[Fotografía] El imposible beso de un imán y el obispo de Roma y otras transgresiones publicitarias

Fotografía

El uso de imágenes transgresoras en la publicidad no es ninguna novedad. Generalmente, en productos destinados a consumidores jóvenes, pero no solamente. Utilización de escenas de alto contenido sexual, violento o con otros temas que desagraden a las convenciones morales del momento y el lugar, se dan constantemente. En una sociedad oficialmente “bienpensante” y “políticamente correcta” como la de la cultura occidental actual, no son raras las peticiones de retirada de campañas publicitarias que ofenden a algún grupo social determinado. A veces con éxito, ya que las imágenes se retiran. Otras veces, estas peticiones sólo sirven para alimentar la curiosidad del público y difundir la campaña con más éxito del previsto en caso de ausencia de polémica.

Sin embargo, algunas de estas imágenes transgresoras, en mi modesta opinión sólo son aparentemente transgresoras. Y creo que el ejemplo paradigmático de estas son las campañas de la marca United Colors of Benetton. En su más reciente declinación, nos ofrecen las imágenes de personas besándose en los labios. Estas personas aparecen identificadas con sus presuntos cargos. Digo presuntos porque evidentemente han utilizado modelos y no las personas reales (no tan evidente, podrían ser montajes a partir de imágenes de las personas reales; tengo que investigar). El presidente de Estados Unidos y el presidente de Venezuela. El presidente de la República Francesa y la canciller de la República Federal de Alemania. Los líderes de ambas Coreas. El primer ministro israelí y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina. El papa y un notable líder musulmán de El Cairo… No aparecen los nombres. No se nombra a Obama, Netanyahu, Sarkozy, Merkel, Chaves, Ratzinger, o quien sea. Y el lema común a todos estos besos, que recuerdan los morreos de los antiguos dirigentes soviéticos, Unhate. No odies. En imperativo. ¿Realmente podemos considerar transgresora una campaña que nos pide, imperativamente, que no odiemos? Acaso muchos de estos líderes mundiales no hacen llamamientos en sus sermones y en sus discursos a favor de la paz y del fin de los odios. Sin embargo, son vistos, y con motivo en muchas ocasiones, como el objeto del odio por los partidarios de los otros líderes. O por las culturas a las que representan los otros líderes. Y entonces se vive como transgresión. Un beso en sí mismo es un acto de amor o de amistad, dependiendo de las personas, la cultura y la circunstancia. Y el rechazo al odio es un mensaje común de la mayor parte de las ideologías y religiones “homologadas” en nuestra cultura. Sin embargo, la campaña se siente como transgresora por muchos de los que se siente representados por estos personajes (que no personas, ya que la campaña es un caracterización). Dan en que pensar las contradicciones en las que cae el ser humano.

Anuncio en Karl-Liebnecht-Straße

En una fotografía nocturna tomada en Unter den Linden, o su continuación, en Berlín en 2007, aparece un anuncio propio de la marca que hoy comentamos, aunque poco transgresor. Sólo la diferencia racial entre los dos jóvenes (Pentax *ist DS, SMC-A 50/2).

Benetton tiene una larga historia de campañas publicitarias polémicas. Podemos hablar de una época gloriosa, cuando se encargaba de las mismas el fotógrafo italiano Oliviero Toscani. Y poner el punto de partida cuando en 1991 nos ofrecieron aquella imagen de un activista antisida en su lecho de muerte rodeado de su familia, en una recreación de un símbolo cristiano tan característico como La piedad. Aquella foto no era de Toscani sino de Therese Frare, e inicialmente publicada en la revista Life, pero la idea ya estaba ahí. Luego vinieron imágenes contra la discriminación racial, con la pena de muerte, a favor del sexo seguro, o del amor romántico. En este último caso, el problema es cuando se representan por la imagen de una mujer de raza negra amamantando un bebé blanco. O por el beso apasionado de un sacerdote y una monja, ambos guapísimos. U otras imágenes igualmente llamativas que los grupos más conservadores o con determinados intereses consideran inaceptables. Podéis navegar por la página del fotógrafo buscándolas y contemplándolas.

