[Televisión – especial] Mad Men,… sólo con ironía y una pizca de cinismo se puede comprender y aceptar al ser humano

Televisión

Especial televisión, hoy, un martes, fuera del día habitual, los jueves. Pero es que Mad Men, los hombres de Madison Avenue, los hombres siempre enfadados, los locos peligrosos,… que cada cual lo entienda como quiera, se ha despedido para siempre. O para cuando queramos, porque eso es lo que tiene el buen cine. O la buena ficción televisiva, que es una variante del anterior. Que se puede rescatar y volver a disfrutar. El arte en la época de reproductibilidad técnica (1)…

(1) Pequeño homenaje a un ensayo (pdf) que ya tiene unas décadas y que considera
la fotografía y el cine como obras de arte “ilimitadamente” reproducibles…

Mad Men ha sido una de las series de televisión emblemática de las últimos diez años. Y probablemente merece estar considerada como una de las series emblemáticas de la historia de la televisión o de la ficción audiovisual, todas sus variantes incluidas. Una producción muy cuidada, con una exquisita atención al detalle que prácticamente nos ha trasladado a los años 60 como si realmente estuviéramos allí. Y un conjunto de intérpretes que han funcionado como un reloj, encarnando los tipos humanos característicos de la época. Que no son tan distintos de los de otras épocas, simplemente se manifiestan de acuerdo a las formas, los valores y las modas del momento. Cierto es que esta gran apreciación crítica de la serie no necesariamente se ha visto acompañada por unas enormes audiencias… En estos momento, por ejemplo, creo que en España sólo es posible verla a través de televisión de pago. Ninguna televisión de carácter generalista parece haber confiado en ella para atraer a un público, que parece que ha sido fiel e incondicional, pero relativamente minoritario.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Aunque no de forma exclusiva, la serie está ambientada en Nueva York, especialmente en Madison Avenue que estará por ahí detrás en algún sitio de esta vista hacia el norte desde el Empire State Building.

Como viene sucediendo en los últimos tiempos, cuando se anuncia el final de una serie de televisión, se levanta mucho revuelo sobre su final. Sinceramente, en estas últimas semanas he procurado aislarme de tal barullo. De hecho, he ido grabando los episodios de esta última media temporada, para verlos de forma realmente continuada en estos últimos días. Estoy empezando a cogerle el gusto a eso de ver, las temporadas con los capítulos relativamente seguidos. Mantienes más la atención y disfrutas mejor la trama. Pero volviendo a Mad Men, me daba igual cómo terminase. Eso no iba a cambiar mi gran apreciación hacia la serie. Es una serie excelente, independientemente de sus siete últimos episodios, o de su últimos episodio, o de su último minuto. Hablaré más adelante de ese último minuto.

Hay una cuestión que me parece importante señalar. Salvo en las series procedimentales, generalmente del género policíaco o similares, en las que hay una historia que contar en el intervalo de 40 – 60 minutos, nos estamos acostumbrando a las tramas serializadas, queriendo ver en ellas una estructura clásica de planteamiento, nudo y desenlace, que se prolongan durante años en el caso de las series con más éxito. No creo que nos debamos acercar a Mad Men de esa forma. Mad Men nos habla de un época. De unos valores. De unos modos de comportarse socialmente. Y de unos tipos humanos. Las modas, los modos y los valores colectivos pueden cambiar y evolucionar. Los tipos humanos son más estables; casi universales, incluso si aceptamos que cada persona es única. Juzgar los valores de finales de los años 50 del siglo XX en Estados Unidos, una sociedad tremendamente próspera, pero tremendamente conservadora, y su evolución hasta el año 70 con los criterios de hoy en día… pues todos estos tipos que nos han acompañado durante tantos años no nos puede parecer más que una panda de gilipollas. Pero si somos capaces de deshacernos del “hic et nunc” con el que valoramos y medimos las cosas, entramos en la vía de la empatía hacia ese grupo de gentes que se comportan como muchos de nosotros no quisiéramos nunca.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

En mi vista a la Gran Manzana, recuerdo perfectamente haber recorrido alguna de las grandes avenidas, como la Sexta o Avenida de las Américas.

