[TV] Policias buenos y maníacos empastillados

Televisión

Pues nada. Que tenía aquí dos series pendientes. Una de ellas desde hace ya unas semanas, la otra más reciente. Así que, antes de dedicar una semana al terror y al satanismo que nos dejó como herencia la última Noche de las Ánimas, vamos a ir cerrando pendientes.

Tenemos la ocasión de ver en Netflix una serie de mero entretenimiento, sin sesudeces de ningún tipo, que es The Good Cop. Un procedimental que oscila entre la comedia y el drama, nos cuenta la historia de un policía honesto (Josh Groban) hasta lo obsesivo-compulsivo, su padre (Tony Danza), un policía corrupto que ha cumplido condena, y la nueva compañera del primero (Monica Barbaro), que fue previamente la agente de libertad condicional del padre. El padre, más que ayudar al hijo en sus casos, suele estorbar. La chica es el único personaje “normal”, ya que los otros dos oscilan entre la comedia y el drama. Con situaciones relativamente absurdas. Quizá demasiado forzadas. Entretiene. Sin más. Tony Danza conoció tiempos mejores en su actividad de actor televisivo.

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Ya que estamos de neurosis y psicosis televisivas, nos daremos un paseo por el parque de Delicias de Zaragoza, antaño los terrenos de ahora un mucho más reducido hospital psiquiátrico.

Sin embargo, Maniac es una miniserie con pretensiones. Producida y dirigida por Cary Joji Fukunaga, tiene un reparto de cierto relumbrón, al frente del cual encontramos a Emma Stone y Jonah Hill, además de otros nombres conocidos. La primera es una joven trastornada por el sentimiento de culpa ante la muerte de su hermana en accidente. El segundo está diagnosticado de esquizofrenia, y forma parte de una familia que no le acepta y que pretende que testifique a favor de su hermano, acusado de un crimen. Ambos entran a participar en un extraño ensayo clínico donde, además de varios científicos locos (curioso el cambio de Sonoya Mizuno frente a otros trabajos anteriores), hay una computadora con sus propias neurosis, y una serie de realidades virtuales que intentan aportar entretenimiento a una serie en la que, aparte de algún momento bueno, me costó mucho integrarme. Por debajo de las expectativas creadas, lo más destacable son las interpretaciones, que hacen lo que pueden por mantener a flote una serie con sus propias neurosis. Por cierto, cualquier parecido de lo que aparece en la trama bajo el nombre “ensayo clínico” con la realidad es pura coincidencia ninguno.

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[Fotografía] Recomendaciones de semanales; Rusia, la Luna, el cine, el color,…

Fotografía

Esta semana me he sorprendido a mi mismo viendo que he marcado muy pocas cositas para repasar en esta mañana de domingo. Pues nada, las pondremos todas. Eso sí, ya adelanto que eso hará que sea de una diversidad tremenda. Espero que os resulte interesante.

Para empezar, podemos pasarnos por la entrevista que nos ofrece el blog de Fotógrafos en Zaragoza (FeZ) a una destacada fotógrafa andaluza de naturaleza, Ana Retamero, y de paso contemplar algunos de los ejemplos de las delicadas imágenes y estupendas composiciones. Un ejemplo más de que el “menos es más” es un camino claro hacia una fotografía elegante y significativa.

Trincheras de Alcubierre

Si el viernes mostraba algunas experiencias de fotografía en color con una Hasselblad 503CX, hoy sigo con esa sesión al aire libre, pero cuando anochecía y la luz escaseaba.

En Lens Rentals, un sitio habitualmente dedicado a promocionar el alquiler de objetivos en tierras norteamericanas, nos habla de vez en cuando de algún fotógrafo destacado. Y en este caso nos acerca a la figura de uno de los grandes pioneros del arte y la técnica fotográfica, el francés Félix Nadar. Sus retratos, hoy en día, nos pueden parecer clásicos, pero en su época tuvieron algo de revolucionario. Y son muchos los personajes famosos de su época cuyo aspecto exacto conocemos gracias a sus fotografías.. También se dedicó a tomar fotografías aéreas desde un globo aerostático, siendo precursor por lo tanto de la fotografía aérea.

