[Libro] Todo lo que tengo lo llevo conmigo

Literatura

La concesión del Nobel en 2009 a la escritora germanorumana Herta Müller sorprendió un poco al personal. Aunque escritora en un idioma con amplia tradición literaria, y con potencia social y politica en el mundo actual, el alemán, Müller nació y creció dentro de una minoría, la de los denominados sajones de Transilvania. Un grupo étnicamente alemán que se asentó desde la edad media en esta región actualmente rumana, y que durante siglos convivió con otras etnias como las de origen magiar o rumano. Minoría que tuvo poder político y social durante mucho tiempo, pero a la que los avatares del siglo XX han colocado en una situación delicada.

Yo visité Rumania en dos ocasiones, en 1987 y 1995, y en alguna de sus ciudades, Brașov (Kronstadt) y Sighișoara (Schässburg), pertenecientes a las Siebenbürgen (Siete ciudades), región donde se asentaron estas comunidades, encontré testimonios de la presencia de la cultura germánica en la zona.

20041105-057 Brasov

Como digo en el texto en su momento realicé un par de viajes a Rumania. La primera dos años antes del fin de la dictadura de Nicolae Ceaușescu, la segunda seis años después. En esta segunda además de Brașov, en esta foto, visité también Sighișoara, en el resto de las fotos, ambas ciudades que históricamente acogieron a los alemanes étnicos en Transilvania.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchos de estos alemanes en el extranjero (Auslandsdeutsche), calificación que ahora les permite optar directamente a emigrar a la República Federal de Alemania y adquirir la nacionalidad alemana, abrazaron la causa del nazionalsocialismo ante el declive secular de su influencia social y política en la región. Las consecuencias para ellos cuando Rumania se dio la vuelta contra su aliado alemán y firmó la paz con la Unión Soviética fue tremenda. Prácticamente toda la población germanorrumana entre 17 y 45 años fue deportada a territorio soviético para trabajar en las “reparaciones de guerra”. En la práctica, trabajo esclavo del que muchos no volvieron por las inhumanas condiciones en las que se vieron obligados a malvivir.

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Los padres de Müller vivieron esa época agitada. Su madre fue una de las trabajadoras forzadas que sobrevivió a los cinco años de esclavitud. Un tema que fue tabú en su casa. En un momento dado, en el cambio de siglo, la escritora inició un proyecto fruto de sus conversaciones con el poeta Oskar Pastior, también de origen germanorrumano, que fue un superviviente de la deportación, que conllevaba la publicación mano a mano de un libro basado en las memorias de este último. Sin embargo, la muerte de Pastior en 2006 hizo que Müller reconvirtiese el proyecto en una novela, poema en prosa lo denominan en algún lugar, de carácter ficticio, sobre un joven llamado Leo, basada en las vivencias del poeta. Este libro que en el original alemán se denomina Atemschaukel (algo así como la “oscilación del aliento”), y en la versión inglesa es The Hunger Angel (“el ángel del hambre”, expresión que aparece repetidamente en la novela) es el que he leído estas semanas atrás, en versión electrónica, publicado por Siruela en su colección Nuevos Tiempos. Un libro duro, muy duro, en el que el hambre, la nostalgia por el hogar, y las complejas y patológicas relaciones que se establecen entre los deportados, componen una historia, o más bien una imagen, sobre el ser humano que no invita especialmente al optimismo y a la fe en la especie.

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Comencé la lectura con fuerza, con mucho interés. Y la prosa de Müller invita a su lectura continuada. Pero tuve que hacer algún parón, dada la intensidad de los sentimientos expresados y de los hechos narrados. Una enésima versión del tema del homo homini lupus; el hombre es un lobo para el hombre. También es un reflejo que nos debiera hacer pensar sobre las consecuencias de determinadas políticas, sobre lo próximos que estamos siempre de caer en los vicios de los nacionalismos, de los populismos, de los autoritarismos, y de las consecuencias que traen para el ser humano corriente, que muchas veces opta por la pasividad cuando estas tendencias se arraigan en las comunidades. Muy recomendable. Pero no para momentos de depresión.

