[TV – Series] Humans,… una vez más

Televisión

Tercera temporada ya para esta adaptación británica de una serie sueca, Äkta Människor, que se quedó en sólo dos temporadas. Lo cierto es que la serie británica coincidió argumentalmente en cierta medida en su primera temporada con la serie sueca, pero a partir de ahí siguen líneas diferenciadas. Aunque ambas series tratan básicamente de lo mismo, el aspecto no es el mismo. Los robots humanoides suecos tenían más aspecto de muñecos que sus homólogos británicos, otorgando un tono distinto a la serie sueca.

En cualquier caso, el tema de ambas series es un clásico; el advenimiento de la singularidad tecnológica, con el añadido de que lo hace en forma de seres con un aspecto casi indistinguible del ser humano. En algún caso se confunde con otros temas. Asimov lo hacía. En sus novelas sobre robots hablaba con frecuencia del síndrome de Frankenstein, a la hora de plantear el rechazo de los seres humanos hacia sus criaturas inteligentes. Pero el monstruo de Frankenstein, o el mito judío del Gólem, trata más bien del ser humano como creador de vida suplantando a un dios creador. Por extensión, este síndrome reflejaría el miedo del ser humano a las consecuencias de la ciencia, un miedo muy propio de eras como el romanticismo o la posmodernidad, que paradójicamente son épocas de gran impulso tecnológico para la humanidad.

Carlos Carreter

Un paseo un sábado cualquiera por los mercadillos de Portobello Road nos convencerá más que nada de la diversidad de la sociedad británica, que algunos quieren negar o revertir… los del Brexit y similares.

Pero con el miedo a la singularidad tecnológica de lo que se trata es del miedo a otras criaturas igualmente inteligentes. La otra variante a este miedo sería la confrontación con una civilización alienígena. Es decir, o nos cagamos de miedo por unos seres inteligentes ajenos a nosotros y nuestro miedo, o a unos seres inteligentes creados por nosotros mismos. Y con ello viene también otra cuestión; la definición de humanidad. Así se plantea en muchas ocasiones, aunque yo estoy en desacuerdo. Un robot, por inteligente que sea y por similar que lo hagamos en su aspecto externo, nunca será un ser humano,… porque no será un individuo de la especie o especies biológicas que tienen las características de humano. El debate es sobre su condición de persona, con sus dimensiones intelectivas, volitivas, creativas o emocionales. Podremos discutir lo que queramos, pero tengo la sensación de que hasta que no nos encontremos de forma efectiva con una de ellas… difícil saber cómo ser ese encuentro.

Carlos Carreter

En cualquier caso, la serie que aquí nos ocupa dio un paso adelante al final de la segunda temporada otorgando la autoconciencia a un número de muy amplio de robots humanoides. Y en su tercera temporada hemos estado contemplando las consecuencias de ese hecho. Tanto las inmediatas, como las que se puede producir a largo plazo. Y lo que se plantea es un escenario de una sociedad confrontacional, la británica. Lo cual no está lejos de las actitudes xenófobas que en esa sociedad se está percibiendo actualmente. La serie plantea que distintos países adoptan distintas posturas, en todos los extremos, de la tolerancia absoluta a la intolerancia extrema. La ciencia ficción suele comportarse como espejo de las realidades humanas. Y como ya he mencionado, esta serie británica se está desarrollando en el Reino Unido del Brexit, de la xenofobia y rechazo a los refugiados y de las renovadas tensiones internas entre británicos étnicamente anglosajones y los que lo son procedentes de las antiguas colonias.

Serie recomendable. Sigue estando muy valorada en general. Y gustará por su buen nivel de producción, argumental, filosófico e interpretativo.

Carlos Carreter

[Televisión] Cosas de series; Gallaghers y seres mecánicos contra el mundo

Televisión

Llevo un cierto retraso a la hora de comentar las temporadas de series que voy cerrando completas. Y encima no dispongo de mucho tiempo. Así que iré al grano.

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“Humans” está rodado en Inglaterra, y aunque creo que las localizaciones son próximas a Londres o en el Gran Londres, no se pasean por lo sitios típicos. Fotográficamente aprovecharé para pasear por las provincias, o mejor dicho condados, inglesa. ¿Qué tal por el condado de Somerset?