Particularmente, creo que muchas de las imágenes que nos han propuesto estas campañas son bellas e invitan a la reflexión. Siendo consciente como soy que el interés principal de la marca es vender ropa. Cuanta más mejor. Y obtener beneficios para sus accionistas, cuantos más mejor. Pero si en esta dinámica propia de nuestro sistema capitalista, muestran algo de compromiso con la sociedad de la que quieren obtener sus beneficios, ¿no es mejor? No lo sé. Son malos tiempos para la lírica.

Gente en la fontana de Trevi

La multiculturalidad en la sociedad es un hecho cada vez más constante, pero en los ambientes ordinarios, fuera de los cosmopolitas como la Fontana de Trevi de Roma, es difícil de digerir,... y bueno la rubita lleva una prenda de... aquí no hacemos publicidad (Canon Ixus Digital 860 IS).

[Fotografía] Desde el modernismo hasta el famoseo en India… y los porfolios del fin de semana, claro

Fotografía

Todas las recomendaciones fotográficas de este fin de semana proceden de La Lettre de la Photographie. No es que no hay visto cosas interesantes en otros sitios… pero hay que seleccionar. Y así han venido las cosas.

Durante la semana me han interesado…

Moda,… y un poco de surrealismo. Deborah Turbeville, The Fashion Pictures. Otra forma de realizar fotografía de moda. Para mí, más interesante que lo que habitualmente se ve por ahí.

La fotografía y la publicidad en sus primeros tiempos. Modernism and advertising photography. Siempre me ha gustado la fotografía de los felices 20, con sus distintas tendencias. Estos ejemplos, vinculados a la publicidad, están muy bien.

Algunos de los grandes de la fotografía de todos los tiempos. John Loengard, Age of Silver. Retratos realizados a algunos grandes fotógrafos, que marcaron los destinos de la “edad de la plata”. Es decir, de cuando la fotografía era un proceso físico-químico. Sirva de homenaje.

Dedicaron un día al festival de Delhi. Seleccioné una exposición. Hollywood, Kannagi Khanna. Imágenes de mujeres de la India actual, con imágenes de las grandes estrellas femeninas del cine. Simpático, y significativo. De alguna forma.

Lateral de "Costa" (coches de viajeros de la MZA)

Lateral de un "costa", antiguo coche de viajeros de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante, perteneciente al turístico "Tren de la Fresa" (Panasonic Lumix GF1, M. Zuiko 45/1,8).

Y en cuanto a los porfolios que publican los sábados…

Monica Denevan nos muestra sus Portraits from Burma. Muy elegantes, sencillas, que no simples, imágenes en blanco y negro, en formato cuadrado en torno a las vidas de las gentes a orillas del río Irrawaddy.

Stéphanie Borcard y Nicolas Métraux se pasan un año entero viajando a ritmo lento por Asia, y así esta pareja de suizos nos traen Waiting for Saigon, un buen ejemplo de fotografía documental sobre Vietnam.

Nuevamente en el ámbito de la fotografía documental, el italiano Matteo Gozzi nos muestra su serie Ulaan Baatar, dedicada a las áreas suburbanas de la capital de Mongolia.

Y volvemos a la calma de la fotografía en blanco y negro, en este caso cuando el portugués Jorge Alexandre Pereira, refleja de forma magistral en su proyecto Stone los paisajes naturales de la zona fronteriza de Portugal con España.

Espero que os gusten. Y en cualquier caso recordad que es una selección muy subjetiva, y que probablemente de lo que he visitado, muchos de vosotros habríais hecho otra selección muy distinta.

Ruedas motrices - Mikado

Ruedas motrices de una de las "mikados" en exposición en el Museo Nacional del Ferrocarril en Madrid (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH).

