[Televisión] Cosas de series; “trans” californianos y asesinos en serie norirlandeses

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Ando un poco caótico estos días. Por algún motivo que desconozco, mi ordenador de sobremesa no se conecta correctamente a la red de mi casa. Ni por WiFi ni por PLC. Este es el modo adecuado en su lugar de otoño-invierno-primavera, porque a la distancia que se encuentra del emisor puede haber bajadas de rendimiento en la conexión inalámbrica. Pero algo va mal, no sé qué, y van mal las dos. El caso es que el resto de los chismes, el portátil que estoy usando ahora, la tableta y el teléfono, se conectan sin problemas con la red inalámbrica.

Bueno… voy con las últimas series que me he merendado. Salvo unas poquitas series, de las de temporada larga, que veo por episodios los fines de semana, las de temporada corta las veo seguidas a lo largo de varios días entre semana. Por cierto, que con uno de mis guilty pleasures confesos, Pretty Little Liars, me he puesto al día. Ya sólo me esperar los últimos 10 episodios para saber quién es el enésimo “A”. Siguen siendo una coña estas chicas y estos guionistas. Interpretaciones entre flojas y ridículas, especialmente gracias a los entre flojos, repetitivos y ridículos guiones, que a pesar de todo no he podido dejar de ver… Guilty pleasures.

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Mis problemas con internet están afectando a mi tumblelog de viajes (enlaces al final); en los últimos días, no obstante, han aparecido rincones de la isla de Capri en Italia (en esta foto), o del Zugspitzbahn en Garmisch-Partenkirchen, Alemania (en la cabecera).

Pero vamos con cosas más serias. Hemos tenido la oportunidad de ver la tercera temporada de Transparent. El otro día tuve que explicar a unas amistades mías el juego de palabras del título, muy difícilmente traducible al castellano. Transparent = Transparente. Trans-parent = progenitor “trans”. Por si a alguien le quedaban dudas. Porque a estas alturas, quienes se hayan interesado por la serie sabrán, es algo que se desvela en el capítulo inicial, que el padre familia (Jeffrey Tambor) de los Pfefferman, familia judía establecida en California, decide a sus sesenta y muchos años que va a salir del armario para confesar, no que es gay, sino que se siente mujer. Maura. A partir de ahí, con varios miembros de la familia con una sexualidad diferente de la heterosexual “estándar” (obsérvense las comillas), nos encontramos con esta comedia dramática, o drama con momento de relax cómico, que acompaña a todos y cada uno de ellos en sus alegrías y frecuentes traspiés. Y también los de aquellos que se cruzan con ellos. Especialmente disfrutables los episodios en los que nos trasladan al pasado. Y final inmenso para la madre de familia, Shelly (Judith Light), que se marca un número musical lleno de intensidad y excelente puesta en escena. Como las anteriores temporadas, muy recomendable.

O el Pont des Arts en París, Francia.

Y el siguiente comentario es para la tercera temporada de The Fall, esa magistralmente desarrollada caída (fall) en las sombras de Paul Spector (Jamie Dornan), la superintendente Stella Gibson (Gillian Anderson) y todos los demás que los han acompañado en esta aventura de persecución de un asesino en serie con tintes sexuales en Belfast. En realidad, la persecución del asesino terminó en la segunda temporada, pero la tercera ha tenido un arco argumental derivado lleno de sutileza, de momentos de grandeza interpretativa y de tensión. Poca acción, alguna ha habido, muchos momentos de diálogo, interrogatorios intensísimos, duelos de miradas, juegos de gato y ratón, como en toda la serie, en los que nunca sabemos quién es el gato y quién es el ratón… y lo peor del género humano asomando en cada paso con el que nos adentramos en la historia de estos personajes. Que Gillian Anderson es una excelente actriz ya se sabía, a pesar de la tonta serie de los marcianos. La gran sorpresa es Dornan, que tiene en su carrera como actor varias tontadas notables, muy grises algunas, pero de matiz, que no sombra (shade no shadow), gris mediocre. En esta serie está superior. Esperemos que en un futuro haga mejores elecciones en su trabajo, porque parece muy capaz. No está formalmente cerrada. Existe la posibilidad de futuros nuevos arcos argumentales totalmente distintos y renovados a partir del personaje de la superintendente de policía Gibson.

O uno de los tranvías típicos de Varsovia, Polonia.

