[Fotos] Castillo de Zafra – paisaje con película negativa en color

Fotografía

Reportaje con paisajes del castillo de Zafra, en Castilla-La Mancha, muy próximo al límite con Aragón, en España. Famoso últimamente por ser una localización de la serie Game of Thrones (Juego de Tronos). Los detalles técnicos del reportaje, en el enlace a continuación.

Origen: Castillo de Zafra – paisaje con película negativa en color – Fotografía y otras artes visuales.

[Fotografía] Recomendaciones semanales – del 27 de agosto al 3 de septiembre de 2017

Fotografía

Además del enlace a mis recomendaciones fotográficas de cada semana, hoy os traigo una serie de paisajes realizados mientras visitábamos ayer al atardecer el castillo de Zafra, en la provincia de Guadalajara en la comunidad de Castilla-La Mancha, muy cerquita del límite con la provincia de Teruel, en Aragón. Para posibles lectores de otros países, todo ello en España. Este castillo, muy sencillito, pero paisajísticamente muy bello, ha recibido cierta fama en los últimos tiempos por haber sido una de las localizaciones de la serie de televisión Game of Thrones, donde representó la Torre de la Alegría en Dorne en el tercer episodio de la sexta temporada.

Origen: Recomendaciones semanales – del 27 de agosto al 3 de septiembre de 2017 – Fotografía y otras artes visuales.

 

[TV] Cosas de series – Verdad, verosimilitud, incredulidad; a propósito de “Game of Thrones”

Televisión

Hemos terminado de ver la séptima temporada de Game of Thrones. Sólo siete episodios, frente a los diez habituales, aunque con la duración en minutos sumada de ocho. En un principio, cuando anunciaron que la serie duraría hasta la octava temporada, pero con las dos últimas más cortas, asumí que se trataría de la estratagema que se ha dado en otras series de dividir en dos la última temporada para aumentar la expectación en torno a la misma. Pero parece que todavía no está rodada esa octava temporada,… que a saber lo que nos depara.

La cuestión es que esta séptima temporada ha sido la que más polémica ha deparado, por su desarrollo, con ventaja sobre el resto. De hecho, ha dividido al personal en dos. Los que han estado entusiasmados y los que se han sentido decepcionados, considerando que la serie ha perdido en sus compases finales su naturaleza, su ADN. Soy de estos últimos, y me explicaré.

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 Castillo y torres medievales para ilustrar el universo de “Game of Thrones”. El castillo de Edimburgo (Escocia) en el encabezado y una torre de vigilancia en Hoz de la Vieja, Aragón (España), sobre estas líneas.

Aunque salpicada con episodios de acción y aventura, Game of Thrones ha sido una serie política y de desarrollo de caracteres. En general, el esquema general de cada temporada ha sido el de ocho episodios dedicados a hacer avanzar la trama y el desarrollo de caracteres, establecer los puntos de conflicto y de tensión, para en el noveno de la temporada ofrecernos un espectáculo con más o menos acción o tensión, dedicando el décimo al reagrupamiento de líneas argumentales y encarrilamiento de las futuras a desarrollar en temporadas sucesivas. Eventualmente se daba algún momento de acción para animar el cotarro, pero casi todo sucedía en los maravillosos diálogos, sin desperdicio alguno, que constituyen la columna vertebral de la historia.

En la séptima tempora no ha sido así. No ha habido construcción de tensión y caracteres, sino una locura de acumulación de momentos espectaculares acompañada por una inevitable aceleración de los tiempos internos, de la cronología propia de la acción, que ha incomodado a no pocos espectadores porque ha supuesto una ruptura de lo que era propio en el desarrollo argumental. El momento cumbre de este desconcierto ha sido el sexto episodio de la temporada, en el que la gestión de los tiempos ha sido tal, que incluso ha llenado las redes sociales de todo tipo de memes haciendo solfa sobre lo que sucedió en el mismo. Incluso poniendo en duda la verosimilitud de la historia, y al mismo tiempo dando lugar a encendidos debates sobre los limítes o ausencia de ellos en una serie de ficción fantástica. Me gustaría aclarar algunos términos antes de explicar mi opinión, con el fin de hablar todos el mismo idioma.

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Castillo de Peracense, Aragón (España).

En la ficción, sea literaria, cinematográfica, televisiva o de las artes escénica, existe lo que llamamos suspensión voluntaria de la incredulidad. De una forma u otra, cuando nos acercamos con una actitud acogedora hacia la obra de ficción, aceptamos que en el universo que crea el escritor, siempre hay escritores incluso en los audiovisuales, hay una leyes que lo rigen que son o pueden ser distintas de las del universo real en el que vivimos. No existen los dragones que escupen fuego en el mundo real. No hay magos que resucitan al caer en un abismo envueltos en las llamas de un Balrog. No se puede viajar a la velocidad de la luz. No nos podemos teletransportar instantáneamente desde una nave espacial a la superficie de un planeta desconocido. Pero en el ámbito del universo de ficción al que accedemos, aceptamos que son posibles, los integramos en la historia y disfrutamos con las consecuencias de la existencia de esos elementos en tales universos.

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Roca de Cashel, (Irlanda).

Establecida pues la suspensión voluntaria de la incredulidad, y sabiendo de antemano que estamos ante una ficción, nada de lo que sucede es verdad en sí mismo. El concepto de verdad como algo universal desaparece. Incluso en el mundo real nos vemos a veces en apuros para establecer lo que es verdad en los relatos históricos o biográficos, estando sometidos los hechos a interpretación de los testigos, que sufren engaños en sus sentidos, someten lo acontecido a la subjetividad provocada por su personal escala de valores, o directamente deciden ocultar o exagerar algunos hechos para arrimar el ascua a su sardina. Pero una vez establecidas las leyes por las que funciona un universo de ficción, sí que es importante el concepto de verosimilitud. Si has establecido el hecho de una comunicación a distancia mediante cuervos mensajeros, es fácil aceptar una raza de ellos más fuerte, rápida y resistente que los cuervos comunes que conocemos, por crianza y selección de ejemplares, y que recorran las grandes distancia en menor tiempo del previsible en el mundo real. Si has establecido que cualquier ser vivo muerto por uno de los caminantes blancos adquiere la naturaleza de estos, puedes aceptar lo que le pase a cualquier criatura en esas circunstancias,… incluso un dragón. Pero si has establecido que un ejército se desplaza caminado a través de un continente, o que los navíos que lo desplazan tienen el aspecto de los drakares vikingos o de las galeras mediterráneas, las guerra avanzan despacio, muuuuuuy despacio. Si quieres acelerar la acción y mantener la verosimilitud de la misma, de acuerdo al conjunto de reglas, por fantásticas que sean, de tu universo de ficción, tienes que exponer los hechos de forma clara. Y las elipsis tienen que ser perfectamente reconocibles y estar bien justificadas. Si esto no sucede, el trabajo de los guionistas es chapucero.

