[Televisión] Cosas de series (y rugby): una serie española y adiós al Daniel Pierce y la agente especial Moretti

Deporte, Televisión

Llevo un par de semanas sumido en el caos televisivo, por lo que lo mismo tengo vistos ya episodios de ayer o de antes de ayer, que me faltan por ver otros de hace 10 diez días. En cualquier caso, hoy hay alguna novedad y un par de despedidas, una de ellas definitiva a la que dedicaré un poquito más de extensión.

La semana pasada llegó Powers, pretendiendo dar un giro de tuerca más al asunto de los superhérores con poderes especiales. La verdad es que no me convenció gran cosa y no le voy a dedicar más tiempo. Pero supongo que puede tener su público, bajo la perspectiva de unos “superhéroes” con debilidades tan humanas como el resto de los aburridos bípedos presuntamente pensantes.

También hemos podido ver el comienzo de The Royals, o cómo ven los americanos a las monarquía británica, aunque sea a través de una ficticia familia real, que pretende partir de la idea de un Hamlet moderno. No parece gran cosa, aunque tiene algunos números para convertirse en guilty pleasure. Ya sabéis, esas series que ves aunque sabes que son malas, pero te tienen enganchado aunque sea por un tiempo. No digo que esto me haya pasado ya, pero… Si siguen los derroteros de la obra de Shakespeare, se han equivocado de muerto, o están a punto de matar a uno de los personajes principales de la serie… Y si no es que se van a tomar muchas más libertades de las que me pensaba.

Después de la meritoria victoria de Gales, será el país que visitemos hoy, empezando por el castillo de Cardiff, con vistas al estado del Millenium de la capital galesa.

Después de la meritoria victoria de Gales, será el país que visitemos hoy, empezando por el castillo de Cardiff, con vistas al estado del Millenium de la capital galesa.

La novedad más notable es que he incluido una serie española en mi cartelera. Imagino que veré la primera temporada completa. Son sólo ocho episodios y ya he visto tres. Es El ministerio del tiempo. Se supone que el secreto más guardado del gobierno español a través de la historia es que hay una organización gubernamental capaz de aprovechar una red de puertas en los territorios de España que comunican con las distintas épocas de nuestra historia. El primer episodio me pareció una mezcla de Men in Black pero con viajeros en el tiempo en vez de marcianos, y la idea de Asimov en la excelente El fin de la eternidad, de un lugar fuera del tiempo que permite viajar entre distintas épocas. Con respecto a la primera, aunque meten puyas humorísticas aquí y allí, a mí no consiguen arrancarme casi ni una sonrisa, y son demasiado obvias. Con respecto a la segunda,… aquello era ciencia ficción, y esta serie, aunque hay quien le ha puesto este calificativo, no. Es pura fantasía. La cosa es que las bases de la serie tienen posibilidades, que hasta ahora han aprovechado a medias. Desde luego, a los guionistas les falta la sutileza, el ingenio y la reflexión que necesitan las tramas sobre viajes en el tiempo; pero ofrece terreno a una serie de aventuras que puede ser entretenida. El reparto es razonable, lo que es mucho para un medio, las series de ficción españolas, que suelen pinchar mucho en la calidad interpretativa. No soy tan entusiasta como algunos medios que me animaron a verla; no es tan buena ni de lejos. Pero le daremos una oportunidad.

El pasado fin de semana nos despedimos de la tercera temporada de Banshee. Sin misterios ni sorpresas. La base tradicional de esta serie es el sexo y la violencia. En el principio de esta temporada hubo algo de lo primero, pero lo cierto es que se ha convertido en la temporada en que la violencia ha sido más notable, y más predominante. Con momentos buenos y momentos un poco excesivos; es de las que ponen a prueba la suspensión temporal de la incredulidad en el espectador con más dureza. También se ha llevado por delante varios personajes importantes en la serie, que aparentemente seguirá al año que viene pero con cambios. En fin, una serie que no engaña, que tiene sus limitaciones y sus virtudes, pero que está bien hecha y bien interpretada. Pero no es para todos los públicos.

También podemos pasear por la accidentada y bonita costa de Pembrokeshire.

También podemos pasear por la accidentada y bonita costa de Pembrokeshire.

Y por último, despedimos para siempre Perception. Las aventuras del profesor neuropsiquiatra Daniel Pierce (Eric McCormack), el mismo esquizofrénico, como consultor del FBI, yendo de la mano en los casos de la animosa agente especial Kate Moretti (Rachael Leigh Cook) nos han ofrecido durante tres años fundamentalmente entretenimiento. Sin mucho más que rascar. Pero lo ha hecho con solvencia. Normalmente, en los inicios y finales de temporada poco más comentario he hecho. Era todo lo que había. Pero no habían dejado de introducir una trama transversal en los episodios de la serie, y había curiosidad por ver cómo se resolvía. Desde el principio de la serie, entre ambos protagonistas se planteo una situación de tensión sexual no resuelta, en los que los sentimientos de Pierce hacia Moretti eran más claros, mientras que los de esta hacia el profesor han sido planteados siempre de forma más ambigua. Además estaba el segundo cateto que le hacía la corte a la hipotenusa en lo que se convirtió en el clásico triángulo amoroso. El ex de la chica, del que se divorció porque la engañó con su mejor amiga. Quizá aquí haya estado el pinchazo de la serie. El fiscal Donnie Ryan () siempre ha sido un personaje que caía regular, a pesar de que lo hayan dignificado con el tiempo. Por lo tanto… había finales que eran poco digeribles y lógicos en la serie. No diré por cual han optado, por si la véis. Los dos capítulos finales, que resuelven el asunto, no me han gustado. Me parecen que fuerzan una serie de situaciones, y son contradictorios con la ética de hierro que Moretti ha mostrado a lo largo de toda la serie. Me ha resultado insatisfactorio. Pero el conjunto de la serie es entretenido, oye. Si alguien quiere pasar el rato sin más pretensiones,…

O disfrutar del brumoso paisaje en los antiguos embalses de Ellan Valley.

