[Libro] Hija única – Seo Mi-ae

Literatura

Encontré una referencia a este policiaco, o thriller, psicológico, sin duda, porque la protagonista es una psicóloga criminal, en una página que me merece bastante respecto, dentro de lo que es internet, donde es difícil encontrar buenas páginas de referencia que te orienten a la hora de escoger tus próximas lecturas o visitas a la sala de cine. El caso es que la reseña era bastante positiva para esta novela de Seo Mi-ae, que si mis referencias no me fallan es escritora. El problema de los nombres asiáticos… es que me cuesta mucho identificar el sexo de sus poseedores para redactar correctamente. Dichosos los idiomas que no flexan por género y número.

Un paseo por el palacio de Deoksugung en Seúl, para ilustrar la entrada de hoy.

He leído muy poquita ficción de origen surcoreano. No llega con facilidad a nuestros lares. No se traducen muchos libros de este origen. Así como los autores japoneses ya empiezan a menudear en las librerías, con los coreanos no sucede lo mismo. Pero lo que conocía hasta ahora, hizo que me despertara la curiosidad. Al fin y al cabo, hay diferencias culturales en el modo en que se plantea la estructura de un relato de ficción. Así que, aunque el llamado thriller psicológico no es mi género favorito ni de lejos, decidí darle una oportunidad.

La novela nos cuenta las vicisitudes de una psicóloga, profesora de psicología criminal, en la que simultáneamente se producen dos acontecimientos en su vida importantes. Por un lado, se le abre la posibilidad de entrevistar a un célebre asesino en serie que se encuentra en prisión, quien, resistiendo a todo interrogatorio sobre la auténtica naturaleza de todos sus crímenes conocidos o desconocidos, acepta dejarse entrevistar por esta psicóloga. Por otro lado, conoce a la hija de un anterior matrimonio de su marido, que vivía con sus abuelos, que mueren en un incendio. Y de repente le surge la responsabilidad de convertirse en madre. O madrastra. Poco a poco, ambos acontecimientos confluirán de alguna forma.

He de decir que la novela me ha decepcionado. Lejos de existir esa marcada diferencia que de alguna forma esperaba con las novelas occidentales similares, la autora se adhiere bastante a los clichés del género, salvo en algún detalle por aquí o por allá. Al final resulta en una historia bastante previsible. La lectura es entretenida y avanza rápidamente. No olvidemos que este tipo de novelas con frecuencia están pensadas para ser lecturas fáciles. Desde mi punto de vista carece rigor científico en lo que se refiere al personaje principal, como psicóloga, y te deja con una sensación de que para este viaje no hacía falta tantas alforjas. Los aficionados al género quizá lo disfruten. Por lo demás, apenas recomendable.

[Libro] Tokio – Taro Miura

Arte, Literatura

Poco antes de Navidad visité mi librería preferida cuando se trata de comprar libros fabricados con árboles muertos, papel, para los que no se cosquen, con el fin de comprar algún regalo. Bueno… en concreto iba a buscar un encargo para mí, pero aproveché para comprar algún regalo en forma de libro ilustrado. Lo que no tenía planificado, pero acabó sucediendo, era que acabase comprando para mi mismo alguno de estos. Alguno por un interés profundo, otro por curiosidad. Este último caso es el del libro que nos ocupa hoy. En un comentario que no puede prolongarse mucho, porque la cosa es sencilla, que no simple.

Algunas fotos con película en blanco y negro en cámara desechable en mi último viaje, octubre de 2019, a la capital del País del Sol Naciente.

Taro Miura es un ilustrador japonés que ha trabajado especialmente, por lo que he podido averiguar, para libros infantiles. En este caso, ante el nacimiento de su hija, Mito, nos cuenta la historia con muchas ilustraciones y pocas palabras de una niña que va a viajar a Tokio por primera vez. Y emocionada, pregunta a una serie de animales, que se supone tienen relación con la capital japonesa, cómo es la ciudad para prepararse. Luego, escribirá una serie de postales a sus amigos en las que dará su visión sobre lo que le contaron los animales.

El libro, que es simpático de hojear y leer, juega con el tópico, pero también con el conocimiento que tiene el autor de la ciudad. Una ciudad sobre la que ciertamente mucha gente cae en los lugares comunes, pero que por su historia, tamaño, dinamismo y diversidad es mucho más compleja de lo que parece. En cualquier caso es una visión distinta y, como digo, simpática de la capital nipona. Para mí ha sido más que nada una curiosidad para distraerme un rato en los últimos días del año. Pero que bien, oye… que no hay que ponerse trascendentes continuamente.

[Libro] Momoko y la gata – Koike Mariko

Literatura

Este libro fue un prestamo, que leí sobre la marcha durante mi escapada a Andalucía en octubre. De hecho, antes de los dos libros que comenté la semana pasada. La amiga que me alojó en su casa en Sevilla tenía una versión en papel del libro y, como no es muy largo y me enganchó mucho, me lo leí en ratos muertos en esos días. Su autora Koike Mariko 小池 真理子 (os recuerdo que en Japón el apellido va delante; cuando me acuerdo, respeto esa convención) es más conocida por su condición de escritora dedicada al género policíaco y al terror.