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Castillo de Loarre, Aragón (España).

Se ha discutido mucho la verosimilitud de algunos pasajes de esta temporada, especialmente en el episodio sexto. No discuto esa verosimilitud. En algunos lugares, con pensamiento escéptico y crítico, incluso explican muy bien las condiciones en las que tales hechos son posibles dadas las leyes reinantes en el universo de Westeros. Pero si un porcentaje de tus espectadores se siente incómodo con el relato, si aquellos espectadores más exigentes que no se conforman con los fuegos de artificio propios de los blockbusters palomiteros y se acostumbrado a una forma de trabajar la historia y a unos niveles de calidad determinados en los guiones, tienen más ganas de hacer chistes sobre lo sucedido que de otra cosa,… algo ha fallado.

En mi opinión, los guiones y el relato de esta séptima temporada de Game of Thrones no ha estado a la altura de las circunstancias y se han acercado peligrosamente a esos productos cinematográficos a los que muchos se han acostumbrado en las dos últimas décadas. Productos sin coherencia interna, sin cuidado en el desarrollo de las historias, que basan su éxito en una espectacularidad muchas veces vacía de contenido. Lo espectacular por lo espectacular, sin más. Funciona a nivel de taquillas, aparentemente. Pero eso no quiere decir que sean buenos productos. Ni mucho menos.

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Uncastillo, Aragón (España).

Recuerdo un momento importante en Battlestar Galactica. Al final de la segunda temporada, los refugiados humanos encuentran un planeta habitable donde establecerse. Aparentemente, han dado esquinazo a los enemigos cylones, y pueden formar la colonia de Nueva Cáprica e iniciar una nueva sociedad planetaria. Pero en ese momento son atacados, derrotados e invadidos. Sólo las dos grandes naves que los han llevado hasta ahí consiguen escapar. Cuando empieza la tercera temporada, no se nos cuenta nada de lo que ha sucedido a continuación. Ha pasado mucho tiempo desde los acontecimientos del final de la temporada anterior. Los guionistas confian en que la inteligencia del espectador rellene los huecos que deja la enorme elipsis en el argumento. Luego ya irán soltando perlas de información que ayudarán a ello. Algo así he echado en falta en esta temporada de Game of Thrones. No necesitaba que me contaran todas la guerra en Westeros. La podíamos haber cogido ya muy avanzada, con los ejércitos cansados, con los dirigentes afectados por el desgaste… y encaminarnos directamente a lo esencial de la temporada. Todo ello contado correctamente. Hay muchas formas de hacer las cosas bien. Este es un ejemplo. Pero si cambias tus objetivos, si modificas tu forma de actuar… pues dejas descontentos. Generas el horrrrrrrrrendo deus ex machina del tío Benjen y equiparas al soso de Gendry al igualmente soso superhéroe de la capucha roja y el rayito amarillo.

Aunque da igual. Están batiendo récords de audiencia. Incluso con las filtraciones de los hackers. Pero no es debido a la calidad… es la “fast food” de la ficción audiovisual. El espectáculo vacuo. Por favor… den un cierre digno y de calidad a la serie. Y oye… que en una serie de televisión lo importante es el camino… que no es necesario cerrar perfectamente todas las tramas. O se puede dejar a la imaginación del espectador el cierre de algunas… Cosas.

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Castillo de Sora en Castejón de Valdejasa, Aragón (España).

[Televisión] Cosas de series; hacia la madre de todas las guerras de Westeros

Televisión

La larga partida de ajedrez que es Game of Thrones va llegando a su fin. Parece que nos quedan un par de temporadas. Que en realidad, siguiendo una costumbre que se ha extendido últimamente en el mundo de la televisión, será una un poquito más larga de los 10 episodios habituales, dividida en dos. Según muchos nos quedaría 13 episodios, divididos en dos temporadas de siete y seis respectivamente. Aunque no está cerrado.

Primero, una anécdota, que me parece simpática. Un personaje que ha tenido cierta trascendencia esta temporada dentro de la subtrama de Arya Stark (Maisie Williams) ha sido Lady Crane, interpretada por la australiana Essie Davis. Coincide que desde hace unas semanas he recuperado ha través de Netflix la serie Miss Fisher’s Murder Mysteries, ambientada en Melbourne en los felices 20, y que es una serie sin muchas complicaciones pero muy simpática. Interpretada con mucho encanto por Davis. Nada que ver entre este papel y el dramático Lady Crane que interpreta en nuestra serie favorita. Pero no quería dejar pasar la oportunidad.

Potenciales destripamientos de trama a partir de ahora. Aviso a navegantes.

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Por lo del “hielo y el fuego”, muchos piensan en Islandia como un posible escenario ideal para Westeros. Pero este está mas basado en una Gran Bretaña de escala continental, que en otra cosa.

Si comentaba en mi última entrada televisiva sobre la trascendencia y potencial espectacularidad de los novenos episodios de cada temporada, los décimos y últimos tampoco son moco de pavo. Siguiendo con la comparación ajedrecística, sirven para situar las piezas de cara a la siguiente jornada de la partida, mientras nos tomamos un descanso. Pero nunca dejan de pasar cosas sustanciales. Y en esta ocasión, esos 20 minutos, algo previsibles, pero rodados como si fuera el mejor cine de intriga y aventura de los últimos 20 o 30 años, donde dejan las cosas mucho más claritas en el lado del tablero donde juegan los Lannister, ha sido impresionante. Y si Cersei (Lena Headey) ya fue un personaje clave en el final de la temporada anterior, en esta ocasion han dejado claro que es uno de los personajes clave a seguir hasta el final de la serie. Salvo sorpresas. Claro. Pero es que esta partida de ajedrez tiene una variación importante sobre el juego real. Parece que la cosa no terminará con el jaque mate a uno de los reyes, imponiéndose el otro, sino con el jaque mate a una de las reinas. Porque aquí manda las reinas.

