[Libro] Tokyo Ueno Station

Literatura, Sin categorizar

Oí hablar de este libro hace unas semanas. Escrito en japonés por una zainichi, Yu Miri, una mujer nacida en Japón de nacionalidad coreana, surcoreana, también hay zainichi norcoreanos, muy complejo lo de los coreanos que estaban en Japón al final de la guerra mundial, que es escritora, y que se expresa en sus novelas en japonés. Lo normal si tienes 51 años y por mucho que tengas una nacionalidad llevas toda tu vida viviendo en un país con otro idioma que es el que utilizas todos los días desde que naciste. Supongo.

Fotos recientes, de hace cinco días, del parque Ueno y alrededores. Con muchos de los lugares descritos en la novela que os traigo hoy.

El caso es que leí hablar muy bien de esta novela, que no está publicada en castellano, por lo que me he ido directamente a la versión en inglés, cuya versión en libro electrónico tiene un precio muy asequible.

El protagonista de la novela es Kazu, un hombre japonés, que nació en 1933, el mismo año que el emperador Akihito, en el trono cuando se escribió la novela, ya no es así porque abdicó este mismo año en su hijo. Y que ahora, siendo ya un anciano, vive como una persona sin techo, sin domicilio fijo, en el Parque Ueno, al lado de la populosa estación de ferrocarril del mismo nombre.

La novela es una mezcla de pasajes sobre la vida cotidiana de las personas sin techo en el parque, con las tribulaciones propias de tal modo de vida, con los recuerdos que rememora, a lo largo de su vida. Su infancia, los años de la guerra, su matrimonio y su familia, que vive en la prefectura de Fukushima, su trabajo alejado de esta durante décadas, el nacimiento de su primer hijo, que nació el mismo día que el actual emperador Naruhito, los juegos olímpicos de 1964, las consecuencias para los sin techo de los que se aproximan en 2020, los tiempos de inestabilidad política, los de crisis financiera, las desgracias que suceden en la familia, como pueden suceder en otras, el tsunami de 2011, las circunstancias que le llevan a vivir sin hogar y desarraigado…

Cualquiera que visite este Cuaderno de ruta sabe que soy consumidor habitual de productos de la cultura japonesa, una cultura que me estimula mucho, un país que me fascina, como muestra que esté recién llegado del segundo viaje por el mismo. Y hay que estar muy motivado para chuparse las interminables horas de viaje en avión sobre Siberia. Pero no soy acrítico. Así como hay muchos “japonistas” que todo lo que viene del País del Sol Naciente les parece bien, yo encuentro elementos maravillosos en su cultura mezclados con otros que me producen repelús, estupor y, en algún caso horror. En Japón hay una de las brechas de género de las más amplias de los países desarrollados, probablemente superada sólo por Corea del Sur, y peor que algunas economía no desarrolladas o de países con bajo nivel democrático. Japón es uno de los países con mayor maltrato infantil. Hay fenómenos relacionados con el consumo de cultura que me horripilan en cuanto a la soledad de la gente, o la retorcida expresión de la sexualidad en la sociedad japonesa. Y bueno… otros aspectos que no sabría expresar muy bien aunque haya leído sobre ellos.

Yu Miri, recuerdo que en Asia lo habitual es que el apellido vaya delante, hace un repaso crítico de la historia de Japón en el siglo XX. Uno de los problemas que tradicionalmente ha tenido Japón ha sido su cerrazón al extranjero. Y las minorías dentro del país no suelen tener buenas perspectivas. Yu, como coreana, es conocedora de esa situación. No hace del protagonista de la novela uno de estas minoría, pero de alguna forma sí que habla del tema, al situarlo como descendiente de un grupo de inmigrantes 150 años atrás de una región japonesa a otra. Con creencias basadas en distintas sectas de las religiones que pulular por el país, específicamente del budismo, y que sufren cierta grado de discriminación en su destino, que se extiende durante décadas.

La novela va desvelando las claves de quién es Kazu y porqué vive como vive muy parsimoniosamente. Durante buena parte de ella lo ves como un trabajador, sufrido, de los que a base de esfuerzo levantaron la economía japonesa de posguerra hasta niveles inesperados. Y no acabas de entender cómo acabó viviendo entre cartones en parque de Tokio. Pero poco a poco va desvelando los golpes que nos da la vida, y que en algunas personas son absolutamente devastadores. Hay momento duros en la novela, que sin ser larga, tarde mis días en leerla, porque sentía la necesidad de parar tras leer alguno de sus pasajes, que no voy a desvelar. Pero que nos habla de la capacidad o incapacidad para asumir o no asumir los infortunios personales de cada cual, y del apoyo o falta de apoyo que la sociedad aporta cuando estos llegan.

Cuando la leí, poco antes de viajar esta segunda vez a Japón, no recordaba si habíamos visitado en 2014 el parque Ueno, donde vive la comunidad de personas sin hogar en la que se encuentra Kazu. Yo pensaba que no. La amiga con la que visité Japón en 2014, y también ahora en 2019, me dijo que sí. Ella también leyó el libro más o menos al mismo tiempo. Comprobamos hace cinco días que sí, que habíamos estado. Que el Museo Nacional de Tokio está en el parque Ueno, pero en su parte norte. Y lo que describe la novela está en su parte sur. Estos días atrás hemos estado alojados en un ryokan en Akasuka, por lo que hemos pasado con frecuencia por la estación de Ueno, a sólo tres paradas de metro de la de Asakusa, y por la que pasa la línea JR Yamanote, línea de ferrocarril local que te distribuye por toda la ciudad y que está incluida en el Japan Rail Pass, por lo que es una opción popular para los turistas que tienen este documento, porque abarata los desplazamientos por la ciudad. Y uno de esos días, el primero que estuvimos en Tokio, al atardecer, visitamos el parque.

No se ve ninguna colonia de personas sin techo. Desconozco si forma parte de la ficción de la novela o si ha sido “limpiada” por las autoridades. Este tipo de colonias suelen ser “limpiadas” por los político en ocasiones especiales; hay un capítulo sobre eso en el libro. Y en este 2019, en estos momentos, se está disputando la Copa del Mundo de Rugby en Japón, y al año que viene los Juegos Olímpicos. Así que todo tiene que estar limpito y reluciente, como si no pasase nada. Guardemos las pelusas y el polvo debajo de la alfombra, donde siguen estando, pero no se ven. Por lo demás, reconocimos y visitamos muchos de los lugares descritos en el libro.