Durante el mes de enero me merendé la séptima temporada de la versión norteamericana de Shameless, en la que para empezar teníamos curiosidad por ver qué tal le había ido a Frank (William H. Macy) tras su fría sumersión en las aguas que alimentan el lago Michigan. No es que haya que hacer mucho esfuerzo por decir lo que supone esta comedia gamberra con toques de drama, que eventualmente rozan la tragedia, en la que una peculiar familia de origen irlandés en los barrios del sur de Chicago tratan de sobrevivir, casi siempre con medios poco ortodoxos. Yo me lo paso bastante bien, y por una vez, quizá sin que sirva de precedente, el viaje de los Gallagher, aunque lleno de baches ocasionalmente dolorosos, no ha terminado demasiado mal. No os cuento más. Simplemente es una serie que hay que ver.

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Por otro lado, desde el otro lado del charco, del charco grande me refiero, no del lago Michigan, desde el Reino Unido, nos ha llegado la segunda temporada de Humans. Recordamos que se trata de una adaptación británica de la serie sueca Äkta människor, que ya comenté de forma detallada en una entrada televisiva dedicada a las singularidades tecnológicas. Es decir, al de las máquinas que son capaces de pensar o actuar racionalmente, de forma análoga a los seres humanos. Si las dos primeras temporadas de las versiones sueca y británica eran muy similares, en la segunda ya hay una clara divergencia argumental. Los británicos han tirado por su cuenta, planteando la posibilidad de una emergencia global de la inteligencia artificial y las consecuencias que ello traería. Razonablemente bien, aunque menos que la primera, y con menos descarada frescura que la versión sueca. Y con varios, paradójicamente, deus ex machina, que es un recurso argumental que me gusta más bien poquito. Pero no está mal, se deja ver bastante bien, e incluye alguna interpretación de buen nivel. A por ella.

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[Televisión / ciencia] Cosas de series; especial singularidades tecnológicas

Ciencia, Televisión

Ayer comentaba que esta semana iba a dedicar cierta cantidad de espacio al tema de las inteligencias artificiales. Concepto que categorizando de alguna forma venía a incluir las siguientes clases:

  1. Sistemas o máquinas que piensan como los seres humanos.
  2. Sistemas o máquinas que actúan como los seres humanos.
  3. Sistemas o máquinas que piensan racionalmente.
  4. Sistemas o máquinas que actúan racionalmente.

Con Äkta Människor nos iremos a Suecia: Paisaje en Kastellholmen, Estocolmo (Suecia). Agosto de 2011. En el encabezado, Edificios tradicionales en el parque Skansen de Estocolmo, Suecia. Agosto de 2011.

El tema de la inteligencia artificial ha sido relativamente popular en la literatura, en el cine y en la televisión. No siempre se le ha dado ese nombre. Pero el concepto, de una forma u otra, estaba ahí. Dos aspectos se han analizado o reflexionado en esas obras. Dos dilemas que potencialmente se pueden presentar en función de los valores que una persona o un grupo de personas maneje:

Primero: ¿Es ético y razonable que el ser humano se arrogue la capacidad de crear inteligencia, si ello es posible, a partir de la materia inerte, algo que las religiones y la filosofía más tradicional han reservado a la deidad? El paradigma de esta reflexión sería el Frankenstein de Mary Shelley, obra que hay que encuadrar dentro del romanticismo, corriente de pensamiento bastante anticientífica, y cuya respuesta es que no. Que el ser humano no debe entrar en semejante materia. Y que si lo hace, las consecuencias serán desastrosas.

Segundo: ¿Cuáles son las consecuencias de que como resultado de la evolución tecnológica lleguemos a un punto en que una máquina o conjunto de máquinas supere la capacidad intelectual de la especie humana, tenga capacidad de planificación y actuación y una agenda propia? Estamos ante el dilema de lo que se ha venido denominando la Singularidad Tecnológica. Aunque no me gustó especialmente, una obra que analiza específicamente este problema es la reciente película Ex Machina del director Alex Garland. Llevado al terreno del género posapocalíptico, la saga Terminator es una de las expresiones más preocupantes de las consecuencias de una singularidad tecnológica.

