[Televisión] Cosas de series (y rugby): una serie española y adiós al Daniel Pierce y la agente especial Moretti

Deporte, Televisión

Llevo un par de semanas sumido en el caos televisivo, por lo que lo mismo tengo vistos ya episodios de ayer o de antes de ayer, que me faltan por ver otros de hace 10 diez días. En cualquier caso, hoy hay alguna novedad y un par de despedidas, una de ellas definitiva a la que dedicaré un poquito más de extensión.

La semana pasada llegó Powers, pretendiendo dar un giro de tuerca más al asunto de los superhérores con poderes especiales. La verdad es que no me convenció gran cosa y no le voy a dedicar más tiempo. Pero supongo que puede tener su público, bajo la perspectiva de unos “superhéroes” con debilidades tan humanas como el resto de los aburridos bípedos presuntamente pensantes.

También hemos podido ver el comienzo de The Royals, o cómo ven los americanos a las monarquía británica, aunque sea a través de una ficticia familia real, que pretende partir de la idea de un Hamlet moderno. No parece gran cosa, aunque tiene algunos números para convertirse en guilty pleasure. Ya sabéis, esas series que ves aunque sabes que son malas, pero te tienen enganchado aunque sea por un tiempo. No digo que esto me haya pasado ya, pero… Si siguen los derroteros de la obra de Shakespeare, se han equivocado de muerto, o están a punto de matar a uno de los personajes principales de la serie… Y si no es que se van a tomar muchas más libertades de las que me pensaba.

Después de la meritoria victoria de Gales, será el país que visitemos hoy, empezando por el castillo de Cardiff, con vistas al estado del Millenium de la capital galesa.

Después de la meritoria victoria de Gales, será el país que visitemos hoy, empezando por el castillo de Cardiff, con vistas al estado del Millenium de la capital galesa.

La novedad más notable es que he incluido una serie española en mi cartelera. Imagino que veré la primera temporada completa. Son sólo ocho episodios y ya he visto tres. Es El ministerio del tiempo. Se supone que el secreto más guardado del gobierno español a través de la historia es que hay una organización gubernamental capaz de aprovechar una red de puertas en los territorios de España que comunican con las distintas épocas de nuestra historia. El primer episodio me pareció una mezcla de Men in Black pero con viajeros en el tiempo en vez de marcianos, y la idea de Asimov en la excelente El fin de la eternidad, de un lugar fuera del tiempo que permite viajar entre distintas épocas. Con respecto a la primera, aunque meten puyas humorísticas aquí y allí, a mí no consiguen arrancarme casi ni una sonrisa, y son demasiado obvias. Con respecto a la segunda,… aquello era ciencia ficción, y esta serie, aunque hay quien le ha puesto este calificativo, no. Es pura fantasía. La cosa es que las bases de la serie tienen posibilidades, que hasta ahora han aprovechado a medias. Desde luego, a los guionistas les falta la sutileza, el ingenio y la reflexión que necesitan las tramas sobre viajes en el tiempo; pero ofrece terreno a una serie de aventuras que puede ser entretenida. El reparto es razonable, lo que es mucho para un medio, las series de ficción españolas, que suelen pinchar mucho en la calidad interpretativa. No soy tan entusiasta como algunos medios que me animaron a verla; no es tan buena ni de lejos. Pero le daremos una oportunidad.

El pasado fin de semana nos despedimos de la tercera temporada de Banshee. Sin misterios ni sorpresas. La base tradicional de esta serie es el sexo y la violencia. En el principio de esta temporada hubo algo de lo primero, pero lo cierto es que se ha convertido en la temporada en que la violencia ha sido más notable, y más predominante. Con momentos buenos y momentos un poco excesivos; es de las que ponen a prueba la suspensión temporal de la incredulidad en el espectador con más dureza. También se ha llevado por delante varios personajes importantes en la serie, que aparentemente seguirá al año que viene pero con cambios. En fin, una serie que no engaña, que tiene sus limitaciones y sus virtudes, pero que está bien hecha y bien interpretada. Pero no es para todos los públicos.

También podemos pasear por la accidentada y bonita costa de Pembrokeshire.

