[TV] Cosas de series; un buen lugar

Televisión

The Good Place ha sido sin lugar a dudas una de las sorpresas más agradables de los últimos años. Protagonizada por dos intérpretes que consiguieron en su momento grandes éxitos por sus series que los dieron a conocer y que hicieron que se ganaran el afecto de los espectadores, Ted Danson por Cheers y Kristen Bell por Veronica Mars, lo cierto es que ha funcionado no solamente por ellos, sino también por el excelente trabajo del resto del amplio reparto, y por el inteligente planteamiento de sus creadores y guionistas.

Cementerios, el lugar al que nuestros restos van, habitualmente, después de la muerte. Si van a algún sitio más, es algo en debate, aunque una idea cada vez menos sostenida o sostenible de modo racional.

Danson y Bell triunfaron en las series mencionadas, pero luego han llevado trayectorias irregulares. Creo que Danson es un intérprete mucho más sólido, y nunca he tenido claro porqué no ha sido capaz de hacer una carrera más brillante. Kristen Bell siempre me ha parecido una intérprete más limitada, pero que cuando un papel le va, entonces brilla. Como ha sucedido en esta ocasión. Pero ya digo que estamos ante una serie en la que hay mucha gente que aporta mucho. No voy a mencionarlos a todos, pero de los fijos las Janet de D’Arcy Carden y la ingenuidad y salidas de pata de banco del Jason de Manny Jacinto son los que más me han gustado a mí. Y de los recurrentes, Shawn (Marc Evan Jackson), Vicky (Tiya Sircar) y la Juez (Maya Rudolph) son los que mejores momentos nos han dejado.

No voy a decir que hay sido la serie perfecta, porque ha tenido sus altibajos; pero ha tenido momentos fenomenales y, sobre todo, ha sabido mantener la coherencia interna. Hay que decir que en su primera temporada daba la sensación de que la premisa de partida no prometía mucho más allá de esa primera temporada y una segunda ante el twist argumental del final de la primera. Pero los planteamientos han ido creciendo, o se han desarrollado muy bien, llevándonos a una reflexión mucho más profunda de lo que parece en una comedia de situación sobre la naturaleza del ser humano, sobre el peligro de los maniqueísmos, sobre la necesidad de un planteamiento vital ético, individual y personal, y sobre el hecho de que no necesitamos una promesa de una vida eterna, de un cielo, para realizarnos personalmente y sentir que hemos tenido una vida digna. Y sin necesidad tampoco de que nadie sea un héroe o “un triunfador” sea lo que coño sea eso. La serie, sin hacer sangre sobre ninguna creencia en particular, cuestiona de base las ideas de trascendencia al estilo de las viejas religiones. De un modo amable, pero claro.

Para finalizar, comprobaréis que es una de las pocas series para las que, a su final, dedico una entrada en este Cuaderno de ruta en exclusiva. Creo que es perfectamente recomendable para cualquiera. Y encima tiene un final que resulta bastante satisfactorio. A por ella, si estáis abonados a Netflix.

[TV] Cosas de series; dos mujeres en sus respectivos infiernos

Televisión

Tanto Eleanor Shellstrop (Kristen Bell) como Elizabeth of Windsor (Claire Foy) viven ya en Netflix sus respectivos infiernos en sus segundas temporadas. Dos series muy distintas, pero ambas muy recomendables. Con las dos puedes disfrutar. Y con una de ellas te podrás reir. Con la otra,… puede que también. Pero es seria.

The Good Place – 2ª temporada

Esta comedia de situación norteamericana sorprendió en su primera temporada. Después de haberno hecho reír durante toda ella, dio un vuelco final a su trama que la dejó preparada para una segunda temporada renovada.

Mentiría si dijese que todo ha sido estupendo en esta segunda temporada. He de reconocer que me costó cogerle el tranquillo. Sus primeros episodios me parecieron un poco apresurados, como con ganas de correr mucho. Pero al cabo mereció la pena, puesto que permitió situar a los 6 personajes principales de la serie en un punto a partir del cual pudieron crecer y avanzar, sin encasillar la serie en ningún momento.

Carlos Carreter

Nada… hoy toca visitar los dominios de la “Isabelita”… Incluso nos llegaremos a las puertas de sus casas, en Londres y en Windsor.

Recientemente he leído un análisis de la serie que muestra hasta qué punto, lejos de ser una mera serie de entretenimiento, tiene calado. Realmente, hay una reflexión sobre cuestiones éticas y morales de cierto calado, que sin embargo nos entran con facilidad, muy didácticamente. Y totalmente alejadas de cualquier dogmatismo o a priorismo sobre lo que es correcto o no. Probablemente, si alguna conclusión se puede sacar es lo absurdo del concepto del cielo (el buen lugar) o el infierno (el mal lugar) para premiar o castigar el comportamiento de nadie. Tan condicionado por su entorno y el momento que le ha tocado vivir. Y con valores en continua evolución, nunca estables ni prefijados.

Todos los intérpretes están bien, aunque especialmente nos alegremos de la recuperación de Bell, a la que añorábamos desde su Veronica Mars. No es que haya estado inactiva precisamente; simplemente, nunca la he encontrado al nivel que prometía. En cualquier caso, ahí la tenemos liderando la función con un hilarante Ted Danson, que tiene momentos sublimes. Y con un final de temporada que ya nos avisa que la serie se volverá a reinventar en su tercera temporada. Que ya añoramos.

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The Crown – 2ª temporada

Está claro. Esta serie de época es una serie de momentos. De episodios enteros incluso. Y el protagonismo se reparte. A mí, toda esta gente de la que hablan, me importa entre poco y nada. Pero sabes que en todo episodio encontrarás un par de escenas o secuencias que te van a dejar pegado al sillón. Un diálogo. Un cruce de miradas. Un recorrido de cámara. Lo que sea, que te permite ser consciente de lo buena que es esta producción.

Reconozco, al igual que en el caso anterior, que el comienzo de la temporada me pareció un poco moroso, y dependía mi atención mucho de estar atento a esos momentos de genialidad. El ciclo sobre el viaje del duque (Matt Smith) y sus posibles infidelidades, no me interesó gran cosa. Pero pronto entró en materia.

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Episodios absolutamente antológicos como Beryl, el que protagonizó Vanessa Kirby encarnando a una princesa Margarita con un atractivo impresionante, muy lejos de la imagen que te dan las fotografías de la época, y al mismo tiempo con una conducta elitista que te darían ganas de meterla boca a bajo en una maceta del palacio de Kengsinton.

O ese Paterfamilias en el que Matt Smith se luce y muestra hasta que punto ha dejada atrás al Doctor, y es capaz de mostrarse como un actor dramático de primer nivel.

Y estos son solo dos que he seleccionado para mostrar cómo la serie sabe ceder el testigo del protagonismo cuando conviene, repartiendo juego, otorgando variedad y profundidad, haciendo más interesante el conjunto.

Esperando también con ganas la tercera temporada, en la que se anuncian cambios de protagonistas conforme envejecen los personajes históricos.

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