En alguna ocasión he hablado de las fotografías en color que Prokudin-Gorski tomó a lo largo y ancho de Rusia en los años previos a la revolución que sacudió su país y el mundo entero. Las copias y los negativos salieron de la rodina tras la revolución de octubre, y en su momento fueron adquiridos por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, que ha realizado una encomiable labor de conversación. En los años recientes, se han realizado nuevas copias de las imágenes con técnicas digitales que corregían los errores de alineamiento en las copias originales a partir de las series de negativos que componían cada una de ellas. Quizá no tengan el encanto de lo antiguo de las copias originales, pero la calidad con la que apreciamos el color de las escenas obtenidas por el fotógrafo ruso las convierten en un documento de gran importancia histórica. Todo esto nos lo cuentan en Wired, y además nos incluyen un enlace a un artículo sobre el tema en formato PDF, en idiomas ruso e inglés, que puede ser interesante leer para conocer más sobre el tema. También se puede visitar la página sobre el tema en ruso e inglés.

Trincheras de Alcubierre

Varios problemas surgen. Uno de ellos, tener claro cómo controlar la profundidad de campo deseada, lo cual pasa por usar un buen trípode, el bloque de espejo previo al disparo y un disparador a distancia para evitar fotos trepidadas. La cámara está perfectamente adaptada para ello.

Para quienes se defienda con el inglés hablado, un recurso interesante sobre fotografía bajo distintos temas, es la página de vídeos en Youtube de The art of photography. Recientemente, por ejemplo, nos han hablado de un fotógrafo del que conocía poco, aunque sí que había visto algunas de sus fotos, y que me parece un ejemplo de fotógrafo elegante a la hora de hace fotografía documental en la calle. Muy elegante. Se trata de Thurston Hopkins. Y os dejo aquí el vídeo en el que nos hablan y nos muestran la obra del fotógrafo. Es casi un cuarto de hora, en inglés, pero me ha parecido muy interesante.

Interesante resultado el del egipcio Youssef Nabil, con su técnica mixta de negativos en blanco y negro sobreexpuestos y sobre los que aplica pintura para obtener una imagen en color con una estética particular. Nos lo han comentado en L’Oeil de la Photographie, y me ha producido una gran envidia la capacidad creativa de muchos fotógrafos.

Trincheras de Alcubierre

Otro problema surge en el procesado. En la digitalización del negativo. Cuesta mucho dar con el equilibrio de color adecuado. Mucho más que cuando tomas fotografías a plena luz del día.

En la revista online rumana Oitzarisme nos hablan del trabajo de Danila Tkachenko, que se introduce en los bosques para ecnontrarse con gentes que viven como ermitaños, escapándose de una sociedad en la que no se encuentran a gusto y en las que no encuentran su verdadera identidad.

Mucho sobre Rusia y el este de Europa aparece hoy en estas páginas. Tiempos muy atribulados en aquellas tierras donde la falta de libertad y la falta de valor del ser humano es una constante histórica, más acusada que en otras parte del mundo. En la capital ucraniana de Kiev, el francés Benjamin Girette que lleva unos años recorriendo el mundo y testimoniando los levantamientos de los pueblos contra quienes les oprimen. Y como a veces lo de ser excesivamente conspicuo con un equipo fotográfico profesional al uso es peligroso, porque no usar el teléfono móvil (ver su página en Instagram). Porque hay formas razonables de usarlo, y no como el 99,9% de los instagrameros y demás. Nos lo han contado en L’Oeil de la Photographie.

Trincheras de Alcubierre

A pesar del excelente visor de la camara, cuando hay poca luz también cuesta conseguir el enfoque correcto. Quizá merezca la pena disponer de una pantalla de enfoque más brillante. Son fácilmente intercambiables.

El cinematográfo es fotografía en movimiento, y por lo tanto está influenciado por la fotografía y otras artes visuales. De la misma forma que cuando construye sus identidades visuales más específicas acaba influenciando a la fotografía y a esas otras artes visuales. En el interesante Visual Culture Blog nos proponen una revisión del estilo visual de la primera temporada de la serie de televisión True Detective, dirigida por Cary Fukunaga. Un artículo muy interesante en el que sin duda uno puede aprender muchas cosas sobre imagen, visión, conceptos, y más. Una oportunidad de aprovechar el tiempo matando dos pájaros de un tiro, entretenerse viendo la tele y aprender de fotografía.