Por supuesto, he puesto dos ejemplos que me parecen signficativos, pero hay otros muchos que incluso seguramente a muchas personas les parecerán más interesantes. No podemos de mencionar a Isaac Asimov y sus tres Tres Leyes de de la Robótica, que era una forma de indicar que el avance se producirá pero que tenemos que proteger al ser humano de sus consecuencias. ¿Cómo? Incluyendo por sistema un código moral en la programación de las máquinas. El propio Asimov en uno de sus más entretenidos, interesantes o preocupantes cuentos cortos, … That Thou Art Mindful of Him (en españól, ¿Qué es el hombre?) nos propone no obstante que es te código moral quizá no sea una protección adecuada o suficiente. Nunca os fiéis de un robot que se llame George.

Un interesante artículo publicado en Principia.io sobre las inteligencias artificiales en la ficción puede servir de guía más que adecuada para introduciros en el tema.

En las calles floridas del casco histórico de Ystad, Suecia. Julio de 2014.

En estas estamos, con un tema apasionante si tenemos en cuenta que algunos expertos han situado el advenimiento de la singularidad tecnológica en algún momento del siglo XXI con el punto central de sus intervalos de confianza en torno al año 2045, cuando este verano tuve la ocasión de ver la primera temporada de la serie de televisión británica Humans. Serie interesante, pero que es una nueva versión de una historia llevada previamente a la pequeña pantalla por la televisión sueca con el título de Äkta Manniskör (título internacional, Real Humans). Aunque con diferencias.

Äkta Manniskör me ha resultado una serie mucho más interesante. Básicamente, debajo de su aspecto de serie sencilla con bajos presupuestos, hay una variedad de temas mucho más complejos. Para empezar, el universo en el que se desarrolla no es otro que el de la Suecia (o el mundo) actual. Incluso de unos años atrás. De hecho, da la impresión que buena parte de los modelos de coches que aparecen son un poquito antiguos. Y las casas son de Ikea. Pero con una diferencia. Desde hace tiempo, hay una industria de fabricación y comercialización de robots de aspecto humano, los hubots, que se dedican a realizar tareas al servicio de los seres humanos.

Los problemas vienen por varios lados. Uno, el impacto que la presencia de los hubots tienen en la vida cotidiana de las gentes. Desde la posición que ocupan en el ámbito doméstico, incluido en los dormitorios, a los problemas de competición por los puestos de trabajo con algunos humanos. Dos, porque se ha producido la singularidad tecnológica, existe un grupo de hubots con autoconciencia, voluntad y capacidad de actuar autónoma, con capacidad para establecer sus propios objetivos. Tres, porque se conforman grupos radicales en la sociedad a favor y en contra de la integración de los hubots en la sociedad humana. Cuatro, porque algunos hubots autoconscientes ya han decidido que son o pueden ser superiores al ser humano, y por lo tanto suplantarlos como inteligencia dominante en el planeta.

Atardecer sobre Gamla Stan, Estocolmo (Suecia). Agosto de 2011.

Si la variedad de situaciones éticas, sociológicas y políticas pareciera poco, se mezcla con los conceptos de racismo y otras discriminaciones, además la serie se alimenta de diversos géneros. Sus primeros minutos pueden estar extraídos de una serie de terror o de invasiones alienígenas. Hay paralelismos con las precuelas del planeta de los simios. Hay conspiraciones. Hay ambientes claustrofóbicos. Hay terrorismo. Hay situaciones que parece salidas de obras de Kubrick…. Todo ello con una parquedad de medios muy conveniente, y con la habilidad para representar a los hubots como una diversidad. De los que tienen un aspecto totalmente artificial, como maniquíes animados, a los que son capaces de suplantar a un humano física y emocionalmente. Las interpretaciones están en buen nivel, siendo destacable alguna como la de la fría y atractiva Bea (Marie Robertson).

