[Cine] Kazoku wa Tsurai yo (家族はつらいよ) (2016)

Cine

Kazoku wa Tsurai yo (家族はつらいよ) (2016; 212017-1505)

Después de una semana cinematográficamente en blanco, en lo que se refiere a acudir a la salas de cine, gracias a la “fiesta del cine” que deja la cartelera hecha un erial, volvemos para ver una película que nos llama la atención por sus circunstancias. La película la han titulado en las versiones dobladas al castellano Maravillosa familia de Tokio, traducción modificadadel título “internacional”, o sea en inglés, What a Wonderful Family! Me explico.

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Lógicamente, nos vamos a Tokio con las fotografías, pero no a lugares o gentes llamativos, sino a la gente corriente, que es de lo que va la película de hoy.

Hace unos años, no muchos, el director Yōji Yamada, nos presentó bajo el título Tōkyō Kazoku (東京家族) (Una familia de Tokio), que fuimos a ver, una nueva versión de un clásico del cine japonés, un imprescindible como es Tōkyō Monogatari (東京物語) (Cuentos de Tokio) de Yasujirô Ozu. Como digo, esta última, una película de 1953, es una película imprescindible, un verdadero tratado de cine, especialmente de cómo romper muchas de las normas escritas o no escritas de cómo hacer una película y hacer una obra maestra. Una película que te llega a lo más profundo del corazón y que te asombra como aficionado al cine en cada fotograma. La versión de Yamada, en la que actualizando al color y a los tiempos modernos, intentó reproducir el cine del maestro Ozu, pero no lo consiguió más que hasta cierto punto. Siendo una película perfectamente visible, de esta serie de películas que nos están llegando desde Japón, preocupadas fundamentalmente por las relaciones de familia.

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El caso es que Yamada ha cogido al mismo reparto que en 2013, exactamente el mismo, con roles muy similares, y nos ha retratado otra familia tokiota en tono de humor. Como digo, los dos abuelos son los mismos, los hijos e hija con sus consortes o novia son los mismos, y los dos nietos también. Pero es otra familia. Un en la que la abuela, tras cuarenta y cinco años de matrimonio, el día de su cumpleaños, que a su marido le ha pasado desapercibido, le dice al despreocupado setentón, aficionado al sake en su jubilación, que si le quiere hacer un regalo, que le dé el divorcio. Y aquí se monta el lío, con unos hijos que no se coscan de nada y que viven con sus propios problemas, en ocasiones reproduciendo los roles de sus mayores, aun en la moderna sociedad tokiota.

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El estilo de dirección de Yamada es similar al que ya vimos en la película del 2013, imitando a Ozu, con planos bajos, estáticos, o muy ligeramente dinámicos, pero el tono es mucho más informal, con un tono básicamente de comedia, con alguna escena dramática aquí y allá. No niega que sigue estando basada en la los cuentos de Tokio originales, y el esquema de la película sigue fiel, aunque cambios de dirección en determinados momentos. Hasta tal punto está clara la influencia, que en un momento dado, clave, se hace una referencia explícita a una de las escenas más hermosas de Tōkyō Monogatari.

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Las interpretaciones están bien, especialmente por parte del cascarrabias protagonista, Shuzo (Isao Hashizume), la sobriedad de su esposa, Tomiko (Kazuko Yoshiyuki), y te sigues enamorando igualmente de la novia del hijo más joven, Noriko (Yū Aoi). Curiosamente, aunque el apellido de la familia ha cambiado con respecto a la película de 2013, muchos nombres se conserva, y en el caso de esta última se conserva íntegro nombre y apellido, como si fuera una versión de la misma persona en un universo paralelo.

Por si a alguien le interesa, la traducción del título original no tiene nada que ver con irónicas “maravillas” sino que directamente viene a decir que “la familia es un dolor”. No está al nivel de sus referencias anteriores, desde luego está muy lejos de la maravillosa película de Ozu, pero es una película buenrollista, bien interpretada, que se ven con ganas y que tiene un tono admisible para cualquier cultura, no es demasiado específica de Japón. Una historia similar se podría plantear en nuestro país. Se deja ver.

