[TV] Cosas de series; catástrofes diversas y Sherlock versión nipofemenina

Televisión

Esta semana vamos con dos (o tres cosas) muy distintas. Vamos por lo serio y trascendente. Pero vamos también por lo lúdico.

Estoy poniendo a prueba HBO más allá del mes de prueba que ofrecen. Si hay algo innegable es que esta cadena tiene un catálogo de producciones para televisión de altísima calidad, que van mucho más allá que las aventuras “tronadas” de moda en los últimos años. Y si dicen que como muestra basta un botón, expresión con la que sinceramente nunca he estado de acuerdo, hace un par de semanas me merendé Chernobyl. Miniserie que si bien está producida para la cadena americana, tiene un sabor muy europeo, con tres intérpretes principales de la talla de Jared Harris, Stellan Skarsgård y Emily Watson, acompañados de un reparto de secundarios poco conocidos pero de gran nivel actoral. Como su propio título sugieres, en cinco intensos capítulos nos narra la catástrofe nuclear de la llamada central nuclear de Chernóbil, gran desastre ambiental, económico y humano, que cobró un peaje en vidas humanas difícilmente evaluable, pero que superan las 31 víctimas reconocidas oficialmente por las autoridades soviéticas en varios órdenes de magnitud, hasta los varios miles. La serie no sólo está excelentemente interpretada y ambientada, sino que además explica de forma muy didáctica cómo se produjo la catástrofe. Dejando claro que la causa última de esta estuvo en el muy deficiente funcionamiento de la estructura burocrática estatal soviética, carente de mecanismos compensatorios por el hecho de ser un régimen dictatorial y, por lo tanto, con un nivel mayor o menos de corrupción global del sistema. No es que sea una serie recomendable. Es una serie IMPRESCINDIBLE.

Fotográficamente, dejaré de lado las tragedias, y pondremos unas cuantas potenciales “misu Shārokku”, en un país tan tradicional como es Japón, donde el escalón social y económico entre hombres y mujeres es increible e injustificablemente alto para un país con su nivel de desarrollo.

Como consecuencia, me sentí atraído a volver a ver otra producción de la casa, también de gran influencia británica, que ya pude ver de estreno hace un buen montón de años en el extinto Canal Plus. Se trata de Conspiracy, titulado en español con el título más sensacionalista de La solución final. El que probablemente sea el mejor trabajo actoral de Kenneth Branagh reconstruye lo que pudo suceder en la llamada Conferencia de Wansee a partir de la única copia que se recuperó de las transcripciones de la reunión, en la que se discutieron los aspectos prácticos del exterminio de ciudadanos europeos judios en todo el continente sometido al nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Otro ejemplo de burocracia dictatorial, en esta ocasión impulsada tristemente al “éxito” por la eficiencia en ingeniería de los alemanes, así como por el fanatismo de los mismos, que antepusieron el odio hacia determinados colectivos a su necesidad de ganar la guerra. Hay momentos que te ponen los pelos como escarpias. Altamente recomendable también.

Así que después de estas dos producciones, necesité algo más ligero. Y lo encontré dentro de la propia HBO, en la que deber ser la única producción de HBO Asia programada en las plataformas occidentales, Miss Sherlock [ミス・シャーロック ( Misu Shārokku)]. Encarnada por la actriz Takeuchi Yūko, encontramos a una versión femenina del clásico detective británico que, aunque manteniendo las características esenciales del mismo, su femineidad y su japonesidad le otorgan un carácter diferenciador y, desde mi punto de vista, refrescante. Es una detective excéntrica, ciertamente, pero que carece el envaramiento del tradicional que siempre me ha producido cierto rechazo hacia el personaje. Por su puesto, si el Holmes tradicional no tenía sentido sin su compañero “humano” el doctor Watson, su versión femenina y nipona tiene su propia compañera, Wato-san (Kanjiya Shihori), doctora en medicina que ha regresado de ejercer como voluntaria en el conflicto armado en Siria y afectada por un trastorno de estrés postraumático. Quizá no alcance al nivel de las recientes versiones televisivas modernizadas del personaje, pero como digo sí que tiene cierto interés y sí que aportar cosas nuevas al personaje, sobre todo en el ámbito de la compasión hacia sus semejantes, aunque se esconda bajo la fachada de alguien que lidia con el hecho de ser “diferente”.

Como nota graciosa, la actriz que hace de casera de “Shārokku” y Wato-san, Itō Ran, formó parte de un trío femenino de música pop en los 70 que tienen algunos temas muy divertidos. O dejo con uno de sus vídeos. Es la cantante principal, la del centro. Hoy en día una señora de… bueno… 45 años más, claro.

[Televisión] Cosas de series; lo más “british” de lo “bristish”

Televisión

¿Qué puede haber más británico que las aventuras de Sherlock Holmes y la reina de Inglaterra? ¿A alguien se le ocurre algo? “Objetos” incorporados en la cultura popular no ya del Reino Unido sino de todo el mundo, vendidos mil veces en sus diversas versiones y a través de miles de variantes de mercaderías, generalmente con la Union Jack como tercer gran símbolo, la logomarca que vende el concepto de lo británico. Y ambos “objetos” han sido recientemente objeto de translación a la ficción televisiva.

Carlos Carreter

Os traigo acompañando la entrada algunas de las escenas más típicamente londinenses que he podido encontrar; de un viaje a la capital británica en diciembre de 1994. Pentax P30N, un par o tres de focales fijas y película Ektachrome… la que ahora dicen que quieren resucitar los de Kodak…

Si Downton Abbey se configuró durante unos años en un fenómeno televisivo internacional a costa de vendernos un culebrón de relumbrón, ahora las televisiones están atacando a sus reinas favoritas o menos favoritas. Estos meses atrás ya tuvimos la ocasión de ver cómo nos vendían la juventud de la reina Victoria, una señora que hasta hace unos años, la cosa cambió con una película que pasó con cierta discreción por las carteleras, daba la impresión de haber sido siempre mayor, grandona y sin ningún sentido del humor. Ahora nos quieren vender a una joven menuda, pizpireta, romántica, enamoradiza y sonriente… ¿Están en campaña de imagen los británicos, buscando renovar su imagen? Justo ahora que con su “brexit” están desempolvando lo más rancio y apolillado de su naturaleza “patria”.

Carlos Carreter

Es cierto que con su más famoso detective, de ficción, que algunos parecen que ya confunden lo que es real con lo que no lo es, ya habían iniciado hace unos años una operación de renovación, Sherlock, en la que el doctor Watson no escribe libros sino que es un bloguero, y las pistas para el televidente se suministran a base de mensajes de texto a través del móvil. Cierto es que esta serie fue recibida con entusiasmo. Pequeñas temporadas de tres largometrajes de 90 minutos en las que se recrean alguna de las más famosas aventuras del detective creado por Arthur Conan Doyle, o se inventan nuevas aventuras, más o menos en consonancia con el carácter del personaje, convenientemente actualizadas. Una combinación de saber hacer del equipo de guionistas, bastante tramposos, pero habilidosamente tramposos para hacernos tragar con gusto las marrullerías de los guiones, más dos protagonistas en estado de gracia y que se complementan perfectamente, dos de los mejores intérpretes británicos de la actualidad, consiguen hacer de esta serie un “must” del aficionado a la ficción televisiva.

1994, Londres, Inglaterra. Cuaderno de ruta: carloscarreter.com Paisajes sin figura: paisajessinfigura.wordpress.com Seguir en Twitter Los comentarios son bienvenidos. Los iconos llamativos, las animaciones chillonas y otras cosas de este tipo, no. Molestan y distraen la atención de lo importante; las fotos.

La cuarta temporada no ha cambiado gran cosa el panorama de las anteriores. Emitida ahora en combinación entre la BBC y Netflix, la distribución internacional está garantizada de forma inmediata en una jugada redonda para ambas entidades, rompiendo además con inteligencia el círculo vicioso de las descargas ilegales a un precio más que razonable. Como en las anteriores temporadas, hemos tenido momentos mejores y peores. En mi opinión dos episodios iniciales muy buenos, y un tercero, el de la hermana, más discutible. Pero como decía, obligatoria para el aficionado.

Carlos Carreter

Y la otra producción que traigo aquí también tiene que ver con la monarquía británica. Lo cierto es que ya hace unos meses que Netflix puso a disposición del público The Crown, una producción de época cuya primera temporada ha versado sobre los primeros años del reinado de Isabel II de Inglaterra, en la primera mitad de la década de los 50 del siglo XX. De entrada, no me interesó. Los Windsor me parecen y me han parecido siempre una panda de siesos de mucho cuidado, absolutos impresentables que me hacen plantearme que algo va mal en la mente de los británicos para no haberlos botado hace tiempo. Entiendo desde luego, que la monarquía británica forma parte del negocio. Y al fin y al cabo, la reina de Inglaterra es una de las principales terratenientes del país. Es decir, buena parte del país es literalmente suyo. Con estos antecedentes, no me atrajo la serie. Lo que pasa es que con posterioridad se han mostrado unas críticas buenísimas hacia esta producción propia de la cadena de vídeo bajo demanda, llegando al extremo de conseguir un éxito notable en los Globos de Oro recientemente concedidos, en los que resultó premiada como mejor serie dramática. Una recién llegada aupándose por encima de muchos pesos pesados con trayectoria.

Carlos Carreter

“Aprovechando” mi síndrome gripal o pseudogripal de hace unos días me la vi de tirón. Y puedo confirmar una cosa. Los Windsor son efectivamente un panda de siesos impresentables de mucho cuidado,… pero la serie es buenísima. Esta hecha con un tremendo esmero, los guiones son fenomenales, y las interpretaciones de primer nivel. Simplemente por ver el capítulo de John Lithgow como Winston Churchill interaccionando con Stephen Dillane en su papel del pintor modernista Graham Sutherland. De hecho… la serie es más interesante por el retrato que hace del viejo Churchill, un tipo que tuvo la suerte de que una atroz guerra mundial hiciera que pasase a la historia como una figura destacada, en lugar que como un político que cometió nos pocos errores, y que estaba mucho más cerca del fascismo que decía combatir de lo que él mismo podía reconocer.

Como dígo la serie es muy notable. De una calidad elevadísima. Aunque eso sí, no cambiará la percepción que de los personajes uno pueda tener. Al que le caigan simpáticos los Windsor, le seguirán cayendo bien. Quien opine que son unos pelmas… se mantendrá en su opinión también. Que anda que vaya panda de maulas que están hechos.

Carlos Carreter

[Televisión] Cosas de series; en 3, 6, 10, 13, 20, 22 y hasta 24 episodios

Televisión

Es curioso. Desde que decidí que sólo escribiría de series de televisión cuando se me ocurriera algo que contar diverso, se me ocurren más cosas… En cualquier caso, la de hoy viene a cuento de que en estas semanas de mayo suelen terminar su temporada aquellas series que habiéndose estrenado al principio del otoño, finales de septiembre o principios de octubre, llegan hasta la primavera con 20 ó más episodios a cuestas. Esto es algo propio sobretodo de las series de las televisiones generalistas norteamericanas, un tipo de series que ha vivido en los últimos diez-quince años una época de oro, pero que para algunos es un modelo agotado.

Entre 20 y 24 capítulos son muchos. Es cierto que se extienden a lo largo de prácticamente tres trimestres. Entre septiembre de un año y mayo del siguiente suman unas 39 o 40 semanas. Un embarazo, vamos. Es decir, casi la mitad de ellas, especialmente en la época navideña y en otros acontecimientos de la sociedad norteamericana, hay interrupciones. Pero hay otros modelos.

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Repaso a lo que está apareciendo últimamente en mi tumblelog de viajes (al final, los enlaces); la playa de Peñíscola en el encabezado, o las estaciones de ferrocarril abandonadas en el Bajo Aragón en esta fotografía.

Por ejemplo, en la televisión británica existen series, generalmente muy prestigiosas, con temporadas de sólo tres episodios, que suelen ser auténticos largometrajes. Sherlock es un ejemplo claro. O Black Mirror

Es más frecuente que las series británicas, con una hora de duración, menos el tiempo de anuncios que no es mucho, tenga temporadas de seis a ocho episodios. Por ejemplo, Luther, aunque luego se ha asemejado más al grupo anterior. O Downton Abbey,… O Doctor Who,… Las de corte familiar pueden tener algunos especiales navideños. También hay comedias de situación, de menor duración, la mitad, con un número similar de episodios. A veces pueden aumentar el número de episodios, y en ese caso no es infrecuente que dividan la temporada en dos partes. Estamos por lo tanto ante producciones optan por gastar sus recursos en pocos episodios, pero intensos y muy cuidados. Está el tema de los capítulos de relleno… en las más caras… de los que hablaré más adelante.

2000, vacaciones en Menorca. carloscarreter.es | carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook

Recordando las vacaciones en septiembre de 2000 en Menorca.

Un modelo frecuente en las televisiones de pago, bien sea por emisión por cable o en los nuevos modelos de pago por visión o vídeo bajo demanda, las temporadas son de entre 10 a 13 episodios. También suelen ser series bien financiadas, que optan por echar el resto en pocos capítulos pero muy bien hechos. Game of Thrones sería el más representativo en estos momentos, pero también tenemos Shameless, Homeland, Jessica Jones, Girls, entre muchas otras. Como vemos, muchas de estas son de las series más prestigiadas. Como las británicas.

En este modelo, como en otros, solemos estar ante un esquema de una hora de duración para los dramas y media hora para las comedias. La duración exacta dependerá de la cantidad de anuncios que emite la cadena. Si la cadena es de pago, y no hay anuncios, estaremos en la hora de duración o la media hora. Si se financia con publicidad estaremos en los 42 minutos, o en los 23 minutos en el caso de las comedias de situación.

