[Cine] The Witch: A New England Folktale (2015)

Cine

The Witch: A New England Folktale (2015; 322016-0106)

No perderé mucho tiempo con el comentario de esta película. No era una elección mía a priori. El género de terror sobrenatural no es lo mío, salvo alguna rara excepción. Aunque podemos considerar una serie de cuestiones sobre este filme dirigido por Robert Eggers, que podrían haber hecho que reconsiderase mi posición sobre el filme.

La película venía con el aura de haber cosechado buenas críticas en el festival de Sundance de 2015, donde según creo su director cosechó algún tipo de premio. Esas buenas críticas se extendieron en los meses anteriores a su estreno, aunque me pareció siempre sospechoso que este se produjera en nuestro país en los meses más modorros de la primavera, aquellos en los que la cartelera está menos animada y se aprovecha para colocar películas que te pueden sorprender tanto por lo bueno como por lo malo. Y que en general llegan con cierto retraso a nuestro país.

Por otra parte, en los compases iniciales del filme, acudiendo a él sin prejuicios, te planteas lo que estas viendo. Una familia de colonos puritanos en la región de Nueva Inglaterra a principios del siglo XVII, pobres, incultos, fanáticos religiosos hasta el exceso, incluso para sus propios semejantes. Que viven aislados, junto a un bosque, sometidos a la dureza de la vida campesina. Los fenómenos que se nos presentan… eso es lo que yo me planteé ingenuamente,… ¿son reales o son el producto de la ignorancia y del fanatismo religioso? ¿Estábamos ante una reflexión sobre los peligros de las supersticiones?

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Salvo Nueva York, no he visitado Nueva Inglaterra,… o sea la esquinita del nordeste de los Estados Unidos.

No puedo negar que ante una realización técnicamente correcta, incluso notable, y con las buenas maneras de su más bien desconocido reparto, en el que destaca la mezcla de candidez y sensualidad de su protagonista femenina, la adolescente Thomasin (Anya Taylor-Joy), hubo un cierto porcentaje del metraje en que sentí curiosidad por los derroteros que iba a seguir el filme.

En vano,… conforme se va a acercando la resolución de la trama, la película acaba cayendo en los tópicos sobrenaturales con sus dosis de casquería asociada, para ir a parar a un final que sólo es apto para fanáticos del género, pero que a mí me resulta en algunos momentos sonrojante, de vergüenza ajena. La gota que colma el vaso es que, tras un final que sirve de excusa para enseñar el culo de la protagonista, supongo que no el auténtico, tengo la sensación de que puede haber una doble de cuerpo, por como están tomados los distintos planos, funde a negro apareciendo un texto sobre la existencia de “noticias de prensa y registros notariales de la epoca”. Como si tuviésemos que tomarnos en serio el cúmulo de tópicos brujodemoniacos que nos acaban de mostrar.

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Pero nos podemos pasear por los bosques del sur del Canadá, que no andan lejos de los del norte de Nueva Inglaterra.

Todo en su conjunto una pena. Más cuando entre mediados del siglo XV y mediados del siglo XVIII hubo un triste fenómeno en la historia de la humanidad que fue la caza de brujas. Ciertamente se ha hablado mucho del triste papel de la inquisición española en relación con la intolerancia religiosa. Pero el fenómeno del que hablamos tuvo especial repercusión en áreas geográficas donde triunfaron algunas de las variantes de la reforma protestante. Y supuso la muerte de miles de mujeres. No se puede conocer con precisión. Algunos autores, hablan de 60.000 procesos en los que murieron mujeres por brujería, muchas veces con torturas y ejecuciones terribles. Otros llegan a cifrar la cosa en un par de millones. Algún texto que me ha parecido razonablemente argumentado he leído que indica que la cosa estaría más bien en las doscientas a quinientas mil mujeres represaliadas. Por la superstición, por la religión, o por que ambas fueron una excusa para acabar con quien nos cae mal y especialmente con mujeres con ansias de libertad. Desgraciadamente, de nada de esto se habla en la película, que resulta finalmente en una tonteria rodada con oficio. Pero tontería.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
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¿Llenos de brujas también, machos cabríos demoniacos y otros tópicos por el estilo? Probablemente,… no. Claro.

