TV; cuando los surcoreanos hacen cosas serias sobre su propia historia

Televisión

Fotos realizadas en Seúl, Corea del Sur. También en versión Substack.

No dedicaré mucho tiempo a esta entrada… porque no tengo mucho tiempo. Llevo una vida muy liada, por lo menos hasta las vacaciones de Semana Santa,… probablemente hasta primera tanda de vacaciones grandes, que llegará en mayo. Así que iré redactando las entradas de este Cuaderno de ruta como buenamente pueda.

Made in Korea es una serie de seis episodios, cada uno entre los 50 y los 90 minutos, aproximadamente, que nos sitúa en los años 70 del siglo XX. Y en ella nos va a contar la lucha entre un fiscal íntegro (Jung Woo-sung), en Busán, que lucha contra el narcotráfico, y un agente de los servicios secretos del país (Hyun Bin), que está involucrado en una trama de fabricación y distribución de metanfetamina en combinación con las mafias japonesas.

Existe una falacia mil veces repetidas por la prensa y por los gobiernos del llamada “mundo occidental”. Y esta es que la Guerra Fría fue un conflicto entre las democracias del mundo libre y las dictaduras del mundo comunista. No es cierto. Fue un conflicto entre los países capitalistas y los países comunistas. Y una de las consecuencias es la instauración o sostenimientos por todo el globo terráqueo de numerosas dictaduras militares y fascistas, anticomunistas, pero que eran tan criminales como las comunistas. Por supuesto, otra falacia es que fue “fría”, es decir, que no hubo tiros ni bombas. Los hubo y en exceso. Sólo que no en el territorio nacional de los principales contendientes. Los llevaron a esos países donde surgían las dictaduras de uno u otro signo, y donde la gente y los derechos humanos importaban poco ni a los comunistas ni al “mundo libre”.

Quizá uno de los focos de conflicto más conocidos, aunque menos comprendidos, fue la península de Corea, donde entre entre 1950 y 1953 se lucho una guerra caliente, en la que hubo entre 2 y 3 millones de víctimas civiles; población coreana, tanto en el norte como en el sur, que murió tanto por el efecto de las balas y las bombas del otro lado, como del propio. La guerra nunca terminó, aunque las hostilidades sí. En el norte se instauró un demencial régimen monárquico inspirado por el marxismo-leninismo con idiosincrasia propia, mientras que en el sur se sucedieron una serie de regímenes republicanos que oscilaron entre falsas democracias y duras dictaduras militares hasta que en 1988 se instauró la sexta república que sí ha llevado a buenos niveles de democracia. Pero eso no sucedió durante la Guerra Fría, sino al final de la misma. Mientras tanto, los surcoreanos hubieron de sufrir falta de libertades y represión.

Uno de los periodos peores fueron la década de los 60 y 70, en las que el militar y dictador de turno fue especialmente cabrón, represor y antidemócrata. Y creó unos servicios secretos corruptos y especialmente duros con la población, que quedó a merced de estos individuos. De eso va la serie, centrada en la lucha entre el fiscal decente y el agente de los servicios secretos que representa la indecencia del régimen.

Se inspira en hechos reales. El primer episodio, basado en una auténtico secuestro de un avión de pasajeros japonés, te engancha por completo a la serie. Y a partir de ahí desarrolla su historia. Interpretaciones muy buenas, excelente factura, y unos guiones poco complacientes con el espectador, pero que te dejan pegado al sillón frente al televisor hasta el final. Muy recomendable. Parece que habrá segunda temporada. Imagino que con una trama nueva. Lo que desconozco es si mantendrá protagonistas.

[Cine] Io e Te (2012)

Cine

Io e Te (2012), 7 de agosto de 2013.

Esta película la he visto en versión original en italiano con subtítulos en castellano y por ello conservo su título original. En la cartelera española es posible encontrarla también con el título traducido de Tú y yo. Lo cual puede hacer confusa una conversación cinematográfica ya que es también el título que se dio en España también a Love Affair (1939)An Affair to Remember (1957), sendas versiones de una misma historia dirigida por Leo McCarey en ambos casos, ambas estupendas, pero que no tienen nada que ver con la película que hoy nos ocupa. Nunca me cansaré en la necesidad de respetar las obras en su estado original, con sus voces y sus títulos como fueron concebidos. Aunque no sea más que para evitar excesivas confusiones.