Repito la selección de fotos representativas de mi viaje a Japón en 2014… fecha y país en el que ya se veían con frecuencia gente con mascarillas.

Definir si este libro pertenece a alguno de esos géneros,… en líneas generales,… las claves en las que está redactado no corresponden a ninguno de ellos. En algunos momentos, me ha recordado a Bonjour, tristesse de Françoise Sagan. Vagamente porque hace muchos años que leí el libro de Sagan. Pero ambos están ambientados en los años 50 del siglo XX, uno en Francia y otro en Japón, aunque el de Sagan fuese publicado en 1954 siendo una joven de sólo 18 años, mientras que Koike tenía 2 años en aquel momento y no escribió su “gato en el ataud”, título original del libro [柩の中の猫, hitsugi no naka no neko] hasta 1990.

Mientras que Sagan escribe su “tristeza” a caballo entre el existencialismo y las ideas que harán surgir el movimiento de la “nouvelle vague”, con un personaje adolescente víctima del desencanto y la melancolía, Koike recupera el ambiente del Japón vencido en la Segunda guerra mundial y del que empieza a recuperarse, recuperando también sus generaciones más jóvenes cierta alegría de vivir. Así, quien narra la acción es una joven de 20 años, de provincias, procedente de Hokkaido, aspirante a pintora, que entra a trabajar en casa de un pintor joven pero consagrado, viudo, para cuidar de su hija pequeña de nuevo años, Momoko, cuya mejor amiga es una gata. La vida es plácida, con el padre que adora a su hija, y con la joven que secretamente se enamora del padre, que vive una vida mundana, cosmopolita y despreocupada. Hasta que aparece una mujer joven, estilosa y bella en la vida de todos ellos. Y desestabiliza el equilibrio doméstico.

Reconozco que me enganché de inmediato. El tono de la escritura, la perspectiva en primera persona de quien no deja de ser un personaje secundario que recuerda desde el presente unos acontecimientos que le marcaron de por vida, la descripción del ambiente, la sospecha de que algo grave puede ocurrir, todo ello hace que el ritmo de lectura fuera agil. Y a pesar de todo, aunque constantemente Koike nos va dejando las pistas, los indicios de lo que va a suceder, nos llega a sorprender. Nos aterra, sin ser una novela de terror. ¿O sí? Me pareció una lectura imprevista, pero con un gran nivel. Lamentablemente, lo único traducido al castellano de esta autora. ¿Merecerá la pena pillar una traducción al inglés o al francés de alguna otra de sus obras? Me lo estoy pensando. Muy recomendable.

[Cine] Summerland (2020)

Cine

Summerland (2020; 44/20200914)

Tras la excelente película de la semana anterior, los nuevos estrenos no traen nada especialmente atractivo a la cartelera. Las salas de cine están abiertas, pero las distribuidoras no arriesgan, y la oferta que llega es muy anémica. Nos llama la atención una película británica dirigida por Jessica Swale, su primer largometraje de ficción, y protagonizada por la interesante Gemma Arterton. No hay comentarios entusiastas sobre ella en ninguna parte, pero pensamos que con los británicos es difícil equivocarse mucho.

Las fotos de hoy están tomadas en distintos lugares del condado de Kent, Inglaterra, donde transcurre la película.

La película nos cuenta como una escritora un tanto misántropa (Arterton), que vive en la costa del canal de la Mancha, se encuentra de repente con que le han asignado un niño refugiado de Londres durante los bombardeos de la capital inglesa. Aunque al principio es remisa y quiere que se haga cargo del niño otra familia, al final, ambos conectarán y lo aceptará de buen grado. Hasta que se lleve la sorpresa de saber que tiempo atrás conoció a la madre del niño, que es quien maniobró para que lo acogiera.

Película con una realización académica, muy correcta y muy funcional, con el buen hacer de los británicos para las películas de época, pero sin mucho más que destacar. Descarga la directora, en realidad, el buen destino de la película en el buen trabajo de los intérpretes. Que como intérpretes británicos que son lo saben hacer muy bien, y el duo formado por Aterton y el niño, Lucas Bond, funciona con eficacia para sacar adelante una historia de buen rollo y buenos sentimientos en tiempos difíciles.

