[Libro] Seis cuatro – Hideo Yokohama

Literatura

En la portada de la edición en castellano de esta novela policiaca de Hideo Yokoyama aparece un gran número 64, o un 6 y un 4 juntos. Diremos que el título de la novela es Seis cuatro y no Sesenta y cuatro, porque el original japonés se titula Rokuyon 64 y no Rokujūshi 64. Pero en realidad, el número hace referencia al año 64 de la era Shōwa, que comenzó con el acceso al trono del emperador Shōwa (diciembre de 1926), más habitualmente conocido en los países occidentales como Hirohito, y finalizó con el fallecimiento de este (enero de 1989).

Las eras en Japón son la forma tradicional de contar los años en el País del Sol Naciente. Tradicionalmente, una era comenzaba con el acceso al trono de un emperador y terminaba cuando accedía el siguiente, bien por fallecimiento, renuncia o destronamiento del reinante. Pero en ocasiones, había un cambio de era cuando sucedían hechos significativos, como guerras, catástrofes u otros eventos históricos, aunque el emperador siguiera en el trono. Por lo tanto, los japoneses contaban, y cuentan todavía, sus años con el nombre de la era y el año dentro de la misma. En 2022 estamos en el año 4 de la era Reiwa. Desde la restauración Meiji, sólo hay cambio de era con el cambio de emperador, independientemente de otros acontecimientos históricos. Y el nombre de la era coincide con el nombre póstumo del emperador, que es anunciado al principio de su reinado, y tiene un significado simbólico. Irónicamente, el emperador Hirohito, es conocido en Japón como emperador Shōwa, y reinó durante la era Shōwa (昭和時代, Shōwa jidai), que significa paz ilustrada… cuando sus primeros 20 años fueron de gobiernos militaristas y guerras atroces e inhumanas. Hay que saber que el primer año de una era es también el último año de la era anterior. El año 1 de la era Shōwa, 1926, fue también el año 15 de la era Taishō; el año 64 de la era Shōwa, 1989, fue el año 1 de la era Heisei. Pero el año 64 de la era Shōwa duró 8 días. El año 1 de la era Heisei duró los 357 restantes.

La novela comienza cuando un matrimonio de unos cuarenta años, Mikami, el marido, un policía de aspecto tosco, Minako, la esposa, una antigua policía de considerable belleza, se presentan en la morgue de una ciudad lejos de su domicilio para identificar el cadáver de una adolescente, que podría ser su hija Ayumi, fugada desde hace varios meses y de la que no saben nada. No es. Y es el punto de partida para una novela que se mueve en tres frentes. El primero es la desgracia familiar de desconocer el paradero de la hija fugada, de dieciséis años. El segundo es el provocado por las intrigas del entorno laboral de Mikami, responsable de prensa y comunicación en la jefatura de policía de su prefectura, después de haber sido investigador criminal durante años. El tercero es el derivado de un antiguo caso, el secuestro y asesinato de una niña que sucedió catorce años atrás, el seis de enero del año 64 de la era Shōwa, el último gran crimen de esa era en la prefectura, que sigue sin resolver, y al que queda un año para que prescriba el delito y el secuestrador asesino quede impune para siempre. Nos encontramos por lo tanto en el invierno del año 2002-2003.

No se nos informa de cuál es la ciudad y la prefectura en la que transcurre la acción de la novela. Quizá un lector japonés lo pueda deducir del contexto. Pero yo no. En cualquier caso, para ilustrar la entrada he buscado fotografías que no correspondan a ninguna de las grandes ciudades japonesas. El entorno del bello castillo, original, de Himeji, en la prefectura de Hyōgo, en Kansai.

No es propio de mí leer dos novelas policiacas seguidas. No es un género en el que me mueva a gusto, aunque cuando una de estas novelas me engancha, me suele entusiasmar. Siendo autores del mismo país y de la misma cultura, es muy distinta de la que comenté hace unos días de Seichō Matsumoto. Aunque siendo dos autores de estilos muy distintos, algunos temas son comunes, ya que más allá de la trama policial, ambos muestran una preocupación por el entorno sociopolítico del país y la época en la que transcurren los hechos. En cualquier caso, Yokoyama construye un relato de difícil trenzado por las interrelaciones entre las tres líneas argumentales que he mencionado; la familiar, la laboral y la criminal. Por lo tanto empieza cociéndose a fuego lento, pero sin perder tensión en ningún momento. La tensión que permanentemente siente sobre su espalda el protagonista, Mikami. Tensión que va en alza hasta que llega el clímax para las tres situaciones, que tienen soluciones muy distintas. Un clímax, el tramo final de la novela que me parece digno de figurar en una antología de la literatura policiaca, de suspense e incluso de acción. Muy bueno. Y con un cierre lleno de humanidad.

El relato no está escrito en primera persona, pero se centra en la vivencia, el punto de vista, los pensamientos y sentimientos del protagonista. Y como si estuviera escrito en primera persona, estos no son fiables. Engañan al protagonista y nos hacen navegar por el relato siempre con una sensación de inseguridad ante lo que realmente sucede. Más cuando poco a poco te das cuenta que muchos de los personajes secundarios que giran a su alrededor son trascendentes, tienen una historia, tienen un pensamiento y un fondo más complejos que lo se nos ofrece. La esposa, la chica policía, los antiguos compañeros, el arrogante joven periodista, el padre desolado por el crimen no resuelto sobre su hija… todos son personajes más ricos de lo que parecen desde el punto de vista del policía. Un recurso del que se vale el escritor para dar profundidad al relato. El cierre de este tiene no pocos puntos de amargura, especialmente en lo que se refiere a la situación familiar, aunque se nos quiera mostrar una luz de esperanza… que no podemos dar por cierta. Las reflexiones finales del protagonista sobre el destino de su hija, entre lo que dice y lo que sugiere, no dejan indiferentes. Al fin y al cabo… Mikami, honrado como pocos, se engaña a sí mismo con frecuencia como ninguno. Muy muy recomendable.

[Libro] El expreso de Tokio – Seichō Matsumoto

Literatura

Comencé a leer esta novela de crimen y policías cuando terminaba mis minivacaciones de Pascua. Pero por culpa de mi bloqueo lector de los últimos tiempos, no la terminé hasta que, de nuevo de vacaciones y relajado, en un par de trayectos de tren la terminé. No es la primera novela que leo de Seichō Matsumoto. Y al igual que la anterior, esta también me ha gustado. Y comparte algunas características que, deduzco, se deben encontrar presentes en toda la literatura de Matsumoto, popular escritor de género policial y novela negra japonés del siglo XX.

Algún tren nocturno queda por Japón… pero pocos. Sustituidos por los «shinkansen»… pero yo aquí traeré tres más modestos, regionales y locales, y algún diurno que realiza conexiones algo más prolongadas.

El original japonés se titula Ten to sen (点と線), puntos y líneas, haciendo referencia a los mapas de trayectos de las guías ferroviarias del país nipón. Un país en el que el ferrocarril es fundamental para la vertebración de la sociedad y el territorio desde que entro en la industrialización y modernización en el siglo XIX. Y es que el análisis de los horarios de los ferrocarriles y los ferris que recorren el país será clave para que los inspectores de policía que investigan el presunto suicidio conjunto de un funcionario estatal y una joven camarera, residentes en Tokio, supuestamente amantes, resuelvan lo que finalmente es un asesinato premeditado, en la costa cerca de Hakata, un distrito de la ciudad de Fukuoka en la isla de Kyūshū. Detrás del asesinato una trama de corrupción gubernamental en la que el funcionario podría ser un testigo clave.

La historia se plantea como una whodunit, de estructura… podríamos decir «clásica»… Agatha Christie podría haber escrito algo parecido, pero no igual. Todo indica a un suicidio pasional… salvo porque a un veterano, y un poco de vuelta de todo, policía de provincias no le cuadran algunos detalles. Lo mismo le pasa a un joven y dinámico inspector de Tokio. Y paso a paso, van desentrañando el misterio de cómo aquellos más interesados en el asesinato, pero con coartadas aparentemente sólidas, pudieron estar en el lugar de los hechos y no donde dijeron estar. Hay que decir que toda la trama de viajes en tren, avión y ferri por la geografía japonesa está basada en la realidad de lo que serían los años cincuenta. El «expreso de Tokio» del título en castellano sería el Asakaze [朝風, viento o brisa de la mañana] un tren nocturno rápido que unió durante un tiempo Tokio con Hakata, aunque posteriormente se limitó el viaje hasta Shimonoseki, al sur de la isla de Honshu. Con la entrada en servicio de los shinkansen o líneas de alta velocidad, desapareció, por la mayor comodidad y rapidez de estos nuevos trenes. El inspector tokiota ha de ir desentrañando las posibilidades, remotas, de los horarios de los transportes públicos (los puntos y líneas del título original) para destripar el misterio.

Pero más allá del entretenimiento asociado a la trama policial, escrita con ritmo e interés, al igual que sucedía con la novela anterior que leí de Matsumoto, existe un punto, bastante amargo en su resolución final, de crítica social para el Japón de posguerra, ya en pleno desarrollismo en la segunda mitad de la década de los cincuenta del siglo XX, con corrupción y abundante cinismo en las esferas políticas y administrativas, que a veces, demasiadas veces, resuenan también en nuestras realidades actuales, hoy en día y en estas latitudes del globo terrestre. Y donde descubrir la verdad de los crímenes o de las conductas impropias no siempre viene acompañado del ejercicio de la justicia en el recuerdo de las víctimas y en el castigo de los beneficiarios de los crímenes. Una crítica social que Agatha Christie no se permitiría. Y por eso no me interesa, mientras que he disfrutado de esta novela de Matsumoto, perfectamente recomendable.

[Libro – ficción] Frío … me ha dejado, muy frío

Literatura

Estos días he dejado este Cuaderno de ruta en una situación de relativa inactividad. Tenia cosas que hacer. Y también que pensar. Y aunque dediqué un ratito del domingo a comentar exposiciones de fotografía, nada más relacionado con mi actividad bloguera desde hace cinco días.

Mi idea es cambiar el tono de las entradas. Con frecuencia me propongo que sean más cortas, más económicas en medio, que no en ideas. Pero no sé si lo conseguiré. Lo que sí sé es que quiero que sean más personales. Que si comento un libro, una película, la obra de un fotógrafo o lo que sea, hable más de lo que ha supuesto para mí, de los sentimientos que me ha despertado, que de las características «técnicas» o de los «méritos objetivos» de la obra.

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Barcelona es el escenario de la novela que suscita mi comentario de hoy; una Barcelona llena de tópicos y turistas, no la que hace 20 o 25 años me atraía poderosamente… esa, creo que ha desaparecido.

Por ejemplo, la novela que traigo hoy; Frío de Jordi Sierra i Fabra. Hace un tiempo que sentía que tenía una «deuda» con este autor. Ya comenté en su momento que hubo una obra suya de ciencia ficción que leí en mi juventud que me gustó. Pero hubieron de pasar más de treinta años para retomar su continuación,… que no me gustó. En cualquier caso, siendo un escritor prolífico, más de 400 obras, frecuente en las estanterías de libros juveniles y en las de otros géneros, histórica, policiaca, género negro… Tenía que saber algo más. Por ello, cuando esta novelita de género negro apareció de oferta en Amazon Kindle Flash, la cogí.

Lo resumo en breve. No me ha gustado. De hecho me ha parecido llena de lugares comunes, previsible y, en general, mala. Pretenciosa en su escritura, pero bastante vacía. Aunque eso sí, me ha hecho pensar de porqué tenemos más querencias a unos géneros literarios que a otros.

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A uno le gusta decir aquello de qué no importa a qué género pertenece un relato. Lo que importa es su calidad. Pero es cierto que hay géneros que los cogemos con más ganas que otros. Y a mí me cuesta coger el género policíaco o detectivesco. Un poco menos, pero también, el género negro. Que está emparentado con el anterior, muchas veces confluyen, pero no siempre. He leído cosas excelentes a lo largo de mi vida. El embrollo que crea Raymond Chandler en la primera aparición de su más famoso detective, Philip Marlowe, es un imprescindible; El sueño eterno. Más si la complementas con su fabulosa versión cinematográfica. El halcón maltés de Hammett es otra que recomendaría siempre. O las estupendas novelas con nombre de mujer de Pierre Lemaitre, una de cuyas novelas, no policíaca, y más de humor negro que de género negro, está ahora en versión cinematográfica en cartelera. Y otras muchas. Pero este es un género en el que hay que besar muchos sapos para encontrar un príncipe encantador. O muchas brujas para dar con la princesa de tus sueños. Porque la repetición argumental, los lugares comunes, los recursos argumentales mil veces repetidos y gastados, está a la orden del día. Y te queman. Desconfías del género casi por sistema. Una pena. Qué delicia cuando encuentras a ese príncipe encantado, a esa princesa de tus sueños.

Por sistema, no elegiré el género negro para mis lecturas. Pero estaré alerta a lo que me cuenten quienes lo disfrutan. Una alerta crítica y sospechosa… pero esperanzada de encontrar otra gran novela. Pero eso no será con Sierra i Fabra, que visto lo visto, me parece más bien un escritor mediocre. O malo.

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[Libros] Rashomon / Seppuku – el comisario Heigo Kobayashi

Literatura

Traigo hoy a estas páginas dos historietas que hace tiempo que compré, por lo menos en mayo, y que hasta estas semanas pasadas no había encontrado momento para leerlas. De tema japonés, son obra sin embargo del valenciano Victor Santos, que parte de relatos o leyendas de la literatura y la tradición del País del Sol Naciente, y las adapta con mayor o menor fidelidad al formato de relato gráfico. Que yo sepa de momento sólo está estas dos que comento hoy y que publica Norma Editorial, y no sé si habrá alguna más en el futuro. Ya adelanto que no me importaría.

Los dos volúmenes están agrupados bajo el epígrafe general «Un caso del comisario Heigo Kobayashi», que sería el protagonista e hilo conductor de los mismos. Este sería un avispado policía de la época del Japón feudal, que investigaría crímenes o sucesos complejos, que pondrán a prueba sus habilidades, y que comprometerán incluso su situación y su seguridad. No es el único personaje común a los dos títulos. En ambos casos aparece también «la Dama», una misteriosa mujer cortada por el patrón de la mujer fatal que arrastra a los hombres a su destino, y el ninja, en parte histórico, en parte legendario, Hattori Hanzō. Además de algún alguacil a las órdenes de Kobayashi.

Sanmon, Nanzen-ji - Kioto

Sanmon, la gran puerta de Nanzen-ji, templo budista en la antigua ciudad imperial de Kioto, donde están tomadas estas fotografías. Rashōmon también fue una gran puerta, de las que daban acceso a esta ciudad, pero que hoy en día ha desaparecido. Mon es la partícula de estas palabras que significa puerta. Sanmon es la «puerta de San», o Rashōmon es la «puerta de Rashō».

Rashōmon…

…adapta el relato corto En el bosque escrito por Ryūnosuke_Akutagawa y que tuve ocasión de leer hace ya un tiempo. Este relato corto, En el bosque, fue llevado al cine por el director Akira Kurosawa, también con el título de Rashōmon, aunque en realidad existe un relato corto de Akutagawa con ese título, pero que cuenta una historia distinta, aunque también se integra en el principio tanto de la película como de la historieta de Santos. Uno de los motivos por los que son celebrados tanto la película como el relato en el que se basa es porque trata un mismo hecho contado desde el punto de vista y la subjetividad de cada uno de los que han participado en él. En este caso, un samurai que muere asesinado, que habla a través de una médium, su mujer violada, que es «la Dama» de las historietas que nos ocupan hoy, el maleante que los asaltó y un leñador que pasaba por ahí.

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Seppuku,…

…nombre que recibe la forma de suicidio ritual que habitualmente conocemos en occidente como harakiri, es un relato gráfico que se configura en torno a la leyenda de los 47 rōnin o también conocido como incidente de Akō. Esta fue una historia de lealtad y venganza, en la que 47 antiguos samurais que perdieron a su señor que murió obligado a cometer seppuku como consecuencia de ser infmado por un magistrado, se vengan de este asesinándolo y decapitándolo. En la versión que nos ofrece Santos, la historia de estos 47 guerreros se cuenta colateralmente, puesto que trata de la investigación del asesinato y de lo que hay detrás del mismo. «La Dama», en esta ocasión, es la mujer ultrajada en el relato anterior que se ha convertido en la viuda del magistrado asesinado y decapitado. También esta historia tiene varias adaptaciones más o menos fieles al original en cine, de las cuales yo he visto la de 2013 en vídeo.

Si lo que buscáis son historietas de aventuras pero con un punto de inteligencia y buen hacer tanto en los dibujos como en los guiones, estas son para vosotros. A mí me han gustado.

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[Libro] El lagarto negro

Literatura

Leí una recomendación sobre este libro en algún blog sobre libros y literatura, que en estos momentos no puedo recordar y me da pereza buscar. Editado por Salamandra, lo cual a priori es una buena referencia, se nos proponía como una buena opción para introducirse en el escritor japonés Edogawa Rampo. La traducción, directamente del japonés es de Lourdes Porta, habitual traductora de las novelas de Murakami, de quien se nos aproxima su próxima y mastodóntica novela.

Ya que la acción transcurre en Japón, aunque principalmente en Tokio y Osaka, nos iremos al país del Sol Naciente, en concreto a la isla de Itsukushima.

Ya que la acción transcurre en Japón, aunque principalmente en Tokio y Osaka, nos iremos al país del Sol Naciente, en concreto a la isla de Itsukushima.

Comento lo de la traducción por dos motivos. Primero, porque hay que saber, y otorgar el mérito cuando toca, quien es el escritor traductor que nos hace llegar las obras extranjeras al castellano. Una buena o mala traducción puede cambiar tu apreciación de una novela. Recuerdo alguna de Ian McEwan que no disfruté por los errores evidentes de traducción que arrastraba, al menos en un ámbito específico de la narración. Segundo, porque en los tiempos actuales ya es habitual la traducción directa desde el idioma original al castellano como en este caso. Pero en el pasado ha sucedido que cuando el original estaba en un idioma «poco habitual», la traducción fuese de su versión en inglés o francés. Lo cual puede empeorar el resultado final. Curiosamente, en esta edición de Salamandra, el título original que aparece en el libro electrónico es Kurotokage, en japonés, mientras que en la página web de la editorial aparece como Black Lizard, en inglés, que obviamente no es el título original de la obra.

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Estamos ante una novela policiaca publicada en 1934. Un afamado detective privado de Tokio, Kogorō Akechi, ha sido contratado para evitar el secuestro de la bella hija de un joyero con el fin de conseguir una valiosísima joya. La malhechora es una sofisticada delincuente conocida como El Lagarto Negro, conocida por su belleza, sofisticación, inteligencia, descaro, sensualidad y crueldad a partes iguales.

He de reconocer que he disfrutado mucho de la lectura de esta novela. Son varios los ingredientes que la aderezan. Los tomas y dacas entre ambos contendientes, la agilidad en la acción, la sensualidad que desprende la ladrona, el ingenio puesto en marcha, pero sobre todo ello… el sentido del humor. Sin ser una comedia, hay un sentido del humor sano e inteligente que se destila página tras página, incluso cuando las acciones más terribles o los escenarios más crueles pueden presentarse en elegantes descripciones a los lectores.

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Me lo comparan algunos con Sherlock Holmes y otros detectives privados de la historia de la historia de la literatura occidental. Pero para mí es mucho más entretenido e interesante. Especialmente por un hecho, la calidad de un héroe nunca es superior que la de sus adversario. Y Rampo (en algunos sitios transcrito Ranpo), opta con frecuencia en acompañar y servir el punto de vista de la bella criminal, que está al nivel de las más interesantes femmes fatales de la historia de la narración de ficción, con el plus de sofisticación oriental propio del país nipón. Muy recomendable.

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[Libro] Alex

Literatura

En los últimos años he descubierto un escritor francés que realmente me gusta bastante. Se trata de Pierre Lemaitre, a quien descubrí leyendo su incisiva, mordaz y a ratos delirante novela sobre la posguerra de la Gran Guerra en la victoriosa Francia de principios de siglo. Me gustó tanto que decidí que tenía que conocer más de la obra de este escritor del país vecino. La sorpresa me la dio el hecho de que su carrera se había desarrollado en el ámbito de la novela de género, en concreto el «polar» que dicen los franceses, la novela negra policiaca. Género que consumo con mucha moderación, porque a lo largo de mi vida por cada novela del mismo que me gusta me he encontrado diez que me han dejado con una sensación de

«-¿Qué te ha parecido la novela?»

«-¡Meh…!»

No en su totalidad, pero la mayor parte de la novela transcurre en las calles y los suburbios parisinos,... y allí me voy fotográficamente, entre la luz y los colores de la ciudad cosmopolita y la nostalgia de la ciudad milenaria.

No en su totalidad, pero la mayor parte de la novela transcurre en las calles y los suburbios parisinos,… y allí me voy fotográficamente, entre la luz y los colores de la ciudad cosmopolita y la nostalgia de la ciudad milenaria.

Por lo tanto, no me lancé inmediatamente a por nuevas novelas de Lemaitre. Tardé unos meses en animarme a lanzarme en la lectura de la primera de las novelas dedicadas a uno de sus personajes más característicos, el bajito comandante Camille Verhoeven. Y realmente me volvió a encantar. Novela con giros inesperados que nos sorprende, dura, bien escrita… El único «pero» que le pude poner es el título de la novela en su versión española.

Por lo tanto, no he tardado tanto en volver a reencontrarme con el peculiar comandante de la policía francesa en su «caso» «Alex», editado por Alfaguara en su serie Alfaguara Negra, y traducido al castellano por Artur Jordà.

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Novela que se desarrolla en tres actos bien diferenciados, el primero de los cuales comienza con el cruel secuestro de la mujer que da nombre a la protagonista del libro, secuestro cuya resolución se encomendará al comandante Verhoeven y a su peculiar equipo. Pero el final de cada acto, especialmente los dos primeros, supondrá un cambio de enfoque y de rumbo de la novela que finalmente tendrá una lectura muy distinta de la que imaginábamos al principio.

Nuevamente, Lemaitre hace habilidad de una capacidad notable para sorprender, para llevar la historia y con ella al lector por caminos absolutamente insospechados en un principio. Todo ello con un tono que no pocas veces sorprende por la crudeza de sus descripciones, por la «sangre fría» que demuestra el escritor a la hora de exponer la realidad de los hechos… cuando toca. No antes de que lo que conviene para mantener al lector absolutamente agarrado a la narración. Porque independientemente del género de la novela que tenemos entre manos, lo que es evidente es que Lemaitre es un narrador de primera, que domina las claves de la novela como pocos escritores actuales. A mi me encanta.

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[Cine] Que Dios nos perdone (2016)

Cine

Que Dios nos perdone (2016; 572016-0211)

Nos llega una propuesta de cine español liderada por el director Rodrigo Sorogoyen, y con un guion del propio Sorogoyen y de la guionista Isabel Peña, que ya formaron equipo en un largometraje anterior que recibió buenas críticas, que yo no vi en las salas de cine pero sí después en vídeo… y que no me gustó demasiado. Además, habíamos visto el avance de la película unas semanas antes, y nos quedamos con la duda de que lo que parecía una película de acción policiaca testosterónica nos fuese a apetecer. Aunque sí comprobamos que el reparto parecía interesante. Especialmente, la presencia de Antonio de la Torre, que últimamente le he visto haciendo muy buenos trabajos, incluso sosteniendo películas que por otra parte daban poco de sí. Si a esto sumamos una serie de circunstancias curiosas que se han dado alrededor de los responsables de la película que no voy a comentar aquí… decidimos ir a verla, incluso si a priori teníamos nuestras dudas.

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Película española, con elementos castizos que suceden en Madrid pero podrían suceder en cualquier rincón de la geografía peninsular. Así que no es Madrid, en las fotos, es cualquier rincón de la geografía peninsular… cerca de mi casa.

La película resulta que no es de acción propiamente dicha, aunque alguna escena de este tipo hay. Alguna persecución y esas cosas. Está más emparentada con el thriller y el suspense que con otra cosa, con la figura del asesino en serie, en este caso de ancianas y con componente sexual, que con lo que llamamos «película de acción». La película intenta penetrar más en las complejas relaciones entre una pareja de policías absolutamente improbable, la formada por los inspectores Velarde (Antonio de la Torre) y Alfaro (Roberto Álamo), totalmente disfuncionales como personas y, probablemente como policías. Por otro lado, un criminal totalmente tocado del bolo, no digo el actor por no desvelar trama, por diversos temas más o menos freudianos.

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La película es bastante entretenida y tiene un pase bastante amplio. Aunque se aleja de las maravillas que se han podido leer en algunos medios supuestamente especializados. Por algún motivo, Sorogoyen cae bien y se le trata bien en la prensa y otros medios. Lo cierto es que la película es larga… innecesariamente. Por ejemplo, la relación entre Velarde y la limpiadora de su casa no nos aportó nada a la historia. Es superflua. La información que nos da podría haberse proporcionado al espectador de forma eficaz, adecuada cinematográficamente y con más economía de medios. Toda la historia de la visita del Papa sólo parece tener un fin,… justificar el entorno de la única persecución de acción que hay en la película. Y a mí, el final… que se hace evidente si uno tiene una cierta cultura literaria (también ha sido casualidad), también es poco arriesgado… se me ocurren otras formas de terminar con el embrollo. Lo de la comisaría y el conjunto de policías que trabajan en ella… si eso tiene que ver con la realidad me sentiría más seguro en compañía de los delincuentes que de estos inspectores de policía.

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Buenas interpretaciones de todas formas, y como digo una película que a pesar de sus defectos es entretenida y se deja ver.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Libro] Los cuerpos extraños

Literatura

Creo que lo que voy a decir ahora ya lo he comentado en alguna otra ocasión o algo parecido. Pero lo repetiré. Durante la enfermedad de mi madre antes de fallecer, tuvimos que pasar muchas horas en urgencias y en el hospital. Durante dos años, prácticamente todos los meses estuvo ingresada al menos una vez, y muchas de ellas entrando por urgencias. Por lo tanto, tuve que aprovisionarme de libros de bolsillo para llevar encima y pasar las horas muertas en salas de espera o acompañando a mi madre, que no siempre estaba para dar o recibir conversación. Y en aquella época, entre 2001 y 2003, conocí las novelas de Lorenzo Silva, y las leí casi todas. Entre ellas, por supuesto, las de la serie dedicada a los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. En aquellos momentos, él era sargento y ella una recién llegada. El tenia ya cierta retranca de las de estar de vuelta de todo, ella era una chica joven y modosita que se parecía a Veronica Lake, aunque lista y despierta. Me cayeron simpáticos. Leí también otras novelas de Silva, fuera de esta serie, de las que lo primero que me encantaba eran los títulos. La capacidad de este escritor para poner títulos atractivos a sus novelas me parecía notable. Quizá fue eso lo que me llevara a leer sus obras. Les cogí cariño, tanto al escritor como a la ficticia pareja de «picoletos» que me acompañaron en tiempos difíciles.

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Aparte de las vacaciones en Benicarló en mi infancia, hasta que cumplí los ocho años, mi principal relación con el Levante fue la época en que mi hermana vivió y trabajó en Peñíscola. Época que ya nos hizo ver lo poco limpio que es el «trigo» de la zona. Eso y alguna visita, escasas, a la capital valenciana, que ilustro en esta entrada.

A los amigos no se los abandona fácilmente, aunque empiecen a decepcionarte eventualmente. Dice el refranero español que «de bien nacidos es ser agradecidos». Y seguí leyendo tras el 2003 algunas novelas de Silva. Pero he de decir que en la pareja de guardias civiles y sus aventuras cada vez me costaba más encontrar la frescura de sus primeras aventuras y cada vez más me daba la impresión de que Silva debía estar a sueldo de la Dirección de Comunicación (o como se llame el órgano de propaganda del instituto armado, así se llama el de la administración pública para la que trabajo) de la Dirección General de la Guardia Civil. Y encima con casos de narración rutinaria y con la mínima emoción. El escepticismo de Bevilacqua había pasado de ser interesante a convertirle en un cenizo de marca mayor. Y Chamorro, en algún momento, dejó de parecerse a Veronica Lake, y pasó a ser una funcionaria proba y eficiente, y más aburrida que contemplar crecer un cactus.

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Por lo tanto, tras leer la aburrida La estrategia del agua, dejé de comprar los libros del escritor madrileño, aunque aún leí una novela más de la saga, que me fue prestada por una amiga. Nunca he tenido claro si hoy en día es delito o no que te presten un libro y lo leas sin haber pagado por él… No mejoró la cosa, y eso que venía de ganar el Planeta… y olvidé la vieja amistad. Hasta hace unas semanas en que encontré la penúltima de la saga de oferta en Amazón. De estas ofertas en las que de repente todo esta baratísimo. Y como estaba sumido en cierto atasco lector, la cogí para ver si por lo menos la lectura fácil me reanimaba.

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Desde este punto de vista el objetivo se cumplió. La novela es fácil de leer, la escritura de Silva sigue siendo ágil. Y he de decir que sin alcanzar ni de lejos el interés de los tres primeros títulos de la saga, tiene algo más de chicha que los dos últimos que había leído. Muy coyuntural y oportunista. O para otros, «muy comprometido con la actual crisis económica y de valores de nuestro país». Para aclararnos, asesinato de una alcaldesa aparentemente honesta, que para eso era medio danesa porque la honestidad no debe expresarse a partir de los genes hispanos, en una población de la Comunidad Valenciana, para que no quepan dudas que corrupción, mafias y especulación urbanística no van a faltar, mezclado con unas gotas de posible escándalo sexual… y es que estas danesas son muy ligeras de cascos, si seguimos tirando de tópicos. Chamorro a pasado ya a tener un papel muy discreto, quedando en un plano muy secundario, y todo el caso se lo come casi entero Bevilacqua, junto con la aparición de otros personajes, que prometían pero no son aprovechados para poner un poco de salsa y picante en el asunto. La comandante picoleta prometía… pero no se le saca partido.

En resumen, con esta novela no vamos a enemistarnos, pero tampoco vamos a recuperar la amistad perdida. Desde luego no voy a salir corriendo a comprar el último libro de Silva, también de la serie de Bevilacqua. Quizá lo lea en un futuro… si me lo prestan, que me avisen si realmente esto constituye hoy en día una ilegalidad, o si tiene un precio ridículo en su versión electrónica, como en esta ocasión.

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[Libro] Irène

Literatura

Cuando leí hace unos meses la impresionante novela de Pierre Lemaitre sobre la posguerra mundial en la Francia de los años 20, me quedé agradablemene sorprendido por un autor que yo no conocía y que me había gustado mucho tanto en su forma de relatar como en su forma de escribir, aunque esta última apreciación estuviera mediada por la traducción correspondiente del original francés. Pero hay cosas que se notan si la traducción es decente.

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Como la novela transcurre principalmente en París, con alguna escapada al Reino Unido y a las provincias francesas, pondremos fotografías de la capital gala. Como una escena del museo del Louvre en el encabeza, o esta vista del Arco de Triunfo de la Estrella con la torre Eiffel al fondo.

Pude comprobar en su momento que había una razón para que hasta ese momento este autor me hubiese pasado desapercibido, siendo un autor relativamente conocido. Lo era fundamentalmente por haberse dedicado al «polar», denominación que recibe en la francofonía el género policíaco. Así que tomé la decisión de que aunque este género no sea uno de mis favoritos, le dedicaría en algún momento un tiempo a leer alguna de sus novelas policíacas. Y ha llegado el momento.

Irène
Pierre Lemaitre; traducción de Juan Carlos Durán
Editorial Alfaguara, 2015
Edición electrónica

La versión traducida al castellano de esta novela tiene un imperdonable problema. No respeta el título original del francés «Travail soigné» («trabajo limpio» o «trabajo cuidado»), y sin venir a cuento y antes de tiempo dirige la atención del lector hacia uno de los personajes de la novela, haciéndola hasta cierto punto previsible. De inmediato, te viene a la memoria el desenlace de cierta película de los años 90 (si no quieres saber más no sigas el enlace). Por favor, señores editores, sean más cuidadosos y respetuosos con la obra literaria. Son ustedes unos zafios.

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O bien por el área metropolitana, como visitando la basílica de Saint-Denis.

Afortunadamente para nosotros, la novela de Lemaitre tiene una dosis de originalidad en su planteamiento lo suficientemente abundante como para que el caso del asesino en serie que imita a los criminales del «noir» más prestigioso (permitidme la licencia del término francés dada la nacionalidad de la novela, que transcurre por los barrios del área metropolitana parisina). El giro argumental que nos encontramos al final de la primera parte compensa totalmente la previsibilidad y el fatalismo con el que habíamos arrostrado la novela hasta ese momento. Y de paso demuestra la calidad del autor como contador de historias.

No soy un especialmente aficionado al género policíaco, pero he disfrutado con este relato, que no dudaré en recomendar a cualquiera que disfrute con una buena novela. A por ella.

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O paseando bajo el amplio vano del teseracto de la Grande Arche de la Fraternité en La Defense.

[Libros] Novelas «rotas»

Literatura

Unas semanas antes de coger las vacaciones, la primera parte de ellas que lamentablemente ya he terminado, decidí armarme de un poco de lectura no excesivamente complicada y apta para el tiempo de ocio. Así que por poco más de cinco euros cogí entre las ofertas de mi tienda habitual de libros electrónicos tres libros, dos policiacos y otro de ciencia ficción, que no venían mal referenciados, que podían tener posibilidades. No es que esperase grandes obras de la literatura mundial, pero sí un entretenimiento digno. Durante mis vacaciones en Islandia, especialmente durante los traslados en avión hacia y desde la isla, más algunos ratos sueltos, tuve la ocasión de leer los dos libros policiacos. Que tienen títulos parecidos, que incluyen el adjetivo «rotas».

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Dos novelas leídas en mi viaje a y desde Islandia… que me han dejado algo frío. Así que naturalmente, fotos de los fríos hielos islandeses. Glaciares. Sólheimajökull.

La primera de ellas es

Palabras rotas
Karin Slaughter; traducción de Juan Castilla Plaza
Roca Editorial, 2013
Edición electrónica

y nos habla del presunto suicidio, que acabará siendo un asesinato, de una estudiante universitaria a una población del sur de Georgia, EE.UU. La investigación muy chapucera de la policía local levantará, que ocasionará la muerte por suicidio del presunto asesino de la chica, levanta las iras de una médico local que se trasladó a vivir a Atlanta tras la muerte de su marido, el anterior jefe de policía local. Y provocará la intervención del GBI, que es la policía estatal de Georgia, que mandarán a un curioso agente, extremadamente disléxico.

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Svínafellsjökull

La segunda de ellas es

Muñecas rotas
James Carol; traducción de Isabel de Miquel Serra
La Esfera de los Libros, 2015
Edición electrónica

y en este caso veremos como un investigador privado, antiguo agente especial del FBI, especializado en asesinos en serie, hijo de uno de ellos, acude a Londres para ayudar a la Policía Metropolitana de la capital británica, también conocida como Scotland Yard, en el caso de un criminal que no asesina a sus víctimas, todas mujeres de unos 30 años de buen ver, a las que tortura antes de practicarles una lobotomía, pero sin llegar a matarlas. En vísperas de las navidades, asistiremos a un contrarreloj para salvar a su potencial quinta víctima.

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Fjallsjökull

Comento ambas novelas en común, porque se les pueden aplicar las mismas críticas. Una mala definición de personajes, que resultan tópicos o inverosímiles, un estilo de escritura facilón, pobre en ocasiones, y unas traducciones al castellano manifiestamente mejorables. Creo que de la segunda, la del criminal en serie poco bueno se puede sacar de partida. El argumento de partida de la primera es más aprovechable, aunque viene debilitado por las tonterías que su autora hace hacer o decir a sus protagonistas. De los cuales, la médico indignada es absolutamente insoportable, y el agente disléxico simplemente inverosimil. Un tipo que no le alcanza ni para leer, aunque luego va a resultar que es corto de vista ¡¡¡Es que en ese cuerpo de policía no hacen pruebas físicas de actitud???… en fin.

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Icebergs del Breiđarmerkurjökull en la Jökulsárlón (Laguna Glaciar)

Me resulta muy difícil encontrar lecturas de este tipo, fáciles y relajadas, pero de cierta calidad últimamente. Internet parecía que iba a ser la tierra de promisión de tantos «buenísimos» escritores que se veían incapacitados para publicar por la cicatería de las editoriales. Pero cada vez te encuentras con que realmente tampoco hay tantos «buenísimos» escritores. Y que desde los países anglosajones llegan productos con unos estándares bajísimos de calidad, desde un punto de vista de un público con dos dedos de frente.

Por cierto, que tiene su guasa que con los temas de estos libros, una de las autoras se apellide «slaughter«.

Veremos que pasa con el tercer libro, la recopilación de relatos de ciencia ficción, en esta ocasión de escritores españoles… Terminando estoy… os lo cuento en unos días.

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Heinabergsjökull

[Libro] Intrigas y deseos

Literatura

Probablemente no me hubiese acercado a una novela de la escritora P. D. James si no hubiera sabido que era la responsable de la obra que dio lugar a una película que me gustó mucho, de uno de los directores que hoy en día está de moda. A falta de una versión de la obra original de esa película en formato electrónico, tiré por una de las diversas novelas policiacas de la autora. También vino bien que estaba de oferta. Y ahora os cuento cómo me ha ido.

Intrigas y deseos
P. D. James; traducción de Roser Berdagué
B de Books

El detective Adam Dalgliesh de la policía metropolitana de Londrés va de permiso al condado de Norfolk para hacerse cargo de la herencia de su difunta tía. Allí se están con el miedo de un asesino en serie, El Silbador, que asalta y mata a mujeres jóvenes por la noche. La comarca en la que se aloja está dominada por la presencia de una imponente central nuclear a orillas del Mar del Norte, y la aparentemente pacífica y tranquila sociedad local esconde más misterios de los que parece. Y la cosa se va a complicar más cuando una destacada miembro de esta sociedad local sea, aparentemente, la última víctima del Silbador.

El entorno de los hechos me ha recordado la excursión a Margate hace un año, en estas fechas.

Me costó entrar un poco en esta novela, pero me sorprendió cuando al llegar al final de la tercera parte, y después de dos asesinatos, se produce el que realmente es el misterio que hay que desentrañar. Y también sorprende que, en contra de lo que parece, no se trata de la típica novela policiaca, con el policía de protagonista. Estamos ante un drama coral, en el que los distintos personajes involucrados en el asesinato que nos importa van dándose el relevo en el protagonismo de la acción. Sean un policía local encargado de la investigación, un activista antinuclear, una joven maestra apartada de su actividad original por un escándalo previo, una escritora de libros de cocina, su hermano el director de la central nuclear, la borde administradora de la misma, la fría y guapa secretaria del director de la central, o un oscuro trabajador que cree que ha enamorado a la mujer de sus sueños.

En su conjunto, uno llega a pensar que el asesinato no es más que una excusa para echar un vistazo, un poco «voyeur», a distintos tipos de la sociedad inglesa, resultando en un punto dado indiferente la resolución del mismo. Resolución que se produce a su debido momento, sin que resulte muy sorprendente. He de reconocer que la escritora va dejando pistas para que el lector vaya cerrando el círculo de sospechosos dentro de una lógica.

Sin embargo, encuentro algún inconveniente importante. En el interior de todos los personajes residen pasiones de todo tipo. No obstante, hay una frialdad general, en mi opinión buscada, muy británica, en sus actitudes. Como si el objetivo último fuera tapar estas pasiones. El resultado de esto es que a mí me ha mantenido un poco al margen. Me ha impedido empatizar con ninguno de ellos. Ni para bien ni para mal. Y por lo tanto, el resultado final me ha resultado relativamente indiferente a pesar de la «fogoso» del mismo. Un poquito decepcionante. Pero se deja leer.

Paseos a la orilla del mar, búnqueres mirando al mar del norte, acantilados, playas,… y un ambiente de principios del otoño, coinciden con el de aquella excursión, aunque Margate está más al sur, también en Inglaterra.

[Libro] En busca de April

Literatura

No soy especialmente aficionado a la novela negra, aunque de vez en cuando me gusta leer alguna, puesto que también tienen sus valores. Lo que pasa es que hay una multitud ingente de novelas de este género y, al no estar especialmente puesto al día en el mismo, me cuesta elegir una u otra. De la serie de libros del patólogo irlandes Quirke, escrita por John Banville, escrito de la misma nacionalidad de cierto prestigio, aunque bajo el seudónimo Benjamin Black, me hablaron recientemente bastante bien. Y este volumen apareció en edición electrónica recientemente en Amazon.es bajo oferta a mitad de precio. Así que me animé. No había leído nada del escrito, ni de sus obras más prestigiosas escritas bajo su propio nombre, ni de las más ligeras. Así que se trataba de una ocasión para decidir si tener un nuevo favorito o no.

En busca de April
Benjamin Black (seudónimo de John Banville); traducción de Miguel Martínez-Lage
Alfaguara Literaturas

Canal en Drumcorda

Visité Dublín en verano de 2005, y me gustó. Cuando salíamos del B&B en Drumcorda a pasear por la ciudad, cruzábamos este tranqilo y agradable canal.

Estamos en Dublín, en los años 50 del siglo XX. El protagonista del libro, el patólogo Quirke, acaba de salir de una temporada en rehabilitación de su alcoholismo, cuando recibe la visita de su hija, Phoebe, que está preocupada por la desaparición de una de sus amigas, April Latimer. En principio, el entorno de esta joven médico residente está extrañada por la ausencia de noticias, pero no parecen darle mucha importancia. La familia de April aparentemente del tema. Son una influyente familia muy conservadora y católica, con un ministro entre sus miembros, que consideran a la desaparecida una oveja negra descarriada. Como algo le huele mal, lo comentará con el inspector Hackett, y empezarán a sospechar que algo turbio hay. Sobre todo cuando aparecen restos de sangre bajo la cama de April. Mientras, Quirke tendrá que lidiar con su problemática relación con su hija, con su más problemática relación con la bebida, y con la joven y guapa Isabel Galloway, actriz perteneciente al grupo de amigos de su hija y de la desaparecida, que le resultará algo más que atractiva.

Christ Church Cathedral

Ironiza el escritor en el texto sobre el hecho de que siendo una ciudad tan católico tenga, a falta de una, dos catedrales protestantes. En la fotografía, una de ellas, Christ Church Cathedral. Por supuesto, con posterioridad construyeron una católica, menos vistosa. De todas formas, que conste que el lío de tener dos catedrales en una misma ciudad viene de antes de la reforma.

Lo que me ha gustado del libro ha sido la descripción del entorno, el conseguido ambiente lleno de contradicciones de Dublín, como capital de la relativamente joven república irlandesa, y el retrato de algunos de los personajes del libro, con suficientes matices para hacerlos interesantes. Pero en el debe, esta novela tiene que también tiene personajes excesivamente estereotipados y predecibles y una cuestión muy curiosa. Supongo que por que tengo en común con el protagonista, con la desaparecida, y con algunos de los miembros de la familia de esta, sospeché enseguida, en cuanto el libro presenta a todos los personajes y se investiga en la casa de la desaparecida, una posible solución al caso. Pero me parecía tan descaradamente estereotipada que la deseché. Pensé que un escritor de cierto prestigio, aunque fuese en una de sus obras menores, no podía caer en una solución tan obvia. Lo que me sirvió para seguir intrigado durante la lectura del resto del libro… para acabar cariacontecido y decepcionado cuando resulta que lo obvio y estereotipado era la auténtica solución al misterio. Quizá con algún pequeño toque más escabroso que no había previsto, pero por lo demás…

A pesar de las buenas referencias, ha sido un libro relativamente entretenido pero que tampoco me ha matado. En principio, no me sirve para engancharme a este escritor, para que me entren ganas de leer más de sus obras. Aunque quizá debiera darle una oportunidad con alguna de las que ha escrito bajo su nombre original. Ya veremos.

St Stephen's Green

Una de las cosas que me gustan de la capital irlandesa son las zonas verdes, como St Stephen’s Green. Aunque mucho mejor en verano, y no en el frío y brumoso mes de febrero en el que transcurre la acción de la novela.