Todo pivota alrededor de Don Draper (Jon Hamm), un hombre que sabemos que es falso en sí mismo, que vive con el conocimiento de que es falso en sí mismo, que conlleva una tensión permanente por esa falsedad que acarrea, y que por eso precisamente, acaba siendo el personaje más auténtico y más coherente a largo plazo. Somos cómplices con él de la falsedad y del auténtico ser de Draper, y por lo tanto conocemos quién y cómo es realmente.. Esa coherencia se refleja de forma clara en los dos últimos minutos de la ficción de la serie. A partir de ahí no hay una historia (story, en inglés) que contar. Lo que se nos cuenta es la historia (history, en inglés) de unas gentes y una época, aglutinados por la ficticia “Sterling-Cooper” a lo largo de los 10 o 12 años que se expande esta historia. Y siempre sobre una base, todos evolucionamos y cambiamos, pero al mismo tiempo todos seguimos siendo de base las mismas personas. Y esa historia (history), está compuestas por pequeñas historias (stories) que son la grandeza de la serie. Porque ha habido capítulos sublimes en estas siete temporadas. Verdaderas joyas del cine, aunque esté hecho para televisión. E incluso en los capítulos menos destacados, ha habido momentos sublimes. Una conversación en un ascensor. Una comida de negocios en un lujoso restaurante de Manhattan. Una fiesta de cumpleaños. Una llamada de teléfono. Un desplazamiento en coche a casa. La melancolía después del sexo. La atracción en el rellano de la escalera. El escándalo de una reunión de negocios que va mal. Uno que se despide. Otra que llega. Y eso es lo que da valor a la serie. Que en cualquier momento, incluso si lo que está pasando de conjunto te da igual, llega el momento que te atrapa, te conmueve, y te permite irte a dormir encantado de haber vivido en una época en la que vivimos nuestras vidas y las de otros muchos a través de los relatos bien contados.

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue...

Y seguro que crucé más de una vez por Madison Avenue…

No voy a insistir mucho en la maravilla visual que ha resultado la adaptación a la época, hasta el más mínimo detalle. Ni en las canciones de los títulos finales, una antología en sí misma de música popular que describe una época. No voy a ponerme a mencionar a todos los maravillosos personajes y los intérpretes que los encarnaron, casi siempre a buen nivel. Cuántas veces me habré sorprendido con una interpretación de un personaje secundario, encarnado por un actor o una actriz que me ha parecido hasta ese momento mediocre, por su presencia y trabajo en otras producciones, y de repente encaja, funciona y te convence…

Pero como todo en esta vida, Mad Men ha llegado a su final. Quizá a partir de aquí puede contar algo que los fanáticos considerar “spoiler”, o sea, lo que castizamente se ha dicho en este país “destripar la película”. Bueno… no han entendido nada. Lo que importa es cómo te lo cuentan… Si la “protagonista” permanente de la serie es la agencia “Sterling-Cooper”, a nadie sorprenderá, especialmente si ha seguido todas o la mayoría de sus temporadas, que el “muerto” al final sea la agencia. La ficticia “Sterling-Cooper” es absorbida y desaparece entre las fauces de la gigantesca y real “McCaan-Erickson”. Lo que no quiere decir que todos los personajes principales que han sobrevivido hasta el final tienen su destino en esta. Magnífico el estilo y el genio de Joan Harris / Holloway (Christina Hendricks), en su forma de tirar para adelante. Envidiable el modo en que se “redime” de sí mismo, también con estilo y glamour, el cínico de Roger Sterling (John Slattery). Vemos cómo Betty Draper / Francis (January Jones) sigue siendo ella misma hasta el final, mientras la gran tapada de la serie Sally Draper (Kiernan Shipka) nos muestra cómo los hijos pueden ser mucho mucho mejor que sus padres, incluso a pesar de sus padres. Y a algunos habrán decepcionado las decisiones finales de Peggy Olson (Elisabeth Moss), pero yo creo que son mucho más coherentes, lejos del idealizado personaje, y que no podemos olvidarnos que es el final de la serie y de “Sterling-Cooper” pero no es final de los personajes. Que para ellos sólo es el comienzo del resto de su vida, que podemos imaginar como creamos conveniente.

... pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no... porque llega un momento que todo parece muy similar.

… pero no puedo recordar si alguna de estas vistas corresponde a alguno de esos cruces o no… porque llega un momento que todo parece muy similar.

Nos queda el final de Don Draper… Os voy a confesar una cosa. Siempre estuve convencido que Don iba a cascar al final de la serie. Con las toneladas de tabaco quemadas y los litros de alcohol que han pasado por su hígado, el infarto, el cáncer de pulmón o una cirrosis parecía de rigor. Cáncer de pulmón ha habido, pero no ha sido para Don Draper. El final de la serie ha estado lleno de ironías. Tremendas ironías. La vida puede parece en ocasiones una broma pesada, aunque sólo si estamos tan realmente convencidos de la trascendencia del ser humano o de que estamos en este mundo para algo más que no sea simplemente vivir. No diré quien termina la serie con una perspectiva de vida de sólo unos meses. Es el único personaje para quien ya no hay futuro, sólo presente y pasado… un pasado que pesa como una losa, lo reconozca o no. Don Draper tiene un final… como los muchos finales que ha tenido a lo largo de la serie, el incombustible Draper. ¿O deberíamos decir el incombustible Dick Whitman? En cualquier caso los dos o tres minutos de la serie son de una ironía absolutamente demoledora también, y te dejan con un sabor de boca excelente, porque me parecen coherentes y me convencen. Hay discrepancias… pero yo quedé encantado.

Os dejo con el último minuto de la serie, descontados los títulos de crédito. ¿No iba del mundo de la publicidad la cosa?

[Televisión] Cosas de series: Algunos estrenos de primavera y otras cosillas

Televisión

En primer lugar, decir que aunque cogí con ganas la serie Missing protagonizada por Ashley Judd, una actriz que siempre me gustó pero que últimamente se prodigaba poco en el cine, pero que tras tres capítulos ha demostrado ser muy mala, tanto en sus guiones como en la interpretación de su protagonistas y compañía. A la papelera. Nada. Ni de coña. Fuera.

Ya comenté la semana pasada que en el primer episodio, doble, de la nueva temporada de Mad Men la protagonista fue la nueva señora Draper (Jessica Paré), que efectivamente ha convertido el Zou Bisou Bisou en un auténtico trending topic (enlace a Youtube, no se garantiza su pervivencia en el tiempo). La verdad es que la señora está como un queso, y el bailecito es de lo más sensual y yeyé. El caso es que el tercer episodio lo han dedicado a la antigua señora Draper (January Jones), que nos ha dado una sorpresa mayúscula. Ya que parece… dos antiguas señoras Draper. Por el tamaño. Unos malvados estos guionistas. Pero veremos que da de sí la nueva adicción de Betty a los helados a pares.

Y vayamos con los nuevos estrenos. De serie o de temporada.

Ha vuelto la versión americana de The Killing. Se ha comentado mucho la actitud tramposa de los responsables de la serie, que en el último capítulo de la primera temporada, y con la colaboración del capítulo doble inicial de la segunda, a partir de un mismo crimen han construido una trama totalmente nueva y distinta. Yo tampoco me he sentido cómodo con este artificio argumental. Pero reconozco que es una serie que tiene muy buenos momentos, y seguiré con ella. De hecho, este primer capítulo doble de la segunda temporada me gustó.