La película, muy políticamente correcta en lo que se refiere a diversidades de orientación sexual y racial, mucho más de lo que sería esperable para la época en la que se desarrolla, se deja ver sin problemas. Pero también es previsible que no deje poso durante mucho tiempo y pase a ser una de tantas películas por el estilo que nos ofrecen de vez en cuando los británicos. Se deja ver. Por cierto, el Summerland del título, en español En busca de Summerland, es un lugar ficticio, una especie del cielo después de la muerte para religiones paganas. Pues vale.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Las niñas (2020)

Cine

Las niñas (2020; 43/20200907)

Reconozco que tengo un problema de confianza con el cine español. Más que con el cine español, con los medios que hablan del cine español. Cuántas veces he acudido al cine en los diez últimos años animado por los comentarios positivos de los medios, de los críticos nacionales, y he quedado profundamente decepcionado. Convencido a la larga de la connivencia entre la industria del cine y los medios para proporcionarse mutuamente clientes, pero con ausencia de una honesta crítica sobre lo que espera en las salas al espectador.

Mis fotos de hoy, aunque tomadas hace unos meses, son de lugares que han permanecido muy estables con los años. Que forman parte del paisaje de mi infancia. Y que son vecinos a algunas de las localizaciones de la película de Pilar Palomero.

También me dan miedo cuando relacionan el cine con mi tierra; Zaragoza, Aragón,… situad el ámbito geográfico donde prefiráis. Después de hablar de las viejas glorias, ya desaparecidas muchas, que esta tierra dio al séptimo arte, y en medio de tópicos, llegan las alabanzas al nuevo realizador o realizadora de turno. Cuando llego a la sala nueva decepción. Así que cuando después del festival de Málaga hubo un coro prácticamente unánime de voces alabando el trabajo del primer largometraje de ficción de la zaragoza Pilar Palomero, no puedo negar que un temblor de escepticismo me recorrió el cuerpo. Al final, este lunes pasado, vencí esa sensación y, sólo, porque no encontré compañeros que me acompañasen, en gran medida por los motivos mencionados, me fui a las más céntricas salas de cine de Zaragoza, ciudad en la que está rodada la película.

Nos cuenta Palomera la transición de la niñez a la adolescencia,… o preadolescencia, de Celia (Andrea Fandos), que vive en un piso y barrio modestos de la capital aragonesa con su madre (Natalia de Molina), muy joven y aparentemente viuda, y asistiendo a un colegio de sólo niñas, religioso, regentado por monjas católicas, donde está su principal ámbito de relación y amistades, sus compañeras de colegio. Especialmente con la llegada de una niña huérfana que ha vivido hasta el momento en Barcelona, y que va más avanzada en su transición a la adolescencia.

Sobre la historia, no hay mucho más que contar. No es una historia de planteamiento-nudo-desenlace. Es una historia de este-momento-de-una-vida. Una vida que viene de algún sitio, que vamos descubriendo durante la narración cinematográfica, y que va a alguna parte… cosa que sólo podemos inferir por el hecho de que se nos insiste que estamos en el año 92 y que conocemos la historia y las vidas de las mujeres que eran niñas en esa época y que tienen ahora 40 años. Y Celia es una de ellas. O por lo menos ese es el mensaje que se nos transmite.

He de decir que durante la proyección e inmediatamente tras la misma quedé en un estado de relativa extrañeza. Por mis vivencias personales, si lo que se nos presenta en pantalla se nos hubiera presentado como una historia que transcurre en los años 70, en el final del franquismo o principios de la transición, momentos en los que yo vivía mi adolescencia y asistía a clase en un colegio religioso católico… me hubiera parecido de lo más normal. Un fiel reflejo de la época. Pero, ¿en el año 92? ¿cuando la mayor parte de los colegios religiosos se habían habierto desde 10 años antes a la educación mixta? ¿conociendo cómo fue la niñez y adolescencia de mi hermana, con una edad intermedia entre la mía y la del personaje de la niña de la película? ¿Nada había avanzado la sociedad española en 16-17 años? Salvo algunos detalles como la música popular y alguna otra cosilla, nada diferencia la Zaragoza del 92 que presenta Palomero de la de los 70. Es casi un ambiente atemporal, donde el año tiene una importancia relativa.

Pero la película es de las que dejan un regusto. Y es un regusto positivo. Es de las que crecen en la memoria. De las que poco a poco cala lo que has visto, tanto en su aspectos formales como en su fondo. Da igual el contexto. El viaje al que asistimos es interior. Y puede realmente ser equivalente al de otras muchas niñas a lo largo de muchas década, sirviendo el entorno de mero decorado, para una sociedad que ha evolucionado mucho más lentamente de lo que imaginamos, con valores con sus cosas buenas y con sus lastres, que han permanecido con más persistencia de lo que las apariencias de modernidad nos hacía creer. Palomero rueda con un presupuesto limitado, eso es evidente. Pero le saca partido. Optando arriesgadamente por un formato 1,37:1, cuadradote, con planos muy cerrados sobre la niña protagonista y el resto de las niñas. Sacando oro de la interpretación de la niña, que está fenomenal. Pero cuando hablamos de la interpretación de niños, dejando aparte las cualidades de los mismos, para que resulten naturales, si son buenas, inevitablemente hablamos del trabajo cuidadoso y cómplice de la directora. Sin el cual, las interpretaciones infantiles no resultan.

