[TV] Cosas de series; reinas del ajedrez y superhéroes de multinacional

Televisión

La semana pasada terminé de ver muchas temporadas de series que llevaba pendientes y arrastrando. Algunas me las merendé con gran rapidez y otras fueron más progresivas. En cualquier caso, las que toca comentar hoy son dos de los platos fuertes de la temporada, por no decir del año.

El año pasado The Boys en Amazon Prime Video fue todo un descubrimiento. Unos superhéroes, claramente espejos desagradables de los más conocidos del mundo comiquero y peliculero, se convierten en objetos de explotación comercial, al mismo tiempo que trasladan a su dialéctica populista los peores conceptos de los populismos fascistoides que abundan en muchos países presuntamente democráticos actuales. Frente a ellos, una panda de esgarramantas, los “muchachos” del título, que sin medios, sin ideas y sin mucha cohesión intenta enfrentarse a ellos, siendo tildados de “superterroristas”. La primera temporada estuvo bien; pero la segunda ha estado mucho mejor. Con mejoras en los guiones, en el dinamismo de la serie, en la definición de los personajes, incluyendo algún nuevo personaje (estupenda Aya Cash) que da frescura a unas situaciones que evitan así resultar repetitivos, y con mucha mala leche, entre la sátira, la parodia, el humor negro y la crítica sociopolítica demoledora. Esperando ya la tercera temporada.

París también tiene su momento en la ajedrecística serie de hoy. Así que nos daremos un paseo por la ciudad-luz.

Pero sin duda, la gran y agradable sorpresa del año para mí ha sido una miniserie de Netflix, The Queen’s Gambit. Con su protagonista Anya Taylor-Joy, en absoluto estado de gracia, interpretando a una niña/joven prodigio del ajedrez a la que vamos siguiendo desde que entra en una institución de acogida a niñas huérfanas hasta que llega a… donde sea que llegue con veinte años en el mundo del ajedrez. No es la única intérprete en estado de gracia en esta serie, hay muchos otros. Aunque a mí me gustaría cita a, Marielle Heller, la madrastra… ¿buueeenaaa?… Sí a su modo.

Pero el mundo del ajedrez es el macguffin de la historia. Es el motor del personaje. Pero NO es el tema de la serie. Se nos dice y se nos recalca la gran fidelidad y el cuidado al detalle en las partidas de ajedrez, y se nos cuenta la participación de no sé cuántos grandes maestros como asesores de la serie. Pero NO es lo importante de la serie, ni del desarrollo del personaje. La serie trata sobre la identidad personal, sobre su desarrollo, las inseguridades de una niña y una adolescente con referentes difíciles. Trata sobre las adicciones como sustitutos de lo que nos da seguridad en la vida. Sea alcohol, sean fármacos, sean otro tipo de drogas. Trata sobre la necesidad de los otros para poder avanzar en la vida. NO trata sobre el ajedrez. Lo que pasa es que la habilidad con la que se ruedan esas partidas, cada una de las cuales supone un punto de inflexión en la vida de la joven Beth Harmon, da un plus de emoción y de calidad a la serie, nada despreciable.

Si ya he dicho que las interpretaciones son excelentes, hay que hacer mención a otros aspectos técnicos de la producción. El diseño de producción, el vestuario, el maquillaje, la fotografía, el sonido,… todo está redondo, de modo que, incluso cuando en los acertadamente contenidos siete episodios de la serie, existe algún altibajo, es llevadero y lo asumes como una transición a algo que va a pasar.

Me entran algunas dudas sobre la verosimilitud de lo que acontece ante nuestros ojos. Y NO me refiero a los rollos relacionados con el ajedrez. Me refiero a las personas de las que se nos habla. Pero está tan bien hecha, que me da igual. Y me sabe a poco. Me quedo con más ganas. ¿Es factible que pudieran plantearse ante el éxito de la miniserie una segunda temporada? Pues sí. ¿Deberían hacerlo? Rotundamente, no. Más vale quedarse con ganas que defraudarse con una continuación que seguramente no tendría más sentido que explotar comercialmente el éxito del personaje.

Al margen ya de todo lo anterior, acabo de leer que Anya Taylor-Joy no se considera guapa. ¿Quién lo es entonces?

