[Cine] En Florida o en el Agua (2017)

Cine

Seguimos con esta agotadora actividad que nos han impuesto distribuidores y exhibidores de cine al estrenar las películas oscarizables amontonadas entre enero y febrero,… Vamos con dos películas que hemos visto desde el sábado pasado hasta hoy… En realidad, hemos visto una mas, que no es oscarizable, y que se merece un comentario aparte. Quizá el lunes o el martes.

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La mezcla de infancia, lugar de vacaciones y agua me ha provocado una asociación de ideas que me ha hecho irme a estas diapositivas realizadas en Peñíscola y Alcocebre hace casi 20 años para ilustrar la entrada. Cosas que pasan.

The Florida Project (2017; 11/20180219)

Se habló de que esta película Sean Baker podría ser una candidata a cubrir en todo o en parte la cuota de cine independiente al que permiten llegar a las candidaturas más prestigiosas de los Oscar. Al final, se ha quedado con una candidatura a mejor actor masculino en papel no protagonista para un fenomenal Willem Dafoe.

La película va a seguir durante unos cuantos días de un verano a la pequeña Moonee (Brooklynn Prince), que vive con su madre, Halley (Bria Vinaite), en un motel de Orlando, no lejos del parque de atracciones de Disney, en el entorno colorido y de falsa felicidad que genera el parque, mientras una serie de gentes viven con lo justo en alojamientos austeros, minúsculos y precarios. Ambas son protegidas de alguna forma por Bobby (), el encargado del motel, aunque no pueden evitar verse metidas en problemas de vez en cuando. Y cada vez con más frecuencia.

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Película sencilla y honesta, que aprovecha el tirón de los pequeños protagonistas para establecer la sociedad de contrastes y de desigualdades que se da en los Estados Unidos. Mucho más honesta y profunda que varias de las pretenciosas que sí que han alcanzado el olimpo de las candidaturas a los premios de la academia de Hollywood.

Además de una realización interesante, la película no funcionaría sin el excelente reparto, en el que sólo es realmente conocido Dafoe, ya que el resto del reparto prácticamente es novato.

Aunque muy recomendable, le falta quizá un algo para haber alcanzado un mayor reconocimiento por parte del público, y quizá con ello el estar en la pelea por los premios, aunque fuera con pocas probabilidades. Pero en cualquier caso, insisto, es muy recomendable, y desde mi punto de vista más interesante que varias de las candidatas de postín.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

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The Shape of Water (2017; 12/20180222)

Mucho revuelo y expectativas ha levantado la última película del mejicano Guillermo del Toro, acerca de la cual los medios en nuestro país llevaban con una campaña de alabanzas como no veía hace tiempo. De alguna forma, desde que realizó una par de película, una muy destacada, en el marco de la posguerra española, y con coproducción española, los medios de por aquí lo han adoptado como propio. Discutible, el enfoque.

En cualquier caso, aficionado como es a las historias con un trasfondo fantástico, un realismo mágico que lo hace en realidad un director muy latinoamericano, nos lleva en esta ocasión a unas instalaciones secretas durante la guerra fría en un lugar indeterminado de los Estados Unidos, entre finales de los años 50 y principios de los 60, donde trabaja como limpiadora una mujer que se crío huérfana y muda por unos malos tratos, Elisa (Sally Hawkins). Allí, haciendo pareja con su compañera Zelda (Octavia Spencer), descubrirá que bajo la custodia de Richard Strickland (Michael Shannon), un duro militar, se encuentra retenido y sometido a experimentos y maltratos una extraña criatura anfibia (Doug Jones). Por la cual, tiene interés también un científico, Hoffstetler (Michael Stuhlbarg), que también guarda sus secretos.

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Historia de seres fantásticos, guerras frías, espionajes y extraños romances que se encuentra envuelta en la imaginativa y vistosa dirección de Del Toro, que es lo más llamativo de la cinta. Magnífico creador de ambientes, de mundos alternativos, el aspecto visual y creativo de la película es magistral y el principal activo de la película. Junto con las buenas interpretaciones de todo su reparto en el que me faltaría nombra a Giles (Richard Jenkins) como protector de Elisa.

