[Cine en TV] Polar (2019) // River’s Edge (2018)

Cine

Dos estrenos en Netflix que, como en años previos, incluyo ya en mi listas de estrenos del año. Uno me merecerá poco comentario. El otro algo más.

Polar (2019; 12/20190224)

Adaptación al cine en forma de producción propia de Netflix de los relatos gráficos de Víctor Santos, de quien he leído alguna cosa, aunque ninguna de la serie Polar, y que es dirigida por el sueco Jonas Åkerlund, quien fundamentalmente se ha dedicado a dirigir videoclips y documentales sobre el mundo de la música.

Nos cuenta la historia del asesino a sueldo Duncan Vizla (Mads Mikkelsen), que se va a retirar tras una lucrativa carrera, pero cuyo empleador, Blut (Matt Lucas), no quiero desembolsar la pensión de retiro, por lo que encargará a su secuaza, Vivian (Katheryn Winnick), para que movilice a sus matones y lo liquiden. Vizla se refugiará en un alejado lugar de Montana, donde conocerá a una joven, Camille (Vanessa Hudgens), que condicionará el resultado final de esta caza al hombre.

Con una estética excesiva, una historia excesiva, y unos efectos visuales excesivos para intentar trasladar el ambiente de las historietas, a pesar de contar con algún acierto en el lado del reparto, esta historia no ha llegado a interesarme en ningún momento realmente, poniendo duramente a prueba mi “suspensión temporal de la incredulidad”, y con un guion predecible y no especialmente dinámico. No especialmente recomendable.

Valoración

  • Dirección: **
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: **
Para ilustrar esta entrada, y puesto que la película más interesante es la dedicada a la adolescencia nipona, imágenes de esta durante nuestra visita a Itsukushima… pero nunca tan oscuras como las que nos muestra la película.

Ribāzu ejji [リバーズ・エッジ] (2019; 13/20190305)

Bajo el título internacional de River’s Edge, el título original no deja de ser la transcripción en kanas japoneses de este mismo título en inglés, nos llega a través de Netflix la distribución internacional de la última película del japonés Isao Yukisada, de quien no creo haber visto ninguna película previa. Fue presentada en la Berlinale del año pasado con cierto éxito y, aunque no tiene una elevada valoración en el público votante de sitios como IMDb, venía avalada por una diversidad de críticas bastante positivas. A mí, tal y como la presentaba la plataforma de vídeo bajo demanda, literalmente como “película juvenil”, y pareciendo una película de institutos japoneses, no me atraía demasiado. Pero alguien me dio un toque para que le prestase atención.

La película, rodada en un “anticuado” 4:3, va siguiendo las desventuras de un grupo de seis adolescentes en los años 90 del siglo XX, en algún suburbio de una ciudad japonesa, probablemente Tokio o alguna otra de su área metropolitana. En un momento dado hacen una referencia y se filman algunas escenas en el acuario de Hakkeijima, que se encuentra en Yokohama… así que por ahí van los tiros. Los dos personajes más protagonistas, dentro del tono de película coral, son Haruna Wakasuka (Fumi Nikaidō), una joven vivaz y despierta pero algo confusa en la vida, y un joven gay, Ichiro Yamada (Ryō Yoshizawa), que recibe con frecuencia abusos de otros chicos del instituto. Haruna sale con un chico, uno de los abusones, Kannonzaki (Shūhei Uesugi), que a su vez mantiene relaciones sexuales esporádicas con Rumi (Shiori Doi), una amiga de Haruna, que se nos presenta como bastante promiscua. Completan el cuadro Kanna (Aoi Morikawa), la chica enamorada de Ichiro, con quien sale, porque a este le sirve de tapadera de su homosexualidad, y Kozue Yoshikawa (Sumire), una joven modelo, que padece algún que otro trastorno de la alimentación y a la que le gustaría ser algo más que amiga de Haruna.

Lejos de la habitual ñoñería melíflua de algunos dramas de instituto japoneses, que perpetúan con frecuencia una serie de estereotipos y roles, especialmente la chica tontita, pero buena gente y muy mona, que se enamora del chico arisco y altivo, muy inteligente y que todas pretenden, y donde todos llevan inmaculados uniformes mientras cursan su bachillerato preparatorio, aquí nos encontramos con un grupo de adolescentes en estado de desorientación vital permanente. Nada de uniformes, ropa de calle, normalita y corriente; vaqueros, sudaderas, suéters, camisetas,… Un paisaje feote, de urbanizaciones de colmenas de hormigón. Un río alrededor del cual pasan cosas y que desagua las aguas de las feas y humeantes industrias cercanas, y un misterioso cadáver abandonado completan el paisaje de la película. No hay maniqueísmos, ni héroes. Todos los chicos y chicas tienen sus debilidades, pero también despuntan sus cualidades.

Una realización descarnada. Escenas de violencia y sexo muy directas. Una visión inicial y superficial diría que estas son algo gratuitas, y destinadas a la explotación sexual del físico de algunas de las protagonistas. Pero en realidad, compruebas que también tienen un ritmo y, sin palabras, nos aportan información sobre cómo son las relaciones entre los jóvenes, y especialmente sus vulnerabilidades. El formato casi cuadrado de los fotogramas colabora en la sensación de opresión y ahogo.

No hay complacencias, ni happy ends en esta película. Que en realidad no tiene una conclusión definida salvo para alguno de sus protagonistas, ya que la vida de todos los demás continuará. Sin muchas esperanzas. Una visión del Japón de los años 90 amenazado por algunos actos terroristas, por la crisis financiera asiática, por problemas medioambientales y urbanísticos, que curiosamente tienen eco en lo que ha ido sucediendo en el mundo en las décadas siguientes, lo que hace que esta película, cuya acción está situada 20 años o más atrás en el tiempo, sea plenamente actual y válida para cualquier país del mundo. A mí me parece bastante, bastante recomendable.

