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[Libro] Alex

Literatura

En los últimos años he descubierto un escritor francés que realmente me gusta bastante. Se trata de Pierre Lemaitre, a quien descubrí leyendo su incisiva, mordaz y a ratos delirante novela sobre la posguerra de la Gran Guerra en la victoriosa Francia de principios de siglo. Me gustó tanto que decidí que tenía que conocer más de la obra de este escritor del país vecino. La sorpresa me la dio el hecho de que su carrera se había desarrollado en el ámbito de la novela de género, en concreto el “polar” que dicen los franceses, la novela negra policiaca. Género que consumo con mucha moderación, porque a lo largo de mi vida por cada novela del mismo que me gusta me he encontrado diez que me han dejado con una sensación de

“-¿Qué te ha parecido la novela?”

“-¡Meh…!”

No en su totalidad, pero la mayor parte de la novela transcurre en las calles y los suburbios parisinos,... y allí me voy fotográficamente, entre la luz y los colores de la ciudad cosmopolita y la nostalgia de la ciudad milenaria.

No en su totalidad, pero la mayor parte de la novela transcurre en las calles y los suburbios parisinos,… y allí me voy fotográficamente, entre la luz y los colores de la ciudad cosmopolita y la nostalgia de la ciudad milenaria.

Por lo tanto, no me lancé inmediatamente a por nuevas novelas de Lemaitre. Tardé unos meses en animarme a lanzarme en la lectura de la primera de las novelas dedicadas a uno de sus personajes más característicos, el bajito comandante Camille Verhoeven. Y realmente me volvió a encantar. Novela con giros inesperados que nos sorprende, dura, bien escrita… El único “pero” que le pude poner es el título de la novela en su versión española.

Por lo tanto, no he tardado tanto en volver a reencontrarme con el peculiar comandante de la policía francesa en su “caso” “Alex”, editado por Alfaguara en su serie Alfaguara Negra, y traducido al castellano por Artur Jordà.

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Novela que se desarrolla en tres actos bien diferenciados, el primero de los cuales comienza con el cruel secuestro de la mujer que da nombre a la protagonista del libro, secuestro cuya resolución se encomendará al comandante Verhoeven y a su peculiar equipo. Pero el final de cada acto, especialmente los dos primeros, supondrá un cambio de enfoque y de rumbo de la novela que finalmente tendrá una lectura muy distinta de la que imaginábamos al principio.

Nuevamente, Lemaitre hace habilidad de una capacidad notable para sorprender, para llevar la historia y con ella al lector por caminos absolutamente insospechados en un principio. Todo ello con un tono que no pocas veces sorprende por la crudeza de sus descripciones, por la “sangre fría” que demuestra el escritor a la hora de exponer la realidad de los hechos… cuando toca. No antes de que lo que conviene para mantener al lector absolutamente agarrado a la narración. Porque independientemente del género de la novela que tenemos entre manos, lo que es evidente es que Lemaitre es un narrador de primera, que domina las claves de la novela como pocos escritores actuales. A mi me encanta.

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1999. Vacaciones en París, Francia.

Cuaderno de ruta: carloscarreter.com

Paisajes sin figura: paisajessinfigura.wordpress.com

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Los comentarios son bienvenidos. Los iconos llamativos, las animaciones chillonas y otras cosas de este tipo, no. Molestan y distraen la atención de lo importante; las fotos.

[Libro] Irène

Literatura

Cuando leí hace unos meses la impresionante novela de Pierre Lemaitre sobre la posguerra mundial en la Francia de los años 20, me quedé agradablemene sorprendido por un autor que yo no conocía y que me había gustado mucho tanto en su forma de relatar como en su forma de escribir, aunque esta última apreciación estuviera mediada por la traducción correspondiente del original francés. Pero hay cosas que se notan si la traducción es decente.

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Como la novela transcurre principalmente en París, con alguna escapada al Reino Unido y a las provincias francesas, pondremos fotografías de la capital gala. Como una escena del museo del Louvre en el encabeza, o esta vista del Arco de Triunfo de la Estrella con la torre Eiffel al fondo.

Pude comprobar en su momento que había una razón para que hasta ese momento este autor me hubiese pasado desapercibido, siendo un autor relativamente conocido. Lo era fundamentalmente por haberse dedicado al “polar”, denominación que recibe en la francofonía el género policíaco. Así que tomé la decisión de que aunque este género no sea uno de mis favoritos, le dedicaría en algún momento un tiempo a leer alguna de sus novelas policíacas. Y ha llegado el momento.

Irène
Pierre Lemaitre; traducción de Juan Carlos Durán
Editorial Alfaguara, 2015
Edición electrónica

La versión traducida al castellano de esta novela tiene un imperdonable problema. No respeta el título original del francés “Travail soigné” (“trabajo limpio” o “trabajo cuidado”), y sin venir a cuento y antes de tiempo dirige la atención del lector hacia uno de los personajes de la novela, haciéndola hasta cierto punto previsible. De inmediato, te viene a la memoria el desenlace de cierta película de los años 90 (si no quieres saber más no sigas el enlace). Por favor, señores editores, sean más cuidadosos y respetuosos con la obra literaria. Son ustedes unos zafios.