También ha vuelto Game of Thrones, una de las series más celebradas del año pasado. Me resulta un poco lioso seguir a tantos personajes y tantas tramas paralelas. Que han aumentado con esta nueva temporada, en la que parece que la guerra abierta va a estar ahí, y en la que los cinco candidatos al trono van a tener sus momentos. Pero ahí se verá también la habilidad de los responsables de la serie para mantener el nivel. Primer capítulo para ir calentando el ambiente. Supongo que se lo irán tomando con calma antes de coger velocidad argumental. Bien.

Y un estreno absoluto. Magic City. Volvemos a lo que comentaba ayer. Muchos culos y tetas para enganchar en el primer capítulo. Esto ya empieza a ser habitual en algunas series. Por lo demás, hay quien la ha definido como una mezcla de Mad MenLos Soprano. Bueno. Ya veremos. No tiene mala pinta. De momento, la tengo en agenda.

Ayer tenía la intención de volver a utilizar la Yashica Mat 124G. Y así lo hice. Aunque no en el lugar ni en la forma prevista. Y además tengo la sensación de que algo fue mal, porque no creo haber hecho las doce fotografías que tiene un rollo de 120 en formato 6×6. Pero bueno, también me fui con la Panasonic Lumix GF1. Si la calzas con el 20mm y la ajustas al formato cuadrado, tiene prácticamente el mismo campo de visión que la Yashica. El recorrido que hice parecido pero no igual al del domingo pasado. A pesar de la amenaza constante de lluvia, que al final se materializó, me metí por el interior del soto de Cantalobos. Por zonas que no conocía todavía. Las fotos son de la GF1. Las de la Yashica tardarán unos días.

Arco iris sobre las vías

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Soto de Cantalobos

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Soto de Cantalobos

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Llueve sobre el azud

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[Cine] X-Men: First Class (2011)

Cine

X-Men: First Class (2011), 5 de junio de 2011.

Nota: Esta película fue vista en versión original y por eso aparece en la entrada con su título original en inglés. En la mayor parte de las salas en España se ha estrenado en versión doblada bajo el título X-Men: Primera generación.

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Como os contaba ayer, esta película no entraba en mi agenda. Desde luego, el género de superhéroes me ha producido desde que se puso de moda más aburrimiento que otra cosa. Y algún tremendo fiasco visto recientemente, prácticamente me tenía decidido a abandonar por completo estas películas, que por otra parte nunca he visto con más ilusión que un eventual entretenimiento palomitero. Pero como contaba ayer, alguien me hizo notar que este fin de semana podíamos dedicar un “miniciclo” dedicado a una joven actriz que nos entusiasmó hace unos meses y que aparece como personaje secundario en dos de las películas que están este fin de semana en cartel. La que reseñé ayer, y la que reseño hoy.

Así que nos lo tomamos con humor, con palomitas y con aperitivo dominical, y nos acercamos a la matinal en versión original, para ver como le va yendo a la guapa Jennifer Lawrence. Ahora como superheroína de acción.

Sinopsis

Para los aficionados al género y a la franquicia de Marvel, la cosa va de cómo se reunieron cuando jóvenes el futuro Profesor X (James McAvoy) y al futuro Magneto (Michael Fassbender), los antagonistas por excelencia de esta historia. Creo. Que yo no estoy muy puesto. El antagonista en esta ocasión es Sebastian Shaw (Kevin Bacon), un antiguo nazi que mató a la madre de Magneto ante sus ojos, que con un grupo de mutantes entre los que destaca la guapa y adamantina Emma Frost (January Jones), manipula a los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Soviética allá por 1963 para provocar la crisis de los misiles de Cuba, con el fin de que gracias a una guerra termonuclear, los mutantes queden como herederos de una raza humana autoextinguida. Pero un par de agentes de la CIA, (Oliver Platt Rose Byrne) reconocen la importancia de los mutantes y consiguen la ayuda, con el escepticismo y a veces la oposición de sus jefes, de los protagonistas del filme. La guapa Jennifer Lawrence interpreta a Raven, más tarde conocida como Mystique, una mutante de piel azulada que desde la infancia es la mejor amiga del futuro Profesor X. El resto ya os lo podéis imaginar, acción más o menos dosificada hasta llegar a los fuegos artificiales finales, como es costumbre en este tipo de largometrajes.

