[TV] Cosas de series; pandemias, criminales y enfermeras

Televisión

Tenía varias posibilidades temáticas para organizar la entrada televisiva de la semana. Por ejemplo, las que he visto primero frente a las que he visto después, el orden cronológico. Otra, las que salen enfermeras con más o menos protagonismo y las que no. Y finalmente, la que al final va a ser, series occidentales, dejando para la semana que viene las asiáticas.

Nunca he sido seguidor de la políticamente incorrecta South Park, que lleva más de 20 años en pantalla. Aunque vi en el cine el largometraje que realizaron (Blame Canada!!!). Es un humor que está bien para un ratito… pero enseguida me cansa. Más cuando esta lleno de referencias a una realidad, la norteamericana, que en muchos detalles me es ajena. Pero cuando me enteré que antes de comenzar su temporada actual iban a realizar el South Park “The Pandemic Special”… tuve la curiosidad. Pues lo dicho, es divertido, para un rato, y algunas de las referencias y chascarrillos los pillas más y otros… pues no, porque no vivo en Estados Unidos. Una curiosidad. Salen enfermeras, pero sin mucho protagonismo. Cronológicamente, creo que también le hubiera tocado hoy.

Como hoy tenemos serie británica, nos daremos un paseo fotográfico por Londres.

El año pasado, Netflix estrenó… no sé si decir una serie policiaca con cuatro variantes nacionales, o cuatro miniseries con el mismo esquema y escenarios pero en cuatro idiomas/nacionalidades distintas. Probablemente esto último. De momento, la única que ha tenido una segunda temporada ha sido Criminal: UK. Casi seguro es que la idea de la serie fue británica y es la que tenía continuidad. Aunque no lo sé; no lo he investigado. El caso es que hemos tenido una nueva tanda de cuatro nuevos interrogatorios, en la estilizada sala que ya nos presentaron el año pasado. Lo bueno es que los interrogados son actores conocidos. Pero a veces en versiones casi desconocidas. Sophie Okonedo, muy habitual del cine y la televisión británica y que también tiene un papel en la última de las series de hoy; el soso de Kit Harington, que lo hace mucho mejor aquí que en todos sus episodios de “tronado”; Sharon Horgan, a quien hemos estado siguiendo los últimos años en una comedia “romántica”; y Kunal Nayyar, desconocido en el buen sentido con respecto al papel que hacía en la serie que le dio la fama. La verdad es que esta nueva tanda de casos e interrogatorios ha estado muy bien. Bastante recomendable. He hecho un inciso mientras escribía y parece que se confirma que no habrá más episodios criminales españoles.

Y finalmente, una serie por la que sentía curiosidad y miedo. Y que está protagonizada por una enfermera. Ratched. Para los que no se lo sepan… La enfermera Ratched era la antagonista principal del protagonista de One flew over the cuckoo’s nest (Alguien volo sobre el nido del cuco), tanto en la novela original, como en la magnífica adaptación al cine que hizo Milos Forman, con Jack Nicholson como protagonista. De hecho, la película se ha hecho más famosa que la novela, y hay mucha gente que no sabe que es una adaptación de una obra literaria de Ken Kesey, que yo he leído y está bastante bien. Escrita a finales de los años 50, la novela funcionaba a dos niveles. Como una denuncia específica de la situación de la atención mental y los hospitales psiquiátricos en la posguerra mundial en Estados Unidos, pero también como una metáfora de la hipócrita sociedad de la época, época de crecimiento y prosperidad, pero en la que se machacaban los derechos civiles de las minorías y donde la disensión política era perseguida, cazas de brujas incluidas. La enfermera Ratched, magníficamente interpretada por Louise Fletcher, que se llevó una estatuilla dorada por su trabajo, representaba a la sociedad convencional, blanca, protestante de los Estados Unidos. Y curiosamente algunas veces la he visto en las listas de los mejores villanos de la lista del cine. Especialmente aquellas más inteligentes que dejan de lado los absurdos villanos del cine de superhéroes. La enfermera Ratched, nurse Ratched, nunca tuvo nombre de pila, ni en la novela ni en la película.

Y he aquí que nos anuncian y ya tenemos entre nosotros una serie… una “precuela” de aquella historia, con la enfermera Ratched como protagonista. Que resulta que ahora se llama Mildred. Siendo un personaje emblemático en la historia del cine, miedo me daba. Pero por otro lado, llegaba con elementos atractivos. Con Sarah Paulson al frente del reparto que contiene otros nombres conocidos como Cynthia Nixon, Judy Davis, Vincent D’Onofrio o Sharon Stone. O Sophie Okonedo, que mencionaba antes. Así que decidí que para bien o para mal… había que verla. Y nos encontramos con que Ratched es la hermana del asesino de unos sacerdotes a los que su “hermano” ha asesinado brutalmente, y que está internado en un psiquiátrico a la espera de determinar si está cuerdo y se le puede juzgar. Por favor, nunca traduzcáis asylum como “asilo”; hospital psiquiátrico. Y allí consigue entrar a trabajar Mildred Ratched, con la idea de salvar a su hermano. Y con medios poco convencionales.

Con una presentación visual muy atractiva, copiando mucho a directores conocidos que van desde Hitchcock a otros más modernos, tenemos una historia… irregular. Empieza un poco morosa, indecisa, tiene momentos muy buenos, muy divertidos, entre el drama, la comedia negra y el gore ligero entre medias, para llegar a un final un poco desfondada. Sobre todo porque resuelven buena parte de las tramas en el penúltimo episodio, al modo “juego de tronos”, para dejar un último episodio que sirva de preludio para futuras aventuras de la enfermera Ratched. ¿Funcional la series? Razonablemente bien, aunque con un amplio margen de mejora. ¿Precuela del “cuco”? No. Le habrán dado el mismo nombre. La habrán convertido en enfermera. Pero esta Ratched no es aquella Ratched. Es otra cosa.

Nota: una curiosidad. Cuando se estrenó “el cuco” Louise Fletcher tenía 41 años. En el momento del estreno de “Ratched”, Sarah Paulson tiene 46 años. Y su personaje se supone que es varios años más joven… cosas del “cine”…

[TV] Cosas de series; entre miniaturas y catástrofes

Televisión

Dos series interesantes esta semana, dos historias de dos matrimonios, muy distintos, ambos de producción británica. Una en la época contemporánea, la otra en el siglo XVII. Ambas, luchando contras las convenciones de la época.

Catastrophe nos ha acompañado durante varios años en cuatro temporadas cortitas, de seis episodios cada una, de unos 25 minutos cada uno. Y ha llegado a su final. Hemos acompañado a dos excelentes intérpretes, que ejercen también de guionistas y productores, que han diseccionado con mucha inteligencia el matrimonio, improbable, entre una maestra irlandesa en Londres (Sharon Horgan) y un norteamericano (Rob Delaney) con excesiva afición al drinking, que acaba casándose y quedándose en la capital británica cuando la primera se queda embarazada y se casan. Un análisis con mucho humor y sus dosis de drama sobre las relaciones de pareja, sobre el auténtico sentido de lo que significa querer a alguien, en las duras y en las maduras. Es muy recomendable. Además de que aquí y allá se ve salpicada de intervenciones de excelentes secundarios que salpimentan la serie, especialmente desdramatizando los momentos más serios de la pareja. Echaré de menos a los Morris-Norris.

Me he dado cuenta que hacía mucho que no paseábamos fotográficamente por las calles,… perdón, los canales de Amsterdam. Así que aprovechemos que una de las serie de hoy transcurre en la capital holandesa.

The miniaturist [La casa de las miniaturas, en la versión doblada al castellano] es un producción de época de la BBC, que nos traslada a Amsterdam, en las primeras décadas de las Provincias Unidas de los Países Bajos, bajo el afán comerciante y laborioso que infundió en estas gentes el austero calvinismo resultante de la Reforma, que les dio prosperidad y potencia internacional, pero también con el puritanismo y la hipocresía que cualquier extremismo religioso conlleva. Una joven de familia terrateniente venida a menos (Anya Taylor-Joy) se casa con un comerciante (Alex Hassell), una nueva fortuna en alza, con el fin de salvar a su familia de la ruina. Pero allí se encontrará con una extraña familia, especialmente con una dominante y posesiva cuñada (Romola Garai). Y con un misterioso regalo de su marido, una casa de muñecas, obra de un misterioso miniaturista (si no queréis destripar uno de los misterios de la serie demasiado pronto, no sigáis este enlace). Una denuncia de la intolerancia, la intransigencia, la hipocresía y los integrismos religiosos e ideológicos, en dos episodios que suman dos horas y media de duración, rodada a mayor gloria de Taylor-Joy, muy guapa y razonablemente competente, aunque creo que le falta madurar un poco todavía como actriz. Me ha satisfecho menos de lo que pensaba, pero no está mal. Se puede recomendar.

[Cine] Game Night (2018)

Cine

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Estamos un poco desmotivados cinematográficamente hablando. Reconozco que la temporada de premios, esos meses que van desde noviembre hasta febrero, en la que se estrenan la mayor parte de las películas que optan a premios en los Oscar y otros certámenes es importante. Si llegan películas de calidad razonable, la afición al séptimo arte se realimenta, te anima. Y así, el resto del año, estas motivado a ir buscando la película interesante, o incluso la perla escondida, que no tiene tirón de masas pero están ahí y merecen su sitio en el corazón del cinéfilo. Sin embargo, este año salimos de la temporada de premios, muy comprimidos los estrenos en la cartelera española entre enero y febrero, con una gran sensación de vacío. Con la que presento hoy, llevamos 26 películas en la tercera parte del año, que son muchas,… y llevamos varias en la que nos cuesta asomarnos a la cartelera.

Para colmo, últimamente, las únicas salas que programan versiones originales, no dobladas, lo hacen a horas inconvenientes. Y una vez que te acostumbras a la versión original, la versión doblada se asemeja mucho a la galería de los horrores.

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Un repaso a lo que aparece en mi fotoblog viajero, enlaces al final, en los últimos tiempos; que va desde la ciudad de Tampere (Finlandia) en el encabezado, a un paseo por la arena de Verona (Italia)…

Un clavo más sobre el ataúd de la motivación, la semana del cine. Una operación de mercadotecnia que nos venden como una forma de animar la afición al cine. Cosa que no parece conseguir. Sí. Dos veces al año, consiguen llenar las salas, y la reducción de los precios se compensa ampliamente por esa alta ocupación en días en los que normalmente las salas están prácticamente vacías. Y en temporadas del año donde la cartelera está muy floja. A cambio, la cartelera de esos días elimina versiones dobladas o películas interesantes en beneficio de los productos de consumo de masas; la semana del cine es el equivalente a los macdonalds en la gastronomía.

A pesar de todos, tras una semana, la anterior, en la que no nos acercamos a las salas de cine, percibimos que esta comedia que traigo hoy, dirigida por John Francis Daley y Jonathan Goldstein, podía tener su interés. De entrada, el reparto. Sin figuras de relumbrón, pero con intérpretes muy sólidos del ámbito de la comedia en cine y televisión.

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… o un  recuerdo de una fuerte nevada cuando trabajaba en Huesca,…

Lo de menos es el enredo. Esa noche de juegos entre amigos que socializan con frecuencia y que por la intervención de un agente externo acaba convirtiéndose en un thriller de acción lleno de comedia que entretiene sobremanera. Especialmente gracias al desparpajo de un reparto que, como decía, no es demasiado aparente, pero tiene oficio por arrobas; Jason BatemanRachel McAdamsKyle ChandlerSharon HorganMichael C. Hall,...

A mí me parece una comedia muy recomendable, aunque ha pasado muy desapercibida en los comentarios de los listos que todo lo saben en la cosa del cine, más interesados en los fuegos de artificio de la tododopoderosa Marvel/Disney, que consigue taquillazos memorables, pero que probablemente está matando el gusto por el cine con productos más o menos espectaculares, pero absolutamente previsibles, y las más de las veces con situaciones y argumentos repetitivos y risibles para quien no sea un ciego y acrítico fan del género superheroico. Un producto de los años 60 y la guerra fría, que podía tener sentido en aquel momento en los tebeos, y que sorprendentemente se ha enganchado al cine del siglo XXI como un chiclé al zapato.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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… o una visita a la catedral de Sigüenza después de una mañana ferroviaria en Arganda del Rey.

De viaje con Carlos

Una foto al azar