Hay varias cuestiones importantes. Primero, que en estos momentos estamos ante un todos contra Cersei. Desde el norte los Stark, desde el este, Danaerys (Emilia Clarke) con la ayuda de la hija del hierro, Yara (Gemma Whelan), y desde el sur la alianza entre Dorne y Highgarden. Estos últimos, parece que también en combinación con Danaerys.

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En cualquier caso, no faltan escenarios en la isla cuasiártica que son acordes con el mundo de Game of Thrones.

Que los Stark y la Targayryen se pongan de acuerdo también puede ser cuestión de tiempo, especialmente ahora que nos hemos enterado que la teoría más popular sobre el origen del soso de Jon Snow (Kit Harington) es cierta. Este es de los pocos fallos de la serie. Este actor no da la talla con el personaje, que por otra parte no consigue despertar el entusiasmo que de pronto ha levantado en el norte. Claro que los interesados no saben lo que nosostros sabemos. Podremos suponer que Lady Mormont (Bella Ramsey, manda güevos el apellido de la niña que se está comiendo la pantalla cada vez que sale) y el en estos momentos desaparecido Jorah Mormont (Iain Glen) podría servir para establecer puentes.

Hay unos cuantos descontrolados por Westeros. Y nadie se fía un pelo de Meñique (Aidan Gillen), uno de los grandes personajes de la serie.

Y voy a hacer un predicción. Los “maestres” ya lo han decretado. El invierno no está llegando, todavía. El invierno ha llegado, ya. Cosa que han decretado con la llegada del buenazo de Samwell Tarly (John Bradley) a Oldtown. En esta situación… ¿será la primera “media” temporada que queda la lucha por Westeros y la otra “media” la lucha contra los muertos? Porque esa será la madre de todas las guerras de Westeros.

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Y sin moverse mucho, estos paisajes de la entrada de hoy están realizados en un entorno relativamente reducido, en la península de Reykjaness. Campos de lava, antiguas ruinas, aguas sulfurosas geotermales… frío y fuego.

[Televisión] Cosas de series; el episodio 9

Televisión

Ayer pudimos ver el episodio 9 de Game of Thrones. Fue… como me gusta a mí el buen chuletón… poco hecho,… sangriento. Episodio que era esperado con ansiedad por el respetable… el título en sí mismo era una provocación a dicha ansiedad; Battle of the Bastards. Todo el mundo esperaba que sucediese un determinado acontecimiento, pero nadie se fiaba un pelo. Una serie que mató a su protagonista en el episodio 9 de su primera temporada, y presumiblemente va a tener al menos siete,… no es de fiar. Si queréis saber lo que pasó en esa batalla entre bastardos, traducción adecuada en este caso, más que “cabrones” que es otra traducción adecuada para “bastards” en muchas ocasiones. Sólo dire, como diría la recordada y llorada Ygritte (Rose Leslie),… “You are a fool, Jon Snow”. Menos mal que hay mujeres.

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Cuando pensamos en los duros enfrentamientos en el Norte de Westeros, el pensamiento se nos va al norte de las islas Británicas o aun más allá.

Pero es que a estas alturas todos sabemos que el episodio 9 de una temporada de Game of Thrones (Juego de Tronos para quienes lo vean, lamentablemente, en versión doblada), es especial. Hagamos un repaso:

Temporada 1 – Baelor: Sobre decapitaciones y demás sorpresas sorpresivas.

Temporada 2 – Blackwater: Nos deslumbramos todos con una gran batalla bien caliente.

Temporada 3 – The Rains of Castamere: Estáis todos invitado a una boda… roja.

Temporada 4 – The Watchers on the Wall: Nos deslumbramos todos con una gran batalla bien fría.

Temporada 5 – The Dance of Dragons: Esta temporada se sale un poco de la norma, ya que los acontecimientos notables e impactantes se reparten entre los episodios 8, 9 y 10.

Temporada 6 – Battle of the Bastards: Ya hemos hablado al principio… nos queda la duda de cómo va a ser el episodio 10 y último de la temporada, no visto todavía a la hora de redactar esta entrada.

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Así que hoy nos iremos a las viejas fortalezas en ruinas que encontramos dispersas por Irlanda.

Vemos que hay un patrón muy claro. Que sólo queda diluido en la temporada 5, en la que los acontecimientos más trascendentes o impactantes se reparten en los últimos tres episodios de la misma, y el noveno actúa como enlace entre el octavo y el décimo. A estas alturas, cualquier aficionado a los acontecimientos en Westeros y Essos espera con ganas estos novenos capítulos. Pero… que nadie dé por finiquitada la temporada 6. Hubo un tiempo en que el último episodio de la temporada servía para encaminar a los personajes a lo que les deparase el futuro en la siguiente. Pero ahora sabemos que están pasando cosas a gran velocidad.

Frente a quienes opinan que en la sexta temporada han pasado pocas cosas, yo soy de los que opinan en que muy al contrario ha servido para encarrilar de forma muy proactiva el final de la serie. Desconozco si la serie va a tener siete u ocho temporadas… no más. O más bien si va a tener una séptima temporada, que como viene siendo costumbre en los últimos tiempos con películas y series de televisión, se va a desdoblar en dos años… Pero estamos mirando ya hacia el final. Y por fin sabemos algo… ese final no va a ser cosa de hombres… salvo sorpresas. Ese final va a ser cosa de mujeres. Que son las que están resultando empoderadas y fuertes en estos momentos. Si a mi me dicen al principio de la serie que la pija tonta de Sansa Stark (Sophie Turner) se iba a convertir en la fría estratega que es ahora… “You are a fool, Jon Snow”.

Pero que nadie se confíe… “Winter is coming… yet”.

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En concreto, por los condados de Galway y Clare.

[Televisión] Cosas de series; en 3, 6, 10, 13, 20, 22 y hasta 24 episodios

Televisión

Es curioso. Desde que decidí que sólo escribiría de series de televisión cuando se me ocurriera algo que contar diverso, se me ocurren más cosas… En cualquier caso, la de hoy viene a cuento de que en estas semanas de mayo suelen terminar su temporada aquellas series que habiéndose estrenado al principio del otoño, finales de septiembre o principios de octubre, llegan hasta la primavera con 20 ó más episodios a cuestas. Esto es algo propio sobretodo de las series de las televisiones generalistas norteamericanas, un tipo de series que ha vivido en los últimos diez-quince años una época de oro, pero que para algunos es un modelo agotado.