Valoración

  • Dirección: ****
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ****

[Relato gráfico] Una mujer de la era Shōwa

Literatura

No es habitual que comente dos novelas gráficas o historietas en semanas seguidas. Pero es que esta que presento hoy en realidad la leí antes que la biografía de Graciela Iturbide que os comenté la semana pasada. Es de las pasadas navidades; pero se me había olvidado. Y no es porque no me gustase… es que llevo muchas cosas en la cabeza y se me pasó.

En esta ocasión estamos ante una obra inacabada del historietista japonés Kamimura Kazuo, con guion de Kajiwara Ikki. Inacabada hasta tal punto que, aunque el título de la obra nos habla de una mujer, en realidad lo que encontramos es la historia de una niña y adolescente que culmina cuando llega a la edad adulta. Una historia que nos traslada a los tiempos en los que el militarismo japonés había instaurado una dictadura nacionalista en el país y este se encaminaba hacia la catástrofe de la guerra, con fuertes represiones internas a los críticos y disidentes. La joven Shōko será hija de uno de estos disidentes, que huye de la persecución, y de una mujer que acabará muriendo como consecuencia de las torturas dispensadas por la policía política cuando buscan al padre. Por lo tanto, estamos ante una historia de crecimiento por libre de una niña y adolescente en el hostil ambiente de la guerra y la posguerra inmediata.

Unas cuantas estampas de Japón en sus aspectos más tradicionales, para ilustrar el comentario de este libro sobre las difíciles transiciones sociales de este país asiático.

Estamos ante una obra con un argumento intenso, un relato con un estilo y un argumento claramente adultos. Escenas de violencia y sexo, no precisamente con intención erotizante, salpican un mundo de policías corruptos, mafias, geishas y prostitutas (con límites muy imprecisos entre estas dos categorías, en ocasiones), el mundo de la calle o el de los orfanatos y centros de reforma juveniles. Una intensa crítica hacia los cimientos más podridos y menos confesables de la sociedad nipona.

Me ha parecido una obra notable, aunque su condición de inacabada es muy patente, y deja una insatisfacción por su cierre en falso. Porque sabes que no se ha contado todo lo que había que contar, y que el propio título del libro habla de un recorrido por una larga era de la historia reciente del País del Sol Naciente, de la que sólo se nos muestran algunos compases, pero no toda la melodía.

Nota: Para aquellos que no se cosquen con el tema de las eras japonesas, recordar que la era Shōwa es el nombre que recibe el tiempo del reinado del emperador que conocimos como Hirohito, y que ahora es conocido en Japón con su nombre póstumo, emperador Shōwa. Abarca desde 1926 hasta 1989. Un ejemplo de las eras más famosas de Japón es la era Meiji, en la que el país salió de su régimen feudal, de carácter medieval, para entrar en la revolución industrial de modo casi forzado. Pues bien, el emperador Meiji fue Matsuhito en vida, y la era Meiji abarca de 1867 hasta 1912, los años del reinado de Matsuhito.

[Relato gráfico] Iguana Lady

Literatura

El relato gráfico, o novela gráfica, nunca me entero de si hay diferencias entre ambos conceptos, supongo que basados en la longitud, o si no las hay, es un género que puede dar grandes satisfacciones. Pero también hay veces que pincha. Que alguien acoge un proyecto y se lanza a contar una historia, utilizando la historieta como medio, y no funciona. Uno de los géneros que generalmente me dejan más fríos cuando son adoptados por los historietistas es la biografía. Por el motivo que sea, pocas veces me siento a gusto con el resultado de una biografía, especialmente de un personaje famoso o representativo, cuando es narrada en forma de cómic. No voy a ponerme ahora a analizar los porqués. Quizá el principal sea que no es fácil recoger todos los matices de una vida en este formato. Lo cual no quiere decir que sea imposible.

No he visitado Méjico todavía. Por razones que no vienen ahora al caso, es un país que me supone un tira y afloja emocional, y no acabo a sentirme cómodo con la decisión de viajar a él. Supongo que algún día. No sé. Por ello, sustituyo los agrestes paisajes de los desiertos mejicanos por la estepa de los Monegros, más cerca de casa. En un adecuado blanco y negro y formato cuadrado, con película tradicional, para homenajear la obra de Iturbide.

Esto lo demuestran la escritora Isabel Quintero y el ilustrador Zeke Peña, mejicanos en los Estados Unidos, cuando abordan la biografía de una de las grandes de la fotografía mundial, la mejicana Graciela Iturbide. La joven Graciela, de familia de clase media, relativamente acomodada, estaba destinada a llevar una vida tranquila y convencional. Casarse con un buen partido, tener hijos,… y reproducir los esquemas sociales en los que había nacido y crecido. Y todo ello lo empezó desde muy joven, hasta que las inquietudes por otras cosas, y especialmente por las artes visuales, descarrilaron su vida, afortunadamente para la historia del arte y la fotografía. Discípula de otro de los grandes de la fotografía mejicana y mundial, Manuel Álvarez Bravo, pronto orientó el objetivo de su cámara hacia el reportaje en profundidad, con una visión etnográfica, y con una mirada especial para las poblaciones indígenas y las mujeres de su país.

Quintero y Peña van contándonos su vida y sus proyectos apoyándose en las fotografías más representativas de su obras. Aquellas que han alcanzo un estatus de imágenes icónicas, representativas de su obra y de las realidades sociales a las que mira. Y de paso nos ofrecen una buena comprensión tanto de la fotógrafa como de la propia fotografía.

