[Cine] Chiisai Ouchi (小さいおうち) (2014)

Cine

Chiisai Ouchi  (小さいおうち) (2014); vista el 18 de abril de 2015.

Comentaba hace unos días la triste realidad de que hay películas que se estrenan en España, que parecen interesantes, muchas veces de cinematografías poco frecuentes en cartelera, pero que no llegan a Zaragoza. No es que falten salas de cine. Es que en todas echan lo mismo. Probablemente nunca ha habido tantas salas de cine individuales en nuestra ciudad en toda su historia, ni siquiera en los tiempos de los cines de barrio y la salas de reestreno, cuando el paseo de la Independencia era una sucesión de salas de cine, algunas de ellas potencialmente convertibles en teatros. Pero la variedad es escasa. Agrupadas en su mayor parte en complejos de multisalas en centros comerciales, lo que plantean al espectador no es que película ver, sino donde ver el blockbuster del momento.

Pero estamos los aficionados al cine que buscamos algo más que la enésima versión del superhéroe de turno, o la “disneynada” de turno, o cualquier excusa para atracarse de palomitas y refrescos de cola con toneladas de azúcar, o ciclamatos/sacarinas/etc para los consumidores con más sentimiento de culpabilidad. Y cogerse el AVE para ver la película en las escasas salas en las que se estrena en Madrid o Barcelona, sale un poco caro. Y vete tú a saber  cómo, cuándo o en qué condiciones se podrá ver de otra forma “legal”. Así que la tentación de tirar de métodos “poco ortodoxos” es alta. Pero es lo que parece que busca la industria del cine. Porque si no no entiendo que a una ciudad de setecientos mil habitantes no llegue oferta cinematográfica suficiente. O simplemente somos un país cutre culturalmente hablando, claro.

En cualquier caso, una de las películas de más éxito en la cinematografía japonesa el año pasado fue esta “casita”, la vi en versión original subtitulada y de ahí el título en japonés, que donde la puedan encontrar, la encontrarán también doblada al castellano con el título “La casa del tejado rojo”. Es una película del prolífico Yôji Yamada, que nos defraudó un tanto no hace mucho con una versión no excesivamente acertada de la fenomenal Tôkyô monogatari (Cuentos de Tokio) de Yasujirô Ozu. No es que estuviera mal la nueva versión; es que no aportaba nada. Era innecesaria.

Si las ciudades japonesas, Tokio entre ellas, no son más bellas, es debido a la gran destrucción que sufrieron durante la guerra mundial.

Si las ciudades japonesas, Tokio entre ellas, no son más bellas, es debido a la gran destrucción que sufrieron durante la guerra mundial.

Pero aquí nos encontramos ante la historia de Taki (Chieko Baishô/Haru Kuroki), una joven del norte de la isla de Honsu, que en los años 30 del siglo XX entró a servir en una casa de clase media alta, gente cordial que la trata bien y con consideración, y en la que destaca la joven esposa, Tokiko (Takako Matsu), una mujer de gran belleza, atractivo y estilo, que contrasta con su esposo, buen tipo pero simplón y sin matices. Así que cuando aparezca un joven artista, educado, sensible y atractivo, el mundo de las dos mujeres se verá puesto cabeza abajo, aunque será Tokiko la que iniciará un romance ilícito con el joven.

La historia está contada en flashback. Tras la muerte de Taki, ya anciana, conocemos cómo redactó sus memorias en las que se descubre la realidad de cómo transcurrió el romance entre la guapa Tokiko y el sensible artista. Pero también descubriremos los sentimientos de la discreta Taki, que no era de piedra… Nos recuerda el personaje de Tokiko a una Emma Bovary trasladada a la época del militarismo japonés, que llevó al país a la catástrofe. Una joven admirada cuando todavía estaba soltera, atrapada en un matrimonio con una bueno hombre y con buena posición social, pero aburrida y añorante del romance y la emoción. La diferencia con Bovary es que parece encontrar fuera del matrimonio un amor real, menos superficial que el de Emma, más auténtico, aunque de difícil resolución. Resolución que vendrá dada por la guerra y, con esta premisa, difícil es imaginar un final feliz.

