[Televisión] Cosas de series; verdaderos detectives,… delincuentes,… corruptos,…

Televisión

Hoy no es jueves. Y por lo tanto no tocaba hablar de las series de televisión. Pero este Cuaderno de ruta va a pasar durante unos días al modo “solo fotos”, y me he dado cuenta que se me pueden acumular en las semanas que viene los comentarios sobre series que terminan temporada. Así que he decidido mantener la sección semanal, trasladándola al miércoles.

Hablar en primer lugar de un par de novedades que han entrado en mi cartelera particular. En primer lugar, tenía en reserva desde junio la tercera temporada de Orange is the new black. Esta serie de trama carcelaria que mezcla con sabias dosis la comedia y el drama, es en estos momentos “obligatoria” para el aficionado a la ficción televisiva. Tiene demasiados momentos buenos como para correr el riesgo de perderse alguno. Hace menos de una semana que empecé a ver la tercera temporada, y hasta el momento no ha tenido desperdicio, encontrando por mi parte incluso una tendencia al alza en la calidad de la serie. No diré más.

Hoy acompaño la entrada con fotografías que se han podido ver últimamente en mi Tumblr de viajes (enlaces al final de la entrada) En la fotografía; canal del Brenta, cerca de la laguna Veneta, Italia. Marzo de 2013. En el encabezado de la entrada; asando salchichas y carne en Alexanderplatz, Berlín (Alemania). Agosto de 2013.

También comenté hace unos días, después de terminar la primera temporada de Humans, que me apetecía echarle un vistazo a su original sueco, Äkta människor (Real Humans). Sólo diré una cosa. El primer episodio de la serie sueca me parece superior al primer episodio de su versión inglesa. Más interesante, con más posibilidades, aun teniendo en cuenta que básicamente es la misma historia con algunas diferencias, que no me parece en todos los casos menores. Así que es prácticamente seguro que seguiré adelante con ella.

Y vamos con lo más importante de la semana, el final de la segunda temporada de True Detective, una serie con unas expectativas muy elevadas, especialmente por lo mucho que gustó la primera. Para quien no esté al tanto, hay que decir que las temporadas de esta serie no son continuación unas de otras. Son historias totalmente independientes, que tienen en común que están protagonizadas por policías norteamericanos que trabajan en entornos complejos. Policías que arrastran traumas personales por episodios de su pasado, con dificultades para las relaciones interpersonales, con familias difícil, disfuncionales o a las que terminan ahuyentado en el caso de las más normalizadas. Puede estar o no corruptos. Y se enfrentan a casos detrás de los cuales hay gente poderosa manejando los hilos. Estos policías están en la punta del iceberg de la corrupción social. En esta ocasión, han sido tres policías de distintos cuerpos californianos, Ani Bezzerides (Rachel McAdams) de la policía estatal, Ray Velcoro (Colin Farrell) de la policía local de un municipio californiano, y Paul Woodrugh (Taylor Kitsch) un exmilitar en la policía de tráfico. A estos hay que sumar, con papeles trascendentes, prácticamente al mismo nivel, un capo mafioso, Frank Semyon (Vince Vaughn) y su mujer Jordan (Kelly Reilly). Entrar ahora en contar el trasfondo de cada uno de los personajes y lo que les lleva a la improbable confluencia de todos ellos, sería complejo y probablemente inútil. Para tratar de entender el conjunto hay que verlo.

Mansfield Place, Edimburgo, Escocia (Reino Unido). Julio de 2013.

En cualquier caso, en esta segunda temporada no he conseguido engancharme emocionalmente al caso y a las circunstancias de sus protagonistas como en la primera temporada. Quizá porque son muchos más personajes con los que empatizar. También porque en la primera el misterio era profundo y enredado, pero no tan complejo en ramificaciones e intereses como este. Indudablemente porque la química de los intérpretes de la primera temporada era globalmente superior. Más concentrada, mejor trabajada y más creíble. Y también estoy de acuerdo en los que opinan que el guion, la historia, estaba peor tramada. Sin contar con que la dirección de Cary Fukunaga en la primera temporada era más personal, y de más calidad, que la que nos proporcionan los múltiples directores de episodios de esta, que son buenos profesionales, pero que como sucede con frecuencia en televisión, se ven obligados a homogeneizar sus formas y estilos, perdiendo personalidad. Por ello, en televisión habitualmente el director es menos importante que en el cine. En el cine es el autor con la ayuda del guionista y otros creativos. En televisión, es el creador de la serie, muchas veces un guionista en este papel o como productor ejecutivo, el que con ayuda de otros profesionales tiene la responsabilidad del producto.

La temporada ha resultado por lo tanto en mi humilde opinión inferior. Ciertamente han intentado compensarlo con espectacularidad. Y en ese sentido son notables el tiroteo creo que del episodio 4º y la secuencia de la orgía sexual en el 6º. Junto con algunos otros momentos. Aun así, se han leído muchas opiniones criticando duramente el resultado. Yo diría que no estamos ante ninguna catástrofe. Sigue siendo mejor que muchas cosas que se hacen en televisión, pero ya no tengo la sensación de que sea una serie especial, como durante la primera temporada. De hecho, si esta fuera la primera temporada, daría por bueno el tiempo dedicado a su visualización, pero me plantearía si querría ver otra historia de este tipo.

Desconozco cuál es el destino de la serie. No sé si habrá una tercera temporada. La idea general de la serie es buena… pero ya hemos visto que los resultados pueden ser irregulares. Veremos… que dijo un ciego a otro ciego.

Egipto en el Met (Metropolitan Museum of Art), Nueva York (Estados Unidos). Septiembre de 2013.