Un libro muy interesante, en cierta forma inacabado, porque inacabada está todavía la vida de Graciela Iturbide a sus 76 años. Recomendable para amantes de la fotografía, de la historieta, y en general de todas aquellas personas dispuestas a disfrutar de un buen relato, con fondo y trasfondo, y que invite a reflexionar un poco sobre las realidades sociales del mundo.

Ted Forbes en su The Artist Series, dentro de su canal de Youtube, The Art of Photography, realizó una interesante entrevista a Iturbide que os dejo a continuación. Se pueden poner subtítulos en varios idiomas.

[Libros] De niños y adolescentes en una Europa en guerra

Literatura

Hoy voy en modo comparativo. En las últimas semanas he leído dos libros, una novela y una novela gráfica, que nos han llevado por las vivencias de dos niñas/adolescentes durante la Segunda Guerra Mundial. Su tono y consecuencias son muy diferentes, pero está bien comprobar las distintas visiones que se pueden plantear ante un mismo fenómeno. Tan diferentes como las vivencias de las personas que las sufren.

La ladrona de libros

Libro del australiano Markus Zusak, publicado originalmente en 2005 y que se convirtió en un éxito de ventas, que impulsó el estreno en 2013 de una película basada en él mismo. Que no he visto.

Múnich, culta, cosmopolita, católica, las esencias de Baviera, los Biergärten,… pero también la cuna del nazismo, o la de los parques en las colinas formadas por los escombros de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Lo ideal para ilustrar la entrada de hoy, una de cuyas historias transcurre a sus puertas.

Inspirada por las vivencias de sus padres durante el conflicto mundial, aunque entiendo que en modo alguno es biográfica, el libro nos cuenta los años de guerra de la joven Liesel Memminger, hija de un matrimonio de represaliados por motivos políticos en la Alemania nazi, y que es acogida por un matrimonio ya mayor en la población ficticia de Molching (hay un Olching en la zona, que cuadraría geográficamente con la ciudad ficticia), en las afueras de Múnich y cerca del infame campo de concentración de Dachau. No sólo es la historia de Liesel, sino también de todos aquellos que conviven con ella en el barrio pobre de la población. De sus padres adoptivos, de un refugiado judío, de sus mejores amigos,…

Uno de los aspectos más notables del libro es que está narrado por la Muerte. Un ente que hace su trabajo, que nos cuenta la historia como si la hubiera leído escrita por la propia Liesel, pero que no carece de sentimientos hacia las almas que se lleva. Por lo tanto, la Muerte no aparece como un ser deshumanizador. Este papel se lo llevan los fanáticos que llevan a su país y a Europa a la catástrofe. Y que están ahí presentes continuamente.

Los temas que trata el libro son diversos. Las consecuencias de los fascismo, por supuesto, tan importante ahora que se ve un repunte preocupante de estas ideologías. Aunque muchos de sus votantes crean, puede que sinceramente, que son otra cosa distinta. Grave error que pueden sufrir algún día. Pero también habla del poder de las palabras, especialmente las escritas. De los pequeños (o grandes) actos de solidaridad. Y de la tremenda realidad de que las guerras nunca son justas y que en muchas veces castigan con más dureza a los inocentes, a quienes no las quisieron, ni las buscaron, a quienes se supone hay que liberar de la tiranía. No hay ejércitos buenos y malos. Perversos son los alemanes nazis. Pero perversos son los bombarderos aliados que matan a decenas de miles de personas en un ataque aéreo, la cuarta parte de ellas niños, como sucedió en Hamburgo, o que sueltan sus bombas indiscriminadamente sobre los hogares de quienes más sufren.

Clasificado habitualmente como literatura juvenil, por la edad de su protagonista probablemente y algún otro factor. No es una historia complaciente, y es perfectamente válida sin reparos para la lectura por adultos de cualquier edad. Aunque tiene ciertas miras en sus formas de los típicos productos prefabricados anglosajones, lo cierto es que consigue trascender a esto y configurarse con personalidad propia, siendo bastante recomendable.

La guerra de Catherine

Catherine se llama Rachel. Y es una niña/adolescente judía que es recogida tras la caída de Francia en 1940 en la Maison d’enfants de Sèvres al perder a sus padres, cuyo paradero se desconoce. Vemos paralelismos con el libro anterior. Allí se integrará en el ambiente abierto y cordial de la casa, y aprenderá ha realizar y procesar fotografías. Pero las políticas antisemitas obligarán a la joven a ser desplazada por toda Francia, de un hogar-refugio a otro, bajo una identidad encubierta. Acompañada eventualmente por otros refugiados y, siempre, por la Rolleiflex, la cámara que “Pingüino”, uno de sus profesores en Sèvres le regala antes de irse.

Escrita por Julia Billet, basada en las vivencias de su madre, sin ser tampoco biográfica, es ficción, otra cosa en común con el libro anterior, e ilustrada por Claire Fauvel. Al contrario que en la anterior, aquí la propia protagonista es la narradora de la historia, y el enemigo aparece siempre como una amenaza que está cerca, pero pocas veces presente. Incluso cuando se materializa es para dar la visión optimista de que incluso entre los alemanes hay tipos decentes. El tono es en general más optimista, aunque no dejan de suceder pequeñas (o grandes) tragedias a lo largo de los años en los que se extiende el conflicto y la historia de Rachel/Catherine.

El tono es en general optimista, puesto que la historia resalta más la solidaridad de las gentes que van acogiendo y ayudando a Rachel/Catherine que las amenazas. Como ya he dicho, estas existen, sea bajo la forma de los propios alemanes, pero frecuentemente bajo la identidad de los propios colaboracionistas y fascistas antisemitas franceses, que delatan a los refugiados. Es tradición en la historiografía y en la ficción francesa el “vender” más su condición de resistentes, que la amplia colaboración de sectores de la población con el ocupante. Este es un debe de la cultura y la sociedad francesa, que se paga con el auge que también tienen en ese país las ideologías de extrema derecha xenófoba. Deberían hacer un poquito más de reflexión, reconocimiento de culpas y catarsis nacional, sobre el papel real de Francia a la hora de desencadenar las dos guerras mundiales y el papel dentro de las mismas.