Estas duraciones no se cumplen en la televisión española. Tradicionalmente, en un modelo marcado desde los tiempos de la televisión única, estamos ante tandas de 13 episodios, que suponen un trimestre de emisión. Hay 52 semanas en un año. Lo que pasa es que las televisiones españolas tienen dos malas costumbres. Emiten muy tarde sus episodios, prácticamente a la hora de irme a dormir… por eso no veo casi, salvo alguna en diferido. Y encima son muy, muy, muy largos. Hablamos de 70 – 80 minutos de duración más la publicidad. Hora y media para un episodio, como poco. Si alguien se pregunta por qué veo pocas series españolas, empezará a encontrar algunas explicaciones. No las únicas, pero sí importantes. Si he dedicar hora y medio o más de mi tiempo a la televisión, de forma seguida, probablemente prefiera una buena película.

2001. Viaje a Bélgica. Brujas. carloscarreter.com | Tumblr | Twitter | Facebook.

O un paseo en 2001 por el beguinaje de Brujas.

Y tenemos las series que comentaba de 20 a 24 episodios. A mí, este modelo cada vez me convence menos. El problema es que tiene muchos episodios de relleno, que son mero entretenimiento inane. Es cierto que hay excepciones a esta regla. Por ejemplo, el mejor episodio que he visto de la era moderna de Doctor Who, fue Blink, un episodio de relleno en el que, de hecho, la protogonista era Sally Sparrow (una jovencita y prometedora Carey Mulligan). Fijaos qué puntuación tiene en IMDb… un 9,8 sobre 10. Casi perfecto. O el Unfinished Business de Battlestar Galactica que, aunque menos apreciado por los votantes de IMDb, a mi me parece uno de los mejores de la serie. Y era un episodio de relleno, en el que de hecho no avanza la historia global. Además, y curiosamente, son episodios de bajo presupuesto, pero en los que los guionistas tienen ocasión de demostrar lo que valen. Pero esto no es lo habitual. Y por ello, culebrones como Grey’s Anatomy, que sorprendentemente sigo viendo, un auténtico “guilty pleasure”, o comedias como The Big Bang Theory o Modern Family, que recientemente han terminado sus temporadas, cada vez me parecen más cansinas.

Apostemos por series de más calidad y con historias mejor tramadas y contadas. Cosas como Fargo… que es de lo mejor de lo mejor… por poner un ejemplo.

Pero… ¿de verdad que llevo ya 11 años viendo el culebrón de Grey’s Anatomy? Algo malo pasa en mi cerebro.

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O quizá sea hora de tomar unas cervezas en las terrazas de Nyhavn en Copenhague.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series; Mozart, “Hai Lai” y viva la música

Televisión

Esta semana ha sido de algún especial, varias novedades y un cuasimaratón de la segunda temporada de una serie, una comedia, que se impone como una de mis favoritas en estos momentos, subiendo puestos entre mis favoritas de todos los tiempos.

Las novedades… Vuelve Galavant. Las aventuras cantadas e irreverentes de tipo cuento de hadas que ya disfrutamos el año pasado están aquí de nuevo. No es el no va más del futbolín, pero es una serie simpática. Como dura poco, la veré.

He visto varios episodios pilotos o primeros episodios de series de estreno… con resultados poco esperanzadores. Una comedia de situación, Teachers, sobre un grupo de profesoras de enseñanza primaria, me ha gustado bastante poco… más bien nada. También hemos podido ver el primer episodio de Billions, un drama sobre las relaciones entre la justicia, la política y las altas finanzas. No estuvo mal, el reparto es bueno, la serie tiene muchas posibilidades. Pero de momento no las ha explotado. Habrá que seguirla un tiempo. En ambos casos, son adelantos. Aun tardaremos unas semanas en poder ver sus temporadas regulares.

Puesto que la serie que destaco hoy es la que nos lleva por las peripecias de la alter ego de la "New York Philharmonic Orchestra",... nos iremos en fotografía a Nueva York.

Puesto que la serie que destaco hoy es la que nos lleva por las peripecias de la alter ego de la “New York Philharmonic Orchestra”,… nos iremos en fotografía a Nueva York.

Sí que ha empezado ya un estreno muy esperado por algunos, The Shannara Chronicles. Una nueva vuelta de tuerca de los dramas de época medieval fantástica, adaptaciones de una serie de libros previa. Aunque en esta ocasión parece que ese medioevo fantástico es consecuencia de una situación posapocalíptica. Se ven restos de aviones, helicópteros, autobuses y edificios más o menos reconocibles. Claramente orientado al público adolescente y juvenil, todo el mundo es muy guapo, las chicas están muy buenas, pero a mí no me ha convencido. Como la versión pija y guay de un híbrido entre El Señor de los anillos y Canción de Hielo y Fuego, aunque con menos sexo y violencia que este última saga. De momento no seguiré con ella. Si luego las críticas son muy buenas, ya veremos. En papel destacado, la actriz española Ivana Baquero.

Ciertamente, en esta temporada han viajado por el mundo, especialmente Méjico, donde tuvimos unos divertidísimos episodios.

Ciertamente, en esta temporada han viajado por el mundo, especialmente Méjico, donde tuvimos unos divertidísimos episodios.

Otra adaptación literaria, en esta ocasión un clásico, Guerra y paz, nos llega desde el Reino Unido con el título de War and Peace, claro. Adaptar una de las novelas más larga y a ratos densa, yo sólo he leído algún capítulo aislado, que se han escrito en sólo seis capítulos de una hora de duración me parece un atrevimiento… Pero ya sabemos que a los británicos se les da muy bien el drama de época y, además, el reparto es bastante atractivo. El primer episodio no me entusiasmó, pero tampoco me disgustó. Me pareció… un poco apresurado en su desarrollo. Y con la cantidad de personajes que hay, más vale tirar de Wikipedia para tener un “quién es quién”. Veremos como sigue y termina. Se configura como protagonista femenina la simpatiquísima Lily James, de la que ya disfrutamos en alguna temporada de Downton Abbey, pero la que está arrebatadoramente atractiva es una “de las malas”, Elena Kuragina, interpretada por la guapa Tuppence Middleton, que también hemos podido ver en verano en serie de fantaciencia ficción.

Por supuesto, tuvimos el especial de año nuevo de Sherlock, siempre interesante y levantando muchas expectativas… Salvo que a mí, las idas y venidas de época, aunque como idea simpática, no acabó de engancharme. Pero bueno, se deja ver.

Pero "Mozart in the Jungle" es una de esas series en las que las calles, los parques y el ambiente social y cultural de la Gran Manzana son unos personajes más de la serie.

Pero “Mozart in the Jungle” es una de esas series en las que las calles, los parques y el ambiente social y cultural de la Gran Manzana son unos personajes más de la serie.