Cuántas veces se me ha ido el pensamiento después de ver la película a comparar a Celia con Ana (Ana Torrent), la niña que magistralmente presentó Victor Erice en El espíritu de la colmena, actriz infantil a la que pocos años después Carlos Saura volvió a aprovechar también magistralmente en Cría cuervos. Si de aquellas, el recuerdo predominante son los muy abiertos ojos de la niña, en esta ocasión, en otro ambiente, con otros problemas, es la sonrisa que eventualmente aparece en el rostro de Andrea Fandos. Esta vez sí que estoy de acuerdo con los voceros de los medios y las instituciones. Estamos ante una excelente película, que merece ser vista y reflexionada. Un trabajo extremadamente meritorio, que espero que alcance el reconocimiento que merece en tiempos tan difíciles para la exhibición de la obra de arte cinematográfica.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Cine en TV] Tell me who I am (2019)

Cine

Tell me who I am (2019; 52/20191025)

Hacía tiempo que no incluía un estreno en plataforma de vídeo bajo demanda, que desde hace unos años incluyo también entre mis comentarios de estrenos cinematográficos. En esta ocasión afrontamos, por primera vez en mucho tiempo, un documental. Un documental que nos ofrece Netflix, y que llegó a la plataforma sin mucha publicidad, o yo no estuve al tanto, pero del que me enteré por un enlace sobre fotografía.

Londres y las zonas rurales no alejadas de la capital británica serán los escenarios donde se desarrollará el drama que nos relata este documental.

El documental trata de la historia de dos hermanos gemelos británicos, uno de los cuales sufre al final de su adolescencia un terrible accidente con traumatismo craneoencefálico que borra toda su memoria, todos sus recuerdos, de su época infantil y adolescente. Con la ayuda del archivo fotográfico y de su hermano gemelo va reconstruyendo esas épocas, como una época feliz en familia, lo típico de cualquier hogar de clase media. Aunque percibe que la relación de los dos hermanos con sus padres es extraña. Hasta que a la muerte de la madre, el padre había muerto previamente, unos años más tarde, la aparición de otra fotografía le alarma y pone en cuestión la realidad sobre esa vida reconstruida tras el accidente. Solo décadas más tarde, los dos hermanos ya con más de cincuenta años volverán a retomar su vida en común para sacar a la luz la verdad.

El documental nos plantea varios temas. Uno de los principales, que no voy a desvelar, el de los problemas, profundos e inquietantes, de la relación de los dos jóvenes con sus padres. Otro es el de la relación entre hermanos y las difíciles decisiones que ha de cargar sobre sus espaldas uno de ellos que, queriendo a su hermano, tiene que decidir qué puede hacerle más feliz; la verdad o una realidad adulterada, azucarada. El tercero es el derecho de la persona a conocer la realidad de su vida, con el fin de tomar las decisiones que como persona autónoma, libre con capacidad de decisión, tiene derecho. Tema este último en el que estoy sensibilizado, pensando en la conspiración de silencio que en nuestra sociedad existe todavía con determinados enfermos con enfermedades graves, probablemente mortales, a los que se les oculta el diagnóstico “por su bien”. En el documental, el problema de base es distinto, pero en esencia es la misma cuestión.

El documental se ve con interés. De alguna forma, el misterio que rodea la vida de estos jóvenes te atrapa como el de una buena película de ficción. Pero te planteas en ocasiones si el enfoque no tiene un punto de efectista en ocasiones. De que al director, Ed Perkins, que no hace mal trabajo, le importa más el efecto que va a producir en el espectador que la empatía por los dos hermanos, y la reflexión sobre los aspectos más negativos y preocupantes de nuestra sociedad. Porque hay elementos importantes en la historia que deja caer, pero en los que no se profundiza. No obstante, es bastante recomendable. Y la forma en que los dos hermanos se desenvuelven en las entrevistas en pantalla resulta de lo mejor. Por ello, esas cuatro estrellas en “interpretación”, aunque no lo sea propiamente hablando.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[Cine] Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988)

Cine

Tonari no Totoro [となりのトトロ] (1988; 02/20190906)

Reestreno con motivo del 30º aniversario de la película de uno de los largometrajes de animación más emblemáticos del director Hayao Miyazaki, del Studio Ghibli, del cine de animación japonés, y probablemente de la historia del cine de animación.

En esta ocasión no tiene especial gracia hacer el comentario. Es ir sobre seguro. Pero la incluyo aquí, entre las películas de estreno en pantalla grande, como hago habitualmente con estos reestrenos conmemorativos y porque, además, yo no llegué a ver nunca la película en pantalla grande. Sí que la había visto en varias ocasiones en mi televisor, pero no en pantalla grande. Y a pesar de que hubo que hacer un esfuerzo, porque el horario en que la proyectaban no era quizá el más apropiado, pues se hizo.

La naturaleza primordial, el mundo de las tradiciones mitológicas japonesas, jóvenes decididas y autónomas y los vaivenes de la vida contemporánea son ingredientes habituales en las películas de Studio Ghibli.

