[TV] Policias buenos y maníacos empastillados

Televisión

Pues nada. Que tenía aquí dos series pendientes. Una de ellas desde hace ya unas semanas, la otra más reciente. Así que, antes de dedicar una semana al terror y al satanismo que nos dejó como herencia la última Noche de las Ánimas, vamos a ir cerrando pendientes.

Tenemos la ocasión de ver en Netflix una serie de mero entretenimiento, sin sesudeces de ningún tipo, que es The Good Cop. Un procedimental que oscila entre la comedia y el drama, nos cuenta la historia de un policía honesto (Josh Groban) hasta lo obsesivo-compulsivo, su padre (Tony Danza), un policía corrupto que ha cumplido condena, y la nueva compañera del primero (Monica Barbaro), que fue previamente la agente de libertad condicional del padre. El padre, más que ayudar al hijo en sus casos, suele estorbar. La chica es el único personaje “normal”, ya que los otros dos oscilan entre la comedia y el drama. Con situaciones relativamente absurdas. Quizá demasiado forzadas. Entretiene. Sin más. Tony Danza conoció tiempos mejores en su actividad de actor televisivo.

20150508-1007435

Ya que estamos de neurosis y psicosis televisivas, nos daremos un paseo por el parque de Delicias de Zaragoza, antaño los terrenos de ahora un mucho más reducido hospital psiquiátrico.

Sin embargo, Maniac es una miniserie con pretensiones. Producida y dirigida por Cary Joji Fukunaga, tiene un reparto de cierto relumbrón, al frente del cual encontramos a Emma Stone y Jonah Hill, además de otros nombres conocidos. La primera es una joven trastornada por el sentimiento de culpa ante la muerte de su hermana en accidente. El segundo está diagnosticado de esquizofrenia, y forma parte de una familia que no le acepta y que pretende que testifique a favor de su hermano, acusado de un crimen. Ambos entran a participar en un extraño ensayo clínico donde, además de varios científicos locos (curioso el cambio de Sonoya Mizuno frente a otros trabajos anteriores), hay una computadora con sus propias neurosis, y una serie de realidades virtuales que intentan aportar entretenimiento a una serie en la que, aparte de algún momento bueno, me costó mucho integrarme. Por debajo de las expectativas creadas, lo más destacable son las interpretaciones, que hacen lo que pueden por mantener a flote una serie con sus propias neurosis. Por cierto, cualquier parecido de lo que aparece en la trama bajo el nombre “ensayo clínico” con la realidad es pura coincidencia ninguno.

20150508-1007437.jpg

[Cine] Ex machina (2015)

Cine

Ex machina (2015); vista el miércoles 11 de marzo de 2015.

Las inteligencias artificiales han sido objeto de muchas aproximaciones en el ámbito de la literatura, el cine y la ficción televisiva. Bien es cierto que hasta recientemente no fueron denominadas así. Eran robots, o computadoras, o androides si adaptan una forma y aspecto similar al ser humano, incluso hasta parecer indistinguibles de este último. Pudo ser una inteligencia enferma como HAL 9000, o astuta y leal como R2D2, o servicial como Robby. Sorprendentemente humana como Roy Batty, seductora, peligrosa y compleja como Caprica 6, o apocalíptica como el T-800 Modelo 101. Es curioso que una de las película que más hizo por la difusión en la ficción cinematográfica del término inteligencia artificial (IA) fuera una moderna adaptación no especialmente conseguida del Pinocchio de Collodi, que últimamente se está reivindicando un tanto. Y muchas que me dejo, porque no puedo ser exhaustivo en una entra de este blog.

En la literatura, Isaac Asimov les otorgó unas leyes de obligado cumplimiento insertadas en su programación, porque auguró que el ser humano acabaría temiendo a sus propias criaturas. Temor que se ha materializado en varias de las referencias anteriores. También en alguno de los propios relatos de Asimov se aventuraba la posibilidad de que una inteligencia artificial lo suficientemente avanzada se viera a sí misma como más humana y más inteligente que los humanos que la crearon. Este temor fue bautizado como complejo de Frankenstein por el propio Asimov, en honor al personaje creado por Mary Shelley, y en general se ha transmitido en la cultura popular y literaria como el escenario apocalíptico denominado como la rebelión de las máquinas.