La novela es muy buena. Dura y triste en muchas ocasiones, pero muy buena. No está en castellano, pero si os defendéis con el inglés, creo que también está disponible en francés, os la recomiendo vivamente. Y espero que alguna editorial se anime a publicarla en castellano.

[Libro] País de nieve

Literatura

Acabo de llegar de las vacaciones de primavera. He estado en París, con familia. Ya sabéis… esa famosa pregunta,… “Las vacaciones, ¿que tal? ¿bien… o en familia?” En este caso las dos. Bien y en familia. Pero ya os contaré un poco más mañana. Que llegué de viaje a las once y cuarto de la noche, y prácticamente no he tenido ocasión de ver las fotos. Porque además, en esta ocasión, sin necesidad de informar a la familia de qué tal me iba por el mundo, porque venía conmigo, mi hermana y mi sobrino, he decidido desconectarme y no he publicado absolutamente nada desde la capital francesa. Pero para aquellos más ansioso,… Notre-Dame… no tan mal como parecía.

El caso es que después de estos días tenía pendientes por comentar tres lecturas, siete series (o temporadas) de televisión y una película. Mientras preparo para mañana un resumen del viaje, voy a ir quitándome lista de espera con una de las lecturas que terminé unos días antes de salir de viaje. Y nos iremos con un autor, Kawabata Yasunari (escrito al estilo oriental, con el apellido delante), uno de los escritores más importantes de Japón, el primero de este país en recibir el premio Nobel en 1968.

Dejada de lado la introducción con las fotografías de Notre-Dame, nos trasladamos a Japón para ilustrar el libro de hoy.

Yukiguni [雪国], país nevado, fue la primera novela de Kawabata. En ella, el protagonista
visita en varias ocasiones la región montañosa del centro del país. Es un acomodado diletante de Tokio, prácticamente desocupado, que vive de rentas; excéntrico, se dice experto en ballet clásico occidental y escribe sobre él, pero nunca ha visto una representación. El lugar se ve afectado en invierno por los vientos fríos y húmedos que llegan desde Siberia atravesando el mar de Japón, sufre copiosas y persistentes nevadas, cubriéndolo de nieve. En estos viajes conoce a Komako, una geisha de montaña, de apenas 20 años, una mezcla de profesional del entretenimiento que parece incluir servicios más personales, prostitución, entre sus actividades. Komako se enamora del protagonista, mientras que este mantiene una relación más distante, aunque no puede evitar seguir viéndola. Una tercera persona, la joven Yoko, se convierte en una presencia constante, obsesiva para el protagonista, en estas visitas a la montaña.

He de reconocer que es una de las novelas japonesas que más me ha costado leer y comprender. No porque el lenguaje sea complejo, sino porque no siempre tienes claro, por falta de referencias culturales, cuál es la naturaleza de las relaciones entre los personajes. Ya he comentado que la geisha de montaña parece ser un figura a caballo entre la mujer que entretiene las fiestas con delicadeza y elegancia en la ciudad, la geisha tradicional, y una prostituta de cierto nivel, dispuesta a pasar la noche con el cliente. Pero también las relaciones entre los distintos personajes son confusas. Quién está enamorado de quién, quién está obsesionado con quien, quién odia a quién… una trama de relaciones más complejas de lo que parece.

Y todo ello aderezado con un lenguaje calmado, no exento de poesía en muchos de sus párrafos. Una descripción de un modo de vida, de un entorno, que como lector de principios del siglo veinte sabemos desaparecido. La acción transcurre en los años treinta del siglo XX, y uno sabe que ese ambiente no va a durar.

Dicho todo lo cual, considero que es una lectura que merece la pena. Con la que hay que hacer algún esfuerzo cuando la afrontas desde la separación en el espacio y en el tiempo, pero que te transporta a sensaciones, formas de ser y relaciones que resultan de alguna forma “inéditas” para ti mismo.

[Libro] Todo lo que tengo lo llevo conmigo

Literatura

La concesión del Nobel en 2009 a la escritora germanorumana Herta Müller sorprendió un poco al personal. Aunque escritora en un idioma con amplia tradición literaria, y con potencia social y politica en el mundo actual, el alemán, Müller nació y creció dentro de una minoría, la de los denominados sajones de Transilvania. Un grupo étnicamente alemán que se asentó desde la edad media en esta región actualmente rumana, y que durante siglos convivió con otras etnias como las de origen magiar o rumano. Minoría que tuvo poder político y social durante mucho tiempo, pero a la que los avatares del siglo XX han colocado en una situación delicada.

Yo visité Rumania en dos ocasiones, en 1987 y 1995, y en alguna de sus ciudades, Brașov (Kronstadt) y Sighișoara (Schässburg), pertenecientes a las Siebenbürgen (Siete ciudades), región donde se asentaron estas comunidades, encontré testimonios de la presencia de la cultura germánica en la zona.

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Como digo en el texto en su momento realicé un par de viajes a Rumania. La primera dos años antes del fin de la dictadura de Nicolae Ceaușescu, la segunda seis años después. En esta segunda además de Brașov, en esta foto, visité también Sighișoara, en el resto de las fotos, ambas ciudades que históricamente acogieron a los alemanes étnicos en Transilvania.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos de estos alemanes en el extranjero (Auslandsdeutsche), calificación que ahora les permite optar directamente a emigrar a la República Federal de Alemania y adquirir la nacionalidad alemana, abrazaron la causa del nazionalsocialismo ante el declive secular de su influencia social y política en la región. Las consecuencias para ellos cuando Rumania se dio la vuelta contra su aliado alemán y firmó la paz con la Unión Soviética fue tremenda. Prácticamente toda la población germanorrumana entre 17 y 45 años fue deportada a territorio soviético para trabajar en las “reparaciones de guerra”. En la práctica, trabajo esclavo del que muchos no volvieron por las inhumanas condiciones en las que se vieron obligados a malvivir.

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Los padres de Müller vivieron esa época agitada. Su madre fue una de las trabajadoras forzadas que sobrevivió a los cinco años de esclavitud. Un tema que fue tabú en su casa. En un momento dado, en el cambio de siglo, la escritora inició un proyecto fruto de sus conversaciones con el poeta Oskar Pastior, también de origen germanorrumano, que fue un superviviente de la deportación, que conllevaba la publicación mano a mano de un libro basado en las memorias de este último. Sin embargo, la muerte de Pastior en 2006 hizo que Müller reconvirtiese el proyecto en una novela, poema en prosa lo denominan en algún lugar, de carácter ficticio, sobre un joven llamado Leo, basada en las vivencias del poeta. Este libro que en el original alemán se denomina Atemschaukel (algo así como la “oscilación del aliento”), y en la versión inglesa es The Hunger Angel (“el ángel del hambre”, expresión que aparece repetidamente en la novela) es el que he leído estas semanas atrás, en versión electrónica, publicado por Siruela en su colección Nuevos Tiempos. Un libro duro, muy duro, en el que el hambre, la nostalgia por el hogar, y las complejas y patológicas relaciones que se establecen entre los deportados, componen una historia, o más bien una imagen, sobre el ser humano que no invita especialmente al optimismo y a la fe en la especie.

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Comencé la lectura con fuerza, con mucho interés. Y la prosa de Müller invita a su lectura continuada. Pero tuve que hacer algún parón, dada la intensidad de los sentimientos expresados y de los hechos narrados. Una enésima versión del tema del homo homini lupus; el hombre es un lobo para el hombre. También es un reflejo que nos debiera hacer pensar sobre las consecuencias de determinadas políticas, sobre lo próximos que estamos siempre de caer en los vicios de los nacionalismos, de los populismos, de los autoritarismos, y de las consecuencias que traen para el ser humano corriente, que muchas veces opta por la pasividad cuando estas tendencias se arraigan en las comunidades. Muy recomendable. Pero no para momentos de depresión.

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[Libros] El ladrón de sueños

Literatura

Dentro del caos en la lectura en el que he estado sumido en los dos últimos meses, tenía pendiente desde hace bastante tiempo el comentario de esta novela, presuntamente detectivesca. Bueno… el protagonista es un detective privado. No es que se Philip Marlowe, precisamente… sabéis. Pero se nos presenta como detective privado.

Escrita por Verónica García-Peña, la encontré de promoción en Amazon con el aliciente de ser novela finalista del Premio Planeta. No es que este premio goce de mi más alta consideración en los últimos años,… pero bueno. Luego me he dado cuenta de que la promoción del premio juega al equívoco. Todos los años, en el fallo de este premio se habla de un ganador y un finalista, siendo este como una especie de segundo clasificado, que aparece en el palmarés. Cándido de mí, que todavía creo en la buena fe de la gente, pensé que al anunciarse como finalista del premio, es que la novela habría alcanzado esta segunda posición. Pues no. Parece que todo lo más llegó a alguna de las rondas finales en la deliberación del premio, pero no es la finalista en ninguna de sus ediciones. Quedáis avisados.

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Como no tengo fotos de Logroño, o por lo menos no digitalizadas, os dejo unas cuantas de mi último viaje, en la ciudad de Svolvær, en las noruegas islas Lofoten.

La chica esta debe ser de Logroño, y allí sitúa la acción, en la posguerra inmediata, cuando todavía en el mundo estaba a tiros contra el fascismo, ese del que nunca nos liberaron a los españoles. Pequeño despiste de las “democracias” occidentales. Eso me hacía ilusión. Conozco la capital riojana por haberla frecuentado en una época de mi vida. Antes de mi afición a la fotografía, así que no puedo acompañar este comentario de forma fotográficamente adecuada. Allí, un detective de treinta años más pobre que una rata, que como mandan los tópicos vive en una pensión, recibe un encargo extraño a propósito de un libro de una bellísima chica de familia bien y acomodada de dieciocho años de la que se prenda, al mismo tiempo que, de un modo bastante incomprensible e inexplicable, e inexplicado, esta se prenda del detective. Coincide además que la “madame” de una pensión le ha pedido que localice a su hija que entregó en adopción,… dieciocho años antes, tras una relación tormentosa con un tipo malo, malo, malo como la quina. De verdad… que si yo adiviné desde casi el primer momento quien narices era la chica, todavía no me explico que clase de detective se ha inventado la autora.

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Con un lenguaje rebuscado y pesado, la novela se arrastra en una serie de peripecias de escaso interés, para uno final más o menos previsible, y que en definitiva da igual, porque el nivel de empatía que sientes por los personajes es el equivalente al que sentirías por un canto rodado del río Ebro bajo el puente de Piedra de Logroño. La novela es mala, excesiva, previsible, y un folletón sin pies ni revés. Todavía no he llegado a comprender porque la terminé. Supongo que porque superé un porcentaje de lectura de la misma que me hizo considerar que, de perdidos, al río.

A mi me engañaron con la propaganda de la novela. No caigáis vosotros en el error. Y espero no recibir muchos comentarios o mensajes airados de amigos de la escritora, todos ellos de Logroño o similar. Y mira que le tengo yo cariño a esa ciudad.

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[Libro] Escucha la canción del viento y Pingball 1973

Literatura

Quienes sean habituales de este Cuaderno de ruta sabrán que uno de los autores recurrentes en mis entradas dedicadas a libros es el japonés Haruki Murakami. La literatura del japonés, su forma de plantear los relatos y los temas comunes que se abordan en ellos hacen de él un autor bastante consistente, capaz de transportarte a mundos diversos. Que la mayor parte de las veces se encuentran en el interior de las personas, en lugar de ser los lugares que habitan. Poco a poco he ido recorriendo diversas etapas en la escritura de Murakami, no necesariamente, ni mucho menos, en el orden en que fueron escritas las obras que he leído. En esta ocasión, nos vamos a retrotraer en el tiempo a sus comienzos como escritor… a sus dos primeras novelas, novelas cortas, publicadas originalmente en 1979 y 1980, y que en castellano las encontramos publicadas en un único volumen.

Escucha la canción del viento y Pingball 1973
Haruki Murakami; traducción de Lourdes Porta
Tusquets editores, 2015
Edición electrónica

Las dos novelas se han publicado muy tardíamente en occidente, por las reticencias del propio autor a ello, ya que las considera como productos inmaduros, cuando estaba explorando la posibilidad de convertirse en escritor. Ambas están protagonizadas por los dos mismos personajes, un joven sin nombre, en el que creemos entrever un alter ego del propio Murakami. Por lo menos, las novelas están escritas en primera persona desde el punto de vista de este personaje. Y un amigo del primer, el Rata. Este último es de buena familia, no le falta el dinero.

