[Televisión] Cosas de series: finales vengativos, médicos, y de múltiples adolescentes treintañeros

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Estamos en plena semana de finales de temporada. O series completas. Sólo tengo una novedad que me haya dado tiempo a ver, y es una miniserie británica protagonizada por la interesante Hayley Atwell. Se titula Life of Crime, y no tiene mala pinta. Son tres capítulos. Supongo que la veré completa. Y más de crímenes británicos, con crímenes en serie de mujeres morenas guapas en Irlanda del Norte, esta vez protagonizada por Gillian AndersonThe Fall. Todavía tiene mejor pinta, aunque empieza a estar un poco manido ya el género del “¿quién mató a…?”. Bueno, en el caso de la segunda, ya sabemos “quién mató a…”

Pero vamos con los finales de temporada. En algún caso, final definitivo por cancelación de la serie.

Revenge – Segunda temporada

Este es uno de mis guilty pleasures, culebronazo de gente guapa y rica, más retorcidos que la cuerda de amarrar al Titanic. Totalmente traicioneros, tres cosas son importantes. Quién va a ser el siguiente en caer, cuándo vamos a tener otro encuentro con miradas asesinas entre las dos protagonistas, Victoria (Madeleine Stowe)Emily/Amanda (Emily VanCamp), y cuando le van a colocar a estar última otro de esos vertiginosos escotes venga a cuento o no.

Uno les pide a estas series lo que les pide. Entretenimiento, situaciones increíbles, gente guapa, glamour, y alguna risa ante el exceso de drama, tragedia y traición. Pero así como la primera temporada consiguió mantener un equilibrio entre el ritmo inicial de la venganza de Amanda y las posteriores complicaciones que mostraron que no todo iba a ser tan fácil como parecía, esta segunda temporada ha sido algo distinto. Desconcertante. Durante la primera mitad de la temporada se dedicaron a quemar trama a velocidades superlumínicas. En todos los episodios pasaba algo tremendo, algo que tu pensabas que duraría buena parte de la temporada, sino toda entera. Y ese es un ritmo difícil de mantener durante 22 episodios. He empezado a notar signos de agotamiento. Ya no me divierte tanto. Veremos lo que pasa en la tercera temporada.  Especialmente ahora que claramente lo que era un triángulo puede convertirse en un cuadrángulo. Esta Amanda es insaciable a la hora de abarcar hombres… Si conmigo tendría bastante… Aiggggg… Que escotes… ;-)

Monday Mornings – Primera temporada (y última)

Ya comenté hace poco porqué me enganché a esta serie. Cosas “profesionales”. Lo cierto es que no le dedicaré mucho tiempo. Aparte del interés de la ética de algunos de los casos médicos, especialmente al principio de la serie, creo que este drama médico ha pecado de melodramático, de efectista, y de irregularmente interpretado. Creo que en estos momentos este tipo de dramas están superados, y salvo que aporten algo especial o de calidad, no tienen interés. Y de hecho, no ha sido renovado. Así que la cosa termina con los diez episodios de su primera y única temporada.

New Girl – Segunda temporada

Aunque con algún momento divertido que otro, siempre he reconocido que el principal atractivo de de esta sitcom es el encanto de su actriz protagonista, Zooey Deschanel, que no de su personaje, que puede llegar a ser muy cargante. La que merece un monumento por guapa y estilosa es su amiga Cece (Hannah Simone) esta sí que es constantemente interesante. El resto, lo de siempre, tíos tontos que meten la pata constantemente y chascarrillos más o menos previsibles pero que entretienen. Podría prescindir de ella. Pero es de las típicas comedias, con episodios de poco más de 20 minutos, que te sirven para rellenar un rato muerto, mientras comes o cosas por el estilo. Supongo que seguiré con ella, salvo mejor oferta la próxima temporada.

How I Met Your Mother – Octava temporada

Comenzó esta temporada con el enganche de que iba a haber una boda y de que Ted (Josh Radnor) iba a conocer a “la madre”. “La madre”, el mcguffin, la excusa para contarnos las peripecias de este grupo de amigos, que cuales peterpanes del siglo XXI  se niegan en redondo a crecer y madurar, se iba a hacer real. Lo cual nunca hemos sabido si era algo bueno o malo. Mi balance es que no era necesario, y que quizá ha condicionado demasiado ese final, y mientras tanto… pues una de las temporadas más desnortadas y más flojas de la serie. Sigue siendo divertida, pero no es lo de antaño. Parece que la novena será la última temporada. Quizá le ha sobrado una. Esperemos que cierren la serie con dignidad.

Por cierto, todavía no se ha celebrado la boda, y Ted no ha conocido a “la madre”. Aunque los demás, sí. La del paraguas amarillo, digo.

Aeródromo de Monflorite

Os dejo con una fotografía de los veleros (aviones de vuelo sin motor) del aeródromo de Monflorite; la historia de esta fotografía, y otras del mismo carrete, os la cuento mañana. Que tiene su curiosidad.

[Televisión] Cosas de series; esos americanos, esas jovencitas inglesas y Patrick Jane

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Se me caen las series de cartelera. Definitivamente Da Vinci’s Demons me parece una propuesta muy espectacular de aspecto pero muy vacía de contenido. Muy floja en este aspecto, y paso de ella. Lo sospechaba desde el primer episodio. Continuum es una serie cuya primera temporada vi completa a la segunda oportunidad que le di. Y me pareció entretenida,… pero en esta segunda temporada no ha conseguido reengancharme. Así que fuera también.