Parece ser que los exteriores de la película están rodados en Noruega, así que nos iremos para allí.

Parece ser que los exteriores de la película están rodados en Noruega, así que nos iremos para allí.

Toda esta introducción viene al caso, porque habiendo leído a priori las sinopsis de la película, no era especialmente partidario de ir a verla. A pesar de que había leído también alguna crítica positiva de la ópera prima como director de Alex Garland, y que el público votante de IMDb parece entusiasmado con ella. Claro que también lo está con las aventuras de “Caracartón” Neo, otra variante de lo comentado anteriormente, y a mí me ha parecido siempre un soberano aburrimiento. Rarito que soy para este género, que por otra parte me apasiona. Me terminaron de convencer por aquello de que la “prota” es una chica sueca que se está poniendo de moda, y porque mejor ir al cine y luego a tomar unos chismes, que quedarse en casa una tarde de ambiente primaveral.

La historia nos cuenta como Caleb (Domhnall Gleeson), un programador empleado en la multinacional informática del rico y excéntrico Nathan (Oscar Isaac), gana una “lotería” por la que irá a trabajar con su jefe en un emplazamiento secreto, de altísima tecnología, perdido en unas montañas. Y es que allí Nathan está desarrollando una inteligencia artificial, Ava, con un cuerpo de robot y el rostro de Alicia Vikander, la sueca. En aquel lugar perdido sólo una asistenta, Kyoko (Sonoya Mizuno), que utiliza para sus tareas domésticas una indumentaria sorprendentemente sensual, hará compañía a los dos maromos. El trabajo de Caleb será averiguar si Ava reúne las características propias de una inteligencia artificial semejante a una inteligencia humana, pasando un “sui generis” versión del test de Turing (de verdad que el test de Turing no es así, que el juez de la prueba tiene que ser ciego al aspecto de la “inteligencia” que pasa la prueba).

Lagos o fiordos, bosque, cascadas,... de todo sale en la película...

Lagos o fiordos, bosque, cascadas,… de todo sale en la película…

Realmente, a mí esta película no me ha enganchado. Especialmente porque me parece que tiene unos diálogos absolutamente inverosímiles para una gente que van por el mundo de tecnólogos y científicos. La cháchara llega a tener momentos de pedantería cuasi insoportable, haciendo que la “suspensión voluntaria de la incredulidad” con la que como espectador acudo a una obra de ficción que hecha añicos antes de finalizar el primer tercio de la película. El resto,… no es más que unas excusa para en un momento dado mostrar en pelotas a las hipersexualizadas protagonistas femeninas, echarle unas gotitas de gore cibernético al asunto y acabar con un final que es previsible desde la mitad de la película.

Realmente, no sé si la versión original resultará mejor que la versión doblada al castellano que vimos. Quizá el reparto hace todo lo que puede por salvar el asunto, me parece que todos los intérpretes, o al menos Isaac y Vikander. Gleeson me genera más dudas, y Mizuno se limita a moverse con gracia y a estar muy buena. Y esto último lo consigue con nota.

Tenía la impresión de que no me iba a convencer esta película y así ha sido. Quizá no sea tan catastrófica como lo he planteado. O sí. Ya he dicho que soy rarito para este género. Yo, no la recomiendo. Pero allá cada cual. Y parece que este fin de semana han estrenado otra con robots inteligentes… lo cierto que tampoco me apetece mucho, pero no me atrevo a asegurar nada sobre si la veré o no.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
En cualquier caso, es muy mala señal cuando se sobran diciendo que llevan dos horas sobrevolando en helicóptero las propiedades del mandamás de la empresa.

En cualquier caso, es muy mala señal cuando se sobran diciendo que llevan dos horas sobrevolando en helicóptero las propiedades del mandamás de la empresa.