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Nos trasladamos a Japón, claro, a los templos de Kioto, donde nació Murakami, aunque luego visiese en Kobe.

En la primera novela, tienen apenas 20 años, y están en su ciudad natal de vacaciones. El protagonista estudia en una universidad tokiota. Se ven habitualmente en el bar de J’s, un chino. La ciudad en que se encuentran recibe el nombre de Yamanote… pero parece una ciudad ficticia, con playa, tal vez una versión literaria de Kobe, donde se crio Murakami. El narrador de la historia rememora con frecuencia sus relaciones con las mujeres previas, especialmente con una joven que se ahorcó a sí misma unos meses antes. En el Bar de J’s conocerá a otra joven con la que mantendrá una breve relación. El Rata lo acompaña en las veladas en el bar y también parece preocupado por alguna mujer.

En la segunda novela, unos años más tarde, el narrador trabaja en un negocio propio que tiene con un socio de traducciones. Vive sólo en un apartamento de Tokio, aunque en el momento de la narración se han acoplado en su apartamento y en su cama un par de gemelas que no es capaz de distinguir. Mientras, en Yamanote, el Rata lleva una monotona existencia con visitas frecuentes al bar de J’s. En un momento dado, el narrador se verá inmerso en la necesidad de encontrar una máquina de “pinball” a la que jugó mucho unos años antes, iniciando una búsqueda de la misma.

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Murakami siempre juega en sus relatos entre la esencia del pensamiento mágico tradicional del Japón y elementos de la cultura pop actual.

Aunque ambas novelas cortas son independientes entre sí, también funcionan bien como díptico. Ambas novelas son realistas, Murakami no ha adoptado todavía el realismo mágico u otras formas de fantasía como forma de relatar. Pero vemos una evolución entre ambas que indica un camino hacia esa solución narrativa, ya que la segunda de ellas no carece de elementos de carácter casi surrealista, como pueden ser las situaciones con las gemelas, el funeral de un cuadro de conexiones telefónicas, o el simbolismo de la máquina de “pinball”.

Por otra parte, ambas novelas comparten elementos que van a estar presentes a lo largo de la carrera de Murakami. Un protagonista masculino, apático, con poco interés por el mundo, mujeres jóvenes misteriosas, con pasados enigmáticos, referencias constantes a la cultura literaria y sobre todo a la música, de todo tipo pero con preferencia por el jazz y la música clásica. De las dos novelas cortas, la primera me ha parecido realmente un producto inmaduro, que probablemente se podría haber resuelto con un relato corto sin más problemas. Sin embargo, el carácter surrealista de la segunda le da un tono más interesante y realmente la sientes más como las novelas de Murakami que esperas.

Los aficionados al escritor japonés se verán interesados por ellas, y yo creo que les gustarán, especialmente “Pinball – 1973”. El resto… siempre recomiendo empezar a leer a Murakami por alguna otra de sus novelas. Tal vez, “After dark”…

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En cualquier caso, ni es reconocido como un escritor típico japonés, ni como un escritor incluido en la tradición occidental literaria.

[Libro] Si una noche de invierno un viajero

Literatura

Fue hace poco tiempo cuando leí por primera vez algo del escritor italiano Italo Calvino. Esa magnífica reimaginación de los relatos de Marco Polo, y de las ciudades de un imperio que nunca existió, o que existe en muchas partes. No fue una lectura fácil, pero sí muy rica. Así que decidí darle otra oportunidad a otra novela del autor dentro de ese subgénero que se ha dado en llamar la narrativa hipertextual.

Si una noche de invierno un viajero
Italo Calvino; traducción de Esther Benítez
Siruela, 1993
Edición digital de 2012

Un anochecer, una estación de tren, esta es la de Asís en Italia, es el primer escenario del libro. Pero recorremos Europa e incluso el mundo. Por ejemplo, las orillas del Báltico, donde se encuentra Helsinki, en el encabezado.

Un anochecer, una estación de tren, esta es la de Asís en Italia, es el primer escenario del libro. Pero recorremos Europa e incluso el mundo. Por ejemplo, las orillas del Báltico, donde se encuentra Helsinki, en el encabezado.

Un lector comienza una novela que se desarrolla en una noche de invierno en una estación de tren,… pero no puede terminarla. Un error de encuadernación lo impide. De vuelta a la librería donde lo compró, le cambian el libro, pero el nuevo ejemplar es una novela distinta que tampoco puede completar. Mientras, en la librería ha conocido a otra lectora, Ludmilla, y a partir de ahí comenzará una peripecia en la que iremos leyendo el comienzo de hasta 10 novelas distintas, de distintos géneros, con distintos estilos, y en paralelo, la historia del lector y la lectora que tratan de leerlos.

Malbork aparece nombrado en una de las inacabadas novelas; aunque no se si se refiere al lugar de Polonia donde encontramos un vistoso castillo.

Malbork aparece nombrado en una de las inacabadas novelas; aunque no se si se refiere al lugar de Polonia donde encontramos un vistoso castillo.

Reconozco que no sabía lo que me iba a encontrar, y al principio me encontré desconcertado. Para empezar, porque no son frecuentes las novelas narradas en segunda persona, dirigiéndose a ti, el lector, como si fueras el protagonista del relato. Siendo como es que evidentemente dicho protagonista es otra persona.

Porque aparecen diversos lugares ficticios. En algunos momentos, te da la sensación de estar en algún lugar del viejo Imperio Austro-Hungaro, como lo estuvo Zagreb, la capital de Croacia.

Porque aparecen diversos lugares ficticios. En algunos momentos, te da la sensación de estar en algún lugar del viejo Imperio Austro-Hungaro, como lo estuvo Zagreb, la capital de Croacia.

Al mismo tiempo, el libro es un homenaje a la novela, al relato literario, en distintos estilos, en distintos géneros, como ya he mencionado. Y Calvino, cual camaleón, en esos 10 principios de novelas, se transforma y cambia sus estilos. Ahora es una novela de intriga y misterio, después un relato de amor platónico mezclado con intriga política. Tenemos los triángulos amorosos y el erotismo perverso. Las más bajas pasiones y las más refinadas atmósferas. Incluso la distopía fantástica. Y todo ello consigue al final tener una unidad. Conforme el relato de relatos avanza, más te sumerges en la lectura. Y lo que al principio costaba un cierto esfuerzo, al final te deja con ganas de más. Y sobretodo, ganas de leer esas 10 novelas que nacieron, pero no llegaron a vivir y terminar.

