[TV] Cosas de series; Euphoria especial, marujonadas y Fargo

Televisión

Hay series que tienen especiales navideños. Especialmente las británicas. Suelen ser episodios amables. Eso… navideños. Aunque en ocasiones pueden hacer avanzar la trama de la serie de forma importante. Algunas lo han hecho. Pero en esta ocasión es una serie norteamericana la que nos ha ofrecido dos especiales… “alrededor” de la Navidad, más que navideños. Se trata de una de las series de moda en HBO, Euphoria. Especialmente después del reconocimiento interpretativo en los eventos de premios para su protagonista, Zendaya.

Hace ya año y medio que pudimos ver la primera temporada de este drama que explora las complejidades de la adolescencia, especialmente contemplando el consumo de drogas y los problemas de identidad sexual, o de identidad en general. Entre otros problemas de esa edad. Lo cierto es que es una serie que crece en el recuerdo. Hoy día, la aprecio más que cuando acababa de terminar de ver esa primera temporada. Todavía no hay, que yo sepa, fecha para la segunda temporada. Pero se nos han ofrecido dos especiales en torno al fin de año reciente. Uno, unas semanas antes (subido a HBO el 6 de diciembre de 2020), el otro, unas semanas después (subido a HBO el 23 de enero de 2021). Rodados con las precauciones necesarias por la pandemia con un equipo mínimo, el primero nos presenta una conversación de café de Rue (Zendaya) con Ali (Colman Domingo), un consumidor de drogas sobrio desde hace un tiempo, en el que eventualmente se apoya. Este episodio me pareció antológico; me dejó clavado al sillón. Excelente desde todo punto de vista. En el segundo encontramos a Jules (Hunter Schafer) en sesión de terapia, la primera, con una psicóloga (Lauren Weedman). No me ha impactado tanto, pero está también a un nivel muy elevado. Ambos nos han dejado con ganas de que vuelvan Rue y Jules con una segunda temporada que pueda mantenerse en los altos niveles que ha alcanzado la serie poco a poco.

No tengo fotos que se ajusten a las series de hoy, así que pongo algunas de un rollo que comentaré pronto en mi blog específico de fotografía. Paisajes urbanos, a este lado del Misisipí. Y del Ebro.

En el entorno de las fiestas de fin de año, sentí la necesidad de la intrascendencia. Hace unos meses hubiera apostado por una serie surcoreana. Un buen placer inconfesable perfecto. Pero no tenía ninguna a mano de las que me hubieran apetecido. Así que me fui a por una serie de la que me llegaban avisos constantemente en Netflix, aunque a priori no me había interesado. Era Virgin River, en español con el cursi título de Un lugar para soñar, que es un drama romántico culebronesco, que yo hubiera apostado que sólo se pueden ver en el canal Cosmo, pero que ya veis. Un enfermera altamente cualificada que, tras perder una niña en el parto y un marido en un accidente de tráfico del que se culpa… (culebronesco, os decía), opta por dejar Los Ángeles por ir a trabajar a un pueblo perdido en las montañas y los bosques del norte de California, donde… bueno. Da igual. Hay un tipo guapo y rudo con el que bueno… ya os imaginaréis. Pues eso… puro placer inconfesable. Si tuviera más sentido del humor, podría ser recomendable… pero le falta. Y no, por favor, que nadie lo compare con Northern Exposure (Doctor en Alaska). De verdad. Semejante comparación debería ser considerada crimen de lesa humanidad.

Y he visto la temporada cuarta de Fargo. Que me ha llevado muchas semanas. Y no porque sea mala, ni mucho menos. No sé si llega al nivel de las tres precedentes, pero sigue siendo una producción televisiva notable. Tradicionalmente, las historias de esta serie transcurrían en las frías llanuras del medio oeste americano, entre Dakota del norte y Minnesota, en cuyo límite está la ciudad de Fargo. Pero esta vez nos hemos desplazado a Kansas City, en el límite de los estados de Misuri y Kansas. Hay dos ciudades con este nombre, totalmente contiguas, perteneciente cada una a cada uno de estos estados. Por lo que entiendo, hemos estado en Misuri. Y allí hemos asistido al enfrentamiento entre la mafia italiana, ya establecida, a cuyo frente encontraremos a Josto Fadda (Jason Schwartzman) tras la extraña muerte de su padre bajo los cuidados de la excéntrica enfermera Oraetta Mayflower (Jessie Buckley), contra la mafia afroamericana, emergente, a cuyo frente encontraremos a Loy Cannon (Chris Rock). A ambos bandos dará abundante servicio la funeraria regentada por los padres de la joven e inteligente diecisieteañera Ethelride Pearl Smutny (Emyri Crutchfield), procedente de una familia multirracial. No voy a entrar en detalles de la trama, que es lo suficientemente enrevesada como para justificar que sea una serie de episodios. Últimamente vengo pensando que hay series innecesarias. Que lo que cuentan se puede contar en un largometraje. Y no necesariamente largo. Pero bueno. Las interpretaciones de los mencionados, así como de otros caracteres como los de Timothy Olyphant o Jack Huston o Ben Whishaw, son notables. Encontramos también curiosidades como el episodio 9 de los 11 que consta la temporada, rodado en su mayor parte en blanco y negro… con curiosas referencias al mago de Oz. Y lo único que encuentro a faltar es que esta temporada es la más seria de la serie, la que menos combina el absurdo o el humor negro con la seriedad de los argumentos. ¿Por qué me ha llevado semanas ver estos 11 episodios? Porque no se pueden ver de cualquier forma. Hay que centrarse en lo que ves. Y no siempre tengo la cabeza lo suficientemente en su sitio últimamente para ello.