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[Cine] Toni Erdmann (2016)

Cine

Toni Erdmann (2016; 052017-2201)

Ya conocemos las candidaturas a los oscars de este año. Y la cartelera española, que se ha movido dentro de cierta sosez durante semanas a finales de 2016, ahora acumula estrenos que hacen difícil hacer el seguimiento en pantalla grande a todas ellas. Se hará lo que se pueda. Y como tampoco ando muy sobrado de tiempo, tampoco puedo prometer comentarios muy extensos en los próximos días.

Hoy traigo una de las candidatas al premio a película en habla no inglesa, una película dirigida por Maren Ade, y que nos llega desde Alemania y Rumania, hablada en estos dos idiomas, preferentemente en alemán, con alguna conversación en inglés.

He visitado Bucarest, y Rumania, en dos ocasiones, en 1987 y 1995. Bajo la dictadura de Ceacescu y en su peculiar transición... en ambos casos los viajes tuvieron momentos absolutamente surrealistas o esperpénticos. Supongo que en estos últimos 20 años habrá cambiado... ¿a mejor? Espero.

He visitado Bucarest, y Rumania, en dos ocasiones, en 1987 y 1995. Bajo la dictadura de Ceacescu y en su peculiar transición… en ambos casos los viajes tuvieron momentos absolutamente surrealistas o esperpénticos. Supongo que en estos últimos 20 años habrá cambiado… ¿a mejor? Espero.

La historia nos habla de Winfried Conradi (Peter Simonischek), también conocido en algunos momentos del filme como el Toni Erdmann del título. Un hombre entrado en años, que parece que no se toma la vida muy en serio, que se cuida mal, con algún problema de salud, que vive extrañado de su familia, y especialmente de su hija Ines (Sandra Hüller), una consultora de prestigio en una multinacional, que en estos momentos está trabajando en Bucarest, como asesora de una petrolera local que quiere recortar gastos. Lo cual en el mundo de los negocios suele ser sinónimo de despedir trabajadores. Winfried se plantará en Bucarest para intentar reconectar con su hija. A la cual, por supuesto, nos presentan estirada como si fuera el día entero con el palo de una escoba metido por el… ejem.

La película venía precedida de críticas muy notables y de una gran aceptación en su país de origen. Es una película que mezcla temas. Tanto al nivel más personal, la familia y la relación paternofilial, como a nivel más social, el mundo de los negocios, de la empresa y de la economía globalizada. Siempre desde un punto de vista crítico. El problema es que aunque aprecié algunas de sus virtudes, especialmente el excelente trabajo de sus dos protagonistas, me pareció una película excesivamente larga, dos horas y tres cuartos, para un planteamiento que me parece que no da para tanto, y que incluso se hace relativamente previsible. Más que costarme entrar en el filme, lo que más esfuerzo me supuso fue no “salirme” de él en varios momentos.

20041031-005-bucarest

Como digo, a su favor sus dos protagonistas. Y entendámonos. El histrionismo del personaje masculino, el padre, hace que de alguna forma su protagonista pueda encauzar con facilidad su lucimiento interpretativo. Quien lo tiene más difícil es Hüller, un personaje a priori más antipático por varias de sus dimensiones, mucho más contenido en sus manifestaciones, y sin embargo la actriz alemana sorprende por la sutileza de su interpretación, por la variedad de registros que manifiesta a lo largo del metraje y por su capacidad de actuar sin palabras, diciéndolo todo sin decir nada, hasta su relativamente abierto plano final, que no deja de destilar cierta amargura.

No nos gustó tanto, especialmente tras las expectativas levantadas, y hubiéramos agradecido un metraje más contenido. Pero no está mal. He visto mejores cosas en los últimos meses en lengua no inglesa, que no son candidatos al “eunuco de oro”.