En cualquier caso estamos ante una entretenida historieta, que se puede recomendar sin problemas. Especialmente a los que además sean amantes de la fotografía. Porque, ¿a quién no le gustaría tener la sensibilidad de Rachel/Catherine para encuadrar los importante con una Rolleiflex e época? ¿saber evaluar la luz sin necesidad de ayudas externas? ¿saber cuándo hacer la fotografía y cuando no? ¿saber cuáles son los motivo importantes cuáles los banales? Y la importancia de los reflejos y la luz reflejada.

[Libros – historietas] Paper Girls 16 – Saga 8

Literatura

Ya me he puesto al día con el comentario de los libros leídos. Espero que no me demore mucho más con la recopilación de ensayos de Umberto Eco que estoy leyendo ahora, porque si no, la semana que viene no sé si habrá comentario de libros. Ya veremos. Quizá haga como esta semana y tire de algún libro de historietas, o cómics, como dicen los que no pueden pasar sin los anglicismos de rigor. Bueno, la verdad es que cómic ya es una palabra plenamente integrada en el castellano actual. Pero es que a mí me encanta la palabra “historieta”.

En medio de estas aventuras espaciales y en el tiempo, disfrutemos un poco de la belleza de nuestro minúsculo rincón en el universo… mientras sea posible.

Y las de hoy las dedicamos a Brian K. Vaughn, que poco a poco se confirma como uno de mis guionistas favoritos. Sea con la colaboración de Cliff Chiang a la ilustración como en Paper Girls, o especialmente con la de Fiona Staples en Saga. Cómo me gustan las ilustraciones de Staples… son fantásticas. En todos los sentidos de la palabra.

En ambas series, hemos tenido que esperar un año para leer sus continuaciones en castellano. Normal en el caso de la segunda ya que España se ha venido publicando en álbumes recopilatorios anuales. Pero la primera iba saliendo con una frecuencia casi mensual, y de repente se produjo el parón que ha durado un año.

En el caso de Paper Girls, seguimos con las aventuras de nuestras preadolescentes, repartidoras de periódicas en la estéticamente discutible década de los 80 del siglo XX, que de repente, sin comerlo ni beberlo se metieron en una sucesión de viajes en el tiempo, con un ritmo bastante frenético. Como toda aventura con personajes de esta edad, no deja de ser un camino de autodescubrimiento y reafirmación, de intentar dar de lado las inseguridades que les asaltan y de comprender quienes son. Quizá el público objetivo de esta serie sea gente muchísimo más jovencita que yo, pero se pueden leer por parte de un adulto sin desdoro. Y realmente son tremendamente entretenidas, con esa mezcla de aventura y drama. Y sobre todo, viajes en el tiempo. Me encantan los viajes en el tiempo.

Ya he afirmado varias veces que, para mí, Saga es una de las mejores space operas de las que he descubierto, todos los géneros narrativos (literatura, cine, televisión, historieta,…) incluidos. Situada en esa fantástica guerra galáctica que enfrenta a terranosluneros, junto a todos sus aliados, más o menos fieles, más o menos de conveniencia. En enorme y monumental alegato antibelicista, en el que además va incluyendo todos los temas trascendentes que puede importar a una persona preocupada por el mundo de hoy en día. La diversidad social, racial, sexual, la violencia, la explotación de las personas, la hipocresía de la política y los medios, ya he mencionado la sinrazón de la guerra… todo lo que se os ocurra. En este octavo volumen, el tema fundamental es la familia. No es que sea un tema que no haya estado presente de continuo. De hecho es casi el hilo conductor de la serie, la familia de Marko, Alana y Hazel… y todos los demás que les rodean. Porque como en todas las familias, están aquellos que lo son por nacimiento y lazos de sangre, pero también esta la familia extensa de aquellos que simplemente están ahí para apoyar, para querer, para luchar si es necesario. Analizamos el sentimiento de pérdida. También hay una crítica a la hipocresía antiabortista, los hipócritamente llamados “provida”, que mientras niegan el derecho a las mujeres a realizar sus propias elecciones, no dudan en ser instigadores de guerras, asesinatos, discriminaciones… justo como la vida real. Auténticos “provida”. Pero no nos pongamos sólo en lo negativo. Hay reflexiones sobre los lazos de hermandad, algo sobre lo que se ha empezado a reflexionar en la serie, pero que todavía tiene mucho margen para desarrollar. Y frente a volúmenes anteriores, más oscuros, con muchas pérdidas, este ha sido más esperanzador, con reencuentros más o menos felices. Esperando ya al otoño del año que viene.

[Libro – historieta] Barrio lejano

Literatura

No es la primera vez que traigo a estas páginas un relato gráfico de Jirō Taniguchi. Este autor japonés falleció hace algo más de un año. Ya había leído en su momento un relato con toques fantásticos, que me pareció interesante. Con motivo de su fallecimiento me acerqué a otro de sus relatos, uno reciente. Que tampoco estuvo mal. Pero tenía la sensación de que tenía que acometer la lectura de alguno de sus relatos más representativos. Más conocidos. Y por eso, un día que hojeaba posibles compras entre las estanterías de una librería, vi este volumen y me decidí por él.

Santuario en el Monte Tenjo - Kawaguchiko

Los aspectos sobrenaturales del relato, y algunas cuestiones espirituales que parecen aparecer siempre en las obras de Taniguchi, me han hecho pensar en el Monte Fuji y en el Monte Tenjo, desde donde contemplamos al anterior, ambos considerados santuarios por los sintoístas.