Pero el largometraje, un pelín excesivo en duración, flojea por el lado de la historia, que es mucho más sencilla, es un cuento o una fábula no muy complejo, de lo que nos hacen creer. Y además ya vista. Los protagonistas marginales; el ser extraño, distinto; los malos rígidos y sombríos, militarotes sin alma; todo ello lo hemos visto en muchas ocasiones, sin que esta historia aporte algo realmente novedoso, más allá de la creación visual.

Está bastante bien. Pero no es para tanto. A mí me impresiono muchísimo más El laberinto del fauno, por no salirnos de la obra del mismo directo. Pero se puede recomendar, sin duda.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Blue Jasmine (2013)

Cine

Blue Jasmine (2013), 19 de noviembre de 2013.

Acudir al cine a ver todos los otoños la película de Woody Allen se podría considerar en nuestro caso una costumbre. Llevo 21 años continuados viendo el estreno de la película de Allen. Desde Husbands and Wifes (Maridos y mujeres). Y buena parte de las anteriores también las fui viendo, pero con alguna interrupción que luego resolví en cineclubs o en vídeo, desde 1982, con A Midsummer Night’s Sex Comedy (La comedia sexual de una noche de verano), que vi en los malogrados Multicines Buñuel. Si no he contado mal, en los últimos 31 años, salvo en cuatro ocasiones(*), he acudido a ver la película de Allen en las semanas de su estreno. A estas alturas, venga como venga, con las críticas que traiga,… yo voy a ver el estreno del neoyorquino. Si fallo algún año, sentiré que algún problema importante hay en mi vida. Así que a no fallar. El caso es que este año, además, el estreno viene acompañado de buenas críticas.

En esta ocasión nos cuenta la historia de Jasmine (Cate Blanchett), una mujer de alta sociedad neoyorquina que, tras quedar viuda por el suicidio en la cárcel de su marido muchimillonario, Hal (Alec Baldwin), que fue a la trena por chanchullos financieros de todo tipo, totalmente deprimida se refugia en San Francisco con su hermana Ginger (Sally Hawkins). No es su hermana genética. Ambas fueron huérfanas que fueron adoptadas por la misma familia. Pero Ginger, más discreta, permaneció dentro de la clase obrera saliendo adelante como podía, con un matrimonio fracasado con Augie (Andrew Dice Clay) y un par de hijos. Ahora sale con un tal Chili (Bobby Cannavale), que tampoco es ninguna joya. Y Jasmine, nacida Jeanette, era la guapa y elegante, y ascendió hasta la posición de esposa florero de la élite económica de Nueva York. Con la reunión de las dos hermanas, y aun con las dificultades de adaptación a la vida en común, a ambas les surgirán segundas oportunidades en sus vidas.

High Line

Por un momento nos pareció que Woody había abandonado Nueva York por San Francisco… pero no. Es cierto que se pasea por la ciudad de la Bahía, pero no abandona su querido Manhattan. En la foto, la High Line sobre la 23ª Oeste.

Allen abandona buena parte de sus temas tradicionales, y se centra en su particular análisis de las relaciones entre sociedad, clase social y economía en la actualidad estadounidense. Entre JasmineGinger heredan buena parte de las características de los papeles protagonistas del de Brooklyn. Neuróticas, inseguras de sí mismas, de sus relaciones,… en algún momento llevada la situación al extremos, constituyen un espejo donde se reflejan los problemas sociales norteamericanos. En su conjunto nos encontramos con una comedia profundamente pesimista, ya que esconde un drama intenso, probablemente el drama que de una forma u otra vive mucha gente, y que no deja de tener sus toques de tragedia griega, es decir de personajes marcados por el destino, del que no pueden escapar, aspecto que también es muy querido por el realizador. Como nota de interés local, hay presencia española en el filme, ya que la fotografía del filme la firma uno de los grandes de este oficio de nuestro país, Javier Aguirresarobe, que parece que está bastante asentado en Hollywood, aunque no necesariamente en producciones de prestigio aunque supongo que bien pagadas. Me llama la atención porque leí en su momento unas declaraciones del director de fotografía vasco en la que parecía no haber quedado muy contento de su colaboración previa con Woody Allen. Conste que a mí me parece un director de fotografía excelente.

Indudablemente, el mérito de la película no se puede aplicar exclusivamente al director. Porque el trabajo de interpretación es excelente. Desde luego, Blanchett está en absoluto estado de gracia. Pero no es la única. Todo el elenco lo hace estupendamente, con Sally Hawkins dándole una perfecta réplica como su hermana, con momentos estupendos de Cannavale, y con el placer de ver Alec Baldwin en un papel que nos recuerda a su Jack Donaghy, pero en canalla.