O disfrutar del brumoso paisaje en los antiguos embalses de Ellan Valley.

En esta larga entrada de esta semana, sólo me queda hablar de la penúltima jornada del Seis Naciones 2015, donde me vi el partido más trascendente de la jornada, el que enfrentaba en Cardiff a Gales con Irlanda. Si ganaban estos últimos, prácticamente se hacían con el título a falta de un partido en el que serían favoritos. Pero si ganaba Gales, todo se decidiría en la última jornada, donde los dos equipos celtas, empatados a puntos con los ingleses, tienen cruces fáciles, mientras que estos últimos tienen que enfrentarse con una Francia, venida a menos, pero más complicada. El caso es que Irlanda no entró centrada en el partido, y se dejó encajar en poco rato una serie de puntos entre palos que luego se le hicieron imposibles de remontar, incluso si durante la mayor parte del encuentro mostrase ser un equipo superior. Pero los galeses defendieron de maravilla, salvaron la peor crisis del partido en la mitad del segundo tiempo, y consiguieron aprovechar la ventaja inicial que consiguieron.

Si los tres equipos empatados a puntos ganan en la última jornada, algo probable, la cosa se resolverá por la diferencia de tantos a favor y en contra, donde de momento lidera Inglaterra, pero con Irlanda pisándole los talones. Estos están obligados a arrollar a Escocia. Lo mismo que Gales contra Italia, especialmente si Inglaterra pinchase contra Francia. Porque Francia ha ido mejorando sus resultados conforme ha ido avanzando el torneo. Tarde para optar al título, pero puede dar un disgusto en Londres, aunque no sea más que forzando un marcado muy ajustado que permitiría un average ventajoso para alguno de los equipos celtas. Probablemente sólo vea uno de los partidos, y si he de elegir será el Inglaterra – Francia el domingo. Entonces sabremos qué tienen que hacer lo de la rosa para no perder el campeonato.

Y desde luego no podemos dejar de ascender al Monte Snowdon, bien sea caminando, bien en el tren de cremallera de vapor que nos dejará casi en la cima.

Y desde luego no podemos dejar de ascender al Monte Snowdon, bien sea caminando, bien en el tren de cremallera de vapor que nos dejará casi en la cima.

[Televisión] Cosas de series (y de rugby); a bofetadas, más espías y los británicos están que lo tiran

Televisión

Sinceramente, esta semana no he tenido mucho tiempo de ver tele, porque he estado realmente muy, muy, muy liado con las cosas del trabajo… un trabajo de “muerte” en concreto… Y paradójicamente ha habido muchas novedades. No he llegado a todas. Y encima no he podido a mi cita de los jueves a la hora de escribir esta entrada y llega con un día de retraso… qué agobio. A ver si me dedico el fin de semana a descansar, a ser posible alejado del mundanal ruido, y de paso me pongo al día con el retraso acumulado.

Esas novedades… como dijo Jack el Destripador, vayamos por partes…

En primer lugar los regreso de mitad de temporada. Dos procedimentales simpáticos que suelen dividir sus temporadas entre el verano y el final del invierno, Perception y Rizzoli & Isles, están de vuelta con sus segundas mitades. Ambas nos habían dejado con sendos cliffhangers que ya han quedado debidamente resueltos, y pueden seguir adelante con su misión habitual de entretener sin mucha pretensiones, pero como digo con simpatía.

Cogí con alguna semana de retraso una nueva serie de espías, Allegiance. Una premisa muy similar a la de The Americans, pero mas comercial, con menos profundidad,… definitivamente con menos calidad y verosimilitud. Corre grave riesgo de que no aguante mucho en mi nutrida cartelera actual. Lo que pasa es que su protagonista femenina, Hope Davis, es una actriz poco conocida pero que me gusta, y le daré alguna oportunidad más. Desde luego es de lo que más vale en la serie, que por otro lado flojea bastante. Y si ya comparamos con la que he mencionado al principio del párrafo,…

Interesante propuesta a priori… En una fiesta de cumpleaños familiar uno de los invitados suelta un bofetón al impertinente y mal educado niño de otros invitados… si a eso sumas una serie de tensiones latentes que vamos presenciando a lo largo de la fiesta, ya tenemos el drama servido tal y como se presenta en The Slap. Confieso que todavía no sé si me gustará, pero que la premisa de partida me ha parecido atractiva.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Ya que mi cartelera televisiva tiene fuerte sabor británico, nos iremos a tierras inglesas.

Y de tierras británicas nos han llegado un par de nuevas producciones a priori interesantes…

Por un lado, Indian Summers, con aire de superproducción, un poco a la Downton Abbey pero situando la acción en la India de finales del período colonial. Buenos intérpretes y una ambientación impresionante. Pero no me ha enganchado de inmediato como hizo el culebrón de los Crawley. Pero supongo que le daré alguna otra oportunidad.

Con un aire muy distinto nos llega la primera adaptación televisiva de una de las escasas novelas para adultos de J. K. Rowling. Siempre había tenido entendido que la novela era muy normalita, pero eso no quiere decir que la serie no pueda ser interesante. De hecho, el primer episodio me pareció que tenía cosas muy interesantes, aunque lo vi un poco cansadillo y no sé si me perdí entre tanto personaje. La serie lleva el mismo título que la novela, The Casual Vacancy. Eso sí, es muy muy muy británica, culturalmente hablando.

Todo esto me deja con una cartelera muy apretada, con series en stand-by que no he podido degustar, y probablemente con la necesidad de hacer limpieza, eliminando algunas. Como la semana que viene terminan tres temporadas, aguantaremos un poco a tomar decisiones.