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Por cierto, en Japón ya se va a estrenar una segunda parte… que incluso está mejor valorada que esta primera por el público votante en IMDb,… que de momento son 12 personas. De algún pase privado, o para la prensa.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***

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[Cine] Tokyo Fiancée (2014)

Cine

Tokyo Fiancée (2014; 272016-0905)

Esta semana ha sido la llamada “semana del cine”, tres días en los que suscribiéndote en internet y presentando un papel impreso, puedes entrar al cine por una cantidad más reducida de lo habitual. Sobre el precio habitual que pago cogiendo las entradas en internet y para las versiones originales, algo más de la mitad. Más notable es el descuento para la versiones dobladas y cogiéndo las entradas en taquilla. Pero claro,… no basta con que el cine sea barato; también tiene que haber una oferta interesante. Y durante la “semana del cine” suelen pasar dos cosas en las últimas ediciones. Coinciden con semanas en las que la oferta es bastante pobre. Y suprimen todas las sesiones en versión original subtitulada. O sea. No me interesa lo que ponen, así que pagar esa modesta cantidad de dinero es caro comparado con otras semanas en las que la oferta se ajusta a mis gustos. Todo es relativo.

Hace unas semanas anunciaron el estreno en España de la adaptación de la novela de Amélie Nothomb que nos cuenta “su” romance con un joven tokiota a los 20 años, “Ni d’Ève ni d’Adam“. Leí el libro hace seis años… y repasando lo que escribí he de aclarar algunas cosas. Cosas que no sabía cuando lo leí… no voy a modificar mi ingenua entrada de entonces, pero para aclarar las cosas.

Son muchos los paisajes urbanos de Tokio que vemos en la película.

Son muchos los paisajes urbanos de Tokio que vemos en la película.

Existen dos “Amélie Nothomb”. La persona que utiliza este nombre seudónimo para firmar sus novelas, realmente llamada Fabienne Nothomb, y el personaje de algunas de sus novelas a las que da un carácter autobiográfico… sin serlo, y que también llama Amélie (Pauline Etienne). No. Nothomb no nació en Kobe, ni ligó con un tokiota… pero tanto ella como su editorial han jugado a la confusión constantemente. Incluso rodó un documental televisivo en el que “se encontraba” con Rinri (Taichi Inoue), el protagonista masculino de la novela y de la película que nos ocupa hoy, dirigida por Stefan Liberski.

La primera cosa que quiero aclarar es que la película no ha llegado a Zaragoza. Ni en versión original ni doblada. Pero es una película ya estrenada en 2014 en Bélgica, su país de origen, y hace más de un año en Francia. La película es francófona, claro. A mí me apetecía verla, y con tanto retraso en su estreno, no es difícil encontrarla por otras vías. Total,… si han decidido que no puedo verla en mi ciudad en pantalla grande, es un dinero con el que no cuentan, ni sus distribuidores, ni sus productores, ni nadie. No hay dilema ético que valga, desde mi punto de vista. Yo, sinceramente, prefiero pagar mi entrada y ver las películas cómodamente en pantalla grande,… pero en esta ocasión no es posible.

Tanto Shinjuku como Shibuya y su famoso cruce aparecen con frecuencia en pantalla.

Tanto Shinjuku como Shibuya y su famoso cruce aparecen con frecuencia en pantalla.

Aclarado lo cual, he de decir que la película se deja ver. Aunque no me ha llamado la atención de la misma forma que la novela en la que se basa, una interesante historia de amor, que me parece una de las novelas más majas de la autora, de la que he leído ya media docena larga de obras. Es muy prolífica. Se dice en Francia que hay dos cosas fijas tras el verano, la vendimia y la nueva novela de Nothomb. La primera se puede adelantar o atrasar, pero la segunda es puntual.

Hay que decir también que en la película hay una traslación de época. Sitúa la acción a caballo entre 2010 y 2011, lo cual situamos perfectamente por el desastre de Fukushima, mientras que la novela situaría la acción en los años 80. Esto conlleva también algunas modificaciones en la trama que no sé si le sientan bien. Creo que no. Los intérpretes no obstante cumplen con lo que se espera de ellos, con una Amélie que no es como me la imaginaba, pero que me resulta simpática. Quizá el personaje de Rinri queda más plano de lo que era en la novela.