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O bien por el área metropolitana, como visitando la basílica de Saint-Denis.

Afortunadamente para nosotros, la novela de Lemaitre tiene una dosis de originalidad en su planteamiento lo suficientemente abundante como para que el caso del asesino en serie que imita a los criminales del “noir” más prestigioso (permitidme la licencia del término francés dada la nacionalidad de la novela, que transcurre por los barrios del área metropolitana parisina). El giro argumental que nos encontramos al final de la primera parte compensa totalmente la previsibilidad y el fatalismo con el que habíamos arrostrado la novela hasta ese momento. Y de paso demuestra la calidad del autor como contador de historias.

No soy un especialmente aficionado al género policíaco, pero he disfrutado con este relato, que no dudaré en recomendar a cualquiera que disfrute con una buena novela. A por ella.

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O paseando bajo el amplio vano del teseracto de la Grande Arche de la Fraternité en La Defense.

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[Libro] Nos vemos allá arriba

Literatura

Hacía un tiempo ya que había oído hablar de este libro, Prix Goncourt 2013, y del que había escuchado o leído grandes alabanzas. Un libro que hablaba de las consecuencias personales, sociales y morales de la guerra del 14 – 18 era especialmente tentador cuando se celebró el año pasado el primer centenario del comienzo de ese conflicto. Pero por unos motivos u otros, no ha sido hasta este verano cuando me lancé a leer la novela de Pierre Lemaitre, y ya aviso de que no me arrepiento en absoluto.

Nos vemos allá arriba
Pierre Lemaitre; traducción de José Antonio Soriano Marco
Editorial Salamandra, 2014
Edición electrónica

Aunque nuestros protagonistas no lo saben, cuando se produce la carga de castigo contra una cota defendida por los alemanes en noviembre de 1918, por que estos han disparado contra dos exploradores, faltan sólo nueve días para que entre en vigor el armisticio que puso fin a las hostilidad de la horrenda guerra que asoló Europa en la Segunda Guerra Mundial. Y por nueve días, la vida de los tres hombres cambiará de forma irremediable. Porque sus destinos quedarán ligados tanto en ese final de guerra como en los años que siguieron.

Inevitablemente, nos iremos a París, lugar donde  transcurre buena parte de la novela.

Inevitablemente, nos iremos a París, lugar donde transcurre buena parte de la novela.

Lemaitre afilla su “pluma” y nos ofrece una ácida crítica en forma de sátira con toques de esperpento contra las hipocresías de la Francia de la posguerra. A propósito del “patriotismo” inflamado que siguió al conflicto, y en la euforia de la “victoria”, el escritor resalta el infame olvido y desagradecimiento que sufrió la generación perdida de combatientes, especialmente los “gueules cassées”, pero todos en general, que se convierten en un molesto recuerdo de un episodio que el resto de la población quiere olvidar, salvo para sacar pecho ante los “valores nacionales” de los victoriosos. Pero también se dedica a vapulear el egoísmo de la clase media, la corrupción empresarial y política, con asunto que desgraciadamente adquieren tintes de plena verosimilitud a la vista de que aun hoy en día la corrupción asuela financiera y moralmente a muchos países. Incluido el nuestro. No sé cómo andarán los franceses. Algo tendrán, cuando un escritor actual decide sacar el tema a la palestra.

Un París que buscaba olvidar las penas de la guerra y se dirigía a los que se denominaron "felices veinte", época de despilfarro económico y moral que trajo tristes consecuencias en los treinta y los cuarenta.

Un París que buscaba olvidar las penas de la guerra y se dirigía a los que se denominaron “felices veinte”, época de despilfarro económico y moral que trajo tristes consecuencias en los treinta y los cuarenta.

Dos grandes estafas se ponen en marcha. Al final del libro se nos dice que una se dio, aunque está ficcionalizada, la otra es inventada. Aunque es plausible. Finalmente, en un desfile de personajes de apariencia inverosímil, desde el pícaro estafador, al funcionario gris y amargado, el multimillonario que hace funcionar la apisonadora de sus influencias con todo el rencor que puede acumular, o el arribista que es capaz de timar hasta a los muertos, llegamos a un desenlace climático que nos deja con una extraña sonrisa en los labios.

Libro que a ratos nos aterroriza y estremece con los horrores de la guerra, de la enfermedad, de la pobreza o, simplemente, de la mezquindad humana, también nos divierte, nos asombra e incluso nos llega a arrancar alguna carcajada. Realmente, una lectura más que recomendable.

Época en la que Francia se llenó de monumentos en recuerdo a sus caídos y sus "victorias"... no sabían cuan poco faltaba para sufrir otra catástrofe bélica y moral.

Época en la que Francia se llenó de monumentos en recuerdo a sus caídos y sus “victorias”… no sabían cuan poco faltaba para sufrir otra catástrofe bélica y moral.