiere a autores noruegos, siempre fuera del machacado y sobreabundante nordic noir. Que no va de eso la cosa. Por otro lado, la oferta para comprar el libro electrónico por menos de dos euros cuando normalmente se vende a casi diez euros. Y finalmente, que encontré bastantes referencias positivas en una revisión rápida sobre su autor, Lars Mytting, y en concreto sobre la novela que nos ocupa hoy.

La novela tiene un título en noruego totalmente distintos, Svøm med dem som drukner, que se traduciría por algo así como Nada con quienes se están ahogando. Nunca he sido partidario de los cambios en los títulos; por algo el autor les puso el que les puso a sus obras. Pero bueno, tampoco me voy a poner pesado en esta ocasión sobre el tema, y sobre las “ocurrencias” y “genialidades” de los editores y editoriales a la hora de poner títulos “adaptados” al lector de otros países. Como creo que ya comenté en algún momento respecto a la obra de otro nórdico, un sueco, no es lo mismo “odiar a las mujeres” que “no amar a las mujeres”. Y sí… es una diferencia sustancial.

La Noruega que conocemos en la novela no es la más turística de paisajes con fiordos, nieves o montañas espectaculares. Es la interior, de granjas, bosques y salpicada de lagos, que tuvo tiempo de esbozar en mi mirada en el trayecto ferroviario entre Oslo y Bergen hace unos años.

En esta ocasión, nos trasladamos a los primeros años 90 del siglo XX, al interior de Noruega, a un ambiente rural y granjero, donde vive Edvard, un joven que vive marcado por una serie de hechos. Sus padres murieron prematuramente en Francia al explotar una bomba de gas de la Primera Guerra Mundial cuando él tenía sólo cuatro años. El estuvo desaparecido durante cuatro días cuando eso sucedió. Fue criado por su abuelo, que es odiado por sus vecinos por haber sido simpatizante de la Alemania nazi durante la guerra. Su abuelo vive extrañado de su hermano, que parece que luchó en el otro bando, y de quien le separan antagonismos no bien comprendidos. Y en estas estamos cuando la muerte repentina del abuelo, abre el camino a la posibilidad de desvelar las razones y los motivos de todas estas situaciones. Dando lugar a un recorrido que nos llevará de la Noruega interior a las islas Shetland, y de allí a los campos del valle del Somme. Y a la vez a las herencias que las tribulaciones históricas del siglo XX, especialmente sus dos guerras globales, dejó en las vidas de muchas personas.

Al terminar de leer la novela, esta me dejó un cúmulo de sensaciones. Mytting abre un pastel en los primeros capítulos que ofrece una infinidad de historias, todas ellas interesantes, todas ellas potencialmente trascendentes. Hay muchas posibles novelas en el universo que crea el autor. La de la reflexión sobre la sinrazón de las guerras. La del joven despistado que buscan encontrarse y saber quién es y con quién quiere estar. La de la historia del desarraigado, que cuando pierde su razón de ser principal, su pasión, pierde el rumbo y navega por su vida sin arribar a ninguno de los puertos que se le ofrecen. La del anciano que tiene que cuidar a su nieto, sufriendo por las consecuencias de sus decisiones de juventud. La de la mujer que nace en un infierno y en muere por las consecuencias de otro y cuya historia debe ser contada y recordada. La de una historia de amor, improbable, y tal vez, sólo tal vez, realmente imposible.

El problema es que muchas de estas historias quedan esbozadas, pero no bien desarrolladas, mientras vamos acompañando a un protagonista principal que carece de suficiente carisma como para que realmente nos importen sus cuitas. Nos interesan más todos aquellos que le rodean o con los que se encuentra, que él mismo. Y además, que la novela no encuentra un ritmo adecuado. Avanzando a trompicones, con distintas velocidades en cada momento, sin que encontremos un motivo para ello.