Bueno. No sé si recomendarlo. Para empezar no sé si podréis disponer de la película a mano. En cualquier caso, puede ser curiosa para quienes gusten de las novelas de la autora. Que aunque es traducida habitualmente al castellano, no me parece muy conocida en nuestro país.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ***
  • Valoración subjetiva: ***
Así que también no vamos allí fotográficamente en esta entrada.

Así que también no vamos allí fotográficamente en esta entrada.

[Cine] Chiisai Ouchi (小さいおうち) (2014)

Cine

Chiisai Ouchi  (小さいおうち) (2014); vista el 18 de abril de 2015.

Comentaba hace unos días la triste realidad de que hay películas que se estrenan en España, que parecen interesantes, muchas veces de cinematografías poco frecuentes en cartelera, pero que no llegan a Zaragoza. No es que falten salas de cine. Es que en todas echan lo mismo. Probablemente nunca ha habido tantas salas de cine individuales en nuestra ciudad en toda su historia, ni siquiera en los tiempos de los cines de barrio y la salas de reestreno, cuando el paseo de la Independencia era una sucesión de salas de cine, algunas de ellas potencialmente convertibles en teatros. Pero la variedad es escasa. Agrupadas en su mayor parte en complejos de multisalas en centros comerciales, lo que plantean al espectador no es que película ver, sino donde ver el blockbuster del momento.

Pero estamos los aficionados al cine que buscamos algo más que la enésima versión del superhéroe de turno, o la “disneynada” de turno, o cualquier excusa para atracarse de palomitas y refrescos de cola con toneladas de azúcar, o ciclamatos/sacarinas/etc para los consumidores con más sentimiento de culpabilidad. Y cogerse el AVE para ver la película en las escasas salas en las que se estrena en Madrid o Barcelona, sale un poco caro. Y vete tú a saber  cómo, cuándo o en qué condiciones se podrá ver de otra forma “legal”. Así que la tentación de tirar de métodos “poco ortodoxos” es alta. Pero es lo que parece que busca la industria del cine. Porque si no no entiendo que a una ciudad de setecientos mil habitantes no llegue oferta cinematográfica suficiente. O simplemente somos un país cutre culturalmente hablando, claro.

En cualquier caso, una de las películas de más éxito en la cinematografía japonesa el año pasado fue esta “casita”, la vi en versión original subtitulada y de ahí el título en japonés, que donde la puedan encontrar, la encontrarán también doblada al castellano con el título “La casa del tejado rojo”. Es una película del prolífico Yôji Yamada, que nos defraudó un tanto no hace mucho con una versión no excesivamente acertada de la fenomenal Tôkyô monogatari (Cuentos de Tokio) de Yasujirô Ozu. No es que estuviera mal la nueva versión; es que no aportaba nada. Era innecesaria.

Si las ciudades japonesas, Tokio entre ellas, no son más bellas, es debido a la gran destrucción que sufrieron durante la guerra mundial.

Si las ciudades japonesas, Tokio entre ellas, no son más bellas, es debido a la gran destrucción que sufrieron durante la guerra mundial.

Pero aquí nos encontramos ante la historia de Taki (Chieko Baishô/Haru Kuroki), una joven del norte de la isla de Honsu, que en los años 30 del siglo XX entró a servir en una casa de clase media alta, gente cordial que la trata bien y con consideración, y en la que destaca la joven esposa, Tokiko (Takako Matsu), una mujer de gran belleza, atractivo y estilo, que contrasta con su esposo, buen tipo pero simplón y sin matices. Así que cuando aparezca un joven artista, educado, sensible y atractivo, el mundo de las dos mujeres se verá puesto cabeza abajo, aunque será Tokiko la que iniciará un romance ilícito con el joven.

