[Libro – ficción] Frío … me ha dejado, muy frío

Literatura

Estos días he dejado este Cuaderno de ruta en una situación de relativa inactividad. Tenia cosas que hacer. Y también que pensar. Y aunque dediqué un ratito del domingo a comentar exposiciones de fotografía, nada más relacionado con mi actividad bloguera desde hace cinco días.

Mi idea es cambiar el tono de las entradas. Con frecuencia me propongo que sean más cortas, más económicas en medio, que no en ideas. Pero no sé si lo conseguiré. Lo que sí sé es que quiero que sean más personales. Que si comento un libro, una película, la obra de un fotógrafo o lo que sea, hable más de lo que ha supuesto para mí, de los sentimientos que me ha despertado, que de las características “técnicas” o de los “méritos objetivos” de la obra.

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Barcelona es el escenario de la novela que suscita mi comentario de hoy; una Barcelona llena de tópicos y turistas, no la que hace 20 o 25 años me atraía poderosamente… esa, creo que ha desaparecido.

Por ejemplo, la novela que traigo hoy; Frío de Jordi Sierra i Fabra. Hace un tiempo que sentía que tenía una “deuda” con este autor. Ya comenté en su momento que hubo una obra suya de ciencia ficción que leí en mi juventud que me gustó. Pero hubieron de pasar más de treinta años para retomar su continuación,… que no me gustó. En cualquier caso, siendo un escritor prolífico, más de 400 obras, frecuente en las estanterías de libros juveniles y en las de otros géneros, histórica, policiaca, género negro… Tenía que saber algo más. Por ello, cuando esta novelita de género negro apareció de oferta en Amazon Kindle Flash, la cogí.

Lo resumo en breve. No me ha gustado. De hecho me ha parecido llena de lugares comunes, previsible y, en general, mala. Pretenciosa en su escritura, pero bastante vacía. Aunque eso sí, me ha hecho pensar de porqué tenemos más querencias a unos géneros literarios que a otros.

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A uno le gusta decir aquello de qué no importa a qué género pertenece un relato. Lo que importa es su calidad. Pero es cierto que hay géneros que los cogemos con más ganas que otros. Y a mí me cuesta coger el género policíaco o detectivesco. Un poco menos, pero también, el género negro. Que está emparentado con el anterior, muchas veces confluyen, pero no siempre. He leído cosas excelentes a lo largo de mi vida. El embrollo que crea Raymond Chandler en la primera aparición de su más famoso detective, Philip Marlowe, es un imprescindible; El sueño eterno. Más si la complementas con su fabulosa versión cinematográfica. El halcón maltés de Hammett es otra que recomendaría siempre. O las estupendas novelas con nombre de mujer de Pierre Lemaitre, una de cuyas novelas, no policíaca, y más de humor negro que de género negro, está ahora en versión cinematográfica en cartelera. Y otras muchas. Pero este es un género en el que hay que besar muchos sapos para encontrar un príncipe encantador. O muchas brujas para dar con la princesa de tus sueños. Porque la repetición argumental, los lugares comunes, los recursos argumentales mil veces repetidos y gastados, está a la orden del día. Y te queman. Desconfías del género casi por sistema. Una pena. Qué delicia cuando encuentras a ese príncipe encantado, a esa princesa de tus sueños.

Por sistema, no elegiré el género negro para mis lecturas. Pero estaré alerta a lo que me cuenten quienes lo disfrutan. Una alerta crítica y sospechosa… pero esperanzada de encontrar otra gran novela. Pero eso no será con Sierra i Fabra, que visto lo visto, me parece más bien un escritor mediocre. O malo.

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[Libro] La trilogía de las Tierras

Literatura

Hace aproximadamente treinta y algún años leí un libro de ciencia ficción de un autor español. En aquellos momentos, aquello parecía una rareza. En las diversas colecciones de libros de ciencia ficción había muy poquitos autores españoles. Pero allá por 1983, en SM, una editorial que se ha centrado en el libro educativo, de texto y en literatura juvenil aparecía un libro de Jordi Sierra i Fabra que me regalaron, y que se titulaba …en un lugar llamado Tierra.