[TV] Mad Men… los chulos machistas también lloran,… o algo así…

Televisión

Desde su primera temporada, Mad Men, y en especial su carácter protagonista, Don Drapper (Jon Hamm), han recibido el beneplácito unánime de la crítica televisiva. No son pocos los que la ven como una de las mejores series de ficción de la historia de la pequeña pantalla. Pero, lo que son las cosas, las andanzas de unos publicistas a principios de los años 60 nunca me parecieron algo realmente interesante. Así que pasé de ella, resistiendo con valentía todos los comentarios positivos, todas las candidaturas a los premios, y todas las aseveración de que Betty Drapper (January Jones) está como un queso. Esto último es cierto, aunque un poco delgaducha para mi gusto, la Jones está como un queso.

El caso es que finalmente he aprovechado la emisión de la cuarta temporada de la serie en alta definición, y en versión original subtitulada, en Canal Plus para darle una oportunidad. He de decir que efectivamente la factura de la serie es un primor. Ambientación perfecta, fotografía y diseño artístico como pocas se pueden ver, interpretaciones contenidas pero firmes y eficaces, hombres duros que fuman y beben como cosacos, pero en clubes muy refinados, una colección de secretarias y otras señoras y señoritas que cada cual está más buena que la anterior y que en su conjunto quitan el hipo,…

Pero a mí, no me ha sabido emocionar. La he visto con curiosidad. En algunos momentos con mucho interés. Es cierto que el personaje protagonista tiene mucha miga. Pero en realidad, por listo que sea en esto de la publicidad, me parece un imbécil. Si eso es lo que quieren que creamos, chapeau, porque en mi caso lo han conseguido plenamente. Del resto de los personajes de la serie, el conjunto de mad men me han parecido una banda de cretinos, y donde me ha parecido que realmente hay jugo es en las mujeres, que independientemente de sus cualidades físicas, son los únicos personajes que me han parecido realmente multidimensionales, y dignos de ser seguidos en sus dificultades por superar las limitaciones impuestas por el machismo empresarial, especialmente virulento en la época de la acción, y sus propias autolimitaciones. Peggy Olson (Elisabeth Moss), la doctora Miller (Cara Buono, qué guapa, qué elegante y qué interesante), la propia Betty… todas ellas son mucho más interesantes que cualquier de los chulos machistas que protagonizan el título de la serie. La única pega a la parte femenina es el aspecto caricaturesco que ofrece en ocasiones Christina Hendricks interpretando a la muy eficiente Joan Harris. Luciendo una figura y unos pechos prácticamente imposibles, me resulta imposible tomarme en serio un personaje que tiene o podría tener una profundidad y una importancia sobresalientes. Probablemente la intención es que los tenga,… pero,… me resulta una presentación chabacana del personaje. Los enormes pechos nunca han sido de mi gusto. Y que conste que le tengo mucho cariño a la actriz por la abundante diversión que nos proporcionó interpretando a la pícara y traidora Saffron en un par de episodios de Firefly. Uno de mis personajes favoritos de aquella estupenda space opera con aire de western.

Supongo que seguirá alguna temporada más. Ya me pensare si la veo. Probablemente sí. Pero aunque no puedo negar muchas de las excelencias que se le atribuyen, ha sido incapaz de emocionarme o intrigarme lo que yo esperaba.

Recomendación musical

Estoy convencido de que el tema que voy a recomendar ha sonado alguna vez en la serie. Pero la canción que me viene a la memoria cuando la veo es indefectiblemente esa baladita ligera tan deliciosa que es In Other Words, popularmente conocida como Fly Me To The Moon. Son muchos los ilustres que la han cantado, aunque las versiones más famosas suelen corresponder a Sinatra. Pero mi recomendación va para la dulce voz de Astrud Gilberto.

Elysée-Montmartre

El teatro Elysée-Montmartre, recientemente destruido por un incendio, hace poco más de un año, en todo su esplendor - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH