[Libros] Detectives por doquier; privados y londinenses como Sherlock Holmes, y castizos como el guardia civil Bevilacqua

Literatura

Como veis, hoy traigo varias lecturas a comentario. Fruto de la coyuntura. Llevaba un par de semanas en el dique seco en esto de los libros, y de repente, la necesidad de cubrir horas en un hospital me brindó la ocasión de reengancharme al sano vicio de la lectura. En forma de libros electrónicos.

Uno de ellos, el dedicado a Sherlock Holmes, lo busqué a idea después de ver el primer capítulo de la segunda temporada de la serie británica Sherlock. El oponente del detective era la misteriosa Irene Adler. Yo había leído poco sobre el detective de Arthur Conan Doyle hasta el momento. El sabueso de los Baskerville y poco más, y sin que me haya atraído nunca mucho el personaje. Pero decidí darle otra oportunidad, leyendo el conjunto de relatos cortos entre los cuales se encuentra el Escándalo en Bohemia en el tiene un papel destacado la bella intrigante.

El otro de los libros me vino de regalo. Apple sacó una aplicación para el iPad/iPhone mediante la cual, durante los doce días que van entre el 26 de diciembre y el 6 de enero, te ofrecían un regalo cada día. Aplicaciones, juegos, música,… y libros. Y entre los libros regalaron El lejano país de los estanques de Lorenzo Silva. Que ya leí en su momento, y me gustó. Pero además venía con un relato corto, también de aventuras de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro, titulado 547 amigos. Y me lo he leído también. Ahora os cuento mis impresiones.

Las aventuras de Sherlock Holmes

Las aventuras de Sherlock Holmes (The Adventures of Sherlock Holmes)
Arthur Conan Doyle (traducción de Jorge León Burgos Funes)
Colección Nowtilus pocket, Ediciones Nowtilus; Madrid, 2010
ISBN: 9788497638081

Estamos ante una colección de 12 relatos cortos, el primero de los cuales es el que motivó mi curiosidad, el mencionado Escándalo en Bohemia con Irene Adler, la mujer que venció a Holmes, de artista invitada. En general, todos siguen un esquema similar. Escritos en primera persona por el doctor Watson, que teóricamente los publica en la prensa londinense, son una colección de casos, algunos de ellos relacionados con un hecho criminal, otros no, en los que se trata de ensalzar las capacidades de observación y de utilización de las capacidades deductivas del famoso detective privado con el fin de resolver más o menos satisfactoriamente las situaciones.

He de decir que, aunque para estos días, en los que como he dicho he tenido que pasar varias horas cada día en un hospital, me han servido de entretenimiento. Pero si no el personaje y el estilo de los relatos no me enganchó en el pasado, dudo que lo haga de cara al futuro. El personaje siempre me ha parecido un petulante, agraviado por las formas sociales de la Inglaterra victoriana. Y a pesar de la teórica coherencia interna de los relatos, siempre tengo la sensación de que me están engañando. De hecho, el relato que me motivó a leerlos, el que interviene Irene Adler, me defraudó bastante, ya que la aparición de la intrigante es muy somera, y a penas nos permite conocerla realmente. Creo que este personaje está sobrevalorado en la mitología del detective.

Desde luego, me parece mucho más interesante la versión televisiva que en estos momentos está emitiendo la BBC, y en la que sí que tuvimos una Irene Adler, moderna, del siglo XXI, inteligente, osada, atractiva y que justifica el mito. Me quedo con el personaje televisivo. Creo que es más interesante que el literario. Espero que esto no signifique que me fusilen los fanáticos del residente del 221b de Baker Street.

Primrose HIll

No recuerdo que las aventuras de Sherlock Holmes lo llevaran a Primrose Hill en sus andanzas por Londres, pero es un lugar encantador de todos modos (Canon Digital Ixus 400).

547 amigos

547 amigos (parte de El lejano páis de los estanques y 547 amigos)
Lorenzo Silva
Ediciones Destino; Barcelona, 2011
ISBN: 9788423346066

Mi última incursión a las aventuras de Bevilacqua y Chamorro, me dejó francamente insatisfecho. De alguna forma, esta pareja de guardia civiles atípica, que me resultó especialmente atractiva en las tres primeras novelas de sus aventuras, estaban dejando de tener interés. El envejecimiento les estaba sentando mal. El cinismo de Bevilacqua se transformaba en resignación y eficiencia funcionarial, y Chamorro que tenía un punto morboso entre su rigidez marcial y su parecido a Veronica Lake, definitivamente se había convertido en una individua como siempre eficiente pero carente de todo interés. Por el contexto, creo que debo situar el relato que comento hoy, tras los acontecimientos del anterior. Por el acompañamiento de Arnáu, lo deduzco. El caso es que los guardias tienen que investigar el caso del asesinato de una chica de 14 años, cuyo cadáver aparece abandonado en un área de descanso de una autopista. El caso es más bien soso. El típico de niña precoz, y procaz, que se lía con un tipo adulto que no debería estar enredando con jovencitas. La investigación del caso se basa en explorar la actividad de la niña y los sospechosos en las redes sociales virtuales. De hay lo de los 547 amigos, que la niña “acreditaba” tener en el tuenti.