Lo que sigue adelante es el torneo de las Seis Naciones de rugby, que como ya dije la semana pasada este año no seguiré exhaustivamente. Veré algún partido. Los más interesantes a priori. Y muy interesante fue el que enfrento a Irlanda y Francia en Dublín. El presente campeón, los quince del trébol, se tuvieron que emplear a fondo para sacar adelante el partido ante un equipo galo, que a falta de brillantez en el juego, le puso ganas y especialmente en la segunda parte pudo comprometer el resultado para los que jugaban en casa.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.

En concreto a Glastonbury, en Somerset, un lugar con mucho sabor mitológico, asociado al ciclo artúrico.

[Televisión] Cosas de series; miniserie que hay que ver, Olive Kitteridge

Televisión

No hay mucho que comentar esta semana, pero sí que hay alguna cosa muy, muy interesante. El título de la entrada de este jueves ya lo dice todo. Pero vamos primero con lo más ligero.

Nos llega la noticia de que una de las series ligeras veraniegas, razonablemente agradables de ver, Perception, ha sido cancelada. Y eso que terminó con cliffhanger incluido. Bueno. No sería el no va más televisivo. Pero entretenía un rato, y los personajes eran simpáticos. Me da un poquito de pena, pero qué se le va a hacer.

Parece que Selfie ha sido borrada de la existencia. Karen Gillan no ha triunfado en su aventura americana. Lo cierto es que la serie, sin ser tan mala como pareció en un momento dado, tampoco pasaba de cierta mediocridad. Es posible que les quede por ahí algún episodio que emitan de vez en cuando. Como está sucediendo con Forever, un procedimental del estilo de Perception, y que sí me entretiene bastante.

Ambiente otoñal, para una entrada en el que el personaje más destacado es una mujer en el otoño de su vida.

Ambiente otoñal, para una entrada en el que el personaje más destacado es una mujer en el otoño de su vida.

Tenemos una novedad, State of Affairs. Sus productores son los de Grey’s Anatomy, y la protagonista es Katherine Heigl que también salió de aquel culebrón médico. Esto nos da una idea de por donde pueden ir el tono. Pero eso sí, esta chica ahora protagoniza a una analista de la CIA, relacionada a nivel personal con la presidenta de los EE.UU. Veremos lo que sale, pero puede ser como un híbrido entre Homeland y un drama de high school. De momento la mantengo en cartelera, aunque puede convertirse en uno de mis guilty pleasures. Porque sus guiones, sus diálogos y sus interpretaciones hacen aguas por todas partes, y sin embargo en ningún momento me he planteado no ver el segundo episodio. Por lo menos la Heigl sigue estando de toma pan y moja. Buena actriz nunca lo ha sido, y a estas alturas es difícil que aprenda… pero…

A vuelto The Fall. Ese duelo irlandés entre un asesino en serie de mujeres morenas y guapas y una policía un poco de vuelta de todo. Reconozco que hace tanto tiempo de la primera temporada que no recuerdo mucho por dónde íbamos. Pero las interpretaciones de Jamie DornanGillian Anderson son tan estupendas que ya sólo por eso merece la pena. Y además es desasosegante con ganas.

Hojas de tonos ocres sobre las remansadas aguas de los ríos y canales.

Hojas de tonos ocres sobre las remansadas aguas de los ríos y canales.

Y finalmente mi recomendación absoluta de esta semana. Se trata de Olive Kitteridge, una miniserie de cuatro episodios en el que recorreremos la vida durante 25 años de una mujer de mediana edad, Olive (Frances McDormand), profesora de instituto en algún lugar perdido en el norte de Nueva Inglaterra, de muy difícil carácter, y sus relaciones con su familia, especialmente su marido Henry (Richard Jenkins). Adaptación de la novela del mismo título de Elizabeth Strout, que tiene una estructura similar de historias cortas interrelacionadas pero con discontinuidades entre ellas, con lapsos de tiempo entre las mismas. Por lo tanto, si Olive es de mediana edad en el primer episodio, es ya prácticamente una anciana en el último. Recital interpretativo por todo lo alto de McDormand, no es que no supiéramos de sus cualidades, perfectamente acompañada por un reparto en estado de gracia. A no perdérsela.

Una historia de cuando la vida empieza a ponerse cuesta arriba y el tiempo empieza a correr rápidamente cuesta abajo.

Una historia de cuando la vida empieza a ponerse cuesta arriba y el tiempo empieza a correr rápidamente cuesta abajo.

[Televisión] Cosas de series; a ver si esta vez no matan a Sean Bean…

Televisión

La próxima semana será más jugosa. Habrá algún final de temporada o de serie destacado y también habrá algún esperado retorno. Mientras, esta última semana ha sido más tranquila así que no me extenderé mucho.

Me apunté a ver las andanzas de Garfunkel & Oates, donde dos actrices de comedia, Kate MicucciRiki Lindhome, que formaron hace un tiempo un duo de música con toques folk y básicamente humorística o satírica, se han montado una serie con el mismo título que el duo y se interpretan a sí mismas. El primer episodio no estuvo mal, así que seguiré probando. No tengo muchas comedias de situación en cartelera, así que…

También hemos tenido la oportunidad de ver el primer episodio de Legends, sobre un agente que trabaja encubierto del FBI, interpretado por Sean Bean. Esperemos que no lo maten a las primeras de cambio,… otra vez. Creo que no, que esta vez  es el protagonista.

Namur y el Sambre

Además de Serbia en el frente oriental, Bélgica en el occidental fue una de las primeras naciones en recibir el embate de la guerra del 14-18. Namur, a orillas del Sambre, fue sitiada en agosto del 14 por el invasor alemán.

Perception ha llegado al final de su semitemporada de verano. Esta serie es de las que emite parte de la temporada en verano y parte después de navidad. Pues nada. Ha llegado al final de la parte veraniega. Es una de esas series que proporciona entretenimiento, intérpretes razonablemente competentes que resultan como conjunto y que se deja ver, sin levantar mayores emociones. Y sigue en la misma tónica. Final con tremendo cliffhanger que supongo que se resolverá en los cinco primeros minutos del siguiente episodio. Si llega.

