TV – Adiós definitivo a Ruby Bennett

Televisión

Fotografías realizadas en el «downtown» de San Francisco, donde se ve abundancia de tristes rastros de la epidemia de opioides que afecta a los Estados Unidos en este siglo. XXI. También disponible en versión Substack.

Euphoria ha sido una de las series favoritas del público y la crítica en los últimos años. Tres temporadas que nos han llegado de forma parsimoniosa. Estreno en el verano del 2019. Segunda temporada en enero de 2022, más de dos años y medio después. Y han tenido que pasar cuatro años más para la tercera y definitiva temporada. En principio, un drama adolescente sobre hedonismo, amores, sexo, y drogas,… muchas drogas. En torno a un personaje principal, Ruby “Rue” Bennett, excelentemente interpretada por Zendaya.

Y digo “en principio” porque, en mi muy humilde opinión, la tercera temporada ha sido como si fuera una serie distinta. Un spin-off. El mismo universo de ficción. Los mismos personajes, al menos aparentemente, pero con distinto peso. Y esto ha cabreado a muchos. Tanto del público como de la crítica. En esto de las series, las franquicias, las sagas, los universos de ficcion… existe un problema. Los fans más duros quieren ver siempre más de lo mismo. No llevan bien los experimentos o las divergencias sobre lo que hizo que se enganchasen.

En la tercera temporada, la serie nos lleva a varios años después de la salida del instituto de las protagonistas. Digo “las” porque el peso lo llevan fundamentalmente las chicas, aunque haya algún varón que también sufra lo suyo. Pero la serie tiene otro tono. Ya no la veo como un drama. Es una comedia negra. Muy negra. Con elementos más trágicos que dramáticos. Tragicomedia. O comedia trágica. No sé si tiene la propiedad conmutativa el género.

No voy a decir de que va. El que esté interesado, que la vea. El hedonismo, las drogas, el sexo… han seguido presentes. El amor… menos. Pero también, todo, con un despliegue de fatalismos. Ya sabéis. Si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos.

A mí me ha gustado. Quizá no sea el no-va-más de las series, pero es una buena serie. De las mejores de esta última temporada. Y que les den a los intransigentes que quieren ver una y otra vez la misma serie. Darle vueltas constantemente a las mismas tramas y a los mismos personajes. Pero las gentes evolucionan. Y las cosas que les pasan son distintas. Aunque sean herederas de su pasado. Y si al final tiene un punto trágico… está bien planteado. Y además sirve de enorme denuncia a los que se han enriquecido con la criminal epidemia de opioides que está pudriendo los corazones de muchas ciudades americanas y, en mucha menor medida, de alguna ciudad europea.