Entre 20 y 24 capítulos son muchos. Es cierto que se extienden a lo largo de prácticamente tres trimestres. Entre septiembre de un año y mayo del siguiente suman unas 39 o 40 semanas. Un embarazo, vamos. Es decir, casi la mitad de ellas, especialmente en la época navideña y en otros acontecimientos de la sociedad norteamericana, hay interrupciones. Pero hay otros modelos.

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Repaso a lo que está apareciendo últimamente en mi tumblelog de viajes (al final, los enlaces); la playa de Peñíscola en el encabezado, o las estaciones de ferrocarril abandonadas en el Bajo Aragón en esta fotografía.

Por ejemplo, en la televisión británica existen series, generalmente muy prestigiosas, con temporadas de sólo tres episodios, que suelen ser auténticos largometrajes. Sherlock es un ejemplo claro. O Black Mirror

Es más frecuente que las series británicas, con una hora de duración, menos el tiempo de anuncios que no es mucho, tenga temporadas de seis a ocho episodios. Por ejemplo, Luther, aunque luego se ha asemejado más al grupo anterior. O Downton Abbey,… O Doctor Who,… Las de corte familiar pueden tener algunos especiales navideños. También hay comedias de situación, de menor duración, la mitad, con un número similar de episodios. A veces pueden aumentar el número de episodios, y en ese caso no es infrecuente que dividan la temporada en dos partes. Estamos por lo tanto ante producciones optan por gastar sus recursos en pocos episodios, pero intensos y muy cuidados. Está el tema de los capítulos de relleno… en las más caras… de los que hablaré más adelante.

2000, vacaciones en Menorca. carloscarreter.es | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook

Recordando las vacaciones en septiembre de 2000 en Menorca.

Un modelo frecuente en las televisiones de pago, bien sea por emisión por cable o en los nuevos modelos de pago por visión o vídeo bajo demanda, las temporadas son de entre 10 a 13 episodios. También suelen ser series bien financiadas, que optan por echar el resto en pocos capítulos pero muy bien hechos. Game of Thrones sería el más representativo en estos momentos, pero también tenemos Shameless, Homeland, Jessica Jones, Girls, entre muchas otras. Como vemos, muchas de estas son de las series más prestigiadas. Como las británicas.

En este modelo, como en otros, solemos estar ante un esquema de una hora de duración para los dramas y media hora para las comedias. La duración exacta dependerá de la cantidad de anuncios que emite la cadena. Si la cadena es de pago, y no hay anuncios, estaremos en la hora de duración o la media hora. Si se financia con publicidad estaremos en los 42 minutos, o en los 23 minutos en el caso de las comedias de situación.

Estas duraciones no se cumplen en la televisión española. Tradicionalmente, en un modelo marcado desde los tiempos de la televisión única, estamos ante tandas de 13 episodios, que suponen un trimestre de emisión. Hay 52 semanas en un año. Lo que pasa es que las televisiones españolas tienen dos malas costumbres. Emiten muy tarde sus episodios, prácticamente a la hora de irme a dormir… por eso no veo casi, salvo alguna en diferido. Y encima son muy, muy, muy largos. Hablamos de 70 – 80 minutos de duración más la publicidad. Hora y media para un episodio, como poco. Si alguien se pregunta por qué veo pocas series españolas, empezará a encontrar algunas explicaciones. No las únicas, pero sí importantes. Si he dedicar hora y medio o más de mi tiempo a la televisión, de forma seguida, probablemente prefiera una buena película.

2001. Viaje a Bélgica. Brujas. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

O un paseo en 2001 por el beguinaje de Brujas.

Y tenemos las series que comentaba de 20 a 24 episodios. A mí, este modelo cada vez me convence menos. El problema es que tiene muchos episodios de relleno, que son mero entretenimiento inane. Es cierto que hay excepciones a esta regla. Por ejemplo, el mejor episodio que he visto de la era moderna de Doctor Who, fue Blink, un episodio de relleno en el que, de hecho, la protogonista era Sally Sparrow (una jovencita y prometedora Carey Mulligan). Fijaos qué puntuación tiene en IMDb… un 9,8 sobre 10. Casi perfecto. O el Unfinished Business de Battlestar Galactica que, aunque menos apreciado por los votantes de IMDb, a mi me parece uno de los mejores de la serie. Y era un episodio de relleno, en el que de hecho no avanza la historia global. Además, y curiosamente, son episodios de bajo presupuesto, pero en los que los guionistas tienen ocasión de demostrar lo que valen. Pero esto no es lo habitual. Y por ello, culebrones como Grey’s Anatomy, que sorprendentemente sigo viendo, un auténtico “guilty pleasure”, o comedias como The Big Bang Theory o Modern Family, que recientemente han terminado sus temporadas, cada vez me parecen más cansinas.

Apostemos por series de más calidad y con historias mejor tramadas y contadas. Cosas como Fargo… que es de lo mejor de lo mejor… por poner un ejemplo.

Pero… ¿de verdad que llevo ya 11 años viendo el culebrón de Grey’s Anatomy? Algo malo pasa en mi cerebro.

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O quizá sea hora de tomar unas cervezas en las terrazas de Nyhavn en Copenhague.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; desnudos en serie

Televisión

Como dije hace unos días, la entrada televisiva casi fija de los jueves ya ha desaparecido de este Cuaderno de ruta. Pero eso no quiere decir que no vaya a haber entradas televisivas cuando la ocasión lo merezca. Y después del último episodio emitido de Game of Thrones, la ocasión lo merece.

La afamada serie de fantasía medieval o edad media fantástica, como prefiráis, se asoma a sus últimas temporadas. Se comenta que la siguiente podría ser la última, aunque también se comenta que podría estar dividida en dos entregas para alargar la cosa. Ya ha pasado con otras series con tirón y prestigio. El caso es que argumentalmente está cogiendo carrerilla. Después de haber sumido a buena parte de sus protagonistas en sus más profundas miserias, los que quedan vivos claro, están dando muestras de reacción y de que aquí se va a armar. Veremos a quien le sabe bien y a quien le sabe mal.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

Hemos empezado esta entrada con Game of Thrones, y Game of Thrones empezó su andadura en Winterfell.

La cuestión es que una de las que resurge de sus cenizas, nunca mejor dicho, es la última de los Targaryen. Aunque hay teorías que afirman que hay un par más de tapadillo. Ya veremos, que dijo un ciego a otro ciego. El caso es que la impetuosa Daenerys (Emilia Clarke) se caracterizaba en los primeros compases de la serie por estar casi más minutos en pelotas que vestida. Incluso la actriz, conforme adquiría fama y caché, protestó y hemos tardado volver a ver sus encantos.

