[Televisión] Cosas de series; pequeña revolución en mi cartelera televisiva

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Pues sí. En medio de un par de semanas donde se han producido novedades y despedidas, he decidido comenzar una pequeña revolución en mi cartelera televisiva, determinada en gran medida porque mi disponibilidad de tiempo es limitada, y porque mi estado de ánimo me invita a ver determinados productos, mientras que empieza a rechazar otros. Bien sea por su carencia de interés, por su limitada calidad, o porque no estoy de humor para según que cosas.

Dos series de largo recorrido, y otra reciente de esta temporada, han salido de mi cartelera. BonesThe Mentalist hace ya un tiempo que no me aportaban nada nuevo y han perdido la frescura que tenían en un momento dado. The Blacklist ha llegado a un punto que tampoco me interesa gran cosa lo que están contando, que parece que es un dar vueltas en círculo constantemente. Así que estas tres series queda fuera.

En el parque del Tío Jorge

El día de la Cincomarzada llevé conmigo en mi paseo una cámara de película tradicional, la Leica M2, con el Elmar 50/3,5, cargada con un carrete de 27 exposiciones de Fujicolor Superia Premium 400, expuesta a 200 ISO.

Me entretuve mucho con Vikings en su primera temporada, pero siendo que es una serie bien hecha e interpretada, realmente trata de cuestiones que no me interesan gran cosa. Esta estética de guerreros, con algo de gore y alguna salpicadura de sexo… pues si no tienes el nivel de Game of Thrones no me suele interesar. Así que lo he dejado.

Se han despedido dos sitcoms, una intrascendente pero entretenida y la otra con más sustancia. Men at Work es un sitcom tradicional americana de grupo de amigos que tira de una fórmula muy estandarizada pero que es entretenida. No da para más, pero rellena ratos muertos, con sus 20 minutos de duración por capítulo. Ha despedido su tercera temporada, con este tono que comento. Mucha más sustancia han tenido los seis capítulos de la británica Inside no. 9, serie con su punto de mala leche, bastante humor negro, tramas y guiones originales, bien interpretadas, en ocasiones por caras bien conocidas de la interpretación británica, y con una realización bien cuidada. Pequeñas obras teatrales en su mayoría, restringidas a escenarios limitados, que nos han hecho pasar un rato excelente.

En el parque del Tío Jorge

Pero he tardado un tiempo en revelar el carrete, que ya tengo aquí con la digitalización del comercio. Que sinceramente no me ha convencido en exceso.

Se nos ha despedido también Banshee, en su segunda temporada, en la que hemos visto cierta evolución en el personaje principal y en sus relaciones, siempre dentro del marco de peleas, balaceras, algún polvo que otro con chicas espectaculares y su punto gore. A caballo entre un producto interesante y el guilty pleasure, esta no peligra en mi cartelera mientras vaya apareciendo periódicamente en la pequeña pantalla.

Comenté el buen estreno de Resurrection, cuyo segundo capítulo me ha parecido más flojo. No sé si aguantaré mucho con esta serie. Definitivamente, aunque se parezca no es como la francesa Les revenants. Y algo parecido puede suceder con Believe, en torno a una niña con “poderes” que es ambicionada por unos malos, y es protegida por unos “buenos” que buscan a un condenado a muerte para que la proteja. Su planteamiento tiene cosas buenas y malas, su primer episodio fue interesante. Pero el segundo, ya me pareció de bajón. Grave riesgo de que le abandone pronto.

En el parque del Tío Jorge

Prefiero en estos momentos el rendimiento de las películas negativas en color de Kodak, las de la gama Portra, pero aun así, creo que en casa podré hacer una digitalización con tonos más sutiles y matizados.

En su momento encontraré algún rato para explicar por qué The Americans es una de mis series favoritas, no sólo del momento, sino de los últimos diez años. De momento sólo diré que hay que verla.

Y dejo para una entrada especial un comentario sobre la película de Veronica Mars, secuela de la serie del mismo título, que todavía no sé si será bajo el epígrafe [Cine] o [Televisión]. O ambos. Es muy posible que siga con cambios en las próximas semanas. Tengo que alcanzar un equilibrio entre las series de calidad pero que me interesen, y el producto de entretenimiento para cuando quiero liberar mi mente.

En el parque del Tío Jorge

No obstante, de momento aquí os dejo algunos ejemplos tomados en el día festivo de principios de mes.