Me he enganchado a dos series que a priori me habían pasado desapercibidas. Como consecuencia de mi participación en una reunión científica, cosas de profesionales sanitarios, conocí la serie Monday Mornings. La serie se llama así porque en cierto hospital ficticio norteamericano, y en el entorno de un servicio de neurocirugía, cada lunes por la mañana se celebran las m&m’s. Que no son unas pastillas de chocolate recubiertas de caramelo sino las morbidity and mortality conferences. Esto son sesiones clínicas en las que mediante revisiones entre pares se ponen a discusión las actuaciones de un servicio médico que hayan podido producir un aumento de las complicaciones o de la mortalidad de los pacientes. Su objetivo es disminuir estas; y nunca tienen un objetivo punitivo, sino de aprendizaje. En la realidad. En la serie, llega uno y es como un inquisidor de todos los demás, y además sí que castigan de vez en cuando. Me parece excesivamente melodramática y efectista, y no muy bien interpretada, pero algunas de las cuestiones relacionadas con la ética de la atención sanitaria me han parecido interesantes y la estoy siguiendo. Esta serie ha entrado en cartelera por “deformación profesional”.

También me recomendaron y me ha interesado Rectify. Un preso que se ha pegado años en el corredor de la muerte, ante una nueva prueba es liberado, y el juicio declarado nulo. Dos problemas, el primero es la reinserción en la sociedad por un lado, difícil, y más difícil todavía por el segundo problema. Puede volver a ser juzgado y condenado. Me ha parecido que está bastante bien. Y me gustan las interpretaciones. A por ella. Además es de temporada  cortita.

Y hay una serie de finales. Pero antes un comentario sobre series en curso. Doctor Who, en su reanudación, me estaba pareciendo entretenido, pero lejos del nivel de otros momentos. Pero su último episodio ha estado realmente bien. A ver si se anima la cosa. Venga hombre, que el mundo de la ciencia ficción en la tele está muy flojo. Estoy a punto de abandonar también un estreno de esta temporada, Defiance. Le estoy dando la oportunidad de desarrollar algunas tramas que podrían ser interesante. Y en segundo lugar, notable giro en Mad Men con un careto impagable el que se le queda a Peggy Olson (Elisabeth Moss) al final del pasado episodio. No lo destriparé.

En las calles de Florencia

Al despedirme del peculiar Leonardo de Da Vinci’s Demons, me despido también de pasear por las calles de la Florencia renacentista; como me despedí hace unos años de una lluviosa Florencia actual.

Final de temporada para The Americans. Para mí el mejor y más interesante estreno que se ha producido después de navidad, con una apasionante historia que mezcla las historias de espías con los conflictos de la relación de familia y de pareja. Aunque sean “parejas” y “familias” tan especiales como las de los agentes durmientes de la KGB en el Washington de principio de los años ochenta. Buenísimas interpretaciones de todos los que salen. Todos. Excelentes historias cada capítulo. Total ausencia de maniqueísmo. Aquí nadie es bueno ni es malo. Todos tienen momentos de miserias. Y no faltan las dobleces y los engaños por parte de nadie. Y si alguien va a pensar que los más “malos” son los espías soviéticos,… no me atrevería yo a tanto. Esto no tiene que ver con política. Tiene que ver con otras cosas de lo que es el ser humano. Ya tengo ganas de la segunda temporada.

En alguna ocasión he estado a punto de abandonar a Patrick Jane (Simon Baker) en The Mentalist, y sus sosos compañeros del ficticio CBI californiano. Entre otras de cara a esta última temporada. Pero las ganas de saber más de Lorelei (Emmanuelle Chriqui), personaje femenino muy atractivo desde todos los sentidos que apareció al final de la temporada anterior, me hizo retomar esta última, y no me arrepiento. Creo que ha sido una de las más interesantes. Entretenimiento y misterios cada vez más oscuros. Sólo lamento que no volveremos a ver a Lorelei que ha salido menos de lo esperado, pero en los episodios mejores de la temporada, probablemente. Por cierto, se empieza a percibir cierta tensión sexual no resuelta entre sus dos protagonistas.

Finalmente, me he merendado una miniserie británica de tres episodios, Ice Cream Girls, que no ha estado mal. Sin ser nada del otro mundo. Dos mujeres se reencuentran después de 17 años en su pueblo natal. Después de ser juzgadas en su adolescencia por asesinato de uno de sus profesores, que había mantenido relaciones con una de ellas, esta fue absuelta y cambió de ciudad y de vida y la otra condenada y ha pasado buena parte de su vida en la cárcel. Las tensiones no tardan en aparecer. Lo dicho no está mal, aunque podrían haberle sacado un poco más de miga y tensión. Y las interpretaciones no han estado al nivel de otras producciones británicas.

Bueno, a esperar estas semanas en las que llegarán muchos fines de temporada.

Kinsale

Aunque ambientada en una ciudad costera inglesa, parece que las historia de las “chicas de los helados” está rodada en una ciudad costera irlandesa. Como Kinsale, tal vez, por donde pasé hace unos años.