[Libro] Nos vemos allá arriba

Literatura

Hacía un tiempo ya que había oído hablar de este libro, Prix Goncourt 2013, y del que había escuchado o leído grandes alabanzas. Un libro que hablaba de las consecuencias personales, sociales y morales de la guerra del 14 – 18 era especialmente tentador cuando se celebró el año pasado el primer centenario del comienzo de ese conflicto. Pero por unos motivos u otros, no ha sido hasta este verano cuando me lancé a leer la novela de Pierre Lemaitre, y ya aviso de que no me arrepiento en absoluto.

Nos vemos allá arriba
Pierre Lemaitre; traducción de José Antonio Soriano Marco
Editorial Salamandra, 2014
Edición electrónica

Aunque nuestros protagonistas no lo saben, cuando se produce la carga de castigo contra una cota defendida por los alemanes en noviembre de 1918, por que estos han disparado contra dos exploradores, faltan sólo nueve días para que entre en vigor el armisticio que puso fin a las hostilidad de la horrenda guerra que asoló Europa en la Segunda Guerra Mundial. Y por nueve días, la vida de los tres hombres cambiará de forma irremediable. Porque sus destinos quedarán ligados tanto en ese final de guerra como en los años que siguieron.

Inevitablemente, nos iremos a París, lugar donde  transcurre buena parte de la novela.

Inevitablemente, nos iremos a París, lugar donde transcurre buena parte de la novela.

Lemaitre afilla su “pluma” y nos ofrece una ácida crítica en forma de sátira con toques de esperpento contra las hipocresías de la Francia de la posguerra. A propósito del “patriotismo” inflamado que siguió al conflicto, y en la euforia de la “victoria”, el escritor resalta el infame olvido y desagradecimiento que sufrió la generación perdida de combatientes, especialmente los “gueules cassées”, pero todos en general, que se convierten en un molesto recuerdo de un episodio que el resto de la población quiere olvidar, salvo para sacar pecho ante los “valores nacionales” de los victoriosos. Pero también se dedica a vapulear el egoísmo de la clase media, la corrupción empresarial y política, con asunto que desgraciadamente adquieren tintes de plena verosimilitud a la vista de que aun hoy en día la corrupción asuela financiera y moralmente a muchos países. Incluido el nuestro. No sé cómo andarán los franceses. Algo tendrán, cuando un escritor actual decide sacar el tema a la palestra.

Un París que buscaba olvidar las penas de la guerra y se dirigía a los que se denominaron "felices veinte", época de despilfarro económico y moral que trajo tristes consecuencias en los treinta y los cuarenta.

Un París que buscaba olvidar las penas de la guerra y se dirigía a los que se denominaron “felices veinte”, época de despilfarro económico y moral que trajo tristes consecuencias en los treinta y los cuarenta.

Dos grandes estafas se ponen en marcha. Al final del libro se nos dice que una se dio, aunque está ficcionalizada, la otra es inventada. Aunque es plausible. Finalmente, en un desfile de personajes de apariencia inverosímil, desde el pícaro estafador, al funcionario gris y amargado, el multimillonario que hace funcionar la apisonadora de sus influencias con todo el rencor que puede acumular, o el arribista que es capaz de timar hasta a los muertos, llegamos a un desenlace climático que nos deja con una extraña sonrisa en los labios.

Libro que a ratos nos aterroriza y estremece con los horrores de la guerra, de la enfermedad, de la pobreza o, simplemente, de la mezquindad humana, también nos divierte, nos asombra e incluso nos llega a arrancar alguna carcajada. Realmente, una lectura más que recomendable.

Época en la que Francia se llenó de monumentos en recuerdo a sus caídos y sus "victorias"... no sabían cuan poco faltaba para sufrir otra catástrofe bélica y moral.

Época en la que Francia se llenó de monumentos en recuerdo a sus caídos y sus “victorias”… no sabían cuan poco faltaba para sufrir otra catástrofe bélica y moral.

[Cine] Big Eyes (2014)

Cine

Big Eyes (2014); vista el 28 de diciembre de 2014.