Los desnudos fueron frecuentes en las primeras temporadas, vinieran a cuenta o no. Luego se han hecho más raros y ajustados. No quiere decir con ello que haya desaparecido el sexo de la serie… incluso el más bárbaro. Pero es que una cosa es el sexo y otra el desnudo en la ficción audiovisual, aunque vayan unidos con frecuencia. De hecho, algunos de los desnudos más notables y sonados de la serie no han tenido carácter sexual.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

Siempre he identificado Winterfell con Escocia. Más que con los países nórdicos.

No cabe duda de una cosa. En la televisión, el desnudo actúa con frecuencia como un gancho para atraer a la audiencia. Fijémonos en algunos ejemplos notables. Los espías, por ejemplo. Tanto en Homeland como en The Americans, los desnudos eran frecuentes en los primeros capítulos. Conforme las series adquirieron el respeto de la crítica y el respetable, los fueron espaciando llegando casi a desaparecer o a hacerse muy esporádicos.

En otros casos, son desvergonzadamente uno de los atractivos de la serie. Flesh and Bone presuntamente trata del mundo de la danza clásica, pero desde luego su principal objetivo parece mostrar los estilizados cuerpos de las gráciles, a veces excesivamente flacas, protagonistas. Y en ocasiones va unido con tramas de violencia o crimen, como pasa en el turbulento pueblo de Banshee o en el mundo de los clubs y la droga de Power.

Qué vamos a decir de las series donde el tema principal es el sexo de una forma u otra. Hace poco se estrenó la para mí poco afortunada The Girlfriend Experience, donde las jóvenes recién graduadas complementan sus sueldos en los bufetes de abogados con ingresos extras como acompañantes para todo de adinerados “caballeros”. No pasé del segundo episodio, pese a la promesa de abundancia cárnica. Y la semana pasada sin ir más lejos, aparecía como novedad Submission, que nos promete llevarnos al mundo del BDSM, tan de moda desde que se publicó una célebre trilogía de infames novelas de las cuales han hecho una no menos infame primera entrega cinematográfica, que cometí el error de ver en vídeo casero. De hecho los 25 minutos del primer capítulo de esta nueva serie le dan mil vueltas a todo los escrito y filmado sobre los famosos tonos o matices del gris (¿mediocre?)… que por algún misterio se han traducido en castellano como “sombras”. Pero no nos olvidemos que en la más que entretenida Secret Diary of a Call Girl, la estupenda Billie Piper sugería mucho pero enseñaba poco.

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands...

Y a Escocia nos vamos en las fotografías de esta entrada; Edimburgo, Glasgow, los paisajes de las Highlands…

También están los desnudos reivindicativos. Como los de Girls, en la que su protagonista reivindica, y hace bien, claramente, y hace bien, la diversidad en la morfología femenina frente a los estereotipos que impone la moda. O aquellos en los que como ya he dicho no necesariamente hay motivos sexuales. Como los desnudos carcelarios de Orange Is the New Black o los eventuales sufridos testimonios de The Leftovers.

En cualquier caso,… la pregunta siempre es… ¿son necesarios? ¿O son gratuitos? ¿Por qué cabrean tanto a los sectores más conservadores como a las féminas más progresistas? ¿Siempre son signo de “cosificación” de la mujer? ¿Siempre son una forma de considerar al espectador, masculino predominantemente, como un memo que no piensa en otra cosa? ¿O existen casos en qué están justificados como un recurso expresivo, argumental e incluso artístico más? Probablemente de todo un poco. O la respuesta que podríamos decir, es… Según.

Dime la serie y la situación y te diré qué opino. A veces me resulta más ridícula la situación de las escenas de cama en la que aparece siempre la chica envuelta en una sábana, en la que permanece enrollada cuando se levanta a “hacer pis” o lo que sea. Los contorsionismos de muchas actrices y de los cámaras para que no se vea el “peligrosísimo pezón” en pantalla. Quizá ni tanto ni tan poco. Quizá la ausencia de naturalidad, la imagen que se vende, las expectativas falsas que despiertan son algunos de los problemas con los que nos encontramos.

En cualquier caso, es un tema que está ahí. Y ahí lo dejo.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

Aunque sea con un veterano carrete en blanco y negro expuesto en 1996 con mi Minox 35ML, cámara que me abandonó un día de calor en un tren entre Lieja y Lovaina.

[Televisión] Cosas de series; algo tremendo se prepara en Westeros

Televisión

Estoy cambiando mi forma de ver la tele. Estoy empezando a sentir cada vez menos la necesidad de seguir fielmente las series de televisión. Las nuevas formas de ver la televisión bajo demanda ofrecen posibilidades de tomarse la cosa con calma. Tengo la sensación de que no necesito agobiarme tanto con seguir los productos televisivos… así que me voy a tomar un descanso en esto de seguir fielmente aquellas series teóricamente “buenas”…

Eso va a querer decir que a partir de ahora, esta sección que ha sido casi fija de los jueves va a ser irregular. Cuando tenga algo que contar sobre el mundo de la tele lo contaré… Pero si no, nada. Y desde luego pasaré de comentar aquellos programas que vea por mera distracción.

Irlanda es uno de los lugares privilegiados de rodaje en Game of Thrones, tan brumosa y verde.

Irlanda es uno de los lugares privilegiados de rodaje en Game of Thrones, tan brumosa y verde.

Así que para hoy sólo tengo una cuestión que decir… ¡Vaya cómo están en Game of Thrones! Si el primer episodio de la sexta temporada fue el de las chicas, este ha sido el de los chicos… aunque alguna de las féminas haya salido. Con momentos dignos de los míticos episodios novenos de temporada… donde pasaba lo gordo. En fin… que ya van quedando menos. Si aquí la cosa se va a resolver por eliminación. El que quede vivo al final rey. El problema es que no le van a quedar ni súbditos.

Y más ahora que con lo que se han puesto de moda los extremistas

Y más ahora que con lo que se han puesto de moda los ultrareligiosos en la serie, comparable a lo misicas que han sido los irlandeses en muchas épocas.

[Televisión] Cosas de series; ¿llegará de una vez el invierno?