La cuestión está en que esta serie, que se añade a un acerbo cada vez más amplio, muestra dos cosas. La primera es que el problema de la singularidad tecnológica, aunque no totalmente definido ni en su concepto ni en la probabilidad de que surja, es una cuestión sobre la que merece la pena reflexionar, en una sociedad en el que las tecnologías de la información y la comunicación y la capacidad de procesamiento de datos y computación están incrementándose de de forma exponencial. La otra, es que estas obras sirven para mirarse al espejo y para reflexionar sobre los comportamientos humanos y sobre los problemas de la sociedad, cuando se enfrenta a la diversidad y a la falta de una definición única de lo que es un humano. Porque no nos engañemos, en muchos sitios todavía no se considera a todo el mundo igual de humano: por cuestiones de raza, creencias, religión, sexo, nacionalidad, etcétera. Por mi parte, una recomendación. Si se os pone a tiro ved las series, tanto la sueca, Äkta Människor (Real Humans) que lamentablemente cancelaron tras la segunda temporada, como la inglesa, Humans, que acaba de emitir su primera temporada y está renovada para dentro de un año.

Campanario de la parroquia de Gamla Uppsala, Suecia. Agosto de 2011.

[Televisión] Cosas de series; de todo lo humano y lo… ¿robótico? ¿mutante?

Televisión

Sinceramente, la temporada veraniega, por lo menos en lo que a mi cartelera personal televisiva se refiere, se está poniendo interesante. A menos de una semana para el final de la segunda temporada de True Detective, si no la calidad de la primera al menos nos ha ofrecido espectacularidad. Y a dos episodios del final de Power, ya nos han planteado situaciones que nos podrían haber resultado satisfactorias incluso para un final de temporada. Y además tenemos ya algún final de temporada que comentar. Sobre series que merecen además un comentario reflexivo.

Sense8 – 1ª temporada (no confirmada todavía la segunda)

“Sense8” se pronuncia en inglés como “sensate”, algo así como ‘senseit”. El número 8 además es el de los protagonistas de la serie, un grupo de personajes dispersos por el mundo; Méjico, California, Chicago, Londres, Islandia, Berlín, India, Seul, Kenia… que nacieron todos el mismo día, un 8 de agosto; 8 del 8. No nos dice el año. Muy conveniente, porque se supone que todos tienen la misma edad, pero no lo aparentan… fallo de “casting”. Pero vamos,… entre los 25 y los 35, aunque los actores y actrices que los interpretan sobrepasan todos el límite inferior de este intervalo mientras que otros lo sobrepasan. Entonces estaríamos hablando más bien entre los 28 y los 38… De todas las nacionalidades. El actor mejicano es español (Miguel Ángel Silvestre), la transexual californiana es californiana (Jamie Clayton), el policía de Chicago es tejano (Brian J. Smith), el keniata es londinense descendiente de caribeños (Aml Ameen), la surcoreana es surcoeana (Doona Bae o Bae Doona, léase algo así como ‘peduná’), la india es india (Tina Desai), la islandesa residente en Londres es inglesa de Bristol (Tuppence Middleton) y el berlinés es berlinés (Max Riemelt).

¿Y qué tienen en común? En el momento en que misteriosamente muere una mujer llamada Angelica (Daryl Hannah), descubren que todos ellos están interconectados mentalmente o telepáticamente. Y no sólo se puede comunicar entre sí en la distancia, sino que además puede transferirse unos a otros sus propias habilidades. Su capacidad para pelear, para hackear ordenadores, para disparar un arma, para conducir, para descerrajar un caja fuerte,… lo que sea. Estamos ante la enésima iteración del tema de superhumano. Del mutante con poderes especiales. Ciertamente sin ridículos trajes de colores, sin capas ni antifaces, como entre los procedentes del mundo de la historieta. Y por supuesto, perseguidos por un archienemigo que quiere acabar con ellos, el Sr. Whispers (Terrence Mann), que para colmo es uno de ellos (¿dónde he visto yo esto antes?).

“Sense8” está rodada en las nueve localizaciones reales en las que transcurren los hechos, entre ellas Berlín, la capital alemana.

Todo lo anterior lo metemos en una coctelera y lo adornamos con un poco de homosexualidad y transexualidad, amores imposibles, romances tórridos y romances platónicos, mucha presunta diversidad étnica y racial, y abundancia de referencias a la cultura pop del momento. Canciones pegadizas, especialmente. Y como ya he insinuado algo de sexo más o menos tórrido, que siempre sirve para enganchar audiencia. Qué mejor que una escena lésbica, con un primer plano de un pene artificial montado en un arnés, para “calentar” la audiencia. O unas escenas en una piscina con una “manage a quatre” aunque sea por vía telepática.

