[Televisión] Cosas de series; Miss Fisher, las chicas Gilmore y mi grave crisis seriéfila

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Lo confieso. Lo veía venir desde hace un tiempo, y se ha confirmado con mi vuelta de vacaciones y el final de temporada (excelente) de Game of Thrones. Mi interés por las series de televisión está en grave crisis. Prácticamente no me he enganchado a ninguna de las novedades del verano. He abandonado algunas de años anteriores. Sólo me entretengo con series poco trascendentes que me producen un cierto entretenimiento, pero en estos momentos me horroriza pensar y me produce estrés la idea de estar al tanto de los nuevos episodios y llevar al día las series de televisión. No sé cuánto me durará. Ni siquiera si el proceso es reversible.

Durante buena parte de mi vida adulta he sido un consumidor escaso de televisión. Desde que me independice a mi propio domicilio hace ya un buen montón de años, a principio de la década de los noventa, opté por la televisión de pago con el fin de ver de vez en cuando alguna película íntegra, sin cortes publicitarios, y poco más. No me interesan las noticias tal y como las dan en televisión, ni los concursos, ni los programas de variedades, ni la telerrealidad, ni la mayor parte de lo que emiten las cadenas de televisión llamémosle convencionales. Y en estos momentos no entiendo la necesidad de estar pendiente de una programación televisiva, ni entiendo lo absurdo de los horarios de las televisiones en España, que llevan a aque los españoles vivan en su mayoría en un estado de “jet lag” permanente.

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En estos momentos, en mi tumblelog de viajes están apareciendo viajes o excursiones del año 2009 (enlaces al pie). En el encabezado, el valle del Escarra visto desde Formigal. Aquí mismo, puesta de sol desde la sierra de Alcubierre. Ambas en Aragón, España.

Lo único que en un momento dado, hacia la mitad de la primera década del siglo XXI, me sacó de este desinterés por la oferta televisiva fue la existencia de una propuesta de ficción televisiva en forma de series que empezaba a tener una calidad superior. Mi interés por ella no era más que un derivado de mi interés por el medio cinematográfico. Las series no son más que una adaptación del cinematógrafo a las posibilidades del medio televisivo. Pero en los últimos tiempos, siento que mi interés por las nuevas propuestas está decayendo a gran velocidad. Y como digo, ninguna de las últimas novedades en los últimos dos meses me ha resultado de ningún atractivo.

Coincide esto con mi suscripción desde hace unos meses a un servicio de televisión bajo demanda como Netflix. Esta cadena, aunque incluye algunos productos interesantes, también tiene mucha furrufalla, y por supuesto no incluye las propuestas interesantes de otras productoras o cadenas. Pero da igual. Siempre tiene algo que te proporciona un mínimo de entretenimiento, sin tener que preocuparte de nada más, cuando lo necesitas, a tu elección. Por ejemplo, en las últimas semanas, fue la serie australiana Miss Fisher’s Murder Mysteries, procedimental sin más pretensiones, pero con una agradable ambientación de época y personajes encantadores. Maximización del entretenimiento, con minimización del estrés que supone conseguirlo cuando te apetece.

Seracs en el Jungfraufirn

Seracs del Gran Glaciar Aletsch en el Jungfraujoch, Suiza.

O por ejemplo, recientemente a incluido en su oferta una serie que fue célebre entre 200o y 2007, Gilmore Girls, cuyos entretenidos capítulos, agudos diálogos y simpáticas protagonistas no me importa recuperar, en esta ocasión en versión original. Sin más preocupación. Hay otros ejemplos que podría mencionar… Por ejemplo, como en los últimos episodios salía Islandia, y tengo reciente el viaje, he repasado la primera temporada de Sense8, que es una serie cuyos guiones hacen más agua que lo que yo pensaba, aunque sea entretenida. Pero lo cierto es que todo ello no es más que unos síntomas claros que mi interés por la ficción televisiva está en crisis, que mis intereses y mi cabeza van por otro lado, y que lo único que pido en estos momentos es algo de entretenimiento mientras como o mientras ceno en casa.

En fin,… como decía… estoy en crisis televisiva seriéfila. Ya veremos si se pasa o no.