Televisión

Llevan asegurándonos en Games of Thrones desde hace cinco años que el invierno está llegando. Pero hasta ahora, salvo en el Muro y al norte del Muro que siempre hace frío, y en Winterfell, que como su nombre indica es un sitio fresquito,… pues más bien hace buen tiempo en Westeros y al otro lado del Mar Angosto… calorcito incluso. El caso es que ha llegado la sexta temporada, y hemos perdido la guía de los libros de George R. R. Martin. El muy vago no ha publicado todavía el sexto libro. Nadie sabe lo que va a pasar a partir de aquí. Y como nos han mostrado en el primer episodio, en el que nos han hecho un recordatorio del estado de situación… pues parece que son las mujeres las que quedan para dar mal. Algún varón anda por ahí todavía… pero la sensación que es que la temporada va a ser un juego de damas. Bueno… ya veremos que dijo un ciego a otro ciego. Seguro que como en temporadas anteriores, nos quejaremos un poco al principio de que pasan pocas cosas, luego viviremos unos episodios estresantes,… y nos quedaremos con ganas de más. De mucho más… pero como digo, ya veremos.

Hoy he recibido algunos carretes de fotografías de Carmencita Film Lab.

Hoy he recibido algunos carretes de fotografías de Carmencita Film Lab.

Mientras tanto, hay pocas novedades y poco movimiento de interés en mi cartelera, que se ha tranquilizado mucho en estas últimas semanas. Un poco a idea. Del resto de las series, es The Americans la que me tiene más en un vilo. Después del golpe que supuso la desaparición de uno de los personajes colaterales más queridos, parece que la trama importante no está, de momento, en Paige (Holly Taylor), la perspicaz hija adolescente de los Jennings (Keri RussellMatthew Rhys), como parecía. Sino en la sufrida Martha (Alison Wright), que nos está produciendo unos episodios de infarto. Y parece que todavía no ha terminado su drama… En un vilo nos tienen. Eso sí, como matrimonio, a los Jennings, nunca les había ido “mejor”. Y definitivamente, los tontos,… el FBI.

Proceden de las cámaras y los objetivos fabricados al otro lado del telón de acero durante la guerra fría y que he estado probando estos meses atrás.

Proceden de las cámaras y los objetivos fabricados al otro lado del telón de acero durante la guerra fría y que he estado probando estos meses atrás.

Y hemos asistido al final de temporada de un simpático procedimental policiaco con toques fantásticos. Nada más y nada menos que Lucifer (Tom Ellis), que aburrido del infierno se nos instala en Los Ángeles y se hace amigo de una guapa policía (Lauren German) con pasado de actriz que enseñaba las tetas (en la ficción, que nadie se emocione demasiado). Una serie que no prometía gran cosa, y que gracias a la simpatía y la química de sus protagonistas, especialmente el “diabólico”, que después de todo está hecho un pedazo de pan, y unos guiones no complicados pero entretenidos,… pues tiene buenas valoraciones y se ha ganado una merecida renovación. ¿Quién será “mamá”? Seguro que está que cruje… como todas las chicas malas.

Si consigo poner un poco de orden en las fotografías, haré un artículo que sirva de balance.

Si consigo poner un poco de orden en las fotografías, haré un artículo que sirva de balance.

[Televisión] Cosas de series; Game of Thrones, el que quede que apague las cámaras y los focos y ponga eso lo de “The End”

Televisión

Han pasado muchos días, un poquito más de tres semanas desde mi última entrada televisiva. Y estamos en plena época de estrenos y retornos televisivos.

Entre los estrenos de los que ya he podido ver algún episodio tenemos bastante ciencia ficción o tecnoficción, como en Stitchers, Mr. Robot, Dark Matter o Killjoys. Parece que, por las dos últimas, las space opera se quieren poner de moda otra vez. Pero el interés que han despertado algunas de estas producciones me parece muy limitado.

Han vuelto algunas otras cositas como los amoríos entre mafioso y agente del FBI de Power, los asesinatos de Murder in the First, con comienzo muy espectacular, o los superhéroes ñoños de Beauty and the Beast, esta última clasificada como uno de mis placeres culpables, más culpables.

Los aspectos trágicos de los personajes de Juego de Tronos me recuerdan con frecuencia las actitudes de las esculturas en los museos.

Los aspectos trágicos de los personajes de Juego de Tronos me recuerdan con frecuencia las actitudes de las esculturas en los museos.

Decir también que abandoné Refugiados, aquella serie de viajeros en masa en el tiempo de coproducción angloespañola. Pero tras un inicio prometedor me resultó un tostón de mucho cuidado. Como séra, que me salté del episodio 2 al 4, y no me enteré hasta después. Eso quiere decir que el 3 era, como mínimo, superfluo. Fuera.

En cualquier caso, en estas tres semanas, de las cuales dos he estado fuera, ha habido más novedades que no me ha dado tiempo a catar. Para la semana que viene.

Pero nada más volver ayer de viaje me dispuse a ver el último episodio de la quinta temporada de Game of Thrones. Que también es mala suerte que después de los notables 8º y 9º de la temporada, prometía un 10º y último tremendo, por las líneas que estaban demasiado en suspenso. Y así ha sido. Pero es que incluso las que pensábamos que habían quedado ya planteadas para la sexta temporada, tuvieron avances que las modificaron totalmente. No contaren muchos detalles, por aquellos que no las hayan visto. Pero podemos resumirlo así.

Cierto es que lo más abundante parecen los aspirantes a tiranos, como un buen Napoleón, buscan unir toda Europa, perdón, Westeros bajo su ilustrado gobierno a sangre y fuego.

Cierto es que lo más abundante parecen los aspirantes a tiranos, como un buen Napoleón, buscan unir toda Europa, perdón, Westeros bajo su ilustrado gobierno a sangre y fuego.

La serie ya va más adelantada que en los libros, ambos tras quinta entrega, en prácticamente todos los frentes, menos aquellos que han sido abandonados, al menos aparentemente por el producto televisivo.

Ha habido divergencias entre la historia contada en los libros y la contada en la serie, pero la situación actual en ésta última podría ser una evolución de los libros, más o menos. Desconozco en qué medida George R. R. Martins mantendrá cierta coherencia argumental entre ambas.

Esta ha sido una serie muy aparentemente tranquila, pero en la que han sucedido muchas cosas muy tremendas, con momentos de una potencia dramática impresionantes, tanto en el campo de la acción como en el del diálogo. Probablemente, durante el verano la vuelva a ver, porque al final, mi sensación es que puede ser una de las mejores si no la mejor. Y eso que durante algunos episodios parecía que no pasaba nada.