Y hemos podido ver la segunda temporada de Mozart in the Jungle. Casi de tirón. En menos de una semana. Y ha sabido a poco. A muy poco. Muy divertida. Llena de personajes con mucha empatía. Y enamorado sin remisión de la Hailey “Hai Lai” Rutledge (Lola Kirke), la protagonista, que ha salido muy guapa, muy simpática, muy atractiva en general. Está muy disputado en estos momentos lo de las actrices entre los 20 y los 30 años. Hay muchas y buenas actrices norteamericanas e inglesas en esa generación. Así que Kirke, viniendo desde la televisión, aunque ya la hemos visto protagonizar alguna cosa en el cine, no lo tendrá fácil. Pero me parece una actriz muy interesante. Por lo demás, un reparto en general en estado de gracia, ayudados por unos guiones muy frescos, muy dinámicos, que hacen que los 25 minutos de cada episodio se nos pasen antes de que nos enteremos, y que los 10 episodios de la temporada nos hayan dejado con ganas de mucho más. Me he centrado antes en el personaje protagonista femenino, pero he de decir que todo el reparto está estupendo, con menciones especiales a las apariciones de Saffron BurrowsBernadette Peters y Malcolm McDowell como secundarios que roban escenas a los protagonistas en cuanto se descuidan, pero al buen trabajo tanto de Kirke como de Gael García Bernal. Momentos sublimes en esta temporada, con algunos que llegan al humor negro de una forma natural y como si nada. Se decía o se dice que son las cadenas de cable americanas las que producen las mejores series, pero en estos momentos las plataformas de distribución en internet, dejando gran libertad de creación a sus responsables nos están dejando series estupendas. Se en el ámbito de los superhéroes, de las ucronías en ciencia ficción o de esta comedia. Que si tuviera tiempo volvería a ver de nuevo. Tal vez lo haga.

Y para demostrarlo, final de temporada en Washington Square, antes de escena de cierre en la noche neoyorquina... incidiendo en esa tensión sexual no resuelta cada vez más aguda entre los dos protagonistas.

Y para demostrarlo, final de temporada en Washington Square, antes de escena de cierre en la noche neoyorquina… incidiendo en esa tensión sexual no resuelta cada vez más aguda entre los dos protagonistas.

[Televisión] Cosas de series; especiales británico navideños y alguna cosa más

Televisión

Poco a poco se van pasando las fiestas navideñas, en las que la actividad seriéfila está con bajas intensidades. Es el momento adecuado para recuperar series que te has perdido o para volver algunas que te han gustado especialmente. Esto último he estado haciendo yo con dos de mis favoritas del año, Jessica Jones y The Man in the High Castle. Dos series con muchos detalles finos, que no viene mal repasar.

También ha habido algunos adelantos sobre series que se estrenarán formalmente próximamente. Una que mezcla lo policiaco con una adaptación moderna del mito de Frankenstein, cuyo piloto me gustó… regular. Se trata de Second Chance. Pensándome estoy si le doy una “second chance”.

La primera mañana de 2016 ha sido muy agradable en Zaragoza; por lo tanto, las primeras fotos del año han caído de forma natural.

La primera mañana de 2016 ha sido muy agradable en Zaragoza; por lo tanto, las primeras fotos del año han caído de forma natural.

La segunda es un drama familiar, según el cual una joven adolescente de 14 años entra en un centro de rehabilitación por consumo de alcohol y otras drogas recreativas. Tiene una mezcla de cosas interesantes, inverosimilitudes y moral medio conservadora medio progresista tan americana que todavía no sé si los capítulos que se han podido ver me gustan o me repatean por exceso de corrección política y empalago de tópicos. Se titula Recovery Road, y tampoco sé si le daré una “second chance”.

Pero lo fundamental es que para Navidad y el cambio de año llegan los especiales británicos. Veamos…

Ha sido el momento para hacer el, por decirlo de alguna manera, primer selfi del año.

Ha sido el momento para hacer el, por decirlo de alguna manera, primer selfi del año.

Nos han dejado una mini mini mini temporada de Luther, de sólo dos episodios. Vamos, como si hubiesen hecho un largometraje y lo hubiesen emitido partido en dos. Como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes. Esta bien, bastante bien. Casi lo mejor es verlos de tirón. Como un largometraje. Mezcla la aparición de un peligroso asesino en serie con tendencias caníbales con la misteriosa desaparición de nuestra bienamada Alice Morgan en Amberes. Pero… Realmente no sale Alice Morgan… lo cual siempre baja algún punto la serie. De verdad. Y además igual no vuelve a salir más, aunque con este personaje nunca se sabe. Para compensar nos han puesto a otra pelirroja, una nueva compañera policía, Emma Lane, interpretada por la majísima Ygritte de Game of Thrones, Rose Leslie. Aunque me ha sabido a poco… Pero bueno. Como digo. Está bien. Se puede ver.

Rose Leslie tuvo sus momentos en Downton Abbey, a la que volvió en un capítulo de su última temporada. Detalle simpático. Ya comenté el final de esta serie en su especial navideño, así que a otra cosa.

No me he ido muy lejos de casa para encontrar suaves paisajes suburbanos, como los que comentaba en la entrada de por la mañana.

No me he ido muy lejos de casa para encontrar suaves paisajes suburbanos, como los que comentaba en la entrada de por la mañana.

Suelen tener especial navideño como prólogo a la siguiente temporada las matronas y las monjitas de Nonnatus House en Call the Midwife. Pero suelen ser episodios que te hacen perder las ganas de seguir viendo la serie. Además de haber perdido ya hace un tiempo a su encantadora protagonista, dando paso a un drama más coral, también se ha acentuado el carácter monjil de la serie en estos especiales navideños. Esperemos que como el año pasado, luego en la temporada regular recupere interés.

En el caso de Doctor Who, con los especiales de Navidad pueden suceder diversas cuestiones. Que sea el colofón a la temporada regular, que sea un prólogo a la siguiente con presentación de algún personaje importante nuevo, o nada de lo anterior, es decir, que sea una aventura que vaya por libre. En este caso han aprovechado para tener como invitada especial a River Song (Alex Kingston)… uno de los personajes favoritos de la serie distintos del Doctor. Y ha dado la impresión de que es una despedida de este personaje recurrente… una pena… todo lo bueno se acaba. Aunque ese acabarse “dure 24 años”.

Así que con un par de cámaras, me he ido a probar alguna cosa o simplemente hacer alguna foto a algún rincón curioso.

Así que con un par de cámaras, me he ido a probar alguna cosa o simplemente hacer alguna foto a algún rincón curioso.

Y la televisión británica ha aprovechado el periodo navideño para homenajear a la escritora Agatha Christie en el 125 aniversario de su nacimiento. Y lo han hecho con una miniserie de tres episodios que adapta una de sus novelas más famosas, dicen que la mejor, And Then There Were None. La mayor parte del público español, que yo sepa, conoce esta novela con el título de Diez negritos, que se corresponde con el título original de la obra en Inglaterra, The Little Niggers. Pero este título original nunca fue políticamente correcto en Estados Unidos, y tampoco lo es ya en el Reino Unido, por lo que habitualmente se conoce la obra por el mencionado título, que en castellano se traduciría de un modo no excesivamente literal pero correcto idiomáticamente como “Y no quedó ninguno”. He de decir que Christie no está entre mis escritoras favoritas, que la obra adaptada no está entre las que me gusten de la escritora, y que la adaptación realizada por la BBC, aunque extremadamente fiel, me ha resultado fría y excesivamente larga. Se podría haber resuelto con un capítulo menos, me parece a mí. Pero a los fans de la escritora seguro que les gusta.

Y de momento hemos terminado… aunque nos queda ver, que no ha llegado todavía, el especial Sherlock que han preparado para año nuevo.

Y bueno... consideremos los primeros champiñones al horno del año, gentileza de mi hermana, que estaban bien ricos.