No os confundáis. No me parece una mala novela. Al contrario, globalmente me ha resultado muy interesante. El problema es que se queda en algo que está bien, cuando había material, ideas y posibilidades para ser apasionante. Y al final, no llega a tanto, ni mucho menos. De lo que más te quedan ganas es de visitar los lugares por donde pasa. Y de conocer a Gwen.

[Libro] Cantares de Ise

Literatura

Hace unas semanas, haciendo tiempo antes de acudir a un compromiso, estuve con unas amistades en una librería de viejo y ocasión. Compré alguna cosita. Pero una de estas amistades encontró un libro que compró y que le pedí prestado. Es el que traigo aquí hoy. Se trata de la edición de la traducción de Ise monogatari [伊勢物語], un anónimo japonés de relatos cortos del siglo IX, el periodo Heian, que parece tener una gran relevancia en la historia de la literatura japonesa… y que ha resultado ser una lectura muy entretenida.

Ya advierto que no soy un buen lector de poesía. La poesía es, evidentemente, como muchas otras formas artísticas, un gusto adquirido. No es un gusto innato. Necesita ser cultivado para ser correctamente apreciado y para que apetezca su consumo. Nuestras lecturas habituales son en prosa y prosaicas, y tanto las formas como los conceptos que maneja el arte poético precisan dedicación. Que no he tenido en grado suficiente. Eso no quiere decir que eventualmente no haya disfrutado de obras poéticas. Y este es uno de esos casos. Que debe tener una explicación previa.

Tuvimos ocasión de visitar Ise durante nuestro último viaje a Japón, y por supuesto, su antiquísimo santuario, que es derribado y reconstruido cada 20 años.

La edición que llegó a nuestras manos es la traducción de 1987 debida a Antonio Cabezas, a quien también debemos la presentación y el epílogo de la obra, que nos ayudan a entenderla mejor. No olvidemos que estamos hablando de fechas en las que en la Península Ibérica se estaba produciendo la transición desde el latín vulgar de la Hispania visigoda a los romances medievales de los cuales algunos como el castellano, el aragonés, el catalán, el asturleonés o el gallegoportugués estaban en sus fases iniciales en rincones del norte de la península, mientras que en la mayor parte de ella se usaba de forma cotidiana el árabe como lengua culta, con los dialectos mozárabes como continuación de la evolución de la lengua latina vulgar. Así que el japonés se encuentra también en proceso transformación lingüística hacia formas más tardías. Aunque uno se queda con la sensación de que aquel japonés sería más semejante al actual, que los romances de la época al castellano actual. No sé si es una conclusión acertada por mi parte.

La obra está formada por una serie de relatos, escritos por un autor anónimo, que narran sucesos diversos, aunque en una gran parte de ellos, el protagonista de los mismos es el que es llamado “un hombre”, “el hombre” o “nuestro hombre”. Este hombre, coinciden los estudiosos, que es Ariwara no Narihira. En castellano sería, Narihira de Ariwara. Nieto de emperadores, tanto por parte de su madre como de su padre, tuvo distintas posiciones en la corte de Kioto, aunque sin llegar a alcanzar especial prominencia política. Pero destacó por ser un consumado poeta y por sus amoríos. Parece que tuvo relaciones con damas prominentes como Fujiwara no Takaiko, hija de emperador, Fujiwara no Takako, que llegó a consorte principal del emperador Seiwa, y de la señora de Ise, la princesa Yasuko, sarcedotisa virgen del mencionado santuario, hija también de emperador. Y que puede ser el origen del nombre la compilación. Cada relato contiene uno o dos poemas, en ocasiones más, cuya autoría, en su mayor parte, se atribuye a Narihira. La relatos que los contienen, que serían del autor anónimo, mezclan lancen galantes, aventuras, historias sobrenaturales o reflexiones de carácter más o menos filosófico.