Pero las bajas pasiones y la violencia alcanzan a todos... esta escena que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Montreal, como el resto de las obras de esta entrada, me recuerda mucho a una escena del episodio final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Pero con simios depilados en vez de peludos...

Pero las bajas pasiones y la violencia alcanzan a todos… esta escena que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Montreal, como el resto de las obras de esta entrada, me recuerda mucho a una escena del episodio final de la quinta temporada de Juego de Tronos. Pero con simios depilados en vez de peludos…

El último episodio ha sido tremendo, muertes incluidas. Si es que son muertes reales. Porque hemos visto personajes importantes moribundos o aparentemente muertos,… pero… Hay recursos argumentales que se han usado en los libros que no han aparecido de forma importante en la serie. En cualquier caso, como ya deberíamos saber, NADIE está a salvo en esta historia, por protagonista que sea. De hecho, si una de las muertes ha sido real, acaban de tirar por los suelos una de las teoría más queridas por los especuladores de por donde iría la serie al final.

Consecuencia de lo anterior, no especular. Hay que disfrutarla en cada momento, en cada instante. Y lo que tenga que ser, será.

Ha habido momentos, duros, durísimos. Pero venga, vamos ya… que por si alguien no se lo había creído, aunque sea una serie con magos y dragones, caballeros, escuderos y damas, no es de aventuras para niños. Es para adultos, bien adultos. Ñoños, un pis y a la cama.

No puedo creer que falten nueve meses para el siguiente episodio… Y por cierto, que uno de los apiolados más significados por su aparente protagonismo, a mí siempre me ha caído regular. El actor es malo. Y el personaje, tal y como estaba desarrollado, lastraba un poco el dinamismo de la serie. Y además, el apiolamiento, al más puro estilo “idus de marzo” y “et tu quoque Brute fili mi!” fue buenísimo… Pero no sé que me dice que volverá… Pero como diría Tywin Lannister, en esta serie no dejan ni cagar en paz… Claro que su hija tenía una cara la última vez que salió de emular a Nerón quemando ciudades y persiguiendo fanáticos religiosos que no veas…

Y qué decir de las críticas al uso del desnudo y del sexo en las tramas que ha recibido la serie... pues si no querías una taza toma dos tazas y media... aunque ya se puede decir para los más calenturientos que no es el cuerpo real de la actriz, que tuvo un doble de cuerpo durante buena parte de la larguísima escena. No. No es Danaerys. Hace tiempo que dijo que ya valía de enseñar las vergüenzas.

Y qué decir de las críticas al uso del desnudo y del sexo en las tramas que ha recibido la serie… pues si no querías una taza toma dos tazas y media… aunque ya se puede decir para los más calenturientos que no es el cuerpo real de la actriz, que tuvo un doble de cuerpo durante buena parte de la larguísima escena. No. No es Danaerys. Hace tiempo que dijo que ya valía de enseñar las vergüenzas.

[Televisión] Cosas de series; brutos al estilo de Westeros o de las Highlands…

Televisión

Después de unas semanas muy tranquilas televisivamente hablando, he aquí una con emoción y variedad. Y bastante brutalidad, todo hay que decirlo. Pero iremos por parte, como dijo Jack el Destripador.

He visto un par de pilotos de series que se van a emitir este verano, Mr. Robot y Stitchers. La primera, de género “conspiranoico” y con osados “hackers” que quieren salvar la sociedad o el mundo o algo… Habrá que ver el segundo episodio dentro de unas semanas para decidir si sigo con ella. La segunda, ciencia ficción refrito de ideas de otras series recientes, protagonista femenina con anomalía cerebral que la dota de cualidades únicas, y que juegan a recuperar recuerdos de cadáveres para resolver casos criminales. También le daré una segunda oportunidad, pero es difícil que permanezca en mi cartelera porque está llena de tópicos y con interpretaciones flojas.

Hoy, como ayer, seguimos por los glens de las Highlands, tierra dura pero hermosa.

Hoy, como ayer, seguimos por los glens de las Highlands, tierra dura pero hermosa.

También me he apuntado a una coproducción hispanobritánica, rodada en inglés, pero que desgraciadamente en estos momentos sólo la puedo ver doblada, mal doblada, al castellano. Se trata de Refugiados. Ciencia ficción con viaje en el tiempo. Miles de millones de personas del futuro que viajan a la actualidad huyendo de algún peligro del que no pueden hablar. Aunque recuerda también a otros productos, generalmente del género “retornados” o “resucitados”. En general, comunidades que se ven afectadas por un grupos de gentes más o menos extraños. No obstante. En lo que he visto hasta ahora, que correspondería a los dos primeros episodios, el impacto sobre la comunidad de la aparición de los viajeros en el tiempo se trata de forma colateral, y se centra en las peripecias que sufre una determinada familia, especialmente con los misterios que arrostra consigo misma la protagonista femenina de la serie, la británica de origen español Natalia Tena. En fin,… una serie con algunas limitaciones, aunque es posible que la termine. Carece de la frescura y el aire de los “ministéricos” de todas formas, como producto “nacional”.

Estamos en vísperas del temido, temible y siempre esperado episodio 9 de la temporada en curso de Game of Thrones. Hay quien dice que hasta ahora no ha pasado gran cosa… Hombre,… Mujer,… Sí que han pasado cosas… Lo que no ha habido es la espectacularidad de otras temporadas. Hasta llegar al capítulo 8 que nos regaló con una llegada del invierno en toda regla… Lo dicho. Muy expectantes ante el próximo fin de semana. Por cierto, que cada vez se dan más prisa en “apiolar” a los personajes que nos caen bien. En esta ocasión, ha habido alguno que no ha durado ni un episodio.

Incluso nos acercaremos a la isla de Skye, que da nombre al tema musical original de la serie.

Incluso nos acercaremos a la isla de Skye, que da nombre al tema musical original de la serie Outlander.