La literatura en torno a las segundas oportunidades está presente en todas las culturas, de una forma u otra. La persona que arrastra un pesar vital y que desearía volver al momento en el que algo se torció en su vida y cambiarlo. Para el protagonista de este relato gráfico, ese momento, cuando tenía 14 años de edad fue el abandono de su padre de su familia. Eso abocó a dificultades en la madre para sacar a sus hijos adelante. Y una amargura vital en el protagonista, que a sus 48 años le está empujando hacia el alcohol y le está alejando de su familia. Con el riesgo de repetir las acciones de su padre. Una visita al viejo barrio donde pasó su infancia antes de volver a su casa tras un viaje de negocios desencadenará un acto inesperado por el que su ser adulto se transportará al cuerpo de su ser adolescente, unas semanas antes del abandono del padre a finales de aquel verano.

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Estamos por lo tanto ante la segunda oportunidad, con la ventaja teórica de saber lo que pasó. El problema es que de qué puede servirte saber qué pasó si no sabes por qué sucedió. Muchas cosas cambian en esas semanas. Se acerca y comienza a salir a aquella chica que le gustó, pero a la que nunca habló. Conoce mejor a ese amigo incondicional, con una vida también problemática. Y sobretodo se interesa por saber por qué su padre, aparentemente feliz, en un matrimonio feliz, con unos hijos a los que quiere, va a abandonar a su familia. Y sobre todo, si podrá evitarlo.

El conjunto funciona como un ejercicio de introspección. Como un examen de conciencia para ese trabajador de mediana edad en una gran empresa que ha perdido el rumbo de su vida, si es que lo ha tenido claro en algún momento. ¿Se puede viajar al pasado para cambiarlo y reescribir el futuro? Si hacemos un repaso a lo que conocemos en la literatura o en otros géneros de ficción como el cinematográfico o el televisivo, la mayor parte de los autores oscilan entre dos posturas. O bien el tiempo, o algunos de sus acontecimientos claves, están fijados y no se pueden cambiar hagamos lo que hagamos, o la alteración de los acontecimientos del pasado acabarán por producir efectos colaterales inesperados. Y en muchas ocasiones, indeseados. Pero al fin y al cabo Taniguchi va por otro lado como digo. Lo importante para él es qué va a ser de Hiroshi en el futuro. En lo que está por escribir, en lo que no se puede predecir. Pero que va a estar profundamente influido por las decisiones que tome.

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Un libro para leer con calma. Uno tiene la tendencia a leer la historieta, el relato gráfico, como lo queráis llamar, con rapidez. Pero puede ser un error. En esta ocasión, aunque podría haberlo consumido en unas pocas tardes, extendí su lectura durante unas semanas. Y tiene sentido hacerlo así. De alguna forma, acompasas el tiempo de lectura al tiempo de la acción interna del libro. Y este te llega en sus contenidos de forma más profunda. Y lo he encontrado altamente recomendable. Dicho está. Aunque inevitable dejará uno espeso poso de melancolía en el ánimo del lector.

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[Libro] Una arruga en el tiempo

Literatura

Hace unas semanas se estrenó una película de acción real, no de animación, de la factoría Disney bajo el título A Wrinkle in Time (Un pliegue en el tiempo). A la película le llovieron palos de la crítica por doquier; y el público votante en IMDb, muchas veces disociado de los críticos profesionales, en esta ocasión tiene una opinión escandalosamente coincidente. Una valoración promedio de 4,2 sobre 10 para una película de Disney no es algo que se vea todo los días. No fuimos a verla. Ni se nos ocurrió.

Lo curioso del caso es que la película está basada en una novela de Madeleine L’Engle con el mismo título. Novela y autora, aunque poco conocidos en nuestro país, sí que tienen bastante reconocimiento en el mundo anglosajón. La versión española, publicada por Alfaguara, llevaba un título ligeramente modificado, Una arruga en el tiempo. Escrita entre finales de los años 50 y principios de los 60 del siglo XX, fue de las primeras obras que se atrevió a introducir conceptos de la física moderna, especialmente las cambiantes percepciones que se tenían en la época sobre el espacio y el tiempo, en un relato claramente dirigido al público juvenil.

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Dos hipercubos de tres dimensiones, dos cubos, uno en el interior del otro, conforman la proyección en el espacio tridimensional de un teseracto, un hipercubo de cuatro dimensiones. Y como digo, esta es la gracia y la armonía de la geometría arquitectónica de la Grande Arche de la Defense de París.

Recientemente, leí un par de reseñas, no he conservado los enlaces de ninguna de ellas, que alababan bastante la adaptación al formato de novela gráfica, historieta, de la novela de L’Engle realizada por Hope Larson. Y este fue el formato que elegí para conocer las aventuras de la joven inteligente, pero inadaptada, Meg Murry, su hermano Charles Wallace y su nuevo amigo Calvin cuando se lanzan a un viaje por el espacio y el tiempo para rescatar a su padre, cuando este se encontraba estudiando un extraño fenómeno en el universo que acabará amenazando a los habitantes de la Tierra.

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He de decir que si bien la obra no carece de virtudes, me ha resultado un tanto decepcionante. Presentada como de ciencia ficción, lo cierto es que es un pastiche en el que los más habituales elementos de la ficción fantástica son permutados por elementos seudocientífico, pero sin que cambie la esencia de la obra. Es decir, que si en lugar de viajar por el “teseracto”, lo hicieran en escobas mágicas, sería lo mismo. Y las señoras Qué, Quién y Cuál son una variante más de las hadas/brujas buenas de tantas y tantas obras fantásticas previas. El uso de terminología o ambiente seudocientífico me parece algo más oportunista a la hora de diferenciar la historia, que de fondo. Fondo que no es más que la habitual lucha entre el bien y el mal, con la tradicional y conservadora visión del bien identificado con la individualidad frente al mar considerado como colectividad homogénea. Recordemos que por su época, se escribió en plena guerra fría. También hay tonos de palabrería religiosa mezclada con los discursos moralizantes que habitualmente nos sueltan los personajes de la historia.