De viaje con Carlos (cuadernos de viajero)

De viaje con Carlos (tumblr)

Una foto de mis viajes al azar…

[Televisión] Cosas de series: se nos va por un tiempo lo mejor de la temporada hasta ahora

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En primer lugar, felices fiestas a todos. Espero que lo estéis pasando realmente bien. Ya advierto que no son mis fiestas favoritas. Ni de lejos. Y en los últimos años, menos. Sólo la presencia de algún pequeño por ahí de cinco años las hace llevaderas. Dichosa credulidad… está visto que son más felices aquellos que menos se preguntan sobre cómo es el mundo. Los que lo aceptan tal y como se lo cuentan, sin sentido crítico. Lo cual está muy bien cuando tienes cinco años… ¡pero a los cincuenta! En fin. Vamos a lo que toca. Que es jueves. La tele.

Pues sí. Hemos llegado al final de temporada de las que probablemente han sido las mejores series de la temporada de otoño e invierno. Por lo menos de las que yo tengo en cartelera y he seguido. Os comento.

Desde el Reino Unido, nos llega esta serie policíaca con asesino en serie que es The Fall, que si ya en su primera temporada nos dejó momentos buenísimos, en esta segunda ha rozado la excelencia total. Intensidad, introspección, desarrollo de caracteres, buena ligazón entre todas las tramas, temas desasosegantes, interpretaciones buenísimas. Absolutamente sobresalientes sus dos protagonistas Gillian AndersonJamie Dornan, a quienes los guionistas han sabido dotar de innumerables matices y de una evolución personal durante la acción. Pero no son los únicos, ya que están rodeados de un buen número de secundarios que dan un excelente soporte a la acción. Rodada en Belfast, dosifica como pocas el examen psicológico y social del entorno y los personajes, y el justo grado de acción, siempre creíble y proporcionada. Aquí no hay fuegos artificiales. La serie se planeo para doce episodios, que ya sean cumplido, más o menos. Creo que en realidad, entre las dos temporadas han sido once.  En cualquier caso, el final nos da pie a una posible continuación que no me importaría ver, aunque el caso esté resuelto. La verdad es que lo que menos importaba era la resolución del caso, ya que siempre hemos sabido quien era quien.

Los motivos navideños de este año los encuentro en una escapada que hice el año pasado a Barcelona en diciembre (En el Born).

Los motivos navideños de este año los encuentro en una escapada que hice el año pasado a Barcelona en diciembre (En el Born).

Cuando Homeland alcanzó tamañas las cotas de éxito y aplauso de audiencia y crítica en su primera temporada, se lo puso muy difícil a sus guionistas para sus eventuales continuaciones. Ciertamente, la segunda y tercera temporadas que cerraban el ciclo en torno a Brody tuvieron momentos de irregularidad. Pero a mí no me ha dejado de gustar nunca. Lo único que no siempre brilló con la misma intensidad y paso de momentos sublimes a otros donde simplemente era entretenida. En esta cuarta temporada, de alguna forma se ha tenido que reinventar, encontrar su propio camino, independientemente de Brody, y ya con Carrie Mathison (Claire Danes) como protagonista absoluta, aunque comparta plató con excelentes secundarios. Lo cierto es que en la cuarta temporada nos hemos encontrado una trama más cercana a las tradicionales de espías británicas, con su grupo de espías, trabajando juntos, con sus disensiones, con sus lealtades dudosas, con sus meteduras de pata, con su más que probable topo, y con un resultado final más que incierto. No han faltado momentos de acción más a la americana. Pero contenidos y bien realizados. Y en el aspecto interpretativo Danes ha estado más contenida, más creíble, hemos tenido en Peter Quinn (Rupert Friend) un excelente segundo protagonista, y hemos contado con la siempre estimable presencia de Mandy Patinkin, siempre a buen nivel. Yo creo que ha encontrado su sitio y realmente he disfrutado de temporada. Y espero con ganas, qué pasa en la siguiente.