Y ha llegado a su final la primera temporada de Outlander. Basada en una novela de género romántico con toques de fantasía y viajes en el tiempo, la temporada se ha dividido en dos partes. La primera, que vimos hace ya un tiempo, estuvo francamente entrenido, con un personaje principal, Claire (Caitriona Balfe), muy carismático. Al mismo tiempo que rodeada por un buen montón de secundarios que daban lugar a episodios variados e interesantes. La segunda parte de esta primera temporada ha sido algo más monótona. Con el buen mozo de la serie definitivamente situado en el nivel de coprotagonista, Jamie (Sam Heughan), ha estado centrado más en la relación de ambos y en su nueva situación tras la crisis de mitad de temporada. El caso es que la serie ha derivado en sus dos últimos capítulos hacia el lado oscuro, con situaciones de notable violencia tanto física como psicológica, que ríete tu de los que se quejan de las noches de bodas en Game of Thrones. Segunda parte de temporada desde mi punto de vista más irregular, y con una deriva que me parece legítima, pero no siempre comprensible. Lastrada también por el hecho de que el protagonista masculino, más allá de ser el pedazo de bistec para solaz de las damas que parecía en el planteamiento inicial de la serie, ha tenido que asumir una serie de dramas para los que el actor no está al mismo nivel que otros de sus compañeros del reparto, especialmente su compañera femenina. No sé… Pero en conjunto es una serie entretenida, aunque en este momento no está al nivel de donde parecía situarse en sus primeros episodios, realmente inspirados. Pero se deja ver… pero no para todos los públicos. Las almas sensibles igual debieran evitar estos últimos episodios. El malo… siempre es bueno que en estos dramones de época y romance haya un malo… muchas veces tan atractivo o más que los protagonistas buenos… Pero es que la capitán Randall (Tobias Menzies) lo han puesto en un nivel de depravación y crueldad… Hay quien habla de si la serie ha podido “saltar el tiburón“, incluso…

E incluso en Skye nos encontraremos a algún atrevido highlander dando una serenata con su gaita, bajo el frío viento del mes de agosto escocés.

E incluso en Skye nos encontraremos a algún atrevido highlander dando una serenata con su gaita, bajo el frío viento del mes de agosto escocés.

[Televisión] Cosas de series; “guilty pleasures” en forma de héroes encapuchados o de cirujanos enamoradizos

Televisión

Si leísteis la entrada especial televisión del martes, ya sabréis que mi semana televisiva ha venido marcada por los episodios finales de Mad Men, una serie para recordar. Pero ha habido más cosas. Incluso algunas novedades, eso sí, poco convincentes. Al menos para mí.

Por ejemplo, apareció la semana pasada algo llamado Wayward Pines, en la que un agente federal de no sé cual de los muchos cuerpos de policía que tienen en EE.UU. aparece en un pueblo perdido del medio oeste americano, como atrapado en vaya usted a saber que misterios después de tener un accidente… Lo cierto es que ya me cansan este tipo de series, me aburrí a mitad del episodio piloto y ni lo  terminé. No se incorpora a la cartelera. Ni me di cuenta que en algún momento salió la atractiva Carla Gugino.

En un tono muy distinto llegó a las pantallas una serie británica, Jonathan Strange and Mr. Norrell, que nos sitúa a principios del siglo XIX en plenas guerras napoleónicas, en un momento en el que nos dicen que hace trescientos años que ha desaparecido la magia de Inglaterra. Y hay un tipo que parece que la ha recuperado… No sé. Fantasía mágica, mezclada con serie de época, con toques fáusticos… Buena factura británica, algún buen momento en el primer episodio, pero todavía está por ver si el tema me interesa. Le daré una segunda oportunidad.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Hoy os traigo en fotos, algo de lo que se puede ver en estos días por mi Tumblr, cuya dirección viene abajo. Por ejemplo, aparecerán los acuartelamientos del castillo de Kronborg en Helsingør, la shakespeariana Elsinor, en Dinamarca.

Y en lo que se refiere a finales de temporada, nos referiremos a dos de mis placeres culpables. Esas series que no sé porque las veo por que tienen todas las papeletas para pasar de ellas, pero que ahí aguantan.

Una de ellas es Arrow, la única serie del género de héroes en pijama que sigo… con el permiso de Ms. Carter. Siempre lo he dicho. Las tramas son simplonas, los actores son malos, los personajes en muchos casos risibles en sus excesos, y sin embargo consiguen que el conjunto resulte muy entretenido. No me suele pasar con este género. Agent Carter es una excepción, puesto que tiene un plus de buen hacer interpretativo, unos guiones más cuidados y una ambientación excelente. Pero Arrow, al igual que otras similares sufre del mismo conjunto de “defectos” que hace que el género no sea para mí. No lo han sido otras series que van surgiendo con temas similares. Ni siquiera aguantó el primer spin-off de la serie. Parece que se viene otro… con sorprendentes resurrecciones. Pero hay aguanta en mi cartelera… porque me entretiene. Pues vale.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

También pasearemos por el animado distrito de Kreutzberg en Berlín, Alemania.

Y ahí esta. Después de 11 temporadas, sigo viendo Grey’s Anatomy… El porqué sigo enganchado a esta serie de adolescentes de instituto de 40 tacos disfrazados de cirujanos es algo que no entiendo ni puesto hasta las trancas de LSD. Pero si la mayor parte de los personajes ni siquiera me caen bien. Incluso las guapas se convierten en gente absolutamente insoportable… véase el caso de Izzie Stevens (Katherine Heigl), que desde que dejó la serie deambula como un fantasma haciendo bodrios en cine y televisión, de Lexie Grey (Chyler Leigh), en paz de descanse, o de Jo Wilson (Camilla Luddington), actual alma en pena de la serie que hay que ver cómo nos ponía en Californication o en True Blood. Y ¿quién no ha sentido alguna vez la necesidad de degollar a Kepner (Sarah Drew)? Se queja la gente de las putadas que les hacen a los “protas” de Game of Thrones, más sobre esto a continuación,… pero ¿alguién se ha planteado los muertos que llevan entre los cirujanos de Seattle y sus allegados? ¿La cantidad de accidentes aéreos, náuticos, carreteros, empalamientos, bombas,…? Pero si Game of Thrones es un juego infantil en comparación. Bueno. A lo mejor es una mezcla de todo esto, y de la juerga que son algunas de sus más dramáticas situaciones lo que hace que convirtamos este drama en una comedia negra, y que algunos sigamos pese a todo enganchados a ella.

Sí. Está el último episodio de Game of Thrones… Sí, la serie va por su lado, ya es una historia distinta a la de los libros… lo cual no está ni bien ni mal. Simplemente se ha convertido en otra historia. Sí, pensábamos que esta era una temporada de transición, una preparación a las tracas finales… porque no creo que esto dure más de siete temporadas… Pero, de verdad. ¿Qué pensabais que pasaba cuando alguien se casaba con Ramsay (Iwan Rheon)? Madre mía, qué mema es la gente. Y qué coherente es la serie.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

Y nos podremos asomar a la Gouffre de Padirac en el Quercy, Francia.

De viaje con Carlos

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