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Como digo, no carece de alguna virtud a la hora de estructurar el relato, que se lee sin problemas. Pero a mi no me llegó, e incluso me tiró para atrás por cierta ranciedumbre conceptual en algún momento.

Por cierto, si partimos del polinomio (x+2)^n, donde n son las dimensiones espaciales en las que trabajamos, y x la longitud de los segmentos que limitan la figura geométrica descrita, igual para todos ellos, para un espacio de n=2 dimensiones, describe un cuadrado, para n=3 dimensiones, un cubo, y para n=4 dimensiones, un teseracto. Y esto y no otra cosa mágica o maravillosa es un teseracto. No es el dispositivo del fin del mundo, ni la clave para viajar por el universo a velocidades superiores a las de la luz, ni la fuente de todo poder y todo mal,… digan lo que digan las películas de hoy en día. Y como está en un espacio de cuatro dimensiones espaciales, os recuerdo que vivimos en uno de tres dimensiones espaciales y una temporal, no podemos imaginarlo con facilidad. Pero sí su proyección en el espacio tridimensional, de lo cual tenéis un bello ejemplo en el Gran Arco de la Defense en París.

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[Libro] Sostiene Pereira (historieta)

Literatura

Lisboa es una ciudad que me trae muchos recuerdos. Es una de mis ciudades favoritas, incluso si la experiencia de visitarla se ha modificado a lo largo de los años en las cinco ocasiones en las que he permanecido unos días en la capital lusa. La primera fue en 1990, en un puente del 12 de octubre, en la que viajamos en tren y con poco dinero, a pasar unos días en la ciudad. Siendo como fue una visita alegre, de la que guardo muy buenos recuerdos, era un tiempo en los que en octubre los otoños eran otoños, llovía de vez en cuando, no se habían iniciado muchas de las reformas que la ciudad ha experimentado después, y desprendía un aire melancólico y nostálgico, aun sin saber a qué se debía la nostalgia, muy característico.

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Inevitablemente Lisboa; casi nueve años desde ese último viaje, qué rápidos han pasado. Igual hay que volver.

En las cuatro visitas posteriores, entre 1990 y 2009, cubriendo por lo tanto 20 años de historia de la ciudad, me permitieron comprobar los cambios hacia una ciudad más moderna y cosmopolita. Y con el cambio climático, más soleada. Con un ambiente menos melancólico. Aunque los atardeceres todavía son de los mejores que conozco.

En esa Lisboa melancólica, algo provinciana para ser la capital de un país europeo, para haber sido metrópoli de un imperio ultramarino, uno se inspira para afrontar la lectura de esta adaptación al formato de historieta de la novela de Antonio Tabucchi del mismo título. Al ya fallecido toscano se le puede considerar espiritualmente luso. No he tenido oportunidad de leer la novela, pero sí pude ver hace tiempo la buena adaptación cinematográfica dirigida por Roberto Faenza e interpretado por un fenomenal Marcello Mastroianni.

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De la mano del francés Pierre-Henry Gomont tengo entre mis manos esta sorprendentemente fiel adaptación al formato gráfico, con unos dibujos y colores que inmediatemente me transportan a esa Lisboa melancólica de la que he hablado. Lamentablemente, en esta ocasión, al año 1938 en el que el salazarismo domina las calles y la política en Portugal, en Italia y Alemania hace años que rige una dictadura fascista, y en España se baten sin cuartel los partidarios de la legalidad constitucional republicana contra los fascistas y los violentos militares rebeldes de Franco. Y Pereira digiere en esta Lisboa su duelo crónico por su mujer muerta joven por la tuberculosis. Obeso, al margen del mundo. Hasta que el joven Rossi y la joven Marta, con sus ideales antifascistas, pongan boca arriba su vida.

Aunque melancólico en su tono, no deja de tener un final razonablemente optimista. La que conlleva la posibilidad de paso a la acción de las gentes adormecidas y acomodadas en rutinas, mientras la injusticia y el autoritarismo se instala a su alrededor. Por otra parte, la historia es tan bella. Y está tan bellamente contada. Y en esta ocasión, tan bellamente ilustrada. No puedo otra cosa que recomendarla, y mucho.

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[Libro] Predestinada

Literatura

Breve entrada para comentar este libro de relatos en forma de historieta, manga para los modernos, de la japonesa Tomoko Yamashita. Me lo encontré por casualidad, y cuando el dependiente de la tienda me lo vio hojear me lo recomendó.

Engaku-ji - Kamakura

Jóvenes y no tan jóvenes japonesas en Tokio y Kamakura para la femenina entrada de hoy.

El libro consta de tres relatos protagonizados por mujeres. En el primero, asistimos al interrogatorio de una detective a una adolescente que ha causado un incendio y que es sospechosa del asesinato de una serie de personas, familiares o relacionadas con ella. En el segundo, nos encontramos con una interesante vuelta de tuerca al triángulo amoroso, en el que los papeles se encuentran un tanto cambiados con respecto a lo que estamos acostumbrados. Y el tercero es una sorprendente reinterpretación del tema de los maleficios estilo belladurmiente; ya sabéis, nace un niño/a y alguien le lanza un maleficio que se cumplirá cuando cumpla 16 años.