Supongo que hay muchos elementos que son muy universales en estas celebraciones; los adornos, las luces,... (Mercadillo de la plaza de la Catedral)

Supongo que hay muchos elementos que son muy universales en estas celebraciones; los adornos, las luces,… (Mercadillo de la plaza de la Catedral)

Una excepción al buen tono que vengo comentando hoy es la miniserie Ascension. Pensada como seis episodios de 40 minutos, al final han sido tres de 80 minutos. La idea de su productora era iniciar un fenómeno similar a Battlestar Galactica, siendo también una serie de presunta ciencia ficción. Lanzar una miniserie que enganchase al público, y si todo iba bien, luego lanza una serie con temporadas regulares. He de decir que esta historia alternativa en la que supuestamente los americanos lanzan un enorme cohete con cientos de personas hacia Proxima Centauri en los años 60, pero en la que nada es lo que parece, no ha acabado de engancharme. La calidad está varios enteros por debajo de Galactica, las tramas son muy banales, aunque tuviesen mucho potencial, y las interpretaciones, tamaño de los pechos de las chicas aparte, son menores. Pero parece que no ha disgustado al potencial público objetivo de esta producción y a lo mejor, o a lo peor, vuelve. Ya veremos que hago entonces. Si le dos alguna oportunidad, o no. Si Galactica fue para los aficionados de la ciencia ficción lo que Lost a los aficionados a los misterios sobrenaturales, parece que al igual que estos últimos, no hemos encontrado una serie que la sustituya en nuestros corazoncitos.

Y la música, que no falte la música (En los alrededores de la catedral).

Y la música, que no falte la música (En los alrededores de la catedral).

Finalmente, uno de los mejores estrenos de la temporada, sino el mejor, ha llegado a su final de temporada. Con todo abierto para el desarrollo de todo tipo de tramas en un futuro. The Affair nos cuenta la historia de una aventura entre un hombre, padre de familia, de Nueva York, que veranea en Montauk, en el extremo de Long Island con su familia política, y una mujer local, una esposa relativamente joven que ha perdido a su único hijo en un tremendo accidente. Este adulterio de verano tendrá consecuencias importantes en sus vidas y en las de quienes los rodean. Cada capítulo está contado desde dos puntos de vista distintos, el de Noah (Dominic West) y el de Alison (Ruth Wilson), los dos protagonistas de esta aventura. No nos cuentan exactamente lo mismo, ya que no siempre están juntos, y desde su punto de vista también vemos lo que sucede cuando están con otras personas. Con Helen (Maura Tierney), la mujer de Noah, con Cole (Joshua Jackson), el marido de Alison, o con los hijos y otros familiares y amigos o vecinos de todos ellos. La gracia es que los momentos comunes no siempre son contados de la misma forma. Y la intriga viene de que son contados a unos detectives de la policía que están investigando una muerte. Y cuándo esta muerte comienza a tomar importancia, llegamos al parcialmente sorprendente final de temporada. Uno de los principales atractivos de la serie, aparte de la originalidad del guion, son las excelentes interpretaciones. De todos en general, pero de las féminas en general. Reconozco que yo siento debilidad por Wilson por distintos trabajos, y por Tierney, mayormente por su personaje en E.R. (Urgencias). Pero la verdad es que son las que mejor están. La que más se luce es la primera, como protagonista. Pero Tierney tiene algunos momentos espléndidos.

Y con esto llego al final de esta entrada del día de Navidad. Probablemente, el próximo jueves vendrá el comentario de los especiales navideños de las series británica. Que hay cuatro o cinco este año. Lo dicho al principio, que las navidades os sean leves y lo paséis bien.

Y la comida... mucha comida,... espero que no os empachen las fiestas (Mercado de la Boquería).

Y la comida… mucha comida,… espero que no os empachen las fiestas (Mercado de la Boquería).

[Televisión] Cosas de series; miniserie que hay que ver, Olive Kitteridge

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No hay mucho que comentar esta semana, pero sí que hay alguna cosa muy, muy interesante. El título de la entrada de este jueves ya lo dice todo. Pero vamos primero con lo más ligero.

Nos llega la noticia de que una de las series ligeras veraniegas, razonablemente agradables de ver, Perception, ha sido cancelada. Y eso que terminó con cliffhanger incluido. Bueno. No sería el no va más televisivo. Pero entretenía un rato, y los personajes eran simpáticos. Me da un poquito de pena, pero qué se le va a hacer.

Parece que Selfie ha sido borrada de la existencia. Karen Gillan no ha triunfado en su aventura americana. Lo cierto es que la serie, sin ser tan mala como pareció en un momento dado, tampoco pasaba de cierta mediocridad. Es posible que les quede por ahí algún episodio que emitan de vez en cuando. Como está sucediendo con Forever, un procedimental del estilo de Perception, y que sí me entretiene bastante.

Ambiente otoñal, para una entrada en el que el personaje más destacado es una mujer en el otoño de su vida.

Ambiente otoñal, para una entrada en el que el personaje más destacado es una mujer en el otoño de su vida.

Tenemos una novedad, State of Affairs. Sus productores son los de Grey’s Anatomy, y la protagonista es Katherine Heigl que también salió de aquel culebrón médico. Esto nos da una idea de por donde pueden ir el tono. Pero eso sí, esta chica ahora protagoniza a una analista de la CIA, relacionada a nivel personal con la presidenta de los EE.UU. Veremos lo que sale, pero puede ser como un híbrido entre Homeland y un drama de high school. De momento la mantengo en cartelera, aunque puede convertirse en uno de mis guilty pleasures. Porque sus guiones, sus diálogos y sus interpretaciones hacen aguas por todas partes, y sin embargo en ningún momento me he planteado no ver el segundo episodio. Por lo menos la Heigl sigue estando de toma pan y moja. Buena actriz nunca lo ha sido, y a estas alturas es difícil que aprenda… pero…

A vuelto The Fall. Ese duelo irlandés entre un asesino en serie de mujeres morenas y guapas y una policía un poco de vuelta de todo. Reconozco que hace tanto tiempo de la primera temporada que no recuerdo mucho por dónde íbamos. Pero las interpretaciones de Jamie DornanGillian Anderson son tan estupendas que ya sólo por eso merece la pena. Y además es desasosegante con ganas.

Hojas de tonos ocres sobre las remansadas aguas de los ríos y canales.

Hojas de tonos ocres sobre las remansadas aguas de los ríos y canales.

Y finalmente mi recomendación absoluta de esta semana. Se trata de Olive Kitteridge, una miniserie de cuatro episodios en el que recorreremos la vida durante 25 años de una mujer de mediana edad, Olive (Frances McDormand), profesora de instituto en algún lugar perdido en el norte de Nueva Inglaterra, de muy difícil carácter, y sus relaciones con su familia, especialmente su marido Henry (Richard Jenkins). Adaptación de la novela del mismo título de Elizabeth Strout, que tiene una estructura similar de historias cortas interrelacionadas pero con discontinuidades entre ellas, con lapsos de tiempo entre las mismas. Por lo tanto, si Olive es de mediana edad en el primer episodio, es ya prácticamente una anciana en el último. Recital interpretativo por todo lo alto de McDormand, no es que no supiéramos de sus cualidades, perfectamente acompañada por un reparto en estado de gracia. A no perdérsela.

Una historia de cuando la vida empieza a ponerse cuesta arriba y el tiempo empieza a correr rápidamente cuesta abajo.

Una historia de cuando la vida empieza a ponerse cuesta arriba y el tiempo empieza a correr rápidamente cuesta abajo.

[Televisión] Cosas de series; The Fall, una banda de jazz en problemas, y alguna cosa más

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Pocas novedades en estas semanas que nos acerca al verano. Al tórrido verano del valle del EbroWinter is coming, dicen con terror en Westeros, recordando la entrada de ayer, también televisiva. Con similar pavor decimos por aquí, Ya está aquí el verano, ya está la calor. Pero no nos despistemos. Pocas novedades decía. Hace unos días comenzó Graceland una de policías encubiertos en las playas surferas del sur de California. Las únicas expectativas son que la acción sea divertida y las chicas guapas. Ya veremos. También empecé a ver una especie de mujeres desesperadas, versión criadas mejicanas en casas pijas californianas, pero no pasé de los primeros 15 minutos. Por si a alguien le puede interesar, se llama Devious Maids.

Llegó a su fin la corta segunda temporada de Men at Worksitcom sin mayor trascendencia sobre cuatro compañeros de trabajo en una revista, que intentan ligar con más o menos éxito, que se plantean cuestiones sobre la amistad y el compañerismo, y que en general es olvidable pero entretiene en una época con pocos productos razonables en el campo de la comedia de corta duración. Pase.

Pasarela en Casablanca

En los dos últimos años he puesto varias de mis viejas cámaras para película tradicional en marcha de nuevo. En principio, las más clásicas. Pero hubiera sido de desagradecido no haber puesto en marcha la Canon EOS 100, que tanto usé en su momento. Un carrete de Kodak Portra 400, y un par de paseos por el Canal Imperial de Aragón. Uno bajo el sol con el moderno EF 40/2,8 STM, y otro bajo la amenaza de la lluvia con el viejo EF 50/1,8 de primera generacion.