[Televisión] Cosas de series: De chicas sufridoras, por unos u otros motivos…

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Como en estas últimas semanas las televisiones del otro lado del charco están al ralentí para no tener que competir por las audiencias con los discutibles juegos olímpicos de Sochi (atentos al cinismo del zar Putin), apodados por algunos como “The Hunger Games“, la semana pasada experimenté y esta me he puesto al día con algunas cosillas. No es que no haya probado cosas nuevas.

Por ejemplo, he visto un primer episodio de Mixology, una sitcom sobre gente que liga en un bar, que la verdad sea dicha no me ha convencido gran cosa. O he tenido la curiosidad de ver el piloto no emitido de SherlockStudy in Pink, una variante más corta y menos pulida del primer episodio de la serie con el mismo título y la misma trama. La verdad es que siempre me he planteado que por buena e interesante que sea esta serie, tal vez los episodios de hora y media de duración sean un poco largos. Este piloto fue de sólo una hora, y funciona bastante bien.

En el bando de las desafecciones, decir que he dejado de lado a los piratas de Black Sails, que no han conseguido engancharme.

Rebajas 55%

Acompaño la entrada de unas fotografías tomadas recientemente con la cámara para película tradicional perforada de 35 mm, Olympus mju-II, con un carrete de 400 ISO y en condiciones de poca luz.

Pero lo que es de notar es que en estas dos últimas semanas, lo más notable es lo que maltratan los guionistas o las productoras o quien sea a las chicas televisivas. Terrible. Algunos ejemplos, todos muy diversos.

Tengo como guilty pleasure la serie Killer Women, donde la asesina es siempre una mujer, que a veces nos cae bien y a veces nos cae mal. La serie es floja, floja, tirando a mala. Pero como sale la excylona Tricia Helfer, que me cae simpática, ahí la tengo. Y aquí viene el maltrato, después de un episodio quinto con un inesperado cliffhanger, empiezo a ver el sexto y me encuentro con que se han saltado uno. No lo he visto. Esperaré a ver si arreglan de alguna forma el desaguisado. De todas formas, parece una serie condenada a la extinción.

Maltrato sufre la “chica” del segundo episodio de Inside no 9, Oona Chaplin, esta serie inglesa de humor negro que me está divirtiendo mucho. Un segundo episodio, A Quiet Night In, prácticamente sin diálogos, muy divertido y con mucha mala leche.

Se han cebado con la pobre comadrona Jenny Lee (Jessica Raine), la protagonista de Call the Midwife, que si ya apareció en el primer capítulo con un desengaño amoroso, y no le funcionó su primer noviete, ahora lo ha pasado de pena con el ingeniero que le estaba tirando los tejos pese a su renuencia. Dramón tremendo para un cuarto episodio de muy buen nivel en esta la tercera temporada de la serie. Lo que me temo es que las consecuencias del mismo van a ser dos. Que Raine va a abandonar la serie, lo cual elimina uno de los alicientes de la misma, y que la serie va a profundizar en los derroteros monjiles que estaba tomando en esta temporada. Es decir, que por bien hecha que esté, ha perdido buena parte del interés de sus temporadas iniciales y corre el riesgo que me desenganche de ella al terminar esta temporada.

Santa Engracia

Con un 35/2,8 y una película que no sufra demasiado con subexposiciones de hasta un paso, aguanta bastante bien en un lluvioso atardecer en Zaragoza, con poca luz.

Y no podía ser de otra forma, los guionistas de Shameless se siguen cebando y dándoles duro, en el hígado especialmente, a los Gallagher de Chicago. Y ahora que parecía que a la buena de Fiona (Emmy Rossum) le empezaban a ir bien las cosas, en parte por su maldición de Gallagher, en parte por los hombres de quien se rodea, le están empezando a llover piedras. Duros tiempos para la simpática hermana mayor, que además ha perdido en esta temporada la primogenitura. Pero que conste que yo la quiero.

Y automaltrato colectivo es el que podríamos calificar para las chicas de Girls que tras la muy interesante segunda temporada estaban en una tercera entretenida pero de menor nivel, cosa que puede cambiar tras un estupendo séptimos capítulo en el que las cuatro chicas se van a una casa en la playa para arreglar sus cosas y acaban dándose para el pelo verbalmente las unas a las otras. A estas se les puede aplicar los mismo que a los Gallagher. Nos lo cantaba la Orquesta Platería en su versión de Pedro Navaja,

Cuando lo manda el destino no lo cambia el más pintado;
si naciste para martillo, del cielo te caen los clavos.