Finalmente, las fotografías que acompañan esta entrada están tomadas con una cámara Hasselblad para carretes de película en formato 120 y negativos de 56 x 56 mm. Una cámara mítica profesional que marcó una época en la historia de la fotografía en la segunda mitad del siglo XX, y que hoy en día es de las pocas marcas que propone equipos de fotografía digital en el llamado formato medio. El que es claramente mayor que el sensor de 36 x24 mm, tamaño de fotograma estandarizado durante décadas para uso de aficionados y muchos fotógrafos profesionales. Uno de los hitos de Hasselblad fue el de suministrar versiones especiales de sus cámaras para uso en el espacio exterior por los astronautas de la NASA, que cargaban rollos de pelicula de 7o mm en lugar del más habitual formato 120, y fueron las cámaras que viajaron a la Luna. Pero de las que viajaron a la Luna, sólo una regreso. El resto se quedó allí, como basura espacial. Esta cámara ha salido a la venta recientemente. Un objeto de colección solo apto para bolsillo bien nutridos. En cualquier caso en Lightbox de Time nos hablan del tema y nos muestran algunas imágenes tomadas con estas cámaras. En cualquier caso, podemos ver mucha de la documentación obtenida en el Apollo Lunar Surface Jounal de la NASA.

Trincheras de Alcubierre

En cualquier caso, fue una experiencia muy divertida, y espero que os guste el resultado, a pesar de algunos accidentes fruto de la inexperiencia a la hora de utilizar este tipo de material. Desde luego, no apto para quienes vayan con prisa.

[Televisión] Cosas de series extra; los verdaderos detectives y el concepto de “macguffin”

Televisión

Yo pensaba que a estas alturas el concepto de macguffin, tal y como lo conceptualizó y lo acuñó el maestro Hitchcock estaría claro. En la Wikipedia nos lo cuentan así:

Un Macguffin (también MacGuffinMcGuffin o Maguffin) es un elemento de suspenso que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. MacGuffin es una expresión acuñada por Alfred Hitchcock y que designa a una excusa argumental que motiva a los personajes y al desarrollo de una historia, y que en realidad carece de relevancia por sí misma.

Recientemente asistimos al final de la primera temporada de la nueva serie de la HBO dirigida Cary Fukunaga, True Detective, con un par de protagonistas excepcionales, Woody Harrelson y Matthew McConaughey, interpretando respectivamente a dos detectives de un cuerpo de policía del estado de LuisianaMarty HartRust Cohle. El principal papel secundario corresponde a Michelle Monaghan, encarnando a Maggie Hart, la esposa del primero. Hart es un tipo propio de su lugar y de su tiempo, el sur de los Estados Unidos a caballo entre los siglos XX y XXI. Profundamente conservador y religioso, por lo menos aparentemente, con la familia perfecta. Eso sí, como buen macho algo carca, le apetece tirarse a todo lo que se mueve. Y eso que tiene una esposa guapa, fiel, cariñosa y de buena familia. Cohle sin embargo es un hombre torturado. Procedente de Tejas donde tuvo un trabajo policial difícil que lo dejó marcado, es profundamente escéptico, y su sistema de valores entre en colisión frontal con el de su compañero, con el que comenzará una relación de dos décadas en la que habrá de todo.

Río Ebro en Escatrón

Además de paisajes humanos, también es una serie de paisajes naturales. Alterados por el hombre, en ocasiones muy profundamente. En la más pura tradición norteamericana.

Y es que para mí esta es la parte importante de esta serie. El asesinato inicial de la chica en 1995 y las derivaciones posteriores del caso no son más que un monumental y elaborado macguffin para permitirnos entrar en una relación entre dos hombres muy distintos pero unidos en por el azar o el destino, cada uno según prefiera interpretar. Es un estudio profundo y comparativo de personalidades, de motivaciones, de valores, de objetivos en la vida.