La historia es sencilla. De hecho, la película en sí misma apenas llega a la hora y media de duración. Un padre con dos hijas, una en educación primaria pero ya mayorcita, y otra de cuatro años, se traslada a una casa en el campo para estar más cerca del hospital donde está convaleciente la madre de una madre que se supone ha sido grave. Y todos los cambios son llevados a cabo con un optimismo vital notable que atrae incluso a los espíritus del bosque, los totoro de distinto tamaño que viven en un alcanforero cercano a la casa, y que se convierten en aliados de las niñas en sus inquietudes cotidianas.

Como en otras películas del Studio, Miyazaki combina los problemas de una realidad cotidiana con la fantasía y las leyendas que se extraen de la rica mitología nipona. Los totoro, son tres aunque el título siempre se ha traducido en singular y todo el mundo atribuye el nombre al grandote y más proactivo, son espíritus del bosque benevolentes. Y la actitud de las niñas, de cariño y respeto hacia los árboles y el bosque, cataliza la alianza entre ambos. Y marcan algunas de las constantes del cine del director; las niñas o jóvenes empoderadas y proactivas, heroínas de lo cotidiano, y el canto a la naturaleza, el mensaje ecologista que siempre destilan sus películas.

Película de buenos sentimientos, viene además salpicada de otros personajes entrañables, como puede ser la abuela entre los humanos, o los susuwatari, pelusas de polvo y hollín con vida propia, y el Nekobasu [ネコバス ] (Gatobús), el espíritu de un gran gato multípodo que toma la forma de un autobús y que se alía también para ayudar a las niñas.

Ya se puede deducir desde el principio. Recomendable, no. Yo diría que obligatoria. Por lo menos para todos aquellos que se digan amantes del séptimo arte. Y la figura y la silueta del gran Totoro se han convertido ya en un icono popular, no sólo del Studio, sino del mundo actual en general. Fijaos, incluso hay un asteroide que lleva oficialmente el nombre de Totoro

Valoración

  • Dirección: *****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

[Libro] La biblioteca del capitán Nemo

Literatura

Adquirí este libro del sueco Per Olov Enquist a principios del mes de septiembre, y lo estuve leyendo durante la primera quincena de ese mes, con una pequeño interludio para “merendarme” el cuento de Auster que os comentaba la semana pasada. Está publicado por Nórdica Libros, una editorial de la que he leído en su momento a varios autores, con un nivel de satisfacción alto. Además, cumple con la misión de acercarnos literaturas del mundo que de otro modo tendrían difícil encajen en los intereses comerciales de los grandes grupos editoriales. Y para que quede claro, en la literatura de los países nórdicos hay mucho más que asesinatos y detectives en ambientes inhóspitos.

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La región donde transcurre la acción de la novela está más al norte que la universitaria ciudad de Upsala; pero yo no he ido más allá de esta, que me servirá para ilustrar la entrada.

Enquist es, además de novelista, periodista y dramaturgo. Es un autor muy premiado en su país y en los países nórdicos. Ha sido propuesto en alguna ocasión al Nobel, y en general está muy valorado. Por cierto, para que no nos líemos… Los países nórdicos incluyen a Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia, Groenlandia y las islas Faroe, así como diversas dependencias más o menos autónomas de los anteriores. Los países escandinavos,… aquí hay menos coincidencias. En general, hay acuerdo en que son Suecia y Noruega, los dos países que forman la Península escandinava; muchos suman a estos Dinamarca, que aunque no está en dicha península, es un reino que tiene su origen en la misma, y mantiene unos lazos muy estrechos con los otros dos.

Enquist nos cuenta una historia compleja, contada por un adulto pero con los ojos y la mentalidad del niño que fue. Situada temporalmente en los años de la guerra mundial, que no afectó directamente al territorio sueco, país neutral, físicamente nos encontramos en una de las regiones en el norte del golfo de Botnia, en Suecia. En una comunidad pequeña, agrícola, fuertemente conservadora, muy dominada por la religión luterana que dicta los usos y costumbres de la comunidad. Allí, tras un proceso judicial, se dictamina que dos niños fueron intercambiados tras el nacimiento, y que deben ser reincorporados a sus familias de origen. Pero una familia es próspera, con una sólida presencia en la comunidad, y la otra muy pobre, y afectada por la condición mental de la madre. El niño protagonista es el que viviendo en la familia próspera, es desarraigado y llevado a vivir con los pobres. A partir de ahí se generará un drama entre los dos niños, y una joven que es acogida en la familia próspera, mayor que ellos, pero que ineludiblemente atraerá a los dos jovencitos.

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La novela es dura. La mente del narrador continuamente vuelve y regresa a los mismos conceptos y a situaciones similares, pero marcando pequeñas diferencias que permite que el lector poco a poco tome conciencia de lo sucedido en esa pequeña comunidad. Una serie de enigmas cuya raíz está en la hipocresía de la moral cristiana, intransigente y carente de piedad. Especialmente para aquellos con menos capacidad para defenderse por sí mismos, y que se ven obligados a vivir bajo las normas rígidas y arbitrarias de otros.