Y de momento poco más. A poco que el tercer y último episodio de Our World War mantenga el tipo le dedicaré un especial a esta miniserie sobre la Primera Guerra Mundial, mientras que las enfermeras australianas y neozelandesas de la misma guerra se han desinflado bastante en su segundo episodio. Ya comentaré más adelante.

Dinant y el Mosa

También Dinant, no muy lejos, pero a orillas del Mosa, sufrió los embates de la guerra, produciéndose una masacre que sirvió a la Entente para satanizar a Alemania y agitar la propaganda contra los imperios centrales. Probablemente esta maniobra, la de atacar por Bélgica, era una de las pocas oportunidades de Alemania de ganar la guerra de forma rápida. Pero fue un catastrófico error de relaciones públicas, que le costó la entrada del Reino Unido en la guerra, y la definitiva etiqueta de ser “los malos” de esta guerra. Los agresores.

[Televisión] Cosas de series; se acaba un ciclo en Westeros, hay que abrir fronteras

Televisión

Hay un par de series que se han sumado a mi cartelera semanal, aunque no se han consolidado; una drama policial, Murder in the First, y un drama familiar, Chasing Life. Esta parece una versión más para todos los públicos de The Big C. Ya veremos. Han vuelto Rizzoli & Isles, lo cual está bien por la parte del entretenimiento, y Perception, de la cual podríamos decir algo parecido. Power ha aguantado en su segundo capítulo. No es una maravilla pero este drama mafioso con culos y tetas, se deja ver de momento. Y hay un par de cierres de temporada que comentaré la semana que viene. Porque hoy quiero dedicar la parte principal de esta sección semanal dedicada a la televisión a una de las mejores series en cartel, y probablemente una de las que marcará un hito en la historia de la televisión. Me refiero al final de la cuarta temporada de Game of Thrones.

Esta temporada la afrontaba con un hecho diferencial muy importante respecto a las anteriores. En el verano del año pasado me leí los libros hasta ahora publicados de esta monumental saga epicofantástica. Sabía lo que iba a pasar, por lo menos en los grandes hechos. Quedaba la duda de cómo lo íbamos a ver, y cómo se reajustaban las tramas para hacerlas adecuadas al medio televisivo. Afortunadamente, ya adelanto esta opinión, los guionistas de la serie, entre los que se encuentra el propio George R. R. Martin no son fieles al pie de la letra a las novelas.

Clonmacnoise

Si bien he identificado varias veces Winterfell y el norte con Escocia, es en Irlanda donde se ruedan buena parte de los escenarios de Westeros. Conjunto paleocristiano de Clonmacnoise.

Intentaré explicar mis impresiones sin desentrañar la trama de la serie. Si no lo consigo del todo, humildemente pido perdón. Si algo sabíamos los que habíamos leído los libros, es que el final del tercero de ellos, Tormenta de espadas, iba a certificar algo que había empezado a pasar con el primero de ellos, Juego de tronos. Es en la práctica el derrumbe formal del régimen que durante siglos ha imperado en Westeros (Poniente). Como en cualquier imperio, reino, estado, o lo que queráis de la realidad, un régimen puede venirse abajo por las tensiones internas y externas a las que se ve sometido. Existen tensiones separatistas de algunas porciones del estado, existen luchas internas por el poder, existen grupos de interés económicos y políticos, unos conocido y abiertos y otros ocultos. También existen tensiones externas. Hay amenazas de otros estados, de otros territorios, que ansían con hacerse con los recursos, o que compiten con el estado en crisis. Nada que en estos momentos no pudieramos analizar de cualquier país del mundo, de la Europa Occidental o aun de la Península Ibérica. Un estado en crisis que conduce al final de un régimen. Un régimen en el que ha habido tensiones siempre, pero que ha sido muy estable durante siglos.

Durante estas cuatro temporadas, hemos ido contemplando cómo se ha ido produciendo el desgaste interior debido a las luchas intestinas por el poder. Con los Stark, los Lannister y los Baratheon como principales núcleos de poder, en estos tres libros/cuatro temporadas, hemos contemplado cómo se han ido debilitando, cómo han perdido liderazgo, cómo empiezan a surgir nuevas opciones que quieren un nuevo statu quo. Y la misión de estos tres libros/cuatro temporadas ha sido certificar esta pendiente descendente, y esta suprema debilidad de los siete reinos de Westeros unidos bajo el liderazgo del trono de hierro. Y no hay más que hacer un repaso a la lista de bajas para comprobar que es así.

Capilla en el parque de la abadía de Kylemore

No se puede negar que los verdes prados y densos bosques de la verde Erin dan el pego. Capilla en el parque de la abadía de Kylemore.

Tenemos atisbos de lo que suponen las amenazas externas. Sabemos de Daenerys Targarien y sus avances y problemas al otro lado del mar. Sabemos que la amenaza de los salvajes al Muro no es la amenaza real, sino un síntoma de las auténticas amenazas de las que hemos empezado a atisbar cada vez más imágenes más preocupantes. Y aun quedan otros escenarios que visitar en un futuro.

Las tramas no avanzan todas a la misma velocidad. Algunas importantes en los libros están olvidadas como las Iron Islands. Los acontecimientos del norte se han resumido. La trama del joven Bran Stark está muy avanzada. Pero en general, se ha avanzado bien desde el punto de vista televisivo, y hay algo que todos tenemos que tener claro. Hemos llegado a un punto y aparte. A partir de la quinta temporada toca abrir el mundo, conocer nuevos personajes, y empezar a definir quienes han de ser los candidatos últimos a instaurar un nuevo régimen en Westeros.

Condado de Clare

Incluso alguno de los paisajes marinos de alguno de los últimos capítulos tenía sabor a este paisaje de la costa del condado de Clare.

Todo esto funciona casi como un reloj gracias a dos aspectos. El primero es los impecables guiones, que aunque no pueden ser perfectos siempre, dan un ritmo y una coherencia a la serie impresionante. La adecuada combinación de diálogos de los que no te puedes perder ni una coma, con escenas de acción es estupenda. La adaptación televisiva de las tramas literarias, un modelo. Debieran aprender quienes adapta las obras de Tolkien, produciendo tostones vistos, pero tostones al fin y al cabo. El segundo son los personajes y los intérpretes que los encarnan. Sin la identificación de los espectadores con estos, no se producirían los impactos emocionales de los que “disfrutamos” con tanto “dolor”. Hay irregularidades. Creo que uno de los mayores errores de casting que tiene la serie es Jon Snow (Kit Harington), cuya inexpresividad ha estado a punto de arruinar un par de momentos clave en esta temporada. Pero en general, el trabajo de los intérpretes es superlativo. La excepción que confirma la regla de que los actores y actrices televisivos son más flojos. No voy a entrar a detallar entre todos ellos, pero el 90% son plenamente disfrutables.

Para dentro de 9 o 10 meses, qué largo se nos hará, vendrá el gran desafío. ¿Seguirán sabiéndo adaptarse a las dificultades, a los cambios de tono de la obra literaria? Porque las cosas no pueden ser iguales. A partir de ahora la historia es distinta. Es menos espectacular. Es más íntima. Y quizá más complejo sorprender al espectador. Yo espero que lo consigan. Porque lo paso muy bien. Buen cine en pequeña pantalla. Del mejor.

Condado de Clare

Y podemos imaginar a secuaces de los Lannister o de los Bolton en cualquier de las torres de defensa próximas a los acantilados de Moher. ¿O no?

[Televisión] Cosas de series; series que van y vienen, despidiendo a las “chicas” hasta el año que viene

Televisión

En el lado de las bajas en la cartelera, ya suponía yo que Believe, esa serie sobre niña con superpoderes que hay que proteger de los ambiciosos que la ven como un arma, no aguantaría mucho tras ver la deriva del segundo episodio. En el tercero, la decisión estaba prácticamente tomada. Fuera de cartelera. Pensaba que Resurrection, la de la gente resucitada en un pueblo del sur de los Estados Unidos, podría seguir el mismo camino pronto, pero aun aguanta. Muy lejos del tono de la similar francesa Les Revenants, que en estos momentos considero mucho más interesante, estos resucitados aun mantienen su poquito de misterio que hace que tenga cierta curiosidad por ver por donde van a tirar. Pero sufre mucho de unas interpretaciones flojas y algunas situaciones poco convincentes, tópicas e incluso ridículas.

Revenge se convirtió en ese culebrón, guilty pleasure absoluto, que me encantaba por el glamour, el ritmo y lo guapas que estaban las protagonistas. Pero da la impresión de que últimamente va dando bandazos. Creo que veré sin dudar esta temporada completa, pero tengo la sensación de que mucho tienen que cambiar las cosas para que siga más allá. Empieza a bordear peligrosamente con una mediocridad absoluta. Y una de sus protagonistas, Emily/Amanda (Emily VanCamp) está empezando a mostrar sus limitaciones como actriz. Aunque siempre está guapísima.

Broocklyn Bridge

El final de temporada de “Girls” nos lleva necesariamente a Manhattan, aquí visto desde el puente de Brooklyn.

Entre las incorporaciones, vi el piloto de una serie de ciencia ficción, con mucho adolescente. The 100 plantea una humanidad reducida a la mínima expresión y refugiada en una estación espacial con graves problemas de mantenimiento y supervivencia, debido a un cataclismo nuclear casi 100 años antes. Las draconianas leyes impuestas han llevado a que 100 adolescentes considerados como delincuentes sean lanzados de vuelta a la Tierra con el fin de evaluar sus capacidades de supervivencia. Veré el segundo capítulo y tomaré la decisión de si merece la pena o no seguir con ella. Está demasiado orientada a los adolescentes, carece de verosimilitud (no se le pide veracidad, que es otra cosa), y hay demasiados tópicos absurdos. Difícil que se quede en la cartelera. Ni siquiera el habitualmente complaciente público votante de IMDb le otorga un siete de media, lo cual indica que ha suscitado realmente poco entusiasmo.

Vayamos con los finales de temporada, de los cuales hemos tenido tres.

Rizzoli & Isles es ese drama policiaco, procedimental que se  sostiene fundamentalmente por la simpatía de sus personajes y por la química entre ellos. Puro entretenimiento sin más pretensiones, ideal para un rato de relax sin plantearse complicaciones. Algo parecido sucede con Perception, aunque a veces tenga ínfulas más pretenciosas con eso de la neuropsicología. Pero en resumen vamos a lo mismo. Casos procedimentales entretenidos y un grupo de personajes que funcionan bien entre sí, sin más pretensiones. No son maravillas, pero no molestan y entretienen. Hasta dentro de unos meses.

Grand Central Terminal

Hemos visto viajar a Hannah en tren en algún momento, aunque no me acuerdo si cogía el tren en Grand Central Terminal, que vemos en la foto, o en Penn Station.

Otra cuestión es Girls, comedia dramática de una prestigiosa cadena de cable, cuya primera temporada me pareció bien pero sin despertar tanto entusiasmo como en la mayoría del público, pero que sí me enganchó bien en una segunda temporada que me pareció muy divertida, muy ácida e interesante. En esta tercera temporada, nos tendremos que situar en un punto intermedio. Con episodios buenísimos y otros bastante menos, en general sigue siendo una propuesta lo suficientemente atractiva para tener en cartelera una sitcom con cierta profundidad, y que en esta temporada ha dado más juego a los personajes secundarios. Lo cual es su principal acierto en este momento, porque si por su protagonista Hannah (Lena Dunham) dependiera ya la habría mandado a freir espárragos. Insoportable personaje. Quiero pensar que es un producto de ficción y no basado en alguien real.