[Ciencia y superstición] El zodiaco, y esa misteriosa fuente de energía que debería existir y que la gente corriente llama sol

Ciencia

El zodiaco… ¿qué es el zodiaco?

Etimológicamente, procede de una palabra griega que significaría “círculo de animales”. En astronomía se define por una banda circular de constelaciones del firmamento tal cual lo vemos desde el planeta Tierra, por la cual se desplaza aparentemente el Sol a lo largo del año. Recordamos que es un movimiento aparente. Que es la Tierra la que gira alrededor del Sol en un periodo de tiempo que definimos como un año, y que al hacerlo así, el fondo de estrellas sobre el que vemos al Sol va cambiando a lo largo del año. A las constelaciones de estrellas que incluyen porciones de esta banda circular del firmamente por la que aparentemente circula el Sol, las llamamos constelaciones zodiacales o constelaciones del zodiaco.

En un momento dado, las constelaciones del zodiaco debieron ser las 12 a las que los mitos populares otorgan propiedades “mágicas” y que han dado nombre a los signos del horóscopo occidental, ámbito de la falsa ciencia que se ha dado en denominar “astrología“. La astrología no deja de ser un conjunto de supersticiones sin base alguna según los cuales la posición de los astros influiría de una forma u otra sobre nuestras vidas a un nivel sobrenatural. Pero en la actualidad, por el fenómeno de la precesión de los equinoccios, debida a la variación de la inclinación del eje de rotación de la Tierra respecto al plano de su órbita, el conjunto de constelaciones por las que aparentemente se desplaza el sol a lo largo del año ha variado. Lo ha hecho constantemente y progresivamente. Y por eso ahora se ha publicado la noticia de que el horóscopo tiene ahora 13 signos, porque la constelación de Ofiuco forma parte del tapiz del zodiaco.

El tema es que esta novedad, porque no otra cosa es una noticia salvo algo que se presupone novedoso y es necesario comunicar por su interés, no lo es. A lo largo de mi vida, ya se ha dado en diversas ocasiones. Y en realidad, hace muchos, muchos, muchos años, que esta constelación forma parte del zodiaco astronómico. Porque en astronomía las cosas no pasan de repente de la noche a la mañana. Y si esto da lugar a noticias es porque, tristemente, los medios de comunicación dan una relevancia absolutamente desmesurada y sin sentido a las supersticiones de la gente, contribuyendo a mantenerlas y a hacer de este mundo un lugar menos racional y menos seguro. Lo que decía. Triste.

Reloj astronómico (Catedral)

El reloj astronómico de la catedral de Estrasburgo (Francia) tiene una esfera celeste con las constelaciones del firmamento - Panasonic Lumix LX3

Si la teoría de la evolución fuese cierta… el sol debería existir

En la ciencia y sus demonios publicaban hace unos días una anécdota que me hizo partirme de risa por fuera, y llorar amargamente  por dentro por la estupidez del ser humano. Había localizado el autor del artículo un comentario en un foro, en el cual un creacionista utilizaba la segunda ley de la termodinámica como argumento en contra de la teoría de la evolución. Más o menos decía que según esta ley, la vida no podría evolucionar de seres más simples a seres más complejos, ya que la entropía de un sistema está condenada siempre a aumentar. Así pues, según el nota este, lo razonable es pensar en que un dios nos hizo perfectos y que por culpa de la termodinámica nos vamos deteriorando, o algo así. Argumentaba que para que sucediese lo que la teoría de la evolución proclama, tendría que existir una fuente de energía, grande, potente, continua, virtualmente inagotable a nuestras escalas temporales, que permitiese que el sistema se volviese más complejo.

Como dice el amigo de ese blog,… ¡coñe! ¡acaba de inventar conceptualmente al sol! Sí. El sol. Esa estrella que tenemos a solo 150 millones de kilómetros de distancia, y que desde que cumplí los cuatro años aprendí que es importante porque nos da luz y calor. Es decir, traducido a términos más científicos, cantidades ingentes de energía electromagnética, en distintas longitudes de onda, que efectivamente permite que la vida evolucione. El infrarrojo nos calienta y nos hace estar a gustito, la longitud de onda visible nos permite ver y permite la fotosíntesis, la radiación más energética provoca las mutaciones en el ADN que permiten la evolución a nuevas especies…

Efectivamente, para que la evolución de las especies se produzca es necesario que el sol esté ahí donde está. Y de hecho eso es lo que pasa. ¡Serán tontos!

