[Libro] El lagarto negro

Literatura

Leí una recomendación sobre este libro en algún blog sobre libros y literatura, que en estos momentos no puedo recordar y me da pereza buscar. Editado por Salamandra, lo cual a priori es una buena referencia, se nos proponía como una buena opción para introducirse en el escritor japonés Edogawa Rampo. La traducción, directamente del japonés es de Lourdes Porta, habitual traductora de las novelas de Murakami, de quien se nos aproxima su próxima y mastodóntica novela.

Ya que la acción transcurre en Japón, aunque principalmente en Tokio y Osaka, nos iremos al país del Sol Naciente, en concreto a la isla de Itsukushima.

Ya que la acción transcurre en Japón, aunque principalmente en Tokio y Osaka, nos iremos al país del Sol Naciente, en concreto a la isla de Itsukushima.

Comento lo de la traducción por dos motivos. Primero, porque hay que saber, y otorgar el mérito cuando toca, quien es el escritor traductor que nos hace llegar las obras extranjeras al castellano. Una buena o mala traducción puede cambiar tu apreciación de una novela. Recuerdo alguna de Ian McEwan que no disfruté por los errores evidentes de traducción que arrastraba, al menos en un ámbito específico de la narración. Segundo, porque en los tiempos actuales ya es habitual la traducción directa desde el idioma original al castellano como en este caso. Pero en el pasado ha sucedido que cuando el original estaba en un idioma “poco habitual”, la traducción fuese de su versión en inglés o francés. Lo cual puede empeorar el resultado final. Curiosamente, en esta edición de Salamandra, el título original que aparece en el libro electrónico es Kurotokage, en japonés, mientras que en la página web de la editorial aparece como Black Lizard, en inglés, que obviamente no es el título original de la obra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Estamos ante una novela policiaca publicada en 1934. Un afamado detective privado de Tokio, Kogorō Akechi, ha sido contratado para evitar el secuestro de la bella hija de un joyero con el fin de conseguir una valiosísima joya. La malhechora es una sofisticada delincuente conocida como El Lagarto Negro, conocida por su belleza, sofisticación, inteligencia, descaro, sensualidad y crueldad a partes iguales.

He de reconocer que he disfrutado mucho de la lectura de esta novela. Son varios los ingredientes que la aderezan. Los tomas y dacas entre ambos contendientes, la agilidad en la acción, la sensualidad que desprende la ladrona, el ingenio puesto en marcha, pero sobre todo ello… el sentido del humor. Sin ser una comedia, hay un sentido del humor sano e inteligente que se destila página tras página, incluso cuando las acciones más terribles o los escenarios más crueles pueden presentarse en elegantes descripciones a los lectores.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Me lo comparan algunos con Sherlock Holmes y otros detectives privados de la historia de la historia de la literatura occidental. Pero para mí es mucho más entretenido e interesante. Especialmente por un hecho, la calidad de un héroe nunca es superior que la de sus adversario. Y Rampo (en algunos sitios transcrito Ranpo), opta con frecuencia en acompañar y servir el punto de vista de la bella criminal, que está al nivel de las más interesantes femmes fatales de la historia de la narración de ficción, con el plus de sofisticación oriental propio del país nipón. Muy recomendable.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

[Libro] La bailarina

Literatura

El último día que estuve en Cálamo observé que había un estante dedicado en exclusiva a libros de autores japoneses. El librero me dijo con un poco de sorna, “ya sabes, esto va por modas, un día tocan los libros de crímenes suecos, y ahora nos inundan los autores japoneses”. El caso es que como buscaba libros pequeños con el fin de volver a recuperar el hábito de leer, en crisis desde hacía una semanas, me llamó la atención este que hoy os presento, de un escritor de la era Meiji, Ogai Mori. En cualquier caso, da gusto lo agradable que es el aspecto de los libros de la editorial Impedimenta.

La bailarina
Ogai Mori
Impedimenta; Madrid, 2011
ISBN: 9788415130154

La historia que nos cuenta este relato que apenas llega a la consideración de novela por su extensión, está basado en las experiencias del propio autor durante los años en que residió en Berlín en su juventud. Aunque entiendo que el desarrollo de los hechos no es idéntico, no es completamente autobiográfico. Hacia el final del siglo XIX, un joven japonés de 20 años que ha llevado una trayectoria académica brillante, es enviado a Alemania con el fin de que complete sus estudios, se empape de cultura occidental y realice ciertos trabajos para alguna empresa japonesa. Pero el joven, inundado por el cosmopolita ambiente de la capital alemana, pronto empezará a alejarse de sus objetivos. Más cuando entre en relación con una joven, hermosa y pobre bailarina de la que se enamorará. Esto lo terminará de extraviar, hasta que un amigo suyo le muestre el modo de salir de esta dinámica y volver a recuperar el sitio que le corresponde en la sociedad japonesa.

Acostumbrados como estamos a las historias de osados aventureros occidentales que en sus contactos con el extremo oriente acaban enamorados de bellas y delicadas artistas asiáticas, geishas maravillosas, con finales más o menos dramáticos o trágicos, en esta versión “disléxica” el “aventurero” asiático tiene las virtudes propias de un mero burócrata en viaje de estudios, y la artista europea, aunque bella, está acuciada por los problemas de la pobreza. El hambre, el riesgo de la prostitución,… Así pues, Mori nos ofrece un relato que combina elementos del romanticismo más intenso con el realismo o el naturalismo que en el momento de gestarse esta novela corta ya imperaba en las literaturas del mundo occidental.

En cualquier caso, la historia se lee bien, y es una buena forma de asomarse a otras literaturas y otras culturas, y a como los occidentales podemos ser percibido por ellas. En la introducción se nos avisa que hay matices que se pierden en la traducción, debido a las diferencias de los idiomas japonés y español, pero yo no he notado nada a faltar.

Pariser Platz

En un extremo de Unter den Linden, tantas veces mencionada en el libro como el lugar cosmopolita por el que pasean los berlineses, se encuentra la Pariser Platz; hoy en día no extraña como entonces ver a personas orientales, "turisteando" por el lugar - Panasonic Lumix LX3