[Cine en TV] Polar (2019) // River’s Edge (2018)

Cine

Dos estrenos en Netflix que, como en años previos, incluyo ya en mi listas de estrenos del año. Uno me merecerá poco comentario. El otro algo más.

Polar (2019; 12/20190224)

Adaptación al cine en forma de producción propia de Netflix de los relatos gráficos de Víctor Santos, de quien he leído alguna cosa, aunque ninguna de la serie Polar, y que es dirigida por el sueco Jonas Åkerlund, quien fundamentalmente se ha dedicado a dirigir videoclips y documentales sobre el mundo de la música.

Nos cuenta la historia del asesino a sueldo Duncan Vizla (Mads Mikkelsen), que se va a retirar tras una lucrativa carrera, pero cuyo empleador, Blut (Matt Lucas), no quiero desembolsar la pensión de retiro, por lo que encargará a su secuaza, Vivian (Katheryn Winnick), para que movilice a sus matones y lo liquiden. Vizla se refugiará en un alejado lugar de Montana, donde conocerá a una joven, Camille (Vanessa Hudgens), que condicionará el resultado final de esta caza al hombre.

Con una estética excesiva, una historia excesiva, y unos efectos visuales excesivos para intentar trasladar el ambiente de las historietas, a pesar de contar con algún acierto en el lado del reparto, esta historia no ha llegado a interesarme en ningún momento realmente, poniendo duramente a prueba mi “suspensión temporal de la incredulidad”, y con un guion predecible y no especialmente dinámico. No especialmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Para ilustrar esta entrada, y puesto que la película más interesante es la dedicada a la adolescencia nipona, imágenes de esta durante nuestra visita a Itsukushima… pero nunca tan oscuras como las que nos muestra la película.

Ribāzu ejji [リバーズ・エッジ] (2019; 14/20190305)

Bajo el título internacional de River’s Edge, el título original no deja de ser la transcripción en kanas japoneses de este mismo título en inglés, nos llega a través de Netflix la distribución internacional de la última película del japonés Isao Yukisada, de quien no creo haber visto ninguna película previa. Fue presentada en la Berlinale del año pasado con cierto éxito y, aunque no tiene una elevada valoración en el público votante de sitios como IMDb, venía avalada por una diversidad de críticas bastante positivas. A mí, tal y como la presentaba la plataforma de vídeo bajo demanda, literalmente como “película juvenil”, y pareciendo una película de institutos japoneses, no me atraía demasiado. Pero alguien me dio un toque para que le prestase atención.

La película, rodada en un “anticuado” 4:3, va siguiendo las desventuras de un grupo de seis adolescentes en los años 90 del siglo XX, en algún suburbio de una ciudad japonesa, probablemente Tokio o alguna otra de su área metropolitana. En un momento dado hacen una referencia y se filman algunas escenas en el acuario de Hakkeijima, que se encuentra en Yokohama… así que por ahí van los tiros. Los dos personajes más protagonistas, dentro del tono de película coral, son Haruna Wakasuka (Fumi Nikaidō), una joven vivaz y despierta pero algo confusa en la vida, y un joven gay, Ichiro Yamada (Ryō Yoshizawa), que recibe con frecuencia abusos de otros chicos del instituto. Haruna sale con un chico, uno de los abusones, Kannonzaki (Shūhei Uesugi), que a su vez mantiene relaciones sexuales esporádicas con Rumi (Shiori Doi), una amiga de Haruna, que se nos presenta como bastante promiscua. Completan el cuadro Kanna (Aoi Morikawa), la chica enamorada de Ichiro, con quien sale, porque a este le sirve de tapadera de su homosexualidad, y Kozue Yoshikawa (Sumire), una joven modelo, que padece algún que otro trastorno de la alimentación y a la que le gustaría ser algo más que amiga de Haruna.

Lejos de la habitual ñoñería melíflua de algunos dramas de instituto japoneses, que perpetúan con frecuencia una serie de estereotipos y roles, especialmente la chica tontita, pero buena gente y muy mona, que se enamora del chico arisco y altivo, muy inteligente y que todas pretenden, y donde todos llevan inmaculados uniformes mientras cursan su bachillerato preparatorio, aquí nos encontramos con un grupo de adolescentes en estado de desorientación vital permanente. Nada de uniformes, ropa de calle, normalita y corriente; vaqueros, sudaderas, suéters, camisetas,… Un paisaje feote, de urbanizaciones de colmenas de hormigón. Un río alrededor del cual pasan cosas y que desagua las aguas de las feas y humeantes industrias cercanas, y un misterioso cadáver abandonado completan el paisaje de la película. No hay maniqueísmos, ni héroes. Todos los chicos y chicas tienen sus debilidades, pero también despuntan sus cualidades.

Una realización descarnada. Escenas de violencia y sexo muy directas. Una visión inicial y superficial diría que estas son algo gratuitas, y destinadas a la explotación sexual del físico de algunas de las protagonistas. Pero en realidad, compruebas que también tienen un ritmo y, sin palabras, nos aportan información sobre cómo son las relaciones entre los jóvenes, y especialmente sus vulnerabilidades. El formato casi cuadrado de los fotogramas colabora en la sensación de opresión y ahogo.

No hay complacencias, ni happy ends en esta película. Que en realidad no tiene una conclusión definida salvo para alguno de sus protagonistas, ya que la vida de todos los demás continuará. Sin muchas esperanzas. Una visión del Japón de los años 90 amenazado por algunos actos terroristas, por la crisis financiera asiática, por problemas medioambientales y urbanísticos, que curiosamente tienen eco en lo que ha ido sucediendo en el mundo en las décadas siguientes, lo que hace que esta película, cuya acción está situada 20 años o más atrás en el tiempo, sea plenamente actual y válida para cualquier país del mundo. A mí me parece bastante, bastante recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Libros] Rashomon / Seppuku – el comisario Heigo Kobayashi

Literatura

Traigo hoy a estas páginas dos historietas que hace tiempo que compré, por lo menos en mayo, y que hasta estas semanas pasadas no había encontrado momento para leerlas. De tema japonés, son obra sin embargo del valenciano Victor Santos, que parte de relatos o leyendas de la literatura y la tradición del País del Sol Naciente, y las adapta con mayor o menor fidelidad al formato de relato gráfico. Que yo sepa de momento sólo está estas dos que comento hoy y que publica Norma Editorial, y no sé si habrá alguna más en el futuro. Ya adelanto que no me importaría.

Los dos volúmenes están agrupados bajo el epígrafe general “Un caso del comisario Heigo Kobayashi”, que sería el protagonista e hilo conductor de los mismos. Este sería un avispado policía de la época del Japón feudal, que investigaría crímenes o sucesos complejos, que pondrán a prueba sus habilidades, y que comprometerán incluso su situación y su seguridad. No es el único personaje común a los dos títulos. En ambos casos aparece también “la Dama”, una misteriosa mujer cortada por el patrón de la mujer fatal que arrastra a los hombres a su destino, y el ninja, en parte histórico, en parte legendario, Hattori Hanzō. Además de algún alguacil a las órdenes de Kobayashi.

Sanmon, Nanzen-ji - Kioto

Sanmon, la gran puerta de Nanzen-ji, templo budista en la antigua ciudad imperial de Kioto, donde están tomadas estas fotografías. Rashōmon también fue una gran puerta, de las que daban acceso a esta ciudad, pero que hoy en día ha desaparecido. Mon es la partícula de estas palabras que significa puerta. Sanmon es la “puerta de San”, o Rashōmon es la “puerta de Rashō”.

Rashōmon…

…adapta el relato corto En el bosque escrito por Ryūnosuke_Akutagawa y que tuve ocasión de leer hace ya un tiempo. Este relato corto, En el bosque, fue llevado al cine por el director Akira Kurosawa, también con el título de Rashōmon, aunque en realidad existe un relato corto de Akutagawa con ese título, pero que cuenta una historia distinta, aunque también se integra en el principio tanto de la película como de la historieta de Santos. Uno de los motivos por los que son celebrados tanto la película como el relato en el que se basa es porque trata un mismo hecho contado desde el punto de vista y la subjetividad de cada uno de los que han participado en él. En este caso, un samurai que muere asesinado, que habla a través de una médium, su mujer violada, que es “la Dama” de las historietas que nos ocupan hoy, el maleante que los asaltó y un leñador que pasaba por ahí.

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Seppuku,…

…nombre que recibe la forma de suicidio ritual que habitualmente conocemos en occidente como harakiri, es un relato gráfico que se configura en torno a la leyenda de los 47 rōnin o también conocido como incidente de Akō. Esta fue una historia de lealtad y venganza, en la que 47 antiguos samurais que perdieron a su señor que murió obligado a cometer seppuku como consecuencia de ser infmado por un magistrado, se vengan de este asesinándolo y decapitándolo. En la versión que nos ofrece Santos, la historia de estos 47 guerreros se cuenta colateralmente, puesto que trata de la investigación del asesinato y de lo que hay detrás del mismo. “La Dama”, en esta ocasión, es la mujer ultrajada en el relato anterior que se ha convertido en la viuda del magistrado asesinado y decapitado. También esta historia tiene varias adaptaciones más o menos fieles al original en cine, de las cuales yo he visto la de 2013 en vídeo.

Si lo que buscáis son historietas de aventuras pero con un punto de inteligencia y buen hacer tanto en los dibujos como en los guiones, estas son para vosotros. A mí me han gustado.

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