Realización y producción

La película está dirigida por Matthew Vaughn, y como es habitual en estas producciones disfruta de todo tipo de medios para efectos especiales y para gráficos generados por computadora. Estos últimos cantan un poco en las escenas finales donde hay muchos barcos y muchos misiles; he visto mejores cosas en este sentido. Me ha resultado un pelín casposillos para una producción de este nivel. El guión es un de los típicos al uso, en el que se van alternando con cierto ritmo las escenas de acción con otras que sirven de transición. En este caso razonablemente dosificadas, aunque al final generan más de dos horas de película de forma un poco incomprensible. Creo que esta historia cabe en menos tiempo sin problema. Desde luego no vamos a entrar en sutilezas como la distancia respecto a la costa cubana a la que se encontraba la línea de bloqueo en la crisis real de los misiles de Cuba, y las distancias que se ven aquí. Cualquiera que sepa cómo son las operaciones militares navales desde la segunda guerra mundial se habrá partido de risa ante lo ridículo de la situación. Pero bueno, no dejemos que la realidad nos estropee el espectáculo.

Interpretación

A mí, el único que me ha llamado la atención ha sido Kevin Bacon, que es un malo con sentido del humor y con saber estar. Suele pasar. El resto, como es habitual en este tipo de películas, ponen cara seria, como si estuvieran permanentemente estreñidos… y bueno… luego vemos muchos dobles haciendo escenas de acción. Nuestra chica favorita, Jennifer Lawrence, la que ha motivado el “miniciclo” de fin de semana,… pues está muy guapa… vamos… como un queso… pero floja. En cualquier caso, creo que es lo único que piden en estas películas. Chicas monas que presten el palmito al personaje. Es el caso de la inexpresiva January Jones. O la sosa Rose Byrne. O cualquier otra moza que salga, que no son muchas más, pero que ya no me acuerdo. Para colmo, hacia el final de la película, cada vez sale menos con aspecto humano y esas estupendas faldas cortas años 60, para ir completamente caracterizada de azul y con el cuerpo lleno de escamas. En fin, esta película la rodó, al igual que la de ayer, antes de las candidaturas a los óscars. Esperemos que a partir de ahora le ofrezcan papeles mejores que le den la oportunidad de revalidar lo bueno que le vimos con anterioridad.

Conclusiones

Pues que queréis que os diga. Un entretenimiento. En este caso razonable, siempre que no te lo tomes en serio. Pero que por lo demás, perfectamente intrascendente salvo que seas un friqui de estas cosas. En cualquier caso, por muy por encima de la media de lo que he visto en este género. Aunque eso es fácil. Porque en general, aunque rodadas con muchos medios, suelen ser películas con guiones ridículos o absurdos que deberían ser calificadas habitualmente como malas.

Calificación

Dirección: ***
Interpretación: **
Valoración subjetiva: 
***

Recomendación musical

Camino del cine he ido escuchando a Cab Calloway en un podcast de Jazz por que sí. Lo cual es muy animado y te pone de buen humor, que es lo que tocaba en una mañana soleada e intrascendente como la de este domingo.