Y bueno… consideremos los primeros champiñones al horno del año, gentileza de mi hermana, que estaban bien ricos.

[Televisión] Cosas de series: De chicas sufridoras, por unos u otros motivos…

Televisión

Como en estas últimas semanas las televisiones del otro lado del charco están al ralentí para no tener que competir por las audiencias con los discutibles juegos olímpicos de Sochi (atentos al cinismo del zar Putin), apodados por algunos como “The Hunger Games“, la semana pasada experimenté y esta me he puesto al día con algunas cosillas. No es que no haya probado cosas nuevas.

Por ejemplo, he visto un primer episodio de Mixology, una sitcom sobre gente que liga en un bar, que la verdad sea dicha no me ha convencido gran cosa. O he tenido la curiosidad de ver el piloto no emitido de SherlockStudy in Pink, una variante más corta y menos pulida del primer episodio de la serie con el mismo título y la misma trama. La verdad es que siempre me he planteado que por buena e interesante que sea esta serie, tal vez los episodios de hora y media de duración sean un poco largos. Este piloto fue de sólo una hora, y funciona bastante bien.

En el bando de las desafecciones, decir que he dejado de lado a los piratas de Black Sails, que no han conseguido engancharme.

Rebajas 55%

Acompaño la entrada de unas fotografías tomadas recientemente con la cámara para película tradicional perforada de 35 mm, Olympus mju-II, con un carrete de 400 ISO y en condiciones de poca luz.

Pero lo que es de notar es que en estas dos últimas semanas, lo más notable es lo que maltratan los guionistas o las productoras o quien sea a las chicas televisivas. Terrible. Algunos ejemplos, todos muy diversos.

Tengo como guilty pleasure la serie Killer Women, donde la asesina es siempre una mujer, que a veces nos cae bien y a veces nos cae mal. La serie es floja, floja, tirando a mala. Pero como sale la excylona Tricia Helfer, que me cae simpática, ahí la tengo. Y aquí viene el maltrato, después de un episodio quinto con un inesperado cliffhanger, empiezo a ver el sexto y me encuentro con que se han saltado uno. No lo he visto. Esperaré a ver si arreglan de alguna forma el desaguisado. De todas formas, parece una serie condenada a la extinción.

Maltrato sufre la “chica” del segundo episodio de Inside no 9, Oona Chaplin, esta serie inglesa de humor negro que me está divirtiendo mucho. Un segundo episodio, A Quiet Night In, prácticamente sin diálogos, muy divertido y con mucha mala leche.

Se han cebado con la pobre comadrona Jenny Lee (Jessica Raine), la protagonista de Call the Midwife, que si ya apareció en el primer capítulo con un desengaño amoroso, y no le funcionó su primer noviete, ahora lo ha pasado de pena con el ingeniero que le estaba tirando los tejos pese a su renuencia. Dramón tremendo para un cuarto episodio de muy buen nivel en esta la tercera temporada de la serie. Lo que me temo es que las consecuencias del mismo van a ser dos. Que Raine va a abandonar la serie, lo cual elimina uno de los alicientes de la misma, y que la serie va a profundizar en los derroteros monjiles que estaba tomando en esta temporada. Es decir, que por bien hecha que esté, ha perdido buena parte del interés de sus temporadas iniciales y corre el riesgo que me desenganche de ella al terminar esta temporada.

Santa Engracia

Con un 35/2,8 y una película que no sufra demasiado con subexposiciones de hasta un paso, aguanta bastante bien en un lluvioso atardecer en Zaragoza, con poca luz.

Y no podía ser de otra forma, los guionistas de Shameless se siguen cebando y dándoles duro, en el hígado especialmente, a los Gallagher de Chicago. Y ahora que parecía que a la buena de Fiona (Emmy Rossum) le empezaban a ir bien las cosas, en parte por su maldición de Gallagher, en parte por los hombres de quien se rodea, le están empezando a llover piedras. Duros tiempos para la simpática hermana mayor, que además ha perdido en esta temporada la primogenitura. Pero que conste que yo la quiero.

Y automaltrato colectivo es el que podríamos calificar para las chicas de Girls que tras la muy interesante segunda temporada estaban en una tercera entretenida pero de menor nivel, cosa que puede cambiar tras un estupendo séptimos capítulo en el que las cuatro chicas se van a una casa en la playa para arreglar sus cosas y acaban dándose para el pelo verbalmente las unas a las otras. A estas se les puede aplicar los mismo que a los Gallagher. Nos lo cantaba la Orquesta Platería en su versión de Pedro Navaja,

Cuando lo manda el destino no lo cambia el más pintado;
si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos.

Independencia

Aunque se ve dificultado el trabajo por la imposibilidad de ajustar manualmente el índice de exposición elegido. No obstante, hay que cuidar no meterse en zona de peligro, con velocidades de obturación excesivamente lentas. Salen movidas las fotos, claro.

[Televisión] Cosas de series; lo más interesante,… detectives, “verdaderos” y de ficción

Televisión

En pleno mes de enero, muchas novedades y reencuentros. Por un lado, el regreso de la series que hicieron parón por las fiestas navideñas. Poca cosa que destacar por esta banda. Las sofisticadas mujeres de Revenge buscando como reinventarse porque han quemado ya demasiadas tramas,… aunque da igual. Esa es uno de mis “guilty pleasures”, o sea que… En el apartado de cancelaciones… no he necesitado cancelar The Assets,… la cadena televisiva se ha encargado por mí.

Más interesante son los regresos con nuevas temporadas de ArcherGirlsShameless, que prometen, cada una en su línea, pero todas prometen buenos momentos televisivos. También ha vuelto Banshee con su dosis de violencia y sexo, todas absolutamente gratuitas pero que definen de una forma extrañamente o patológicamente adecuada esta serie. Que tiene trampas de guion por todas parte, pero que entretiene.

Regent Street

Sí, fotográficamente, hoy volvemos a Londres. A pasear por Regent Street.

He revisado unas cuantas novedades. Tengo curiosidad de dónde va a ir a parar The Spoils of Babylon, extraña serie sobre una película autodirigida y autoproducida por un estrafalario escritor que parece homenajear en tono de humor sarcástico a ciertos melodramas de los años cincuenta. Todavía no sé si la amo o la odio. Eché un vistazo a Helix, propuesta de ciencia ficción con epidemiólogos como aguerridos héroes en el Ártico y misteriosos virus. No pude ni terminar el largo primer episodio. Curiosamente, he visto un par de comentarios positivos por ahí. A mí me pareció una memez. Y bien mala parece Bitten, con protagonista rubia y buenorra haciendo de mujer-loba. Pero tiene una pinta de poder convertirse en un “guilty pleasure” que no veas. Ya veremos. Porque es mala.

La novedad más interesante viene de la mano de True Detective, serie que viene con un esquema distinto a lo habitual, aunque ya usado por otras producciones. Cada temporada se podrá considerar una historia en sí misma autolimitada, en este caso alrededor de un drama policial, con protagonistas y casos distintos. La primera temporada, con la dirección del interesante Cary Fukunaga, nos presenta a dos detectives de la policía estatal de Luisiana encarnados por Matthew McConaughey y Woody Harrelson, que trabajan como compañeros aunque presentan caracteres y modos de vista muy distintos. Se han de enfrentar a lo que parece un asesino en serie, con asesinatos rituales. Tiene una pinta estupenda.

Picadilly Circus

O a pasear con los turistas y en medio del intenso tráfico en Picadilly Circus.

Y ha terminado la corta temporada de Sherlock. Que escasos resultan los tres telefilmes de hora y media de duración que forman cada una de las temporadas de esta reinvención moderna del detective londinense universal. Hay una serie de cuestiones que han marcado la nueva temporada:

El humor, la combinación entre el misterio policial y la comedia inteligente, muy inteligente.

La cada vez mejor compenetración de los dos protagonistas; difícilmente podemos hablar de un único protagonista, Sherlock (Benedict Cumberbatch), ya que Watson (Martin Freeman) es tan imprescindible como el primero para que esto funciones. Y además son dos personajes que evolucionan, que no se estancan, que avanzan y sorprenden sin perder personalidad.

Mary Watson (Amanda Abbington), o A.G.R.A., o lo que sea, un gran hallazgo, una gran aportación al duo protagonista, que ha aportado mucha viveza e interés a todos los capítulos de esta nueva temporada. Un acierto de reparto contundente, y un personaje un muy interesante. Desprende una química excelente con Watson, puede que tenga que ver que ambos intérpretes sean pareja en la vida real, pero también con Sherlock.

Mycroft (Mark Gatiss),… cada vez mejor integrado en las tramas. Es un secundario que aporta su toque. Que siga. Otra curiosidad del reparto… Los padres de SherlockMycroft son los auténticos padres de Cumberbatch.

Los dinámicos y entretenidos guiones de los tres telefilmes, en los que el elemento policíaco ha perdido fuerza, para añadirla a las interacciones y a la personalidad de los personajes. Creo que salimos ganando. Historias modernas, dinámicas, actuales,… qué más puedes esperar.

Pues lo único que queda es esperar con paciencia la cuarta entrega, que ya veremos cuando llega. Aunque siempre nos queda volver a ver de vez en cuando los telefilmes ya emitidos, que siempre vas a encontrar algo nuevo. Seguro.

221b Baker Street

O tal vez queramos contratar al que dicen es el mejor detective de Londres, en un ficticio 221b Baker Street. Es lo que tocaba hoy.

[Televisión] Cosas de series; crímenes suecos, altas y baja

Televisión

Poco a poco, tras el parón navideño, van cogiendo marcha las series de televisión. Desde luego, disfrutando a tope de la brevísima temporada de Sherlock, de la que ya hablaré en su conjunto, pronto, como lo más destacado en estos momentos. Pero bueno, ya sabemos qué ha pasado con Emily/Amanda en Revenge, y la verdad es que no mucho más salvo que he decidido algunas bajas en mi cartelera televisiva, y hay algunas altas provisionales.

Tenía decidido que algunas series nuevas de este otoño, seguirían en mi cartelera dependiendo de cómo fuera el primer episodio tras el parón navideño. Estaban ahí, ahí, en la cuerda floja. Y dos de ellas se han caído con todo el equipo. Definitivamente, me parece que seguir viendo Almost HumanMarvel’s Agents of SHIELD es una pérdida de tiempo. No remontan. Guiones del montón, con un exceso de tópicos, e interpretes muy flojos. Fuera las dos. Les he dado más oportunidades de las que merecían para progresar y ponerse a tono. No saldrá de aquí “la nueva fringe”.

Vistas de Estocolmo

Como parece que ya tenemos terminada la serie de los numerosos asesinatos que suceden en un pueblito como Fjällbacka, que debe ser un sitio horrible para vivir por la probabilidad de que te apiole un primo o un vecino, o tu mejor amigo,… pues nos vamos a Suecia. Aunque sea a la ciudad vieja de Estocolmo.

Y en la última semana he visto tres primeros episodios de tres series nuevas:

The Assets: Está de moda el género de espías. Y esta se sitúa como The Americans en los años 80. Lo que pasa es que aquí son los americanos los que tienen infiltrados en la extinta Unión Soviética. Muy lejos del entusiasmo que despertó en mí el piloto de la estrenada el año pasado, como se deja ver y no está mal interpretada, y se trata de una miniserie, seguiremos con ella de momento.

Killer Women: Una de mis cylonas favoritas convertida en ranger de Tejas. Le daré, una oportunidad más. Si el segundo episodio no mejora, irá directamente a la papelera. Parece que es una adaptación de una serie de origen argentino, en las que los asesinos son siempre mujeres…

Intelligence: Bastante esfuerzo hice en ver terminar el primer episodio. Mala. Un tipo que le han puesto un chip, y eso le permite estar conectado a internet constantemente,… y qué más da. Aburrido y mal interpretado.

Vistas de Estocolmo

Que puede adquirir unos colores muy espectaculares en sus frescos atardeceres de agosto.

Finalmente, comentar que sigo viendo los telefilmes que hay rodados sobre el personaje de Erica Falk de la escritora sueca Camilla Läckberg. Esta serie, aglutinada bajo el título Fjällbackamorden (Los crímenes de Fjällbacka), que he venido siguiendo en Canal Plus Series se ha convertido un poco en un placer culpable. Lo cierto es que son peliculillas bien hechas, pero no excesivamente brillantes. Sinceramente me he quedado colgado de la serie porque… bueno,… porque me gusta la chica protagonista Claudia Galli. Luego, tiene algunos problemas la emisión… Por ejemplo, que no se han emitido en el orden en que ser rodaron. Y el último episodio emitido, el sexto, no fue el primero que se rodó, pero en la cronología interna de la serie debió ser el primero, porque narra lo que sucede cuando Falk se traslada a la localidad de su infancia Fjalbacka. Según IMDb, fue la tercera que se rodó con la actual protagonista. Porque existen cuatro película más previamente rodadas entre los años 2007 y 2009 con otra actriz protagonista. Parece que estos no se van a emitir. Por lo tanto, el último cerraría la serie. Caótico. Bueno. Lo dicho, una chica con encanto para una serie con unos guiones irregulares, una realización correcta, muy nórdica, y caóticamente rodada y emitida. El episodio más interesante ha sido este último emitido, que tendría que haber ido el primero, aunque se rodó el tercero… Agggg…

Vistas de Estocolmo

Y bueno… vemos barcos bonitos y veleros, que tampoco faltan en la serie de marras.

[Televisión] Cosas de series; hospitales geriátricos, misterios en casas solariegas británicas, y Sherlock

Televisión

Esta semana he retrasado hasta el sábado mi comentario sobre las cosas de la televisión. Así dejaba más o menos rematados los asuntos, escasos, que han centrado mi aparato televisor después de los extras navideños de la televisión inglesa que comentaba la semana pasada. La semana que viene va a ser de recuperación progresiva de las series que ya estaban en marcha antes del parón invernal. Habrá alguna novedad, pero no mucho. Más adelante, en este mismo mes, sí que tendremos novedades más sustanciosas.