Nos queda un único capítulo, doble, para el final de How I Met Your Mother. Así que la semana que viene hay acontecimiento. Por supuesto, una serie que he tenido en cartelera durante tantos años, y que tantos buenos momentos me ha generado, merecerá una entrada extra, dedicada en exclusiva a ella. Ahora, esperemos que tenga el final que se merece.

Staten Island Ferry

En cualquier caso, nos relajaremos un poco, por ejemplo viajando en el ferry de Staten Island, en lugar de ir siempre a borde del ataque de nervios.

[Televisión] Cosas de series; los “indios” están de moda

Televisión

En una semana en la que se está produciendo regresos, por ejemplo la continuación de la 4ª y 2ª temporada respectivamente de Rizzoli & IslesPerception, y otros que llegarán de aquí al fin de semana, también hay algunas novedades y algunos cierres, aunque sean en falso, que merecen ser comentados.

Definitivamente, Killer Women ha sido dada de baja del universo seriéfilo, siendo el episodio sexto el último emitido, y que se emitió saltándose alguno entre medias, resolviendo alguna trama, y dejando un cliffhanger que supongo nunca veremos resuelto.  La verdad es que la serie era muy, muy, muy, muy floja, y que el único aliciente era ver a la excylona Tricia Helfer. Pero lo cierto es que ir siguiendo esta serie tenía más de guilty pleasure que de otra cosa.

En la huerta de las Fuentes (paisajes)

Si ayer eran fotografías de los suburbios de la ciudad, hoy ya hemos salido plenamente al campo. A la huerta de las Fuentes, donde alguien quiso montar la “expo-nabo”.

Y parece que están de moda los “indios”. O como se denominan hoy en en día más correctamente, los pueblos nativos americanos. Los vemos todos los veranos a vueltas con el sherif Longmire, forman parte del extraño y violento universo de Banshee, y ahora nos los proponen en una nueva serie The Red Road, cuyo episodio piloto pude ver hace unos días, se estrena oficialmente este fin de semana, y que me transmitió buenas sensaciones. Ya comentaré algo más amplio conforme tenga más material para opinar. En principio, parece que el sherif local de un localidad a unos 40 kilómetros de Jersey CityNueva York, va a tener que llegar a algún pacto con un torvo lider de la comunidad de nativos americanos del lugar, ante las consecuencias de los desequilibrios de su mujer, interpretada por la interesante Julianne Nicholson, que tan buen sabor de boca nos deja en Masters of Sex o en el largometraje August.

En la huerta de las Fuentes (paisajes)

Ese domingo salí con el viejo Elmar 5 cm 1:3,5, diseño de los años 20 del siglo XX con fabricación de principios de los 50. Y que a diafragmas de trabajo normales poco tiene que envidiar a objetivos más moderno, con su cuatro únicas lentes en tres grupos. Incluso aguanta bastante bien la presencia del sol en el encuadre.

Ya que mencionamos Banshee, aparte de las palizas habituales al protagonista, que compensa con los polvos que se pega con tías estupendas, que no sé como aguante con la cantidad de cardenales que tiene que llevar por todo el cuerpo, la serie ha alcanzado nuevas cotas de nivel gore a propósito de una picadora de carne. Y mira por donde que una de las macizas oficiales de la serie, de las que no tienen inconveniente en mostrar generosamente sus encantos, Lili Simmons, ha decidido mostrarlos también con igual generosidad en True Detectives. Si es que estamos que lo tiramos. Sus cualidades interpretativas no acaban de convencerme en exceso, pero que está como un queso es indudable…

Y finalmente, entre los pilotos candidatos a convertirse en series que hace unas semanas puso Amazon a disposición del público, vi el de Transparent. Tres hermanos/as y un padre que tienen unas vidas no excesivamente bien centradas y con sus secretillos, y que es el único de estos pilotos que he visto que me ha dejado con auténticas ganas de que me sigan contando lo que pasa. A ver si hay suerte.

En la huerta de las Fuentes (paisajes)

Aunque también usé el C-Biogon 35/2,8 de Zeiss, muy nitido. Y que aún hubiera aguantado mejor el sol en el encuadre. Pero lo usé cuando la luz empezó a escasear.

[Televisión] Cosas de series; alguna novedad destacada, retornos y ante todo, el final de la sexta de Mad Men

Televisión

Ha vuelto Futurama, oficialmente con la segunda parte de su séptima temporada. No sé muy bien, en que se diferencian dos temporadas de 13 episodios emitidas con un año de diferencia, de una temporada de 26 en la que se emiten primero trece episodios, y un año más tarde otros trece. Sobre todo cuando no hay arcos argumentales y los episodios cuentan historias autconclusivas. Bueno. Da igual. Lo importante es que Futurama ha vuelto, y al menos los dos primeros episodios han sido bastante divertidos. Y esto está bien. Muy graciosas las referencias a Flatland (Planilandia). Buen tono. Y más cachondeo con las vacaciones románticas de FryLeela, mezcladas con referencias al clásico de los clásicos Planet of the Apes (El planeta de los simios).

Ha vuelto también Perception. Por si alguién no lo recuerda, neurocientífico con esquizofrenia paranoide que hace de consultor para un simpática y pizpireta agente del FBI. Bueno, pues eso, la típica historia de policía/detective con consultor rarito. No tiene nada de especial, pero entretiene. Sin más.

Ha comenzado la emisión de Under the Dome, adaptación de una novela de Stephen King. No soy especialmente aficionado a este autor. Corrijo. No soy nada aficionado a las novelas de este escritor. Y en cuanto a sus adaptaciones cinematográficas o televisivas, las hay que me gustan, las que “meh…”, y las hay que paso totalmente de ellas. Así que a pesar de cierto revuelo internetero sobre esta serie, yo la he cogido con cierta prevención. Y el episodio piloto no me ha dicho gran cosa. Desde luego, nada que no se haya visto ya previamente de una u otra forma. Le daré alguna otra oportunidad, pero…

Baker Street Station

Ya que hoy incluyo como novedad una serie británica, nos trasladamos a Londres. Donde la gente, alguna gente, mucha gente, se desplaza en metro. A pesar de que es caro. Y supongo que eso “justifica” la acción de alguna de las protagonistas. Aquí la estación de Baker Street.