No es una lectura fácil, pero si apasionante si te dejas arrastrar por el ambiente. Un ambiente a veces opresivo, a veces abierto y liberador. Con una escritura llena de metáforas y referentes externos, que nos habla básicamente de la intransigencia ante la diversidad. A mí me vale.

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[Cine] En Florida o en el Agua (2017)

Cine

Seguimos con esta agotadora actividad que nos han impuesto distribuidores y exhibidores de cine al estrenar las películas oscarizables amontonadas entre enero y febrero,… Vamos con dos películas que hemos visto desde el sábado pasado hasta hoy… En realidad, hemos visto una mas, que no es oscarizable, y que se merece un comentario aparte. Quizá el lunes o el martes.

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La mezcla de infancia, lugar de vacaciones y agua me ha provocado una asociación de ideas que me ha hecho irme a estas diapositivas realizadas en Peñíscola y Alcocebre hace casi 20 años para ilustrar la entrada. Cosas que pasan.

The Florida Project (2017; 11/20180219)

Se habló de que esta película Sean Baker podría ser una candidata a cubrir en todo o en parte la cuota de cine independiente al que permiten llegar a las candidaturas más prestigiosas de los Oscar. Al final, se ha quedado con una candidatura a mejor actor masculino en papel no protagonista para un fenomenal Willem Dafoe.

La película va a seguir durante unos cuantos días de un verano a la pequeña Moonee (Brooklynn Prince), que vive con su madre, Halley (Bria Vinaite), en un motel de Orlando, no lejos del parque de atracciones de Disney, en el entorno colorido y de falsa felicidad que genera el parque, mientras una serie de gentes viven con lo justo en alojamientos austeros, minúsculos y precarios. Ambas son protegidas de alguna forma por Bobby (), el encargado del motel, aunque no pueden evitar verse metidas en problemas de vez en cuando. Y cada vez con más frecuencia.

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Película sencilla y honesta, que aprovecha el tirón de los pequeños protagonistas para establecer la sociedad de contrastes y de desigualdades que se da en los Estados Unidos. Mucho más honesta y profunda que varias de las pretenciosas que sí que han alcanzado el olimpo de las candidaturas a los premios de la academia de Hollywood.

Además de una realización interesante, la película no funcionaría sin el excelente reparto, en el que sólo es realmente conocido Dafoe, ya que el resto del reparto prácticamente es novato.

Aunque muy recomendable, le falta quizá un algo para haber alcanzado un mayor reconocimiento por parte del público, y quizá con ello el estar en la pelea por los premios, aunque fuera con pocas probabilidades. Pero en cualquier caso, insisto, es muy recomendable, y desde mi punto de vista más interesante que varias de las candidatas de postín.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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The Shape of Water (2017; 12/20180222)

Mucho revuelo y expectativas ha levantado la última película del mejicano Guillermo del Toro, acerca de la cual los medios en nuestro país llevaban con una campaña de alabanzas como no veía hace tiempo. De alguna forma, desde que realizó una par de película, una muy destacada, en el marco de la posguerra española, y con coproducción española, los medios de por aquí lo han adoptado como propio. Discutible, el enfoque.

En cualquier caso, aficionado como es a las historias con un trasfondo fantástico, un realismo mágico que lo hace en realidad un director muy latinoamericano, nos lleva en esta ocasión a unas instalaciones secretas durante la guerra fría en un lugar indeterminado de los Estados Unidos, entre finales de los años 50 y principios de los 60, donde trabaja como limpiadora una mujer que se crío huérfana y muda por unos malos tratos, Elisa (Sally Hawkins). Allí, haciendo pareja con su compañera Zelda (Octavia Spencer), descubrirá que bajo la custodia de Richard Strickland (Michael Shannon), un duro militar, se encuentra retenido y sometido a experimentos y maltratos una extraña criatura anfibia (Doug Jones). Por la cual, tiene interés también un científico, Hoffstetler (Michael Stuhlbarg), que también guarda sus secretos.

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Historia de seres fantásticos, guerras frías, espionajes y extraños romances que se encuentra envuelta en la imaginativa y vistosa dirección de Del Toro, que es lo más llamativo de la cinta. Magnífico creador de ambientes, de mundos alternativos, el aspecto visual y creativo de la película es magistral y el principal activo de la película. Junto con las buenas interpretaciones de todo su reparto en el que me faltaría nombra a Giles (Richard Jenkins) como protector de Elisa.

Pero el largometraje, un pelín excesivo en duración, flojea por el lado de la historia, que es mucho más sencilla, es un cuento o una fábula no muy complejo, de lo que nos hacen creer. Y además ya vista. Los protagonistas marginales; el ser extraño, distinto; los malos rígidos y sombríos, militarotes sin alma; todo ello lo hemos visto en muchas ocasiones, sin que esta historia aporte algo realmente novedoso, más allá de la creación visual.