La banda navega

El barco que llevó a la Dixie Rue del Percebe a su lugar bajo el puente de Piedra de Zaragoza el pasado viernes, era bastante más divertido que los feos barcos de guerra de la película - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM

[TV] Mad Men… los chulos machistas también lloran,… o algo así…

Televisión

Desde su primera temporada, Mad Men, y en especial su carácter protagonista, Don Drapper (Jon Hamm), han recibido el beneplácito unánime de la crítica televisiva. No son pocos los que la ven como una de las mejores series de ficción de la historia de la pequeña pantalla. Pero, lo que son las cosas, las andanzas de unos publicistas a principios de los años 60 nunca me parecieron algo realmente interesante. Así que pasé de ella, resistiendo con valentía todos los comentarios positivos, todas las candidaturas a los premios, y todas las aseveración de que Betty Drapper (January Jones) está como un queso. Esto último es cierto, aunque un poco delgaducha para mi gusto, la Jones está como un queso.

El caso es que finalmente he aprovechado la emisión de la cuarta temporada de la serie en alta definición, y en versión original subtitulada, en Canal Plus para darle una oportunidad. He de decir que efectivamente la factura de la serie es un primor. Ambientación perfecta, fotografía y diseño artístico como pocas se pueden ver, interpretaciones contenidas pero firmes y eficaces, hombres duros que fuman y beben como cosacos, pero en clubes muy refinados, una colección de secretarias y otras señoras y señoritas que cada cual está más buena que la anterior y que en su conjunto quitan el hipo,…

Pero a mí, no me ha sabido emocionar. La he visto con curiosidad. En algunos momentos con mucho interés. Es cierto que el personaje protagonista tiene mucha miga. Pero en realidad, por listo que sea en esto de la publicidad, me parece un imbécil. Si eso es lo que quieren que creamos, chapeau, porque en mi caso lo han conseguido plenamente. Del resto de los personajes de la serie, el conjunto de mad men me han parecido una banda de cretinos, y donde me ha parecido que realmente hay jugo es en las mujeres, que independientemente de sus cualidades físicas, son los únicos personajes que me han parecido realmente multidimensionales, y dignos de ser seguidos en sus dificultades por superar las limitaciones impuestas por el machismo empresarial, especialmente virulento en la época de la acción, y sus propias autolimitaciones. Peggy Olson (Elisabeth Moss), la doctora Miller (Cara Buono, qué guapa, qué elegante y qué interesante), la propia Betty… todas ellas son mucho más interesantes que cualquier de los chulos machistas que protagonizan el título de la serie. La única pega a la parte femenina es el aspecto caricaturesco que ofrece en ocasiones Christina Hendricks interpretando a la muy eficiente Joan Harris. Luciendo una figura y unos pechos prácticamente imposibles, me resulta imposible tomarme en serio un personaje que tiene o podría tener una profundidad y una importancia sobresalientes. Probablemente la intención es que los tenga,… pero,… me resulta una presentación chabacana del personaje. Los enormes pechos nunca han sido de mi gusto. Y que conste que le tengo mucho cariño a la actriz por la abundante diversión que nos proporcionó interpretando a la pícara y traidora Saffron en un par de episodios de Firefly. Uno de mis personajes favoritos de aquella estupenda space opera con aire de western.

Supongo que seguirá alguna temporada más. Ya me pensare si la veo. Probablemente sí. Pero aunque no puedo negar muchas de las excelencias que se le atribuyen, ha sido incapaz de emocionarme o intrigarme lo que yo esperaba.

Recomendación musical

Estoy convencido de que el tema que voy a recomendar ha sonado alguna vez en la serie. Pero la canción que me viene a la memoria cuando la veo es indefectiblemente esa baladita ligera tan deliciosa que es In Other Words, popularmente conocida como Fly Me To The Moon. Son muchos los ilustres que la han cantado, aunque las versiones más famosas suelen corresponder a Sinatra. Pero mi recomendación va para la dulce voz de Astrud Gilberto.

Elysée-Montmartre

El teatro Elysée-Montmartre, recientemente destruido por un incendio, hace poco más de un año, en todo su esplendor - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH