[Cine en TV] Polar (2019) // River’s Edge (2018)

Cine

Dos estrenos en Netflix que, como en años previos, incluyo ya en mi listas de estrenos del año. Uno me merecerá poco comentario. El otro algo más.

Polar (2019; 12/20190224)

Adaptación al cine en forma de producción propia de Netflix de los relatos gráficos de Víctor Santos, de quien he leído alguna cosa, aunque ninguna de la serie Polar, y que es dirigida por el sueco Jonas Åkerlund, quien fundamentalmente se ha dedicado a dirigir videoclips y documentales sobre el mundo de la música.

Nos cuenta la historia del asesino a sueldo Duncan Vizla (Mads Mikkelsen), que se va a retirar tras una lucrativa carrera, pero cuyo empleador, Blut (Matt Lucas), no quiero desembolsar la pensión de retiro, por lo que encargará a su secuaza, Vivian (Katheryn Winnick), para que movilice a sus matones y lo liquiden. Vizla se refugiará en un alejado lugar de Montana, donde conocerá a una joven, Camille (Vanessa Hudgens), que condicionará el resultado final de esta caza al hombre.

Con una estética excesiva, una historia excesiva, y unos efectos visuales excesivos para intentar trasladar el ambiente de las historietas, a pesar de contar con algún acierto en el lado del reparto, esta historia no ha llegado a interesarme en ningún momento realmente, poniendo duramente a prueba mi “suspensión temporal de la incredulidad”, y con un guion predecible y no especialmente dinámico. No especialmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Para ilustrar esta entrada, y puesto que la película más interesante es la dedicada a la adolescencia nipona, imágenes de esta durante nuestra visita a Itsukushima… pero nunca tan oscuras como las que nos muestra la película.

Ribāzu ejji [リバーズ・エッジ] (2019; 14/20190305)

Bajo el título internacional de River’s Edge, el título original no deja de ser la transcripción en kanas japoneses de este mismo título en inglés, nos llega a través de Netflix la distribución internacional de la última película del japonés Isao Yukisada, de quien no creo haber visto ninguna película previa. Fue presentada en la Berlinale del año pasado con cierto éxito y, aunque no tiene una elevada valoración en el público votante de sitios como IMDb, venía avalada por una diversidad de críticas bastante positivas. A mí, tal y como la presentaba la plataforma de vídeo bajo demanda, literalmente como “película juvenil”, y pareciendo una película de institutos japoneses, no me atraía demasiado. Pero alguien me dio un toque para que le prestase atención.

La película, rodada en un “anticuado” 4:3, va siguiendo las desventuras de un grupo de seis adolescentes en los años 90 del siglo XX, en algún suburbio de una ciudad japonesa, probablemente Tokio o alguna otra de su área metropolitana. En un momento dado hacen una referencia y se filman algunas escenas en el acuario de Hakkeijima, que se encuentra en Yokohama… así que por ahí van los tiros. Los dos personajes más protagonistas, dentro del tono de película coral, son Haruna Wakasuka (Fumi Nikaidō), una joven vivaz y despierta pero algo confusa en la vida, y un joven gay, Ichiro Yamada (Ryō Yoshizawa), que recibe con frecuencia abusos de otros chicos del instituto. Haruna sale con un chico, uno de los abusones, Kannonzaki (Shūhei Uesugi), que a su vez mantiene relaciones sexuales esporádicas con Rumi (Shiori Doi), una amiga de Haruna, que se nos presenta como bastante promiscua. Completan el cuadro Kanna (Aoi Morikawa), la chica enamorada de Ichiro, con quien sale, porque a este le sirve de tapadera de su homosexualidad, y Kozue Yoshikawa (Sumire), una joven modelo, que padece algún que otro trastorno de la alimentación y a la que le gustaría ser algo más que amiga de Haruna.

Lejos de la habitual ñoñería melíflua de algunos dramas de instituto japoneses, que perpetúan con frecuencia una serie de estereotipos y roles, especialmente la chica tontita, pero buena gente y muy mona, que se enamora del chico arisco y altivo, muy inteligente y que todas pretenden, y donde todos llevan inmaculados uniformes mientras cursan su bachillerato preparatorio, aquí nos encontramos con un grupo de adolescentes en estado de desorientación vital permanente. Nada de uniformes, ropa de calle, normalita y corriente; vaqueros, sudaderas, suéters, camisetas,… Un paisaje feote, de urbanizaciones de colmenas de hormigón. Un río alrededor del cual pasan cosas y que desagua las aguas de las feas y humeantes industrias cercanas, y un misterioso cadáver abandonado completan el paisaje de la película. No hay maniqueísmos, ni héroes. Todos los chicos y chicas tienen sus debilidades, pero también despuntan sus cualidades.