Aquí no había un eclipse... más tarde lo hubo

Faltan unos 20 minutos para que el sol naciente, y el tapiz de estrellas que cubre el firmamento ha desaparecido sobre este paisaje de la provincia de Huesca; salvo una que apenas se ve entre las nubes, probablemente una errante,... planetas, las llamaban los griegos - Canon EOS 5D Mk.II, EF 24-105/4L IS USM

Ministerio de pulseritas mágicas… o lo que sea

Ciencia, Política y sociedad

Normalmente, el comentario sobre la crisis de gobierno que se está produciendo estos días en España debería tener lugar en las próximas “Noticias del sábado” de este Cuaderno de ruta. Y así será, porque el asunto tiene trascendencia. Pero ha saltado a la escena pública el hecho de que la nueva ministra de Sanidad y Política Social utilice o haya utilizado en el pasado, pulseras milagreras de estas que prometen “salud, equilibrio, bienestar” y este tipo de cosas, gracias a presuntos “campos de fuerza”.

Digámoslo claro y con todas las palabras. Estas pulseras y otros objetos que se venden comercialmente con los mismos reclamos publicitarios son un engaño mayúsculo a la crédula población que los adquiere. El ser humano tiende a la creencia en lo sobrenatural. Parece ser que la credulidad irracional en elementos mágicos, divinos o más allá del conocimiento racional o empírico, pudo ser útil para la supervivencia de la especie en los difíciles tiempos del paleolítico superior, en los que un ser con conciencia de sí mismo, de sus limitaciones y de la cierta posibilidad de cotidiana de morir y dejar de existir. Y este rasgo ha perdurado hasta nuestros días, puesto que probablemente de alguna forma esté inscrito en nuestra herencia genética.

Sin embargo, la especie humana no evoluciona solamente siguiendo las leyes de la genética. También experimenta la evolución social y cultural. Y la cultura, y en especial el conocimiento del mundo que nos rodea y en el que vivimos, ha ido deshaciendo y desacreditando progresivamente muchos de los mitos supersticiosos. Si el trueno fue en su momento una expresión de la voz de un dios todopoderoso y cabreado, hoy se asume como una manifestación sonora de la descarga energética que se produce como consecuencia de las diferencias de potencial eléctrico en la atmósfera terrestre. Y cuanto más conocimiento se acumula, más supersticiones se desmontan.

Estación

La luna, el sol, las estrellas, el trueno, los vientos, el fuego,... fenómenos incomprendidos que fueron objeto de todo tipo de supersticiones hasta que el ser humano comprendió su naturaleza; aquí, nuestro satélite, sobre las catenarias de las estación de Pécs, Hungría - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

En general. Porque el sustrato personal a creer en lo irracional, se mantiene. Y uno tendería a pensar que una de las misiones de las administraciones públicas, como reguladoras del comercio y el consumo de los ciudadanos, es protegerlos de aquellos aprovechados que se benefician y se lucran de la credulidad de las personas prometiendo, mediante publicidad engañosa, todo tipo de propiedades “mágicas” en objetos absolutamente anodinos de valor intrínseco mísero. Esto va desde las pulseras con “campo de fuerza” a seudociencias como la homeopatía u otras disciplinas, presunta y falazmente médicas. Sólo recientemente se ha empezado a ver alguna actividad en instituciones europeas un cierto interés por poner coto a este comercio que, a mi juicio, en estos momentos es legal, pero totalmente ilegítimo y carente de ética.

Y he aquí que nos toca en suerte una ministra que ha sido vista en repetidas ocasiones como usuaria de este tipo de utensilios (véase aquí y aquí; éste último enlace por si escuchan alguna explicación para salir del paso que dice que aquello fue una cosa de circunstancias). Una ministra que reúne en su cartera dos materias relacionadas con el engaño; la salud y el consumo. Malos augurios, ya que nos ponemos místicos, los que nos lanzan los oráculos. Malos.