Dentro de las dificultades para encontrar películas atractivas en la cartelera veraniega, era difícil sustraerse a ver qué tiene que ofrecernos en la actualidad un director que ha supuesto tanto en la historia del cine aunque no sea excesivamente pródigo en su trabajo, y que llevaba nueve años sin presentarnos una película suya. Hablamos de Bernardo Bertolucci. Que vuelve a introducirnos después de Dreamers (Soñadores) en las relaciones entre hermanos.

En las calles de Roma

Aunque no aparecen monumentos destacados, la película de hoy parece estar rodada en Roma.

Lorenzo (Jacopo Olmo Antinori) es un adolescente de catorce años, algo excéntrico, introvertido, que cansado de su entorno decide tomarse «unas vacaciones». Engañando a sus padres y profesores, aprovecha la semana en la nieve de su colegio para quedarse a vivir solo durante unos días en el sótano de su casa, mientras su madre lo cree esquiando con sus compañeros. Hay un padre, al que no conocemos, sólo por referencias indirectas. Una vez que ha empezado su semana de vida en solitario, se presenta su hermanastra Olivia (Tea Falco). Fruto de una relación anterior de su padre, esta chica en sus veintitantos lleva años apartada de la vida de Lorenzo. Inició en su momento una carrera artística como fotógrafa, pero en su momento se enganchó a la heroína, lo que la ha llevado a buscar el mismo sótano con intención de desengancharse y pasar el mono. Dos personas, hermanos pero desconocidos, que buscaban la soledad por motivos distintos, pero a los que no les quedará más remedio que aprender a convivir y a conocerse durante esos siete días.

Un Bertolucci muy alejado de sus grandes y ambiciosas producciones de antaño, nos ofrece una historia intimista rodada en su mayor parte en el claustrofóbico ambiente del sótano donde conviven los dos hermanos. Más claustrofóbico todavía cuando se manifiesten las fases más desagradables de la abstinencia de Olivia, en las que de todas formas tampoco se regodea en exceso el director. La clave de esta pequeña historia es la mutua influencia de ambos hermanos, el cruce de caminos fortuito, que probablemente cambie su historia. Para bien, queremos creer, aunque el director nos da detalles que nos indican que quizá no los dos hermanos puedan superar los problemas que los han arrastrado a su encierro. En cualquier caso, una historia que me parece razonablemente bien contada y planteada, y que es razonablemente honesta en su desarrollo y consecuencias.

Albergo Abruzzi

Así que hoy también fotográficamente pasearemos por las calles de Roma, aunque sin monumentos destacados.

Por supuesto, es importante el trabajo de los dos protagonistas, que no son intérprete excesivamente expertos. En el caso del  joven Antinori por su edad, y en el caso de Falco, porque su trabajo original es de fotógrafa, aspecto que comparte con el personaje que encarna. De todos modos, ambos sacan adelante su trabajo con razonable solvencia.

Para resumir, una película menor en la filmografía de Bertolucci, pero que se deja ver con honestidad y razonable interés, y que nos da alivio de lo que son los títulos habituales de la cartelera veraniega, haciéndonos pensar un poco sobre algunos aspectos del comportamiento humano, pero sin agobiarnos. La película entra a engrosar mi colección de películas de La fotografía en el cine, donde se reproduce en gran medida esta reseña, con un comentario añadido a su interés fotográfico.

Valoración

  • Dirección: *** Trabajo menor pero honesto del director parmesano.
  • Interpretación: *** Cumplen los protagonistas con su trabajo.
  • Valoración subjetiva: *** Una película a la que llego con algún reparo, pero que me hace sentir empatía suficiente por los dos personajes protagonistas, importándome lo que les prepara el devenir de sus vidas.

Puente y castillo de Sant'Angelo

Salvo esta vista del atardecer del Puente y el Castillo de Sant’Angelo.