De viaje con Carlos (Tumblr)

De viaje con Carlos (Cuadernos de viajero)

Una foto de mis viajes, al azar

[Cine] Calvary (2014)

Cine

Calvary (2014); vista el martes 10 de marzo de 2015.

Se está haciendo difícil ver películas en versión original en Zaragoza. Aunque hay unos multicines en cuyas salas se programan, llevan un tiempo haciéndolo a horas intempestivas. Y para quienes tenemos obligaciones diversas y lo de trasnochar es algo que no es de todos los días se hace difícil. Sigo diciendo que la industria del cine sigue haciendo todo lo posible para que los aficionados, los buenos aficionados al cine, no a las palomitas, se busquen vías alternativas para ver las películas. Esas que no les gustan.

Bien. En cualquier caso, nos vamos a ver esta película dirigida por John Michael McDonagh, que nos sorprendió hace unos pocos años con un fenomenal western… que sucedía en el oeste pero de la bella isla de Irlanda. Con el mismo protagonista que entonces, las expectativas por ver esta nueva incursión en las bellas costas y en la peculiar sociedad de la fachada atlántica irlandesa eran altas. Os cuento en qué medida dichas expectivas han resultado satisfechas.

El padre James (Brendan Gleeson) es un afable sacerdote irlandés, ya sexagenario, que ejerce su labor pastoral en el condado de Sligo en Irlanda. Ordenado sacerdote tras quedar viudo, tiene una hija, Fiona (Kelly Reilly), que vive en Londres. Mantiene una relación fluida con sus feligreses, a quienes visita y con quienes habla cuando tienen problemas. Pero al principio del filme asistimos a un momento en el que se encuentra en el confesionario, y uno de ellos se acerca y le confiesa un duro secreto. De niño sufrió brutales abusos sexuales de un sacerdote en su ciudad de origen. Aquello le ha dejado una marca indeleble y necesita vengarse. Como el sacerdote que abusó de él está muerto, ha decidido matar al padre James. Aunque le da una semana para poner en orden sus asuntos. El padre James sabe quién es esta persona. Durante una semana, confrontará a sus feligreses, a sus compañeros religiosos, a su hija,… sin saber muy bien cómo responder a la amenaza, cómo reaccionar ante ella. Comenzará su particular calvario.

El lugar de la acción es la costa occidental de Irlanda, no el condado de Clare, donde encontramos los acantilados de Moher, sino el de Sligo, más al norte, que no he tenido la oportunidad de visitar.

El lugar de la acción es la costa occidental de Irlanda, no el condado de Clare, donde encontramos los acantilados de Moher, sino el de Sligo, más al norte, que no he tenido la oportunidad de visitar.

McDonagh no se ha roto los cascos. Ha buscado un protagonista carismático, un reparto competente, unas localizaciones perfectas, entre la belleza y cierta desolación, y un guion y una realización sobrios, pero que van directos al grano. Y especialmente van directos a golpear en el hígado, donde más duele, de las miserias de las personas (en general) y de una sociedad (la irlandesa) en particular.

El conjunto de feligreses representan perfectamente los “pecados” de la sociedad irlandesa o de cualquier sociedad en general. Hipocresía, engaños, adulterios, racismo, sexualidad mal reprimida, violencia, conflictos familiares, depresión, maltratos… Entre todos ellos, e incluso en el propio sacerdote, van apareciendo los “pecados capitales”; lujuria, ira, soberbia, avaricia, ciertas formas de gula, pereza, envidia… Las dudas aparecen en el buen padre,… y mientras tanto el domingo, el final del plazo acordado llega.

El tono de la película se mueve entre la comedia de humor negro, el drama y la tragedia, todos adecuadamente dosificados. Y el tono es realmente poco esperanzado, más bien fatalista. Desde luego, gran mérito lo tiene el buen hacer del reparto. No voy a hablar de los caracteres para no dar pistas sobre el desarrollo de la película, haré comentarios globales. Si bien Gleeson soporta buena parte del peso del filme, por lo demás tiene un carácter de coralidad, ya que todo el conjunto de personajes tienen una personalidad propia, pero al misma tiempo compone un organismo enfermo al que se enfrenta el sacerdote. Con sus miembros más gangrenados, con otros dañados y aquellos que intentan sobrevivir a los demás o a sus propias carencias o limitaciones.

Mientras paseo por el recuerdo por el conjunto paleocristiano de Cloncmacnoise, la película refleja la importancia que la iglesia católica tiene en la vida y en las actitudes de los irlandeses.

Mientras paseo por el recuerdo por el conjunto paleocristiano de Cloncmacnoise, la película refleja la importancia que la iglesia católica tiene en la vida y en las actitudes de los irlandeses.

Me ha parecido una película muy interesante, muy valiente, muy por encima de bastantes de las que en los meses pasados han estado en candelero por su pelea por los diversos premios que la industria concede. Evidentemente, esta película no entra ahí, porque no pelea en lo comercial sino en lo conceptual. Es una película que tras las eventuales pinceladas que te hacen reír o sonreír, te va dando golpes que no te dejan indiferente. Y eso no vende mucho en las temporadas de premios. Me parece, por todo lo anterior, muy recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: ****

La cita final, en el domingo fatídico, es en la playa. Allí se resolverá el destino del padre James y del ultrajado hombre que lo amenaza. No esta en el sur de Connemara... pero no muy distinta.

La cita final, en el domingo fatídico, es en la playa. Allí se resolverá el destino del padre James y del ultrajado hombre que lo amenaza. No esta en el sur de Connemara… pero no muy distinta.