También podemos pasear por la accidentada y bonita costa de Pembrokeshire.

Y por último, despedimos para siempre Perception. Las aventuras del profesor neuropsiquiatra Daniel Pierce (Eric McCormack), el mismo esquizofrénico, como consultor del FBI, yendo de la mano en los casos de la animosa agente especial Kate Moretti (Rachael Leigh Cook) nos han ofrecido durante tres años fundamentalmente entretenimiento. Sin mucho más que rascar. Pero lo ha hecho con solvencia. Normalmente, en los inicios y finales de temporada poco más comentario he hecho. Era todo lo que había. Pero no habían dejado de introducir una trama transversal en los episodios de la serie, y había curiosidad por ver cómo se resolvía. Desde el principio de la serie, entre ambos protagonistas se planteo una situación de tensión sexual no resuelta, en los que los sentimientos de Pierce hacia Moretti eran más claros, mientras que los de esta hacia el profesor han sido planteados siempre de forma más ambigua. Además estaba el segundo cateto que le hacía la corte a la hipotenusa en lo que se convirtió en el clásico triángulo amoroso. El ex de la chica, del que se divorció porque la engañó con su mejor amiga. Quizá aquí haya estado el pinchazo de la serie. El fiscal Donnie Ryan () siempre ha sido un personaje que caía regular, a pesar de que lo hayan dignificado con el tiempo. Por lo tanto… había finales que eran poco digeribles y lógicos en la serie. No diré por cual han optado, por si la véis. Los dos capítulos finales, que resuelven el asunto, no me han gustado. Me parecen que fuerzan una serie de situaciones, y son contradictorios con la ética de hierro que Moretti ha mostrado a lo largo de toda la serie. Me ha resultado insatisfactorio. Pero el conjunto de la serie es entretenido, oye. Si alguien quiere pasar el rato sin más pretensiones,…

O disfrutar del brumoso paisaje en los antiguos embalses de Ellan Valley.

O disfrutar del brumoso paisaje en los antiguos embalses de Ellan Valley.

En esta larga entrada de esta semana, sólo me queda hablar de la penúltima jornada del Seis Naciones 2015, donde me vi el partido más trascendente de la jornada, el que enfrentaba en Cardiff a Gales con Irlanda. Si ganaban estos últimos, prácticamente se hacían con el título a falta de un partido en el que serían favoritos. Pero si ganaba Gales, todo se decidiría en la última jornada, donde los dos equipos celtas, empatados a puntos con los ingleses, tienen cruces fáciles, mientras que estos últimos tienen que enfrentarse con una Francia, venida a menos, pero más complicada. El caso es que Irlanda no entró centrada en el partido, y se dejó encajar en poco rato una serie de puntos entre palos que luego se le hicieron imposibles de remontar, incluso si durante la mayor parte del encuentro mostrase ser un equipo superior. Pero los galeses defendieron de maravilla, salvaron la peor crisis del partido en la mitad del segundo tiempo, y consiguieron aprovechar la ventaja inicial que consiguieron.

Si los tres equipos empatados a puntos ganan en la última jornada, algo probable, la cosa se resolverá por la diferencia de tantos a favor y en contra, donde de momento lidera Inglaterra, pero con Irlanda pisándole los talones. Estos están obligados a arrollar a Escocia. Lo mismo que Gales contra Italia, especialmente si Inglaterra pinchase contra Francia. Porque Francia ha ido mejorando sus resultados conforme ha ido avanzando el torneo. Tarde para optar al título, pero puede dar un disgusto en Londres, aunque no sea más que forzando un marcado muy ajustado que permitiría un average ventajoso para alguno de los equipos celtas. Probablemente sólo vea uno de los partidos, y si he de elegir será el Inglaterra – Francia el domingo. Entonces sabremos qué tienen que hacer lo de la rosa para no perder el campeonato.

Y desde luego no podemos dejar de ascender al Monte Snowdon, bien sea caminando, bien en el tren de cremallera de vapor que nos dejará casi en la cima.

Y desde luego no podemos dejar de ascender al Monte Snowdon, bien sea caminando, bien en el tren de cremallera de vapor que nos dejará casi en la cima.