El traductor hace un esfuerzo por trasladar el espíritu de los poemas a la lengua castellana, advirtiendo en su presentación de las dificultades. Por las diferencias entre los dos idiomas, y por las diferencias entre las formas poéticas de los dos idiomas. La forma poética más habitual de los poemas japoneses sería el tanka, cuya métrica es 5-7-5-7-7, donde el número se refiere a las moras, algo parecido a las sílabas, pero no exactamente lo mismo. En japonés, la poesía no se rima. El autor opta, por una serie de razones que explica en la introducción, por trasladarlas a poemas de cinco versos también, del tipo 6-6a-5-6-6a. Es decir, hace rimar en asonante el segundo y el quinto. Un tipo de poema que tendría cierto parentesco con las seguidillas. No estoy cualificado para valorar esta decisión, pero el resultado no me disgusta. La forma más popular en nuestros días de la poesía japonesa es el haiku, de 17 moras repartidas en 5-7-5. Como se deduce, es un tanka sin los dos últimos versos de 7 moras cada uno. Son muchos los que intentan usarla en nuestro idioma, con resultados que pocas veces me resultan convincentes. No hay más que ver la escasez de verbos que suelen tener esos intentos.

La lectura me ha resultado amena. Y la única pega que le encuentro a la traducción, no quiero decir que no tenga más, es que yo no soy capaz de verlas, es que transcribe los nombres de personas y los topónimos con una aproximación fonética al castellano que… es, eso, una aproximación. Estoy acostumbrado a la transcripción más o menos oficial actual al romanji de los caracteres japoneses, y conozco sus valores fonéticos. Así que ver Fujiwara como Fuyiuara, o Yasuko como Iásuko, entre otras formas, me resulta raro. Por lo demás, la verdad es que he disfrutado más de lo que pensaba de las aventuras y lances galantes de Narihira. Y me ha sorprendido el obvio despendole sexual que había en el antiguo Yamato.

[Libro] Los cañones de agosto

Historia, Literatura

Hace ya unos meses, a principios de septiembre, apareció de oferta este libro, ensayo histórico, de la historiadora y escritora norteamericana Barbara Tuchman. La historia de la Primera guerra mundial me parece muy interesante desde hace ya unos cuantos años. Y le dediqué bastantes horas de lectura con motivo del centenario de su comienzo. De todo tipo. Ficción, ensayo, recopilación de escritos, historieta,… Soy de los que piensan que el mundo que tenemos hoy viene determinado en gran medida por lo que sucedió en el verano de 1914. Que otros conflictos del siglo XX, grandes o pequeños, no son más que la continuación de lo que comenzó en aquellos momentos. Y creo que Tuchman también es de esa opinión, especialmente después de haber leído el libro.

Alsacia, uno de los motores del belicismo francés y uno de los grandes errores históricos de la política del Reich alemán, incapaces de incorporar a su propio país un territorio que, a pesar de su incondicional adhesión a Francia, tienen una cultura totalmente germánica. Estrasburgo en esta fotografía, Metz, en Lorena, en el encabezado.

En el prólogo, Tuchman explica cómo llegó a su escritura. La escritora tuvo una formación universitaria formal en su juventud, pero no siguió una carrera académica. Perteneciente a una adinerada familia de banqueros de origen judío, optó por casarse y trabajar para la prensa. Sin embargo, en un momento dado comenzó a investigar y escribir profundos ensayos históricos, que si todos tienen el cariz del que hoy nos ocupan, tienen un mérito sobresaliente. Con esos antecedentes, un editor le propuso escribir sobre el principio de la Gran guerra. Ella, que en el mes de agosto viajaba en un barco por el Mediterráneo camino de Estambul, ella la denomina Constantinopla, quería escribir sobre la sobre la travesía de los cruceros Goeben y Breslau desde el Mediterráneo occidental hasta la ciudad del Bósforo, atravesando los Dardanelos en posesión del Imperio Otomano, en aquellos momentos todavía neutrales. Su barco coincidió con un incidente bélico entre los barcos alemanes y británicos. Al fin se llegó a un compromiso. El libro trata fundamentalmente de lo que sucedió en el frente occidental y en Prusia oriental durante el mes de agosto y principios de septiembre de 1914, con un capítulo dedicado a la incursión del Goeben y del Breslau. Ignora deliberadamente, por su complejidad, el conflicto que enfrentó al Imperio Austrohúngaro con el reino de Serbia, lo cual fue la causa inmediata del conflicto.