Yamada aprovecha la época de la acción principal para hacer un repaso al ambiente social y a la posición de la pequeña burguesía japonesa en los años de la segunda guerra sinojaponesa y la segunda guerra mundial. Se contrasta la percepción de los burgueses tokiotas en los años 30 de los acontecimientos en China, que los ven lejos, y de los que no sospechan o no quieren sospechar la realidad de las atrocidades que su país lleva por el mundo, con la visión del joven nieto de Taki, que constantemente pide que cuente la verdad de la época y no la versión edulcorada. Sin entender que esta es la visión de Taki, que ella no percibió la dureza de la guerra y sus consecuencias hasta muy tarde.

Las viviendas de madera y papel ardían con facilidad con el napalm, la gasolina y el fósforo de las bombas americanas. Esto es algo que se recoge en la película de hoy.

Las viviendas de madera y papel ardían con facilidad con el napalm, la gasolina y el fósforo de las bombas americanas. Esto es algo que se recoge en la película de hoy.

Técnicamente, la realización del filme es irreprochable, siendo un cine heredero de las tradiciones del cine japonés de antaño. Pero donde realmente destaca es en la empatía que nos producen los personajes, gracias al excelente trabajo de sus intérpretes, especialmente la dos mujeres protagonistas. El trabajo de Haru Kuroki ha sido reconocido con diversos premios durante la carrera comercial del filme, tanto en su país como fuera de él.

Como vemos, una película que no carece de interés. No está al nivel de maestría que otros referentes del cine japonés en los que nos podríamos fijar, pero resulta interesante, emotiva y se ve con agrado. ¿De verdad que con una adecuada promoción esta película no es vendible en una ciudad occidental de setecientos mil habitantes? Pestiños mucho peores se estrenan y se ven… En fin…

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***
Por ello, para intentar recuperar algo del ambiente de la antigua Edo en la actualidad, os traigo estas fotografías de los jardines de Hamarikyu, con su coqueta casa de té en el lago principal de los jardines.

Por ello, para intentar recuperar algo del ambiente de la antigua Edo en la actualidad, os traigo estas fotografías de los jardines de Hamarikyu, con su coqueta casa de té en el lago principal de los jardines.

[Libro] Sanshiro

Literatura

Ya he comprobado que la editorial Impedimenta es de las pocas que segmentan los precios de sus libros según si son ediciones en papel o ediciones electrónicas de forma relativamente razonable. Bien es cierto que la edición electrónica pierde el encanto de las excelentes presentaciones que hace esta editorial con sus libros de árboles muertos. Pero tiene un catálogo interesante, y si el precio se pone interesante,… pues iremos a ellos. En este caso con una novela del japonés Natsume Soseki.

Sanshiro
Natsume Soseki; traducción de Yoshino Ogata
Editorial Impedimenta; Madrid, 2009
Edición de libro electrónico

Nos cuenta Soseki la vida de Sanshiro, un joven universitario de provincias, durante su primer año de universidad en Tokio. Estamos ante un joven desorientado, tímido, inseguro, que se ven confrontado a una serie de personajes que van a constituir su mundo durante ese periodo. En primer lugar, Yojiro, a medias entre el activista universitario y el pícaro, que le introducirá en la vida cultural e intelectual tokiota. Aunque sea por la puerta trasera. Pero sobretodo, tendremos sus primeros contactos con las mujeres, con las que se sentirá especialmente inseguro. No sabe nada de ellas, a pesar de haber sido criado en exclusiva por su madre. Oficialmente viuda desde que el protagonista era muy niño, pero existen otras posibilidades que se descuelgan de la lectura del libro. Y entre ellas está Nimeko, una chica extraña, con aspiraciones artísticas, bella, con cierta sofisticación personal, pero que a su vez se identifica con una oveja descarriada. Y el amor que despertará en Sanshiro estará dotado de un profundo desconcierto, y la incapacidad del joven de saber qué tiene que hacer a continuación.