En esta ocasión, el título en inglés no se corresponde con mi preferencia de ver las películas en versión original. Desgraciadamente, la versión original de esta película se ha estado programando en horarios muy inconvenientes para nosotros, así que fuimos el domingo pasado a una sesión matinal en versión doblada. Una pena ya que algunos aspectos del doblaje, especialmente el del protagonista masculino, son bastante lamentables. Intentaré que esto no empañe demasiado mi valoración del filme.

Un filme por el que teníamos unas ciertas expectativas. Su director, Tim Burton, aunque da la sensación de que ya ha dado al mundo del cine lo mejor de sí mismo, siempre puedes esperar que te dé alguna agradable sorpresa. Por otra parte, la pareja protagonista parecía bastante atractiva, formada por dos de los intérpretes más en voga en los últimos años, que nos han ofrecido muy buenos trabajos. Veamos lo que dio de sí esta película. Ya advierto que me he estado pensando mucho sobre qué decir, y aclarando mis ideas sobre lo que me parece. Signo de controversia en mi propia consideración.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo "kitsch". Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo "kitsch" el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Los Keane no son los únicos artistas contemporáneos que han flirteado con lo “kitsch”. Warhol lo hizo. Y en mi última visita a París, en el Centro Pompidou había una exposición de Jeff Koons, que como veremos buscaba en lo “kitsch” el motivo para su obra. Quien si no haría obras de arte con aspiradoras domésticas.

Supuestamente, la película de Burton nos cuenta una historia real. La de Margaret Keane (Amy Adams), una mujer divorciada y con una hija, pintora aficionada, que a finales de los años 50 del siglo XX se casó con Walter Keane (Christoph Waltz), pintor también, temporalmente trabajando como agente inmobiliario. Margaret aparece como una mujer tímida y poco hábil en las relaciones públicas, mientras que Walter está dotado para hablar en público y para camelar a la gente. De este modo, Walter comenzó a vender las características obras de Margaret, pinturas de niños tristes con grandes ojos, como si fueran suyas, consiguiendo un gran éxito de ventas, y haciéndose muy populares, creando muchas mercaderías del tipo postales, pósters y otros del estilo que les suponían pingües beneficios. Hasta que este engaño acabó agotando a Margaret que dijo basta y destapó el pastel.

Me he estado pensando mucho sobre como considerar esta película. Para empezar, es de las menos burtonianas de Tim Burton, con una manufactura clásica, sin los ambientes barrocos a los que nos acostumbra, sin las historias fantásticas que le han caracterizado. Realización correcta y académica para una película atípica del director.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,... su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Casado un tiempo con Cicciolina, ¿la recordáis? ¿actriz porno y eurodiputada del partido radical italiano?,… su matrimonio también fue inspiración para su obra.

Parece que Burton tiene amistad con la auténtica Margaret Keane, y decidió hacer una película reivindicando su figura. Pero aquí empieza mi confusión o empiezan las contradicciones de la película. Porque la Margaret que nos presenta Burton es una persona difícilmente reivindicable. Una mujer débil que no elige bien sus parejas, que es engañada como una boba por el charlatán de Keane, o que es demasiado cobarde para oponerse a sus mentiras y tejemanejes. De hecho, en algún momento parece mucho más encantador Walter como pícaro simpático que Margaret como artista engañada. Puede caer más simpático. El retrato de una Margaret como una mujer débil se completa viendo como tras la separación permanece desconcertada y sin saber que hacer, hasta que entra dentro de los círculos de un grupo religioso, que por lo que yo sé a veces bordea los comportamientos sectarios. Desde luego, no encuentro por ningún lado la reivindicación de la persona, o su presunta actuación como precursora del feminismo. Durante todo el siglo XX, anteriores a Margaret Keane, y desde luego contemporáneas, hubo artistas femeninas de reconocido prestigioso que actuaron de forma mucho más decidida y clara por la justa consideración de las mujeres al mismo nivel que los hombres en el mundo del arte. Sinceramente, no llego a alcanzar en qué modo Burton quiere presentarnos a la protagonista como una heroína.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, "La Masa", "The Hulk", para una representación del mundo de la música.

Los inflables de Koons son muy característicos, y aquí se apropia de un icono de la cultura popular, “La Masa”, “The Hulk”, para una representación del mundo de la música.

No voy a entrar tampoco a juzgar el papel de la protagonista dentro del mundo del arte moderno y contemporáneo. A mí, los cuadros de los niños con ojos grandes me parecen que flirtean con el kitsch, si no lo son claramente, como nos sugiere durante la película el personaje de John Canaday (Terence Stamp). Personaje este que sin embargo es tratado como un antipático desagradable, reivindicando la simpatía y el encanto de Walter Keane. Pero no me considero tan entendido como para establecer opinión firme; puedo estar totalmente equivocado. También resulta demasiado superficial la posible crítica de la película a la acción de la prensa como creadora de fenómenos de la cultura pop, de ídolos con pies de barro. Entramos ahí en ese punto en que Burton toca diversos palos en el filme, sin desarrollar con claridad ninguno de ellos.

Una evolución lógica de la película hubiese sido la de utilizar el caso para analizar y criticar el funcionamiento de la institución matrimonial y familiar, pero también en este caso queda en una situación algo extrema de marido claramente caradura y mujer claramente dependiente, que difícilmente puede llevar a reflexiones más allá del tópico o la anécdota puntual.

Todo ello sostenido por una interpretaciones que me parecen correctas, a falta de una valoración más apropiada por las incorrecciones que introduce el doblaje. No podemos culpar a los protagonistas de la ambigüedad del largometraje, ya que supongo que se limitan a hacer bien lo que les mandan. A dibujar correctamente unos caracteres tal y como vienen en la concepción y en el guion del filme.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

En lo clásico y lo contemporáneo, no le falta cierto minimalismo y atractivo a esta escultura.

Como digo, cierto desconcierto. Salvo que la intención de Burton haya sido la de coger el personaje de su presunta amiga pintora y utilizarla para dibujar lo que parece. El retrato cinematográfico de una mujer débil e influenciable que se refugia en su pintura para salvar sus dificultades para moverse por el mundo con auténtica independencia y asertividad. Si esa fuese la intención original, casi diría que la película es un éxito. Pero no es esto lo que nos venden ¿verdad? El caso es que mientras ves la película es bastante entretenida. De verdad. El problema es cuando te lo empiezas a pensar después; cuando intentas comprender lo que has visto. Pero si eres de los que prefieres no plantear nada y simplemente disfrutar del momento, es muy posible que salgas contento de la sala de cine.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva:***
Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía "armada" de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.

Esta encantadora joven no la encontré en la exposición de Koons, sino en la de Marcel Duchamp; pero estuve observando un rato cómo se desenvolvía “armada” de una veterana cámara réflex para película tradicional, buscando con cuidado el mejor punto de vista ante de dispara y gastar un precioso negativo de la película.

[Cine] American Hustle (2013)

Cine

American Hustle (2013), 31 de enero de 2014.

Esta película fue vista en versión original con subtítulos en castellano y por eso conservo su título original. Pero para quien prefiera productos adulterados, puede encontrarla en la cartelera española con el título de La gran estafa americana.

Ambivalentes sensaciones esta semana pasada en relación con la cosa cinematográfica. A la sensación de pérdida derivada de los acontecimientos que comentaba ayer, se une la relativa abundancia de títulos sugerentes recién estrenados, y a la desconcertante política de distribución y exhibición de las salas españolas. Se suponía que en estas semanas pasadas teníamos que ver la segunda parte de Nymphomaniac, con lo cual esa sería la película comentada hoy. Pero las salas que trajeron la primera parte de la película en versión original a Zaragoza parece que han decidido que la segunda parte no la van a traer más que en versión doblada. Lo peor que sucede si levantas unas expectativas que luego no cumples es que cabreas a tu potencial cliente. Tengo esa reseña empezada, pero la terminaré cuando pueda ver en versión original la segunda parte. Que ya advierto que no voy a comprar. Y si a algún genio de la industria cinematográfica le sienta mal, que le den… Si ellos no respetan al espectador, los espectadores que hasta ahora pagamos por ver las películas, nos tomaremos la libertad de no respetar a la industria cinematográfica tampoco.

En su lugar, optamos por ir a ver una de las candidatas a los óscar de este año. Con el aliciente de volver a ver parte del equipo de una de las películas que el año pasado también lo fue, levantando mucha expectación, aunque al final sólo levantó una de las estatuillas, para su actriz protagonista, Jennifer Lawrence, que este año también aparece pero como actriz de reparto. El director del largometraje, por segunda vez candidato a los premios, es David O. Russell.

Irving Rosenfeld (Christian Bale) es un pequeño estafador que utiliza como tapadera una cadena de tintorerías, casado con una joven madre soltera, Rosalyn (Jennifer Lawrence), cuyo hijo adoptó. En un momento conoce a Sydney Prosser (Amy Adams), atractiva mujer, con quien se alían para las estafas,… y para algo más,… que nada tiene que ver con la fidelidad a Rosalyn. Pero en un momento dado, son descubiertos por Richie DiMaso (Bradley Cooper), un agente del FBI, que les propone que colabore con ellos para destapar políticos corruptos, a través Carmine Polito (Jeremy Renner), alcalde de una ciudad de Nueva Jersey, de quien se sospecha tratos con este tipo de personajes, y que quiere relanzar Atlantic City para atraer puestos de trabajo a su población. Pero al final, también atraen la atención de la mafia, y las cosas no están claras sobre quién es corrupto y quién no. Así que la pareja de pequeños estafadores tendrán que preparar alguna salida para el follón en el que se han metido.

En lo alto del Empire State Building

Aunque buena parte de la acción transcurren en Nueva Jersey, nuestros estafadores proceden de la Gran Manzana.

Voy a ser breve, que no tengo mucho tiempo. Coincido en lo que he leído por ahí por algunos comentaristas que esta película quiere recordar a algunas de las películas de Martin Scorsese, presencia, aunque breve, casi un cameo, de Robert De Niro incluida. Pero si ya tengo problemas con las películas del maestro en general, el presunto “discípulo” no me va a convencer más. No está mal, es entretenida, pero me parece larga, enrevesada y mal resuelta. Lo cual es una pena porque tiene muchos elementos para la crítica social y política y para la reflexión, a través de la aventura y la comedia. Eso sí, tremenda la ambientación de época de los años setenta, absolutamente lamentables desde el punto de vista estético y, probablemente, ético. Especialmente en los personajes.

Y es que los personajes son lo más interesante de la película, especialmente por el alto nivel del reparto. Un alto nivel teórico, porque luego me parece que hay de todo. Ciertamente la presencia de las dos chicas protagonistas arrastra a los espectadores, especialmente masculinos, por el imponente físico y sensualidad que destilan ambas. Ciertamente una sensualidad ordinaria, muy de la época. Amy Adams me parece que está muy bien, y Lawrence también está en buen nivel, pero no me parece que esté tan inspirada como en otras ocasiones, llegando a la sobreactuación en algún momento. Creo que Bale está especialmente inspirado también, especialmente por dar credibilidad a su personaje, el “héroe” de esta función, que es cualquier cosa menos carismático. Jeremy Renner me parece correcto, y Cooper muy pasado. El peor de la función.

En líneas generales considero que es una película entretenida, bastante visible, pero lejos de justificar las expectativas que ha levantado de cara a los premios, probablemente más asociadas a una hábil campaña de propaganda, asociada al carisma de su reparto, más que otra cosa.

Valoración

  • Dirección: *** Va a resultar que el director está sobrevalorado.
  • Interpretación: **** Un pelín por debajo de los esperado en algún caso, pero de alto nivel.
  • Valoración subjetiva: ***  Entretenida y visible pero nada más; un poco, una oportunidad desperdiciada.
Avenida de las Américas (Sexta Avenida)

Y lo mismo vale subirse a lo alto del Empire State Building, como en la fotografía anterior, que pasear un sábado por la Avenida de las Américas.