La historia está contada en flashback. Tras la muerte de Taki, ya anciana, conocemos cómo redactó sus memorias en las que se descubre la realidad de cómo transcurrió el romance entre la guapa Tokiko y el sensible artista. Pero también descubriremos los sentimientos de la discreta Taki, que no era de piedra… Nos recuerda el personaje de Tokiko a una Emma Bovary trasladada a la época del militarismo japonés, que llevó al país a la catástrofe. Una joven admirada cuando todavía estaba soltera, atrapada en un matrimonio con una bueno hombre y con buena posición social, pero aburrida y añorante del romance y la emoción. La diferencia con Bovary es que parece encontrar fuera del matrimonio un amor real, menos superficial que el de Emma, más auténtico, aunque de difícil resolución. Resolución que vendrá dada por la guerra y, con esta premisa, difícil es imaginar un final feliz.

Yamada aprovecha la época de la acción principal para hacer un repaso al ambiente social y a la posición de la pequeña burguesía japonesa en los años de la segunda guerra sinojaponesa y la segunda guerra mundial. Se contrasta la percepción de los burgueses tokiotas en los años 30 de los acontecimientos en China, que los ven lejos, y de los que no sospechan o no quieren sospechar la realidad de las atrocidades que su país lleva por el mundo, con la visión del joven nieto de Taki, que constantemente pide que cuente la verdad de la época y no la versión edulcorada. Sin entender que esta es la visión de Taki, que ella no percibió la dureza de la guerra y sus consecuencias hasta muy tarde.

Las viviendas de madera y papel ardían con facilidad con el napalm, la gasolina y el fósforo de las bombas americanas. Esto es algo que se recoge en la película de hoy.

Las viviendas de madera y papel ardían con facilidad con el napalm, la gasolina y el fósforo de las bombas americanas. Esto es algo que se recoge en la película de hoy.

Técnicamente, la realización del filme es irreprochable, siendo un cine heredero de las tradiciones del cine japonés de antaño. Pero donde realmente destaca es en la empatía que nos producen los personajes, gracias al excelente trabajo de sus intérpretes, especialmente la dos mujeres protagonistas. El trabajo de Haru Kuroki ha sido reconocido con diversos premios durante la carrera comercial del filme, tanto en su país como fuera de él.

Como vemos, una película que no carece de interés. No está al nivel de maestría que otros referentes del cine japonés en los que nos podríamos fijar, pero resulta interesante, emotiva y se ve con agrado. ¿De verdad que con una adecuada promoción esta película no es vendible en una ciudad occidental de setecientos mil habitantes? Pestiños mucho peores se estrenan y se ven… En fin…

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Por ello, para intentar recuperar algo del ambiente de la antigua Edo en la actualidad, os traigo estas fotografías de los jardines de Hamarikyu, con su coqueta casa de té en el lago principal de los jardines.

Por ello, para intentar recuperar algo del ambiente de la antigua Edo en la actualidad, os traigo estas fotografías de los jardines de Hamarikyu, con su coqueta casa de té en el lago principal de los jardines.

[Libro] Sanshiro

Literatura

Ya he comprobado que la editorial Impedimenta es de las pocas que segmentan los precios de sus libros según si son ediciones en papel o ediciones electrónicas de forma relativamente razonable. Bien es cierto que la edición electrónica pierde el encanto de las excelentes presentaciones que hace esta editorial con sus libros de árboles muertos. Pero tiene un catálogo interesante, y si el precio se pone interesante,… pues iremos a ellos. En este caso con una novela del japonés Natsume Soseki.

Sanshiro
Natsume Soseki; traducción de Yoshino Ogata
Editorial Impedimenta; Madrid, 2009
Edición de libro electrónico

Nos cuenta Soseki la vida de Sanshiro, un joven universitario de provincias, durante su primer año de universidad en Tokio. Estamos ante un joven desorientado, tímido, inseguro, que se ven confrontado a una serie de personajes que van a constituir su mundo durante ese periodo. En primer lugar, Yojiro, a medias entre el activista universitario y el pícaro, que le introducirá en la vida cultural e intelectual tokiota. Aunque sea por la puerta trasera. Pero sobretodo, tendremos sus primeros contactos con las mujeres, con las que se sentirá especialmente inseguro. No sabe nada de ellas, a pesar de haber sido criado en exclusiva por su madre. Oficialmente viuda desde que el protagonista era muy niño, pero existen otras posibilidades que se descuelgan de la lectura del libro. Y entre ellas está Nimeko, una chica extraña, con aspiraciones artísticas, bella, con cierta sofisticación personal, pero que a su vez se identifica con una oveja descarriada. Y el amor que despertará en Sanshiro estará dotado de un profundo desconcierto, y la incapacidad del joven de saber qué tiene que hacer a continuación.