También esto recuperando tiempo perdido con Dates, serie británica de capítulos cortitos de poco más de 20 minutos, en cada uno de los cuales presenciamos una cita entre dos desconocidos con ganas de ligar o de lo que sea… Citas a través de un servicio de contactos por internet por lo que llevo visto. Entiendo que a distintos personajes los vamos a ver recurrentemente en distintas citas. Por lo menos en los cuatro episodios que he visto ha salido dos veces Celeste/Mia (Oona Chaplin). Sale bien guapa esta chica. Más que como reina consorte del Rey en el Norte en Westeros/Poniente. Y es nacida en Madrid, oye; y nieta de Charlot.

En el capítulo de abandonos, decir simplemente que realmente no consigo interesarme más en Magic City y los mafiosos de Florida, y he decidido pasar de ellos.

Támesis y London Eye

Es curioso, pero hasta ahora, he visto tres episodios, no han sacado ninguna vista del London Eye. Raro, últimamente.

Pero lo fundamental de la semana ha sido el final de la sexta temporada de Mad Men. Ha sido una temporada extraña. Con un capítulo doble inicial cargado de posibilidades, algunos hemos tenido la sensación de que no se han desarrollado de forma completa. A pesar de los malos augurios que anunciaban aquellos inicios de temporada, no ha habido muertes de personajes principales; la muerte sólo ha llamado a través de una trama secundaria y algo chusca, cómica casi, que involucra a Pete Campbell (Vincent Kartheiser). Las tramas principales han pasado por:

Las dificultades derivadas de la fusión de las dos agencias de publicidad, que han afectado sobretodo a los directores creativos de ambas agencias, el protagonista de la serie Don Draper (Jon Hamm) y el procedente de la otra agencia Ted Chaough (Kevin Rahm), con Peggy (Elisabeth Moss) en medio y desconcertada, y con una relación que no se acaba de definir con este último. No daré detalles, pero la beneficiada en último término parece ser esta última.

La relación de Don con sus nuevos vecinos, y especialmente el convertirse en amante de Sylvia (Linda Cardelini), prometía mucho. Sin embargo, aunque ha dado lugar a algunos momentos claves en la temporada, no ha respondido del todo a las expectativas levantadas. Por lo menos, a las que yo tenía.

En relación con esto, ha venido los problemas familiares de Don, con un enfriamiento de sus relaciones con Megan (Jessica Paré), y los problemas con su hija mayor Sally (Kiernan Shipka) especialmente cuando esta descubre lo que no debía e inicia su flirteo de adolescente con el lado peligroso de la vida. A Betty (January Jones) la tenemos prácticamente de artista invitada, salvo uno de los episodios donde pasan cosas que no pensábamos que volvieran a pasar. La verdad es que en esta serie todo el mundo tiene su momento de gloria, de un modo u otro.

Y finalmente, el progresivo descenso a los infiernos de Don a través de la bebida, en una relación de causa-efecto, donde nunca podemos identificar si bebe por el ambiente y los problemas que se crea y le rodean, o si estos están causados por la propia bebida. Lo que sí detectamos es que empieza a estar cansado de vivir siempre en un mentira. Y empieza a mostrar rasgos de sinceridad, que todavía no sabemos si son para bien o para mal.

Teniendo en cuenta que estamos ante una de las mejores series de la ficción televisiva, considero que la temporada ha sido irregular, excelente comienzo y un buen final, que nos lanza los temas que dominarán la séptima y última temporada de la serie. Pero entre medio, cierta irregularidad con destellos de lo que siempre nos ha maravillado en esta apasionante historia a través de la década de los años sesenta del siglo XX.

Támesis y City

Pero, eso sí, alguno de los protagonistas trabaja en la City. Siempre en construcción.

[Televisión] Cosas de series; algunos finales y algunos principios, de la temporada de verano a la de otoño-invierno

Televisión

Sí. El verano ya se acaba. Y con él algunas de las historias televisivas que nos han ido acompañando. A cambio, llegará el otoño con una densidad de emisiones mucho más fuerte. Y algunas cosas se han ido viendo. Es cierto que el final más sonado ha sido el de la octava temporada de Weeds, que ha supuesto el adiós definitivo a los Botwin. Pero a ese final le dedicaré una entrada en exclusiva. Y que entre las novedades del otoño que hasta ahora han ido entrando sólo me he quedado de momento, pero en precario con The New Normal; nada más de los pilotos que he visto me ha llamado la atención. Ya lo conté la semana pasada. Pero bueno.

En primer lugar decir que hemos tenido una despedida parcial. White Collar, después de diez episodios en su cuarta temporada, se despide hasta el mes de enero, en el que seguirá con otros seis. He de decir que sigue tan entretenida como de costumbre, gracias a la química entre sus dos protagonistas. Pero el cliffhanger del último capítulo ha sido tan previsible como manido. De verdad. La primera vez que se vio, fue grandioso (cuidado con el enlace que es un spoiler). Pero ahora ya… En fin. Tampoco ha sido una serie que haya pretendido nunca otra cosa que eso, entretener. Por cierto, que chirrían mogollón los anuncios que intercalan sobre cierta marca de coches americana. Otro problema, esta temporada no ha habido chica fija guapetona acompañando a los habituales. Han reaparecido algunas “novias” de Neal, pero poco más.