Se me olvidaba, este invento es de los Wachowski de la mano J. Michael Straczynski (le debemos Babylon 5, que muchos admiran, yo no tanto, y algún bodrio que otro en el campo de los superhéroes). Y hereda visual y conceptualmente mucho de lo que los primeros hicieron con el alemán Tom Tykwer (que también dirige un par de episodios) en la aceptable aunque no del todo conseguida adaptación de la excelente novela El atlas de las nubes.

Qué me parece a mí todo esto… Vamos a ver… de la misma forma que hay comida para gurmés y comida rápida, que no tiene porque ser mala,… o que existe la música culta de calidad, la clásica o el jazz, y luego esta el pop, que no tiene porque sonar mal… Pues todo lo que tocan los Wachowski es lo mismo. Pueda estar mejor o peor, puede ser pretencioso o visualmente interesante, puede entretener o aburrir como una ostra,… pero en general no pasan de ser algo parecido al “pop”. Un producto de consumo fácil, con mucha menos profundidad de la que aparenta, muchos lugares comunes, que se nos pega con facilidad, pero probablemente lo olvidaremos también con facilidad, con menos originalidad de lo que aparenta porque pica de los caminos ya trillados por otros. Casi todo lo que han hecho los Wachowski tiene características similares. Incluso la tan admirada por algunos Matrix, que a mí nunca me ha convencido gran cosa. Y menos con el “caracartón” de protagonista. Pero por lo menos, en lo que nos toca en esta ocasión, para refrescar los calores del verano, entretiene. Y aunque peca de alguna irregularidad en el desarrollo de la historia, y especialmente en el interés de algunos de los ochos “sensates” (véase la pastosa historia de los mejicanos), también tiene momentos muy divertidos, con finales de episodios muy entretenidos, incluido el del que termina la temporada.

No se ha confirmado todavía su regreso en una segunda temporada. Si no vuelve, no penaré. Pero si vuelve Confirmada la segunda temporada, supongo que la veré. Entretenimiento.

Por cierto, parece obligado pronunciarse por el “sensate” favorito… Para mí, las chicas claro; Sun (Bae Doona), Riley (Middleton) y una que no es “sensate”, sino la pareja de una de ellos, la antigua “companion” del Doctor, Amanita (Freema Agyeman), personaje secundario pero mucho más dinámico e interesante que alguno de los primarios.

Sigo diciendo que para mí lo mejor de los Wachowski fue Bound (Lazos ardientes),… película de lo más “noir” con alto voltaje sexual, que no se parece en nada al resto de lo que han hecho.

Una de las localizaciones es el Monumento a los judíos asesinados en Europa; aunque no tengo claro si usan el monumento real o algún decorado similar... detalles que me han chocado... yo que lo he visitado en tres ocasiones.

Una de las localizaciones es el Monumento a los judíos asesinados en Europa; aunque no tengo claro si usan el monumento real o algún decorado similar… detalles que me han chocado… yo que lo he visitado en tres ocasiones.

Humans – 1ª temporada (volverá para una 2ª temporada)

Si la anterior era la enésima vuelta de tuerca al tema de los mutantes y de la nueva humanidad, o lo que viene después del ser humano, en esta ocasión estamos ante una nueva iteración sobre el concepto de la inteligencia artificial y los posibles difusos límites entre una inteligencia artificial autoconsciente y emocional y el ser humano. Los “synths” (sintéticos) de Humans son más que dignos descendientes de los replicantes, los cylones de nueva generación y otros diversos antecesores, televisivos, cinematográficos y literarios, de seres artificiales de aspecto humano e inteligencia avanzada.

Pero si en otras producciones nos hemos movido en mundos futuristas, mundos alienígenas, futuros o pasados más o menos remotos, “space operas”, en esta ocasión nos movemos en un presente alternativo, con tonos distópicos, y el principal escenario de la acción son las calles de Londres y los domicilios de la más o menos aburrida clase media británica. Nos sitúa los dilemas asociados al reconocimiento de la inteligencia en seres que no son biológicamente humanos en el cuarto de estar o en la cocina de casa. Al mismo tiempo que se genera una trama con un nivel de suspense adecuado para esperar con ganas el episodio de la semana siguiente.

Producción británica, que es casi sinónimo de producción de calidad y bien interpretada. Detrás del tema principal, sobre la humanidad de los “humanos” sintéticos, arañamos unas veces más superficialmente otras menos con algunas cuestiones absolutamente humanas: el abuso o violencia sexual, tanto doméstica como en el entorno de la prostitución; la violencia absurda hacia aquellos seres que consideramos inferiores; la soledad y la necesidad de sustitutos para rellenar los huecos dejados por la ausencia de otros seres humanos; las relaciones conyugales y familiares; el amor y la lealtad fraterna, cuando el concepto de “hermano” o “hermana” se extiende más allá de los tópicos culturales.

Es adaptación de una producción sueca, Äkta människor (Gente real), que dicen que está igual de bien o mejor. Incluso más incisiva a la hora de tratar los temas. Ganas me entran de verla…

Mucho menos espectacular, pero mucho más profunda y reflexiva que la producción de los Wachowski, e igualmente entretenida.

En cualquier caso, la simbología me parece un poco cogida por los pelos, no del todo apropiada, y seguramente banalizada por esa tendencia de los Wachowski a convertilo todo en algo

En cualquier caso, la simbología me parece un poco cogida por los pelos, no del todo apropiada, y seguramente banalizada por esa tendencia de los Wachowski a convertilo todo en algo “pop”.

[Televisión] Cosas de series; entre la ciencia ficción y lo sobrenatural

Televisión

En primer lugar, las novedades, y estas pasan por  el comienzo de la tercera temporada de Rectify, serie que siempre me ha parecido muy interesante, el condenado a muerte cuya sentencia es revisada y puesto temporalmente en libertad porque las pruebas no parecen tan concluyentes años después de la condena. Pero estamos ante un hombre inadaptado a la sociedad, a su familia y a la vida en general. No tiene el mismo “punch” que en su primera temporada, pero nos sigue ofreciendo buenos momentos, interesantes reflexiones, e interpretaciones muy sólidas.

Como hoy dedicaré mi comentario a las series de este verano que se pueden encuadrar dentro del epígrafe “ciencia ficción/fantasía”, tendré que comentar que he empezado a ver Sense8, incursión de los Wachowski (Andy y Lana) en el mundo de la televisión, con capítulos dirigidos por otros realizadores, como por ejemplo por Tom Tykwer, con quien ya colaboraron en la pantalla grande. Me entraron dudas sobre si empezar a ver o no esta serie. Los Wachowski no son santo de mi devoción. La mayor parte de las cosas que han hecho, que no son tantas, me dejan frío. Famosa trilogía incluida, que a mí me aburre y me parece una pedantería bien gorda, mucho más superficial que lo que quiere aparentar, pero, eso sí, con abundantes fuegos de artificio. Aquí estamos ante una realización que recuerda a Cloud Atlas. Múltiples personajes, múltiples localizaciones, realización y montajes muy dinámicos, afortunadamente no llegan al delirio pastillero, alguna que otra concesión a la cultura pop más comercial (se mantienen en su superficialidad con pretensiones), y un argumento de personas interconectadas de forma misteriosa, que no sé si hay que incluir en el terreno de la ciencia ficción o de la pura fantasía. Conflictos personales muy tópicos, algo planos, pero puede entretener. Llevo cuatro episodios, ya veremos cuál es mi valoración final.

Hoy toca repasar próximas apariciones en mi Tumblr viajero (abajo el enlace); por ejemplo, viajando en tranvía por Budapest.

Hoy toca repasar próximas apariciones en mi Tumblr viajero (abajo el enlace); por ejemplo, viajando en tranvía por Budapest.

Va bordeando el camino entre lo místico fantasioso y la ciencia ficción el drama Proof, en el que doctora escéptica con traumas vitales se une con millonario con cáncer con mal pronóstico para encontrar una prueba de que hay una vida más allá de este valle de lágrimas. El reparto inicial, con Jennifer Beals y Matthew Modine al frente, me atrajo. El tema no tanto. Y conforme pasan los episodios se me va desinflando el interés. Supongo que verá toda la temporada… pero está siendo floja.