[TV] Cosas de series; entre adolescentes y la peor tripulación espacial (de la historia de la TV) que ha existido

Televisión

Hace ya un tiempo que terminé de ver las series que comento esta semana. Sigo llevando cierto retraso. Todas las terminé de ver antes de mi escapada berlinesa, es decir, antes del 10 de agosto. Espero que mi memoria no esté muy alterada…

Dos de ellas se introducen en el mundo adolescente,… aunque se parecen lo que un huevo a un elefante.

Derry Girls ya es una vieja conocida, y recientemente nos hemos sumergido en la segunda temporada de este grupo de adolescentes norirlandesas en los tiempos de The Troubles. Con temporadas de seis episodios de media hora de duración, sabe a poco. Indudablemente, las aventuras de la pandilla de descerebradas de dieciséis años, sus no menos descerebradas familias, la peculiar monja que pretende educarlas y el primito inglés que puede ser o no ser gay, es una de las series más divertidas del panorama seriéfilo actual. Y casi me atrevería decir que es de obligatoria visión si se te pone a tiro. Por supuesto, en versión original. Es inevitable que muchos de los chascarrillos de la serie estén asociados al cerrado acento irlandés y su choque con la forma de hablar de los ingleses.

Sí… en honor a las chicas de Derry, visitamos fotográficamente la isla de Irlanda. Aunque no los condados británicos del Ulster, porque no he andado por allí.

Sin embargo, Euphoria nos sumerge en una de las visiones más pesimistas de la adolescencia, en términos de drama que bordea constantemente la tragedia, que nos puede ofrecer hoy en día la televisión. Esta serie de HBO que se estrenó hace unas semanas, de la mano de Rue Bennett (Zendaya) y ese gran hallazgo que es la Jules Vaughn interpretada por Hunter Schafer, uno de los personajes con más matices y complejidades que he visto en mucho tiempo en televisión. La serie nos traslada a un vecindario más de los Estados Unidos, con su instituto, donde los y las adolescentes sufren las consecuencias de su inmadurez y su desconcierto ante cuestiones como el sexo, su identidad personal, la presión del grupo, el consumo de drogas y la violencia latente o explícita que rodea sus vidas, muchas veces asociada a cuestiones de género. A la serie le cuesta arrancar un poquito, y en sus primeros pasos no acababa de atraparme, pero poco a poco se centra y, de hecho, ofrece algunos episodios que tienen carácter prácticamente antológico. Totalmente recomendable, salvo que andes en estado depresivo o todavía te creas que la juventud es una etapa de la vida de color de rosa.

Finalmente, Netflix nos ha ofrecido una nueva serie en forma de primer contacto + aventura espacial. Y lo hacía con el aliciente de poner a Katee Sackhoff, la celebrada Kara Thrace “Starbuck“, al frente de una tripulación que debe recorrer a velocidades relativistas la distancia entre la Tierra y Pi Canis Majoris, una estrella a 96 años luz de distancia, de donde se supone que procede una nave alienígena que ha aterrizado en nuestro planeta, aunque muy poco comunicativa. El título de la serie es Another Life,… y hasta aquí todo lo positivo que se puede decir de la serie, que como veis son circunstancias a priori, antes de ver nada de la misma. A partir de ahí, todo es una absoluta catástrofe. To-do. En el plano de la producción, da la impresión de que el asesor científico de la serie es el profesor Bacterio. Sí. El de Mortadelo y Filemón y la T.I.A. La densidad de gilipolleces pseudocientíficas por hora que es capaz de producir esta serie avergonzaría hasta los terraplanistas. Ni siquiera voy a intentar recordar algunas de las muchas burradas que dicen o plantean relacionadas con conceptos físicos, astronómicos, biológicos, químicos,… plenamente asentados. Y todo ello enmarcado por los conflictos de una tripulación espacial que ha debido ser seleccionada entre la mayor panda de tarugos que jamás se haya visto sobre la faz de la Tierra, cuyas decisiones y comportamientos son siempre contrarios, no ya a los conocimientos científicos o de ingeniaría, sino al más básico sentido común, comportándose siempre como adolescentes. Adolescentes imbéciles, no como la mayor parte de los adolescentes, que seguro que tienen mucho más sentido común que estos personajes. Obviamente, la culpa no es de estos personajes, sino de los ineptos creadores y guionistas de la serie, que deberían ser juzgados ante el tribunal de la Haya por crímenes contra la humanidad. No creo que vuelva a ver un sólo minuto de esta serie, que aguanté hasta el final por ver si toda esa densidad de estupidez era fruto de un mal momento o era un mal crónico,… permanente. Lo que también me sorprendería es que Netflix, ante una serie que ha merecido una nota media en IMDb de 4,8, la renovase… pero cosas más raras se han visto en el mundo de la televisión. No ver. Bajo ningún concepto. Graves riesgos para la salud mental.