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Así pues, son tres relatos de tres géneros muy distintos; crimen, romance y fantasía. Pero no se puede negar que tienen un origen similar y una coherencia global en cómo enfoca el desarrollo de personajes y sus interrelaciones, además de la coherencia estilítica y formal.

Reconozco que tenía razón el dependiente de la tienda. Están bastante bien, una vez que empiezas cada relato no te apetece soltarlo hasta el final, son originales, y presentan personajes complejos, con la habilidad de presentarlos y desarrollarlos perfectamente en pocas páginas. Recomendable.

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[Libros] Lady Killer 2; Shangri-La

Literatura

Mientras voy avanzando en una novela negra de Benjamin Black que me está costando leer un poco más de lo que pensaba, esta semana os dejo un par de historietas que leí durante el periodo navideño.

Lady Killer 2

Segunda parte de las aventuras de un ama de casa reconvertida en asesina a sueldo. A caballo entre el humor negro negrísimo, la historieta de aventuras y el gore, me he merendado la continuación de las aventuras de Josie Schuller, esa perfecta ama de casa que parece recién salida de una comedia de Doris Day o de algo más dramático, como las perfectas esposas de los televisivos “Mad Men”.

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He tenido una extraña asociación de ideas. Una de las historietas transcurre en Florida, donde se encuentra uno de los parques Disney más importantes. Y el autor de la otra es francés. Así que,… Disneyland Paris. O Eurodisney, como se llamaba cuando hice estas fotos.

En esta ocasión, la familia de Josie se ha trasladado a Florida. Y ella continua con su negocio, aunque aún muestra cierta inexperiencia. Si esto lo mezclamos con un inesperado socio que le traerá no pocos quebraderos de cabeza, con el pasado en Alemania de su suegra, y con cierta organización criminal que se interesa por ella, tenemos el follón montado.

Huída hacia adelante en la historia escrita por Jamie S. Rich y dibujada por Joëlle Jones, en la que parece que han optada por la clásica solución argumental de la escalada en los excesos cuando las cosas se ponen mal para la protagonista. Entretenida.

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Shangri-La

Distopía postapocalíptica en orbita y con viajes y paseos espaciales la que nos llega de la mano del francés Mathieu Bablet (twitter), dibujante y guionista a un tiempo de esta novela gráfica.

Como digo, es postapocalíptica. Tras algún tipo de catástrofe ambiental producida por el hombre, los últimos restos de la especie y de la vida sobre el planeta se encuentran en una gigantesca estación espacial en órbita alrededor del planeta

También es distópica. La sociedad en la estación está gobernada por una plutocracia que controla la sociedad a través del consumo de todo tipo de aparatos, especialmente los descendientes de los teléfonos inteligentes actuales. Y además, han modificado genéticamente algunos animales domésticos dotándoles de caracteres antropomorfos y de consciencia, y usándolos como mano de obra para los trabajos menos apetecibles. Son ciudadanos de segura.

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En este ambiente, se genera un espíritu de rebelión social, al tiempo que una serie de accidentes destapan la existencia de un proyecto de modificación genética del ser humano para la colonización de una de las lunas de Saturno. Es el proyecto Shangri-La.

La idea es buena, aunque moderadamente original. Y como sucede en la buena ciencia ficción, no deja de contener importantes críticas a la sociedad actual. El avance hacia una plutocracia global, los riesgos ambientales, la existencia de ciudadanos de primera y de segunda con un racismo más notorio o más larvado según las circunstancias, el peligro de la “libertad” al estilo chino, donde esta libertad es la de consumir, no la de pensar ni expresarse,… Pero la historia se me atrangantó a veces, produciéndome parones en la lectura de algunos días. Una lectura que se tendría que haber resuelto en pocos días, se prolongó durante semanas. Y el dibujo me resulta un poco farragoso en ocasiones. No está mal, pero podría estar mejor.

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[Libro] Una hermana

Literatura

En las dos últimas semanas me he atascado con una novela de ciencia ficción… que es muy muy mala, así que me voy a decidir a dejarla de lado. Ni idea de cómo acabé comprando ese libro electrónico en Amazon. Supongo que apareció en las ofertas Kindle Flash, algo en la sinopsis me llamaría la atención… y piqué. Mala, mala, mala…

Además, en estos días he estado con otras lecturas que me han restado tiempo para leer ficción. Una serie de ensayos de Historia National Geographic sobre la guerra oculta, el espionaje y las resistencias, en la Segunda Guerra Mundial. Un par de libros y alguna revista de fotografía que no solamente se ven; también se leen. Ya comentaré algunos de estos más adelante. Y en estas estábamos cuando cogí entre mis manos una historieta que compré hace unas semanas, fruto de una recomendación en internet.

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La historia de esta novela gráfica transcurre en los lugares de vacaciones del golfo de Morbihan, por donde navegué en 1993. Y visitamos la isla de los Monjes (île-aux-Moines), en el encabezado.

Publicada por Diábolo Ediciones, esta novela gráfica escrita y dibujada por el francés Bastien Vivés (en francés, el artículo en español está ridiculamente desactualizado), nos tras traslada a las localidades de vacaioines del golfo de Morbihan en Bretaña, donde una familia, padres y dos chicos, un preadolescente de 13 años y otro más jovencito, más niño, van a pasar el mes de julio de vacaciones. La madre recibe la noticia de que una amiga suya ha sufrido un aborto espontáneo, y se lamenta del que sufrió antes de tener a Antoine, su hijo mayor. A este le hubiera gustado tener una hermana mayor. Pero las vacaciones se verán alteradas por la llegada de esa amiga de la madre y su hija adolescente de dieciséis años, Hélène, que puede convertirse durante una semana en la hermana que nunca tuvo.

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Y los alineamientos megalíticos de Carnac.