Tuchman dedica unos capítulos iniciales a los antecedentes de la guerra, especialmente en la primera década del siglo XX, para luego hacer un pormenorizado relato de los días previos a las declaraciones de guerra entre el Imperio Alemán, el Imperio Ruso, el Reino Unido y Francia, de la violación de la neutralidad e invasión de Bélgica, de las batallas de las Fronteras, la invasión rusa de Prusia oriental hasta la batalla de Tannenberg y la retirada de los aliados hasta el contraataque en el Marne, que ya no se narra en el libro. Sí las consecuencias en un capítulo final.

Kaysersberg, población natal del premio Nobel de la Paz Albert Schweitzer, nacido alemán, muerto como francés.

Las grandes virtudes de la narración están en dos vertientes. La primera es la capacidad de Tuchman para narrar la historia como si fuera un aventura de ficción. Aunque es historia, y sabes como termina, tiene una gran capacidad de enganche, deseando saber inmediatamente qué es lo que pasa a continuación. La narración tiene ritmo, sabe moverse entre escenarios, es ágil, y además, constantemente va indicando sus referencias, demostrando que a pesar del aspecto del relato estamos ante un auténtico ensayo histórico, documentado y riguroso. Las segunda gran virtud está en su acercamiento a los “protagonistas”; reyes y emperadores, políticos, mariscales, generales… son tratados sin complejos, con gran desparpajo y bajándolos al nivel terrenal del común de los mortales. Todos tienen su carácter con sus cosas buenas y malas, todos tienen sus debilidades, sus manías… y las descripciones que hace nos lleva a momentos incluso de hilaridad. No se corta un pelo. Y al mismo tiempo, apoya sus afirmaciones a este respecto con las correspondientes referencias documentales y bibliográficas, sin perder un ápice de su rigor.

Han pasado más de 57 años desde su primera edición en agosto de 1962. La autora ya falleció hace tiempo (nació en 1912 – murió en 1989). Pero es un libro absolutamente asumible en la actualidad. Hay subjetividades que no se pueden ocultar. La antipatía de Tuchman hacia los alemanes es notable. Norteamericana y de origen judío, escrito sólo quince años después de la guerra contra los nazis… dime tú. De hecho, es evidente que identifica como presentes muchos de los males de la Alemania nazi en el Reich alemán de Guillermo II, a quien considera un absoluto incompetente acomplejado. Hecho en el que coincide con muchos otros historiadores. Pero reparte cera en forma de crítica hacia las decisiones militares del momento que hacen que realmente la expresión “inteligencia militar” queda convertida en un monumental oxímoron. Pero su evidente antigermanismo no le impide ser muy crítica con las decisiones y actuaciones de los responsables políticos y militares de la entente cordiale, que en aquellas primeras semanas de la guerra parecían cualquier cosa menos un entente.

Los desastres bélicos en los ferrocarriles en la Cité du Chemin de Fer en Mulhouse, la primera ciudad “liberada” de Alsacia por los franceses, aunque dicha “liberación” sólo duró unas horas. Y que nunca tuvo un origen alemán, ya que fue un cantón helvético que voluntariamente se integró en la República Francesa.