Y es que en este país vamos dados. Si viene la presunta izquierda, nos cuela una ministra adepta a las timopulseras. Si viene la derecha, nos colocará alguna conservadora adepta a la religión católica y a sus estructuras jerárquicas. Que al fin y al cabo, no deja de ser otra creencia supersticiosa. La mayor y más peligrosa, probablemente, por el grado de organización que tiene.

Calvario

Via crucis en la ciudad húngara de Pécs; una manifestación más de las creencias supersticiosas de las poblaciones por todo el mundo - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Sorpresiva aparición del Monstruo de Espagueti Volador

Ciencia, Política y sociedad

Creo recordar que alguna vez he comentado en estas páginas, o en su versión anterior, que si yo hubiese de pertenecer a alguna religión sería al Pastafarismo,

¡Oh, Tallarines que estáis en los cielos!

También en alguna ocasión he mencionado que profesionalmente estoy vinculado al proceloso mundo de la sanidad. Esto conlleva que una de mis fuentes bibliográficas a la hora de ilustrarme como profesional sea PubMed, servicio de bases de datos bibliográficas de la U.S. National Library of Medicine y de los National Institutes of Health, ambos instituciones públicas del otro lado del charco.

Pues hete aquí que he ido a realizar una búsqueda de información sobre un tema de interés profesional, y en la página de inicio de PubMed, me encuentro con la siguiente imagen.

¡Que me aspen si lo que aparece en la esquina superior derecha del recuadro verde no es otra cosa sino una representación iconográfica de Su Santidad Tallarinesca!

Casi me extraña ver un guiño en favor de quienes propugnan la clara diferenciación entre lo que es ciencia y lo que es religión o superstición en un página que depende de la administración federal norteamericana, dominada por los republicanos, tan cerriles ellos a la hora de mezclar churras con merinas. Pero bienvenido sea.

En la imagen de hoy, fieles adoradores de Su Tallarinesca Santidad, loándole en los restaurantes del Rynek Glowny de Cracovia.

Rynek Glowny - Cracovia

(Fujifilm Finepix F10)

Día internacional de los museos, la tetera de Russell y me voy a Italia

Ciencia, Política y sociedad, Viajes

Proclaman hoy en las radios que es el Día Internacional de los Museos. Por ello, organizan actividades especiales y se entra gratis o a precio reducido. Me ha producido cierta amargura esta noticia. Recuerdo que en 1990, año en el que viví en Madrid, cualquier ciudadano de la Comunidad Europea (todavía no se llamaba Unión Europea entonces) entraba a los museos públicos españoles gratis en cualquier momento simplemente mostrando el DNI o el pasaporte. Cualquier día era el Día de los Museos. Pero llegaron los burócratas de Bruselas y decidieron que eso no podía ser. Que qué tontería lo de la cultura. Que toda actividad económica tenía que ganarse la vida por si misma, sin subvenciones, y que había que cobrar. Es el problema. No hemos superado todavía la Europa de los Mercaderes. No hemos sido capaces de avanzar hacia la Europa del Ciudadano, de las Culturas, de las Ausencia de Fronteras, de…

En otro orden de cosas, un amigo me manda una nota sobre la Tetera de Russell. Russell es Bertrand Russell, uno de esos filósofos de los que muchos hablan pero a los que casi nadie lee. Os pongo un párrafo que muestra la idea.

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se la enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se la instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara ameritaría la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell

Hoy día se han propuesto analogías similares para luchar contra la superstición en tono divertido, como el Unicornio Rosa Invisible o el Monstruo Volador de Espagueti. Yo soy especialmente adepto a este último. Aunque siempre me provoca cierta tristeza que en la sociedad actual se encuentre en desventaja quien utiliza la razón y la experimentación para adquirir conocimiento, frente a quien transmite creencias basadas en supersticiones, en mitos, en… nada.

Pero nadie me va a amargar el día. Porque mañana salgo de viaje hacia Italia. Que a pesar de su deriva política, sigue siendo un país bellísimo. Estaré seis días. La mitad de ellos tengo una reunión de trabajo. En Trieste. La otra mitad, aprovecharé para darme unos paseos por Venecia. Si no se hunde mientras tanto, claro. Os dejo una foto de la ciudad ducal.

(Pentax P30N; Sigma 28-70/3,5-4,5)