Las “conspiranoias” vienen de la mano de Mr. Robot, una compleja historia en que entra en juego el mundo de los hackers, de las drogas, las malévolas corporaciones multinacionales y esas cosas. Empezó fuerte y muy interesante, pero ha llegado a un punto en que la historia global se han enmarañado, y el interés principal viene de los momentos. A la expectativa de lo que vaya sucediendo.

Entre los restos arqueológicos de Augusta Bilbilis, cerca de Calatayud, Aragón (España).

Entre los restos arqueológicos de Augusta Bilbilis, cerca de Calatayud, Aragón (España).

La “space opera” está representada por Dark Matter, una serie que tiene muchos elementos para no estar nada mal, pero que flojea de dos cosas. De algunos guiones, otros no están mal, y de las interpretaciones, también limitadas. Es una pena que Syfy no cuide más su producciones como en los tiempos de Galactica… De todas formas, entretiene.

Y lo mejor en el ámbito de la ciencia ficción y las sociedades con tintes distópicos viene del Reino Unido, de Humans. La enésima reflexión sobre la “humanidad” de los robots con aspecto humano no está nada mal. No comentaré de momento mucho más, porque se nos viene el último episodio de los ocho que tiene la temporada… pero probablemente de lo mejor del verano.

O comiendo en el Café de Gijón en Madrid, la villa y corte española.

O comiendo en el Café de Gijón en Madrid, la villa y corte española.

De viaje con Carlos (Tumblr)

De viaje con Carlos (Cuadernos de viajero)

Una foto de mis viajes, al azar

[Televisión] Cosas de series; flojera general veraniega, a Nurse Jackie le dedicaré un especial

Televisión

Pues sí. Se nos ha despedido para siempre Nurse Jackie. Ha sido lo más destacado de esta semana. Pero eso merece una entra especial. Mañana o pasado mañana.

Por lo demás, he seguido revisando las novedades de este mes de junio, las series que pueden marcar mi cartelera veraniega. Estaba un poco sesgada hacia la ciencia ficción. O mucho. Pero de momento, tras dos episodios vistos, ya he decidido dar de baja Stitchers y Killjoys, porque son muy malas. Mr. Robot todavía está por ver, parece el mejor estreno hasta la fecha, y Dark Matter se mueve con cierta dignidad aunque sin que sea para tirar cohetes. Escéptico, pero con posibles. Humans, la serie de “replicantes” británico, también tiene su miga aunque está teniendo un desarrollo un poco plomizo para mi gusto..

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

No son pocas las series que nos llegan del otro lado del Atlántico que son de producción o de coproducción canadiense.

También empecé a ver el primer episodio de Ballers, fuera de la ciencia ficción sobre jugadores de fútbol americano retirados, y no me interesó nada. No lo terminé.

Ha vuelto Rizzoli & Isles, que como siempre es un entretenimiento intrascendente pero agradable, y tengo pendiente ir empezando a ver la nueva temporada de Orange is the New Black. Pero de momento me he dedicado a las novedades. Me estoy planteando recuperar alguna serie que de entrada no me interesó, pero poca cosa. En general, un escenario bastante pobretón, ya que algunas de las novedades pueden caerse en próximos episodios.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

Unos paisajes y unos estilos de vida no muy diferentes a los estadounidenses, unidos a unos menores costes de producción, hacen que muchos de los paisajes urbanos o naturales que vemos estén rodados en Canadá.

He aguantado hasta el final Between, principalmente porque era una temporada de sólo seis episodios. Pero esta distopía localizada en un pueblo donde mueren en una epidemia todos los habitantes de más de 21 años, de producción canadiense, no me ha convencido. Así que aunque renovase, no volvería a verla. Así que nada… malos tiempo para la lírica televisiva. De momento lo único que se sujetan son las segundas o terceras temporadas de series ya conocidas. Y alguna de estas tampoco… En fin.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.

Como muestra traigo a esta página algunos paisajes urbanos de la ciudad de Kingston en Ontario. No muy lejos de la frontera con el estado de Nueva York, al otro lado del lago Ontario y el río San Lorenzo.