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Casas de los Maestros de la Bauhaus en Dessau, Alemania.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; hacia la madre de todas las guerras de Westeros

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La larga partida de ajedrez que es Game of Thrones va llegando a su fin. Parece que nos quedan un par de temporadas. Que en realidad, siguiendo una costumbre que se ha extendido últimamente en el mundo de la televisión, será una un poquito más larga de los 10 episodios habituales, dividida en dos. Según muchos nos quedaría 13 episodios, divididos en dos temporadas de siete y seis respectivamente. Aunque no está cerrado.

Primero, una anécdota, que me parece simpática. Un personaje que ha tenido cierta trascendencia esta temporada dentro de la subtrama de Arya Stark (Maisie Williams) ha sido Lady Crane, interpretada por la australiana Essie Davis. Coincide que desde hace unas semanas he recuperado ha través de Netflix la serie Miss Fisher’s Murder Mysteries, ambientada en Melbourne en los felices 20, y que es una serie sin muchas complicaciones pero muy simpática. Interpretada con mucho encanto por Davis. Nada que ver entre este papel y el dramático Lady Crane que interpreta en nuestra serie favorita. Pero no quería dejar pasar la oportunidad.

Potenciales destripamientos de trama a partir de ahora. Aviso a navegantes.

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Por lo del “hielo y el fuego”, muchos piensan en Islandia como un posible escenario ideal para Westeros. Pero este está mas basado en una Gran Bretaña de escala continental, que en otra cosa.

Si comentaba en mi última entrada televisiva sobre la trascendencia y potencial espectacularidad de los novenos episodios de cada temporada, los décimos y últimos tampoco son moco de pavo. Siguiendo con la comparación ajedrecística, sirven para situar las piezas de cara a la siguiente jornada de la partida, mientras nos tomamos un descanso. Pero nunca dejan de pasar cosas sustanciales. Y en esta ocasión, esos 20 minutos, algo previsibles, pero rodados como si fuera el mejor cine de intriga y aventura de los últimos 20 o 30 años, donde dejan las cosas mucho más claritas en el lado del tablero donde juegan los Lannister, ha sido impresionante. Y si Cersei (Lena Headey) ya fue un personaje clave en el final de la temporada anterior, en esta ocasion han dejado claro que es uno de los personajes clave a seguir hasta el final de la serie. Salvo sorpresas. Claro. Pero es que esta partida de ajedrez tiene una variación importante sobre el juego real. Parece que la cosa no terminará con el jaque mate a uno de los reyes, imponiéndose el otro, sino con el jaque mate a una de las reinas. Porque aquí manda las reinas.

Hay varias cuestiones importantes. Primero, que en estos momentos estamos ante un todos contra Cersei. Desde el norte los Stark, desde el este, Danaerys (Emilia Clarke) con la ayuda de la hija del hierro, Yara (Gemma Whelan), y desde el sur la alianza entre Dorne y Highgarden. Estos últimos, parece que también en combinación con Danaerys.

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En cualquier caso, no faltan escenarios en la isla cuasiártica que son acordes con el mundo de Game of Thrones.

Que los Stark y la Targayryen se pongan de acuerdo también puede ser cuestión de tiempo, especialmente ahora que nos hemos enterado que la teoría más popular sobre el origen del soso de Jon Snow (Kit Harington) es cierta. Este es de los pocos fallos de la serie. Este actor no da la talla con el personaje, que por otra parte no consigue despertar el entusiasmo que de pronto ha levantado en el norte. Claro que los interesados no saben lo que nosostros sabemos. Podremos suponer que Lady Mormont (Bella Ramsey, manda güevos el apellido de la niña que se está comiendo la pantalla cada vez que sale) y el en estos momentos desaparecido Jorah Mormont (Iain Glen) podría servir para establecer puentes.

Hay unos cuantos descontrolados por Westeros. Y nadie se fía un pelo de Meñique (Aidan Gillen), uno de los grandes personajes de la serie.

Y voy a hacer un predicción. Los “maestres” ya lo han decretado. El invierno no está llegando, todavía. El invierno ha llegado, ya. Cosa que han decretado con la llegada del buenazo de Samwell Tarly (John Bradley) a Oldtown. En esta situación… ¿será la primera “media” temporada que queda la lucha por Westeros y la otra “media” la lucha contra los muertos? Porque esa será la madre de todas las guerras de Westeros.

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Y sin moverse mucho, estos paisajes de la entrada de hoy están realizados en un entorno relativamente reducido, en la península de Reykjaness. Campos de lava, antiguas ruinas, aguas sulfurosas geotermales… frío y fuego.