En fin. Que Woody está a un par de años de su 80º cumpleaños y parece estar en buena forma para los que somos sus admiradores cinematográficos. Es cierto que ha tenido sus altibajos, algún que otro truño en los últimos años, pero todavía podemos aspirar a que nos ofrezca momentos de buen cine. Y lo dicho. Mientras nos siga trayendo películas, no pienso romper la racha de estos últimos más de 20 años.

Valoración

  • Dirección: **** Quizá no el Woody Allen más brillante, pero con una historia interesante y con algo que contar y que nos da sobre lo qué reflexionar.
  • Interpretación: **** Intérpretes que dan lo mejor de sí mismos cuando trabajan con el neoyorquino.
  • Valoración subjetiva: ****  Una buena tragedia disfrada de comedia, con momentos que nos llevan desde la hilaridad hasta la tristeza con gran naturalidad.

Los cuatro largometrajes de Woody Allen que no vi en su estreno desde 1982 hasta 2013 son: Broadway Danny Rose, Another Woman (Otra Mujer)Alice y Shadows and Fog (Sombras y niebla). Esta última es la única película del neoyorquino que no he visto nunca en ningún medio.

East River y Bajo Manhattan

En cualquier caso, aún no hacen dos meses desde mi visita a la Gran Manzana, y ya me apetece volver a contemplar la silueta de Manhattan al otro lado del East River.

[Cine] Nunca me abandones

Cine
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Nunca me abandones (Never Let Me Go, 2010), 21 de marzo de 2011.

Con poco, con muy poco ruido, ha llegado esta película a los cines españoles. Lamentablemente, a Zaragoza no ha llegado ninguna versión original. Seguro que merece mucho la pena. Por los adelantos que las sinopsis oficiales ofrecían, uno no podía dejar de pensar en uno de los bodrios de la década pasada. Pero una serie de elementos hacían suponer que esta película británica dirigida por Mark Romanek, y adaptación de una novela del escritor británico de origen japonés, Kazuo Ishiguro, iba a ser algo completamente distinto. Y su interesante reparto también indicaba algo por el estilo. En seguida os cuento en que ha quedado la cosa.

Sinopsis

Tras unas indicaciones sobre el hecho de que estamos ante una historia alternativa, una ucronía, en la que hay un método científico que permite a los humanos vivir una larga vida desde mitad del siglo XX, nos adentramos en un drama en tres actos, con tres caracteres protagonistas, que vivirán a lo largo del tiempo su particular triángulo amoroso.

Primer acto: Hailsham (años 70) – Conocemos a Kathy (Izzy Meikle-Small), Tommy (Charlie Rowe) y Ruth (Ella Purnell), tres niños de alrededor de once años que estudian en lo que aparenta ser un típico internado inglés, bajo la dirección firme pero bondadosa de Miss Emily (Charlotte Rampling), y la atenta tutoría de Miss Lucy (Sally Hawkins). Los niños viven en un entorno protegido, bien cuidados y alimentados, con supervisión médica, y con actividades que alienta el deporte y la actividad física, así como la creación artística. Kathy se siente atraída por Tommy, un niño que parece algo marginado de quienes les rodean, pero Ruth se interpone entre ellos y es quien final comienza un romance preadolescente con el muchacho. En un momento dado, Miss Lucy revela a los niños de su clase la realidad de la sociedad en que viven. Son criados y cuidados para donar sus órganos vitales a otras personas, y están condenados a morir siendo adultos jóvenes.

Segundo acto: Cottages – Las casitas (años 80) – Ya convertidos en unos adolescentes de 18 años, los protoganistas han abandonado el colegio. Tommy (Andrew Garfield) y Ruth (Keira Knightley) siguen juntos como parejas, y junto con Kathy (Carey Mulligan) y otros similares viven en unas pequeñas casas de campo en relativo pero no absoluto aislamiento del resto de la sociedad, en la que apenas tienen capacidad para desenvolverse. Viven su vida entre mitos sobre su destino y sobre como podrán demorarlo. Especialmente, sufren por el mito de que si dos donantes se enamoran reciben un aplazamiento en las donaciones. Al final de este periodo, la pareja que forman Tommy y Ruth entra en crisis, y Kathy opta por dedicarse a ser cuidadora de aquellos donantes que ya han comenzado el proceso de donaciones. Los tres compañeros se separan.

Tercer acto: Donantes (años 90) – En una visita de Kathy a una de las donantes a las que cuida, se encuentra en el hospital con Ruth que ya ha realizado dos donaciones y se encuentra en mal estado de salud. Tras hablar entre ellas, optan por reunirse con Tommy que también ha realizado una donación, aunque se encuentra bien. Retoman la amistad, y Ruth confiesa su interferencia cuando niña en la relación entre sus dos amigos, expresando su lamento. Kathy y Tommy se convierte en pareja y, sintiendo que se amor es verdadero buscan a sus viejos responsables del colegio para conseguir un aplazamiento. Y ahí se encontrarán con la realidad completa de sus vidas, que dejaré que descubra el potencial espectador de la película.

Producción y realización

Técnicamente impecable, tanto en las localizaciones, como en la fotografía, en el sonido o múltiples aspectos de su producción, la fría realización de Romanek impone un ritmo y unos trazos que teóricamente deberían alejarnos de la extraña realidad que estamos presenciando. Conocemos a los donantes. Apenas conocemos a los ciudadanos normales, más allá de las educadoras que más influyen en sus vidas. Pero esa frialdad y esa distancia funcionan, puesto que sistemáticamente nos vamos acercando a los personajes, vamos simpatizando con ellos, al mismo tiempo que nos vamos horrorizando sobre lo que vamos conociendo de una sociedad claramente distópica, que tan apenas conocemos más allá de unos borrosos límites sociales, y de un aspecto general que no es distinto de la realidad que se vivió en esos años en el Reino Unido.

Interpretación

Como suele suceder en las producciones británicas, la interpretación es uno de los puntos fuertes de esta película. Todos están bastante bien, tanto los tres actores protagonistas como las secundarias de lujo que realizan sus convincentes y definitivos aportes a la historia. Es imprescindible la calidez que aporta Sally Hawkins para entrever el único momento de rebeldía ante una sociedad tan horrible como la que se nos está presentando. Es necesaria la elegancia, el aplomo y el saber estar de Charlotte Rampling para dar veracidad y generar estremecimiento en el monólogo que lanza a los protagonistas sobre el alma de los donantes. Uno de los momentos más duros y dramáticos del filme, y que será responsable entre otras cosas de que nos llevemos esta película a casa y la volvamos a ver en nuestra mente una y otra vez. Pero es sin duda Carey Mulligan quien lleva el peso absoluto del filme a través de la variedad de emociones, sensaciones y pensamientos, muchas veces inexpresados verbalmente, que nos muestra en pantalla. Con un físico que enamora sistemáticamente por su mezcla de fragilidad y determinación, llena la pantalla y se come a sus ya de por sí competentes compañeros de reparto. Sólo he visto a esta chica en tres ocasiones, pero ya estoy pensando en sugerirle a Escarlata Ojara que le dedique un espacio en sus memorias.

Conclusión

Vale alguna de las reflexiones que hice en la última película que comenté. Esta película me gustó en el momento de verla, pero desde entonces no he dejado de pensar en ella. Y cada vez el veo más matices interesantes. Más que ninguna otra cosa es una película de amor. Los tres protagonistas se aman entre sí de alguna forma. Unos más egoistas, otros más desprendidos, pero todos se aman. Pero también es una película sobre el amor de Kathy hacia todos los que son como ella. Su vocación como cuidadora, la satisfacción que encuentra en ella a pesar de ver como tantos de los suyos “cumplen” [complete, en el original inglés]. “Cumplimiento” [completion], ese terrible eufemismo para decir que son asesinados en beneficio de esos longevos ciudadanos de primera que siempre vemos de pasada, de quienes tan apenas conocemos nada. O lo conocemos todo.

Porque este es otro de los temas del filme. El egoísmo de las personas que conforman nuestras sociedades. El distópico sistema de donantes funciona porque hay una mayoría de la sociedad a la que le viene bien. Y esos somos nosotros. Esos son los ciudadanos de la Europa occidental de la segunda mitad del siglo XX. Hoy en día, en tiempos de crisis económicas y turbulencias políticas, podemos encontrar numerosas situaciones en las que las sociedades toleran situaciones de injusticia manifiesta porque eso permite a una mayoría más o menos grande vivir bien. Por “el bien común”. Por el “interés general”. Inmigrantes, parados de larga duración, mujeres maltratadas, contratos basura,… todas estas situaciones no dejan de ser realidades para las que la metáfora de los “donantes” es válida. Me impresiona mucho ver circular en la película furgonetas con el logotipo y anagramas del “National Donor Service”, claramente a imagen y semejanza del National Health Service, el servicio de salud británico que sí que existe. Nos integran el sistema de donantes en el estado del bienestar. Una de las claves de las sociedades distópicas; se admiten las mayores aberraciones para beneficio de la sociedad. Escalofriante. Especialmente para quien como yo, soy un firme convencido del estado del bienestar. Pero por supuesto no de uno que excluya por motivos egoístas a quienes nos interese.

Finalmente, y aunque implique que destripo hasta cierto punto la película, esta la reflexión sobre la sumisión y la aceptación. Entre los donantes se busca el aplazamiento, se quiere vivir más, pero en ningún momento apreciamos indicios de rebeldía, de sentimiento de estar recibiendo una injusticia. Se ven a sí mismos como hijos de lo más bajo de la sociedad, sin que en ningún momento sepamos exactamente de donde proceden, cuál es el descubrimiento científico que permite este sistema social aberrante. Aquí no hay aventuras. Aquí sólo hay sentimientos. Y la empatía y las reflexiones que estos sentimientos generen en el espectador del filme.

Nos gustó mucho la película. Sin embargo, vimos salir a algunos espectadores desconcertados, e incómodos de la sala de cine. Preguntándose qué habían venido a ver. Y quizá eso sea también un buen halago para este filme. Un filme que recomiendo sin lugar a dudas.

Calificación

Dirección: ****
Interpretación: ****
Valoración subjetiva:
****

Una mirada melancólica en las costas de Cornualles, no muy distinta de la que los protagonistas lanzan hacia el mar que los mantiene presos en la isla en la que viven - Fujifilm Finepix F10

Happy. Un cuento sobre la felicidad (2008)

Cine

Happy. Un cuento sobre la felicidad (Happy-go-lucky, 2008), 21 de octubre de 2008.

Después de la julioverniana disgresión cinematográfica de este fin de semana, vuelvo a la normalidad de las películas vistas tranquilamente en una sala de cine, con las amistades habituales y con una elección más o menos meditada o sensata de lo que se quiere ver.

Y resulta que tampoco hay mucho de donde rascar o que motive. Por ello, optamos por ir a ver una producción británica, dirigida por Mike Leigh, y que había recibido algunas buenas críticas a priori.

La historia… bueno… no hay exactamente una historia. Más bien se trata de un conjunto de retazos de la vida de Poppy, una chica de 30 años, maestra británica de educación primaria. Esta chica, interpretada por Sally Hawkins, es una optimista empedernida. Todos y todo le cae bien, con todo se divierte. Es féliz por definición. Conocemos a sus amigas, a su familia, vemos cómo trabaja, cómo va a aprender a conducir, cómo se echa un novio,… en resumen, todo aquello que normalmente hace la gente. Pero todo ello matizado por el especial carácter de la joven, que empieza a no ser tan joven. La única pequeña historia que vemos empezar y terminar es la de la relación con el profesor de autoescuela, un tipo también muy peculiar y, de alguna forma, totalmente antagónico con el carácter de Poppy.

La verdad es que a la chica o la adoras por su actitud vital, por su optimismo, por sus ganas de ser feliz,… o la odias a muerte por lo mismo. Y en esto residen tanto las fortalezas como las debilidades del filme. Por un lado, te proporciona momentos que te llenan de buen humor, de optimismo,… por otro lado, hay momentos que piensas que la chica es idiota.

Además de la intérprete protagonista, hay que destacar el personaje de su compañera de piso y amiga, interpretada por Alexis Zegerman, y al profesor de autoescuela, encarnado por Eddie Marsan. En general, cumplen con la profesionalidad tradicional de los británicos.

En resumen, un filme que me deja con una sensación ambivalente, muy condicionado por el personaje que como podéis imaginar, a ratos me divierte y a ratos me carga. Yo le pongo un seis, con un siete en la interpretación y la misma nota en la dirección.

En la imagen de hoy. Londres. Cómo no. Y Camden, donde pasan cosas de la película.

Mercadillos en Camden Town, Londres - Fujifilm Finepix F10