En estos días atrás hemos tenido el final de la corta primera temporada de seis episodios de la versión americana de Getting On. Nos encontramos ante una comedia de episodios de media hora de duración que transcurre en la sala de hospitalización de geriatría y cuidados de convalecencia de un hospital norteamericano en California. El primer día asistimos a la llegada de una nueva enfermera a trabajar a dicha sala, que después de los seis episodios parece la única “normal” del lugar. Los pacientes no forman parte importante de las tramas, las cuales se desarrollan entre los trabajadores. En general, son del tipo de lo que los anglosajones llaman “losers”; es decir, unos pringados. Gente poco valorada personal y profesionalmente, que suelen meter la pata con frecuencia. La comedia roza constantemente el humor negro, aunque da de vez en cuando algún alivio a los infelices personajes, otorgándoles la humanidad necesaria, y pequeños triunfos en su devenir cotidiano de fracaso personal. Desconozco cómo fue el original británico, el americano está bien. Y no deja de hacer crítica y meter puyas contra el sistema sanitario de los Estados Unidos, así como ha determinados elementos culturales de ese país. Los patéticos personajes podrían ser la antítesis de los de cualquier drama médico de éxito de la televisión americana. Desconozco si tendrá continuación en el futuro.

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Los dos dramas de época de hoy suceden en lugares ficticios de la geografía inglesa. El primero de ellos quizá en Derbyshire, el segundo tal vez próximo en los páramos de Devon. No lejos de este último, encontramos Wells en el condado de Somerset, lugar que puede representar tan bien como cualquier otro los lugares de ficción de la ficción inglesa.

De la televisión británica nos ha llegado Death Comes to Pemberley, adaptación de la novela del mismo título de P. D. James, y en la que coge a los personajes de Pride and Prejudice (Orgullo y prejuicio) de Jane Austen, e imagina qué es de ellos seis años después de los acontecimientos con los que termina la novela de la escritora de la época de la Regencia británica. Ya que la escritora está relativamente especializada en los misterios policiacos, introduce una muerte en este ambiente, generándose un misterio. Sin bien es cierto que el drama camina más por la exploración de las relaciones personales de los protagonistas y por el drama judicial, que por el drama policiaco. De excelente factura y ambientación, como es tradicional en las producciones de época británicas, bien interpretado, con un reparto muy solvente, me ha interesado relativamente. Probablemente, porque de partida tampoco soy un entusiasta de la propia Jane Austen. Pero vamos, de obligada visión si cae a tiro de todo aficionado a la series o películas de época.

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Wells es una ciudad muy pequeña, pero por su hermosa catedral tiene rango de “city”, la tercera de menor población del Reino Unido y la de menor población de Inglaterra. Bien es verdad que la “city” más famosa, la milla cuadrada de Londres, tampoco tiene mucha más población censada. No es allí donde viven los londinenses, precisamente; ni los grandes edificios son de viviendas.

Otra adaptación literaria de la televisión británica es The Thirteenth Tale, como es natural de la novela del mismo título en esta ocasión de la escritora Diane Setterfield, de quien no había oído hablar hasta ahora. En ella nos cuenta cómo una escritora de éxito, Vida Winters (Vanessa Redgrave), en sus últimas semanas de vida, llama a una periodista especializada en biografías, Margaret Lea (Olivia Colman), para que le ayude con sus memorias. Porque pretende descargar su conciencia contando la realidad de su niñez y su juventud, marcadas por el desgraciado destino de sus padres, y por el desequilibrio de su hermana gemela. Aunque la historia va a ser más compleja de lo que parece. Drama que también podemos de denominar de época, ya que nos traslada a los principios del siglo XX, que también transcurre en una gran mansión de la campiña británica, y que tiene como gran aliciente su reparto. Aunque luego tienen mucho peso los personajes jóvenes de la historia. En cualquier caso, telefilme de hora y media de duración de excelente factura y razonablemente entretenido.

Swinton Street

Así que nos trasladamos a Londres, donde transcurren muchos de los casos de Sherlock Holmes, desde cuyas ventanas imaginamos muchas veces un paisaje no muy distinto del que veíamos en el hotel de Swinton Street.

Y por último, qué decir. Ha vuelto Sherlock. La adaptación a los tiempos modernos del detective más famoso de la literatura mundial que desde hace unos años nos ofrece con cuentagotas la televisión británica. Prácticamente dos años han pasado desde que vimos las últimas aventuras de los modernizados Sherlock Holmes (Benedict Cumberbatch)John Watson (Martin Freeman), y había mono. La BBC ha gestionado perfectamente el regreso, que pasaba por la resolución del cliffhanger del último episodio emitido, en el que veíamos aparentemente morir a Holmes. Para ello, emitió un miniepisodio de siete minutos de duración que se pudo ver en Youtube en el que nos introducía el primer episodio, el primer telefilme diría yo, de esta tanda. Conviene ver este miniepisodio. En cualquier caso, ya están aquí de nuevo, y ya comentaremos al final de esta nueva terna de telefilmes, cómo ha ido la cosa. Como curiosidad, ambos protagonistas antagonizaban hace unas semanas en cierta película de fantasía, uno de ellos encarnando a un famoso mediano y el otro poniendo voz al más terrorífico dragón.

Puente y palacio de Westminster

Y mira tú por donde, el nuevo caso que “lo trae de nuevo a la vida” tiene que ver con el palacio de Westminster, sede de las cámaras del Parlamento británico. “Remember, remember, the 5th of November…”

[Televisión] Cosas de series: Sherlock, Anna Friel y otras cosillas

Televisión

Antes que nada decir que “he cancelado” definitivamente The Firm, que no está mal, pero tampoco es para tirar cohetes y nunca me he sentido muy atraído por los dramas legales, y American Horror Story, que me entretuvo en algunos capítulos pero que tampoco me motiva mucho. Esto de la casa llena de fantasmas de gente que vivió allí y acabó mal parada, dedicándose a amargar la vida a la pobre familia de nuevos inquilinos… pues a mí ya no me interesa más. Por bien hecha, que esté, que no lo dudo. Mi tiempo es limitado y tengo que escoger.

La semana pasada se estrenaron por ahí algunas comedias de situación, que en general me parecieron malas. Es posible que vea algún otro capítulo de una de ellas, pero sólo como guilty pleasure. Dudo que mi opinión sobre la serie mejores. Si eso, más adelante entro en detalles.

De los estrenos o reestrenos de este mes de enero, he de decir que tengo serias dudas sobre House of Lies. Aunque tiene base para ser entretenida, no acabo de pillarle del todo el tono. Y creo que las historias de estos consultores me pueden resultar limitadas y pesadas.

Pero hablemos de dos series, británicas, que están de moda, que han terminado o he visto estos días.

Sherlock – 2ª temporada

Alguna vez he comentado que las temporadas de las series nortemericanas, a veces con 22 o 24 episodios, son excesivamente largas. Pero las británicas son excesivamente cortas en ocasiones. Entiendo que rodar episodios de hora y media de duración, con una buena producción, no tiene que ser barato. Pero cuando el producto merece la pena, saber a poco. Y por lo que he visto por ahí, no soy nada original en mi opinión.