Esta novela me desorientó. No me resultó difícil empezar a leerla y adentrarme en ella, pero en un momento me tuve que detener y pensar un poco en lo que estaba leyendo. Porque detrás de esta época de iniciación y despertar al mundo real del muchacho provinciano, encontramos una crítica a la sociedad intelectual y universitaria tokiota del momento. Estamos hablando de finales de la primera década del siglo XX, poco después de la guerra rusojaponesa. Japón empieza a ser contada como una de las potencias internacionales, pero a su vez todavía está digiriendo los cambios sociales y culturales de la era Meiji. A caballo entre las tradiciones propias y las innovaciones que proceden de occidente, no sólo estamos ante el desconcierto propio de Sanshiro. Estamos ante el desconcierto generalizado de la sociedad japonesa, representado por las incoherencias propias de cada uno de los protagonistas del relato. Salvo Sanshiro, que cuyo desorientación y desubicación es natural, todo los demás pretenden ser algo que no son. Y eso se nota precisamente en Nimeko, cuya aureola de misterio y profundidad probablemente podamos considerarla más artificial que otra cosa.

Esta novela es una obra con regusto. He tardado unos días en comentarla, porque necesitaba reposar. Y finalmente considero que ha sido una lectura muy interesante, que no debe realizarse de forma apresurada a pesar de que no es difícil de leer, pero en la que hay que saber en cada momento quienes son sus protagonistas, y quienes aparentan. Recomendable para quien quiera conocer otras realidades y otros periodos históricos y sociales distintos de los de nuestro occidente, siempre mirándose al ombligo.

No son los famosos "sakuras", cerezos en flor, japoneses, pero son las primeras flores que anuncian la primavera, a orillas del Ebro a su paso por Zaragoza.

No son los famosos “sakuras”, cerezos en flor, japoneses, pero son las primeras flores que anuncian la primavera, a orillas del Ebro a su paso por Zaragoza.

[Cinetren] Colorful (2010)

Cine, Trenes

Karafuru (2010)

En los últimos años he tenido la ocasión de comprobar en distintas ocasiones el altísimo nivel que tiene la animación japonesa. Creo que muchos adultos tienen prejuicios hacia la misma por muchas de las series de animación que se emiten en la programaciones infantiles y juveniles de las televisiones. Sin embargo, creo que en el mundo de los largometrajes, hay una gran diversidad de formas, temas y público diana. Como tengo un sobrinillo de tres años, en los últimos tiempos he estado informándome para tener alguna cosa en casa para cuando viene. Y me he encontrado con verdaderas joyas. Con temas mucho más profundos que en la animación occidental, sin dejar de lado la aventura y la fantasía, de la cual tienen para dar y regalar. En su momento, gracias a la programación de Canal+ Xtra pude disfrutar de muchas de las maravillas del Studio Ghibli. Y aun ahora van programando de vez en cuando películas de animación japonesas de otros autores y estudios, que intento ver. Aunque no siempre, me suelen gustar. El caso es que la que hoy nos ocupa tiene un episodio en la misma que es clave en el desarrollo de la trama, y que tiene que ver con un antiguo tranvía de la ciudad de Tokio. Un tamaden, un tren-gato ya desaparecido. Y por ello, la he incluido en mi colección Cinetren: El ferrocarril en la historia del cine.

Tranvía.jpg

Este tranvía preservado en el museo del ferrocarril de Azpeitia, en el País Vasco, pertenecía a la línea 11 de los Tranvías de Zaragoza. Por su librea, tiene el aspecto gatuno que dio en Japón el nombre de Tamadén a este tipo de vehículos.