Esta novela me desorientó. No me resultó difícil empezar a leerla y adentrarme en ella, pero en un momento me tuve que detener y pensar un poco en lo que estaba leyendo. Porque detrás de esta época de iniciación y despertar al mundo real del muchacho provinciano, encontramos una crítica a la sociedad intelectual y universitaria tokiota del momento. Estamos hablando de finales de la primera década del siglo XX, poco después de la guerra rusojaponesa. Japón empieza a ser contada como una de las potencias internacionales, pero a su vez todavía está digiriendo los cambios sociales y culturales de la era Meiji. A caballo entre las tradiciones propias y las innovaciones que proceden de occidente, no sólo estamos ante el desconcierto propio de Sanshiro. Estamos ante el desconcierto generalizado de la sociedad japonesa, representado por las incoherencias propias de cada uno de los protagonistas del relato. Salvo Sanshiro, que cuyo desorientación y desubicación es natural, todo los demás pretenden ser algo que no son. Y eso se nota precisamente en Nimeko, cuya aureola de misterio y profundidad probablemente podamos considerarla más artificial que otra cosa.

Esta novela es una obra con regusto. He tardado unos días en comentarla, porque necesitaba reposar. Y finalmente considero que ha sido una lectura muy interesante, que no debe realizarse de forma apresurada a pesar de que no es difícil de leer, pero en la que hay que saber en cada momento quienes son sus protagonistas, y quienes aparentan. Recomendable para quien quiera conocer otras realidades y otros periodos históricos y sociales distintos de los de nuestro occidente, siempre mirándose al ombligo.

No son los famosos "sakuras", cerezos en flor, japoneses, pero son las primeras flores que anuncian la primavera, a orillas del Ebro a su paso por Zaragoza.

No son los famosos “sakuras”, cerezos en flor, japoneses, pero son las primeras flores que anuncian la primavera, a orillas del Ebro a su paso por Zaragoza.

[Cinetren] Colorful (2010)

Cine, Trenes

Karafuru (2010)

En los últimos años he tenido la ocasión de comprobar en distintas ocasiones el altísimo nivel que tiene la animación japonesa. Creo que muchos adultos tienen prejuicios hacia la misma por muchas de las series de animación que se emiten en la programaciones infantiles y juveniles de las televisiones. Sin embargo, creo que en el mundo de los largometrajes, hay una gran diversidad de formas, temas y público diana. Como tengo un sobrinillo de tres años, en los últimos tiempos he estado informándome para tener alguna cosa en casa para cuando viene. Y me he encontrado con verdaderas joyas. Con temas mucho más profundos que en la animación occidental, sin dejar de lado la aventura y la fantasía, de la cual tienen para dar y regalar. En su momento, gracias a la programación de Canal+ Xtra pude disfrutar de muchas de las maravillas del Studio Ghibli. Y aun ahora van programando de vez en cuando películas de animación japonesas de otros autores y estudios, que intento ver. Aunque no siempre, me suelen gustar. El caso es que la que hoy nos ocupa tiene un episodio en la misma que es clave en el desarrollo de la trama, y que tiene que ver con un antiguo tranvía de la ciudad de Tokio. Un tamaden, un tren-gato ya desaparecido. Y por ello, la he incluido en mi colección Cinetren: El ferrocarril en la historia del cine.

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Este tranvía preservado en el museo del ferrocarril de Azpeitia, en el País Vasco, pertenecía a la línea 11 de los Tranvías de Zaragoza. Por su librea, tiene el aspecto gatuno que dio en Japón el nombre de Tamadén a este tipo de vehículos.