Valoración

  • Dirección: ***
  • Interpretación: ****
  • Valoración subjetiva: ***

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[Viajes] Greetings from Romania

Viajes

Hoy no iba a publicar nada, porque no voy con mucho tiempo. Pero gracias a esto de internet acabo de recuperar contacto con alguien con quien compartí algunas experiencias viajeras hace veinte años largos…

Y me ha hecho mucha ilusión.

Así que pondré algunas fotografías de aquel viaje por Rumania en el verano de 1995.

20061202-007 Bucarest

Bucarest

20061202-016 Bucarest

Bucarest

Piatra Craiului

Piatra Craiului

Sighisoara

20061202-109 Moldovita

Moldovita

[Fotos] Piatra Craiului en 1995

Fotografía, Fotografía personal

Siguiendo con mi recuperación de diapositivas de antaño, las de mis vacaciones en Rumania en 1995 las tenía olvidadas, aunque estaban digitalizadas hace ya un tiempo. He estado dos veces en Rumania. La primera en 1987, en viaje de estudios, todavía en vida y actividad del dictador Ceacescu. En aquellos momentos todavía no había escogido la fotografía como afición, y apenas tengo algunas fotos de un carrete de fotografías que tomé con una cámara bastante mala. Pero tengo que encontrarlo y rescatarlo.

En 1995 fui con amigo, invitados por unos amigos rumanos, con quienes recorrimos el país. Hubo experiencias para todo, y fue uno de los viajes más surrealistas que he realizado en mi vida. Pero hubo una día, una excursión desde Bucarest hasta el Parque Nacional de Piatra Craiului (entonces no recibía la denominación de “parque nacional”), que recuerdo especialmente porque fue un día tranquilo, en el que no pasó nada raro, aunque aprendimos mucho de la difícil sociedad rumana de su transición de la dictadura de Ceacescu a lo que sea que sea su régimen actual. Y los lugares que visitamos, en los Cárpatos, realmente bellos. Muy alejados de la imagen tétrica que reflejan las estúpidas películas de vampiros.

Sinaia

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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Piatra Craiului

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[Arte] Bucarest en Zaragoza

Arte

Hace un año por estas fechas, más o menos, el Centro de Historia de Zaragoza nos ofrecía una exposición multidisciplinar dentro del ciclo Zaragoza latina que se llamaba Quito en Zaragoza. Teniendo en cuenta el número de inmigrantes de distintas áreas del mundo pero con un idioma latino que residen en la ciudad, lo de Zaragoza latina es una propuesta de acercamiento cultural a las capitales significativas de los países de origen de estas personas. En principio, interesante.

Este año vuelve este ciclo, y la exposición la dedica a Bucarest, la capital rumana. Y de la misma forma que entonces, un grupo de pintores, ilustradores y fotógrafos nos ofrece una visión del arte y la cultura de aquellos lugares. Una cultura muy afectada por los problemas y los cambios que surgieron tras la caída, traumática al contrario que en otros países del telón de acero, del dictador Ceauceşcu.

Os dejo con algunas imágenes que pueden daros una idea de los visto. O no. Porque seguro que están sesgadas según mis gustos.

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Las bellas artes clásicas tienen su espacio en la exposición de arte contemporáneo en la ciudad de Bucarest - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Pero lo que más encontramos en la exposición es dibujo e ilustración - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Estas princesitas me parecieron estupendas; formas tradicionales con un aire moderno ¿no? - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

Aunque esta encantadora joven embarazada al mismo tiempo resulta moderna y me recuerda a ilustraciones de hace unas décadas - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

No mucha fotografía, y realizada por fotógrafos de aquí que están o han estado allí - Leica D-Lux 5

Zaragoza en Bucarest (exposición)

En el Espacio Tránsito, arte urbano por parte del artista Pisica Pätratä - Leica D-Lux 5