Y ahora vamos con dos temas de mayor enjundia.

En primer lugar, he rescatado una miniserie británica, Dancing on the Edge, de cinco capítulos y un epílogo. El primero y el quinto de hora y media de duración, los restantes y el epílogo de una hora. Nos cuenta esta miniserie la historia de Louis Lester (Chiwetel Ejiofor) y su banda de swing en el Londres de principios de los años 30 del siglo XX. Con el apoyo del periodista Stanley Mitchell (Matthew Goode) que los presentará a la aristocracia más snob, conseguirán cierto éxito, hasta que un crimen en el que morirá su cantante solista principal, Jessie (Angel Coulby), les complicará la vida, especialmente cuando las sospechas empiecen a recaer en Louis.

Reloj de Sol

En una de las series que comento hoy, uno de los personajes, Sarah, interpretado por Janet Montgomery, hace de fotógrafa a principios de los años 30. Y la vemos pasearse con una Leica III.

Esta serie, a priori, tenía muy buena pinta, por la buena ambientación de las series británicas de época y por su llamativo reparto de gentes tanto del cine americano como de la televisión británico. Además de los mencionados, John GoodmanJacqueline BissetJenna Coleman (la actual compañera del Doctor), Joanna Vanderham (protagonista también de otra serie de época cuya primera temporada vimos haces unos meses), y otros, dan crédito de las pretensiones  de la serie. Sin embargo, se ha quedado simplemente en bien hecha y entretenida, pero con un poquito de falta de garra. No obstante, se deja ver con agrado, especialmente a los aficionados de los dramas de época.

Viejas maderas

Grave error, puesto que la acción comienza en 1932, y el modelo III de Leica no apareció hasta un año más tarde. Pero la luce muy bien.

El plato fuerte de la semana ha sido el capítulo final de la primera temporada de The Fall, serie de la BBC realizada en el norte de Irlanda, en Belfast, y que plantea el enfrentamiento entre un asesino en serie de mujeres jóvenes independientes y atractivas, a quien conocemos desde el principio, Paul Spector (Jamie Dornan), y una inspectora de la policía inglesa que ha acudido para apoyar a la policía norirlandesa en el caso, la extraña y excéntrica Stella Gibson (Gillian Anderson). Hay más tramas paralelas, basadas en la viciada y dividida sociedad de Belfast. Es una serie intensa, donde las interpretaciones y las complejidades de los personajes dominan sobre la acción propiamente dicha. No es al fin y al cabo una serie de crímenes y misterios; el espectador sabe todo lo que tiene que saber. De lo que se trata es de sufrir con los caracteres las propias contradicciones de su propia condición. Está bastante bien. Aunque no apta para espectadores con tendencia a distraerse. Hay que mantenerse concentrado.

El roble del Canal

También es llamativa la extrema nitidez de las copias que obtiene, que no se corresponde con el aspecto de las copias de aquella época. No es que el Elmar 50/3,5 sea malo,… es que el conjunto de películas de la época, pequeño formato, y objetivo no permitía ese aspecto a las copias. Demasiado pulida la ambientación de la serie.

Cabezo cortado

Para colmo, en un momento le regalan una Contax I, con la que le dicen que podrá hacer fotos en cualquier circunstancia porque es “más rápida”. Ciertamente, el obturador de la Contax llegaba a 1/1000 seg, mientras que las Leicas de la época se quedaban en 1/500 seg. Pero eso no significa que con las películas de entonces de uno 10 ISO de sensibilidad, y con teleobjetivos que como mucho abrían a f/4,5, pudiera hacer fotos en los oscuros pasillos de las áreas del servicio de un viejo hotel. Pero bueno, esto son quisquillas de un aficionado a la fotografía un poco petardo.

[Televisión] Cosas de series: finales vengativos, médicos, y de múltiples adolescentes treintañeros

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Estamos en plena semana de finales de temporada. O series completas. Sólo tengo una novedad que me haya dado tiempo a ver, y es una miniserie británica protagonizada por la interesante Hayley Atwell. Se titula Life of Crime, y no tiene mala pinta. Son tres capítulos. Supongo que la veré completa. Y más de crímenes británicos, con crímenes en serie de mujeres morenas guapas en Irlanda del Norte, esta vez protagonizada por Gillian AndersonThe Fall. Todavía tiene mejor pinta, aunque empieza a estar un poco manido ya el género del “¿quién mató a…?”. Bueno, en el caso de la segunda, ya sabemos “quién mató a…”

Pero vamos con los finales de temporada. En algún caso, final definitivo por cancelación de la serie.

