[Libro – cine] No lo comprendo, no lo comprendo – Akira Kurosawa

Cine, Literatura

Hay un libro clásico de obligada lectura para los amantes del cine. Se trata de El cine según Hitchcock, un libro que partía de una conversación que duró días y un total de 50 horas de charla, a partir de unas 500 preguntas que el maestro francés François Truffaut quiso hacerle al excéntrico maestro británico del suspense. Lo leí en su momento, hace ya unos diez años en su versión de bolsillo, y me encantó.

El también director Cameron Crowe, bien es cierto que unos cuantos escalones por debajo que el francés, quiso repetir la experiencia con el genial Billy WilderCrowe, además de no tener la potencia como director que el resto de los mencionados, tampoco tiene la capacidad inquisitiva, la curiosidad y el talento que tenía Truffaut, así que aquí el diálogo era más asimétrico. Pero Wilder tenía un modo de ver la vida y el cine, y un talento e imaginación como contador de historias, que estas Conversaciones resultaban tan amenas e interesantes para el cinéfilo como las anteriores. También lo disfruté muchísimo, y también lo recomiendo calurosamente.

Ave muerta en el Patio de las Armas

Kurosawa hizo películas con colores magníficos. Pero también hay clásicos del maestro japonés con una fotografía en blanco y negro magnífica.

La fórmula parece que se fue difundiendo, y existen también un par de libros de conversaciones con Woody Allen. No hace mucho que me regalaron uno de ellos, que tengo pendiente de enganchar. El problema es que me he acostumbrado a la comodidad del lector de libros electrónicos, y ahora no encuentro momento para cargar con el tochete en papel.

Curiosamente el libro que traigo aquí hoy, engarza con esta tradición de conversar con los directores de cine, o estos entre sí, y es una versión en forma de árboles muertos. No es electrónico. Pero es un librito pequeñito y que se lee en poco tiempo. Y muy intersante.

No lo comprendo, no lo comprendo
Akira Kurosawa en conversación con Donald Richie, Nagisa Oshima y Gabriel García Marquez
Traducción de Alfonso Fornieles Ten y José Jesús Fornieles Alférez
Editorial Confluencias, 2014

En este pequeño volumen que se puede llevar sin que moleste en cualquier bolsillo o bolso pequeño, encontramos tres entrevistas al maestro japonés Akira Kurosawa, recopiladas en un único volumen. Una en 1960, con uno de los principales expertos occidentales en cine japonés, Donald Richie. La segunda, la más profunda y prolongada, de 1991, nos traslada a un diálogo entre dos directores japoneses de dos generaciones distintas. Nagisa Oshima entrevista, con una perspectiva muy histórica, en la que tiene mucha importancia los primeros tiempos de Kurosawa como ayudante de dirección y como escritor de guiones. Finalmente, hay una breve entrevista que Gabriel García Marquez tiene con el director japonés.

Inmigrante y taberna

Al paseíco fotográfico de Fotógraf@s en Zaragoza me llevé una cámara con película en blanco y negro, la Canon Demi EE17 de medio formato, que me proporciona hasta 78 exposiciones en un carrete tradicional de 36.

Kurosawa es un director muy importante para mí. A veces cuento que, en mi adolescencia, el cine de barrio al que acudía todos los domingos desde mi infancia para ver peplumsspaghetti-westerns se convirtió inopinadamente y contra todo pronóstico en lo que se llamaba entonces cine de arte y ensayo. Duro unos pocos años, antes de volver al cine comercial más habitual, y luego languidecer durante un par de décadas como una de las dos salas de cine X de Zaragoza. Pero en esta época de arte y ensayo, para mí y mis vecinos tal concepto no existía. Simplemente era el mismo cine de siempre, al que íbamos los domingos, echaran lo que echaran. Y eso me llevo a ver una serie de películas altamente improbables para un adolescente de barrio en la transición española. Que probablemente marcaron, y mucho, mi gusto por el cine posterior. Y una de aquellas películas, una de las que más me marcó, fue Dersu Uzala, de Kurosawa. Todo un descubrimiento. De puesta en escena, de ritmo, de transmisión de ideas y sentimientos, de representar la naturaleza, el cambio de la actitud del hombre hacia la misma,… muchas cosas. Son muchas las películas del directora japonés que he visto después. No todas ni de lejos, porque fue extraordinariamente prolífico. Pero ha sido siempre uno de los autores más cercanos a mis sentimientos. Así que para mí esta ha sido una lectura necesaria.