No voy a decir que la serie es perfecta, porque no lo es. Hay elementos muy desaprovechados. A pesar de la importancia del personaje de Maggie en determinados momentos, creo que es un personaje desaprovechado para haber incidido algo más en los contrastes entre ambos hombres. Especialmente porque queda claro que es una mujer que les gusta a ambos. Aunque cada cual analizará cual la respeta más. Y alguna otra cuestión. Pero sobre todo es una oportunidad de ver técnicas y soluciones visuales propias de la cinematografía más ambiciosa aplicadas al formato de serie de televisión. Porque sigue habiendo diferencias entre ambos medios, por presupuestos, por planteamientos, por ritmos de producción. Y con producciones de este tipo se acortan, y los aficionados al cine disfrutamos.

Ni que decir tiene que la base en que se sostiene todo el tinglado reside en la excelente interpretación del elenco de la serie. Especialmente de los dos protagonistas. Especialmente de McConaughey que parece confirmar su giro hacia el lado luminoso del trabajo actoral, con un annus mirabilis que le ha llevado a ganar su primer óscar, por una película que espero ver en estos días, ya que está recién estrenada en la cartelera española. Con mucho retraso.

A partir de lo comentado, sinceramente, las coherencias e incoherencias del caso que persiguen durante casi 20 años los dos protagonistas me parecen pecata minuta. Pero parece que los listos de la crítica prestigiosa van por otros derroteros.

Saladas de Sástago-Bujaraloz

Así que aquí traigo hoy algunos notables paisajes de este mes de enero, a orillas del Ebro en Escatrón y en las saladas de Bujaraloz, humedales de estepa que no se pueden comparar a la región del delta del Misisipí, pero que no están mal.

[Televisión] Cosas de series; empezando la “guerra del 14” y algunas cosas más

Televisión

En mi intento de hacer las entradas de este Cuaderno de Ruta más claras, concretas y concisas, puede que esta sección televisiva sea la más difícil de adaptar. Pero lo intentaré cuanto menos.

De una forma un tanto rara, ha comenzado la segunda parte de la segunda temporada de Unforgettable. Lo cierto es que el tono más ligero y más dinámico de la serie, con tonos de comedia, le ha sentado bien. No es la maravilla de las maravillas, pero es muy entretenida. Intrascendente, pero simpática.

Mucho se ha hablado esta semana del plano secuencia de seis minutos que Cary Fukunaga nos ha ofrecido en True Detective. La verdad es que esta serie es muy buena, aunque con alguna irregularidad que ya comentaré más adelante. Pero diré que se nota que es importante que haya un director de verdad y no meramente un realizador técnico detrás de sus capítulos. De hecho, igual merece la pena una segunda mirada más tranquila más adelante. Es de las que tienes que estar concentrado ante la pantalla, y eso últimamente me cuesta.

Comedia negra, británica. Un elemento común; todas las historias se producen en el número 9 de alguna calle o plaza. Cada historia, sin relación con las demás. El primer episodio, Sardines, me encantó por ese humor negro, particular, que a veces destilan los británicos. La serie se llama Inside No. 9. Probablemente sepa a poco.

En internet han aparecido una serie de pilotos de posibles futuras series. Algunas seguirán adelante, otras no. He visto dos; Bosch The After. Un policía peculiar que va por libre, y un drama apocalíptico con tintes de terror. Probablemente no me quedase con ninguna de las dos.

Siegessäule

Series documentales rememorando una de las guerras más sangrientas y crueles; una de las causas, el militarismo prusiano, que sorprendentemente todavía se recuerda con orgullo en Berlín, como en el pedestal de la Siegessäule, la columna de la victoria.