Independencia

Aunque se ve dificultado el trabajo por la imposibilidad de ajustar manualmente el índice de exposición elegido. No obstante, hay que cuidar no meterse en zona de peligro, con velocidades de obturación excesivamente lentas. Salen movidas las fotos, claro.

[Televisión] Cosas de series; empezando la “guerra del 14” y algunas cosas más

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En mi intento de hacer las entradas de este Cuaderno de Ruta más claras, concretas y concisas, puede que esta sección televisiva sea la más difícil de adaptar. Pero lo intentaré cuanto menos.

De una forma un tanto rara, ha comenzado la segunda parte de la segunda temporada de Unforgettable. Lo cierto es que el tono más ligero y más dinámico de la serie, con tonos de comedia, le ha sentado bien. No es la maravilla de las maravillas, pero es muy entretenida. Intrascendente, pero simpática.

Mucho se ha hablado esta semana del plano secuencia de seis minutos que Cary Fukunaga nos ha ofrecido en True Detective. La verdad es que esta serie es muy buena, aunque con alguna irregularidad que ya comentaré más adelante. Pero diré que se nota que es importante que haya un director de verdad y no meramente un realizador técnico detrás de sus capítulos. De hecho, igual merece la pena una segunda mirada más tranquila más adelante. Es de las que tienes que estar concentrado ante la pantalla, y eso últimamente me cuesta.

Comedia negra, británica. Un elemento común; todas las historias se producen en el número 9 de alguna calle o plaza. Cada historia, sin relación con las demás. El primer episodio, Sardines, me encantó por ese humor negro, particular, que a veces destilan los británicos. La serie se llama Inside No. 9. Probablemente sepa a poco.

En internet han aparecido una serie de pilotos de posibles futuras series. Algunas seguirán adelante, otras no. He visto dos; Bosch The After. Un policía peculiar que va por libre, y un drama apocalíptico con tintes de terror. Probablemente no me quedase con ninguna de las dos.

Siegessäule

Series documentales rememorando una de las guerras más sangrientas y crueles; una de las causas, el militarismo prusiano, que sorprendentemente todavía se recuerda con orgullo en Berlín, como en el pedestal de la Siegessäule, la columna de la victoria.

Final de la miniserie The Spoils of Babylon, parodia de aquellos “grandes relatos” que nos ofrecía la televisión hace unas décadas, con sagas familiares llenas de traiciones, amores imposibles, amores retorcidos, odios, y un montón de tópicos que intentaban disfrazar el noble género del culebrón de algo más trascendente. En plan hombre rico, hombre pobre. Muchos nombres famosos en el reparto para un resultado que me ha resultado irregular. Pero total, han sido seis episodios de algo menos de media hora cada uno… así que…

Y quizá lo más significativo de la semana haya sido la miniserie documental Royal Cousins at war. Este año se conmemora, espero que nadie lo celebre, el 100º aniversario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, un acontecimiento histórico que conmovió al mundo, que hizo temblar las raíces de la cultura y la civilización occidental y que condicionó un siglo XX que nos ha hecho plantearnos si las expresiones civilizaciónser humano civilizado están asociadas a valores positivos, negativos o daigualelserhumanoescomoes y caben pocas esperanzas. La televisión británica tiene pensado ofrecer a lo largo del año una serie de producciones recordando el hecho. Y aquí tenemos esta producción documental histórica que nos habla del (triste) papel de las monarquías europeas en el desencadenamiento de la catástrofe humana bélica. Los nietos de la reina Victoria, cabezas coronadas del Reino Unido, el Imperio Alemán y el Imperio Ruso, no quedan especialmente bien parados, incluso si hay cierto natural sesgo probritánico. Pero sin propagandismos. Me ha parecido muy bien documentada y muy interesante. Un nueva perspectiva en algunos hechos históricos y una oportunidad para aprender. He echado de menos el papel de la enfermiza monarquía austro-húngara, pero estos no eran más endogámicos, más germánicos, y no descendían de la emperatriz británica, así que no salen.

Cambio de la guardia a caballo - Londres

Y es que a pesar de la barbarie y las desgracias que traen las guerras, las naciones siguen honrando el hecho bélico y militar, como los británicos con sus paradas ceremoniales para los turistas.