Está bastante bien. Pero no es para tanto. A mí me impresiono muchísimo más El laberinto del fauno, por no salirnos de la obra del mismo directo. Pero se puede recomendar, sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] El cine y los niños… o al revés, los niños y el cine

Cine

Esta es una entrada con pocas palabras y más imágenes que intenta trasladar las sensaciones que me ha provocado la exposición “Cine y emociones, un viaje a la infancia”.

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Lo que más lleva tiempo en la visita es contemplar las breves secuencias de emblemáticas películas de cinematografías de todo el mundo en las que los niños son protagonistas. Basadas en las emociones, muy al estilo Inside out. Película, que por estar dedicada especialmente a la mente infantil, tiene bastante presencia entre estas secuencias.

Pero también hay lugar para la añoranza, como esa guerre des boutons, que se podía ver en la televisión en blanco y negro, de la cual se han hecho después nuevas versiones que me he negado a ver. Será por aquella tremenda y aterradora amenaza que abría la posibilidad de que al prisionero de aquella particular guerra entre rapaces le “cortamos la pichina”. Esto en el doblaje en castellano, desconozco lo que decían en el original en francés.

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Y los ojos. Los ojos de esas niñas, sorprendidas, maravilladas, inquisitivas, temerosas,… Sea la de Scout (Mary Badham), la de Ana (Ana Torrent) o la de Ofelia (Ivana Baquero).

O los vestidos e instrumentos que nos trasladan a un mundo de princesas o de partidos de quidditch.

Y la animación,… tantas veces asociadas a la infancia,… tantas veces adulta, transmitiendo valores, fantasía… construyendo aquellos mundos que de otra forma no podrían ser. Que nos devuelve a la infancia, cuando soñar es algo del momento y no de la esperanza.

[Cine] Sesión doble: Billboards y Wonderstrucks (2017)

Cine

Estamos ya en plena temporada de películas con opciones a premios diversos. Y cada vez las distribuidoras y los exhibidores comprimen más la programación de estas películas en menos semanas. Después de un otoño y principio de invierno con la cartelera bastante floja, ahora se acumulan las películas interesantes. Tengo serias dudas de que esto sea beneficioso para la industria del cine,… pero bueno… hace tiempo que opino que no es una distribuidores y exhibidores tienen intereses incomprensibles las más de las veces. El caso es que hoy vamos con una sesión doble, de las dos películas vistas en la última semana. Para no aburrir, iré más rápido y escueto, aunque eso no quiere decir que las películas sean menos interesantes.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (2017; 03/20180114)

Una de las películas favoritas para ganar el Oscar, o varios oscars, es esta dirigida por Martin McDonagh, director irlandés que se prodiga poco, pero de la que recordamos con cariño una comedia ácida de hace unos años. Casi diez años.

En esta ocasión nos lleva a una ciudad pequeña del medio oeste norteamericano, donde una madre (Frances McDormand) contrata unos grandes anuncios en una carretera secundaria denunciando que la oficina del jefe de policía (Woody Harrelson) no ha resuelto el caso de la violación y asesinato de su hija tras meses desde que sucedió. Y esto producirá un gran revuelo y conflicto en esa ciudad, en el que pocos quedarán indemnes.

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Los dioramas del Museo Americano de Historia Natural tienen un papel importante en la película. Así que os dejo algunos como ilustración de esta entrada.

Se dice de esta película que es una peculiar mezcla de géneros. Desde el principio y con frecuencia flirtea con el drama y la tragedia, pero con frecuencia tenemos la sensación de asistir a una comedia negra. McDonagh parte de lo particular y circunstancial para hacer un retrato de la América de Trump, con todos sus defectos y con algunas virtudes. También hay terreno para reflexiones sobre la naturaleza individual del ser humano; sentimientos de culpa, posibilidad de redención,… A pesar de que los mimbres dan para acabar con un sentimiento fatalista sobre el destino de la especia humana, el director opta por un mensaje final relativamente optimista.

Grandes interpretaciones. De los dos mencionados, pero también del resto del reparto, destacando especialmente a Sam Rockwell, y más discretamente el joven Caleb Landry Jones. Sin desmerecer a ninguno de los varios otros que salen.

Realmente buena, podríamos decir imprescindible. No sé si es la obra maestra que algunos pregonan, pero se le acerca bastante.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: *****
  • Valoración subjetiva: *****

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Wonderstruck (2017; 04/20180115)

Hace dos años, a algunos nos maravilló una película de Todd Haynes que pensamos que fue muy injustamente ninguneada en los Oscars. Más prejuicio del que creen arrastras los pretendidamente “progresistas” académicos norteamericanos. Así que cuando anunciaron una nueva película del director, nos aprestamos a ir a verla.