Una realización descarnada. Escenas de violencia y sexo muy directas. Una visión inicial y superficial diría que estas son algo gratuitas, y destinadas a la explotación sexual del físico de algunas de las protagonistas. Pero en realidad, compruebas que también tienen un ritmo y, sin palabras, nos aportan información sobre cómo son las relaciones entre los jóvenes, y especialmente sus vulnerabilidades. El formato casi cuadrado de los fotogramas colabora en la sensación de opresión y ahogo.

No hay complacencias, ni happy ends en esta película. Que en realidad no tiene una conclusión definida salvo para alguno de sus protagonistas, ya que la vida de todos los demás continuará. Sin muchas esperanzas. Una visión del Japón de los años 90 amenazado por algunos actos terroristas, por la crisis financiera asiática, por problemas medioambientales y urbanísticos, que curiosamente tienen eco en lo que ha ido sucediendo en el mundo en las décadas siguientes, lo que hace que esta película, cuya acción está situada 20 años o más atrás en el tiempo, sea plenamente actual y válida para cualquier país del mundo. A mí me parece bastante, bastante recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libro] El cielo desnudo

Literatura

Para los aspectos generales sobre este tercer libro de la Trilogía de Tora de Herbjørg Wassmo vale todo los comentado en las entradas dedicadas a La casa del mirador ciego y La habitación muda. El tono es similar. Esta tercera parte de la trilogía es una continuación directa e inmediata de lo acontecido en La habitación muda. De hecho, así como el primer volumen de la trilogía se me antoja como una historia que puede funcionar muy bien sola en sí misma, los otros dos volumenes me parecen una única historia, relacionada con la anterior, dividida en dos volúmenes. Por lo tanto, el comentario que realizaré en esta ocasión tendrá más que ver con la trilogía en su conjunto. Y para ello, necesariamente desvelaré detalles importantes de la trama. Por si alguien lo quiere evitar, para que no siga leyendo.

La habitación muda
Herbjørg Wassmo; Cristina Gómez Baggethun
Nórdica Libros, 2012
Edición de árboles muertos

Nuevamente nos vamos a Noruega, sea la fortaleza de Akershus en la "calida" y cómoda Oslo.

Nuevamente nos vamos a Noruega, sea la fortaleza de Akershus en la “calida” y cómoda Oslo.

El primer volumen de la trilogía nos define perfectamente el lugar, el tiempo y los personajes principales. Una comunidad pesquera del norte de Noruega, en el borde del Círculo Polar Ártico en los años 50 del siglo XX. Frente al país desarrollado y moderno que conocemos hoy en día, nos encontramos una comunidad que apenas está saliendo de unos modos y una economía más propia del siglo XIX. Hay una cierta característica de atemporalidad en esa primera novela. Y por supuesto, se plantean los temas principales. El desarrollo de Tora, que está pasando de niña a adolescente, la familia desestructurada a la que pertenece, y los problemas de violencia doméstica y de género, así como de abusos sexuales por parte del padrastro de la muchacha.

Tras el climático incendio que parece dejar atrás una época de la vida de Tora y abrirla a nuevas posibilidades, coincidiendo con su entrada de lleno en la adolescencia. La reaparición del padrastro va a producir el suceso que supondrá la inflexión definitiva en la vida de la muchacha; la violación desencadenada por la rabia en el hombre que ve su vida arruinada mientras ve que a la muchacha se le abre el mundo, con la promesa de sus tíos de pagarle el bachillerato en la ciudad. Y con ella, su paso definitivo al mundo del siglo XX, un mundo donde los adolescentes se relacionan, visten vaqueros, bailan a Elvis Presley y se enamoran entre sí. También entra en juego con fuerza el personaje de Rakel, la tía de Tora, cuya fuerza vital impulsa a la joven lo mismo que impulsó a su marido, y que conforme va adquiriendo más presencia en la vida de Tora, más disminuye la presencia del madre, Ingrid.

O el puerto de Bergen, de donde parte el expreso litoral que recorre la costa noruega, y que aparece mencionado varias veces en las novelas.

O el puerto de Bergen, de donde parte el expreso litoral que recorre la costa noruega, y que aparece mencionado varias veces en las novelas.

No obstante, la segunda mitad del libro está presidida por el angustioso embarazo no deseado de la joven, sin recursos aparentes para lidiar con la situación que afrontará en soledad, y que culminará con un parto que nos producirá las escenas más sobrecogedoras de la historia de Tora. Si la violación de Tora había significado un punto de inflexión, hacia un infierno personal, pareciera que la relación con su tía Rakel puede suponer el salvavidas que la joven precisa para recuperarse. Pero Rakel está enferma. Y sabe que no tiene cura. El trágico final de la tía, cuyo parecido y solidaridad con la joven produce una identificación de esta con su protectora, supone el empuje final de la joven por la pendiente de la desintegración personal. Ni siquiera la aparición de su familia alemana perdida podrá devolverle una razón de vivir, cuando todo lo que la rodea se deshaga ante sus ojos. Porque la pérdida de identidad ante los dramas que ha vivido, junto con la identificación posterior con su tía, la predisponen a un derrumbe personal cuando todos los demás encuentran un camino para vivir su vida

La historia es dura. Los temas son duros. Las escenas son duras. La vida es dura. No son libros fáciles de leer. No me refiero a su estilo literario. Al menos las traducciones al castellano, siendo de calidad, no presentan dificultades al lector, sin ser banales. Pero la historia te obliga a interrumpir la lectura de vez en cuando. A darte un descanso. A permitirte una reflexión.

No obstante, considero que el esfuerzo ha merecido la pena. Y si bien considera que es el primer volumen de la trilogía el que está más conseguido, funcionando muy bien individualmente, el conjunto de la obra es notable y recomendable.

Y cómo no, recorrer los fiordos, que durante siglos han sido la vía de comunicación principal, acuática, entre las localidades noruegas.

Y cómo no, recorrer los fiordos, que durante siglos han sido la vía de comunicación principal, acuática, entre las localidades noruegas.

[Cine] Le passé (2013)

Cine

Le passé (2013), 3 de mayo de 2014.

Película francesa que ha llegado a las pantallas de Zaragoza en versión original subtitulada en castellano, motivo por el que conservo su título original en francés. También ha llegado en versión doblada, con el título literalmente traducido, El pasado. Aunque como de costumbre, yo recomiendo ver el cine en versión original.

El director iraní Asghar Farhadi nos sorprendió hace unos años con una magnífica película, un drama familiar ambientado en Teherán, que se llevó un premio de la academia de Hollywood a la mejor película de habla no inglesa, y creo que con juusticia. Aunque yo ya la vi en un pase televisivo. Ahora llega de nuevo a las pantallas de cine con otro drama familiar, esta vez ambientado en la banlieu parisina.

Ahmad (Ali Mosaffa) es un hombre iraní que regresa a Francia tras cuatro años de ausencia. Su mujer, Marie (Bérénice Bejo), le ha pedido el divorció. Ella, con sus dos hijas, Lucie (Pauline Burlet) y Léa (Jeanne Jestin), hijas de una anterior relación, quiere seguir adelante con su vida. Ahmad pronto será consciente de que hay otro hombre en la vida de Marie. Se trata de Samir (Tahar Rahim), que tambien tiene un hijo, Fouad (Elyes Aguis), de un matrimonio anterior que tampoco está acabado. Su mujer se encuentra en coma tras un intento de suicidio. Y Lucie, la hija adolescente de Marie, apenas se habla con su familia, acudiendo exclusivamente a casa para dormir. Ahmad intentará ayudar con la joven, pero eso traerá una serie de descubrimientos que pondrá en peligro el delicado y complejo equilibrio familiar en torno a Marie.

Saint-Germain-des-Près - al fondo la torre de Montparnasse

Esta película nos da una excusa para “viajar” a París… paseando por Saint-Germain-des-Près.

Nuevamente Farhadi construye un profundo drama en un entorno familiar. Una compleja red de relaciones en cuyo despliegue se tratan un cierto número de temas importantes; la fidelidad, la paternidad/maternidad, la estabilidad familiar, la depresión, la mentira y el secreto, la falta de confianza,… Todo ello desarrollado en una trama que aparenta ser sencilla pero que se irá complicando, involucrando cada vez a más personas, y trasladando durante el metraje de la película, quizá un poquito excesivo, el centro de atención de unos a otros, de tal forma que el protagonismo no corresponde a uno o dos personajes solamente. Todos tienen su importancia en la trama. Marie, por supuesto, los dos hombres que mantienen con ella una compleja relación, aunque nunca nos quede claras del todo las circunstancias de la relación y la separación con Ahmad, la joven Lucie, el pequeño Fouad, incluso la inconsciente esposa de Samir. Quizá la trama se complique en exceso para lo que da de sí la película, que termina en con un final abierto, un plano último que nos indica que hemos asistido a un episodio más en la vida de estas personas, pero que no hay cierres, que la vida sigue, y que no va a ser fácil para nadie.

Buenas interpretaciones en un reparto multiétnico, probablemente representativo de la realidad de muchas familias de la banlieu parisina, y quizá dentro de un tiempo de buena parte de Europa. Bejo configura una mujer compleja, con gran atractivo, pero muy difícil, con un carácter dominante aunque a veces inseguro. Ambos protagonistas masculinos componen dos tipos no carentes de compasión y empatía, pero débiles, especialemente ante mujeres complejas y conflictivas, que llevan la iniciativa. El pequeño Aguis roba buena parte de los planos en los que sale. Y la joven Burlet, físicamente casi un clon de Marion Cotillard adolescente en algunos planos, muestra una sólida madurez interpretativa.

Metro Saint-Germain-des-Près

Cuando nos cansemos podremos coger el metro allí mismo.

Estamos por lo tanto ante una película interesante, tanto por el buen trabajo de su reparto, como por las buenas maneras del director, aunque aquí complica en exceso la trama, y no consigue recuperar todas las buenas sensaciones de su anterior filme. No obstante, se puede recomendar.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

Metro Châtelet

Para volver a salir en otro punto, o ir a descansar a algún punto de la “banlieu” parisina. Fácil es que en algún momento pasemos por la extensa estación de Châtelet.

[Cine] Melancholia (2011)

Cine

Melancholia (2011), 6 de noviembre de 2011.

Antes de nada, una serie de cuestiones previas. Cuestiones de orden, que orienten el comentario posterior.

La película está dirigida por Lars von Trier, director que es capaz de lo mejor y de lo peor. Por las veces que ha sido lo mejor, yo estoy casi siempre dispuesto a arriesgar una fría tarde de domingo como en esta ocasión, asumiendo los riesgos. No es cine al uso. No es cine comercial. Aunque me imaginó que como a todo hijo de vecino le encantará comercializarlo y recibir los ingresos correspondientes. Es cine personal, arriesgado. Unas veces para bien. Otras para no tan bien. Así que los partidarios del cine como mero entretenimiento, y de atiborrarse de palomitas,… pues que busquen otra cosa. Los demás, que se queden, eso sí bajo su propia responsabilidad.

Para poder disfrutar de esta película son necesarias dos condiciones. La primera es que hay que verla en pantalla grande. Y a ser posible en una fila no muy atrás. La contundencia de determinadas imágenes lo exige, creo yo. La segunda es que hay que verla en versión original. Más, teniendo en cuenta el ridículo doblaje que le suelen clavar a una de sus protagonistas, Kirsten Dunst, que desvirtúa totalmente su interpretación. El problema es que en Zaragoza no han traído la película en versión original. Así que he tenido que componer el resultado final en mi imaginación, viendo la película doblada en las salas de cine. Y buscando por ahí para ver en casa en la tele la versión doblada. De donde he podido. Luego se extrañan de que pasa lo que pasa con el negocio del cine y las descargas.

Dicho lo cual paso a comentar este filme, que ya adelanto me ha resultado muy interesante. Casi apasionante, por diversos motivos.

Tras un prólogo en el que con imágenes de aspecto onírico se nos adelantan algunos de los acontecimientos del filme, este transcurre en dos actos que llevan como título el nombre de las dos hermanas protagonistas, Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg).

El prólogo tiene una función bien definida. Eliminar un elemento de misterio del filme, para evitar que el espectador se despiste de lo que realmente quiere el director. Este no quiere que la gente piense que es un filme de misterio con la duda de si al final el planeta Melancholia chocará contra la Tierra o no. Esto no es un spoiler,… es algo que tiene que quedar claro. Efectivamente se produce el cataclismo astronómico, y la especie humano desaparece del universo. Una vez esto claro, vamos a lo importante.

Entre Estocolmo y Gotemburgo

Paisaje sueco cerca de Gotemburgo, visto desde el tren; supongo que no muy lejos de donde se rodó "Melancholia" (Leica D-Lux 5).

En el primer acto, Justine, asistimos a la celebración de una boda. Justine, una joven profesional de éxito en el mundo de la publicidad, acaba de celebrar la ceremonia de casamiento con Michael (Alexander Skarsgård). Y se dirigen en una limusina, por una estrecha carretera en la que apenas puede maniobrar, al palacio donde viven Claire y su marido John (Kiefer Sutherland), a orillas de un lago y rodeados de un campo de golf y un paisaje espléndido, para celebrar la fiesta nupcial. Destilan felicidad y amor. Ningún inconveniente les afecta. Llegan con dos horas de retraso. Y comienza la fiesta, en la que podremos observar la progresiva transformación de Justine. Allí están sus padres, Gaby (Charlotte Rampling) y Dexter (John Hurt) compitiendo en egoísmo y en ver cómo puede más su odio mutuo que la necesidad que su hija tiene de ellos. Allí esta su cuñado, John, recordándole/reprochándole constantemente cuánto dinero se ha gastado en esta celebración. Allí está Jack (Stellan Skarsgård), el jefe de Justine, para quien su empleada no es más que una forma más de ganar dinero. Claro, está su nuevo marido, que no se entera y que no entiende a su nueva mujer, y está su hermana, que la conoce, la quiere, teme por su estabilidad mental, pero no puede evitar estar más preocupada por la organización de la fiesta que por su hermana. Progresivamente, el estado de ánimo de Justine decae, pasando de la alegría a una profunda tristeza, que le lleva incluso a arruinar su recién estrenado matrimonio. El único que parece sentir un auténtico afecto por Justine es su sobrino Leo, un niño de muy corta edad. Durante las horas en las que transcurre esta fiesta, la protagonista mira en repetidas ocasiones al cielo. Se fija en Antares, una brillante y roja estrella, que en un momento dado, desaparecerá misteriosamente de la vista de los personajes.

En el segundo acto, Claire, volvemos a encontrarnos en el palacio que ya conocemos. Claire, con su marido y su hijo, hacen su vida habitual, sólo alterada por dos acontecimientos. Uno, de carácter mundial, el descubrimiento de Melancholia, un planeta errante que ha entrado en el sistema solar, responsable de la ocultación de Antares, y que suscita los miedos de Claire de que pueda afectar a la Tierra. John, su marido y astrónomo aficionado, le quita los miedos, e intenta disfrutar del fenómeno con su hijo Leo. El otro, de carácter familiar, es que se preparan a recibir en su casa de nuevo a Justine, que ha caído tras su fallida boda en una profunda depresión, que le impide incluso interactuar normalmente con su entorno, y que precisa cuidados. En los días siguientes, Claire deberá luchar tanto contra sus miedos como contra la enfermedad de su hermana. Sin embargo, conforme el cataclismo se va haciendo más probable, irá sumiéndose en la desesperación, mientras que su hermana Justine, indiferente al futuro por el efecto de su depresión, serán quien mantenga la serenidad, y por amor al sobrino, ofrezca el impactante, tremendo y hermoso final de la película.

Todo esto que acabo de contar viene acompañado de la sabiduría del director para manejar la cámara y la situaciones desde el punto de vista cinematográfico, de la música del preludio del primer acto de la wagneriana Tristán e Isolda, de la excelente fotografía del danés de origen chileno Manuel Alberto Claro, de las excelentes localizaciones entre los bosques y los lagos de Suecia, de las bellas imágenes en relación al planeta invasor, de las constantes referencias cultas al mundo del cine, de la literatura, de la pintura, etc… Desde luego una película cuyo alcance total no está al alcance de cualquiera. Reconozco que me perdí en varias ocasiones en este universo de referencias culturales, psicológicas y antropológicas. Pero que al mismo tiempo sentí que estaba viendo una película de gran belleza.

Los cazadores en la nieve - Peter Brueghel

Una de las referencias culturales de la película es el cuadro "Los cazadores en la nieve" de Pieter Brueghel, que se puede contemplar en el Kunsthistorisches Museum de Viena. Curiosamente, esta obra de arte también tiene un papel importante en otra filosófica película, ciertamente de ciencia ficción, que tiene que ver con un misterioso planeta. Se trata de "Solaris" de Andrei Tarkovsky. La imagen aquí reproducida se encuentra en Wikimedia Commons de la fundación Wikipedia, y tiene licencia de uso Licencia de Documentación Libre GNU.

El tema principal de la película viene dado por su título. El nombre que se da al planeta invasor, Melancholia (melancolía, en castellano) es el nombre que tradicionalmente se daba a la enfermedad que hoy conocemos como depresión. Como estado de ánimo general, hoy en día en castellano solemos usar la palabra melancolía como un estado de tristeza y apatía serena, que nos aísla hasta cierto punto del mundo que nos rodea. Pero en su sentido clínico y profundo, una depresión implica un estado de intensa tristeza, que puede llevarnos al punto de perder interés por la vida, a descuidar nuestros propios cuidados, e incluso al suicidio. En la película, este estado de ánimo es caracterizado en la persona de Justine, quien por los diálogos con su hermano sabemos tiene predisposición para los problemas de salud mental, y a la que vemos caer vertiginosamente durante la celebración de su boda en esa situación, empujada además por la actitud de quienes le rodean y, aparentemente, la quieren. Pero también es simbolizado por el planeta errante, metáfora de la condición que insidiosamente se instala entre nosotros y nos lleva a nuestro propio fin.

El estado de indiferencia hacia el mundo que la rodea, también propio de otras enfermedades mentales de carácter psicótico, sirve para en los momentos finales establecer un contraste entre el comportamiento normal del ser humano ante su propia aniquilación, tanto de su persona como de su especie y su futuro, representadas por el hijo de Claire, un estado agitado y aterrorizado, y el comportamiento patológico que lleva consigo a la dignidad presente en la escena final. Al menos para el personaje de Justine. Que sustenta al niño, que probablemente somos todos nosotros, y que asistimos a nuestro derrumbe, ignorantes, crédulos de las soluciones milagrosas, y con los ojos cerrados. Tremendo el simbolismo. Por lo menos, tal y como lo he percibido.

Si importantes son los elementos formales y artísticos de la realización del filme, igualmente lo es la interpretación del elenco de la película. Se ha dado mucha trascendencia a la interpretación de Kirsten Dunst. Bueno. Hasta ahora, era una de las guapas oficiales del cine comercial, que no había dado muestras de especial brillantez interpretativa. Que ahora dé todo lo que puede dar, probablemente es la noticia. Buena noticia. Pero igualmente importante, igualmente protagonista es Charlotte Gainsbourg, que por ser europea, que por no estar entre las guapas, es más desconocida aunque muchos sabemos que tiene una trayectoria que la avala suficientemente como una actriz excelente. Superior a su compañera de reparto. Y está igualmente bien, siendo fundamental su participación en el segundo acto del filme. En el que al fin y al cabo nos representa a todo ante una situación de infinito estrés. El resto del reparto, los personajes secundarios, están igualmente bien, especialmente Kiefer Sutherland que no tiene un papel fácil precisamente, y todos contribuyen al resultado final de este filme.

No sé si recomendar esta película o no. Creo que es uno de los productos más presentables comercialmente del director, aunque no sea el mejor, y por lo tanto sí que sería recomendable. Pero siempre que se tenga en cuenta muchas de las advertencias que he realizado a lo largo de esta entrada. Desde luego, si alguien guiado por determinadas fuentes pudiese pensar que es una película para pasar el rato con el cubo de palomita, se equivoca de medio a medio. En la wikipedia define la película como filme de ciencia ficción. Error. Al director le importa un rábano la posible ciencia tras el filme. De hecho, lo del planeta errante, tal y como lo cuentan más que altamente improbable, es imposible, aunque no entraré en eso aquí. Es sólo un macguffin y al mismo tiempo una metáfora. Nada más, ni nada menos. Pero quien tenga claro qué va a ver algo distinto, y con la mentalidad suficientemente abierta, puede llegar a disfrutar mucho de esta película.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ***** (en versión original)
  • Valoración subjetiva: *****

Atardecer en Estocolmo

Sigo en Suecia, esta vez con una vista crepuscular de Estocolmo, que transporta un poco de la sensación de melancolía que hoy otorgamos a la palabra; una de las palabras, por cierto, que más me gusta de la lengua castellana... desde cierta canción de Joaquín Sabina (Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 Limited).

[TV] Mildred Pierce

Televisión

Hoy comentaré una miniserie de HBO, muy atractiva a priori por sus protagonistas. Especialmente por su principal protagonista, Kate Winslet, que ha dado pruebas sobradas en los últimos años de ser de las actrices más sólidas de la actualidad. La historia está basada en la novela del mismo título de James M. Cain, que previamente fue adaptada al cine por Michael Curtiz con Joan Crawford en el papel protagonista, que recibió el óscar a la mejor interpretación femenina protagonista. No obstante, parece que la adaptación actual en forma de miniserie es más fiel a la novela original, frente a la película en la que fue adaptada como cine negro. No he tenido la oportunidad de ver la película, salvo que la pasaran por televisión en los tiempos de la televisión única cuando programaban todo tipo de películas de antaño. Pero no me acuerdo.

Sinopsis

Nos encontramos en Los Ángeles, a principio de los años 30. Los efectos de la depresión son muy acusados todavía, y Mildred Pierce (Kate Winslet) se divorcia de su marido Bert (Brian F. O’Byrne) por las infidelidades de éste, viéndose obligada a buscar una forma de ganarse la vida para sacar adelante a sus dos hijas, Ray (Quinn McColgan) y Veda (Morgan Turner, adolescente, y Evan Rachel Wood, joven). Tras alguna experiencia como camarera, lo que resulta humillante para ella, y especialmente para Veda su mimada y consentida hija mayor, consigue iniciar un negocio de restaurante y venta de tartas que progresivamente la convierten en una mujer de negocios próspera y respetada, aunque sufre reveses como la muerte de la hija menor. Mientras, aunque mantiene buenas relaciones con el exmarido, tiene amantes como el antiguo socio del marido y actual asesor financiero de Mildred, Wally Burgan (James LeGros), y especialmente el noble y rico playboy venido a menos, Monte Beragon (Guy Pearce).

Sin embargo, lo que poco a poco marcará su historia será su relación con su hija mayor. Considerada niña prodigio por sus habilidades musicales con el piano, crecerá consentida y egoísta, aunque se estrellará en su juventud cuando su carrera como pianista no se defina, al no ser considerada de suficiente nivel por un prestigioso profesor de música, Mr. Rossi (Rocco Sisto). Esto provocará que la joven caiga en una vida de fiestas y amistades poco recomendables, que empezarán a mostrar que detrás de su apariencia de joven educada y refinada, es una mala víbora. Esto producirá un alejamiento entre madre e hija. Poco después se descubrirá que la joven tiene talento para la música, pero no como pianista, sino como cantante lírica, al tener unas notables capacidades naturales como soprano de coloratura, un tipo de cantante muy de moda en la época. Tras la boda de Mildred con Beragon, y la aparente reconciliación de la existosa hija cantante, las cosas se complicarán hacia un final potencialmente dramático.

Producción y realización

Como todas las producciones de este tipo de la cadena de pago norteamericana, nos encontramos con cinco episodios de aproximadament una hora o un poco más de duración realizados con un esmero exquisito hasta en los menores detalles. Literalmente te transporta a la época de los años 30, a la época del swing, a los inicios de la expansión por la costa del Pacífico de la ciudad angelina.

Interpretación

Probablemente es el principal atractivo de la serie. Desde luego, la protagonista a su nivel habitual, pero la sorpresa es que casi son más interesantes el conjunto de personajes secundarios que la rodean, que están interpretados por una pléyade de actores y actrices de gran nivel. Incluso la más joven, Evan Rachel Wood, con su estilizada belleza y su aspecto frío y despegado, se pone a la altura de los más veteranos. Además de los ya mencionados, cabe comentar también la presencia recurrente de Melissa Leo interpretando a la amiga y compañera de la protagonista, y dos breves apariciones de Hope Davis, una actriz poco conocida pero que me gusta mucho, en las que está estupendo de elitista y estirada señora de la alta sociedad.

Conclusión

He de confesar que la historia en su conjunto me parece un melodrama familiar al que se le podía haber sacado algo más de tensión. Algo más de punta. Pero globalmente queda compensado por la excelente realización y las excelentes interpretaciones. Una serie que se puede recomendar para pasar junto al aire acondicionado las cálidas tardes de verano que se aproximan, con cine en pantalla pequeña de alta calidad. Como no podía ser menos, teniendo el origen y las materia prima que tiene.

Recomendación musical

Aunque hay algo de música operística en los capítulos finales, cuando la viperina Veda va confirmando su carrera como cantante lírica, la música que domina la serie es el swing, como no podía ser menos dada la época que nos ocupa. Así que por qué no ponernos a la big band del clarinetista Benny Goodman, el rey del swing, para disfrutar con sus animadas piezas.

Chopera

Después de una historia tan urbana y atribulada, me voy a relajar entre los chopos de la ribera del Ebro, a la altura de Casetas (Zaragoza) - Canon EOS 5D Mk.II, EF 200/2,8 USM

[Cine] The Beaver (2011)

Cine

The Beaver (2011), 4 de junio de 2011.

Nota: Esta película fue vista en versión original y por eso aparece en la entrada con su título original en inglés. En la mayor parte de las salas en España se ha estrenado en versión doblada bajo el título El castor.

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En principio, no tenía pensado ir a ver esta película. Entendámonos. Jodie Foster, actriz y directora de la película, nunca me ha entusiasmado como directora. Y encima la protagoniza Mel Gibson al que le tengo profunda antipatía. Pero ayer por la mañana, mientras tomaba un chismito con unos amigos antes de ir a las compras habituales de los sábados, alguien hizo una observación sobre una coincidencia que se da en dos de las películas que están en cartelera en estos días. Y me picó. Y el pique fue colectivo. Y decidimos ir a ver esta película. Y hoy, otra. Que tampoco pensaba ver. Os lo cuento cuando la reseñe si no se estropean los planes. Así que a lo hecho, pecho. Os lo cuento.

Sinopsis

Es la historia de Walter Black (Gibson), propietario y director general de una empresa de juguetería, casado con, Meredith (Foster) una exitosa ingeniera, y con hijos, el mayor, Porter (Anton Yelchin), en su último año de instituto, y el menor, Henry (Riley Thomas Stewart), todavía en la escuela primaria. El problema es que Walter padece una profunda depresión que se ve aliviada por ningún remedio. Y esto está afectando profundamente a la familia. Tanto que la esposa lo echa de casa. A partir de ahí, y tras un intento de suicidio fallido, empieza a hablar con y a través de un castor de juguete que lleva permanentemente en la mano. Esto le permite retomar el contacto con la empresa, con la esposa y con el hijo menor, que tras la extrañeza inicial lo aceptan. Pero el hijo mayor no. Este, que piensa que puede heredar los problemas psiquiátricos de su padre, se dedica a hacer trabajos por dinero para sus compañeros de clase. En un momento dado, la chica más guapa, popular y lista del instituto, Norah (Jennifer Lawrence), le pide que le redacte la conferencia de graduación del instituto. Y ahí comenzará también una relación que acabará repercutiendo en la situación familiar. Y nadie sabe como va a terminar todo este dramático lío.

Realización y producción

La idea, aunque tiene diversos puntos de inverosimilitud, en los que no voy a entrar puede valer para hacer muchas cosas. Cosas como reflexionar sobre la identidad, sobre el sentido de la vida, sobre la vida familiar, sobre la presión que el mundo ejerce sobre la persona,… es altamente aprovechable. Sin embargo, finalmente, y creo que la culpable es la directora, sobre la que sigo pensando que es mediocre, en el mejor de los casos, se queda como una melodrama familiar, más propio de una telefilme que otra cosa. Eso sí, hecho con mucho cuidado, con una fotografía cuidada, con unos muy pensados desenfoques donde el muñeco está fuera de foco aunque en primer plano, para que nos centremos en el actor, y con muchas cuestiones técnicas muy diversas en las que no voy a entrar. Pero la historia se va vaciando poco a poco de los contenido interesantes para quedarse en mucho ruido y pocas nueces.

Interpretación

Las interpretaciones se salvan. Y quizá con nota, salvo quizá las femeninas, que andan un poco más flojas. Gibson y los dos hijos están bien, con matices y aportan algo a la película. Foster está normalita. Hace tiempo que parece que está estancada en su forma de actuar, no aportando grandes cosas nuevas desde sus tiempos de agente del FBI.

Y sí. Aparece mi favorita de los óscars de este año, Jennifer Lawrence, que está como era de esperar muy guapa, pero muy adolescente todavía. Sin embargo, no alcanza el nivel de su trabajo en Winter’s Bone, siendo dos películas que se rodaron muy próximas la una de la otra, ya que este filme ha tardado mucho en llegar a estrenarse. Ambos se rodaron en 2009, y por lo tanto en ambos hace de adolescente. Pero aquí muestra más sus debilidades de actriz muy joven, que necesita una buena dirección para sacar lo que lleva dentro. Y no es el caso. Además cuando se ríe resulta un poco pánfila. En Winter’s Bone, el personaje no se puede permitir el lujo de reírse. A ver en nuevas películas cómo lo lleva.

Conclusiones

Una película que ha tardado mucho tiempo en llegar a las pantallas por culpa de la vida privada del actor principal, y que en su país de origen lo ha hecho de forma limitada. Tampoco debían confiar mucho los productores y distribuidores en sus posibilidades. Si bien, tiene puntos positivos, creo que es una película ligeramente fallida, que no cumple con las expectativas que plantea.

Calificación

Dirección: **
Interpretación: ***
Valoración subjetiva: 
**

Recomendación musical

Nada que tenga que ver con la película. Ayer, mientras hacía la comida, tuve puesta un programa de jazz en MezzoTV HD dedicado al guitarrista de jazz Biréli Lagrène, con un trío formado por guitarra, saxofón y bajo. Original. Y lo hacía bien. Estoy mirando a ver que tiene por ahí este guitarrista, y estoy escuchando Djangology (es obvio el homenaje a Reinhardt), donde actúa con la WDR Big Band (big band de la radio pública del oeste de Alemania).

Dixie Rue del Percebe

La Dixie Rue del Percebe no es la WDR Big Band, pero los tenemos más cercanos; aquí, tocando bajo las arcadas del puente de Piedra de Zaragoza - Canon EOS 5D Mk.II, EF 85/1,8 USM