De las tres conversciones, la más intensa e interesante es la de Oshima, un director muy recordado por su versión del caso de Sada Abe, pero que yo fundamentalmente asoció a la muy notable Merry Christmass Mr Lawrence (Feliz Navidad, Mr. Lawrence). En cualquier caso, una recomendación importante para los cinéfilos de pro.

"Selfie" y amigos en hotel París en calle San Pablo

Y que cargada con Fujifilm Neopan 100 Across, expuesta a IE 80, y revelada en Rodinal 1+50, ofrece unos negativos estupendos que escaneo a 6 megapixeles. No la mejor solución para situaciones con poca luz, pero el f/1,7 de la Demi y su carencia de espejo, permite disparar a 1/30 de segundo y hacerla relativamente versátil, ofreciendo nitidez y poco grano.

Seguimos de centenarios, en esta ocasión de cine: Akira Kurosawa

Cine

Si el lunes hablaba del centenario de Django Reinhardt y recomendaba su jazz manouche, hoy me voy al lejano oriente para hablar y recomendar a un ilustre de los ilustres entre los directores de cine. Ayer 23 de marzo fue el centenario del nacimiento de Akira Kurosawa.

Lo que voy a contar ahora es posible que lo haya contado ya por aquí. No me acuerdo. Pero voy a volver a hacerlo. Yo fue un niño de barrio, en una ciudad grande, el quinto municipio con más población de España desde que yo recuerdo, que tenía cines de estreno y de reestreno. Los cines de reestreno podían estar relativamente céntricos, y entonces eran auténticos cines de reestreno, que proyectaban las películas tras unas cuantas semanas en los cines de estreno. O podían ser cines de barrio, que aunque en la cartelera del Heraldo venían como cines de reestreno, en realidad eran los encargados de estrenar y proyectar las series B, los péplum y los spaghetti westerns. Y a la vuelta de la esquina de la calle donde vivía, había una de estas salas. El Rialto. Y muchos domingos, allí que nos bajábamos a la sesión de 3 o a la de 5 de la tarde.

El caso es que llegada mi adolescencia, y con ella la transición política al país, el cine Rialto se convirtió en sala de arte y ensayo. Un caso improbable, dado el vecindario y el entorno, dignos pero obreros y de limitado entendimiento cultural. Pero ahí estaba yo, fiel a las tradiciones, muchos domingos a las 5 de la tarde, a ver lo que echasen. Y entonces, en lugar de spaghetti westerns, he aquí que empezamos a ver cosas como Las vacaciones de Monsieur Hulot, 2001: una odisea del espacio, Solaris, El Gran Dictador, Viridiana,… y Dersu Uzala. Y si todas ellas marcaron, sin ser yo consciente, mi gusto y percepción del cine, probablemente me dejaron convertido en un “tarado” y “asocial” de por vida al alejarme de lo que le gusta a todo el mundo, la última, esa maravilla firmada por el director japonés Akira Kurosawa fue la que más me impactó.

Y con el tiempo, a partir de ahí, fui viendo varias de las películas que firmó a lo largo de su vida, entre las que tengo que destacar Rashômon, una película apasionante por su intriga y su enfoque, y Los sueños de Akira Kurosawa por el impresionante espectáculo visual que supone, una película que debería ver todo amante a la fotografía. Por supuesto, éstas además de la ya mencionada.

Así que nada. Una recomendación que vale para celebrar el aniversario, o para cualquier otro momento. El cine del maestro japonés, Akira Kurosawa.

Rue de Steinkerque

Invasión oriental en los alrededores de Pigalle, París - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.