En esta ocasión también se basa en una obra literaria, pero de Brian Selznick, que además es el guionista de la película. Así que suponemos que será fiel… Hace unos años, Scorsese también se basó en un libro suyo para una espectacular película. Y también en esta ocasión, los protagonistas son niños que han perdido a sus padres de una forma u otra. Y abandonan sus casas para ir en su busca. Aunque en dos épocas distintas. Rose (Millicent Simmonds) en los años 20 del siglo XX. Ben (Oakes Fegley), a principio de los 70. Pero en torno al Gabinete de las Maravillas del Museo Americano de Ciencias Naturales, sus destinos confluirán.

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Estamos ante un cuento de carácter amable y buenrollista, que analiza la naturaleza de la familia, justamente cuando esta desaparece o se desvanece o desestructura. Sus principales virtudes están en la espontaneidad de los críos que la protagonizan, y en la magnífica fotografía de Edward Lachman, que también se lucía en la anterior película del director. Particularmente, la ambientación de los años 70 te hace pensar constantemente en fotógrafos en color como Joel Meyerowitz, William Eggleston, Stephen Shore u otros. Destacada presencia de Julianne Moore, y pequeña presencia, poco más que un par de cameos, de Michelle Williams.

No llega al nivel de Carol, pero es una película muy visible y disfrutable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] La mujer de al lado

Literatura

La lectura de relatos de ficción, novela principalmente, es lo más habitual en mí, salpicado de vez en cuando con algo de ensayo sobre historia y algo de divulgación científica, más o menos profunda según las materias. Estas dos últimas variantes surgen con menos frecuencia ultimamente o, por motivos diversos, no las traigo a estas páginas. Pero también cada vez con más frecuencia intercalo esas lecturas con la historieta, que de unos años a esta parte he descubierto/redescubierto como potente arma para contar historias.

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En la ficción japonesa, no es infrecuente encontrar referencias al mundo mitológico de las creencias populares. No es el caso de esta colección de cuentos, que se mueve dentro del realismo puro y duro. Quizá, con cierto atrevimiento por mi parte, se podría comparar con el realismo italiano, también de posguerra.

Es cierto que es fácil caer en algunos prejuicios con este estilo narrativo. Determinados géneros, como la historieta de tebeo, los superhéroes o determinados productos serializados para adolescentes que nos llegan de Japón, hace que mucha gente vea la historieta como algo que no va con ellos. Que pertenece a otros grupos de edad o a grupos de friquis más o menos raros. Y esto es un error, porque hay cantidad de relatos maduros, adultos y profundos, o relatos adultos, entretenidos y pícaros, que de todo hay, que pueden convenir a todas las edades a poco que te sacudas los prejuicios de encima.

La historieta japonesa es un de las más variadas, aunque cuando te asomas a las libreerías, especializadas o no, lo que te abruman son los volúmenes de aventuras serializadas pensadas en el público adolescente principalmente. Pero tiene autores de gran calado que te dejan muy pensativo sobre la naturaleza del ser humano.

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En cualquier caso, aprovecharé la ocasión para trasladarme al mundo de la fantasía y la mitología japonesa a través del arte que encontramos en el Museo Nacional de Tokio.

Encontré hace ya algún tiempo un recomendación sobre este libro de Yoshiharu Tsuge en un artículo que también hacía alguna reflexión como la que encabeza esta entrada, que no encuentro ahora y no soy capaz de enlazar, y poco después lo vi en una librería, en una edición elegante aunque de aspecto sencillo, que te entra por los ojos. Publicada por Gallo Nero, es una pequeña colección de historias cortas sobre personas muy corrientes, con problemas debidos a su extracción social, a su carencia de dinero, a los problemas del Japón de posguerra, que no es la brillante sociedad tecnológica y tecnofílica que conocemos ahora. O que creemos conocer ahora. Relatos costumbristas, quizá con un trasfondo autobiográfico, ya que un personaje presente es el historietistas sin trabajo o mal pagado que mal vive en ese Japón de los años 50 o 60. Relatos donde el protagonismo para a esos sectores de la sociedad que más sufren cuando esta está enferma, mujeres, niños,… También las relaciones. Relaciones de amor o sólo deseo, o ese punto gris entre ambos en el que es difícil definir de qué se trata.

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Un lugar donde empaparse de la estética y el arte del País del Sol Naciente.

Aunque puede existir la tendencia a ser leído con rapidez, dado que se trata de historias pequeñas, casi mínimas, con un dibujo sencillo, que no simple, esto sería un error. Porque son historias que llevan sus cargas de profundidad en las que hay que caer, que hay que conocer y comprender. Por lo demás, me conmovió en ocasiones y lo considero muy recomendable. Y son historias mucho más universales de lo que su nacionalidad nos puede hacer pensar.

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Y donde encontramos esta placa lacada con la técnica del maki-e, auténtica tarjeta postal del siglo XVIII enviada desde Roma por un embajador nipón. Los más avezados la habréis reconocido… es la Fontana de Trevi… que le llamó la atención como a tantos turistas hoy en día.