Final de la miniserie The Spoils of Babylon, parodia de aquellos “grandes relatos” que nos ofrecía la televisión hace unas décadas, con sagas familiares llenas de traiciones, amores imposibles, amores retorcidos, odios, y un montón de tópicos que intentaban disfrazar el noble género del culebrón de algo más trascendente. En plan hombre rico, hombre pobre. Muchos nombres famosos en el reparto para un resultado que me ha resultado irregular. Pero total, han sido seis episodios de algo menos de media hora cada uno… así que…

Y quizá lo más significativo de la semana haya sido la miniserie documental Royal Cousins at war. Este año se conmemora, espero que nadie lo celebre, el 100º aniversario del comienzo de la Primera Guerra Mundial, un acontecimiento histórico que conmovió al mundo, que hizo temblar las raíces de la cultura y la civilización occidental y que condicionó un siglo XX que nos ha hecho plantearnos si las expresiones civilizaciónser humano civilizado están asociadas a valores positivos, negativos o daigualelserhumanoescomoes y caben pocas esperanzas. La televisión británica tiene pensado ofrecer a lo largo del año una serie de producciones recordando el hecho. Y aquí tenemos esta producción documental histórica que nos habla del (triste) papel de las monarquías europeas en el desencadenamiento de la catástrofe humana bélica. Los nietos de la reina Victoria, cabezas coronadas del Reino Unido, el Imperio Alemán y el Imperio Ruso, no quedan especialmente bien parados, incluso si hay cierto natural sesgo probritánico. Pero sin propagandismos. Me ha parecido muy bien documentada y muy interesante. Un nueva perspectiva en algunos hechos históricos y una oportunidad para aprender. He echado de menos el papel de la enfermiza monarquía austro-húngara, pero estos no eran más endogámicos, más germánicos, y no descendían de la emperatriz británica, así que no salen.

Cambio de la guardia a caballo - Londres

Y es que a pesar de la barbarie y las desgracias que traen las guerras, las naciones siguen honrando el hecho bélico y militar, como los británicos con sus paradas ceremoniales para los turistas.

[Cine] Jane Eyre (2011)

Cine

Jane Eyre (2011), 4 de diciembre de 2011.

N-ésima adaptación de la novela de Charlotte Brontë, que ha sido repetidamente contada visualmente tanto en forma de largometraje cinematográfico como de serie de televisión. Nunca he sido especialmente aficionado al drama romántico. Y no utilizo aquí el adjetivo romántico como sinónimo de que es una obra de ficción sobre amoríos. Me refiero como romántico a propio del movimiento cultural y social que durante buena parte del siglo XIX marcó la creación artística, y en este caso en especial la literaria, y que surgió en Inglaterra y Alemania aunque con caracteres diferenciadores en cada una de ellas, y que se extendió por todo el continente. Siempre he pensado que son obras que tienden a unos excesos con los que no me siento cómodo. Por otra parte, no sé muy bien qué puede aportar de nuevo una nueva versión filmada del drama que no haya sido explorado previamente con tanta adaptación (cuatro veces en los últimos 15 años, siendo la última una serie de televisión de 2006 de la BBC, que también produce esta película).

Pero bueno, el resto de estrenos de la semana no parecían dar mucho de sí, la película que ya hace unos meses que se estrenó en el mundo anglosajón había recibido buenas críticas, está realizada por Cary Fukunaga, de quien se dice que promete, y está protagonizada por dos de los intérpretes de moda, que últimamente salen hasta en la sopa, y en general con buenas impresiones, Mia Wasikowska como la protagonista Jane Eyre, y Michael Fassbender como el torturado Mr. Rochester.

El argumento de la película no sigue la línea temporal de la novela. Cuando el filme comienza, vemos a una joven huyendo de algo o de alguien, por unos desolados páramos. No nos lo dicen, pero hemos de suponer que nos encontramos en el norte de Inglaterra, tal vez en Yorkshire, de donde eran las hermanas Brontë. Casi sin fuerzas, la joven es recogida en la rectoría donde vive un joven sacerdote, St John Rivers (Jamie Bell) con sus hermanas. Durante la convalecencia, asistimos a los recuerdos de infancia de la joven, que ya conocemos como Jane Eyre, aunque ella oculta su verdadera identidad a sus anfitriones. Vemos como quedó huérfana y fue acogida por la mujer de su tío, que nunca la quiso y la internó en un horrible internado. Una vez recuperada de su huida, la joven acepta hacerse cargo de una modesta escuela para niñas de las gentes del lugar. Y en la soledad de su modesta vivienda recuerda la siguiente fase de su vida, cuando dejó el internado y pasó a trabajar de institutriz de una niña, Adéle, hija de una bailarina francesa, y probable hija natural de Mr. Rochester, el hacendado dueño de la casa, que la ha acogido. Jane se integra en la casa y es querida por todos sus habitantes, especialmente por el ama de llaves Ms. Fairfax (Judy Dench). Hasta que llega el cínico y adusto Mr. Rochester. Aunque los comienzos parecen difíciles, poco a poco surge la comunicación, y algo más, entre ambos personajes. Pero cuando tras diversas contingencias se disponen a casarse, surge un impedimento que hace imposible la relación y provoca la huida de Jane. Dejamos en el aire la resolución del drama para quien no lo conozca y esté interesado en la película.

Si miramos bien el argumento, tanto lo mencionado como lo que no, veremos que no faltan los elementos arquetípicos de estos dramas románticos. Terribles internados, maltrato infantil, padres amorosos muertos prematuramente, oscuras institutrices, hombres de pasado oscuro, enfermedad, locura, páramos borrascosos, amores imposibles, y rectorías en pueblos perdidos en la campiña inglesa. Para qué quieres más. Pero vayamos a lo positivo. Considero un acierto que el guion de la película rompa con el argumento lineal de la novela, utilice el flashback y se centre en los elementos fundamentales de la historia. Considero un acierto que no se regodee en las miserias infantiles más allá de lo necesario. Considero un acierto que se ponga el énfasis en la afinidad intelectual de los enamorados, que los hará iguales a pesar de su distinto origen. Y considero un acierto que más allá de la historia del amorío, estemos básicamente ante una historia sobre la dignidad personal de una mujer, prácticamente una adolescente, pero que quiere sentir el respeto de los que la rodean por encima de cualquier cosa. Y defender su individualidad y su libre albedrío.

En el aspecto técnico, la producción está sumamente cuidada, destacando especialmente la fotografía que busca conservar y respetar los ambientes de forma exquisita. Interiores con colores muy cálidos por la tenue iluminación de las velas y de los fuegos de las chimeneas, en la que veo la influencia de Barry Lindon. Exteriores con colores fríos, tanto por el clima de la región como por las tormentas que por el interior de los personajes pasan. En muchos momentos, ambientes muy góticos, casi propios de una película de Tim Burton. El encuentro entre Jane y Rochester en el bosque me parecía filmado en los bosques de Sleepy Hollow. Afortunadamente, no llegan a excederse y se hace llevadero y meritorio. Buena banda sonora basada en excelente música incidental para cuerdas y piano, fundamentalmente.

En una obra de este tipo, son fundamentales las interpretaciones. Y hay que decir que todas ellas son de excelente nivel, tanto los dos protagonistas como los distintos secundarios, alguno de ellos muy prestigioso como hemos visto, que van apareciendo en el relato. Sólo veo una ligerísima pega. Una de las bases de la historia es que Jane Eyre no es una chica atractiva. Uno la supone más bien normalita e incluso feucha. El enamoramiento de los dos protagonista ha de arrancar de su relación intelectual. Y Wasikowska, sin ser un bellezón, es lo suficientemente guapa y encantadora como para que aplicando aquello de a nadie le amarga un dulce, pueda resultar atractiva por su físico a cualquiera. Incluso al calavera en que se ha convertido Rochester. Es cierto que procuran no sacarla muy atractiva, con peinados austeros y vestidos sencillos. Pero en más de una ocasión sale algún primer plano donde está más guapa de lo que debería. Este es un error común en adaptaciones de esta novela. El poner una protagonista guapa, cuando no toca.

Como conclusión, no sé si a estas alturas tocaba hacer una nueva versión de la novela de Charlotte Brontë. Pero ya que la han hecho, la han hecho bien. Y se agradece. Es una película que se ve con agrado. Es un espectáculo visual, imprescindible para los amantes de los dramas de época, que consigue no caer en el pastelón románticón, manteniendo la personalidad propia de la joven Eyre. Lo que para mí, que como ya he dicho no es un tipo de historia que me tire mucho, supone una gran diferencia. Recomendable para el público en general.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****
Pétalos

Un ambiente melancólico, como los de los pétalos caídos sobre la hierba en otoño, conviene a estas historias románticas (Pentax K-x, SMC-DA 40/2,8 Limited).