Revenge – Segunda temporada

Este es uno de mis guilty pleasures, culebronazo de gente guapa y rica, más retorcidos que la cuerda de amarrar al Titanic. Totalmente traicioneros, tres cosas son importantes. Quién va a ser el siguiente en caer, cuándo vamos a tener otro encuentro con miradas asesinas entre las dos protagonistas, Victoria (Madeleine Stowe)Emily/Amanda (Emily VanCamp), y cuando le van a colocar a estar última otro de esos vertiginosos escotes venga a cuento o no.

Uno les pide a estas series lo que les pide. Entretenimiento, situaciones increíbles, gente guapa, glamour, y alguna risa ante el exceso de drama, tragedia y traición. Pero así como la primera temporada consiguió mantener un equilibrio entre el ritmo inicial de la venganza de Amanda y las posteriores complicaciones que mostraron que no todo iba a ser tan fácil como parecía, esta segunda temporada ha sido algo distinto. Desconcertante. Durante la primera mitad de la temporada se dedicaron a quemar trama a velocidades superlumínicas. En todos los episodios pasaba algo tremendo, algo que tu pensabas que duraría buena parte de la temporada, sino toda entera. Y ese es un ritmo difícil de mantener durante 22 episodios. He empezado a notar signos de agotamiento. Ya no me divierte tanto. Veremos lo que pasa en la tercera temporada.  Especialmente ahora que claramente lo que era un triángulo puede convertirse en un cuadrángulo. Esta Amanda es insaciable a la hora de abarcar hombres… Si conmigo tendría bastante… Aiggggg… Que escotes… ;-)

Monday Mornings – Primera temporada (y última)

Ya comenté hace poco porqué me enganché a esta serie. Cosas “profesionales”. Lo cierto es que no le dedicaré mucho tiempo. Aparte del interés de la ética de algunos de los casos médicos, especialmente al principio de la serie, creo que este drama médico ha pecado de melodramático, de efectista, y de irregularmente interpretado. Creo que en estos momentos este tipo de dramas están superados, y salvo que aporten algo especial o de calidad, no tienen interés. Y de hecho, no ha sido renovado. Así que la cosa termina con los diez episodios de su primera y única temporada.

New Girl – Segunda temporada

Aunque con algún momento divertido que otro, siempre he reconocido que el principal atractivo de de esta sitcom es el encanto de su actriz protagonista, Zooey Deschanel, que no de su personaje, que puede llegar a ser muy cargante. La que merece un monumento por guapa y estilosa es su amiga Cece (Hannah Simone) esta sí que es constantemente interesante. El resto, lo de siempre, tíos tontos que meten la pata constantemente y chascarrillos más o menos previsibles pero que entretienen. Podría prescindir de ella. Pero es de las típicas comedias, con episodios de poco más de 20 minutos, que te sirven para rellenar un rato muerto, mientras comes o cosas por el estilo. Supongo que seguiré con ella, salvo mejor oferta la próxima temporada.

How I Met Your Mother – Octava temporada

Comenzó esta temporada con el enganche de que iba a haber una boda y de que Ted (Josh Radnor) iba a conocer a “la madre”. “La madre”, el mcguffin, la excusa para contarnos las peripecias de este grupo de amigos, que cuales peterpanes del siglo XXI  se niegan en redondo a crecer y madurar, se iba a hacer real. Lo cual nunca hemos sabido si era algo bueno o malo. Mi balance es que no era necesario, y que quizá ha condicionado demasiado ese final, y mientras tanto… pues una de las temporadas más desnortadas y más flojas de la serie. Sigue siendo divertida, pero no es lo de antaño. Parece que la novena será la última temporada. Quizá le ha sobrado una. Esperemos que cierren la serie con dignidad.

Por cierto, todavía no se ha celebrado la boda, y Ted no ha conocido a “la madre”. Aunque los demás, sí. La del paraguas amarillo, digo.

Aeródromo de Monflorite

Os dejo con una fotografía de los veleros (aviones de vuelo sin motor) del aeródromo de Monflorite; la historia de esta fotografía, y otras del mismo carrete, os la cuento mañana. Que tiene su curiosidad.