Como el libro anterior que leí de Calvino, no es una lectura fácil. Pero a la larga, te otorga tus recompensas, y merece la pena.

Incluso el relato más pícaro nos lleva a Japón... ¿A Kioto, quizá?

Incluso el relato más pícaro nos lleva a Japón… ¿A Kioto, quizá?

[Libro] Milena o el fémur más bello del mundo

Literatura

No soy mucho de fijarme en los libros premiados en los premios “de prestigio”, como el Planeta, el Nadal y esas cosas. Teóricamente “anónimos” para el jurado recuerdo las risas que hice que con unos amigos cuando dieron el Planeta a Lorenzo Silva por una novela de la pareja Bevilacqua y Chamorro en un momento en que a esta pareja los conocían hasta en la Guardia Civil. No sé si realmente a estas alturas en las bases del premio sigue lo del anonimato, pero si es así, en esa ocasión al menos la cosa sería de risa. En cualquier caso, siempre me he sentido más atraído por los Nadal… aunque no sea más que su primer premiada, Nada de Carmen Laforet, me parece una novela inmensa. Más teniendo en cuenta la difícil sociedad española de los años cuarenta y que Laforet no tenía más que 23 años cuando la escribió.

Como no tengo fotografías apropiadas para ilustrar esta novela, me limitaré a mostrar algunas fotos realizadas con el Summicron 50 mm de Leica, que en principio no adquirí por sufrir de una pérdida de nitidez por depósito de vapores sobre sus lentes.

Como no tengo fotografías apropiadas para ilustrar esta novela, me limitaré a mostrar algunas fotos realizadas con el Summicron 50 mm de Leica, que en principio no adquirí por sufrir de una pérdida de nitidez por depósito de vapores de disolvente sobre sus lentes.

Pero no divaguemos. A lo que vamos. El caso es que hace un par de meses me recomendaron vivamente el libro del mejicano Jorge Zepeda Patterson que aquí traigo, que además tiene un título relativamente sugerente, y decidí darle una oportunidad. Aunque haya ganado un premio Planeta.

 

Milena o el fémur más bello del mundo
Jorge Zepeda Patterson
Editorial Planeta, 2014
Versión electrónica

La novela nos cuenta la historia de una joven y guapa prostituta de alto nivel en Ciudad de Méjico que se da a la fuga tras la muerte en pleno coito de su amante, un importante empresario mejicano de la prensa, y ser perseguida por las mafias de la trata de mujeres como esclavas sexuales. Un grupo de personas relacionadas con el finado comprenderán que la joven, conocida como Milena, de origen croata, guarda algunos secretos importantes que llevan a que se produzcan intrusiones en las propiedades de este. Comenzará en ese momento un carrera contra el reloj en los que uno querrán atrapar y quizá matar a Milena, mientras los otros quieren encontrarla para protegerla y desentrañar los misterios que encierran.

El caso es que ha vuelto a mis manos, ya de regalo, y lo probé con un carrete de negativo en color Kodak Portra 160, el día de año nuevo.

El caso es que ha vuelto a mis manos, ya de regalo, y lo probé con un carrete de negativo en color Kodak Portra 160, el día de año nuevo.

No dedicaré mucho tiempo al comentario de esta novela. Sólo diré que me costó entrar en la historia, y que posteriormente me pareció que se extendía en exceso sin que hubiese materia suficiente para ello. Muchos lugares comunes que emparentan la novela más con los superventas norteamericanos de intriga, de los que se publican por decenas en todo el mundo, típica novela de librería de aeropuerto, que una auténtica reflexión en profundidad sobre el problema de la esclavitud sexual y las mafias internacionales de la delincuencia. Como siempre, los malos son rusos, o magrebíes o rumanos… Pensaba que eso era un tópico en España, pero parece que también al otro lado del charco, y la resolución es relativamente predecible.

Lectura que no molesta demasiado, pero que tampoco aporta demasiado. No el estilo de historia que me suele gustar a mí. Desde luego no una novela que me parezca merecedora de un premio de prestigio. Aunque escrita por un mejicano, no hay muchos coloquialismos, está escrita en un castellano relativamente estándar, y no genera los quebraderos de cabeza léxicos que pueden causar otros escritores del continente americano. ¿Quizá escrita pensando en un público amplio castellanoparlante y no sólo en el público mejicano? Probablemente. Al fin y al cabo se presentó al premio Planeta.

Y aunque se nota la pérdida de nitidez y el efecto "flou", cuando no hay altas luces prominentes no tiene un rendimiento desagradable. No para usarlo de continuo, pero oye...

Y aunque se nota la pérdida de nitidez y el efecto “flou”, cuando no hay altas luces prominentes no tiene un rendimiento desagradable. No para usarlo de continuo, pero oye…

[Libro] El amante japonés

Literatura

Hacía varios lustros que no leía nada de Isabel Allende. Leí algunas de sus novelas iniciales, pero una de sus más significativas obras se me atrangantó en su momento, y desde entonces no había vuelto a leer nada de la escritora chilena. A principios de verano, me encontré una oferta sobre su última novela, la que hoy os comento, y decidí volver a reencontrarme con la escritora más leída en el mundo de habla hispana.

El amante japonés
Isabel Allende
Plaza & Janés, 2015
Edición electrónica

Viajaremos en esta ocasión a Polonia, origen de Alma. Donde quedan muchos menos judíos que hace 70 años, aunque algunos se ven en Cracovia (fotografía del encabezado), y donde las fronteras variaron, y ahora podemos pasear por el Stary Rinek de Poznań, que en aquella época era la alemana Posen.

En una progresista residencia de ancianos californiana convergen las vidas de una serie de personas. Está Irina, una joven inmigrante de los países del telón de acero, cuya vida incluye algunas tragedias que se irán desvelando poco a poco. Está Alma Belasco, perteneciente a una de las familias pudientes más significativas de California, donde llegó siendo niña cuando su familia, judíos polacos, poco antes de la guerra mundial, la puso a salvo con su familia radicada en Estados Unidos. Está Seth, el nieto de Alma, y principal enlace con su familia una vez que esta deja la residencia familiar para retirarse a la residencia. Hay un viejo amigo odontólogo del marido ya fallecido años ha de Alma, y está una vieja doctora, que además de residente en el lugar, colabora con los cuidados del resto de los ancianos más deteriorados. Entre todos ellos, poco a poco, y especialmente con la investigación activa de Irina y Seth, se irá descubriendo aspectos de la vida de Alma relacionados con su amistad con Ichimei, un niño de padres japoneses nacido en Estados unidos, y cuyo destino quedó ligado a los Belasco. Pero al tirar de la manta aparecerán otros secretos familiares y se descubrirá el auténtico carácter de Alma.

Allende, con esta novela, vuelve a las sagas familiares. A los liberales judíos californianos, los Belasco, con sus luces y sus sombras. Y al mismo tiempo va tocando algunos de los temas que han estado o están candentes a lo largo del siglo XX y principios del siglo XXI en las sociedades occidentales, y en la norteamericana en particular. Se habla de la injusticia cometida hacia las poblaciones americanas de origen nipón. De la intolerancia racial y sus límites. Se habla de la homosexualidad. Se habla de la fidelidad, y de los secretos familiares. Se habla de amistad. Se habla de trata de blancas. Se habla de abusos familiares y violencia de género. Incluso de pornografía infantil. Se habla de amores, especialmente de algunos imposibles, pero también alguno posible e incluso redentor. Se habla de la vejez. Y se habla de suicidio médicamente asistido, al final de la vida. Quizá uno de los problemas de la novela es que toca muchos palos y profundiza en pocos.

O también podemos acercarnos al Rynek Główny en Cracovia, con la catedral de Santa María al fondo en una tarde de verano.

Por lo demás, Allende nos ofrece un elenco de personajes con los que el lector empatiza fácilmente. Unido a una prosa que, como es característico en la autora, es fácil y desprovista de artificios y de amaneramientos, el lector se mete con facilidad en la novela y acepta la invitación a conocer algo más de las vidas de estos personajes, que puede ser o no ser representativos de una o unas épocas que nos resultan más o menos familiares por su proximidad.

Estamos ante una novela entretenida y agradable de leer. Pero por mucho que esté siendo un éxito de ventas, no es el novelón fundamental que los entusiastas de la escritora describen por la red de redes. Es una novela apañada, interesante, entretenida, con alguna carencia, con el recurso a algunos lugares comunes de más. Pero que se puede recomendar sin más problema.

O podremos recordar en los monumentos de Varsovia los levantamientos contra el invasor alemán que se produjeron… sin mucho éxito, ni coordinación, todo hay que decirlo.

[Libro] El último encuentro

Literatura

Habiendo vuelto en las últimas semanas a una rutina más normal que la que tuve en el cambio de año, me cuesta más tiempo terminar mis lecturas. Pero recientemente he terminado el séptimo título perteneciente a la colección Xº Aniversario de la editorial Salamandra. Y en esta ocasión me he introducido en las reflexiones de un viejo aristócrata húngaro tal y como nos las presenta Sándor Márai.

El último encuentro
Sándor Márai
Salamandra; Barcelona, 2010
ISBN: 9788498383300

Estamos en los finales de los años 30 del siglo XX. La Segunda Guerra Mundial se echa encima de Europa, y en su mansión solariega, un anciano aristócrata húngaro, general del viejo imperio de los Habsburgo hasta su desaparición en la guerra anterior, recibe noticia que el que fue su mejor amigo hasta que abandonó el país 41 años antes, ha vuelto a la cercana ciudad. Este fue el hijo de un funcionario imperial en tierras de lo que hoy es Polonia, y cuya madre fue étnicamente polaca, sentimiento que heredará el hijo de una forma u otra. Se darán cita para cenar esa misma noche. Durante los preparativos de la cena, el aristócrata recordará los hechos claves de los años de su infancia, de su adolescencia y de su juventud, buena parte de ellos en la Viena imperial, en los que se forjó su carácter y su amistad con el hombre que ahora reaparece en su vida. Durante la cena, los antiguos amigos se contarán lo que fue su vida desde su separación, hasta que finalmente el general sacará a la luz los motivos de su profunda separación y los hechos que amargaron la vida de los dos hombres durante cuatro décadas largas. Todos ellos tienen que ver con la difunta esposa del general, que falleció 8 años tras la separación de los dos amigos.

Schönbrunn - Parque

Durante el relato, los recuerdos del viejo general nos llevan a sus paseos por los jardines de Schönbrunn cuando era un cadete en la Viena imperial - Panasonic Lumix LX3

El relato se estructura por lo tanto en dos partes diferenciadas. En primer lugar, los flashbacks en los que el general nos retrotrae al pasado y nos pone en antecedentes. En segundo lugar, el diálogo que progresivamente se transforma en monólogo durante la cena y su sobremesa en el que el general nos descubre lo que ha atormentado la vida de los dos hombres. Aunque algunas cuestiones son intuidas por el lector, no deja de haber sorpresas sobre lo que realmente atormenta al personaje principal.

Reconozco que la novela está muy bien estructurada y planteada, que te empuja hacia delante, te impulsa a leer más buscando conocer las motivaciones del aristócrata. Si bien nunca llegas a conocer la realidad total de lo que sucedió, ante los silencios de su interlocutor, convertido en oyente más que otra cosa. También es interesante el contexto de multietnicidad en el que se mueven los protagonistas de aquel curioso experimento que fue la monarquía dual austrohúngara, cuestiones históricas que siempre me atraen. Sin embargo, a mí me ha costado motivarme en algunos momentos, ya que me resulta difícil empatizar con un personaje como el del general. Un militar terrateniente trasnochado del todavía más trasnochado Imperio Austrohúngaro no es precisamente alguien me caiga simpático.

No obstante, no deja de ser una lectura de buen nivel, bien escrita y planteada como ya he dicho, que podrá interesar a más de uno.

Visegrad desde el cruce del Danubio

El Danubio fluye rodeando la fortaleza de Visegrad; unos bosques semejantes debieron rodear la casa solariega del protagonista de la novela de hoy, aunque en ningún momento se sitúa en el mapa el lugar donde se encontraba - Panasonic Lumix GF1, G 20/1,7 ASPH.

Libros: Ciudad de cristal

Literatura

Es una historia curiosa la de cómo he acabado leyendo estos dos libros. Sí, dos. A pesar de que el título sea sólo uno. Veamos. Paseaba yo hace un par de semanas por una librería de Zaragoza perteneciente a una conocida cadena de ellas. Cuando al retirarme de la sección de libros de fotografía, pasé por la de cómics, y decidí curiosear. Y me llamó la atención ver un libro con la característica encuadernación de la colección Panorama de narrativas de Editorial Anagrama. Al principio pensé que alguien había descolocado un libro. Pero me llamó la atención que un volumen que normalmente hubiese estado expuesto en la planta calle de la librería, se encontrase en un rincón de la primera planta. Mucho recorrido para haber sido depositado por un visitante casual que se hubiera arrepentido de la adquisición del volumen. Así que lo cogí y lo hojee. Estaba bien situado. Era una adaptación al formato de historieta de una novela de Paul Auster. Me picó la curiosidad, y lo cogí para comprarlo.

Seguí mi recorrido por la librería, y bajá al sótano para mirar entre los libros de bolsillo. Una semana más tarde tenía el viaje a Colonia, y quizá viniese bien tener algún librillo previsto. Y claro. Allí estaba. La novela adaptada en el libro anterior, en la colección  Compactos Anagrama. Y me lo cogí también. Y los he leído. En el orden lógico. Primero la novela y después la adaptación.

Ciudad de cristal – novela

Ciudad de cristal
Paul Auster
Compactos, Editorial Anagrama; Barcelona, 2001
ISBN: 9788433914767

Perteneciente a la llamada Trilogía de Nueva York, es uno de esos relatos en los que el entorno, en este caso la ciudad de Nueva York, tiene un papel fundamental en el desarrollo del mismo. Se nos presenta en esta novela a un escritor, Daniel Quinn, que, desolado por la pérdida prematura de su mujer y su hijo, entra en una apatía que le lleva a dejar un lado su prometedora carrera literaria para ganarse la vida escribiendo novelas detectivescas bajo seudónimo. En esto está cuando empieza a recibir llamadas nocturnas en las que le preguntan si es el detective Paul Auster (el mismo nombre que el autor de la novela), que lo necesitan con urgencia porque es una cuestión de vida o muerte. Tras rechazar las llamadas en varias ocasiones, finalmente decide contestar y se hace pasar por el detective en cuestión. Es citado una mañana en un apartamento neoyorquino, y allí conoce a Peter Stillman y a su atractiva mujer. Stillman es una persona con discapacidades derivadas de haber sufrido en su infancia un aislamiento experimental por parte de su padre, del mismo nombre, que lo mantuvo en una habitación aislado durante casi una década. Ahora, después de trece años, su padre, que fue ingresado en una institución psiquiátrica, va a ser liberado y teme que venga a matarlo. El falso Paul Auster debe evitar este hecho. El protagonista acepta el encargo, en parte porque le intriga el asunto, en parte por el atractivo de la mujer. Y ahí comienza un extraña investigación, en la que no sólo intervienen los personajes mencionados, sino que el propio escritor, el auténtico Paul Auster, tiene una participación en la trama. En ella asistiremos a una particular bajada a los infiernos del protagonista, con lo ciudad de Nueva York como escenario fundamental.

El libro es una reflexión sobre la identidad personal, en la que distintos nombres y personalidades son aplicado a un mismo personaje, el escritor, con la consiguiente confusión ante la realidad que padece, mientras que en otras ocasiones un mismo nombre se aplica a personas distintas, bien sea la dualidad padre-hijo, bien sea el detective a quien no llegamos a conocer realmente y el escritor que se introduce en su propia novela. Particularmente reveladores son el caótico monólogo de Peter Stillman hijo cuando contrata al falso detective, y las entrevistas entre el protagonista y el Peter Stillman padre. Y muy perturbador la desestructuración personal que el protagonista sufre en el tramo final de la novela, cuando queda absorbido por la investigación, que lo desconecta de todo y de todos.

No es una novela fácil de leer, pero es indudablemente interesante, y desde luego que da que pensar un rato. No me atrevería a recomendarla a todo el mundo, pero sí a quien no tenga miedo de salirse de los caminos más trillados de la narrativa de ficción.

Ciudad de cristal – historieta

Ciudad de cristal
Paul Auster, Paul Karasik y David Mazzucchelli
Panorama de narrativas, Editorial Anagrama; Barcelona, 2005
ISBN: 9788433970831

Sobra volver a repetir el argumento de la historia. La adaptación gráfica por parte de Karasik y Mazzucchelli de la novela es absolutamente fiel al relato escrito. De hecho la gracia del experimento artístico es el ejercicio de traslación a un medio distinto de una historia con una personalidad tan particular. Y valen los mismos comentarios sobre el interés del libro que he mencionado antes.

Pero claro, hay que comentar los aspectos propios del medio. He de decir que llevo ahora alrededor de un año dedicándome a leer periódicamente alguna historieta. Y todavía no tengo todos los resortes del medio para sentirme seguro a la hora de expresar mis opiniones. Pero la sensación que me ha dejado es que casi me ha gustado más la adaptación que la novela original. Los dibujos y el guion se combinan de una forma muy precisa, con bastante economía de medios, con cierta austeridad pero con claridad, para contar una historia que ya hemos visto que es difícil de narrar, y que lleva de tras los pensamientos y los sentimientos de sus personajes, que son complejos. Pero de alguna forma, yo me he sentido cómodo con ella.

En cualquier caso, siempre me quedará la duda si me hubiese parecido lo mismo en el caso de que no hubiese leído previamente la novela. Pero eso es algo que ya nunca podré saber. En cualquier caso, el experimento realizado de leer ambas versiones de Ciudad de cristal me ha parecido muy interesante y muy estimulante. Así que si alguno se anima, ya sabe.

Colonia - Hauptbanhof (estación central)

Un momento importante es cuando el ficticio residente se encuentra con Stillman padre en Penn Station, en Nueva York; a falta de imágenes de tan emblemático lugar, valga una vista de la concurrida estación central de Colonia - Panasonic Lumix LX3

Libro: En las montañas de Holanda

Literatura

Que paseando por entre las estanterías de libros de bolsillo te encuentres con uno que incluye en el título la expresión “montañas de Holanda“, ya te llama la atención. Yo he estado en el punto más alto de los Países Bajos, y cualquier parecido con una montaña es pura coincidencia. Si a continuación, como hice yo, abres la primera página y te encuentras con un párrafo parecido a este, “trabajo en la Dirección Provincial de Carreteras de la Provincia de Zaragoza, del antiguo reino de Aragón, en lo que fue España” (no es cita literal; es aproximada)… Pues ya no te puedes aguantar, y te compras el librito a ver que pasa.

En las montañas de Holanda
Cees Nooteboom
DeBolsillo; Barcelona, 2010
ISBN: 9788499083964

Aunque el autor, Cees Nooteboom, parece ser un escritor bastante conocido y leído de los Países Bajos, que ha sonado en alguna ocasión para el Nobel, y que tiene bastante afinidad por España, de donde ha escrito también algunos libros de viajes, la verdad es que yo no tenía referencias de él. Me sonaba el nombre, pero nada más.

Es difícil contar el argumento. La acción sucede en unos Países Bajos imaginarios, que abarcan buena parte de Europa, y en los que lo que tradicionalmente conocemos como España, forma parte de los Países Bajos del Sur. Hay que decir que el título original en holandés es In Nederland, que después de leer el libro me parece más sugestivo y adecuado, aunque si hubiese sido conservado no me habría llamado la atención, y probablemente no lo hubiese leído. Paradojas que se dan.

Hay dos historias paralelas. Por un lado, en primera persona está el narrador, Alfonso Tiburón de Mendoza, un funcionario de la inspección de carreteras, que vive en Zaragoza y trabaja recorriendo e inspeccionando las carreteras de esta provincia. Pero también es escritor, y al mismo tiempo que nos va realizando las reflexiones sobre su vida en ese mundo ficticio de geografía improbable, nos va contando la historia del libro que está escribiendo. La historia de dos amantes, ilusionistas de circo, jóvenes y guapos tanto ella como él, que se ven obligados a salir de gira por los salvajes e inhospitos Países Bajos del Sur, donde sufren una serie de peripecias en unas montañas indeterminadas, más propio todo ello de los cuentos de hadas que de otra cosa.

Caseta y antenas

Las tierras de los Monegros, aquí cerca de Castejón de Monegros, son recorridas por Tiburón de Mendoza en compañía de un estupenda nórdica que ha recogido en autoestop - Canon EOS 40D, EF 200/2,8L USM

Hay varios temas que surgen en el libro. Por un lado, la geografía inventada le sirve al autor para criticar el sentimiento de superioridad que sus compatriotas del norte de Europa sienten hacia los europeos del sur. El estereotipado de los caracteres, de los paisajes y de las situaciones, pueden llevar al absurdo, pero pueden servir también de reflexión. Por otra parte, encontramos una reflexión sobre el proceso creador; sobre cómo el escritor se enfrenta a su obra, al trabajo y a la reflexión que conlleva. Finalmente, está el amor joven e incondicional como tema eterno de la literatura, incluso en las situaciones y en los ambientes más adversos. Encontramos también ocasión para leer reflexiones sobre las creencias y las supersticiones. Hay un curioso capítulo en el que el funcionario de carreteras lleva a una autoestopista de los Países Bajos del Norte, joven, guapa y escéptica, a la cartuja de Aula Dei, poniendo de manifiesto el choque cultural entre dos mundos muy distintos.

En resumen, un libro extraño, complejo, no siempre fácil de leer a pesar de una prosa muy fácil, por los elementos conceptuales que aporta y los extraños cambios de escenarios que promueve, pero que tiene su interés para el lector curioso, que por otra parte tampoco tiene que afrontar una tarea titánica en su lectura ya que la cuestión se resuelve en 176 páginas.

Markt

Tiburón de Mendoza nos cuenta en el libro que ha estudiado en Delft, aquí recibiendo los primeros rayos del sol tras una tormenta bajo un espectacular arco iris - Panasonic Lumix GF1, Leica DG Macro-Elmarit 45/2,8

Libro: Álbum de polaroids

Literatura

Cuando hace poco más de dos semanas estuve en Madrid, reservé un ratito, camino ya de la estación, para conocer la librería de La Fábrica, una editorial con abundancia de libros de fotografía, a quienes ya había comprado alguna cosa a través de internet. Y allí comprobé que no sólo había libros de fotografía y otras artes, sino que también publicaban algunas obras de ficción. Y decidí comprar una, con un título de resonancias claramente fotográficas, de la escritora argentina Patricia Suárez. Y aquí viene con lo que me encontré.

Álbum de polaroids
Patricia Suárez
Biblioteca Blowup de novelas cortas, La Fábrica – Madrid, 2008
ISBN: 9788496466920

Para empezar, el nombre lo tiene bien puesto. Aunque se trata de una novela corta, al principio te da la impresión de que estás ante un libro de relatos cortos. Cada capítulo cuenta una pequeña historia sobre un personaje; prácticamente una instantánea en la que conocemos qué siente, qué le pasa en ese justo momento, aunque siempre rodeado de un contexto social y de un relato de su pasado personal que nos permite entender la imagen que estamos contemplando. El paso del primer al segundo capítulo te desconcierta. Realmente crees que estás en otra historia. Sólo hay algún pequeño detalle que te habla de la interrelación. Luego compruebas que quienes son personajes secundarios o colaterales en cada capítulo, son principales en otros.

Y así, se va configurando un fresco, o un álbum de instantáneas fotográficas como sugiere el título de la obra, en el que vemos cómo viven sus vidas las personas de la Argentina actual. Quizá no sean personajes absolutamente representativos. Hay clase media y también hay seres humanos prácticamente marginales. Pero todos ellos están acuciados por uno de los mayores problemas de las sociedades urbanas y masificadas; la soledad. Soledad incluso cuando se relacionan con sus semejantes. O precisamente aumentada como consecuencia de esas relaciones.

En resumen, una novela corta que se lee con facilidad, que te hace pensar un poco, aunque probablemente luego quedará en la estantería de la librería como muchas otras. No está mal, aunque tampoco me ha despertado grandes entusiasmos. Vale.

La imagen de hoy es alusiva, si no en el contenido sí en la forma, al libro de hoy.

A orillas del Huerva

Paseo a orillas del río Huerva en Zaragoza - iPhone