Iron Man (2008)

Cine

Iron Man (2008), 13 de mayo de 2008.

Segundo fin de semana que vamos a ver película intrascendente, por mero entretenimiento. Y esta va de uno de los superhéroes de la Marvel. Llevan ya unas cuantas películas hechas a partir de estos personajes, pero supongo que les quedan un buen puñado todavía.

Yo de niño consumí moderadamente estos tebeos. Entonces no los llamábamos cómics. Era tebeos. Cuando digo de niño me refiero a que comencé a leer alguno allá a los ocho años, y no creo que leyese ninguna más pasados los diez u once años. Compré muy pocos. Los intercambiábamos. Con lo cual, las historias que se continuaban nunca las leía en el orden adecuado. Me daba igual. Nunca tuve un superhéroe favorito, pero en los tebeos de los Vengadores, salía un personaje que se llamaba Wanda, la Bruja Escarlata, que me producía una extraña desazón, que sólo algunos años más tarde identifique inequívocamente con el deseo sexual. Pero de esto tenía yo poca conciencia entonces. No fui un retrasado en mi desarrollo sexual, pero tampoco precoz. Cada cosa a su tiempo. Y estos son casi todos los recuerdos notables que de aquella época y sobre aquellos tebeos me quedan.

Así que este tipo de películas las he recibido siempre con la debida distancia y frialdad. También dándoles las debidas oportunidades como a cualquier otro filme de aventuras. Lo que pasa es que con casi todas me pasa lo mismo que con este, dirigida por Jon Favreau. Con líneas argumentales básicas:

  • Tipo que descubre o adquiere “superpoderes”.
  • Tipo que las pasa canutas cuando los empieza a usar.
  • Tipo que mejora la cosa.
  • Tipo que se enfrenta finalmente a uno muy malo, más fuerte y más rápido, pero al que vence.

Entre medio, puede tener amoríos, o al menos algún tipo de tensión sexual con una bella moza, y algún que otro conflicto familiar o social, según la naturaleza de sus poderes… pero no hay más. Bueno sí… un despliegue absurdo y atronador de pirotecnia y otros efectos especiales, que aseguran que la historia nunca sea lo importante en la película.

En la que aquí nos ocupa, se han preocupado de que el reparto sea de campanilla. El héroe es Robert Downey Jr. El malvado, un irreconocible Jeff Bridges. ¿Os acordaís de cuando le tocaba el piano o lo que sea a Michelle Pfeiffer, o cuando era el Gran Lebowsky? Pues ya ves. El florero de turno, Gwyneth Paltrow con su carrera como actriz en caída libre.

En el argumento nada original. Y ya cansa el tema de los árabes/afganos o similares que son malísimos y tontos. No son originales ni para buscar nuevos villanos. Queda pueril. Sin embargo, la película cumple con el objetivo de entretener. Y el Downey consigue hacer un personaje un poco más simpático y con un poquito más de personalidad que en otras por el estilo. Al final, buscas dónde vomitar la dosis de maniqueismo barato que destilan estos productos, y te vas a casa o donde sea a buscar un poco de estímulo intelectual.

Yo le pongo un cinco en la valoración subjetiva, con otro tanto en la dirección, y un seis en la interpretación, porque me cae simpático el protagonista. Y ya está. A olvidarse de la cuestión.

En la película me queda la duda de si el protagonista es un gran científico. Pero lo que sí resulta ser es un notable herrero; como el que había recientemente en el Mercado de los Sitios en el Barrio de San Gregorio.

En el fuego al rojo

(Canon EOS 40D; EF 24-105/4L IS USM)

Nota geek: Los monitores de los ordenadores del bueno son de Apple. Lo del malo son de Dell. ¿Ambas empresas hacen product placement? ¿O sólo lo hace Apple, desacreditando también los productos rivales? ¿O es cosa del diseño de producción de la película que identifica una marca con lo bueno y la otra con lo malo? Rediez,… me carcome la duda.