No hace mucho comentaba que el famoso detective británico nunca me había despertado excesivos entusiasmos. Pero por alguna razón, su traslación de finales del siglo XIX a principios del XXI le sienta muy bien. Lo que es mover de sitio un palito en el siglo. Evidentemente, hay dos factores importantes para el éxito de la traslación. Los estupendos guiones del equipo de Moffat, y la estupenda interpretación de los dos personajes protagonistas, Sherlock (Benedict Cumberbatch) y Watson (Martin Freeman). Y una serie de personajes eventuales, especialmente los malos, que son estupendos.

Si la primera temporada me resultó muy entretenida, en esta se han superado. Primero porque han dedicado los tres episodios a adaptar tres de las historias o elementos emblemáticos del universo Sherlock Holmes. Un primer capítulo dedicado a Irene Adler (Lara Pulver), un segundo al famoso sabueso de Baskerville, y una traca final con un enfrentamiento directo con el archienemigo del detective, James Moriarty (Andrew Scott). Lo dicho. Por todo lo alto. Y adecuado.

Difícil establecer una preferencia. Quizá el que más me gustase fuese el dedicado al de la bella intrigante que logra burlar al maniático detective. Pero todos muy bien. Muy recomendable. Hace unos días vi por la televisión la adaptación cinematográfica del personaje más moderna. La primera de la saga, no la que está actualmente en cartelera. Y es más espectacular en la realización, pero inferior en casi cualquier otro elemento que queramos compararlas. Aunque me entretuvo. Película palomitera, más que nada.

Public Enemies

Dos motivo para haberme chupado este domingo esta miniserie británica de tres capítulos de una hora de duración. Porque la protagoniza Anna Friel de quien ya hablé también hace poco, y porque vi alguna crítica que la ponía bien.

Paula Radnor (Friel) es una agente de la libertad condicional británica que sufre un grave revés cuando uno de sus tutorizados comete un asesinato por haber confiado en él. Tras una suspensión de tres meses, le encargan la supervisión de Eddie Mottram (Daniel Mays), que fue condenado a los 17 años por el asesinato de su novia. Tras cumplir 10 años de condena, sale en libertad condicional por otros 10 años. Al principio las cosas van bien, pero el férreo marcaje al que es sometido acaba desequilibrándolo, y declara abiertamente que el no mató a su novia. Que confesó para conseguir una mejor condena porque fue aconsejado de que todo estaba en su contra en el juicio. Paula no le cree y pone al delincuente como de grave riesgo, complicando las cosas. Finalmente, le entrarán las dudas y decidirá colaborar con el y con la hermana de él para aclarar lo ocurrido, poniendo en riesgo su trabajo y su relación personal.

De los tres capítulos, los dos primeros están bastante bien. Con la estructura típica de presentación, nudo y desenlace, donde creo que falla es en esto último. Me resultó poco asumible cómo se desarrollan los hechos y poco creíble la relación que establecen los dos protagonistas. Hay que decir que Mays funciona muy bien como convicto, inmaduro y desorientado. Sin embargo, Friel se mueve en términos muy parecidos que en la serie que comenté hace poco y que también protagonizó. Pero es un papel que en esta ocasión funciona peor.

Una miniserie que no está mal, pero que la he encontrado por debajo de las expectativas que tenía.

Bueno, de momento nada más, la semana que viene habrá más temas que tratar. Seguro.

Los edificios monos y pijos de Kensington, Belgravia o los alrededores de Regent's Park son lugares donde viven muchos clientes del Sherlock Holmes, o podrían hacerlo (Canon Digital Ixus 400).

[Televisión] Cosas de series: Dickens, Doyle, los tabloides, las pantallas, y la juventud de un viejo inspector

Televisión

Hoy todo es muy británico. Pretendía ser también una entrada un poco profunda, pero por incordios familiares no voy a tener tiempo para extenderme mucho. Así que de una forma un poco telegráfica voy con lo que ha dado de sí una semana en la que las series americanas han seguido de brazos cruzados. El caso es que mientras, los británicos se despabilan. Y con gran calidad general.

Un clásico más en la BBC – Great Expectations de Charles Dickens

El próximo 7 de febrero es el segundo centenario del nacimiento de Charles Dickens. Así que los británicos tendrán su años Dickens. Para empezar, en los días navideños la BBC nos ha ofrecido una miniserie de tres episodios en la que adapta la célebre Great Expectations (Grandes esperanzas). Aunque no es de mis historias preferidas, en general las historias de Dickens no lo son, estamos como de costumbre ante una producción de auténtico lujo que hará las delicias de todos los amantes de los dramas de época, y de muchos potenciales espectadores en general. Desconozco si en algún momento alguna cadena española la ofrecerá en su programación.

El Millenium Bridge es escenario de alguna escena importante en las series que os traigo hoy (Canon Digital Ixus 400).

El escándalo de las escuchas telefónicas en Hacks

Hace un tiempo un escándalo notable en el que se descubrió que uno de los tabloides del magnate de la prensa Rupert Murdoch había recurrido a escuchas telefónicas ilegales para obtener sus fuentes para sus informaciones. No conozco bien el caso, pero parece que el follón entre los británicos fue considerable. En este miniserie, de un sólo episodio, o sea, este telefilme, se reproduce aproximadamente el caso con personajes ficticios pero reconocibles con sus equivalentes reales. Sin conocer a los originales, el producto pierde bastante. Supongo que los británicos lo encontrarán más sustancioso. Curioso.

El futuro que ya está aquí en Black Mirror

Mientras escribo he llegado a la conclusión de que esta miniserie de tres capítulos sobre la influencia de las nuevas tecnologías de la información en nuestras vida, representadas por ese “espejo negro” que son las pantallas de nuestros dispositivos personales cuando están apagadas, bien merece un monográfico. Pero ya puedo adelantar una cosa. Hay que verla. Es de lo mejor que he visto para televisión últimamente. Continuará.

Hoy tenemos abundancia de detectives británicos; así que nos trasladaremos al presunto 221B de Baker Street en Londres, hogar de Sherlock Holmes (Canon Digital Ixus 400).

Endeavour, la juventud de un inspector británico que yo no conocía

Hace unos años, en los noventa, en la televisión británica se hizo popular la serie Inspector Morse, sobre un inspector de policía que yo no tuve el honor de conocer. Ahora han realizado un largometraje para televisión en la que nos presenta un de sus primeros casos cuando eran un joven detective, en los primeros años 60. Me ha gustado mucho. Muy bien realizada, con una trama bien llevada y unas interpretaciones excelentes. He leído algún comentario sobre si podría dar lugar a una serie, o a más largometrajes como este con los mismos personajes. Yo me apunto.

Vuelve la versión siglo XXI del detective británico más famoso, Sherlock

La primera temporada de tres episodios de hora y media de duración ya me gustó bastante. Se ha emitido el primer episodio de la segunda temporada de otros tres episodios. Nada menos que con la oponente más atractiva que nunca tuvo el detective de Baker Street, Irene Adler. Totalmente recomendable. A la espera de los otros dos episodios, cuando terminen comentaré de forma más extensa.

Y por hoy ya vale que voy con prisa.

Baker Street podrá ser un lugar ficticio en el marco de las novelas de Sherlock Holmes, pero es el lugar donde se encuentra la estación de metro más antigua de Londres (Canon Digital Ixus 400).