[Cine] Nuevas versiones (in)necesarias; Rebecca (2020) – Emma (2020)

Cine

Uno de los fenómenos, desde mi punto de vista, más preocupantes del cine actual es la frecuencia de las nuevas versiones de películas que tuvieron éxito en su momento. O nuevas adaptaciones de obras literarias, que atraen a nuevos realizadores o productores, con la esperanza de conseguir el éxito asociado a la obra, o pensando que son dinero seguro. Pero, aunque hay honrosas excepciones, por lo general las nuevas versiones no superan a las versiones originales. Y muchas veces quedan en espantosa evidencia. Todo ello, mientras bloquean el acceso al dinero necesario para su producción a guiones novedosos de los que no sabemos nada,… de los que tal vez nunca sabremos nada. Disney es uno de los “criminales” más conocidos en este aspecto,… pero no el único, ni mucho menos.

En las últimas semanas nos han llegado dos nuevas versiones, con nombre de mujer. Vamos a ver qué tal.

Rebecca (2020; 52/20201026)

Sinceramente, cuando me enteré que Netflix preparaba una nueva versión de Rebecca de Daphne de Maurier,… me eché a temblar. Sencillamente, la versión de Alfred Hitchcock es tan redonda, tan conseguida, que siempre me ha parecido una necedad intentar darle nuevas vueltas. Salvo que alguien proponga algo realmente rompedor… que no tal. Y eso que son ya ochenta años los que separan ambas versiones.

Hay mucha gente que cree que sólo había una versión de la novela de de Maurier… pero no es así. Nos informa Wikipedia que hay cinco versiones cinematográficas, incluida la actual. En televisión, ha habido por lo menos seis adaptaciones. Y nadie se acuerda de ninguna otra que no sea la de Hitchcock. Si esto no nos dice algo… es que no entendemos el mensaje.

Para ambientarnos en la entorno adecuado, fotográficamente nos iremos al condado de Somerset en Inglaterra, Wells y Glastonbury nos servirán para representar las ficticias poblaciones de la novela de Austen.

Pero lo cierto es que había elementos de atractivo en la nueva versión. Dirigida por Ben Wheatley, que se ha movido más por la televisión que por la gran pantalla, cuenta con un atractivo reparto al frente del cual encontramos a Lily James como la nueva señora de Winter, Armie Hammer como Maxim de Winter y Kristin Scott Thomas como la señora Denvers. Mucho talento interpretativo acumulado. A eso hay que sumar la buena maña que se dan los británicos para las producciones de época, con diseños de producción impecables. Como así sucede.

Sin embargo, no funciona. Wheatley tiene oficio para poner escena el conjunto, los intérpretes hacen lo que pueden, y por más suntuosos que sean los escenarios, el conjunto queda desvaído, sin encontrar el tono adecuado. Desde mi punto de vista, la novela original es un folletín con pretensiones psicológicas. Pero un folletín. Y por lo tanto, lo que hace que en la película de Hitchcock la cosa funcione no es la historia original, sino Hitchcock y su puesta en escena. Cuando no tenemos a Hitchcock… pues lo del refrán castizo… “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Sinceramente… si tenéis Netflix y queréis probar, allá vosotros. Pero si no… no os suscribáis por ver esta película. De verdad. Encima, la nueva señora de Winter no lleva chaquetas de punto. Rebecas.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

Emma (2020; 55/20201101)

Esta nueva adaptación de la novela de Jane Austen la tenemos recién vista. Tal y como está el mundo coronavírico, ya nos podemos espabilar viendo cine, porque podemos entrar en un nuevo vacío de salas de gran pantalla en cuestión de días o semanas. Lástima que la oferta sea la justita. El caso es que nos llega una nueva versión de la esta novela, que también ha recibido un buen número de adaptaciones, de las que probablemente la más destacada, aunque no la más conocida, sea la serie de televisión de la BBC en 2009.