El caso es una sosada. Carece de emoción, y la versión de los protagonistas es la de la novela anterior. Muy eficientes, pero poco interesantes. Da la impresión de que es un relato de carácter educativo, para mostrar a los padres y tutores de los adolescentes de los peligros que acechan a sus retoños en el bosque de internet. Vamos. Una caperucita roja sin final feliz de los tiempos cibernéticos. Y con el cutre aspecto de las oficinas de los cuerpos de seguridad del estado, en lugar del gótico ambiente de los profundos bosques centroeuropeos.

Cumplió el relato la misión de pasar el rato, pero difícilmente servirá como motivador para que vuelva a engancharme a las aventuras de los otrora atractivos y anómalos guardias civiles. ¿Donde quedará aquella mojigata Chamorro, que estando como un queso aceptaba estoicamente tomar el sol en tetas en una playa de Mallorca en estricto cumplimiento del deber? En fin…

Torre de Madrid

Buena parte de las andanzas, no me atrevo a llamarles aventuras, de los guardia civiles de la historia de hoy pasan por Madrid; aquí en un atardecer de noviembre, cerca de la plaza de España (Pentax *ist DS, SMC-A 50/2).

[Televisión] Cosas de series: Dickens, Doyle, los tabloides, las pantallas, y la juventud de un viejo inspector

Televisión

Hoy todo es muy británico. Pretendía ser también una entrada un poco profunda, pero por incordios familiares no voy a tener tiempo para extenderme mucho. Así que de una forma un poco telegráfica voy con lo que ha dado de sí una semana en la que las series americanas han seguido de brazos cruzados. El caso es que mientras, los británicos se despabilan. Y con gran calidad general.

Un clásico más en la BBC – Great Expectations de Charles Dickens

El próximo 7 de febrero es el segundo centenario del nacimiento de Charles Dickens. Así que los británicos tendrán su años Dickens. Para empezar, en los días navideños la BBC nos ha ofrecido una miniserie de tres episodios en la que adapta la célebre Great Expectations (Grandes esperanzas). Aunque no es de mis historias preferidas, en general las historias de Dickens no lo son, estamos como de costumbre ante una producción de auténtico lujo que hará las delicias de todos los amantes de los dramas de época, y de muchos potenciales espectadores en general. Desconozco si en algún momento alguna cadena española la ofrecerá en su programación.

El Millenium Bridge es escenario de alguna escena importante en las series que os traigo hoy (Canon Digital Ixus 400).

El escándalo de las escuchas telefónicas en Hacks

Hace un tiempo un escándalo notable en el que se descubrió que uno de los tabloides del magnate de la prensa Rupert Murdoch había recurrido a escuchas telefónicas ilegales para obtener sus fuentes para sus informaciones. No conozco bien el caso, pero parece que el follón entre los británicos fue considerable. En este miniserie, de un sólo episodio, o sea, este telefilme, se reproduce aproximadamente el caso con personajes ficticios pero reconocibles con sus equivalentes reales. Sin conocer a los originales, el producto pierde bastante. Supongo que los británicos lo encontrarán más sustancioso. Curioso.

El futuro que ya está aquí en Black Mirror

Mientras escribo he llegado a la conclusión de que esta miniserie de tres capítulos sobre la influencia de las nuevas tecnologías de la información en nuestras vida, representadas por ese “espejo negro” que son las pantallas de nuestros dispositivos personales cuando están apagadas, bien merece un monográfico. Pero ya puedo adelantar una cosa. Hay que verla. Es de lo mejor que he visto para televisión últimamente. Continuará.

Hoy tenemos abundancia de detectives británicos; así que nos trasladaremos al presunto 221B de Baker Street en Londres, hogar de Sherlock Holmes (Canon Digital Ixus 400).

Endeavour, la juventud de un inspector británico que yo no conocía

Hace unos años, en los noventa, en la televisión británica se hizo popular la serie Inspector Morse, sobre un inspector de policía que yo no tuve el honor de conocer. Ahora han realizado un largometraje para televisión en la que nos presenta un de sus primeros casos cuando eran un joven detective, en los primeros años 60. Me ha gustado mucho. Muy bien realizada, con una trama bien llevada y unas interpretaciones excelentes. He leído algún comentario sobre si podría dar lugar a una serie, o a más largometrajes como este con los mismos personajes. Yo me apunto.

Vuelve la versión siglo XXI del detective británico más famoso, Sherlock

La primera temporada de tres episodios de hora y media de duración ya me gustó bastante. Se ha emitido el primer episodio de la segunda temporada de otros tres episodios. Nada menos que con la oponente más atractiva que nunca tuvo el detective de Baker Street, Irene Adler. Totalmente recomendable. A la espera de los otros dos episodios, cuando terminen comentaré de forma más extensa.

Y por hoy ya vale que voy con prisa.

Baker Street podrá ser un lugar ficticio en el marco de las novelas de Sherlock Holmes, pero es el lugar donde se encuentra la estación de metro más antigua de Londres (Canon Digital Ixus 400).