Estamos ante una historia de paso de la niñez a otra etapa de la vida, la adolescencia, en la que el joven Antoine descubre un nuevo mundo de oportunidades, de misterios, de libertades, de convenciones, de transgresiones, de competencia, de la mano de la joven Hélène. Esta tiene todas las características propias de la adolescencia, insegura y rebelde al mismo tiempo, pero cariñosa y acogedora. Y acogerá al joven Antoine, el cual descubrirá algo más. Descubrirá a las chicas y la atracción que despiertan sobre él, se despertará a la sexualidad.

Pero todo ello, incluso en sus pasajes más explícitos, contado con mucha elegancia, con un dibujo muy esquemático pero a la vez expresivo y sensual. Con palabras,… las justas. Sin diálogos entorpecedores. Y con Antoine descubriremos a esa hermana que a todos nos hubiera gustado tener, pero que llega a ser algo más… aunque al final, un gesto de cariño y preocupación fraternal sea lo que marcará para siempre al niño que se ha convertido en adolescente. Muy muy recomendable.

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Y la capital de la provincia, Vannes.

[Libros] Saga, las guerras del Canadá y otras aventuras de Brian K. Vaughan

Literatura

Estaba yo dudando si dedicar mis esfuerzos blogueros hoy entre un tema fotográfico, tengo un par de series fotográficas recientes que comentar, o el literario comiquero. He optado por este último, porque también se me han acumulado algunas noticias.

Brian K. Vaughan es uno de los guionistas de historietas que pululan en la actualidad, y que nos llegan desde Estados Unidos. Presencia frecuente en los premios dedicados a la historieta en los últimos 12 años, también ha hecho sus pinitos en la televisión… aunque su trabajo como escritor en ese medio, sin que carezca de mérito, ya no me llama tanto la atención.

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Para ilustrar la entrada de hoy, y con la excusa del conflicto entre EE.UU. y Canadá de una de las historias, las cataratas del Niágara, tal y como quedaron reflejadas en la cámara de película tradicional de un solo uso protegida contra la lluvia que llevábamos con nosotros. La gente con impermeables azules son las del lado yanqui, las que llevan impermeables amarillos la del lado “canuck”.

Indudablemente, su obra actual más conocida, y la más premiada ya que va acumulando premios desde que comenzó hace ya unos años es Saga. Aventura épica y familiar al mismo tiempo, con toques de fantasía, en el que vamos siguiendo desde hace siete volúmenes las aventuras de una familia de proscritos. Marko, soldado de Guirnalda, y Alana, también soldado pero de Terrada, mundo alrededor del cual gira el anterior, asqueados de la guerra que enfrenta sus mundos irreconciliables, desertan, se conocen, se enamoran y tienen una hija, Hazel, la narradora en primera persona de la historia. Sobre esta premisa, y con una pléyade de personajes secundarios y arcos argumentales paralelos, se va desarrollando la que probablemente es la mejor space opera, del momento, por cualquier medio de expresión conocido (literatura, cine, televisión, historieta,…). Dibujada por Fiona Staples, me encanta como ilustra esta chica canadiense, el séptimo volumen de la serie se ha centrado en la permanencia durante meses repostando de la nave-árbol en un cometa que también es escenario de las guerras entre “alados” (los de Terrada) y “cornudos” (los de Guirnalda). Como siempre, mezcla aventuras, humor, drama, alguna gota de tragedia, y buenas dosis de crítica social. Como siempre, algunos personajes se han quedado por el camino. Ha algunos los echaremos más de menos que ha otros. ¿Ya he dicho que me parece la mejor space opera del momento? Pues eso.

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Ha coincidido la salida al mercado del séptimo volumen de Saga, con el último cuadernillo de We Stand on Guard. Como ya he comentado en alguna ocasión, en esta historia ilustrada por Steve Skroce y coloreada por Matt Hollingsworth, en el tercer aniversario del comienzo de la guerra angloamericana de 1812, o sea en 2112, un atentado terrorista contra la Casa Blanca en un país asolado por las sequías y el cambio climático, provoca la invasión de Canadá por parte de los Estados Unidos. Parece que detrás de todo esto hay una operación de falsa bandera (“Remember the Maine” y el imperialismo norteamericano en Centro y Sudamérica). Los antecedentes históricos que otorgan plausibilidad a la idea están claros. En seis cuadernillos que se leen en un plis-plas conocemos a un grupo de resistentes a la invasión que pondrán en jaque al poderoso ejército ocupante. Una historia menos maniquea de lo que su planteamiento aparenta y que discurre una serie de amenazas para la convivencia pacífica y la democracia que hoy en día son una realidad. El negacionismo del cambio climático, la política de la posverdad (o sea, del embuste), el populismo,… Y de fondo el miedo que probablemente han tenido siempre los canadienses a su vecino y amigo del sur… Al fin y al cabo, Canadá consiguió la independencia del Reino Unido para conjurar el eterno riesgo de una invasión por parte de los Estados Unidos, como la que desencadenó la guerra de 1812. Aquella acabó en tablas… pero quien sabe las siguientes.

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Y siguen desarrollándose, vamos por el cuadernillo número 13, las aventuras de las Paper Girls. En los últimos tiempos se han impuesto los revivals de las aventuras de las pandillas adolescentes de los años 80, con fuerte cargas de nostalgia, véase Stranger Things para la televisión. En esta ocasión, Vaughan, con los dibujos de Cliff Chiang y el colorista Matt Wilson, nos traslada también a esa época, donde un grupo de chicas, repartidoras de periódicos, se ven envueltas en una serie de locas aventuras en las que viajarán por el espacio y el tiempo, en una aventura que todavía se está desarrollando. En principio, esta aventura está dirigida a un público más adolescente y menos adulto, pero la verdad es que los límites me parecen difusos, y la considero perfectamente apta para todo tipo de públicos.

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