En los últimos días hemos tenido dos entradas en mi cartelera de series particular. Vuelve Bones, ya muy veterana en su octava temporada pero aguantando. Después del final de la protagonista dándose a la fuga en la pasada temporada, hemos tenido el clásico capítulo en el que se recompone todo para seguir, supongo con una fórmula que no acaba de desgastarse, a pesar de que está siendo muy imitada. Policía y consultor científico con química resolviendo casos. Bueno. Seguiré con la doctora Brenan porque a ella y su equipo les he cogido mucho cariño. Aunque ya veremos si sigue dando de sí la cosa.

Heredera de la fórmula Bones ha sido la primera temporada de Perception. En este caso es una agente femenina del FBI, que es amiga y se apoya en un experto universitario en psicología, o psiquiatría, o neurología, porque parece que sabe de todo, y que si la antropóloga de Bones tiene su punto de Asperger, en este caso es directamente un esquizofrénico paranoide con sus delirios y todo. No ha sido gran cosa. Y si la he ido viendo es porque venía bien de relleno a la hora de comer o de cenar. Ha sido renovada para una segunda temporada, pero ya veremos si me reengancho.

Dejo para el final la segunda de las entradas en cartelera. Nada más y nada menos que la tercera y última temporada del lujoso culebrón británico de época de moda. Downton Abbey. De entrada una cosa. Mi favorita, Lady Mary (Michelle Dockery), está más guapa que nunca. Y sí. Definitivamente, su amado es un personaje que cada vez me resulta más gilipollas. Estoy empezando a desear que adorne su artistocrática aunque aburguesada cabeza con unas buenas astas. Pero probablemente no irán por ahí los tiros. Tuvimos un entretenido primer capítulo, pero veremos con se desarrollan los que queda, basados como siempre en el binomio amor/dinero, más las penas más discretas de los sirvientes. La gran novedad, la llegada a escena de la abuelita norteamericana de las chicas Crawley, Martha Levinson (Shirley McLaine), de quien todo el mundo espero interesantes interacciones con la estirada abuela británica, la inconmensurable condesa viuda de Grantham (Maggie Smith). En fin. Esperemos que tenga esta serie el final que se merece. Pero para eso todavía tenemos siete capítulos más de disfrute.

Con el regreso de Downton Abbey volvemos a las esencias británicas, como estos dos especímenes, algo desenfocados es cierto, en Camden Stables Market, en Londres.

[Televisión] Repaso al panorama de series veraniegas

Televisión

Después del monográfico de ayer dedicado a Eureka, y después de saltarnos un jueves esta sección semanal dedicada al cine en pantalla pequeño, haremos un recapitulación de algunas novedades, y algunas cosas de lo que estoy viendo.

En primer lugar decir que he seguido una sitcom sin pena ni gloria sobre cuatro compañeros de trabajo que básicamente hablan de mujeres, y poco más. Porque era una sitcom de 20 minutos que viene bien para rellenar algún rato tonto, porque por lo demás no era muy interesante. Su título, Men at Work. Dicen que ha renovado para el año que viene. Ya veremos.

Estreno de Perception, en la que un agente del FBI (en este caso, chica, pequeñita y mona), colabora con un experto (en este caso psicólogo académico, que da clases en la universidad). ¿A que suena el argumento a un millón de series actuales procedimentales? Se supone que la novedad es que el experto es una especia de “mente maravillosa“, película que no me gustó. Es entretenida tirando a floja. No sé si durará mucho.

Han vuelto los chicos de White Collar. Estos son un valor seguro. Así que me entretienen bastante una vez a la semana.

Estreno de Political Animals. Miniserie de contenido político, basada claramente en la figura de Hillary Clinton. Lo bueno es el reparto, con Sigourney WeaverCarla Gugino a la cabeza, aunque esta puede que sólo salga en el piloto. Que guapa está siempre la Gugino, siendo una actriz más que decente. Y que bien lo hace la Weaver. A mí me ha interesado y la seguiré con ganas.

Hay una serie, un western moderno, con shériff de hoy en día en algún lugar perdido de las grandes llanuras norteamericanas, cerca de las Rocosas, que a lo tonto se ha hecho un hueco fijo y gustoso en mi caja tonta. Se trata de Longmire. Y sin ser deslumbrante tiene su puntito.

Bunheads es la comedia cuyo principio me encantó. Ya está comentado. Ahora está en una fase tranquila, donde lo fundamental son los diálogos de sus dos actrices protagonistas. Realmente buenos. Pero quizá debería avanzar con más garbo. Y las adolescentes bailarinas no acaban de enganchar. Menos bien de lo que pensaba, pero razonablemente bien.

Dicen que The Newsroom está teniendo críticas encontradas en su país de origen. A mí me está encantando. Especialmente por sus dos protagonistas. Sin embargo, se deslizó en la pantalla de mi ordenador una información que puede suponer un vuelco absoluto en lo que se refiere a de qué va a tratar en el futuro la serie. No me gustaría que mis sospechas fuesen fundadas, pero tengo un par de indicios que me hacen sospechar. Por cierto, entre las secundarias del reparto, qué guapa es Olivia Munn. Y fue divertido ver a Jane Fonda en un episodio. Aunque creo que la voy a odiar.

Y bueno, hay alguna cosita más por ahí, pero ya vale por hoy. Voy avanzando, más lento de lo que yo pensaba con mi diario de viaje a Noruega. Pero ya hay fiordos majestuosos por ahí. Os dejo alguno. Y algún tren y paisajes majos. Mientras, en un podcast de Jazz porque sí, estoy escuchando un concierto de Shelly Manne absolutamente estupendo.

Navegando por el Nærøyfjord

Salto de agua en las paredes del Nærøyfjord.

Navegando por el Nærøyfjord

Navegando por el Nærøyfjord.

Saltos de agua desde el ferrocarril de Flåm

Salto de agua bajo la estación de Myrdal, visto desde el tren del ferrocarril de Flåm.

Saltos de agua desde el ferrocarril de Flåm (Kjosfossen)

Saltos de agua desde el ferrocarril de Flåm (Kjosfossen).