Como no se me ocurría ninguna serie de fotografías específica para esta entrada, pondré unas cuantas de un lugar llamado Tierra, en un rincón que en Zaragoza llamamos Huerta de las Fuentes, y que tomé hace ya un tiempo con mi pequeña Olympus EE3, camarita compacta automática de medio formato (que no de formato medio).

Aquel libro planteaba una situación interesante, aunque no excesivamente novedosa, porque había predecentes parecidos. Tras una situación de carácter apocalíptico, la civilización humana se ha repuesto pero ayudada en por las máquinas, seres de carácter robótico con inteligencia y voluntad. Personas de carácter electromecánico. El mundo en que viven es casi utópico. No hay guerras, no hay necesidades, y con la ayuda de las máquinas, el ser humano vive una vida controlada dedicada principalmente al ocio o a trabajos que no son penosos y pueden ser interesantes. Pero detrás se esconde, como en la mayor parte de las utopías de la ciencia ficción, una distopía. Tras el mundo aparentemente igualitario, así lo define incluso su constitución, entre máquinas y seres humanos, se oculta una dictadura de carácter benevolente, pero dictadura, en la que las máquinas tienen el control. Un suceso inesperado hará que el sistema se tambalee. Una máquina, un piloto interestelar, aparece “muerta” al regresar de una misión espacial. Y el único sospechoso de que tal cosa pueda haber pasado es su copiloto o ayudante. Porque las máquinas dirigentes no pueden admitir que se haya “suicidado”. Un científico aceptará defender al hombre en un juicio. Que ocupa la mayor parte del libro.

En su momento me pareció bastante interesante, desarrollaba ideas que a mí me parecían novedosas, aunque ahora sé que había numerosos antecedentes que habían influido sin duda en el autor, y el final abierto sobre el futuro de tal sistema social era muy sugerente.

Evidentemente, sugería la posibilidad de una continuación. Unos años más tarde esta llegó. Pero el hecho de que apareciese en colecciones más destinadas al público adolescente que otra cosa, así como el que para ese momento yo tuviera muchos otros intereses lectores, hizo que nunca llegase a enterarme de cómo seguía la historia. Hasta ahora.

Hace unas semanas me dio por buscarla en Amazon Kindle, y encontré que no sólo había una continuación, sino que era una trilogía, como no. Y decidí comprarla y leerla entera. El que ya había leído y los dos nuevos.

En ellos, Sierra i Fabra sigue los pasos de Asimov, una influencia muy evidente, y pone a las máquinas, robots para el norteamericano de origen ruso, como protagonistas. En Regreso a un lugar llamado Tierra, nos encontramos con que doscientos años más tarde los humanos se han rebelado y están ganando la guerra. Y una máquina ya algo vetusta tendrá que conseguir el alto de las hostilidades y una paz duradera. En El testamento de un lugar llamado Tierra, ambas poblaciones inteligentes viven separadas, pero la sociedad y el mundo de las máquinas se está derrumbando, y unas máquinas científicas tomarán un rumbo para reencontrarse con el ser humano.

La experiencia no ha carecido de interés,… pero no ha resultado plenamente satisfactoria. Las dos continuaciones son claramente inferiores en planteamiento y desarrollo, e incluyen además algunas premisas que me han resultado casi ridículas.¿De verdad es creíble que en una sociedad robotizada avanzada no se han desarrollado máquinas resistentes, incluso más que un ser humano, a las inclemencias del tiempo, y el agua que las oxida es un arma contra ellas? Es por poner un ejemplo.

Bueno. He satisfecho mi curiosidad. Dejo ahí que la primera novela de la trilogía es recomendable. Las otras dos, no. Y que desde luego, aunque una historia sugiera una continuación, a lo mejor es más oportuno dejarla estar y dejar esta a la imaginación del lector.