La decisión de dejar de lado el lío de los Balcanes y la actuación de los austriacos deja coja, de una forma consciente, la historia de aquellas semanas. No obstante, se transmite la sensación de que ese lío no es más que la chispa que desencadena el incendio que se estaba preparando, con abundante acumulación de combustible desde hace tiempo. La idea alemana del espacio vital y del dominio de lo germánico sobre las naciones de Europa, el militarismo, los dogmas nacidos de las victorias prusianas del siglo XIX, unidas al complejo de inferioridad de los dirigentes germanos, empujaban hacia la guerra. El sentimiento de revancha de Francia, todavía muy dolorida tras la derrota de Sedán, también empujaba hacia la guerra. El Reino Unido estaba atado al destino de las demás naciones por ser en gran medida la artífice del delicado equilibro continental que a duras penas se había mantenido durante el siglo XIX tras la época napoleónica. Y especialmente estaba condenado al conflicto desde el momento en que los alemanes deciden atacar Bélgica. Las atrocidades cometidas por los alemanes en este país, “obligados” por las circunstancias, los convierte a los ojos del mundo en los villanos de la guerra, cosa que sólo puede cambiar si la ganan y pueden controlar la escritura de la historia. Y todos, todos, fracasan en su consideración de que no puede ser una guerra de larga duración. Que Alemania no tiene recursos para aguantar, y que todos pueden arruinarse en un escenario de tal características… que es exactamente lo que sucede cuando el Plan Schlieffen alemán y el Plan XVII francés, en dígitos arábigos, 17, en el libro, fracasan estrepitosamente, abocando a una guerra de posiciones que arruinó por completo una generación de hombres europeos.

Siempre he dicho que no hay textos más eficazmente animilitaristas y pacifistas que los que narran apropiada y documentadamente lo que sucede en una guerra. Y este es de eso. Una lectura muy muy recomendable.

Y la bella ciudad de Comar.

[Cine] The King (2019)

Cine

The King (2019; 55/20191104)

Última película de la semana que procede de los estrenos en Netflix. Y en esta ocasión es la que más empaque mostraba a priori. La más ambiciosa. Película de ambientación histórica dirigida por el interesante David Michôd, para mayor gloria interpretativa del joven actor Timothée Chalamet.

No voy a poner castillo ni lugares bélicos. Aunque sí que me trasladaré fotográficamente a Inglaterra. A los pacíficos paisajes de los canales de las Midlands occidentales, cerca de Birmingham.

Básicamente, lo que han hecho ha sido coger el ciclo de dramas históricos de William Shakespeare dedicado a la transición de la dinastía Plantagenet a la casa Lancaster a caballo entre los siglos XIV y XV, tomar aquellas tramas relacionadas con el rey Enrique V de Inglaterra y adaptarlas a un único largometraje que narra el ascenso al trono del joven rey y su consolidación como uno de los más importante reyes medievales de las islas Británicas tras la batalla de Azincourt, que nutre una buena parte de la acción del largometraje.

Con esta película he tenido un problema. Pese a su buena realización y a sus encomiables interpretaciones, aunque sigo pensando que Chalamet, aunque hace un buen trabajo, todavía está un poquito verde, he sentido la sombra que sobre ella arroja las producciones de la BBC de hace unos años para celebrar el año olímpico en las que adaptó precisamente las cuatro obras de Shakespeare que conforman la herniada, en la que se basa esta película. Aquella serie fue realmente muy buena, afronta los mismos temas, con más profundidad al ofrecer el cuarteto completo, y también con una ambientación y unas interpretaciones excelentes. A lo que hay que sumar el “guion”, los “diálogos” del propio Bardo. Que aquí, no. Aunque el guion es realmente bueno.

Dicho lo cual, para quienes gusten del buen cine histórico, es de visión obligatoria, sabiendo de antemano por supuesto que no se basan en la veracidad histórica sino en la visión de Shakespeare de aquella época. Y bueno, que Falstaff (Joel Edgerton, también acreditado como guionista) como tal personaje histórico, nunca existió. Para los demás, tampoco les hará daño, que la película es buena. Y la acción bélica de Azincourt está excelentemente realizada.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***