Dirigida por Autumn de Wilde, creo que hasta ahora sólo había hecho cortos y algo para televisión, el principal atractivo es ver al frente del reparto a una de las actrices de moda del momento, Anya Taylor-Joy, en el papel de Emma Woodhouse. Se espera mucho de esta chica… pero creo que le falta todavía la película que realmente la impulse con un papel de calidad. Tengo pendiente de ver en Netflix una serie que protagoniza. El resto del reparto está constituido por intérpretes británicos de gran solidez, como de costumbre. Y una vez más, la maestría de los británicos para las producciones de época. Por lo demás, el argumento conocido, la rica y guapa metomentodo que se dedica a Celestina en su entorno con resultados no siempre afortunados, hasta que llega el momento en que todo parece que se le va a venir encima.

Siempre he leído que la novela de Austen es una comedia. Pero el tratamiento que normalmente se le da a la historia, también en esta ocasión, es el de drama romántico con algún personaje más o menos cómico para bajar la gravedad del conjunto. En su conjunto… bueno, nunca he sido un gran partidario de las novelas de Austen. Aunque hay quien las lee, así como las adaptaciones audiovisuales, en clave feminista, de la mujer que hace 200 años, algo más, quiso valerse por si misma y buscar un nuevo lugar para la mujer en la sociedad, lo cierto es que sus tramas suelen llevar más a afianzar el statu quo de los terratenientes conservadores rurales de la época que cualquier otro tipo de revolución social.

Por lo demás, la película se ve con agrado, con unas buenas interpretaciones, y una calidad de realización suficiente para un pasatiempo que yo calificaría de ligero. Sin más. Por cierto, parece que Taylor-Joy va a encarnar a Imperator Furiosa de joven… ¿la veremos? Ya veremos.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

[TV] Cosas de series; entre miniaturas y catástrofes

Televisión

Dos series interesantes esta semana, dos historias de dos matrimonios, muy distintos, ambos de producción británica. Una en la época contemporánea, la otra en el siglo XVII. Ambas, luchando contras las convenciones de la época.

Catastrophe nos ha acompañado durante varios años en cuatro temporadas cortitas, de seis episodios cada una, de unos 25 minutos cada uno. Y ha llegado a su final. Hemos acompañado a dos excelentes intérpretes, que ejercen también de guionistas y productores, que han diseccionado con mucha inteligencia el matrimonio, improbable, entre una maestra irlandesa en Londres (Sharon Horgan) y un norteamericano (Rob Delaney) con excesiva afición al drinking, que acaba casándose y quedándose en la capital británica cuando la primera se queda embarazada y se casan. Un análisis con mucho humor y sus dosis de drama sobre las relaciones de pareja, sobre el auténtico sentido de lo que significa querer a alguien, en las duras y en las maduras. Es muy recomendable. Además de que aquí y allá se ve salpicada de intervenciones de excelentes secundarios que salpimentan la serie, especialmente desdramatizando los momentos más serios de la pareja. Echaré de menos a los Morris-Norris.

Me he dado cuenta que hacía mucho que no paseábamos fotográficamente por las calles,… perdón, los canales de Amsterdam. Así que aprovechemos que una de las serie de hoy transcurre en la capital holandesa.

The miniaturist [La casa de las miniaturas, en la versión doblada al castellano] es un producción de época de la BBC, que nos traslada a Amsterdam, en las primeras décadas de las Provincias Unidas de los Países Bajos, bajo el afán comerciante y laborioso que infundió en estas gentes el austero calvinismo resultante de la Reforma, que les dio prosperidad y potencia internacional, pero también con el puritanismo y la hipocresía que cualquier extremismo religioso conlleva. Una joven de familia terrateniente venida a menos (Anya Taylor-Joy) se casa con un comerciante (Alex Hassell), una nueva fortuna en alza, con el fin de salvar a su familia de la ruina. Pero allí se encontrará con una extraña familia, especialmente con una dominante y posesiva cuñada (Romola Garai). Y con un misterioso regalo de su marido, una casa de muñecas, obra de un misterioso miniaturista (si no queréis destripar uno de los misterios de la serie demasiado pronto, no sigáis este enlace). Una denuncia de la intolerancia, la intransigencia, la hipocresía y los integrismos religiosos e ideológicos, en dos episodios que suman dos horas y media de duración, rodada a mayor gloria de Taylor-Joy, muy guapa y razonablemente competente, aunque creo que le falta madurar un poco todavía como actriz. Me ha satisfecho menos de lo que pensaba, pero no está mal. Se puede recomendar.

[Cine] The Witch: A New England Folktale (2015)

Cine

The Witch: A New England Folktale (2015; 322016-0106)

No perderé mucho tiempo con el comentario de esta película. No era una elección mía a priori. El género de terror sobrenatural no es lo mío, salvo alguna rara excepción. Aunque podemos considerar una serie de cuestiones sobre este filme dirigido por Robert Eggers, que podrían haber hecho que reconsiderase mi posición sobre el filme.

La película venía con el aura de haber cosechado buenas críticas en el festival de Sundance de 2015, donde según creo su director cosechó algún tipo de premio. Esas buenas críticas se extendieron en los meses anteriores a su estreno, aunque me pareció siempre sospechoso que este se produjera en nuestro país en los meses más modorros de la primavera, aquellos en los que la cartelera está menos animada y se aprovecha para colocar películas que te pueden sorprender tanto por lo bueno como por lo malo. Y que en general llegan con cierto retraso a nuestro país.

Por otra parte, en los compases iniciales del filme, acudiendo a él sin prejuicios, te planteas lo que estas viendo. Una familia de colonos puritanos en la región de Nueva Inglaterra a principios del siglo XVII, pobres, incultos, fanáticos religiosos hasta el exceso, incluso para sus propios semejantes. Que viven aislados, junto a un bosque, sometidos a la dureza de la vida campesina. Los fenómenos que se nos presentan… eso es lo que yo me planteé ingenuamente,… ¿son reales o son el producto de la ignorancia y del fanatismo religioso? ¿Estábamos ante una reflexión sobre los peligros de las supersticiones?

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Salvo Nueva York, no he visitado Nueva Inglaterra,… o sea la esquinita del nordeste de los Estados Unidos.

No puedo negar que ante una realización técnicamente correcta, incluso notable, y con las buenas maneras de su más bien desconocido reparto, en el que destaca la mezcla de candidez y sensualidad de su protagonista femenina, la adolescente Thomasin (Anya Taylor-Joy), hubo un cierto porcentaje del metraje en que sentí curiosidad por los derroteros que iba a seguir el filme.

En vano,… conforme se va a acercando la resolución de la trama, la película acaba cayendo en los tópicos sobrenaturales con sus dosis de casquería asociada, para ir a parar a un final que sólo es apto para fanáticos del género, pero que a mí me resulta en algunos momentos sonrojante, de vergüenza ajena. La gota que colma el vaso es que, tras un final que sirve de excusa para enseñar el culo de la protagonista, supongo que no el auténtico, tengo la sensación de que puede haber una doble de cuerpo, por como están tomados los distintos planos, funde a negro apareciendo un texto sobre la existencia de “noticias de prensa y registros notariales de la epoca”. Como si tuviésemos que tomarnos en serio el cúmulo de tópicos brujodemoniacos que nos acaban de mostrar.

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Pero nos podemos pasear por los bosques del sur del Canadá, que no andan lejos de los del norte de Nueva Inglaterra.

Todo en su conjunto una pena. Más cuando entre mediados del siglo XV y mediados del siglo XVIII hubo un triste fenómeno en la historia de la humanidad que fue la caza de brujas. Ciertamente se ha hablado mucho del triste papel de la inquisición española en relación con la intolerancia religiosa. Pero el fenómeno del que hablamos tuvo especial repercusión en áreas geográficas donde triunfaron algunas de las variantes de la reforma protestante. Y supuso la muerte de miles de mujeres. No se puede conocer con precisión. Algunos autores, hablan de 60.000 procesos en los que murieron mujeres por brujería, muchas veces con torturas y ejecuciones terribles. Otros llegan a cifrar la cosa en un par de millones. Algún texto que me ha parecido razonablemente argumentado he leído que indica que la cosa estaría más bien en las doscientas a quinientas mil mujeres represaliadas. Por la superstición, por la religión, o por que ambas fueron una excusa para acabar con quien nos cae mal y especialmente con mujeres con ansias de libertad. Desgraciadamente, de nada de esto se habla en la película, que resulta finalmente en una tonteria rodada con oficio. Pero tontería.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **

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¿Llenos de brujas también, machos cabríos demoniacos y otros tópicos por el estilo? Probablemente,… no. Claro.